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Full text of "Historia antigua y moderna de Jalapa y de las revoluciones del Estado de Veracruz..."

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HISTORIA DE JALAPA. 



in I MMl DE jmM 



T DE LAS BEVOLÜOIONBS 



DEL ESTADO DE YERACRÜZ 



nOKITÁ POR EL INOianiRO 



MXIMBBO DI LA SOOIIDAD DI HIBIOBIA NATURAL. 




:^:^iiíi 



IMPJUDKTT^ DK I. OTTMFXiIDO. 

(MU d« IM RebeUI«t nftm. i. 






480892 




CUARTA PARTK 



SEGUNDA SECCIÓN. 

(continuación.) 



CAPITULO PRIMERO, 



Sumario. 

COBleoM d aflo eon U rerolaoloii.— ArrégiMe la eoaUdon del Interior .-Et general Negrete Miaena el plaa 
áB Taeabasr«~I)v4aaaobre lu latendonee del gobernador de Teraenii.~DeepronftnclaM este poerto, 
■aee lo mUmo Jalapa.— Haoe coea Igual el general Negrele.— Oomonfork reárame el mando de general 
M gef<s do ana lropa&— Pronunelaaileoto de la «apHal reformando el plan de Taoabiya.— GomoQlbrl re» 
too *odo.— Pone en libertad á O. Benito Jnarea.— Aparecen en la capital loe gefee Osolloe j Mfaamon.- Ata- 
que* 7 defecdonee.— Oomonfort d^a la capltía.— JonU de repreientantes— Dlge preiideBte al genenl 
liiloaga.^Biegrftí¡a de éfte.—Ocaérden loeUL—V gobierno eonstitaelonal se eetablece en Ouani^Mato.— 

. mnbterfo d«A geoeralZoluaga.— Pronunciamiento de San Luto.— Comonfort púa por Jalapa y da «n mft- 
irifleilo.^lllrámon j Oeolloe mardhán el InUrlor de la repfibllea.— Al^h^guenillai del Eetalo de Tera- 
«rm pretenden deetnür el Puente Nadonal.— Faenas del Ketado de Veracras. — 8e refugian en OrhaTA 
laa del btado de i'nebla —II pteeléente Jnareí paea A Gaadal^|«ra.— Loa UberaUe en Celaje.— El gene* 
cal Bdieacaraj llega k Jaitpa. — El ajuntamlento de etta dudad recono^ al gobierno de Zoloaga.- Ia 
•cnpa el general Negrete.— Batalla de Salamanca —Importan^ de Yeraemz^— b dederado en citado dé 
■Klob— £1 preddeate Jnares j los ulnistroe preeoe en Gnadali^ara— Loe deja en Qbertadd cabecilla Laa* 
dft. — S« dirigen A OoUma. — Aedon de Crui Blanca. — Dlepostdonei del gobernador de ▼eraerax. — Oambloa 
4e ajnntaBileato ea Jalapa*— DlyenM ramas dd partido conierYader — ^Edieafaray toma A Oritava. —Ka* 
elbindefito eetnaiasta hedió por laa leflorse de la dudad de Oriiava.— Mlramon tolunfe en Carretes. 
— Kegrete se proonnda por la reacdon.— Cambia á las autoridades de Jalapa.— Las brigadas de Pne- 
kl* j Oaxaea en Teraeros » Toman é Zaca^eeas las tropas de Zaasoa.— Fuillanüentee.— El preddente Juir 
res Pega A YcraGms.-Bzdtadon de las padonet.-Declaradon del "Progreso'* de Yeracms sobre protecdoa 
de loe Eetadee-Uiddos.~Ataqae al Puente NadonaL— Levint^ el sitio de Tampieo.— Dificultades dlpto^^ 
asAtfcaa.- Triste dtnadon de la repúbttoa.- Atacan los federaUstas á Guadañara.— Pirouunelamlento da 
loa rlfleroe en Jalapa. -Préstamo impuesto 4 esta dudad.— Eknbargos de casas extrai^eraa en la capitaL— 
ArUtrariedadea deViramon en San Lula— XnereOsoUoe.— Mlramon en Guadaljjara.— Alatriite enlaeoa- 
te de Barlovento.— Admlnlstradon reaodonaria en Jalapa.— Los fronterlsos toman á San Luis,- Muere D. 
Valentín Qóna Varíai.-Arafl^erri entra á €hiaoejuato.-<0ombat^ en el rio de Biaria de la Torre 7 en lUI- 
^aa —Combata en Oorral Falso. - Trabajos para restablecer la eonstltudon de 18S4.— Tldaurri en San 
Lab.— Arreglos entre d general Eeheagaray y el gobernador de Teracrus.— «espejo de la catedral de Mo- 
rdía —Batalla de Ahoalnlco.— 8M0 de Gnadali^ara.— Sorprenden & México las tropas del gefe Blanoov— 
D. Santos Degollado tema A €hiad»lajara.— Ataque sobre Tlaoelulam.— Motín en Orisara.- Las fúersas da 
la fortaleaa de Perotó rompen d sitio.— Mwoadras frente k Teracrus 7 Tampleo— Juarea pide recursos A 
loa Ed a de s , — Plaa de A7otla.— Es reformado en México.— Zaloaga se retira A la rida privada. 



Triste, sombrío y rodeado de nubes amenazadoras apareci(5 1868 
pstfa México el ano de 1858, señalándolo el principio de una 



^ ^ 
^ 4 



6 HISTORIA BE JALAPA 

1868 Qneva revolución qae nos trajo grandes infortnnios, grande» 
pérdidas 7 también un manantial de dichosos sueesos y felici- 
dades; fué una revolución notabilísima porque se encargó del 
porvenir, i diferencia de muchas que antes habiamos tenido, 
las que tan solo se ocuparon del presente. La nación se halla- 
ba en las solemnes horas de una gran crisis que iba i resolver 
definitivamente su ser político futuro, y aun parecia desmoro- 
narse bajo la acción de la anarquía, sin que el gobierno abri- 
gara ni la mas remota esperanza de sobreponerse á sus adver- 
sarios, y permaneció en un estado de quietud que hacia con- 
traste con el movimiento que se efectuaba en su derredor, em- 
peorándose cada dia su situación; se le desertaban las fuerzas 
con que contaba, los recursos se le escaseaban tomándolos sus 
enemigos, y faltando en Oomonfort el sentimiento de la con- 
ciencia en k) que hacia, todo estaba en el mayor desconcierto 
y confusión. Opaco y turbulento aparecía nuestro horizonte 
político en este año, augurando vicisitudes de todo género. 

Dadas por el gobierno de Jalisco las bases para la coalición, 
fueron enviados en comisión individuos á los demás Estados 
para afirmar la liga, aceptándola desde luego los de Michoa- 
can, Querétaro y San Luis. El Sr. Oomonfort pensó marchar 
al interior y ponerse á la cabeza de las tropas para destruir á 
sus enemigos, pero nadie mejor que él sabia que no se logra 
con las armas destruir las ideas. 

El general Parrodí hizo la distribución de las tropas con que 
debian contribuir los Estados coligados; estos enviarían un re- 
presentante á la capital de Jalisco para que eligieran un pre* 
sidente interino mientras estaba preso el Sr. Juárez. 

El Lie. D. Manuel Doblado formó un cantón de tropas en 
Celaya y para hacerse de recursos ocupó los fondos de mine- 
ría; en Orizava se aumentaban las fuerzas de La Llave por 
medio de la leva, y Tulancingo fué tomado por los reacciona- 
ríos escapando el prefecto Manuel F. Soto. Las instraccionea 






T BETOLÜCIOKBS DEL BSTiLDO DS VERA0RT7Z. 7 

que áió Parrodi á sas comisionados faeron doce: sostener la ] 858 
eonstitncioD de 1857, invitar á las legislaturas i qae revistie- 
ran i los gobernadores de amplias facultades; pedir á estos que 
pasíeran fuerzas á las órdenes del general en gefe; prohibir la 
comunicación con los puntos sublevados; que se formaran otras 
dos coaliciones: una con los Estados de Yeracruz, Puebla, 
Oaxaca, México y Guerrero, y otra con los de Nuevo-Leon y 
Coahuila, Tamaulipas, Chihuahua, Durango, Sonora y Sinaloa 
para hostilizar al gobierno revolucionario, poniéndose de acuer- 
do solamente en cuanto á nombrar un gefe para que las opera- 
ciones militares produjeran buen resultado; disponía que fue- 
ran removidos los empleados del gobierno general que en los 
Estados no quisieran obedecer i los gobernadores; que desde 
que se presentara el Sr. Juárez fuera reconocido como presi- 
dente interino, por ministerio de la constitución, dándotelas 
facultades amplísimas que le concede el art. 29 del mismo có- 
digo; ademas cada Estado debia enviar i Guadalajara un re- 
presentante para formar una junta que eligiera presidente mien- 
tras obtenía la libertad el Sr. Juárez, y para ejercer las fun- 
ciones del soberano congreso. 

El ministerio no llegó á formarse para que modificara algo la 
situación violenta que guardaba la política, pues ninguna de 
las combinaciones pudo dar el resultado que so esperaba. 

Habiéndose tratado de la libertad del Sr. Juárez, ofrecióla 
el Sr. Comonfort, y no obstante, el presidente de la suprema 
corte continuó preso, sabiéndose que la coalición del interior ha- 
bia resuelto que desde que se presentara en algún punto do 
la república fuera reconocido como presidente. 

£1 odio contra Comonfort apareció tanto mas fuerte, cuanto 
eran grandes las simpatías que i su favor habia manifestado 
el pueblo; en San Luis Potosí fué arrastrado el retrato de aquel 
gefe llamado presidente provisionali aunque luego la guarni- 
ción se adhirió al movimiento de la capital ; la marcha seguida 

TOMO V. — 2 



8 HISTORIA DE JALAPA 

1868 por ComCBfort Hend de sentimiento ¿ los patriotas mexicanos. 
En las felicitaciones de año nuevo hechas por el cuerpo diplo- 
mático se notd la ausencia del ministro ingles. 

El arzobispo prestd desde luego su apoyo al plan de Tacú- 
baya, mandando que con ninguno de los que se adhiriesen á él 
se entendiera comprendida la circular sobre juramerUaébs, y 
también fué resuelto lo mismo por el obispo de Michoacan. Es- 
tas disposiciones parecieron prematuras á los partidarios de 
la reacción, una vez que el gobierno no se habia decidido por 
un cambio radical y completo en la política. 

Gomo el erario estaba exhausto las atenciones públicas no 
se cubrian; estaba abandonado el despacho de los negocios y 
era urgente poner en movimiento la máquina política y admi* 
nistrativa que estaba paralizada; pero todos los esfuerzos de Co- 
monfort se estrellaban ante los obstáculos que él mismo acaba- 
ba de p<Hier en su camino: el consejo le dijo que no le ocurría 
la manera de salvar la situación, y algunos de los que lo com- 
ponían le manifestaron que no quedaba mas recurso que una 
franca abjuración y un cambio radical en su política, y enton- 
ces conocid Comonfort que nada debía esperar de aquella asam- 
blea y desistid de solicitar sus consejos y su apoyo, y no con- 
aíderd conveniente ni político renegar de los principios de 
Ayutla y atacar á sus propios amigos. 

La posición en que se encontraba el presidente no podia ser 
mas grave, pero él no perdia la esperanza de salir airoso cre- 
yendo que las tropas le serian fieles y que los gefes de ellas 
continuarían siendo los mas constantes sostenedores de su perso- 
na, y eran muchos los motivos que tenía para abrigar una cie- 
ga confianza en el general en gefe Zuloaga, á quien no sola- 
mente habia librado en el Sur de los padecimientos del cauti- 
verio y aun de la muerte, sino que le colmd de delicadas aten- 
ciones y aun le hizo su mejor amigo; por su parte Zuloaga se 
complacía en manifestar públicamente su agradecimiento hacia 



T BSVOLUOIOHXS DBL BRADO BB YERAORUZ. 9 

Gomonfort, oonsiderándolo cómo nn hensaao, y uo podía me** 1858 
nos de ser sincera mía amistad qae se fiondaba en tales ante^ 
eedente& 

El lie. D. Alejandro Arango j Escandon (nresentd nn didí^ 
mea oomo aíndico del ajnntafflie&to de la capital, sobre la pe« 
ticicm hedía por los emfdeados que fueron despojados de sns 
destinos á cansa de no haber jarado la constítoeion, tratando 
la materia con maestria 7 apoyándose principalmente en que 
el mismo Comonfort habia dedarado qne el cddigo no represen* 
taba la voloatad de la nacicm. También se pedia la derogación 
de la le j-Lerdo, pero habia echado ya tan profundas raíces en 
la dociedadf que tocarla era conmover los cimientos de esta. 

Las fnerssis de Oriza Va pasaron á Songolica, y el general 
N^rete entrd á Zacatluí obligando á las aatoridades á aceptar 
el plan de Taenbaya. 

Comonfort no podía estar enteramente seguro de las inten- 
ciones del gobernador de Yeraeruz, que en una prodama acer- 
ca de la marcha que se proponia seguir la administacion con- 
daia con lo siguiente: ''Conviene que el Estado de Yeracrua 
conserve su actitud de centinela de la causa del drden y de 
la libertad,'^ y nada dijo Zamora sobre una invitación que le 
dirigieroH las autoridades de Orizava para que secundara la 
protesta contra el plan. 

El Sr. Brito, enviado de la capital por el 8r. D. Joan José 
Baz, que habia estado indeciso y engaSando á los partidos, Ue- 
v<5 instrucdones para loJ9 Sres. La Llave, ]^le8ias y Zamora, 
acerca del estado queiguardaba México, diciéndoles .que la si- 
taadon estaba enteramente entregada i los reaccioiiaríos; Bri* 
to habld con La Llave, en Orizava el dia 27 de Diciembre, y 
con Zamora é Iglesias en Yeracruz, y contribuyd á que este 
puerto 86 despronuficiara. 

La oondacta dd gobernad» Zamora no había sido {nrecisa, 
por lo cual el puerto de Yeracruz se deypronundó 



i 



10 HISTORIA DB JALAPA 

1868 i Comonfort el oficial mayor de la sewetaría de gobierno, por 
medio de una comunicación en la que deeia: que habiendo rea- 
sumido el Estado su soberanía, desconocia al gobierno emanado 
del plan de Tacubaya, declarando inválidas desde el 30 de Di- 
ciembre las obligaciones que se contrajeron con México. Luego 
que se tuvo en la capital conocimiento de aquel suceso reunid 
Comonfort una junta de generales que resolvieron seguir obe- 
deciéndole y unirse á su suerte, y lo facultaron para entrar en ar- 
reglos con los Estados y aun para reformar el plan de Tacubaya. 
El 31 de Diciembre las autoridades del puerto y los cuerpos de 
guardia nacional, de acuerdo con el general en gefe de las ar- 
mas D. Bamon Iglesias, habian desconocido el plan de Tacuba- 
ya y proclamado el restablecimiento del drden legal; y también 
se despronuncid la guardia nacional de Jalapa y la guarnición 
de Perote; enviado el gefe Trejo con algunas tropas á batir al 
general La Llave se pronuncid por la constitución. 

El acta levantada en Yeracruz el 31 de Diciembre tenia dos 
artículos, por los cuales declaraba que el Estado de Yeracruz 
no reconocia otro centro federal que la constitución, y que era 
voluntad del mismo que este cddigo fuera reformado por el 
congreso general. Los Sres. Empáran y Talavera fueron comi- 
sionados por el gefe La Llave paia entrar en arreglos con el 
Sr. Zamora, y por las cartas que se escribieron se ve el do- 
lor de arrepentimiento que tuvo el gobernador de Yeracruz 
por haberse adherido al célebre plan de Tacubaya. En Hná- 
tusco se puso al frente de la guardia nacional contra el plan 
D. Ba&el.Gonzalez Paez. Gutiérrez Zamora expidid una pro- 
clama en Yeracruz y se volvid á jurar ahí solemnemente la 
constituoíon. 

Lo que pasd en el puerto de Yeracruz llamd con justicia la 
atención, pues hasta entonces se habian pronunciado nuestros 
hombres públicos cada dos, tres d mas a&os, pero en esta vez 
se vid que en 16 días, varios sostuvieron los principios políticos 



T REVOLÜCIOlfrBS DEL ESTADO DE VERÁCRÜZ. 11 

mas opuestos entre sí, aanqne esto tiene su explicación en la 1S66 
buena fé del gobernador Zamora. En Yeracrnz se habia creido 
s^n las comunicaciones superiores, que el plan de Tacnbaya Te- 
nia provisto del acuerdo j beneplácito de los Estados de la fede- 
ración; pero al notar que solamente ahí j en Tlaxcala habia 
sido aceptado sin la presión de las armas j que la mayor par- 
te lo rechazaban, conocidse que la mayoría de la nación estaba 
porque siguiera el (5rden constitucional, y también notáronse 
tendencias muy marcadas á nulificar ó á alterar las conquistas 
de la revolución de Ayutla, y se vid que las entidades que ama- 
ban al retroceso se hablan incrustado en el gobierno, lo que uni- 
do á la oposición absoluta que al plan mostrd el Estado de Ye- 
racraz, excepto Jalapa y uno que otro punto de poca importan- 
cia, hizo volver al gobernador sobre sus pasos, sin que con tal 
acto quedara completamente justificada su conducta que por lo 
menos se puede calificar de vacilante, y siempre es feo volver 
la espalda á los que una vez se ha aceptado como amigos. 

El 2 de £!nero recibió la gefatura política de Jalapa un ofi- 
cio del gobernador D. Manuel Gutiérrez ZEimora, explicando 
los motivos porque se habia visto obligado á retractarse del 
paso que did el 17 de Diciembre al adherirse al plan procla- 
mado por el general Zuloaga en Tacubaya. En el mismo ofi- 
cio exeitd á las autoridades de Jalapa á que tomaran parte en 
el movimiento retrdgrado en obsequio de lá tranquilidad pú- 
blica, que estaba comprometida mediante la resistencia opues- 
ta al citado pluí en los Estados del interior, y que se desis- 
tiera ád lo hecho* La gefatura comunicd al ayuntamiento el 
deseo del 3r. Zamora. 

En el ayuntamiento de Jalapa, que tenia por alcalde 1^ al 
Sr. D. Antonio Rivera y Mendoza, habian prestado los capitu- 
lares el juramento ''de haberse bien y fielmente en el encargo 
que el pueblo les confiara y sostener el plan de Tacuba- 
ya/' La ilustre corporación contestd á la gefatura, que conse- 



1% BISTOBIA DB JAI«APA 

1868 cuenie con el jaramento otorgada el dift 1"^ del afio y oonsíde* 
rando qae las atriboeioiies que estaban sometidas á los aynn- 
tamientos por las ordenanzas municipales, eran mny agenas de 
la política, y con mayor razón en las circunstancias porque 
se atravesaba, creia que nunca debia apartarse ni un ápice de 
los deberes que le estabim encomendados. Respuesta ambi-» 
gua, en la que á lo mas podía traslucirse la negativa á deseo-' 
noeer el plan mencionado. 

Aunque el ayuntamiento no se retractó del juramento he<^ 
por el repetido plan de Tacubaya, ofreció que continuaría reco* 
nociendo al gobernador del Estado, obrando en todo de acuer- 
do con la geCoitura política. Se encargd aquella corporación de 
administrar por sí misma todos los ramos municipales, excep- 
to el de la casa de rastro y plaza de carnes, cuyo contrato 
aun no terminaba, y solícitd del gobierno que derogara el im- 
puesto creado en &voi: de la obra de Palacio, por el cual eran 
gravados los establecimientos comerciales. 

Al Sr. Gutiérrez &mora le fueron concedidas fiícultades ex- 
traordinarias al cerrar el honorable congreso sus sesiones; que- 
dd nombrado el consejo de gobierno y decretada la coalición 
del gobierno de Yeracrnz con los de Puebla y Oaxaca para 
destruir al gobierno de México. 

Gomonfort resolvid retroceder al saber que Gutiérrez Za- 
mora y loe demás con quienes contaba en el interior para efec^ 
tnar la destrucción del cddigo de 1857, fiíltando á sus com- 
promisos, se habían vuelto sus enemigos. Esta retroacción aca- 
b<5 de desprestigiarlOi pues entonces consideraba ya como ma- 
lo lo que hacia menos de un mes había admitido como el único 
remedio para México. 

La prensa oonservadova llamaba opinión pdblica á los pro* 
nuBciamientos hechos contra la constitución, mientras que sola» 
mente yeta motines y forsas en el proceder de los Estados que 
]iabiaa reasumido su soberanía. 



T RETOLÜOIONBB DSL B8TAD0 DE YERACRUZ. 1$ 

La extraña, indecisa j vacilante conducta de Comonfort y 1858 
]a amalgama de elementos heterogéneos que llamd á formar el 
consejo, dieron motiyo á que corrieran diversas voces, ya ase* 
gnrando que el presidente se entr^aria i la dirección absolu* 
ta del partido moderado, ya que en manos del conservador, y 
aun mas validas eran las que sostenían que arrepentido de lo 
que había hecho adoptando el plan de Tacubaya, volvería á 
apoyarse en los puros y que iba á entregar el mando al Sr. Juá- 
rez; el ''Heraldo^' aconsejó al presidente que se despronunoia* 
ra, y el periddico oficial nada dijo en contra de esto, llamando 
mucho la atención pública tal silencio. Comonfort se habia aln- 
cinado creyendo que el prestigio de su persona bastaría par^ 
resolver las graves cuestiones que agitaban la sociedad, y no 
tuvo presente que nada son las personas cuando se afectan prin- 
cipios y grandes intereses. 

Despronunciado Yeracrn? y sosteniendo h c<mstitucion Ori« 
zava y Cdrdova, tan solo quedd en el Estado veracruzano á 
los revolucionarios de la capital la ciudad de Jalapa, que se 
apresuraron á ocupar con fuerzas que salieron de Puebla al 
mando del general Div; pero anites que llegaran también ae 
despronnncid esa ciudad y Perote, por lo cual detuvieron aqne* 
lias tropas sn marcha. 

Las ciudades ocupadas por los nuevos reaccionarios sa- 
frian la leva y los préstamos forzosos; el general Parrodi se 
movi(5 con algunas fuerzas de Guadalajara rumbo al Bajío, y 
en cuanto á las relaciones con las potejitías extranjeras, en 
esos dias acababan de interrumpirse con la Gran Breta&a y se 
empeoraron con Francia. 

En aquella época vi(5se el raro fenómeno de que el pafs se 
reanimara, no obstante mas de 30 años de guerra civil que lo 
, habían conducido á la apatía, probándolo así las proclamas de 
Huerta y Arteaga, los maoifiestos de Degollado y La Llave y ^ 
los decretos de Doblado y Parrodi, y aunque el poeblp no po^ 



14 mSTORIA DE JALAPA 

1858 clÍA sentir la falta de una constitución qae na se había estable- 
cido, sí comprendió suficientemente que no era posible el drden 
7 la paz fuera del drden I^al. 

Doblado y Parrodi habian manifestado públicamente que de 
cualquiera manera era preciso reformar la constitución, pues 
con ella no era posible gobernar ni defender á la libertad de sus 
numerosos enemigos, j en el mismo sentido estaban todos los 
hombres de prestigio y de valor que figuraban en la coalición ; pe- 
ro ninguno de ellos queria que el cddigo desapareciera para for- 
mar otro según preteudian los que sostenían el plan de Tacuba- 
ya, por lo que de nada sirvió que Gomonfort solicitara un ave- 
nimiento con aquellos, que jamas hubieran pasado por el error 
que cometió el presidente siguiendo para salvar á la república 
precisamente el camino contrario. 

El Sr. Payno dejó el ministerio de hacienda al ver el triste 
resultado de su obra y quedó solamente en el despacho de 
guerra el general García Conde, sin que nadie se prestase pa- 
ra formar un gabinete que se creia moriria al dia siguiente de 
nacer. Gomonfort citaba juntas en palacio para consultar acer- 
ca de las medidas que exigia la situacicxi y aun propuso sa- 
lir sobre los coaligados, y en el interior trab;ijaba sin éxi- 
to el Sr. Ajuria, quien proponia una reunión de los gobernado* 
res de los Estados para tratar acerca de una reconciliación ge- 
neral. Yidaurri también se declaró contra el movimiento de 

Tacubaya. 

Los antiguos reaccionarios que no se habian fundido con los 
nuevos, hacian aún sus correrías, pues Mejía ocupó á Zima- 
pam y exigió un préstamo; Moreno y Cobos hostilizaban las 
poblaciones del Estado de Oaxaca, las fuerzas de Toluca eran 
derrotadas en Calimaya y las de Marcelino Cobos entraron ¿ 
Puebla (Enero 9). 

D. Santos Degollado imponia al clero de Morelia un préstck- 

mo de $100,000. 



Y RKVOLUOIOKES BEL ESTADO 0B TERAGR17Z. 15 

Mientras que en el Estado de San Luis se adherían algnnas igSg 
poblaciones al plan, La Llave declaraba los distritos de On- 
zava y Cdrdova en estado de sitio: el general Negrete se des- 
pronunció con las fuerzas de su mando en Santa Ana Ohautem- 
pam, cansando esto mucha ala rma en Puebla donde fueron ocupa* 
dos militarmente los puntos áe catedral, la Concordia, la Com- 
pañía y el cerro de Loreto; las fuerzas de Tepeji se pasaron á 
Orizava y se verificaron algunas otras defecciones; Perote lle- 
gó á reunir cerca de 1,200 hombres pagados por Veracruz. 

Kennida la legislatura de Tlaxcala en Tlaxco, nombrd el 11 
de Enero gobernador interino al Lie. D. Manuel Saldaña y en 
Huamantla al C. Tomas Barquera para que representara al 
Estado en la coalición de los Estados de Oriente. 

Las fuerzas tlaxcaltecas al mando de Rojas, las de Puebla 
al de Alatriste y las de Negrete abandonaron el mismo Estado 
y se dirigieron á la villa de San Juan de los Llanos, y algunos 
días deepaes el coronel No riega sorprendí <5 i, Tlaxcala, tomd 
el armamento que allí habia y ee Uev(5 algunos prisioneros. 

Con lo que habia pasado no quedaron contentos los mo- 
derados, ni los puros, ni los conservadores; tampoco lo estaban 
los ciudadanos pacíficos que pertenecían á todos los partidos, 
viendo que Comonfort no se d«cidia á adoptar una marcha de- 
terminada, pues todo lo que sucedía en palacio era casual, 
co resolviéndose cosa alguna ni aun en lo mas insignificante. 

En cambio los constitucionalistas no perdían el tiempo: ade- 
mas de las tropas que salían de Guadalajara, también lo hicie- 
n)n de Morelia, y en Celaya, Irapuato, A paseo y Querétaro 
estaban escalonados 3,000 soldados de Guanajuato;. Zacate- 
cas y San Luis levantaban fuerzas habiéndose establecido el 
gobernador del sañudo en el Yenado. 

La capital no podía seguir en la situación que guardd por 
cerca de un mes, así en la noche del 8 de Enero, á causa de la 
alarma, se viú dolante de palacio la artillería, y las avanzadas 

TOMO V* — 3 



16 fllSTORIA DE JALAPA 

1858 estaban situadas en las esquinas; asegnníbase que Comonfort 
habia reasumido el mando de la gaarnicion, como en efecto sn- 
cedid, y qae iba i verificarse un movimiento santa-annista. En 
una junta de generales j gefes habida en la tarde de aquel mis- 
mo dia, presidida por Comonfort, le manifestaron el sentimiento 
que tenían de que no se decidiera. por algún extremo, y no que* 
riendo hacerlo did lugar i que pronto se desarrollaran los ma- 
les que habia preparado. 

En un manifiesto habia dicho Comonfort que el grito de las 
tropas que habian proclamado el plan, no era el eco de algu- 
na facción, ni proclamaba el triunfo de ningún partido; que el 
nuevo gobierno llamaría en su auxilio á todos los ciudada- 
nos cualquiera que fuese su opinión política, sin atender mas 
4ue á la capacidad, á la honradez y al patriotismo; quo el nue- 
vo cambio no lo haria retroceder en el camino de una pruden- 
te y sabia reforma, pues creía sinceramente que el pueblo me- 
xicano debia regirse por los principios liberales. 

En la madrugada del 11 de Enero hubo en la capital un nue- 
vo movimiento, ya enteramente marcado en el sentido reaceio- 
* nario: la brigada Zuloaga, al mando del general Parra, hizo al- 
gunas adiciones al plan de Tacubaya, desconocí d i Comonfort 
7 nombrd en su lugar á Zuloaga reconociendo como general en 
gefe al citado general Parra; ocuparon las fuerzas pronuncia* 
das la Cindadela, SanAgustin, Santo Domingo y otros puntos, 
quedando de gefe de este último el coronel Pérez G<5mez; Co- 
monfort concentró en la plaza el grueso de sus fuerzas que as- 
eendia á 2,000 hombres y dos partidas de caballería del O"" re- 
corrieron las calles al mando de los generales Haro y Portilla; 
en San Francisco estaba el cuerpo de '^Independencia" man- 
dado por el Sr. Ilevilla y Pedregnera, á quien se unieron los 
Sres. Del Rio, García Torres y otros del partido rojo. Era es- 
perado Osollos y «( Comonfort le negaron la entrada en Santo 
Domingo y San Agustín, fngándcse de ahí el Sr. Olvcra, pre- 



Y REVOLUCIONES DEL ESTADO DE YERAORÜZ. 17 

sidente del coDgreso; las avanzadas de los de h. Cindadela lie- 1868 
garon hasta el Paseo 7 comenzaron á levantar trincheras, pnea 
suponían qne Comonfort marcharía en contra de ellos; algunos 
de los ministros del cuerpo diplomiítico se ofrecieron á Co- 
monfort para libertar su persona, y el presidente manifestó que 
tenia esperanzas de salvar la situación; Zuloagafué preso des« 
pues de tener una conferencia con Comonfort á quien se unie« 
ron las tropas del general Lamberg, entrando á la capital pro- 
cedentes de Tolaca, y fueron llamadas las fuerzas de Cuernava^ 
ca, Coautla y Tulancingo. 

Al saber Comonfort el nuevo pronunciamiento de la briga- 
da Zuloaga, se situó en una de las oficinas bajas de palacio, y 
alU dispuso que con las fuerzas que le habían quedado fieles, 
que eran pocas, se combatiera por la libertad, mostrando la 
misma serenidad que siempre admird i los que le rodearon. 
No se olvidó de dictar disposiciones queriendo que vinieran 
en su auxilio las fuerzas coaligadas y llamó á los liberales de 
Oriente, habiendo querido Alatriste darle auxilio. 

El plan de los pronunciados apareció en las esquinas, y Co« 
monfcHt dirigió una arenga á las tropas que reunió en palacio^ 
diciendo que toda su sangre era de la causa liberal, puso en 
libertad al general Zuloaga, quien aparecía que ninguna culpa 
había tenido en lo ocurrido, y en San Agustín y Santo Domin- 
go fueron recibidos todos los oficiales sueltos que se presenta- 
ron, quedando fieles á Comonfort los cuarteles de palacio, la 
Acordada. San Francisco y la Santísima, y los defensores de 
la constitución se reunieron haciendo su centro en San Fran- 
cisco; las fuerzas del general Bangel guarnecían el palacio y 
las de los Sres. Picazo y Buen rostro se hicieron fuertes en la 
Santísima. El mismo dia 11, después de varias pláticas y con- 
fereaoias con los progresistas, se resolvió por ellos Comonfort 
y dio á conocer sus sentimientos nombrando gefe del punto de 



18 HISTORIA DK JALAPA 

1858 gan Francisco al Sr. D. José M. del Rio, quien oposo resistencia 
en Tlalpam al plan de Tacabaja, y el general Trias, qne se negd 
á pronunciarse ell7 de Diciembre, lo fué de la Santísima; mu- 
chos voluntarios se presentaron en San Francisco, y los pronun- 
ciados de Santo Domingo tomaron la aduana, San Lorenzo, la 
Concepción y Santa Catarina Mártir; los de San Agustin no se 
extendieran, y los dé la Cindadela ocuparon á San José y San 
Diego; los del gobierno ademas del centro ocupaban la Merced, 
San Pablo, San Fernando, San Pedro y San Pablo, y se exten- 
dían hasta Santiago, habiendo trasladado los presos á la Diputa- 
ción; la legión sagrada se estableció en Santo Domingo, donde 
se publicaba un ''Boletín de noticias," y las avanzadas tuvieron 
algunas escaramuzas que tan solo alarmaban al vecindario, que 
en su generalidad se moslrd indiferente, si no divertido con 
lo que pasaba; el gefe del movimiento, general Parra, did un 
manifiesto sobre su conducta. 

El ministerio de hacienda fué ocupado nuevamente por el 
Sr. Payno, y como Comonfort pretendía captarse otra vez 
la voluntad del partido rojo, puso en libertad al Sr. Juárez, 
quien se apresurd á salir de la capital en unión del Sr. D. Ma- 
nuel Ruiz, y establecid el gobierno constitucional en Guana- 
juato después de permanecer algunos dias en Querétaro. Co- 
monfort propuso que las fuerzas beligerantes salieran á batirse 
en campo raso para no causar males & la' población, cnyo de- 
safio fué aceptado por el general Parra, pero no se pudieron 
convenir acerca de las seguridades para que los puntos que te- 
nían las respectivas fuerzas permanecieran ocupados, y se pac- 
td que se suspendieran los fuegos á ciertas horas, siendo el 
vecindario tan solo el que sufría con esto; fueron arrojadas 
algunas granadas desde la Cindadela, habiendo caido una en 
la casa del Sr. D. José María Bocanegra, por cuyo motivo 
muchas familias salieron pap& los alrededores; los rifleros de 
Lampazos se batieron con brío, y un armisticio que se arregid 



T AEVOLÜOIONIS DEL ESTADO DE YERAORÜZ. 19 

sirvid solamente para qae los sublevados avanzaran en las ho« 1858 
radaciones; muchos eclesiásticos tomaron parte con ellos. 

La llegada de Miramon, tjue venia del Sur, y la aparición de 
Osollos, contribuyeron i que los sublevados impulsaran las hos- 
tilidades, haciéndolo*el 15 y continuando el 16, en cuyo día 
filé celebrado el armisticio de cuarenta y ocho horas, abrién- 
dose conferencias para tratar de un avenimiento y porque am- 
bos partidos necesitaban ganar tiempo, comisionando Comon- 
fort á D. Manuel Silíceo y i los generales D. Benito Quijano 
y D. Ángel Trias, y nombrando Zuloaga por su parte á D. 
Luis Osollos, D. Hilario Elguero y B. M Pina, quienes se reu- 
nieron el 17 y 18 en una casa de la calle de Tiburcio, llevan- 
do instrucciones de los gefes respectivos. Zuloaga proponía 
que tanto él como Comonfort se separaran del mando político 
y militar, y Comonfort quiso que las cosas volvieran al estado 
que guardaban el 1 6 de Diciembre, que siguiera en el mando 
la persona i quien correspondía por el ministerio de la ley, y 
que si era necesario, abandonaría la república, y como las pro- 
puestas no tenian nada de comua no hubo avenimiento. Los 
gefes Miramon y Osollos entraron i la capital en medio de los 
repiques y dianas con que los recibid la reacción. 

También insistid Comonfort en que las fuerzas beligerantes 
salieran á batirse fuera de la población, cuando perdid la espe- 
ranza de que se arreglaran en paz las diferencias de los parti- 
dos, proposición que ya no fué aceptada por los pronunciados; el 

mismo gefe quiso que fueran declarados neutrales la Acorda- 
da, el presidio de Santiago, los hospitales de San Juan de Dios 
y de San Pablo, pero sus esfuerzos fueron inútiles. 

Terminado el armisticio á las siete de la tarde del 18, se 
rompieron de nuevo las hostilidades que continuaron el 19, 
sosteniéndose el fuego en toda la línea basta muy entrada la 
noche, pasándose i los sublevados mayor número de soldados 
que los dias anteriores; pero á pesar de ello Comonfort tenia 



20 HISTORIA DB JALAPA 

1868 i sns drdenes, el 20, al amanecer, cerca de 5,000 hombres de 
todas armas; en ese dia se did por los reaccionarios un ataque 
simultáneo sobre la Acordada y el Hospicio, organizándose 
en la Cindadela, el Paseo j San Diego dos fuertes columnas; 
San Francisco era batido desde una trinchera situada en la ca- 
lle de San Juan de Letran, desde San José, las Hermanas de 
la Caridad y la Concepción, j Palacio lo era desde San Agus- 
tín 7 Santo Domingo. 

Aumentadas las fuerzas reaccionarias con las que defeccio- 
naban del gobierno, haciéndolo el 20 una parte de las que es- 
taban en la Ex- A cordada, que fué atacada j tomada por los 
sublevados, fué abandonado San Francisco en la noche del 21, 
dispersándose los que lo defendian, cuyo suceso atribuyó Co- 
monfort á las faltas militares del general Trias 

Perdida la Acordada, ya por el arrojo de los que la atacaron, 
ya por haber defeccionado una parte de los que la defendian, 
destacó Comonfort una columna al mando del general Bangel 
con objeto de rescatarla, pero fué rechazada y tuvo que abri- 
garse precipitadamente en la arboleda de la Alameda; en aque- 
llos momentos Ilegd Comonfort y condujo los restos á San Fran- 
cisco, donde se hizo un repique; aquí fué tan grande la deserción, 
que tuvo Comonfort necesidad de concentrar los restos de sus 
tropas á palacio, viendo que no le quedaba mas recuiso que re- 
tirarse, dejando pocas en San Francisco, y también tomaron los 
reaccionarios á San Juan de Dios y la Santa Yeracruz. 

Después de haber visto abandonado á San Francisco, tomd 
Comonfort la resolución de defenderse en palacio, pero no que- 
dándole ya mas que 500 hombres, con los cuales la defensa 
era inútil, le rogaron los generales Bangel y Pardo que aban- 
donara la ciudad, pues seria estéril toda resistencia, y cedien- 
do á sns ruegos y á la consideración de que iba á aumentar inú- 
tilmente el número de víctimas, se resolvid cerca de las siete 
de la mañana del 22 á abandonar la capital, pero protestd que 



T RSVOLUdONES DBL ESTADO DE VERAORUZ. 21 

no lo haría hasta que el gefe enemigo qae estaba mas prdxímo 18S8 
tuviera conocimiento de ello, pues no quería que su salida se 
interpretara por una fuga. Habiendo conferenciado el general 
Rangel con el gefe Parra, se convino en que el presidente to- 
maría la escolta que gustara y entonces Gomonfort, que había 
esperado el resultado de la conferencia situado fuera do pala- 
cio, cerca de la puerta principal, se despidió de los generales 
Rangel j Pardo, y acompaiadode algunos ayudantes y gene- 
rales y de varios amigos particulares, salid de la plaza de Mé- 
xico cerca de las ocho de mañana, al mismo tiempo que enlra- 
ban en ella las columnas enemigas y que la invadia el pueblo. 

Comonfort no se habia retirado sino hasta que la moralidad 
de sus tropas se perdid completamente y cuando lo hablan 
abandonado uno á uno todos aquellos en quienes mas confiaba, 
y ya no contaba con defensores; también se batieron con de- 
nuedo por el pueblo y por el amigo los Sres. Bevilla y Pedre- 
guera, Rangel y Trias, aunque Comonfort acusó i éste de ha- 
ber sido la causa de que todo se perdiera. 

Al pasar por la Santísima se le unid el coronel Vázquez con 
100 carabineros de Tolnca, y en la garita de San Lázaro el ge- 
neral Portilla con una brigada de caballería; un poco adelante 
de la garita se devolvió el coronel Valero al grito de "viva la 
religión^ llevándose los lanceros de Oaxaca y el 5"" de caba« 
Hería; en Ayotla encontrd reunidos 500 hombres de todas ar- 
mas con dos piezas de artillería y un carro de municiones, y 
con ellos siguid su mardia para el Estado de Veracruz, ponien- 
do en Perote las fuerzas á disposición de las autoridades del 
mismo. 

El 22 se cantd en México un Te~Deum en catedral, al que 
asistid el gmeral Zuloaga seguido de muchos gefes y oficiales 
^'del ejército restaurador de las garantías.'' 

Mochos edificios sufrieron á consecuencia del vivo fuego de 
artillería que hicieron los pronunciados el día 20 desde las 



22 HISTORIA DE JAI^AP A 

1858 seis de la mauaiKi hasta las seis de la tarde, príacípalmea* 
te los edificios de Mineríai San^ Francisco, Hospital de Terce- 
ros, el Hospicio y también la Alameda; en mochas calles, como 
la de Santo Domingo y el Puente del Espirita Santo, qnedaron 
llenas de agujeros las paredes de las casas, lo mismo que las del 
rumbo de la Alameda á la Acordada, hechos pedazos los faroles 
del alumbrado, y las vidrieras de palacio y de muchas iglesias, 
en verdadera ruina los arcos del portal de Mercaderes, pero 
mucho mas sensible fué la pérdida de las vidas de los que su- 
cundieron á consecuencia del error cometido por el hombre que 
acababa de ser revestido del supremo poder por la voluntad 
de cuatro millones de mexicanos. 

Los gefes Miramon y Osollos se posesionaron del palacio na- 
cional en medio de los repiques y los aplausos de los reaccio- 
narios, que apenas creian lo que veian con indefinible placer, 
é hicieron una verdadera ovación á aquellos gefes en su trán- 
sito desde San Francisco hasta el citado edificio; el general 
Zuloaga pas(5 poco después de la Cindadela al palacio, acompa- 
ñado de varias personas, y en la misma mañana dispuso que se 
formara la junta de representantes que habían de elegir al pre- 
sidente de la república, y fueron trasmitidos á los Estados los 
nombramientos que se hicieron. 

Reunida el 22 la junta de representantes, nombró presidente 
de ella á D. José Ignacio Pavón, siéndolo después el general 
Parra, y á moción del Sr. Rodríguez de San Miguel, y al tratar 
del nombramiento de presidente, en que todos estaban confor- 
mes y que para nada necesitaba de la discusión, se suspendió la 
sesión hasta después de las seis de la tarde, y continuando fué 
electo presidente provisional el general D. Félix Zuloaga por 
26 votos, contra nno que tuvo el general Echeagaray y otro 
D. Antonio L. de Santa-Anna; una comisión prescribió la 
fdrmula del juramento sujetándase al plan de Tacubaya de 1 7 
de Diciembre reformado el 11 de Enero: acatar la religión» 



T REVOLUCIONES DEL ESTADO DE YERACKÜZ. 28 

sostener la independencia, promover la nuion entre todos los ] 858 
mexicanos, mirando en todo cnanto hiciere por el bien de la 
nación. Todos los miembros de la jnnta fueron conservadores, 
ahí atuvieron el P. Miranda y varios obispos. El juramento 
fué dado por Zaloi^ el 23 á las doce y media del dia. 

Znloaganacid en Alamos, Estado de Ohihuahna, en 1814, y 
en 8 de Octubre de 1834 recibió el despacho de teniente de 
guardia nacional en el batallón de cazadores de Chihuahua, y 
86 ocupd en la campaña de los indios bárbaros, desde este año 
hasta el de 1837, en que dejó el departamento de Chihuahua 
recibiendo, previo exdmen, el despacho de teniente de ingenie- 
ros el 14 de Julio de 1836 en que ingresd al batallón de ellos. 
Defendió en 1840 al supremo gobierno cl la jornada del 15 at 
26 de Julio y se adhirió al plan de regeneración en 1841, reci- 
biendo el grado de capitán el 5 de Noviembre de este mismo 
ano. Marchó á la campaña de Yucatán en 1 842 y permaneció 
en ella hasta su conclusión, siguiendo la de Tabasco, y recibid 
el grado de teniente coronel el 26 de Enero de 1843. 

Besuelta la invasión de los norte-americanos á México, fué 
enviado á varias comisionesj estuvo en Monterey y dirigid las 
fortificaciones de aquella plaza para defenderla de los extran- 
jeros, pasando después al Saltillo donde formd el proyecto de 
defensa de esa ciudad, y en 1847 hizo un reconocimiento de 
México á Puebla y Veracruz para la defensa contra los mis- 
mos invasores, dirigiendo en el mismo año las fortificaciones de 
la capital desde la garita de San Antonio Abad hasta la de la 
Piedad, y en Julio de 1848 usd de licencia ilimitada retirán- 
dose á Chihuahua, donde fué alcalde de cuartel en 1851 y re- 
gidor por elección popular en 1852 hasta Marzo de 1853 que 
volvid al servicio en su clase, entrando al 2" batallón Activo 
de México habiendo ascendido á coronel el 22 de Noviembre 
del mismo año, y fué nombrado presidente perpetuo del consejo 

TOMO V*- 



24 HISTORIA DB JALAPA 

1858 de gaerra pan juzgar los ladrones, cuya comisión desempeña 
algunos meses. 

Hizo la campaña del Sur en 1854 y 1855 mandando una 
brigada, habiéndole conferido Santa-Anna el grado de general 
de brigada por la toma del cerro del Limón, cuyo grado se le 
hizo efectivo en 3 de Junio de 1855, cuyo despacho fué reva« 
lidado en 30 de Noviembre del mismo ano. 

Siendo presidente Comonfort y habiendo depositado en Zu« 
loaga toda su confianza, le did las comisiones mas interesantes, 
pues en 1856 marchd con el mando de una división al canten 
de Querétaro, é hizo la campaña de aquel departamento y Sier- 
ra-Gorda, las dos campañas de Puebla y desempeñd la comi- 
sión de consejero de Estado. 

Al tomar posesión de la presidencia el Sr. Zuloaga, dijo que 
no tenian mas norte sus actos que dar garantías á sus conciu- 
dadanos, y agradeoid i la junta la distinguida honra que le hi- 
zo al designarlo para presidente. Por ese breve discurso pu- 
do sospecharse quien era el nuevo presidente, que ningún pro- 
grama did acerca de sus intenciones, considerando que no se 
necesitaba, pues el plan de Tacubaya reformado no era mas 
que un desconocimiento á Comonfort. Fué contestado por el 
presidente de la junta Sr. Parra con generalidades. 

Mientras que estos acontecimientos pasaban en la capital, 
Mazatlan y Guaymas eran tomados por los Gándara, los go- 
bernadores constitucionales de Veracruz, Puebla, Oaxaca y 
Tlaxcala afirmaban la ligap el general Moreno mandaba perse- 
guir en Tamaulipas i todo el que se oponia al plan de Tacubaya, 
y á éste se adhirieron Huejutla y Túxpam y también las autori- 
dades de las capitales de Tabasco, de Durango, y de Campeche; 
Vicario proclamaba la erección del Estado de Iturbide con los 
distritos de Cuantía, Cuernavaca y Tasco, y el general Echea- 
garay guardaba en Puebla una posición neutral. El Sr. Do- 
blado declard nulas y de ningún valor las retractaciones hechas 



T SEVOLÜGIOHIS DEL ESTADO DS VERAGRUZ. 25 

en artfcido de muerte; faerzas de Yidaorri se reanian contra 1858 
los reaceionarios mandados por O'Horan, j apareció el ''Dia- 
rio OficiaF' del supremo gobierno. 

El Sr. D. Luis G. Cuevas fué encalado de formar el nuevo 
gabinete. 

Los empleados destituidos por el gobierno liberal, fueron 
restablecidos y nombrado Miramon gefe de la primera brigada 
del ejército restaurador, y se procedió á levantar fuerzas de 
consideración por medio de la leva, acabando de animarse el 
partido reaccionario cuando el general Echeagaraj reconocid 
al gobierno de Zuloaga. La brigada Miramon salid el 25 sobre 
Tolnca. 

Mil proclamas aparecieron denigrando al presidente caido 7 
i su administración, j el general Parrodi mandd que los anti- 
constitttcionalistas fueran juzgados como conspiradores, apli- 
cándoles desde luego la pena señalada por la lej de 6 de Di- 
ciembre de 1856, con solo la identificación de la persona; el 
8r. Buiz participó á la nación (Enero 19) desde Guanajuato, 
que se habia encargado de la presidencia de la república el 
Sr. Juárez, conforme á lo dispuesto en el art. 79 de la consti- 
tución, 7 circuid el manifiesto dado por dicho Sr. Juárez, quien 
primero se instald en Querétaro, pero temeroso de las tropas 
de Mejía se retird á Guanajuato. 

En el interior fermentaban las pasiones impulsadas por los 
agentes de la reacccion; en Morelia hubo un motin en que es- 
tuvo i punto de triunfar la reacción; al salir para Guadalajara 
las tropas del Estado en Aguascalientes, gritaron algunos sol- 
dados viva la religión, 7 fueron reprimidos después de algunas 
desgracias; en el Oriente reasumid su soberanía el Estado de 
Yeracmz, habiendo facultado la legislatura al gobernador para 
que se sirviera de las rentas federales 7 para nombrar su con- 
sejo, protestando contra todos los actos emanados del gobier- 
no de Tacuba7ai 7 autorízd al Sr. Zamora para delegar las 



26 HI8TOBIÁ DB JALAPA 

1858 facaltadesen la persona que le pareciera; fueron llamados to- 
dos los varones de 17 á 40 anos á tomar las armas en favor 
de la independencia y de la dignidad nacional, y rebajados los 
derechos de importación é internación. 

El gabinete del general Zulbaga quedd organizado de la ma- 
nera siguiente: relaciones exteriores, D. Luis Gr. Cuevas; jos* 
ticia, D. Manuel Larruinzar; gobernación, D. Hilario Elguero; 
fomento, D. Juan Hierro Maldonado; guerra, general José de 
la Parra, quedando vacante el ministerio de hacienda, que in- 
terinamente fué despachado por los Sres. Hierro Maldonado j 
Huici. Los antecedentes y la conducta presente de estos señores 
aseguraban que seguiria la guerra civil y que no les haría nin- 
gún efecto que el país fuera inmolado, con tal de que subsistie- 
ran los antiguos errores y que el clero y el ejército dominaran. 

Instalada la convención en Guadalajara, ratificó el nombra- 
miento de general en gefe hecho en el Sr. Parrodi, y esa ciu- 
dad iba poco á poco haciéndose el foco de los constituciona- 
listas. 

Uno de los primeros actos del gabinete de Zuloaga, fué la 
formación del consejo, en el que figuraron muchos de los que 
compusieron la junta de representantes; el consejo, semejante al 
propuesto por Álamau en 1854, se compuso de un consejero pro- 
pietario y un suplente por cada uno de los Estados y territorios 
de la república; dividióse en seis secciones correspondientes á 
cada una de las secretarías de gobierno, señalándose en un re- 
glamento sus atribuciones, las horas de las sesiones que debían 
verificarse hasta con la mitad de los vocales propietarios, y 
ser secretas, no pudiendo publicar los acuerdos sin permiso 
del gobierno; las secciones presentaban dictámenes sobre los 
negocios que se les pasaran, y señalóse la manera de verifi- 
car la discusión y el tratamiento del consejo y de su presiden- 
te, que era el de excelencia (Enero 25). Todos los miembros 
del cuerpo diplomático reconocieron al nuevo gobierno, hacíen- 



T RSVOLUOIOinBSS DEL ESTADO DE YEBAORÜZ. 27 

do Zoloaga mil demostraciones de aprecio al vizconde Grabriac 1858 
y á Mr. Lettson, habiéndolo reconocido también el ministro 
norte-americano. 

El pronnnciamiento del 11 de Enero desconociendo á Co« 
monfort y á la constitncion, fné secundado en San Luis el 22 
del mismo mes, pero añadiendo que se reconocian las bases or- 
gánicas de 1843; se quería la elección de presidente por la jun- 
ta de representantes, y que á los ocho meses fuera la reunión 
del coügreso, siendo los principales gefes Alfaro, Calvo y Ta- 
boada« En Huamantla también fué secundado el plan de Méxi- 
co, pidiendo que se declararan subsistentes todas las leyes y 
prevenciones que se hallaban vigentes antes de la revolución 
de Ayatia en favor del clero, de la religión y del ejército. Es- 
te volvió á celebrar por su cuenta fiestas religiosas y á hacer- 
se ilusiones; pero ¿cuál era su plan, qué garantías ofrecia y con 
qué elementos contaba? ¿Era posible que triunfara una causa 
que hoy tenia por primer gefe al que ayer la babia combatido 
con todas áus facultades? 

Zuloaga y su gabinete restablecieron los fueros, y la supre- 
ma corte tal como estaba en 22 de Noviembre de 1865; fué 
anulada la ley de desamortización, su reglamento de 30 de Ju- 
lio 7 los actos emanados de estas dispósícoues, y la ley de 11 
de Abril de 1857 sobre obvenciones parroquiales; fueron re- 
puestos en sus empleos los que habian quedado separados por 
haber jurado la constitución, y por todo eso dieron un voto de 
gracias las señoras de la capital y se hicieron fiestas. £1 voto 
de gracias fué llevado por las señoras de Domínguez, de Es* 
candon, de Rodríguez San Miguel, de Cancino y viuda de Pa- 
redes, y fué publicado el bando que derogaba aquellas leyed 
con grandes fiestas. Todo esto hizo mas mal al gobierno reac* 
donarlo tpxe los ejércitos de los constitueionalistas, pues ya los 
intereses habian arraigado mucho bajo la sombra de dichas 
leyes, sobre todo por lo relativo á la de desamortización. El 



28 HI8T0BIA DB JALAPA 

• 

1858 arzobispo se nianífestd nmf agradecido á los que habían vuel- 
to las cosas á su antiguo ser, y no pudo ocultar cuanta sorpre- 
sa le x^ausd el que se verificara un cambio cuando menos era de 
esperarse. Fué ascendido á general de brigada D. Miguel Pi- 
fia, 7 el coronel Daza y Arguelles fué nombrado prefecto de 
Tulancingo. 

El poder de la coalición, formada para sostener el cddigo, 
iba haciéndose mas formidable cada dia, y encendíanse mas 
los ddios políticos con los denuestos y las amenazas que los con- 
tendientes se dirigian. Los defensores de la l^alidad aun no 
habian podido formar un plan determinado, teniendo que divi- 
dir su atención en los Estados del interior entre Morett y otros 
gefes en San Luis, con Mejía que estaba sobre Querétaro y 
que cuidar de los muchos agentes que á la primera oportunidad 
sublevaban á las tropas liberales- 
Al entrar Miramon i Toluca puWicd una proclama manifés* 
tando los sentimientos que abrigaba su corazón que eran: paz, 
drden, religión y garantías para toda la socieda'fl, y á Comon- 
fort no se le permitid primeramente que entrara i Veracruz, 
habiendo estado el 26 en Tlaxcala, el 27 en la hacienda de Yi- 
reyes, el 28 en Perote, despidiéndose ahí de sus tropas i las 
que manifestd su resolución de embarcarse y lo accmpalSaron 
los Sres. García Conde, Chavero, Portilla y Becerrril; en la 
hacienda de San Antonio puso á disposición del gobierno de 
Yeracruz parte de sus fuerzas y sigui(5 hasta Jalapa entrando 
el dia 31 escoltado por fuerzas del general Portilla, y expidió 
allí un manifiesto. 

En Jalapa estuvo alojado en el hotel Yeracruzano como un 
individuo particular, sin que á nadie llamara la atención, un 
hombre que hacia pocos meses era el ídolo de una inmensa 
mayoría, y cuyo retrato poseían los liberales como el de un 
santo favorito, pero que de una altura tan grande descendid 
hasta el rango do faccioso por su propia voluntad. 



T REVOLU0IO5fi9 DEL SBTADO DB VSRAORUZ 29 

Una drcular del ministerio de gobernación jaarista declara* 1858 
ba nulos j de ningún valor ni efecto todos los contratos, nom* 
bramientos y concesiones hechas por los reyolucionarios zaloa-' 
guistas desde el 17 de Diciembre de 1857, y también disposo 
que fueran depuestos de sus empleos y sometidos i juicio, y en 
8U caso pecuniariamente responsables, los empleados que obe- 
decieran las drdenes de los que atacaban la constitución. 

Comonfort entrd i Yeracruz el 4 de Febrero acompañado de 
varias personas, entre las que se contaban los Sres. García Con- 
de, Alcérreca y Síliceo, y al día siguiente circuid el manifiesto 
fechado en Jalapa, cuyo documento es mas bien una relación 
de sus operaciones en la capital verificadas del 14 al 20 de 
Enero; se embarca el 7 de Febrero en el vapor **Tenessee'' con 
su familia, y los Sres. Síliceo y García Conde, concluyendo de 
esta manera tan inesperada como violenta el presidente electo 
por la voluntad de cuatro millones! 

Habiendo sido descubierta en Jalapa una conspimcion por 
la cual se supo que los presos se hallaban en connivencia con 
algunos individuos de la ciudad para ejecutar un motin, soli- 
cita el ayuntamiento del gobernador de la fortaleza de Pero- 
te, que se recibieran en ella ¿ dichos presos, pero Arago 
quería que fueran socorridos por carecer en aquel punto de 
recursos, y el apuntamiento convino en que pasaría un real por 
cada uno de los que enviara. 

£1 general Trías y algunos otros liberales trabajaban por es- 
tablecer en la capital de la república y en algunas otras ciu- 
dades centros de conspiración, expidiendo nombramientos en 
toda forma para que fueran reconocidos sus adeptos. El gene- 
ral Arteaga intervino los bienes del clero de Querétaro y el 
presidente Juárez nombr<5 al Sr. Ocampo ministro de relacio- 
nes, quien se dirigid al cuerpo diplomático de México para que 
lo reconociera como tal, componiendo ademas el gabinete libe- 
ral los Sres. Ponciano Arriaga y Miguel Lerdo de Tejada. 



so HISTORIA DE JJiLAPA 

1553 Nadie que en Enero hubiera observado atentamente la si- 
tuación del país, hubiera podido asegurar un cambio tan radi- 
cal como el que se operd en menos de un mes, pareciendo im- 
posible que sin elementos hubieran podido sobreponerse i la 
administración de Oomonfort un puñado de individuos. Gon* 
tando la reacción con algnn apoyo en los Bstados del interior, 
hizo salir de la capital con poco mas de 1,000 hombres, el 2 de 
Febrero, al general Míramon, que habia regresado de Toluca; 
con anticipación habian sido enviados agentes que prepararan 
el terreno, entre ellos fué mandado Blancarte á G-uadalajara, y 
so aprovecharon de algunos disgustos suscitados entre los Sres. 
Parrodi y Doblado, quedando el primero disgustado de la coa- 
lición. Los ministros Lafragua y Montes, fueron retirados de 
sus misiones, por Zuloága, y quedi5 solamente Almonte con el 
earácter de representante del gobierno de México en Paris. 
Algunos militares fueron arrestados en Guanajuato por ha- 
berse descubierto que se habian comprometido á coger prisio- 
nero al Sr. Juárez; el general Parrodi resolvió atacar á San 
Luis para no dejar á retaguardia enemigo alguno, pero no lie* 
gó Á dar el ataque, pues supo que para auxiliar á los reaccio- 
narios habia salido también de México OsoUos con otra briga- 
da que seguia á Miramon, hallándose en peligro la vanguardia 
de los coligados, que estaba en los llanos del Cazadero al man* 
do del general Arteaga, y dejd encargadas de las hostilidades 
sobre San Luis á las fuerzas fronterizas. Las armas libérale^ 
iban á luchar con tropas victoriosas en México, organizadas y 
con prestigio, llevando gefes entusiastas cuyas frentes acababan 
de ser coronadas de laurel por las señoras mas bellas y encum- 
bradas de la sociedad mexicana, cuando las fuerzas liberales no 
tenian ni confianza entre sí, habiendo defeccionado en Aguas- 
calientes una parte de las mandadas por Parrodi. 

En el Oriente Jalapa alistaba fuerzas que marcharon al 
mando del 6r. Mata á custodiar á Perotó que era amogado 



T REVOLUCIONES BEL KSTABO DB VBRAORUZ. 31 

por tropas de Puebla, y también se prepararon en Veracrnz 1868 
tropas con igoal ol]jeto, y una parte de las fuerzas de La Lla- 
ve fueron á dar guarnición en el puerto. En el Sar se mostra- 
ban amenazadoras las fuerzas del general Pinzón. 

El gobernador de Yeracraz dispuso que ftiera libre del de- 
recho de circulación el dinero que se introdujera al puerto, 
declaró vigente la ley de imprenta de 28 de Diciembre de 1865, 
y mandó que todos los forasteros que llegasen al Estado se 
presentaran á la primera autoridad política á informar de su 
procedencia y del objeto que los conducía. 

Triunfante en la capital el plan de Tacubaya, comenzaron d 
moverse en Febrero fuerzas con destino al Estado de Vera- 
cruz, como mas necesario para los gobiernos de la capital, por 
tener los caminos que sigue el comercio desde el Atlántico á 
la capital, aunque dichas tropas no Uegafon hasta Marzo á Jar- 
lapa. 

Habiéndose organizado algunas partidas en la tierraM^tlien- 
te, una de ellas pretendió destruir el magnífico Puente NaciO'- 
nal para impedir el paso de las tropas que bajaran de Mé- 
xico; la realización de ese proyecto hubiera acabado para siem- 
pre con Jalapa, reduciéndola á la miseria al dejarla iocomun!- 
cada con VeracruZ. El ayuntamiento y el gefe político de esa 
ciudad, oficiaron por tal motivo al gobernador y al juez de paz 
del pueblo situado cerca del referido Puente, pidiéndoles que 
impidieran aquel acto de barbarie. El puente nada sufrió lo- 
grándose así evitar un hecho qué hubiera sido inútil, pues el 
rio puede vadearse por cualquiera parte. 

El gobernador de Veracruz dispuso que todos los que resi- 
dieran en el Estado se alistaran en la guardia nacional, y se- 
ñaló un plazo para que en todas las poblaciones manifestaran 
los tecinos á las autoridades las armas y los útiles de guerra 
que tuvieran. 

El general Zuloaga concedid pleno indulto por delitos de 

TOMO V — 5 



32 HISTORIA DE JALAPA 

1858 deserción, prohibid la leva para llenar las apariencias, y por^ 
cion de pensonas eran encarceladas por denuncias; mandd qae 
no se trabajara en los dias de fiesta, y qae se formara nn caer* 
po de guardia nacional compuesto de comerciantes j propie- 
tarios; concurría con frecuencia á las funciones de iglesia, vi- 
sitaba á menudo á la Virgen de Guadalupe, comulgaba en pú* 
blico siempre que podía, nombrd su capellán al P. Castillo y fué 
felicitado por los frailes de todas las órdenes; mucho se le aplau*. 
di<5 que mandara poner en libertad á varios presos políticos; 
y nombrd comandante general de Tehuantepec al gefe José M. 
Cobos. 

£1 general Portilla se puso en Jalapa á las drdenes del Sr. 
Zamora; Tampico se despronunciaba al saber el general Mo- 
reno los sucesos de la capital, y la coalición contaba con un 
ejército respetable de mas de 8,(K^0 soldados aunque sin bue* 
nos gefes. A Orizava entraron, el 9 de Febrero, las fuerzas del 
gobernador de Puebla,^ Alatriste, compuestas de 1,600 solda- 
dos, llevando en los sombreros una cinta verde; en esa ciu- 
dad no se abría el comercio hasta las ocho de la mañana, por 
drden del gefe Talavera, para que todos los ciudadanos pudie* 
ran dedicarse á hacer ejercicio de armas: 

Alatriste que escapd de Puebla enfermo y por casualidad, lle- 
gó con un puñado de amigos á Zacatlan, donde se encontró con 
los diputados Méndez y Márquez, que en aquella vez prestaron 
al Estado de Puebla importantes servicios, y lograron hacer 
que las fuerzas liberales se aumentaran, y para destruirlos 
fué destacado de la capital del astado el general Negrete, 
quien se unid á los constitucionalistas, y luego lo hicieron lus 
fuerzas de Tétela. 

Desproncmciado el castillo de Perote, se declard punto de 
reunión, y ahí estuvieron los gefes Alatriste y Negrete, Mén- 
dez y Márquez con los batallones de Zticatbn y Tétela, el 6* 
batallón, un piquete de zapadores y otro de caballería con dos 



T REV0LÜGI0XE8 DEL ESTADO DB VERACRÜZ. 33 

piezas de montaña; también- estavo ahf el prefecto de Tezíu- « gg^ 
tlan D. Mariano E. Ramos, con su batallón, cuyo gefe, con 200 
hombres, se habla mantenido enfrente de los pronunciados de 
Perote j de los sublevados de Zacapoaxtla, y también llega* 
ron los coroneles D. Antonio Rojas y D. Antonio Méndez con 
algunas tropas de Tlaxcala y de los Llanos; con estas fuerzas 
quería el gobernador Alatriste marchar sobre Puebla, pero la 
sección Trejo se negó á las invitaciones de Alatriste, alegando 
que se había puesto i disposición del gobierno de Yeracruz, del 
que recibid recursos y aun órdenes para marchar á Orizava, lo 
que ejecutó, disgustándose por ello el Sr. Alatriste á quien tam- 
.poco pudo prestar auxilios el comandante del castillo, Arago, 
per lo que la sección del Estado de Puebla no pudo atacar á 
ésta y se dirigid á Chalchícomula, y aunque la escasez de recur* 
sos le hizo sufrir algunas bajas, quedaron suficientemente reem* 
pdazadas con las fuerzas de Tepeji que ingresaron i la brigada^ 
mandadas por D. Enrique Angón, gefe despronunciado, y con 
200 caballos mandados por Ignacio Delgado (a) el Gallo Pita- 
g<5rico, gente esta de costumbres depravadas y tan insubordi» 
nada que los gefes de la brigada convinieron en mandarla i ex- 
pedicionar por el Sur, cuyas poblaciones infelices quedaron 
arruinadas por esa plaga. Alatriste nombrd á Negrete general 
eB gefe de la sección y entabid negociaciones con La Llave pa- 
ra proponMonarse recursos, y también trabajd porque se le 
unieran las tropas que dejó Comonfort en Perote. 

El Sr. La Llave, que fué nombrado por el gobierno de Yera- 
cruz general en gefe del ejército de Oriente, instó i la división 
situada en San Andrés para que se replegase á Orizava, y cl 
gobernador Zamora quiso lo mismo, pues mandó $10,000 para 
la sección de Negrete, y dos comisionados cerca d'eAlatriste, 
para que se cumplieran sus órdenes, y únicamente consiguió» 
ron que Negrete con su sección pasara i Orizava poniéndose á 
las drdenes de La Llave, con lo cuál Alatriste, quedando ais* 



M HISTORIA DE JALAPA 

1858 lado^toYO qae marcharse á esa ciudad, donde la sección de Pue- 
bla fué mal alojada^ teniendo que empeñar los gefes sus prea- 
das para buscarse la subsistencia, y con trabajo consiguieron 
algo para sus tropas, en tanto que las de Trejo y Negrete esta- 
ban en la abundancia, y á los pocos dias hicieron una marcha 
sobre el cabecilla José María Cobos que habia llegado á Te^ 
huacan, pero no le dieron alcance y otra vez volvieron U^ 
fuerzas de Alatriste i Orizava por las órdenes terminantes del 
general La Llave, i causa de las operaciones del general Echea- 
garay que se movid de Puebla, y dejando á un lado á Perote 
entrd i Jalapa. 

Considerando el Sr. Zamora los esfuerzos que la reacción 
haría para apoderarse del Kstado de Yeracruz, llamd á los ve- 
racruzanos para que se armaran contra las arbitrariedades que 
mas tarde traerla el despotismo. El gobierno de aquel Esta- 
do hizo toda clase de esfuerzos para sostener la constitución • 
aumentó allí los elementos de guerra, reuniendo una brigada 
á las órdenes del general La Lave en Orizava, y otra sección 
Á las órdenes del diputado D. José María Mata, en Perote, oon 
guardias nacionales y con las fuerzas que hablan bajado acompa- 
ñando i Comonfort. El amor á la libertad que siempre distinguió 
al pueblo veracrnzano, hizo concebir la s^uridad del triun- 
fo. Orizava fué declarada en estado de sitio, siendo necesarios 
para salir, los pasaportes, y después de estar allí algunos dias 
Alatriste, decidió establecer su gobierno en Tehuacan. En los 
alrededores de Jalapa se esperaba la revolución por la reac- 
ción, apareciendo algunos pronunciados primeramente por el 
pueblo d^ Naolinco; en la Hoya se levantaban fortificaciones 
bajo la dirección de los Sres. Mata y Chavero, y también fué 
fortificado el Chiquihuite. 

Zuloaga dirigió una carta i Zamora quejándose de que no 
habia contestado un oficio del ministro de gobernación, y de 
que era. un mal la ocupación de los fondos de las convencioneSy 



T REVOLUCIONES DEL ESTADO DE TERACRüZ. 35 

&segur(5Ie que le daría garantías acerca de sus intenciones, que 1858 
eran por la constitución y el progreso, bajo hs principios reli- 
giosos y Ja Uberíad bien entendida, y el gobernador de Veracruz 
eoütestc5 manifestándose partidario decidido de la constitución 
de 1857, y negd que hubieran sido ocupados los fondos de las 
convenciones; Veracruz tenia los suficientes recursos no solo 
para defenderse y hacerse respetar, sino también para auxiliar 
á los Estados coaligados contra Zuloaga, quien creyd que quí- 
taria los recursos á los de Veracruz prohibiendo la conducción * 
de caudales á ese Estado y al de Tamaulipas, y senald las pe« 
ñas para los que contravinieran la disposición. 

En Veracruz caus(5 una extraña impresión el reconocimiento 
del gobierno de México por los ministros extranjeros, y con ra- 
zón, pues Zuloaga apenas contaba con México, Puebla y San 
Luis; entonces el Estado veracruzano en unión de los de Pue- 
bla y Oaxaca había logrado poner sobre las armas varias sec- 
ciones militares que contaban cerca de 6,000 hombres. En 
aquel puerto servia de secretario del Sr. Zamora D. José de 
Empáran y ahí llegaron los gefes Corona, Zires y Callejo, cre- 
yendo fícil penetrar á la república. El Sr. Mata sofocd un mo- 
tín que estalld en Ixhuacan é hizo pasar á Jalapa al cura de es- 
te pueblo. 

El partido reaccionario que comprendía de cuánto ínteres era 
para el gobierno el puerto de Veracruz, trabajaba porque los 
constitacíonalístas ocuparan los caudales de las convenciones 
extranjeras, porque así provocarían una triple guerra extran- 
jera y Veracruz tendría que sucumbir al impulso simultáneo 
de nacionales y extranjeros, y estaba muy ufano porque conta- 
ba con todo el cuerpo diplomático, aun con el ministro de los 
Estados-Unidos, y también porque fué felicitado Zuloaga por 
el delegado apostólico D. Luis Clementí; que el Sr. D. Felipe 
Neri del Barrio lo hubiera hecho se comprende, por estar her- 
manado de antiguo con los sistemas de la política de Zuloaga; 



36 mSTORIA DE JALAPA 

1858 P0J.Q i^;g tiernas miaistros dieron un paso que no puede justifi- 
carse, j que trajo complicaciones diplomáticas. 

Al acercarse áQuerétaro las fuerzas reaccionarias evacuaron 
la ciudad los constitucionalistas, ocupándola Mejia el 1 1 de Fe- 
brero, y fué llamado al gobierno del Estado el Sr. D. Ramón L. 
Canal de Samaniego, pero no aceptándolo lo tomd el Sr. Muñoz 
Ledo; allí reunieron los reaccionarios mas de 6,000 soldados, 
7 á su entrada fueron adornados con moños los soldados j co- 
* roñados los gefes y oficiales, los liberales se retiraron á Apa- 
seo y Celaya, llegando á este punto también fuerzas de More- 
lia al mando de Huerta^ las de Zacatecas al de Zamora y las 
de Jalisco al de Parrodi. 

No considerándose seguro en Guanajaato el presidente Juá- 
rez, se dirigid á León el 13 de Febrero y luego á Guadalajara, 
habiendo sido antes nombrado ministro de gobernación D. San- 
tos Degollado. El plan del general Parrodi consistía en no 
acercarse á México, donde los reaccionarios tenian mucha ar- 
tillería, sino atraerlos á donde pudiera fácilmente derrotarlos, 
y hacer entonces que pudieran avanzar sobre la capital las 
fuerzas de Puebla y Yeracruz; conocia que careciendo de re- 
cursos Zuloaga y teniendo que apelar á préstamos forzosos, pron- 
to se exasperarían todos contra él y seria restablecido el sis- 
tema constitucional. 

Marcelino Cobos y otra porción de individuos que debían 
ser juzgados como criminales, se paseaban por las calles de la 
capital, ostentando en sus pechos cruces rojas, y ahí estable* 
cidse en toda su extensión el favoritismo; Tampico*secundd el 
17 de Febrero el plan de Tacubaya reformado, acaudillando 
el movimiento el coronel Rafael Moreno; en Yucatán habia ce 
sado la guerra civil por una transacción, y San Blas y Tepic 
eran obligados á pronunciarse por el coronel Ochoa procedente 
de Mazatlan. 

£1 ministro de hacienda, Prieto, dirigid una circular i los go- 



Y REVOLUCIONES DEL ESTADO DE VERACRUZ. 37 

bernadores de los Estados participándoles su exaltación i aquel 1858 
puesto, y quiso que se dieran al gobierno del Sr. Juárez las 
rentas que le pertenecían. 

'Muchos de los admiradores de Comonfort como el general 
Haro, también cantaron alabanzas al nuevo astro que aparecia, 
sometiéndose al célebre plan reformado, sin que por ello consi- 
guieran ser bien tratados por los que acababan de escalar el 
poder; otros, después que recibieron desengaños, volvieron i 
buscar el amparo de los prófugos, bajo cuya sombra tan solo 
podian vivir; muchos que no podían abandonar los goces do- 
mésticos se quedaron en las ciudades ocupadas por los reac- 
cionarios, y en cierta época lograron ser puestos en prisión, 
lo que les valia que después hicieran alarde de servicios im- 
portantes que alegaron para tomarse los destinos mejores. 

Las poblaciones del interior iban adhiriéndose lentamente 
al movimiento de la capital, haciéndolo primero algunas de Mi- 
choacan entre las cuales se contaron Acámbaro y Puruándiro; 
San José Casas Viejas y San Luis de la Paz en G-nanajuato, y 
el 25 de Febreroya estaba atacada Celaj^a por las tropas reac- 
eionarias, y entonces se creia generalmente que Zuloaga iba á 
ponerse al frente del ejército, después de haber mandado una 
carta autógrafa á S. S. Pió IX dándole noticia del cambio po- 
lítico ocurrido en el país, y de la anulación de las leyes de re- 
forma. 

Muy comprometida era por cierto la situación del gobierno 
reaccionario, no contando con recursos para sostenerse, pues 
aunque el clero pretendía vender sus fincas no hallaba com- 
pradores, y nadie queria hacer contratos hasta saber el éxito 
de la campaña del interior. 

La ansiedad crecía en los espíritus de día en día y todas 
las miradas estaban ñjas en aquella campana, y ya nadie re- 
cordaba la cuestión hispano-mexicana á pesar de que en las 



38 HISTORIA DB JALAPA 

1858 aguas de Cuba se reunieron 40 buques de guerra españoles, fi- 
jiíndose tan solo en la querella de vida 6 de muerte que se de- 
batía entre nosotros por medio de las armas, y que debia traer 
consigo el afianzamiento del drden social 6 la disoIuci<Mi de la 
república, disyuntiva que iba i decidirse en el campo de batalla, 
para lo cual fué escogida Celaya, una de las mas bellas ciuda- 
des del Estado de Guanajuato, pero que es punto aislado, en 
la cual reuniéronse cerca de 14,000 hombres divididos en dos 
bandos, mandados los 7,000 constitucionaMstas por el general 
Parrodi, que en caso de una derrota creía que podría reple- 
garse á Guanajuatoy Guadalajara; en el puente de Celayay 
en la margen del rio fueron levantadas fortiñcaciones, y ¿ la 
brigada reaccionaria de Gasanova se le maodd que cortara la 
retirada de los liberales. La brigada de Marcelino Cobos salid 
á expedicionar sobre Michoacan y en Mará vatio derrotó al ge- 
neral Lamberg. 

Las fuerzas constitucíonalistas reunieron ¿ mediados de Fe- 
brero, en Celaya, cerca de 8.000 soldados con 30 piezas de 
artillería, comprendiéndose en esas fuerzas los contingentes de 
Jalisco, Michoacan, Querétaro, Guanajuato, Zacatecas y Aguas - 
calientes; algunos gefes liberales, entre ellos Rocha, Huerta y 
Arteaga, querían que inmediatamente se tomara la iniciativa, 
pero el general Parrodi se opuso, limitándose á salir de Cela- 
ya sobre Apaseo, y se situd en el puente de la Laja, donde se 
formd el centro, en el flanco derecho estaban las brigadas de 
Zacatecas y Jalisco, y en el izquierdo las de Michoacan y Gua- 
najuato, cubiertas en toda la línea por parapetos, quedando 
cruzados los fuegos de los flancos, formando una posición ven- 
tajosa, teniendo á la derecha un gran lago y el terreno anega- 
do, y solamente podía emprender el enemigo un movimiento 
por la izquierda, donde también se practicaron inundaciones . 
en frente de esa posición se situaron las fuerzas de OsoUos, au« 
mentadas poco i poco con las brigadas de Casanova, Blancar- 



T REYOLUGIONEB PSL BSTABO M TERACRÜZ. S9 

te y Pérez Gdmez, formando un total de cosa de 6,000 hom- igss 
bres con 40 piezas de artillería. 

Alatriste abandonó á Orizava y lleg(5 á Tehoacan, donde 
estaban los gefes García Heras, ürdajfftpilleta y García, y ahí 
fijd el asiento de su gobierno por un decreto especial y el guer- 
rillero Carretero atacó á Gbalchicomula, mientras que en Pue- 
bla había levas y préstamos forzosos y se hacian preparativos 
para lanzar fuerzas considerables sobre el Estado de Yeracrns, 
en el cual fué secundado el plan de Tacubaya en Cbicontepec, 
pidiendo que Tuxpam fuera habilitado para el comercio de 
altura, acaudillando el movimiento D. Ireneo Jáuregui. 

En la capital presentaba la reacción uq aapecto que enton- 
oes le fué peculiar: los héroes reaccionarios se mostraban en 
público muy ufanos, creyéndose los predilectos de Dios, aun 
las seSoras pagaban diariamente funciones de iglesia para dar 
gracias á Dios por el cambio de gobierno, las cárceles se lle- 
naron de presos políticos y los. periódicos de aquel partido 
esparcían las noticias que consideraban mas apropdsito para 
alarmar los ánimos, asegurando que Parrodí había puesto 
preso á Doblado y que los batallones estaban minados. Zuloa^ 
ga nombrd director de Minería al Sr. D. Joaquin Yelazquez 
de León, y. el mismo señald gobernadores para los Estados y 
territorios y dio el V de Marzo un decreto arreglando la ma- 
nera de devolver á las corporaciones las fincas adjudicadas, y 
restablecid la universidad. 

San Luis seguia hostilizado por las fuerzas de Zayas y Aram- 
berri, que para ello dejd el general Parrodi; las tropas de éste 
habian hecho marchas muy extensas pasando de Guadalajara 
á Guanajnato, de aquí á San Luis y después á Celaya y á Apa- 
seo regresando á ese punto. 

Tampico era hostilizado por D. Juan J. de la Garza, y los 
peri(5dicoa conservadores comenzaron i llenarse de partes anun- 
ciando derrotas de los constitucionalistas, sin que el partido 

TOMO V. — 6 



40 HISTORIA DE JALAPA 

1858 que representaban quisiera conocer que tan solo es duradero 
el sistema que se apoya en la opinión pública, y de Puebla sa- 
lid paia San Andrés Chalchicomula la división Echeagaray el 
4 de Marzo. 

Hacia tiempo se sospechaba que el gobernador del castillo 
de Perote, Arago, estaba en inteligencias con los reaccionarios, 
y confirmándose las sospechas fué mandado á reemplazarlo el 
gefe Anastasio Trejo, quien después fué sitiado por las fuerzas 
del general Echeagaray, y habiendo pasado La Llave á operar 
del lado de Jalapa, fué encomendado el cuidado de Orizava í 
las fuerzas de Puebla, de las que fueron seducidas algunas para 
pasar al servicio del Estado de Veracruz, encontrándose entre 
ellas el batallón de Zacatlan cuyo coronel era D. Ramón Már- 
quez ^alindo, y algunos que siguieren á D. Enrique Angón, y 
mas tarde volvieron las fuerzas del Estado de Puebla á Tehua- 
can, donde se les unid una brigada de Oaxaca de 1,000 hombres 
mandada por D. Ignacio Mejía y unidas marcharon á defender 
á Orizava, hacia la cual se dirigia una división al mando del 
general Echeagaray que la tomd antes que aquellas llegaran, y 
entonces se dirigieron á Zongolica y después al través de la 
Sierra con rumbo á Oaxaca; pero habiendo enviado al te- 
niente Buiz i Veracruz para informar de lo que pasaba, éste 
UevJ la drden para que dichas brigadas se dirigieran al puerto 
que estaba en evidente riesgo, y dirigidos por el Sr. Amador 
lograron llegar á Cotastla. 

Al saberse que las tropas de Puebla marchaban para el Es- 
tado de Veracruz habia salido de Jalapa para detenerlas el Sr. 
D. José María Mata con una sección situándose en la Hoya, en 
donde después se presentd el general Ignacio de La Llave. 
La fuerza toda que habia en Jalapa se dirigió para el mismo 
punto militar el 10 de Marzo, aumentándose por eso en la ciu- 
dad la fuerza de policía, para atender principalmente á la cár- 
cel, y prestaron también el servicio, por fuerza, los vecinos ar- 



T REVOLÜCIOK'fB DEL ESTADO DE YERACRUZ. 41 

mados con treinta y cinco fusiles que dejaron las tropas libe- -^k« 
rales en esa misma ciudad. El ciudadano que después de cita- 
do no ooncurria á dar guardia pagaba irremisiblemente $5 de 
multa. 

En frente de las fortificaciones del repetido punto de la Ho- 
ya se presenta el general D. Miguel Echeagaray, gobernador 
y comandante general de Puebla, y general en gefe áe la di- 
visiou reaccionaria de Oriente, flanquea la posición é hizo huir 
í los que la defendian, siendo estos en su mayor parte guardias 
nacionales. En la madrugada del 11 del mismo mes de Marzo 
entraron á Jalapa las fuerzas de aquel gefe, quien nombrd co- 
mandante militar del distrito al general D. Juan Oronoz. Este 
señor reunid al ayuntamiento y le manifesté que según drde- 
nes del general Echeagaray, exígia i la corporación que ma- 
nifestase terminantemente si se adhería ó no al plan proclama- 
do en Tacubaya y reformado en la capital, para dar cuenta á 
aquel gefe con lo que fuera determinado. 

El presidente del ayuntamiento, que á la sazón era el Sr. D. 
José Rivadeneyra, opind por que se declarara que el I. cuerpo 
había hecho la protesta de no mezclarse en asuntos políticos, 
mas insistiendo el general Oronoz en una terminante resolu- 
ción, fué acordado llamar i una junta general á. todos los ve- 
cinos de la población en la sala capitular, para que emitieran 
libremente su voto, lo mismo que hacían los capitulares con el 
solo carácter de simples ciudadanos. En dicha junta se acordd 
que se reconociera el nuevo drden de cosas y así quedó re- 
suelto también por el ayuntamiento. 

Firmaron el acta reconociendo i Zuloaga: José M. Mora, 
Ángel M. Rivera, Carlos Casas, Vicente Camacho, José F. de 
Coca, Fernando Cubas, Ildefonso Trigos, Joaquín Montesdeo- 
ca, José M. Roa, José Lino Guerra, V. Rechy, José Anto- 
nio Amaros, Mariano Domínguez, Manuel Caraza, Mariano 
Rivadeneyra, Francisco Quevara, Ramón y Francisco César, 



42 HISTOKTA DE JALAPA 

1858 Antonio Priani, Francisco de P. Eamos, Joaquín Llera, Fran- 
cisco Goyri, Carlos M. Teran, Rafael Valle, Cayetano Jimé- 
nez, José M. Sánchez Barcena, Pablo Espinosa, José M. Teran, 
José G. Mateos, Nemesio Cárdena, Alonso Guido de Oüido, 
Ángel Ochoa, Luis Bueno, Manuel Diaz, F. Mateos j 64 mas. 
Primero entró i Jalapa el gefe D. Juan Oronoz con alguna 
fuerza de caballería, pero al saber que Negrete se dirigia sobre 
aquella ciudad, avisd á Echeagaray que llegó allí el 13; fué 
nombrado gefe político el Lie. Rivadeneyra, destituido el ad- 
ministrador de correos y el de la aduana y con las fuerzas li- 
berales que se dirigieron al Puente Nacional se marcharon los 
Sres. Manuel Alba, José M. Rodriguez y Francisco Domín- 
guez, y para nada sirvieron las fortificaciones de la Hoya que 
habian costado mas de $30,000 dirigidas inmediatamente por 
el ingeniero militar D. Demetrio Cha vero. 

El general Echeagaray declara el 13 de Marzo que Jalapa 
era la capital del departamento y nombró gobernador y co- 
mandante general del mierao al general D. Carlos Oronoz. £1 
19 del citado mes evacuaron la plaza de Jalapa las fuerzas 
reaccionarias, retirándose hacia Puebla, ocupándola eu la ma- 
ñana del 20 las del general D. Miguel Negrete, procedentes 
del Puente Nacional, las que entonces defendian la constitu- 
ción de 57. Al general Negrete se acercd el alcalde 1** D. An- 
tonio Rivera y Mendoza para suplicarle que prestase las ar- 
mas que le fuera posible, para que los vecinos de la población 
hicieran el servicio de las guardias y las rondas, en caso de que 
su tropas no pudieran ejecutarlo, pero Negrete ningún caso hi* 
zo de esa petición. 

Con las tropas que salieron con Echeagaray se fueron muchos 
délos que reconocieron al gobierno emanado del plan de Tacu- 
baya, y al entrar las fuerzas de Negrete regresaron i sus casas 
los que habian huido á la aproximación de aquellos, entre los 
que llegaron, se vid al gefe político D. Manuel Ferrin que ha- 



Y REVOLUCIONES DEL ESTADO DE VBRACRUZ. 43 

bia partido para el Puente Nacional con mucha anticipación, ; x868 
una considerable porción de empleados también regresaron. 

AI fin calld Celaja en poder de las tropas reaccionarias el 
8 de Marzo, evacuihidola los constitucionalistas que se situaron 
en Salamanca, enfrente de la cual se did una batalla perdida 
por estos, dejando 12 piezas de artillería, parque j armas; este 
fué el primer fruto del. sistema que siguieron los constituciona- 
listas, y do sus contrarios aprendieron que la manera de ven- 
cer está en tomar la iniciativa y en no detenerse. 

OsoUos se avistd en Salamanca el 9 á las cinco de la tarde 
y Parrodi lo recibid con fuego de artillería, durando el combate 
hasia las siete de la noche, volándose durante él 5 carros de 

« 

parque de los liberales, que quisieron batir la derecha de Oso- 
Uos con su caballería que constaba de 1,500 hombres y avao- 
zarQu hasta tocar las piezas de artillería de los reaccionarios. 
La situación de Celaya tenia el defecto de no defender á 
Guanajuato ni al interior, y así al emprender los reacciona- 
rios movimientos que parecian dirigirse hacia esa ciudad, eva- 
cad Parrodi su posición y pasd á Salamanca, donde llegaron 
las tropas liberales el dia 9; pero seguidas de cerca por los 
reaccionarios, apenas pudieron salir á formar al Oriente de 
esta población, comenzando la acción desde las dos de la tarde 
y durd hasta las seis, y se pudo asegurar un desgraciado éxito 
para el dia siguiente, pues en aquella tarde hablan tirado las ar* 
mas los zacatecanos y corrido, haciéndolo en seguida los de Mo- 
rdía, terminando el desdrden con la noche que Uegd, en la cual 
sapo el enemigo lo que pasaba por algunos oficiales que deser^ 
taron de las filas constitucionalistas. Siguid la lucha el día 10 
y como el terreno de la posición era propio para que obrara 
la caballería, dispuso el general Parrodi que diera una carga 
ésta, mandada por el pundonoroso coronel Calderón, quien la 
condojo con indomable brio, y arroUd á la sección Blancarte 
cojí el 1 de línea, los lanceros de Jalisco y el escuadrón de Sier- 



44 HISTORIA DE JALAPA 

1868 ra-Gorda, peí o luego fueron despedazados los que atacaban 
por la artillería enemiga; muerto el citado coronel y dispersa 
esta fuerza se desbandaron casi todos los batallones, pero qne- 
dando firmes algunos cuerpos, contuvieron al enemigo j dieron 
lugar Á que se salvaran varias piezas de artillería y casi todos 
los carros del parque, dando Parrodi la drden de retirarse i 
Irapuato, haciendo frente al enemigo el general Rocha. 

Al retroceder la caballería de los liberales habia arrollado i 
la infantería y algunas secciones se retiraron internándose ha- 
cia Pénjamo, y Parrodi y Doblado bácia Guanajuato ann con 
3,000 soldados, dejando mas de 600 prisioneros; cayeron en po- 
der de los reaccionarios los coches de Doblado y Arteaga. Man- 
daron las brigadas reaccionarias los generales Casanova, Mejia, 
Liceaga, Mañero, Blancarte, Pérez G(5mez y una divi^^ion por 
el gefe Miramon que fué la que tomd parte mas activa en el 
resultado, aunque el empuje principal de la fuerza enemiga fué 
sobre la brigada Casanova perteneciente á la segunda división, 
estando derrotada por un momento la izquierda de ella manda- 
da por Blancarte, pero el gefe de artillería D. Ceferino Bodri* 
gnez dirigi(5 un nutrido cañoneo bajo cuya protección se reunie- 
ron los infantes. Los restos de tas fuerzas constitucionalistas 
se dirigieron i Jalisco, Guanajuato y Michoacan, y Doblado 
ofrecid á OsoUos que le entregarla el mando de las fuerzas de 
Guanajuato. 

El ministro D. Santos Degollado pas(5 una circular á los 
gobernadores de los Estados, dándoles parte de lo que ha- 
bia ocurrido y manifestando la resolución del gobierno de ar- 
rostrar todas las dificultades y hacer todos los sacrificios por 
salvar las leyes y los derechos de los ciudadanos, que mu- 
daria de residencia cuantas veces fuera necesario, trabajando 
sin descanso por conservar la independencia y que nunca ce- 
dería de sus justos derechos. 
La gaarnicioQ de Guanajuato se pronnncid lo mismo que to» 



T REV0LÜ0I0NB8 D£L E8TAB0 DE YERAGRUZ. 46 

do el tepritorio de la Sierra-Gorda, viéndose por todas partea 1^8 
amenazada por la ignorancia la cansa de la civilización, la li- 
bertad por la tirania; entonces la opinión de machos que se había 
mostrado recelosa j reservada antes de la batalla, cobrd ener- 
jía 7 aparecid sin rebozo en favor del nuevo drden de cosas. 
La derrota de Salamanca fué muy celebrada en las poblacio- 
nes que reconocían á Zuloaga, el general Tanez se pronunció 
en Mazatlan por la reacción, en Guadalajara hizo una profunda 
impresión el resultado de aquella batalla, 7 Doblado capituló 
á poco en Silao. 

Extraordinarios fueron los adelantos que hizo la causa reac* 
cionaria en menos de dos meses, contando al principio solamen- 
te con la capital, pero á poco por todas partes se levantaban 
elementos amenazadores, y la tiranía arrojaba sus retonos y flo- 
recía, ejercida ya por ambos partidos que se resolvieron á luchar 
desesperadamente; por todas partes aparecieron guerrillas mas 
ó menos numerosas que vejaron y estorsionaron á los pueblos, 
pero que fueron las que sostuvieron á los vacilantes é influyeron 
mucho en el triunfo de la constitución; los partidarios de esta 
habían puesto el mando de sus tropas en un general que habia 
servido á Santa-Anua en su última administración, lo que á 
muchos tenia disgustados y aun les hacia temer que un dia se 
pasara á los contrarios; por el Oriente Jalapa habia sido ocu* 
pada por los reaccionarios, que estaban en inteligencias con 
algunos vecinos de Yeracruz, y Orizava no iba i tardar en ser 
tomada; y en el heroico y rico Estado de Michoacan recibía la 
cansa nacional rudos golpes dados por Marcelino Cobos, quien 
hizo nn fuerte empuje contra Pueblita, Lamberg é Iturbide. 

Desde la derrota de Salamanca comprendiese perfectamen- 
te que la cuestión tendría que resolverse en Veracruz, por lo* 
que todo lo relativo á este puerto ¡nspird serio interés. Allí 
el prefecto Yila ejercía una vigilancia constante, poniendo pre- 
sea i los que se creia comisionados por el gabinete de Zu- 



46 HISTORIA BB JALAPA 

1868 loaga para alterar el drdén ea la piara,, como sncedid con D. Jo- 
sé Rafael Castro; y era mandada la artillería de lagoardia nació* 
nal, compuesta dé 100 individuos, por D. Macario G-utierrez, la 
permanente por el general Mora, el Fijo do Veracruz compuesto 
de 200 hombres por el coronel Sánchez, y la infantería de guar« 
da nacional de poco mas de 400 soldados tenia por coronel al 
S'\ D. Manuel Gutiérrez Zamora y por teniente coronel al 8r. 
Quiroga, 100 hombres del activo de Toluca que llevó Comonfort 
también estaban en la plaza y era instructor de la guardia na* 
cional el coronel D. Juan Noriega; en cuanto d la marina na- 
cional de Veracruz, era mandado el vapor * 'Guerrero" por D. 
Juan Lainé, la goleta ''Oaxaca'' por D/NicolasjBatista, y el 
''Demdcrata" estaba casi abandonado; con motivo de ser tan 
escasas estas fuerzas, se creia que Eeheagaray avanzaría sobre 
Veracruz, por lo que fueron llamadas las de los Estados de 
Puebla y Oaxaca, y con tai motivo expidid una proclama i 
los veracruzanos el Sr. Gutiérrez Zamora. 

En aquel puerto existían ciertas personas que contrariaban 
Á la mayoría que sostenía los principios de libertad, drden y 
progreso, y empleaban los medios posibles para formar un mo- 
vimiento, sirviéndose del oro; estos mismos propalaban el ru- 
mor acerca de un pronanciamiento, y comprendiendo cuanto 
les serviría sembrar la desconfianza entre la tropa permanente 
y la guardia nacional, lograron establecer entre ambas, renci* 
lias y antipatías, calumniando al Fijo, á quien le atribulan 
intenciones de sublevarse, contra lo cual protestaron los gefes 
y oficiales del mismo. 

Algunos puntos del Estado veracrnzano siguieron pronun* 
ciándose por el gobierno de Zuloajra, haciéndolo en Túxpan D. 
Francisco Barragan con los guardias nacionales; las fuerzas 
liberales colocaron en el Puente Nacional algunas piezas de 
artillería procedentes de Veracruz. Las casas de los que en 
este puerto no eran adictos & la constitución fueron marcadas 



T RBVOLXJCIOKBS DBL ESTADO BB YERACRÜZ. 47 

CDB craces rojas, entre ellas estaban las de los Sres. Sevilla, 1858 
Esteva, Dufoo, Ferrer, Náñez, González, Campos, Senties y 
Grínda, y qued(5 declarada la ciudad en estado de sitio el 14 
de Marzo, dando Zamora disposiciones bastante rigorosas, qne 
tan solo son disimnlables por el estado en qne se hallaba la cansa 
de los liberales; entre otras se did la de que {¿era desterrado el 
capitán Pifia, á quien se halM una carta de Zuloaga. Al decla- 
rarse la ciudad en estado de sitio, reasumid los poderes militar 
y político el general Iglesias. M general Negrete seguia aten- 
diendo al Puente Nacional fortificado con artillería sacada de 
Yeracruz, y algunas guerrillas hostilizaban á las tropas reac- 
cienariasque abandonaban al Estado; muchas familias del puer- 
to emigraron temiendo las desgracias de un sitio cuyos males se 
pusieron en conocimiento de todos los cdnsules, do los que el 
de los Estados-ünidos se mostrd muy adicto á la causa liberal, 
así como el de Hambargo y el de España, y por tal motivo hi- 
zo una reclamación Zuloaga. 

Cuando las tropas de Echeagaray ocuparon i Jalapa hicie- 
ron llegar sus avanzadas hasta cerca del Puente, y no se em- 
peñaron en tomarlo ni en seguir sobre Yeracruz, por tener 
i retaguardia el castillo de Perote, donde se reunid una briga- 
da al mando de La Llave, y al retirarse quedó en la Hoya el 
general Oronoz con sus fuerzas para impedir el paso á las de 
Negrete, pero las fuerzas de este se unieron poco después cou 
las de la fortaleza de Perote. 

Zulos^a did de baja á todos los generales que estaban por 
los constitucionalistas, y qw fueron los de división Alva- 
res, Comonfort, Pardo y Moreno, y los de brigada Trias, Gar- 
cía Conde, Portilla, La Llave, Iglesias, Pueblita, Huerta, Gar- 
za, Moret, Lamberg y Diego Alvarez, y los graduados Ne- 
grete, Bocha, Zapata, Chavero, Núnez, Arteaga, Doblado, 
DiaZ| 2^ora, Yelazquez de Ja Cadena y Barberena, así como 

TOMO V.— 7 



L 



48 HISTORIA DE JALAPA 

1868 i todos los gefes y oficiales qoe estuvieran en igaal caso, j 
permitid que pasara á la capital el general üraga. 

Los ministros del presidente Juárez expidieron en Gruada- 
lajara algunas circulares, y el de hacienda, Prieto, aun quiso 
formar un sistema de rentas como si la república estuviera en 
paz^ asignando un tanto á cada Estado con el carácter de prés- 
tamo forzoso^ el Sr. Degollado, como ministro de justicia, dic- 
tó varias disposiciones acerca de los predicadores, llamó i 
Guadalajara á los diputados para que expidieran las leyes 
reglamentarias de la constitución é hicieran la elección de pre- 
sidente: el de hacienda. Prieto, autorizó el decreto cianea- 
raudo el puerto de Mazatlan; pero nada de lo que los mi- 
nistros constitucionalistas y el presidente pretendían desarro- 
llar se verificó, impidiéndolo el pronunciamiento de una par- 
te de la guarnición de Guadalajara verificado el dia 13 de 
Marzo, poniendo presos á los ministros, al Sr. Juárez y al ge- 
neral Núñez, que quedó luego en libertad bajo la palabra 
que dio de retirarse á su casa. El gefe de los sublevados era 
Lauda, teniente coronel del g"" de infantería; al momento que 
tuvo noticia de estos sucesos el general Osollos, se movió so- 
bre Guadalajara con las fuerzas que mandaba. Lauda con 
200 soldados se sostuvo en palacio hasta el 15. 

El presidente Juárez y los ministros estuvieron próximos á 
ser fusilados á causa de la exaltación que mostraron los su- 
balternos de Landa, pero atacado éste por los constituciona- 
listas y esperando que de un momento á otro llegaran las tro- 
pas de Parrodi, hizo una transacción, y convino en que se le 
dejara salir de Guadalajara sin molestarlo, y sacó una fuerza 
de 200 hombres. Juárez y sus ministros salieron también de 
Guadalajara precipitadamente hacia Colima, escoltados por el 
coronel Iniestra. En el camino, en Acallan, estuvieron á pun- 
to de volver á caer en poder de Landa, pero se salvaron por 
haber emprendido su marcha en la noche, continuando hasta 



T REVOLXJOIOirBS DSL HBTJOK) DE YJERACRÜZ. 49 

el Mianzanillo, nombrando entonces Juárez ministro de la guer- IS58 
ra y general en gefe del ejército al Sr. D. Santos D^oUado. 

También Parrodi, llegado á Gnadalajara, celebró un armis- 
ticio con las fherzas reaccionarias ya situadas en San Pedro al 
mando del general Miramon, y entrd en pláticas de avenimien- 
to,* Parrodi capituld el 23 de Marzo bajo las bases de que no fue- 
ran pers^nidos los que habían defendido la constitución, del re- 
conocimiento de los contratos celebrados para sostener el ejérci- 
to, previa revisión; garantías de empleos, quedando á disposi- 
ción de Osollos las fuerzas de Jalisco; los convenios fueron arre- 
glados por los Sres. Núfiez, Gallardo, Miranda, Luna y el cón- 
sul d^rusia, y fué nombrado gobernador por los reaccionarios 
D. Urbano Tovar; así concluyd la coalición, retirándose de la 
escena el Sr. Zamora,, de Zacatecas, pero continuando en ella 
el general Arteaga, y desde entonces se esparcieron gavillaa 
por todo el país, que merodeaban por los pueblos y las hacien- 
das, dando lugar á'que los liberales fueran declarados salteii- 
dores por la administración de Zuloaga. La entrada de Osollos 
á Guadalajara fué en medio de demostraciones de alegría he- 
chas por sus partidarios. 

Gandiendo la desorganización en las filas de los constitucio- 
nalistas, fueron secundando varias poblaciones el plan de Ta* 
cubaya, hízolo la Baja California con una parte de Sonora don- 
de dirigid el movimiento el cabecilla Jesús Gándara,, que á po* 
co fué matado; San Andrés Chalchicomula también secundó el 
plan, pero al momento entrd ahí el gefe Carretero y deshizo 
el movimiento; Ozuluama y Tantoyuca se levantaron por la 
reacción, lo mismo que Pénjamo, San Juan de los Lagos, La- 
gos, Salvatierra, Dolores Hidalgo y otras poblaciones que tan 
ptonto eran de unos como de otros, y se pronunciaron Tepic y la. 
guarnición de Aguascalientes; varios cabecillas constítuciona- 
listas, siguiendo el ejemplo de Doblado, se sometieron, hacién* 
dolo Gardu&Q en Maravatío; pero aun sostuvieron al gobier* 



60 HflSTOIlIA DE JALAPA 

1858 BO 18 Estados, y Tncatan seguía, de hecho, independiente de 
México Tos^ el gaUerno del Sr. Peraza« 

Alatriste se situó en Tepejí, y se dirigió i batir al eabecQla 
José M. Cobos, que entró á Tehnacan. 

Gnndid el mmor en toda la república de qne los aventare- 
ros del Norte tenían proyectada ana naeva invasión sobre la re- 
pública, y qne volvia á tratarse de la formación de la Sierra-Ma- 
dre, relacionando á D. Ignacio Oomonfort con tales proyectos. 
En Talmsco contínnaba trabajando por la eonstitocion el cabe* 
cilla Lorenao Prats, y Darango se propaso segair nentral. 

Cada dia parecía mas derto el tríonfo del partido de la reac- 
don contra el liberal, qoe annqae activo y contando con la 
opinión púMíca, no tenia gefes snflcientes para darle la victo- 
ria en cl campo do batalla; solas la constancia y la anión pn- 
éHeron rostir los certeros golpes qne el retroceso did al pro* 
greso, y qne trajeron ccmsigo el llanto, la raina y la deshonra 
de la sociedad) entonces el partido retrógrado nsd todas Ub 
armas, desde la mentira hasta el cohecho y la traición, é imno*» 
1(5 á la patria en el altar de sns pasi<mes; la Providencia no 
apartd los ojos del pneblo mexicaao ea aqaella época de pme* 
ba y de dolores, tan necesarios para el adelanto de los paeblos; 
la anión liberal qne era la sola tabla de salvación del saber con-» 
(ra la ignorancia, del pasado contra el porvenir, se efectad, pe- 
ro despaes qae el partido de Zaloaga ejercid sas ddios, ven- 
ganzas y erneldades; la abnegación y el patriotismo, y la coope- 
ración activa de todos los liberales pndieron tan solo disminoir 
él inmenso cúmnlo de males <}ae nos trajeron los errores de Oo- 
monfort 

El gobierno de Zaloaga did el grado de general de brigada 
al coronel Ba&di Moreno, Uamd á la capital al general Osc- 
iles, qne n^d enfermo y nombró al general Casanova coman* 
dante general de Jalisco. 

La cirenlar del miaño gobíMno, previniendo que los Esta- 



T BEVOLUdONBS DEL ESTABO DS YBRACRIJZ. 51 

dos se llamaran Departamentos^ foé segaida de una c(»npleta 1858 
modificación territorial y administrativa. Mudaos extraqjeros 
que babian desamortizado fincas, según la ley, hioiercm repre- 
sentaciones i SQS ministros reclamando los peijaícios que se 
les siguieron al ser derogada, haciéndolo principalmente los 
franceses^ y como esto podía separar del gobierno de Zuloaga 
i los gobiernos extranjeros, bastante se al^rd de ello el par*- 
tido liberal. 

El ejército restaurador se dividid en Guadaliyara ea dos sec^ 
cienes y una de ellas fué destinada i los Estados del Kortei 
deteniéndose algún tiempo en San Luis, estando de acuerdo con 
los pronunciados de Tampico, que guardaban una situactoa 
deplorable aunque auxiliados por los de Táxpam, pero sitia* 
dos por las tropas de Garza, que se apoyaba en las de Hud* 
jutla mandadas por los Andrades y por el general Barbera». 
Yolvieroa, esi todas las poblaciones ocupadas por zuloaguisk 
tas, á ser arrestados y perseguidos los que eran tachados d9 
enemigos de la reacción, indagábase las reuni<mes que teniaa 
y las casas en que se verificaban, y el espionaje y la delación 
extendíanse por todo el país, usándolo prindpalmente los agen* 
tes de la reacción que eran quienes mas lo necesitaban. El obis- 
po MuD^ía dedard que siempre era necesaria una retractación 
pública para que se pudieran administrar los sacramentos á los 
que hubieran jurado la constitución ó admitido las leyes de re* 
forma; hasta las fuerzas encalcadas de la s^uridad de los ca« 
minos defeccionaban, como sucedid con las de Becerril; el co* 
ronel Gaamano se posesionó de Izucar con una brigada de 1,000 
pintos, y en combinación con las fuerzas de Alatriste^ trataba 
de atacar á Puebla , en cambio los constitucionalistas eran re* 
chazados en Tasco. 

En pos del gobierno de Juárez continuaron para Colima los 
generales Pérez Gdmez y Blaacarte» 
En Tampico se verificaban conferencias entre los gefes Mo- 



52 HISTORIA DB JALAPA 

1858 reno y Garza sin que pudieran avenirse; Yidanrri salid i 
principios de Abril de Nuevo-Leon disponiendo de 4,000 solda- 
dos reunidos en Matehuala j las inmediaciones de San liuis, j 
entre el got)ernador Gutiérrez Zamora y el general Echeagaray 
mediaron comunicaciones» el uno instaba al otro á unirse b%jo 
la bandera levantada en el Estado en que vieron la primera 
luz, y el Sr. Echeagaray negd que la voluntad del Estado fue« 
ra en favor de la constitución y recordó al Sr. Zamora que am- 
bos se habían puesto áe acuerdo para hacerla desaparecer, y 
por esta respuesta recibid una felicitación del gobierno de Zuloa- 
ga. Para cubrir el presupuesto del Estado de Yeracruz que 
ascendia á $301,409 destind Zamora los bienes del clero, la 
cuarta parte del sueldo de los empleados civiles y el producto 
de las limosnas del público; el mismo gobernador dispuso que 
por tres meses se introdujera al puerto de Yeracruz, arroz y 
manteca del extranjero, pagando al contado los derechos que 
satísfacian los dichos artículos nacionales, y mandd vender los 
buques nacionales, excepto el "Demócrata" y el "Guerrero." 
El rebajo del sueldo se entendió solamente para con los em- 
pleados que disfrutaran sueldo de mas de seiscientos pesos 
(mensuales ;yolvi(5^publicar Zamora el decreto de 14 de Febrero 
que declaraba i Yeracruz en estado de sitio, y determinó que 
los derechos de buques entrados al puerto se pagaran al conta- 
do en la aduana marítima; mandó destinar los bienes del clero 
del Estado para las atenciones de la guerra; suprimió la ofici- 
na establecida con el nombre de recaudación de derechos, de 
varios efectos entrados por el puerto de Yeracruz, formó el 
presupuesto de gastos del Estado, y ordenó que fueran sepa- 
rados de sus destinos los empleados y autoridades que suscri- 
bieron el plan de Tacubaya. 

En consecuencia de esta disposición, nombrd el gefe político 
de Jalapa nuevos miembros del ayuntamiento, que entraron á 
lancionar el 13 de Abril, manifestando los que salian, que an- 



Y RBYOLUCIOinBBS BEL BBTA1>0 9B YERACRÜZ. 6S 

tes de aceptar el plan revolacionario habían protestado no mee- 1858 
ciarse en la política y que lo snscríbieron obligados por la 
faersa. 

El aynntamiento nuevamente nombrado se instaló bajo la 
presidencia de Rivera Mendoza, entrando á ejercer las funcio- 
nes de secretario, por el ministerio de las Ordenanzas munici- 
pales, el Sr. D. Joaquín Martinez, por haber quedado también 
sepafftdo el Sr. D. Joaquin Guevara, quien por tantos años 
faabia servido aquel puesto. 

£i gefe político D. Manuel Ferrin se separd del empleo 
con licencia temporal, entrando en su lugar el coronel D. Pas- 
cnal Miranda, prestando este seSor el juramento de estilo bajo 
la fórmula prescrita. 

El general Zuloaga llevd i efecto la disposición para que 
fueran restituidos en sus empleos los que no juraron la consti- 
tución, prohibid el tráfico con la ciudad de Yeracruz por de- 
creto de 30 de Mayo, y dio al general D. Manuel Noríega el 
mando político y militar de Puebla. 

Del uno al otro extremo de la república, en las poblaciones 
cortas, se oia el grito de innumerables víctimas sacrificadas al 
desenfreno y á la licencia de ambos partidos, sin que pudieran 
contener el mal algunos gefes que de ello trataron; ninguna ha- 
cienda se librd de la visita de los agentes de los partidos, 
que para subsistir apelaban al robo de los ganados, y no hubo 
hacendado que no lamentara el atraso ya que no el aniquila- 
miento de sus giros, y por donde quiera dejaban huellas el in- 
cendio, el asesinato y el estupro, males entonces irremediables 
contra los cualesí levantaron en vano la voz los cónsules ex- 
tranjeros, asegurando que era fácil detener las pasiones con el 
miedo de una guerra extranjera. 

Los males se agravaron al ser destituidos de etis puestos en 
las poblaciones donde mandaban los reaccionarios, todos los que 
no estaban conformes con el cambio político iniciado el 11 de 



64 BI8T0BIA DB JAXJkPA 

1858 Enero; entonces no había ejército ni baeirada, la profMedad n» 
estaba asegurada, los caminos llenos de nalbecbores y nii^nas 
providencias se dictaban por los de la capital, que tan solo aten* 
dian i vivir con el dia y á esperar lo c|ae la fortona les depa- 
rara. TamlMen él gobierno constitocionalista se encontraba 
bastante embarazado, no obstante que defendía ideas naciona^ 
les, pues 308 hombres mas notables Parrodi y Doblado había» 
perdido la fé en los momentos de angastia snprema, y otando 
mas se necesitaba de ella; por eso ya no quedé al Sr. Joarez 
Bias que nombrar ministro y general en gefe al Sn Degollado, 
hsJt>íendo dado este señor siempre pruebas de que careeia de 
dotes militares, pero era el único de bastacte firmeza para ambos 
puestos. Ocupada ^catecas por las fuerzas del general Ma* 
Bero en 10 de Abril, al evacuarla las tropas liberales^ se diri* 
gi<5 para San Luis la brigada Miramon, y entonces Durango 
acababa de adherirse al plan de Tacubáya, quedando el gene^ 
ral Heredia ahí de gobernador civil y militar. 

Situado el cuartel general del Sr. La Llave en Jalapa, fué 
nombrado el general Trias segundo en gefe del ejército de Orien- 
te; y conducidos presos á Yeracruz el coronel D. Joáé Arago, y 
algunos otros, de quienes se temia que se pronunciaran en la 
fortaleza de Perote» se salvd ésta que estuvo á punto de ser 
entregada, pero recibido á tiempo el aviso en la Hoya se movió 
Trcjo con su fuerza y lo impidi<5, quedando de gobernadar In- 
terino del castillo (Abril). 

Comisionado el Sr. Mata para una misión de importancia en 
los Estados-Unidos, dejd la sección de su mando á cargo del 
coronel Miranda, cuyo suceso fué muy comentado por los 
reaccionarios. Si el Sr. Mata, el Sr. Alvarez, que también mar- 
chó á la república vecina del Norte, y un enviado de Yidaurri 
hubieran pasado á los Estados-Unidos con objeto de pedir al 
gobieno de esta nación auxilios, habrían cometido un grave 
mal| una falta y aun un crimen; pero en esta vez fué un pro- 



T BEYOLUOIOaraB BBL SaTADO DS YERACRÜZ. 65 

jtebo de )» prensa eonseryadora presentar los sneesos con dís* j ggg 
tÍDto^ oolor del qoe tenían. 

Ea OrizaYa se lomaban precanciones para examinar á todos 
les traMeanteSy 7 ahí fneron presos los Sres. ItarUde j Oiria-^ 
co Mairon; los liberales tenían avanzadas de caballería por el 
camino de Maltrata y por el de Gkalchicomnla, j eontinnaron 
la Cortificaoion de Ssuita Catarina, d(mde se alHÍd nn grande 
foso y también se liíei»ofi cortadoras por Jesns María. 

£n Yeraeruz se estableció un consejo de gnerra eompnesto 
de los generales Chayet o, Osorio, Paz, coronel Agoirre, tonien* 
te coronel Bafael Zamora y comandantes Milán y Tabachins- 
ki, teniendo por suplentes al coronel Sánchez, tenientes coro* 
Deles Vázquez, Hernández y comandante Subikuski y se per- 
mitió desembarcar al^general üraga, cuando á todos los mili- 
tares qne llegaban del extranjero se les prohibía la entrada. 

Echeagaray dispuso situarse en la hacienda de San Antonio 
para reponer sus fuerzas, darles descanso y esperar algunos 
recursos. En Cruz Blanca quiso impedirle el paso La Llave y 
no lo consiguid, logrando éste pasar hasta la Hoya y por Hua- 
tosco marchó i Orizava, á donde poco después se dirigió la 
brigada de Echeagaray dando vuelta por Nopalocan y unién- 
dosele la sección Cobos. 

El 28 de Marzo á las tres de la tarde salieron los liberales 
del castillo de Perote, habiendo sabido que el día anterior fue^ 
ron sorprendidas las secciones de Trejo y de Miranda; llevaba 
la vaogoardia una sección de caballería, ocupaba el centro la 
brigada N^rete con tres piezas y la retaguardia la sección L(5- 
pez, con otras tres y los nacionales de Tehuacan, Zacatlan y 
Huauchinango, y á las cinco y media llegaron al pueblecillo de 
Cruz Blanca delante del cual acamparon; sítudse á la izquierda 
del camino la brigada Negrete, y las piezas se colocaron en la 
via publica que conduce á las Vigas, punto ocupado por el ene* 
migo, á la derecha la sección Ldpez y i retaguardia queda* 

TOMO V»— 8 



66 HISTORIA BS JALAPA 

1 808 roQ escoltadas las c^^i^, el parqae general 7 la ambulancia, 
apoyándose en las casas del pueblo; el 29 cambid de posición 
la sección Ldpez poniéndose con la de Negrete, 7 á las siete de 
la mañana se percibid al enemigo, que una hora después colocd 
su batería 7 rompid el fuego que le fué contestado por espacio 
de hora 7 media 7 cerca de las once aparecieron por la izquier- 
da las fuerzas reaccionarias, que hicieron amagos do ataque 
7 lo ejecutaron hasta las cinco, después de haber tomado to- 
das las disposiciones convenientes, avivando sus fuegos que 
fueron contestados con brió por las tropas que animaban los 
generales Negrete 7 Lalilave, pero estas abandonaron en la 
noche la posición 7 pasaron para las Vigas 7 la Ho7a. 

Habiendo desconocido el general Jarero, santa-annista, el 
plan de Tacnbaya, fué dado de baja en eí ejérdto reaccionario. 

La unión del partido conservador no fué completa, pues se 
dividid en tres ramas: santa-anistas, zuloaguistas y fimon¿$tas] la 
una quería el esclasivismo de los principios conservadores, pe- 
ro dimanando del principio aristocrático, 7 comprendiendo la 
incapacidad de Zuloaga, esperaba tener en él un ipstrumento 
para sus fines; la otra igualmente esclusi vista en los principios 
7 en cuanto á las personas queria sostener á Zuloaga en el poder, 
7 la tercera se inclinaba á las transacciones 7 á la fusión de los 
partidos por la unión con el moderado. Esa división fué fo- 
mentada por el partido liberal, que perfectamente comf^rendíd 
cuanto le valia, 7 tratd de que se suscitaran recelos entre los in- 
dividttosque pudieran personificar aquellas fracciones, pero poco 
se consiguió, conociendo los conservadores cuanto les importa- 
ba estar unidos. El partido liberal también trabajaba porque 
el gobierno conservador usara de ma7or tiranía, para que fue- 
ra mas enconoso el odio que la sociedad le profesara. 

uno de los que pretendian la fusión de los partidos, fué el 
Sr. D. Manuel Robles Pezáela, ministro de México en Washia- 
gtoD, quien reconocid al gobierno de Zuloaga 7 escribía cartas 



T REVOLÜdONBS -DEL BSTABO DB YfiRACRÜZ. 67 

amistosas 7 dabd noticias oficiales al gobernador de Yeracraz, 1858 
Gatierrez Zamora, y aun al ministerio de Juárez. 

Las tropas de Ecbeagaray llegaron frente á Orizava el 17 
de Abril, y á las once de la mañana derrotaron á las faer- 
zas liberales, que perdieron toda la artillería y municiones que« 
dando prisioneros los oficiales, entre los cuales se' encontrd 
D. Alberto Ldpez, y también fiíeron presos D. N. Mora, 
D, Francisco Talavera, un ingeniero norte-americano y 6 4 
individuos de la clase de tropa, y en consecuencia fué ocu<- 
pada la plaza de Orizava, y los constitucionalistas que salieron 
de esta ciudad fueron á situarse en el Chiquihuite. Cdrdova 
se proDunci(5 poco después, y Echeagaray expidió una proclama 
diciendo á los orizavofios que habia llegado i librarlos de la 
tiranía de unos cuantos, y ofreció á nombre del gobierno liber* 
tad justa y moderada. 

Batid el general Echeagaray la fortificación del cerro de 
Santa Catarina, rompiendo el fuego desde la Saiba el general 
Oronoz, quien puso en dispersión á las fuerzas que lo guarne- 
cian, siguió el combate en el Borrego y una fuerza de caba- 
llería cortd por el monté de San Cristóbal, de manera que an- 
tes de las doce D. Julián Tomel, acompañado de una es«> 
colta, sé apoderó de un cuartel en que existían 400 fusiles y 
municiones que tres veces habían salido para Oaxaca y otras 
tantas ¿abian vuelto á Orizava; la acción no duró mas de un 
cuarto de hora, siendo solamente 600 guardias nacionales los 
que resistieron á la brigada Eches^aray que contaba cerca de 
3,000 soldados, y antes de las doce ya estaba Echeagaray den- 
tro de la plaza, donde obsequiaron las señoras con ramos de 
ñores á los gefes y oficiales, y hubo cortinas, repiques, cohetes, 
músicas y Te-Deum, 

El general Oronoz había avanzado con una brigada sobre la 
derecha del enemigo volteando al cerro de Santa Catarina, y el 
coronel Luciano Prieto, con otra brigada hizo el avance sobre 



58 BI8T0RIA I>X JALAPA 

1858 la sierra de San Crrátdbal; el comandante de artillería coronel 
Bala, sitad nna batería sobre la izquierda, colocando 4 piezas 
para batir nna fortificación hecha sobre ei cerro de Tenango y 
otras, presentándose el general Domingnez al frente de la tí- 
neapara amagarla, y Cobos jMonterde quedaron cubriendo 
la retaguardia. Son tales las asperezas de la Sierra de San 
Gristdbal y de Santa Catarina, que distando de la posición 
del ingenio poco mas de un cuarto de legua, las columnas de 
Oronoz y Prieto tardaron, una cuatro horas, y otra seis y 
cuarto en llegar i los puntos que atacaron y tomaron en un 
momento. Cuando las fuerzas de los Estados de Puebla y 
Oaxaca descendían por el camino de Zongolica para prote- 
ger á Orizava^ ya ésta estaba perdida. Al tomar i Orizava 
quiso Echeagaray entrar en arreglos con Zamora, dirigiéndole 
nna carta que éste rechazd con dignidad, manifestando sn fir- 
meza en defender la legalidad, y dio una proclama excitando 
i los veracruzanos á no desalentarse. 

En el dia del ataque no ^tuvo La Llave en Orizava; algnnas 
fuerzas reaccionarias fueron destacadas hacía Córdova; el gefe 
reaccionario Amador, salió á recorrer con la caballería los al- 
rededores, y á los pocos dias de ésto se pronuncíd en Jalapa 
el gefe Negrete, con lo cual quedaron aislados Yeracrnz y Pe- 
rote y cortadas las fuerzas constitucionalistas. 

Al tercer dia de haber entrado Echeagaray i Orizava, nna 
junta de las personas mas notables de la ciudad, presidida por el 
gobernador y comandante general del departamento D. Csírlos 
Oronoz, hizo la elección de las autoridades, y en la noche, multi- 
tud de señoritas de las principales familias dieron al Sr. Echea- 
garay una serenata, en la que se recitaron poesías compuestas 
para el efecto, y condujeron al mismo señor desde sa casa 
hasta la dispuesta para la reunión, entre las luces de dos hile- 
ras de gruesas antorchas y al compás de las muecas militares» 
(Con razón por Navidad quiso ser presidente el general Ediea- 



T REVOLÜOIOir» I>S!L ESTADO DB YERAORÜZ. 59 

garay! Los decretos sobre derogación de las leyes de refor- 18S8 
ma se pablicaron en Orizava el 20 de Abril entre repiques y 
bulla; Á las cinco de la (arde del mismo, estando reunidas en el 
palacio municipal las jcemunidades religiosas, el clero y porción, 
de particulares, presididos por el ilustre ayuntamiento, se pre- 
sentaron seis señoras de las principales de la ciudad y tomaron 
asiento en el salen de sesiones, y poco después llegaron el ge- 
neral en gefe y el gobernador del departamento, á quienes habia 
ido i bascar una comisión compuesta del prefecto y de tres ca« 
pitnlares; entonces la Sra. Guadalupe Yi vaneo de Fernandez, 
por medio del Sr. Naredo, dirigid Á nombre de sus compañeras 
una alocución en representación de todas las señoras de Orizava, 
y luego colocaron las comisionadas una guirnalda de laureles ar- 
tificíales sobre las sienes del general Echeagaray, y pusieron en 
sus manos una bandera de raso blanco que llevaba en el cen- 
tro una cruz recamada de oro, bordada por ellas, pues hacia 
tiempo estaba el proyecto en planta; en las corbatas del estan- 
darte se leia: ''La dedican las señoras de Orizava al ilustre y 
valiente general Echeagaray, en señal de gratitud, por el triun- 
fo qae consiguid el 17 de Abril de 1858;" el general contestd 
á las señoras comisionadas dando las gracias por tanto honor, 
y éstas le regalaron algunos ramilletes de flores artificiales que 
él repartid entre los gcfes mas distinguidos de su plana mayor. 
En seguida, después de acompañar una comisión á las señoras 
á la casa de una de ellas, salid el bando nacional en el drden 
siguiente: descubierta de caballería y granaderos, ilustre ayun- . 
tamiento, personas particulares, venerable clero, el general 
Echeagaray y á sus lados el gobernador Oronoz y el prefecto 
Briagas, y concluía la comitiva con 1,000 infantes y 4 piezas de 
artillería; hubo gran acompañamiento del pueblo, y las campa- 
nas y los cohetes hicieron vibrar el aire por mucho tiempo; 
por todas partes veíanse cortinas blancas con cruces rojas, vo- 
laban papeles con décimas impresas, leíanse disticos, despren- 



60 BDfflTOBIA DE JALAFJL 

1858 díanse flores y se victoreaba á la religión, al Samo Pontífice, a| 
clero, al Sr. Zaloaga, á los generales Echeagaray y Oronoz y 
al ejército restaarador. Entonces se recordd que al publicar 
la constitución el año anterior el 12 de Abril, fué necesario 
asaltar la torre por la fuerza.^ 

El 22 hubo otro Te-Deam y misa de gracias, asistiendo la 
comunidad de San José de Gracia; ahí el general se levantó 
de su sillón antes de que el sacerdote consagrara, y acompa- 
fiado del gobernador y del prefecto colocó sobre las gradas del 
presbiterio la corona con que el dia anterior le habian obse- 
quiado las señoras, y antes del Agnus colocó la bandera sobre 
las mismas gradas,manifestaiido con ambas cosas que solo á Dios 
deben darse los honores, la gloria y las coronas, y que solo á El 
se deben los triunfos y las victorias. Al acabarse la misa, el 
general levantó la bandera, que bendijo el cura, y la tuvo en 
la mano durante el Te-Deum, después se la llevó,. sirviéndole 
de enseña durante toda la campaña. 

Las señoras de la misma ciudad bordaron y regalaron tres 
bandas á los principales generales de la división. 

A los pocos dias, en la madrugada del 23, salió el general 
Echeagaray para Jalapa en unión de Oronoz; en la tierra 



1 Himno cantado por algunas se&oras do Orizava en la noche dd 19 
de Abril: 



Entraron loa valientes 
Gon indecible ardor 
A defenderte ¡oh patria! 
Del antiguo optüosor. 

Salud ¡oh hermoso dia 
De la estación florida, 
En que Orizava erguida 
Su frente levantdl 

Cesó ya la amargura 
Que destrozaba el alma; 
Echeagaray la calma 
Dichosa nos yolvid: 



Su nombre en los anales 
Será de nuestra historia 
La página de gloria 
Que siempre vivirá. 

Salud ¡oh vencedoreal 
¡Oh noble y fiel legión, 
Que ya la religión 
Su triunfó coronó! 

Salud ¡noble Oronoz! 
Salud ¡valientes todos! 
Y por diversos modos 
Gritad ¡viva la uniont 



T fiBTOLUCIOKffi DEL ESTADO DB TERAORUZ. 61 

filíente se levantaron algunas partidas impidiendo la entrada 1858 
de víveres á Veracruz, y habiendo renunciado el Sr. Bringas 
la prefectura se encarga de ella D. Octaviano Herrero. 

En el Estado de Veracruz estaban entonces las esperanzas 
del partido de la libertad y de la ley, y á ese territorio se diri- 
gía ya el presidente Juárez, quien desde el 19 de Abril aban- 
dona á Colima, dirigiéndose al Manzanillo de paso para Vera- 
cruz, siguiendo la vía de Panamá, después de dar un decreto 
facultando ampliamente ¿ D. Santos Degollado general en geío 
del ejército de Occidente. No debía esperarse que ante un pe- 
queño reciato amurallado depusieran sus laureles los reaccio- 
narios que ya disponían de elementos de todas clases, y que 
ocupaban los Estados del interior, sin hallar en ellos grandes 
resistencias, retirándose los constitucionalistas i las sierras, 
baluartes donde tantas veces se habia peleado por la inde- 
pendencia y la libertad, y solamente en aquel Estado aparecía 
formidable el partido que defendía la carta hecha pedazos, é 
impedia qae se los llevara el viento; la cuestión que agitaba 
i México tenia que decidirse en las ardientes playas donde 
86 resolvieron las de los años de 1825 y 1832, y por eso los 
conservadores dirigieron llenos de ansiedad sus miradas hacia 
el Oriente. 

Pérez Gómez quiso marcharse á Morelia y di<5 un plaao pa- 
ra los que quisieran acogerse al indulto pactado en los conve- 
nios de Gruadalajara. Tasco sufrid un incendio al ser atacado 
por los liberales, y en Túxpan insistía D. Anastasio Llórente 
en que se llevara á cabo la erección del Departamento de Tu- 
lancingp, y Maravatío fué atacado por Huerta. 

£1 mismo dia 17 en que sucumbía Orizava, rechazd Miramon 
i siete leguas de San Luis Potosí, en el puerto de Carretas, á 
las fuerzas de Nuevo-Leon, cuya acción durd cinco horas; las 
fuerzas de los constitucionalistas estaban mandadas por los ge- 
fes Zuazua, Aramberri, Zayas, Ayaraagoitia y otros, formando 



62 HISTORIA DB /ALÁPA 

1868 QQ número de mas de 3,000 unidas á los de Zacatecas y San 
Lais; situáronse enbnenas posiciones, de donde fueron desa- 
lojadas, pero volvieron á tomarlas, y perdiéndolas nuevamen- 
te se retiraron, quedando Miramon dueño del terreno á las dos 
de la tarde, teniendo fuertes pérdidas ambas fuerzas conten- 
dientes. Hacia cerca de dos meses que San Luis estaba á pun- 
to de caer en poder de las fuerzas destacadas por Yidaurri y 
las que tenía D. Enlalio Degollado. 

El ministro de justicia, Larrainzar, renuncid, alegando que 
su salud estaba quebrantada, encargándose del empleo D. Jo* 
sé ElguerOf y también rennnci(5 el de hacienda, Hierro Mal- 
donado. Los ministros nada pudieron hacer, porque ningún 
programa ofrecían á la nación, cuando se necesitaba uno que 
fuera bastante eficaz pa ra hacer marchar á una sociedad que 
estaba próxima á perder la esperanza de regeneración, y cuan* 
do tantas aspiraciones se habian declarado y se habían gastado 
los resortes de la obediencia. 

Casi Á la vez que sucumbía Orizava y Miramon se abría pa- 
so en Carretas, se pronunciií por la reacción la brigada Ne- 
grete. 

El pronunciamiento de Negrete causd impresiones fuertes 
y muy diversas, los conservadores creyeron que pronto cae* 
rían en poder de Echeagaray el castillo de Perote y la plaza de 
Yeracruz, últimos albeldes amurallados donde se habian con- 
centrado los demócratas, que recibieron un fuerte golpe coa 
aquella defección. El gobernador Zamora redobM sus precaa* 
cienes y no se desalentó por un suceso del que hacia tiempo 
se hablaba, llamd á Yeracruz las fuerzas de La Llave, de Poe- 
Ua y de Oaxaca, que permanecieron algún tiempo en el puer- 
to, y prohibid la correspondencia con los de fuera de la pia- 
la y únicamente aislándose pndo evitarse la pérdida de aquel 
punto, á cuyo aislamiento contribuyeron también las disposi- 
ciones del general Blcheagaray, quien había sabido sacar par- 



Y BEVOLUCIONBS D£L ESTADO DB VERACRÜZ. 68 

tido de k posición en que se colocd en la extremidad de la 1868 
mesa central, amagando i la vez á las dos divisiones del cuer- 
po constitoeionalista, pero en cujas manos de nada sirvieron 
la toma de Orísava ni las ventajas adquiridas. Negrete se pro*- 
DQiicíd, ya porque creyera perdida su causa, ó porque estaba 
disgustado eon las operaciones de La Llave, ó porque sus sol- 
dados no estaban contentos con tener que ir i residir en un cli- 
ma malsano, pues lo hi20 cuando tenia drden de pasar al Puen« 
te Nacional. La Llave no se desalenté y con una actividad in- 
fatigable supo inspirar ánimo i sus soldados que sin él habrían 
d^ertado todos. 

Después del simulacro de batalla en Cruz Blanca, la guardóla 
nacional de Orizava al mando del gefe Alberto Ldpez y en nrd- 
mero de 600 hombres, pasó por Jalapa y tomJel rumbo de 
Huatusco para volver á sus hogares, y La Llave en unión de 
su secretario Díaz Mirón se dirigid á Veracruz para solicitar 
recursos, y luego á Orizava dejando i Trias de general en ge- 
fe; la brigada Negrete permaneció en Jalapa extendiendo sus 
avanzadas hasta la Hoya, quedando Perote guarnecido por la 
brigada Trejo, y en el Puente Nacional se situaron cerca de 400 
soldados mandados por Cbavero que se ocupaba en fortificar 
aquella garganta. Tal era la posición de los constitucionalistas 
cuando fué tomada Orizava por el general Echeagaray. La no- 
ticia de este suceso llegó i Jalapa con el general La Llave que 
habia dejado á aquella ciudad dos dias antes del ataque, lle- 
vando una reducida escolta, y dispuso marchara la brigada Ne- 
grete hasta el Puente Nacional, saliendo el 20, pero lleg(5 so» 
lamente hasta Corral Falso, donde se pronuncia. 

El acta de pronunciamiento de la brigada Negrete fué le* 
vantada en Corral Falso i las cinco de la tarde del 21 de Abril^ 
habiéndose reunido los gefes y oficiales de la brigada Negrete, 
quien les dijo que en los Estados del interior ya había si- 
do reconocido el gobierno de Zuloaga, habiendo sufrido conti* 

TOMO V.— 9 



64 HISTORIA DB JALAPA 

1858 nnados reveses las fuerzas coaligadas; que Orizava estaba to- 
mada y que la brigada Echeagaray se dirigía sobre Yeracruz 
con fuerzas muy superiores á las que tenia la plaza, y que 
siendo inútil derramar sangre cuando toda la nación se habia 
sometido al gobierno de la capital, pedia que cada uno emitiera 
su opinión con entera libertad; después de dar algunos de los 
que componían la junta excusas por lo que iban á ejecutar, fír* 
marón todos el acta, que tuvo tres artículos, reconociendo al 
gobierno establecido en la capital; se disponía que las fuerzas 
del Estado de Yeracruz se retiraran i sus hogares y se pro- 
clamaba á Echeagaray general en gefe: firmaron Negreta y el 
coronel Benavides, el teniente coronel del 6" Ignacio Ala- 
torre, el comandante Francisco Maclas, el del fijo de Yeracruí 
Sabás Fernandez, el coronel José M. Picazo, el comandante Ma- 
riano Chavez, teniente coronel de lanceros de Querétaro Ra- 
món Beguera, y comandante José Rodriguez. 

Al saber la guardia nacional de Jalapa el pronunciamiento 
de Negrete se dirigid en su mayor parte para Yeracruz por el 
camino de Paso del Toro, los defensores del Puente se re- 
plegaron íí Yeracruz y Trejo qued(5 aislado en la fortaleza coa 
300 hombres firmes en sostener el lábaro constitucional, encer- 
rando víveres para ocho meses. 

Entonces la plaza de Yeracruz tenia una fuerza de 3,000 
hombres. 

Las fuerzas del general Negrete que habían seguido ea 
la Hoya retrocedían para el Puente Nacional, pero habiendo 
este gefe entrado en arreglos con el general Echeagaray y pro- 
clamado en Corral Falso el plan de Tacubaya reformado, vol- 
vieron á Jalapa el 21 de Abril, en cuyo día hablan verificado 
también las tropas que la guarnecían un movimiento en senti- 
do reaccionario, figurando en él los que pocos días antes hicie- 
ron alarde de demócratas. 

Negrete puso á Blcheagaray una comunicación en 21 de 



T KBV0LU0I0NE8 DEL ESTADO DB VERAORUZ. 65 

Abril, diciendo que ese dia la brigada que mandaba habia re- 1858 
conocido como legítimo al gobierno establecido en la capital de 
la república y al general á quien se dirigia como gefe de las 
faerzas en el Estado de Yeracraz; qae habian desaparecidi? los 
generales Trias j La Llave, que la guardia nacional se habia 
desbandado j que las fuerzas que tenia ascendían á 800 hom- 
bres. Echeagaray lo contestó felicitándolo. 

Con Negrete se pronunciaron: una brigada de artillería, el 
batallón permanente de carabineros, el 6** de línea, el Fijo de 
Veracruz, el batallón Hidalgo y los lanceros de Querétaro, y 
luego aumentd á estas fuerzas el batallón de Celaya que llegd 
i Jalapa con los gefes Oronoz y Echeagaray. 

Al verificarse aquel movimiento indicd al ayuntamiento de Ja- 
lapa el gefe político Miranda que ya quedaba sin objeto la cor- 
poración constitucional que debía disolverse; el Sr. B. Manuel 
Alva, que era alcalde 2"", manifesté estar de acuerdo con tal pa- 
recer, y lo mismo hicieron los demás que concurrieron ú la se- 
sión, quedando así convenido que se participaría á la vez dicha 
resolución al gobierno de Yeracruz y al general Negrete, para 
qne este acordara en favor de la población lo que creyera con- 
veniente. 

En el mismo dia 21 recibid el Sr. Grajales Espino un oficio 
del general Negrete, en el que este le mandaba que como pri- 
mera autoridad local, pues era alcalde primero, se hiciera car- 
go en el acto de la prefectura del distrito, mientras llegaba el 
coronel D. Juan Oronoz nombrado propietario para dicho pues* 
to el 11 de Marzo anterior. 

Negrete mandd que se restableciera el ayuntamiento que 
hal»a sido destituido por Gutiérrez 21amora el 13 de Abril, 
y que volvieran á sus destinos los empleados que por el 
mismo habían sido separados, y así se verifícd todo en el mis- 
mo dia 21, ofreciendo el ayuntamiento reinstalado al general 
Negrete que contribuiría en lo posible al logro de la conser- 



66 HISTORIA DE JALAPA 

1858 vacion del drden, coinp udo de los deberes qae por las leyes 
rigentes le estaban encomendados. El Sr. Guevara yolvid á la 
secretaría del ayuntamiento. 

El general en gefe de la división mandó (Mayo 4) que mien- 
tras llegaba á esta ciudad el gobernador del departamento co- 
ronel D. Carlos Oronoz, se encargara del gobierno del depar- 
tamento el Sr. D. Juan Castaño. 

De la capital fueron desterrados el general Artcf^, que ha- 
cia poco habia llegado ahí, y el general Basad re, y el "Dia- 
rio oñcial" anunciaba el pronto término de la revolución. Al fin 
el pendón que simbolizaba los principios conservadores flamea- 
ba, en menos de cuatro meses, en la mayor parte de las ciuda- 
des mas populosas de la república, en las que habia sido recibido 
por sus partidarios con aclamaciones entusiastas, creyendo al- 
gunos de buena fé, que habia llegado la era feliz en que la socie- 
dad encontraría alivio; pero la mayor parte de los reaccionarios 
tan solo vieron en lo que pasaba la mudanza de su piosieion in- 
dividual que creyeron iba á mejorar, y con la misma esperanza 
se les adhirieron porción de los que antes blasonaban de coiistí- 
tncionalistas y que no eran mas que se! es acostumbrados á vi- 
vir á la sombra de los que dominan. Los verdaderos oonstí- 
tucionalistas comenzaron tí sufrir privaciones y desengaños, que 
lejos de desalentarlos templaban sus almas, y en medio de las 
derrotas tenian cada vez mas viva la consoladora esperanaaea 
nn dichoso porvenir; las ideas se purificaron y aparecieron pro- 
vechosas lecciones indispensables para guiarse en lo de adeiaa* 
te; regeneradas las costumbres con la adversidad y levantado el 
pueblo de la postración en que ellas lo hablan puesto, renov($ 
8u fé y trajo á su memoria, lleno de alborozo, los felices dias 
del plan de Ayutla que tantos recuerdos tenian para él. 

A principios de Abril levantd una acta la gnaraicion de Mé* 
rida reconociendo al gobierno dimanado del plan de Tacabaya 
y el 14 lo hicieron también las autoridades de aquella ciudad. 



T RBYOLÜCIOKBS II8L fiSTABO DS VERACRÜZ. 67 

La incomunicacioa eompleta en que quedó Veraeruz hizo ' ®^^ 
que se di^ustaran los extranjeros que teuian negocios. En el 
puerto se hacíau preparativos para recibir al presidente Jua* 
Tez y al gabinete, que lo componían Ocampo, Raíz, Guzman j 
Prieto, y daba mucho gusto á los reaccionarios el que el vd- 
roito se hubien^ anunciado cruel este año. Desde que se supo 
que se había embarcado en el ManzsaniUo el presidente Juárez, 
los reacciooarios interpretaron i su manera aquella determi- 
naoioQ, asegurando que el gobierno liberal no encontraba asilo 
0tt ninguna parte de la república, por cuyo motivo se dirigía al 
extranjero; en el puerto se reunieron los gefes La Llave y Trias, 
las fiíerzas de Camacho, Alatriste y Mejía, y también se presen- 
tó ahí el Lie. Rafael González Paez; y eran aprehendidos y 
desterrados porción de individuos por sospechas de conspi- 
ración. El gobernador Zamora envid al Sr. Garza algunos au- 
xilios de cañones y municiones, sosteniendo este gefe el sitio 
de Tampico. 

Hemos dicho que después de andar extraviadas por los bos- 
ques las brigadas de Oaxaca y Puebla llegaron á Cotaxtla, 
ahí encontraron víveres y pudieron descansar casi un dia 
de las penosísimas marchas que habian hecho, y de lo que su- 
frieron vivaqaeando siempre á campo raso. Según las disposi- 
ciones del gobierno de Veraeruz continuaron para Medellin, 
dejando en Ootaxtla 40 ó €0 hombres que guardaban un situa- 
tion miserable, teniendo hinchados y allagados los pies, y en tal 
estado fueron atacados al siguiente dia por mas de mil con dos 
piezas- de montaña, que iban al mando de Cobos, no pudiendo 
hacer aquellos sino una débil resistencia. Gotaxtla fué saquea- 
do é incendiado y una parte de sus moradores, que escaparon 
de las balas, fueron conducidos á Odrdova por los reacciona- 
rios; el oficial prisionero, D. Juan Gdmez, fué ahogado en el 
rio sufriendo las mas espantosas ansias. Llegadas las briga- 
das á Medellin obtuvieron muy buena acogida, se confirmaron 



68 HISTOBIA BB JALAPA 

1 858 en la defección de Negrete y á fines de Abril entraron á Ve- 
racraz, habiendo sufrido la brigada de Oaxaca una baja de 300 
hombres y de 200 la de Puebla, en la infortunada travesía que 
practicaron. La presencia de dichas brigadas reanimd el espí* 
ritu de la plaza, donde las fuerzas de Alatriste eucontraron 
una fria recepción por parte de los gobernantes, y á los dos diaa 
las hicieron salir para el Puente Nacional, sin socorrerlas de- 
bidamente, con la misión de sorprender una fuerza enemiga que 
llegaba á 300 hombres, tras de fortificaciones y con suficiente 
artillería guardando una activa vigilancia, y ademas el gefe de 
los coustituciónalistas se hizo notar por haber mandando avan- 
zadas de caballería exploradoras; los de la excursión regresa- 
ron por disposición superior á la plaza, y se reprochó á Ala- 
triste el mal éxito del proyecto; gran parte de los poblanos y 
oaxaqucños fueron víctimas del vdmito, y los hospitales se lle- 
naron de enfermos de este mal y de calenturas amarillas^ en- 
fermándose también el Sr. Alatriste; muchos se separaron de 
la tierra caliente y fueron i correr en la fria una vida llena de 
azares. 

Los zuloagistas dieron un decreto sobre ladrones, y su gefe 
obsequió á Osollos con un convite en palacio, ofrecid á España 
las satisfacciones por las cuestiones pendientes, y dispuso que 
Osollos tomara el mando de las tropas que iban á operar con- 
tra Yidaurrí, temiendo la fogosidad de Miramon; nombro mi- 
nistro en Roma al Sr. D. Manuel Larrainzar, y ministro de 
hacienda al Sr. Pina y Cuevas; dispuso de acuerdo con el mi- 
nistro Elguero, que la ciudad y distrito de Campeche formaran 
un territorio con la isla del Carmen, del que fué nombrado ge- 
V fe político y militar el general Marín, y áió el empleo de co- 
mandante general de Michoacan á D. Panfilo Gralindo. 

El gabinete de Zuloaga estableció un tribunal superior de 
guerra, derogó la ley de I"" de Agosto de 57 sobre sucesiones 
hereditarias, declaró cerrados para el comercio de altura y ca- 



T REVOLUOIOKBS DEL ESTADO DE VERAORÜZ. 69 

botaje los puertos de Vemcruz, Matamoros, Acapulco y Man- 1858 
zanillo 7 abrid proyisionalmeiite el de Túxpam. Fueron aboli- 
das ]as divisiones de los Estados federales j se di<5 á los dor 
parlamentos la división señalada por la circnlar de 5 de Oc- 
tubre de 185S. Las rentas fueron centralizadas, se reorga- 
niza la jnnta de crédito público, se impuso nna contribución 
extraordinaria sobre capitales, y fueron señaladas las penas á 
los conspiradores contra el gobierno y autoridades reaccio- 
narias. 

El 8 de Mayo comenzd i publicarse en Jalapa el Diario ofi- 
cial, previniendo el general en gefe que las leyes y decretos 
que en él se insertaran, se tuvieran como publicadas en forma, 
y el 10 del mismo mes tomó posesión del gobierno departamen- 
tal el general D. Carlos Oronoz, cesando el Sr. Grajales Espi- 
no de estar en la prefectura á donde entrd el hermano del ci- 
tado general. 

Oronoz formd un presupuesto de gastos del departamento 
qne ascendió á ^278,051 77, y nombró á los individuos que 
hubian de componer la junta cuotizadora de las contribuciones 
sobre capitales, que fueron los siguientes señores: José María 
Ochoa, Francisco Groyri, Joaquin Llera, José M. Mora, Ma- 
riano Bivadeneyra y José J. Lezama. 

£1 11 se publicaron en Jalapa por bando nacional entre los 
repiques y las músicas, los decretos supremos de Zuloaga da- 
das en 28 de Enero sobre el restablecimiento de los fueros 
eclesiástico y militar, subrogación de las leyes de obvenciones 
parroquiales, restablecimiento de la suprema corte de justicia 
y derogación de todas las disposiciones contenidas en la ley de 
25 de Junio de 1856, así como en el reglamento de 20 de Julio 
del mismo año. 

El general Oronoz derogd la disposición de 29 de Marzo que 
extingm<$ la oficina de contribuciones directas, y previno que 
se introdujeran los cargamentos procedentes de Yeracruz en los 



1858 



70 HISTORIA DB JALAPA 

términos qne fijd. Pidid un informe de los empleados qae se hu- 
bieran adherido al plan de Tacubaya y de los que no lo hubieran 
hecho. El ayuntamiento solicitó del mismo general, que resta- 
bleciera el derecho sobre capitación, para continuar la obra del 
palacio, que se reviviera la pauta de comisos para impedir el 
escandaloso contrabando que se hacia con notable perjuicio de 
la buena fé y de los fondos públicos, pues Jalapa que consumía 
mas de 200 barriles de aguardiente al mes, solamente pagaba 
derechos por 20 ó 30* 

La misma I. corporación pidió al gobierno general que se 
compusiera el camino carretero, y que se hiciera un nuevo re- 
couocimieto científico para determinar las ventajas que ofrecía 
el rumbo de Jalapa sobre el de Orizava para establecer el fer- 
ro-carril. 

Los periódicos conservadores no cesaban de hablar del <5r- 
den público de que se decían defensores, formando con esa pa- 
labra comentarios apoyados en conceptos caprichosos y falsos 
para hacerlos servir i los intereses de los hombres y de loe par- 
tidos, y llegd á ser una fórmula oficial para traficar con la cre- 
dulidad y la ignorancia. Se quería persuadir que la sociedad 
estaba interesada en sostener una situación cuyas ventajas re- 
portaban solamente unos cuantos, y se interpretaba por asen- 
timiento y conformidad el silencio por temor i la fuerza y la 
sumisión pasiva y forzada; la prensa conservadora usaba de 
muchos epítetos para con los liberales, y al Sr. Juárez y su 
gabinete les llamaba ''la familia enferma.'^ 

México estaba pasando por una de las crisis que mas de cer* 
ca amenazaron su existencia como nación, viniendo los princi- 
pales riesgos de que continuara la situación deplorable ea que 
se hallaba teniendo que sostener la guerra civil. Destruidos los 
lazos de gobierno en el interior y rotas las principales relacio- 
nes con las potencias extranjeras, era espantosa la situadon de 
la república: el Estado de G-aerrero era devastado, Tlaxoala 



Y REVOLUCIONBS DEL ESTADO DB VERACRUZ. 71 

asolado por fuerzas mandadas por Cdrdova y el Lie. Avalos, 1858 
los constitucionalistas de Zacatecas, y los fronterizos al mando 
del gobernador Zamora y del geíe Zuazua, tomaron aquella ca- 
pital y fusilaron al general Mañero, y á los gefes Landa, Ada- 
na, Gallardo y Drechi, siendo este el primer golpe que sufrie- 
ron los reaccionarios: en la costa de Veracruz se pronuncia i 
íavor de Zuloaga el bergantin ^'Guerrero," mandado por Vi- 
cente Sánchez, causando esto honda impresión en el partido 
liberal; en las barrancas inmediatas i Colima estaban dos mil 
constitucionalistas; en la Huasteca levantaba fuerzas el general 
D. Tomas Moreno; Guanajuato y Jalisco estaban cubiertos de 
guerrillas, haciéndose notar las de Rojas, Jesús Zepeda y Joa- 
qnin Campos; en Puebla se hacia notable el guerrillero León; 
á Tampico se dirigia el gefe Mejia para auxiliarlo, pues sitiado 
recibía diariamente el fuego destructor de las fuerzas de Gar- 
za; sobre Oaxaca, donde estaba el extranjero Zerman, marchd 
la brigada Cobos, y en Tabasco triunfaban los constitucionalis- 
tas Merino y Dueñas. 

Los fusilamientos de Zacatecas vinieron i ensangrentar la 
revolución, y dieron pábulo á los dicterios contra el pattido 
liberal, pnes poco antes el partido reaccionario habia puesto 
en libertad á los prisioneros en Orizava y ejercía algunos rasgos 
de magnanimidad; pero los constitucionalistas conocieron que 
era necesario jugar el todo por el todo y terminar así la cues- 
tión social; atacaron la plaza cerca de 3,000 y la defendían 800, 
comenzando el ataquef el 27 de Abril sobre el cerro de la Bu- 
fo que fuó tomado, y en la noche misma se rindid la Cindadela 
mandada por el gefe Nava, habiendo unídose el pueblo á Zua- 
zua; cayeron prisioneros 60 oficiales y el comercio ofrecid á 
Znazua por la vida de los prisioneros $100,000 y negándose 
fueron fusilados los citados cinco gefes el 30; á consecuencia 
de aquellos sucesos did el gabinete de Zuloaga una ley so- 
bre conspiradores, y se abrid una nueva marcha á la guerra 

TOMO V, — 10 



72 HISTORIA DE JALAPA 

18]58 civil, dejando de ser el revolucionario xxn jugador que cnando 
peor salia iba á dar un paseo al extranjero, para donde se le 
d^ba muchas vecea un empleo lucrativo, en cuyo juego poco 
se perdía y mucho se ganaba; pero desde entonces ae supo que 
se arriesgaba la vida por la satisfacción de defender la cansa 
que se amaba; el sesgo que tomd la lucha era inevitable y los 
liberales mandados por Zuazua fueron los que dieron el pri- 
mer paso. 

El gobernador de Veracruz, Zamora, sostenía cerca de díeí 
mil hombres entre los de campaña y de guarnición, y ademas 
hacia los gastos de la marina en dias en que eran muy esca- 
sas las entradas de buques y en que la administración de Zu- 
loaga le suscitaba mil diñcultades por medio del ministro ple- 
nipotenciario de Francia, para que no se cobraran en aquel 
puerto los pocos derechos que producían las importaciones, lle- 
gando á tanto sus apuros que una vez tuvo que^ comprometer 
sus bienes para conseguir $25,000 que necesitaba el general 
La Llave, y daba recursos á las fuerzas de los Estados limítro- 
fes al de Veracruz, á cuyo puerto llegaron á principios de Ma- 
yo el presidente Juárez y dos de sus ministros en el vapor 
'•Tenessee;" habiendo, estado de paso en Acapulco y atravesa- 
do í Panamá, se dirigieron á la Habana á bordo del "Grrana- 
da," después i Nueva-Orleans. en el **F¡ladelfia," y arribaron 
á Veracruz el 4 de Mayo los Sres. Juárez, Prieto, Ocampo y 
Zambrano. 

Al llegar Juárez á Veracruz, se encontraba esta plaza en 
circunstancias muy críticas, á cansa de la falta de movimieata 
mercantil, y por la desconfianza que infundía el estado que 
guardaba la revolución en el interior de la república, siendo ne« 
ccsario hacer frente i las exigencias y ambiciones de los mismos 
que defendían al gobierno; pero Juárez nunca desconfiíJ del 
triunfo, y con la fuerza de voluntad que lo h^ distinguido, se 



I 



T REVOLUCIONES DEL ESTADO DB VBRACRÜZ.' 73 

I 

resolvld al poco tiempo á tomar la iniciativa expidiendo las 1858 
lejes que fueron el complemento de la reforma. 

Gutiérrez Zamora tomd todas sus disposiciones al saber que 
las tropas reaccionarias se preparaban para hostilizar á Yera- 
cruz; inyitd & los extranjeros y nacionales que no estaban con 
las armas 6 en alguna comisión del gobierno, á salir del puerto, 
dejando á los mayores de doce años, pero con ciertas condicio- 
oes; dispuso que se entregaran las armas en los portales de los 
edificios del muelle i los Sres. D. Rafael Ceballos, D. José Ma- 
nuel Ferrin y D. Rafael G-. Paez, géfes políticos de los cantones 
deC(5rdova, Jalapa y Huattisco, y que fuera justado verbal- 
mente por un consejo de g^ierra, cualquiera que promoviera 6 
propusiera que la plaza entrara en transacciones con el enemi- 
go ó se rindiera, y probado el delito seria pasado por las armas. 

El gabinete reaccionario centraliza las rentas, instd para que 
se hiciera efectivo el pago de las contribuciones existentes, y 
declarc5 nnlo el decreto que intervenía los bienes del clero de 
Puebla; Zkiloaga recibid con grande placer una carta de Pió IX, 
encargó al 3r. Almonte las legaciones de España, Francia é 
luglaterra, y mandJ considerar coinó vivos y efectivos á los 
gefes fusilados en Zacatecas. 

Entonces aparecieron en los Estados-Unidos algunas ten- 
dencias á ejercer el protectorado sobre México, tratando de 
impedir que otras potencias extranjeras lo hicieran, presentan- 
do con relación á ello una proposición el senador Houston, que 
pid¡i5 se nombrara una comisión de sesenta personas encargada 
de apresurar el establecimiento del protectorado, y se asegu- 
raba que el Sr. Mata habia logrado negociar un empréstito en 
&vor del gobierno de Juárez. 

A los tres dias de llegado Juárez á Yeracruz, circuid un 
proyecto sobre nacionalizar los bienes del clero, con lo cual se 
iba á dar un fuerte golpe al partido reaccionario, que se soste- 
nía con dichos bienes. 



76 HISTORIA DB JALAPA 

1858 cieran al contado, descontííndose un 30 pg por la aDt¡v:ipacioa 
de derechos, lo que favorecid á los comisionistas, y de nada 
servían las disposiciones de los de la capital, hasta que no tu- 
vieran algunos buques con que bloquear á Veracruz, dando 
muy mal resultado el **Giierrero," que ya lo hacia, necesitando 
cuando menos tres buques para declarar el bloqueo oficialmen- 
te. Esto hizo que los zuloaguistas trabajaran porque en Cuba 
se organizara una escuadrilla para ese efecto, poniéndola á las 
órdenes del generial Marín. 

El terror del V(5mito hizo que se desertaran algunos solda- 
dos que daban guarnición en el puerto, cuyo procunciamiento 
se anunciaba en México á cada momento, llegando á dar un 
periódico los pormenores de él; parece que la cau^a que ái6 
lugar á los rumores, fué el incendió de un depósito de polve- 
ra y Sustancias inflamables, depositados en la Escuela Prác- 
tica, Á causa de un disparo de fusil que tenia en las manos un 
soldado de la guardia nacional, y muy alcontrario, nuevas fuer- 
zas salidas de Veracruz en ñúraéró de 800 hombres, mandados 
por D. Jacinto Robledo, atacaron el 14 de Mayo el Puente Na- 
cional, y rechazadas volvieron i insistir en tomarlo el 15; los 
constítucionalistas supieron que era corto el número de los que 
guarnecían aquel punto; pero el segundo día del ataque llegó 
ahí, al mando del general Oronoz, una fuerza salida de Jalapa. 
Las tropas de Veracruz que atacaron el Puente iban al man- 
do de los activos gefes Robleda y Subíkouski, y las que defen- 
dían la posición estaban al mando del comandante Sabás Fer- 
nandez. 

Del castillo de Perote se salió el capitán Olavarrieta (X)n 
sus asistentes y se unió i las fuerzas sitiadoras haciéndolo des- 
pués algunos otros gefes; Miramon equipó en San Luis sus tro- 
pas y siguió preparándose para atacar á las fuerzas de Zúa- 
zúa, Aramberri y Zaragoza. 

Habiendo dejado i Zacatecas las tropas de Zuazua el 9 de 



HistQnsdc Jalapa y rEvolucinnES del Eslsila [leVeracru2. 



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T REVOLUCIONES DEL ESTADO DE VERACRUZ 77 

Mayo, marcharon hacia San Luis, donde estaba M¡ranK)n con 1858 
4,000 soldados j 26 piezas de artillería, j era esperado ahí 
Osollos con sn brigada. 

E) general Echeagaray ofreció á su gobierno vengar la san- 
gre de los qne fueron fusilados en Zacatecas. La carencia de 
recursos obligd al gabinete de 2*uloaga á permitir la introduc- 
ción de las mercancías que estaban en Yeracrus, imponiendo 
fuertes derechos, pero Veracruz no necesitaba de tal permiso, 
pues. las mercancía? salian del puerto y eran coaducidas por los 
traficantes, por caminos cscusados. Llamado á la capital el 
comandante general de Sinaloa, Sr. Yañez, fué sustituido por 
el general D. Pedro Espejo. 

El presidente Juárez fué felicitado por el c(5nsul norte-ame- 
ricano de Minatitlan. Ti^tlaera tomado por Yicario; Cobos re- 
cibi(5 drden pata que en vez de pasar á Oaxaca se dirigiera á 
Perote, y derrota antes una partida en Paso del Macho; ej go- 
bernador de la mitra de Michoacan fué enviado á Acapulco con 
escolta; en Lagos imponia préstamos el cabecilla Refugio Gon- 
zález, y tomaba el gobierno constitucional de Zacatecas el Sr. 
Castro; el gefe Tomás Mejfa obligaba i los sitiadores de Tam- 
pieo lá levantar el sitio, tomándoles varios cañones, cuyosnce- 
so fué celebrado en la capital con repiques á vuelo, conside* 
rándolo como precursor de la toma de Yeracruz, y entonces se 
reunieron á los reaccionarios varios prefes que estaban presos 
en la Barra, desde que pretendieron desembarcar eu Tampí- 
co. En Orizava exigid el coronel Prieto á los oficiales y sar- 
gentos que fueron de la guardia nacional, que se presentarau 
para recibir sus pasaportes para diversos puntos, quedando 
sujetos Á la ley de conspiradores los desobedientes, y Echeaga- 
ray daba un p)azo a los de Perote para que se acogieran al in- 
dulto que les concedid. En Yeracruz llegaron á escasearse los 
pesos y solamente circulaban piezas de oro y algún menudo, y 
el vapor ''Guerrero" al mando del general Marin. anuncid el . 



78 HISTORIA DE JALAPA 

1858 bloqueo, que no pudo hacer efectivo pues en Veracruz quedó 
listo el vapor "Demócrata" y algunas lanchas cañoneras que 
prestaron buenos servicios. 

La costa de Barlovento sufría mucho con las guerrillas que se 
désprendian de la Huasteca, y en los alrededores de Veracruz 
eran derrotados los liberales por fuerzas pertenecientes i la 
sección de Cobos. 

Otra complicación diplomática apareció en San Luis con 
motivo de haber Impuesto el gobernador'Othon un préstamo 
forzoso que alcanzó á varios comerciantes ingleses, por lo cual 
protestó contra esa disposición el cdnsul Chabot, alegando el 
artículo 10 del tratado con la Gran Bretaña, y de aquí se ori- 
giüd la cuestión, pues el citado artículo dice que no se podrá 
imponer contribución á los ingleses especialmente^ cuya aclara- 
ción faltaba en el texto ingles; la cuestión pasd i la resolución 
del supremo gobierno. Miramon salid á encontrar á Osollos 
¿ la hacienda de la Sauceda. 

La entrada de Osollos á San Luis, el 30 de Mayo, se veri- 
ficd entre fiestas, y tanto él como Miramon fueron condecora- 
dos con bandas tricolores que les pusieron distinguidas seño- 
ritas de aquella ciudad; se repaitieron flores, versos, y que- 
dd nombrado comandante general D. Francisco Sánchez. 

También el ministro norte-americano protestd contra los 
decretos dados el 15 de Mayo, sobre una contribución extraor- 
dinaria, por cuyo motivo se cambiaron notas de disgusto entre 
él y el ministro Cuevas. Las leyes que derogaron la de desa- 
mortización y los préstamos, dieron motivo paramas reclamacio- 
nes y dificultades, y también á consecuencia del doble pago 
de derechos exigido al comercio extranjero. 

El ministro de los Estados-Unidos Mr. Forsyth asegurd 
que el gobierno de México no podia imponer ^ los ciudadanos 
norte-americanos un préstamo forzoso d una contribución en 
forma de préstamo, aun fuera del tratado existente que los 



T REVOLUCIONES DEL ESTADO DE VERACRÜZ. 79 

exceptuaba de ello, fundándose en que según los principios de 1858 
las leyes internacionales, la propiedad del ciudadano ó subdi- 
to en un país extranjero, continúa bajo la protección de su 
propio gobierno, y también se fundJ en otras razones deduci- 
das de los tratados celebrados con los Estados Unidos. 

La ley de 16 de Maj'o estableció los términos de pago de la 
contribución extraordinaria, ó por cuartas partes pagaderas el 
l*y 6 de Junio, 10 y 20 de Julio, obteniendo un certificado, 
que DO decia la ley cuando debia ser pagado, ó en una sola vez 
en la fecha del pago de la primera cuarta parte, por lo cual se 
darian acciones de un banco que se iba á fundar y que circula- 
rían como metálico del mismo banco; asi vinieron á establecer- 
se dos categorías: prestamistas y contribuyentes, quedando á 
la elección del causante pertenecer i cualquiera de las dos; pe- 
ro el ministro norte-americano no admitió tal distinción. 

Al comercio se le permiti(5 por Zuloaga que jlurante tres 
meses pudiera introducir los efectos almacenados en Vera- 
cruz, pagando los derechos de introducción y los de importa- 
ción ademas del de consumo, y siendo muy alto el precio de 
los fletes y tan grande el de los derechos, pocos comerciantes 
aprovecharon el permiso del gobierno. 

Habiendo manifestado el partido constitucionalista qxxe te- 
nia actividadi vigilancia, energía y constancia, era de suponerse 
qoe trianfaria, tanto mas si se atiende á que poseia los elemen* 
tos de que la reacción carecia; trabajaba en favor de sus ideas^ 
y no aplazaba para mas tarde la resolución de las cuestiones 
que se le presentaban, no se alimentaba de esperanzas, y no 
veia los obstáculos que se presentaban, mas que para mostrar 
la constancia que tenia, y considerd que nada habría hecho 
si no habia vencido completamente á sus enemigos; éstos cre- 
yendo posible hacer retroceder las épocas, querían que se pu- 
sieran en planta las disposiciones dadas en el gobierno del vi— 
nj Calleja, manifestando cuan poco habian estudiado i las 

TOMO V.— 11 



SÓ Historia de íáLáPJl 

1858 sociedades, que siempre dejan atrás un abismo donde se pre- 
cipitan si pretenden retroceder. 

El hecho de haber levantado Garza el sitio de Tampico, di(5 
á este puerto suma importancia, y la atención del gobierno de 
Zuloaga se fijd ahí. En tres años habia sufrido otros tantos 
sitios aquella plaza, j por ello el comercio males sin cuento así 
como por las contratas celebradas por Vidaurri en la frontera 
septentrional. El último sitio sobre dicho puerto durd 4d dias, 
durante los cuales se resintieron mucho los edificios, sufriendo 
casi todos grandes daños á causa de los proyectiles; al levan- 
tarlo, dej(J Garza libres i los generales Corona, Pacheco, Zí- 
res, Márquez y Callejo, quienes en unión de otros desterrados 
habian sido aprehendidos en la Barra. 

Día á dia fujeron tomando las hostilidades entre los dos par- 
tidos un carácter mayor de encarnizamiento; varios conspira- 
dores aprehendidos en Guadalajara fueron diezmados, y el Sr. 
Herrera y Cairo, que se encontraba en la hacienda de la Pro- 
videncia, antiguo gobernador de Jalisco que se batid por sos 
ideas, también fué matado por disposición del coronel Piélago; 
el general E cheagaray amenazaba al gobernador de Yeracruz 
con las represalias, y OsoUos, en una proclama que expidíd en 
.San Luis, llamaba bandidos y asesinos á los constitucionalis- 
tas, y temia por los desgraciados que quedaran vencidos en la 
lucha.; toda la prensa reaccionaria clamaba por la expedición 
de una ley rigorosa contra los conspiradores, la que ya no era 
necesaria, pues los gefes militares aplicaban de por sí la pena 
que ellos querian señalar, como lo hizo Piélago en Jalisco. Tam- 
bién los constitucionalistas siguieron fusilando í sus contrarios. 

La toma de Tantoyuca por las fuerzas constitucionalistas de 
D. Jesús Andrade, permitid que los liberales dirigieran sus 
esfuerzos sob^e Tuxpan. 

A principios de Junio llegó & México el general Parrodi, 
y ,e»tonQepJtiíí5Ía salir de Monterey el gefe Vidaurri una ter- 



T REVOLUCIONES DEL ESTAPO BE YEBACRÜZ. 81 

cera brigada; entretanto algunas poblaciones se iban adhi- ^^ 
riendo al plan de Tacnbaya, y en C<5rdoya se abría un regis« 
tro para que inscribieran sus nombres los amigos del gobierno 
de Zuloaga, y entre las firmas se encontraron las de los Sres. 
Julián Carrillo, Honorato Domínguez, el cura párroco Rafael 
Salas, y otros cuatro eclesiásticos, el coronel Manuel Monte- 
ro, el Lie. Rafael Herrera, Rafael Colína y otros muchos que 
se llamaban '^hombres honrados y patriotas." 

El gabinete de Zuloaga se ocupd de formar el estatuto or*- 
gaíuico que debía regir al país, pues las cuestiones políticas 
mostraron claramente que era imposible la realización de to- 
das las prevenciones contenidas eu el plan de Tacubaya, por 
el que se pedia la reunión de un congreso que constituyera á 
la república *'del modo mas adecuado í sus necesidades." 
Aquel trabajo no causó sensación en el ánimo de los ciudada- 
nos, que comprendieron no podía satisfacer las urgentes nece- 
sidades, ni remediar los apremiantes males que velozmente 
llevaban al país á su ruina Nadie estuvo conforme con ello, 
unos porque el estatuto no podia garantizar el drden y la re- 
gularidad en los procedimientos del gobierno, cuando para sos- 
tenerse en la crítica situación en que se encontraba, necesita- 
ba precisamente obrar fuera de ley alguna, y otros porque di- 
cho estatuto era por demás cuando había una constitución que 

regia. 

La condición de la república no podía ser peoy; lob reaccio- 
narios, no obstante la victoria de Salamanca, la capitulación 
de Parrodi en Guadalajara, la toma de Orízava, y lo sucedido 
á Garza en Tampico, tenian en su contra numerosos contraríos 
armados que cada dia ganaban terreno: en Yucatán tan solo 
contaban con Mérida, Tabasco luchaba con los federalistas, 
Chiapas era todo de éstos, lo mismo que Oaxaca, Guerrero, ca^ 
si todo Michoacan, Sonora, Aguascalíentes, Zacatecas, Nuevo-- 
León, Coahuila y Chihuahua, así como los territorios de Te- 



82 HISTORIA DE JALAPA 

1858 huiíntepcc, Colima, y aun Tlaxcala, y entre los Estados qne 
se contaban entre aquellos qne reconocían á la administración 
de Zuloaga, como Vcracruz, Tamaulipas, San Luís Potosí^ 
Guanajuato, Jalisco y México, habia puntos interesantísimos 
ocupados por los constitucional istas; casi todas las tropas de 
los cruzados estaban condenadas i la inacción y al cuidado del 
terreno que pisaban, á causa de la superioridad numérica de 
sus contraríos. Así tenia la reacción necesidad de conquistar i 
Sonora y á Chihuahua, que derrotar las fuerzas de Vidaurri, 
que tomar el castillo de Perote, insistiendo equivocadamente en 
que era la llave de Veracruz, en cnyo puerto estaban defen- 
diéndose Juárez y Zamora; que arrojar de Ciudad Victoria á 
Garza, á Castro de Zacatecas, á Silvestre Aranda de Agnas- 
calientes, á Degollado de Colima y sus cercanías, á Huerta y 
Pueblita de Morelia, á loe Andrades de la Huasteca, á Medina 
de Salamanca, á Saldaña de Tlaxcala, á Toleutino y á Mérida 
de Tuto, á Salinas de Oaxaca, i D. Juan Alvarez del Sur, v 
que derrotar á multitud de guerrillas de las mandadas por Vi- 
Ilalva, León, Ciírdova, Carbajal y otros mil que se abrigaban 
en las sierras y que en los pueblos tenían muchos partidarios; 
y contra tantos enemigos no tenían los suloaguístas los ele- 
mentos indispensables de dinero y soldados, necesitando tan 
solo en la capital una guarnición de mas de dos mil que se en- 
tretenían en marchar tras las procesiones. 

Los triunfos de las armas reaccionarias tan solo se reduje- 
ron á los desastres de los campos de batalla, yin dejar tras de 
sf una seguridad de paz y una esperanza de mejoría, y por 
donde quiera que pasa una bandera sin dejar esto, los enemi- 
gos vuelven á reunirse, y el vencedor tan solo ha ensangrenta- 
do el terreno que ocup(í. 

Los consejos de gobierno que fueron nombrando los gober- 
nadores zuloaguistas, no llegaron á ser mas que una de tantas 
pie¿as imperfectas de la complicada y desordenada maí<iH¡na de 



Y REVOLUCIONES DEL ESTADO DE VERACRUZ, 83 

la administración, la misma naturaleza de tales corporaciones 1858 
pausada y tardía, impedia que se les pudieran consultar los ne- 
gocios que casi todos exigían prontitud y eran de grande ur- 
gencia; ademas, cuando había tanta pobreiza y se imponían con- 
tribuciones extraordinarias para el pago de las tropas y para 
los casos imprevistos que todos los días se multiplicaban, era 
un absurdo recargar los presupuestos con el pago del consejo; 
por eso fué que los referidos consejos fueron relegados al des- 
precio y pasaron como desapercibidos. 

Toluca fué amagada por fuerzas de Michoacan i las drde- 
nes de D. Sabas Iturbide, Irapuato y Salvatierra eran ataca- 
dos continuamente, y todo el Estado de Guanajuato asolado 
por gavillas que robaban las haciendas. Dentro de las pobla- 
ciones ocupadas por los reaccionarios, tenian los federalistas 
porción de amigos que se negaban á dar conocimiento á los 
g'ífes de las tropas reaccionarias de las guaridas de sus par- 
tidarios y de los movimientos que ejecutaban, é informaban 
oportunamente u sus amigos aun de las intenciones de los za- 
ioaglstas; las partidas de guerrilleros se disolvían cuando eran 
perseguidas, y á poco volvían í reunirse cuando eran citados 
sus miembros para una expedición determinada, y después de 
rerificada se retiraban todos á sus hogares, escondían las ar- 
mas y aparecían como ciudadanos pacíficos é inofensivos; y 
como las autoridades de los pueblos y haciendas ^e yeían obli- 
gadas u callar los nombres de los guerrilleros y aparentar que 
nada sabían, por el fundado temor de tener mucho que sufrir 
de los acusados, no era posible acabar ni aun perseguir í las 
guerrillas. Algunos gobernadores zuloaguistas quisieron corre- 
gir el mal por medio de enérgicas disposiciones, y nada consi- 
guieron; entre ellos se afan(5 mas el de Guanajuato, D. Ignacio 
Mora y Villarail. 

Zamora cayd en poder de los constltucionalistas que en nú- 
mero de 400 la atacaron; D. Manuel Doblado fué aprehendido 



84 HISTORIA DE JALAPA 

1858 en León y obligado á pasar á la capital de la república, en la 
cual se hacían frecuentes prisiones, asaltando la poHcía las dá- 
sas qae le parecían sospechosas, y los liberales circulaban ocul- 
tamente multitud de impre$>os, en los que pedían la destrucción 
de sus contrarios. 

El aumento que tenían las fuerzas federalistas hacia cobrar 
mayor brío i los de Veracruz, y tarabieu porque notaron que 
los zuloaguistas no contaban con recursos suficientes para ata- 
car la plaza, y veían el error cometido por el general Bcheaga- 
ray de hostilizar con fuerzas de consideración la fortaleza de 
Perote, sin atender al puerto de Alvarado que le habría sido 
de positiva utilidad, y al ver que abandonaba puntos interesan- 
tes desde los cuales se podía molestar á Veracruz, como Paso 
de San Juan y Medellin, impidiendo que los rancheros introdu- 
jeran víveres á la plaza. El general Echeagaray había situado 
BU cuartel general en Sierra de Agua. 

Guadalajara fué declarado en estado de sitio rigoroso el 21 
de Mayo por haberse acercado las fuerzas del Sur y las manda- 
das por el Lie. Blanco, gefe de las tropas vidaurristas salidas 
de Aguascalientes, y que tomd á San Juan de los Lagos, en cu- 
yo ataque se hizo notar el teniente coronel D. Mariano Escobedo. 
Salieron de Guadalajara fuerzas al mando de Casanova y de 
Blancarte para atacar á los federalistas en detall, pero se vie- 
ron obligados i regresar á la plaza. Blanco y Degollado se 
reunieron en el pueblecillo de San Pedro, y las tropas de den- 
tro de Guadalajara se colocaron en sus trincheras; Degiollado 
intimó rendición al general Casanova el 4 de Junio y lo tnví- 
ió i unfrsele, pero el gefe reaccionario se negd i ello, y ahí 
se ofreció á combatir con la reacción el general Yañez. Por 
espacio de algunos días ninguno de los dos bandos, que te- 
nían fuerzas iguales, tomd la iniciativa de ataque, fortificán- 
dose también los de afuera, que tenían al Hospicio por cuar- 
tel general, y solo de cuando en cuando se oían tiros; unié- 



Y REVOLUCIONES DEL ESTADO DE VBRACRU2. 85 

ronse las tropas del general Núñez i Degollado, y con él es- 1858 
taban Bocbaí González, Ogazon, Cruz Aedo y otros, y adentro 
Casanoya, Yañea, Blancarte, Piélago, Monayo, Herran, Pina 
y Coevas; al saber la sítnacion de Guadalajara Miramon se 
movid para auxiliarla. 

Habiéndose enfermado el general Osollos al volver á San 
Lqís, tuvo que hacer la nueva salida, rumbo á Guadalajara, so- 
lo el general Miramon. 

El coronel Zuazua prohibid que en el territorio de Nuevo- 
Leon se formaran guerrillas; y por el Oriente, Carretero era 
derrotado en la Sierra por tropas de Negrete; Carretero, con el 
resto de las fuerzas de Alatriste, habia salido de Yeracruz con 
dirección á Túspam^ conduciendo municiones para el gefe Per- 
domo, y habiendo querido ascender hasta la mesa central, se 
encontró en la Sierra con fuerzas de Echeagaray al mando de 
Negrete, las que apartando los obstiículos que les presentaron 
algunas fuerzas de rancheros, habían bajado hasta la hacienda 
de Mccapalco y escursionado por Huey tamaleo y Tlapacoyam, 
cometiendo los zacapoaxtecos mandados por Chacón, excesos 
atroces con los indefensos habitantes que inconsideradamente 
se habían quedado en sus casas. La mayor parte de los ran- 
chos y el mismo Tlapacoyam fueron saqueados y destruido 
completamente el punto llamado la ''Garita," donde hizo alto 
una partida de los de Carretero, que habia mandado desmon- 
tar para tirotear al enemigo en su tránsito por el cerro do 
Caantoxca. El desastre sufrido por Carretero, le atrajo una 
terrible enfermedad, y una parte de sus destruidas tropas pu- 
do llegar á Perote, donde prestd i Trejo interesantes servi- 
cios; las poblaciones de la Huasteca reconocieron el plan de 
Tacabaya, i causa de otras derrotas sufridas por los constitu- 
cionalistas; el partido de Tezuitlan se hizo dependiente de Ja- 
lapa; y al mismo tiempo los reaccionarios de San Carlos, man- 
dados por Mendoza, atacaron y tomaron el pueblo de Acto- 



j 



86 HISTORIA DE JALAPA 

1858 P^™ cansaudole grandes perjuicios; estas dos poblaciones, 
situadas en la entrada de la Tierra Caliente, entre Jalapa y la 
Antigua, que debian tener estrechas relaciones por estar tan 
prdximas, por la analogía de usos y costumbres y por la ho- 
mogeneidad de raza, han abrigado desde remotos tiempos, 
sentimientos marcadísimos de rivalidad y aborrecimiento; así 
basti5 que San Carlos se declarara federalista para que Acto- 
pam abrazara la causa de los cruzados. 

Del castillo de Perote continuaban desertándose los solda- 
dos que lo guarnecian^ en Jalapa hubo un motín promovido por 
algunos soldados de rifleros, y el gcfe José María Cobos expidió 
una proclama dirigida á los habitantes de la Tierra-Caliente 
concediéndoles indulto y señalando penas á los que estuvieran 
con las armas y no se presentaran. 

En la noche del 11 de Junio se sublevtí en Jalapa la fuerza 
armada de un batallón de rifleros, que cuidaba de la población: 
fueron puestos en libertad los presos que custodiaba, saqueadas 
algunas casas y ocasionado desastres y males que por mucho 
tiempo lamento la población. Aquella noche fatal qued(5 la ciu- 
dad á merced de los ladrones de la cárcel y de la desenfrena- 
da soldadesca, los que felizmente solo se entregaron al robo y 
la embriaguez sin tener que lamentarse desgracias de mayor 

cuantía. 

El primer batallón de rifleros que estaba dispuesto para mar- 
char á Perote el 12 y que se hallaba alojado en el cuartel de 
San José, paiece que fué sobornado, pues antes de estallar ei 
movimiento que capitanearon dos sargentos se llev<5 bastante 
aguardiente al cuartel, de manera que al disparar los prime- 
ros tiros ya estaban ebrios los soldados. En el mismo cuartel 
estaban 60 reclutxis de Tres Villas y se encontraban tres piezas 
de artillería, dos de ellas en el segundo patio del edificio y la 
otra en el primero. Al sublevarse los rifleros querían obligar 
¿ los de Tres Villas i que se les uiiieran, pero el capitán D. 



Y REVOLUCIOKKS DEL ESTADO DE VERACRÜ2. 87 

« 

Miguel Vela, lejos de esto, mand(5 i los reclutas que rompieran 1 858 
el fuego sobre los sublevados, aunque á poco tuvieron que ce- 
der á la fnei'za y unirse á estos. El capitán Ripley que quiso 
contener el desorden fué muerto. 

Acto continuo se dispersaron los revoltosos por toda la ciudad 
en cortas partidas, haciendo fuego por las calles y plazas sobre 
cuantas personas se hallaban lí su paso y también contra los 
edificios, ocuparon algunas alturas y pusieron en libertad á los 
criminales armándolos, y desde ese momento la insurrección to- 
mo su verdadero carácter de saqueo, de destrucción y de ase- 
sinatos. Multitud de establecimientos fueron abiertos y com- 
pletamente robados, y aquellos cuyos dueños se resistieron á 
abiir y cuyas puertas no cedían á los reiterados y formidables 
golpes de los sublevados, recibían el fuego de las armas dirigi- 
do contra puertas y ventanas, siendo asesinado fie esta manera 
el jiíven D. Federico Migoni. 

Las casas ^e comercio saqueadas en aquella noche de funes- 
tos recuerdos fueron: la de los Sres. Fernandez Aguado, Car^ 
los Garcia Teruel, José Saenz, V. Valle, Snu viuda do 0|fda- 
ña, N. Rosas, J. M. Teran y dos sombrererías situadas en la 
calle principal. 

El saqueo hubiera sido completo si el comandante general, el 
militar y toda la oficialidad, no se hubieran puesto á la cabeza 
del segundo de rifleros acudiendo inmediatamente ¿ atacar á 
los insurrectos, pero no pudieron batirlos por falta de parque 
y permanecieron á la visfa de ellos conteniéndolos solamente 
con sa presencia. Habiendo sido cortado el telégrafo, fué nece- 
sario, para dar conocimiento de lo que habia sucedido al ge- 
neral Echeagaray que se hallaba en las inmediaciones de Pe- 
rote, poner un correo extraordinario que desempeñó un ayu- 
dante del general Oronoz; el general Echeagaray obrd con su- 
ma actividad de manera que el 12 á las seis de la tarde ya es- 
taba en Jalapa con una fuerte sección dejando ál gefe Negrete 

TOMO V. — 12 



88 mSTOBIA DB JALAPA 

1858 el mando de las tropas sitiadoras. Los insurrectas habían co- 
menzado á salir desde la madrugada del mismo 12, ebrios y 
cargados de botin, retirándose reunidos los últimos 60 hacía 
Yeracruz á las ocho de la mañana, llevándose las tres piezas de 
artillería; seguidos por la fuerza de Echeagaray fueron alcanza- 
dos y derrotados en la calzada de Oerro-Gordo, esto es, á vein- 
te leguas del punto de donde las fuerzas reaccionarias habían 
partido. Echeagaray mandd fusilar en el paseo de los Berros, 
á todos los prisioneros que pasaron de 18, entre ellos á los ca- 
becillas, y recogid toda la artillería y el parque sacado por los 
sediciosos, de los que muy pocos llegaron á Yeracrnz. 

Con motivo de tales sucesos fueron reducidos á prisión por 
los reaccionarios los Sres. D. José María Pasquel y su hijo D. 
Francisco, D. Ángel Lucido, D. Joaquín Quiroz, D. Joaquín 
Martinez, D. José María Bodriguez, á quien llamaban el sas- 
tre, y que ha sido un verdadero patriota, desinteresado y ge- 
neroso, los dos Sres. Yiñaa, antiguos oficiales de la guardia na- 
cional y algunos otros, y el comandante militar Oronoz mandiS 
recoger todas las armas. Los presos fueron puestos en lii>er- 
tad el 16 no pudiéndose aclarar nada en contra de ellos. 

Un guerrillero llamado Yi^anco, que estaba en los alrede- 
dores de Perote, al saber lo acaecido en Jalapa se dirigid al 
camino de Yeracruz y reunid algunos de los dispersos suble- 
vados, con lo que did importancia i su guerrilla. 

Los dos cabecillas del motin que se llamaban Feliciano Gon- 
zález y Francisco Ramírez, sargentos primeros, fueron fusilados; 
así como los dispersos aprehendidos en Huatusco, Qrizava y 
Cdrdoya, y (}íspuso el general Echeagaray que los que se pre- 
sentaran voluptaríamente sufrirían diez aaos de presidio. To- 
foiaron parte en el motin el teniente guarda-parque Linares, y 
el oficial Alaniz. En Pajaritos levantaron los que iban reunidos 
un plan aceptando la constitución de 1857, formaron ana sección 
^ue se Uamd "Libertadora" y .dieron el mando fU capitán de 



Y REVOLUCIONES DEL ESTADO DE VERAORÜZ, 89 

caballería Migael Contreras y el de la artillería al gefe Máxi- *^^^ 

mo Alvarez. 

Mientras Eclieagaray pasa á Jalapa hizo el gefe Trejo varías 
salidas sobre los que sitiaban la fortaleza de Perote, y la gaar- 
nicion reaccionaria del Puente Nacional fué replegada á Cerro 
Gordo, por no tener objeto en aquel punto, que dista mucho 
de Jalapa, está en plena tierra caliente y es flanqueable por 
varias partes; el Puente fué ocupado desde luego por los ja- 
rockos, qae todos se habian ya levantado, y el general Echea- 
garay se quedJ residiendo en Jalapa y en vi (5 i Perote al gefe 
Oronoz para seguir en unión de Negrete el sitio de aquella 
fortaleza, i donde trataban de introducir víveres las guerrillas 
apoyadas por Perdomo y Carretero que estaban en ía Sierra. 

En Yeraeruz seguían presos varios individuos; ahí estaba 
bien organizada la policía secreta, y aun se establecid una 
juuta donde se abrían las cartas llegados í aquella ciudad, ha- 
ciendo la revisión delante de los interesados, de ahí salía di- 
nero para auxiliar ¿ las fuerzas oonstitucíonalistas, y también* 
enviábanse fondos á los agentes que en la capital tenía el go- 
bierno liberal. 

El sitio de Perote sostenido por el comandante Trejo, Uegd 
á hacerse célebre en esa época, pues con un puñado de indivi- 
duos tuvo clavada la división Echeagaray en frente de la for- 
taleza, por mas de ocho meses, haciendo frecuentes salidas los 
sitiados para protejer á los oue trataban (^e l^trpcli^cifles VÍ- 
vereg. 

Ssa proximidad de las tropas á Jalapa po lo era coq ve- 
niente, pues el 22 de Julio exigi(5 el general E]cheagaray i 
esa ciudad, por. medio de la prefectura, un préstamo forzo- 
so de $15,000 en el término preciso de 36 horas, por nece- 
sitar dicha cantidad para las atenciones de la división que man- 
daba; indicaba que fuera citada una junta de comerciantes y 
propietarios por medio de circulares y así se hizo, l^a la juu- 



90 HISTORIA BE JALAPA 

1858 t3, fueron designados los Sres. D. Francisco Goj^ri y D. José 
María Rivadeneyra para que señalaran cuatro individuos que 
cuotizaran á todos los vecinos que teutau posibles, quedando 
nombrados para este cargo los Sres. D, José María Pasquel, 
D. Vicente Cainacho, D. José Sánchez Barcena y D, Juan 
Cubas. 

Se pidieron explicaciones al general en gefe acerca* del ca- 
nícter que tenia el préstamo, es decir, si se consideraria como 
tal ó como una contribución. Aquel dijo que se considerara 
como préstamo y que dcbia ser derramado por todo el distrito 
de Jalapa, dejando i la elección del ayuntamiento el proi)oner 
la manera de reintegrarlo, y prorogaba por un dia mas las 36 
horas que había señalado para efectuarlo. 

El Sr. Pasquel se eximid de pertenecer i la junta caotisa- 
dora, y en su lugar quedó nombrado el Sr. D. Nicolás Pastore- 
za, asociando ademas a la comisión al Sr. D. Joaquín Lesania, 
quien por ser administrador de la adaana se consideraba que 
podría proporcionar importantes datos, y también porque el 
mismo señor habia asignado las cuotas en otro préstamo que 
había tenido efecto Lucia poco tiempo. 

Kl dinero se consiguió poco á poco, enviándose por de pron- 
to $3,000 á Perote, cu3'a cantidad fué proporcionada por va- 
rios, dando 1000 el Sr. D.Cayetano Jiménez y 1,100 el Sr. D. 
José ufaría Ochoa. A los éuotizados se les pagaba con la de- 
ducción de la mitad de las contribuciones directas que causa- 
ran y un 33 p^do las alcabalas que tuvieran que pagar. 

La mayor parte de los cuotizados protesta en contra del prés- 
tamo, reuniéndose con mucha dificultad otros $2,491, después 
de haber reformado la primera cuotizaciou, mandando Zuloaga. 
por vía telegráfica, que fueran comprendidos cutre los cuotizados 
todos los extranjeros que hubieran adquirido bienes raices en 
la república. 

Por este tiempo publico el norte-americano Trasher una rs- 



T RKYOLUCIONES DEL ESTADO DE VERACRUZ. 91 

seña estadística y política de México, conteniendo algunas in- 1858 
exactitudes y muchas verdades, cuyo trabajo es de glande ira- 
portancía para los que deseen conocer á nuestro país. 

No queriendo algunas casas de comercio extranjeras de la 
capital pagar la contribución extraordinaria, continuaron ha- 
ciéndose embargos por los que ahí dominaban, pasando el mi- 
nistro ejecutor á tomar efectos equivalentes al valor de dichas 
cuotas, y como aun se resistian los comerciantes, fué enviada^ 
para hacer efectivas las disposiciones, la fuerza armada, cuyo 
suceso motivo un grande escándalo, y originií el que se diera 
orden de destierro para muchos de los que se resistieron á pa- 
gar. Estos sucesos vinieron á acabar de romper las relaciones 
del mioistro norte-americano con la administración de Zuloa- 
ga, por haberse quejado los ciudadanos de su nación, aunque 
fueron los franceses quienes mas tuvieron que sufrir, resistién- 
dose al pago de común acuerdo. Habiendo intervenido el mi- 
nistro Gabriac no fueron desterrados los extranjeros, pero 
desde entonces se suspendieron las relaciones entre el gobier- 
no de Zuloaga y los Estados-Unidos. 

El 19 de Junio hubo en la capital un temblor de los mas 
fneites que se recuerdan, habiendo durado 45 segundos, resin- 
tiéndolo todos los edificios públicos y particulares, y el estado 
de ruina en que quedaron hi20 que se prohibiese la circulación 
de carruajes. 

La salida de las tropas de Miramon de San Luis para Gua- 
dalajara, did también motivo i medidas arbitrarias de la auto- 
ridad militar para hacer efectivo un préstamo forzoso, usando 
de violencia extrema respecto de nacionales y de extranjeros, 
llegando á tal grado que el gabinete de Zuloaga no pudo menos 
que desaprobarla. Miramon oblígd á dos ingleses i que toma- 
ran el fuBÜ, aunque solamente los hizo marchar una legua. 

El gobernador Gutiérrez Zamora destcrrcí del puerto al Sr. 
D. Antonio de María Campos y á los oficiales de marina Ba- 



92 HISTORIA DE JALAPA 

1858 *^^*^» Palma y^Carranco) Ahí seguía el vdniíto haciendo es- 

tragos entre las tropas oaxaqucñas que habían quedado reduci- 
das sí la mitad; pero el gobernador de Oaxaca, Diaz Ordas, ya 
habia levantado otras nuevas. 

Por todas partes existían conspiraciones que estaban a pun- 
to de aparecer: en Puebla iba á estallar una el 18 de Junio, pero 
fracas(5 y fueron puestos en la cárcel 25 individuos; en Ciudad 
del Maíz se reunían los federalistas que fueron batidos por el 
coronel reaccionario Felipe Chacón; en la capital eran condu- 
cidos todos los días nuevos presos políticos á las cárceles, y tan 
solo el bello sexo estaba satisfecho con lo que pasaba, pues has- 
ta por haber sido levantado el sitio de Tampico dieron un voto 
d€ gracias las señoras de aquel puerto. En Tlaxcala nada pu- 
do hacer el general Escobar, nombrado por Zuloaga para paci- 
ficarlo. Muchos propietarios de fincas rústicas ocurrieron al 
gobierno manifestándole que la inseguridad de sus posesiones 
era absoluta, y pidieron un reglamento para hacer la defensa 
por sí mismos. 

Atacado Tlasco por Carbajal (Mayo 31) y defendido por hs 
tropas de Grijalva, fué aquel rechazado y salid herido do una 
mano. Grijalva, á petición de sus oficiales, celebró el triunfo 
con el asesinato de los presos políticos que tenía en sa poder, 
siendo víctimas Antonio Arguelles, Manuel Mejía y un hijo 
suyo. 

Nombrado gefe político del territorio tlaxcalteca el general 
D. Manuel María Escobar, llegd con una sección de tropasy se 
situd en Apetatitlan (Junio 8), y fué reforzado con la gaarnicion 
de Huamantla mandada por Cerón y Huerta, y al día siguiente 
se presentaron los liberales por el pueblo de San Elstébao, y 
habiendo ocupado Escobar á Tlatempa, se* dispararon algunos 
tiros sin resultado alguno; los liberales avanzaron á las doce 
por el camino carretero, llegando un trozo de caballería hasta 
cerca de la plaza de San Pablo, y se trabó un fuerte combate 



r EBYOLÜGIONES DEL ESTADO DE VERACRUZ. 93 

en el rancho de la Roseta, retirándose al fin los liberales que 1868 
volvieron á ocupar las lomas de San Esteban; poco después 
Escobar hizo cargar las infanterías y derrotó completamente é 
sus contrarios, habiéndose presentado oportunamente las fuer- 
zas de Tlaxco y Chignahuapan que obraban en combinación con 
Escobar, quien entrd triunfante á Tlaxcala, y se llevd la im- 
prenta y archivos á Huamantla declarada capital del terri- 
torio. 

México se hundia en la anarquía, y entre tanto malestar so- 
lamente se tenia esperanzas en la única tabla de saWacion que 
quedaba para que no desapareciera del catálogo de las nacio- 
nes: el cumplimiento de la constitución. 

Una pérdida irreparable sufrid la reacción con la muerte de 
su principal caudillo D. Luis Osollos, que fallecid en San Luis 
Potosí en la tarde del 18 de Junio. El puesto que entre los de 
su partido se habia conquistado el jd ven guerrero por su valor 
y constancia, no pudo ser ocupado por alguno que reuniera las 
cualidades que él poseía; guerrero imperturbable, era sereno 
en la derrota y prudente en el triunfo; de noble corazón y en- 
tusiasta defensor de sus ideas, aunque errdneas, los peligros 
tan solo le hacian doblar su arrojo, y tuvo cualidades que le 
captaban las simpatías de sus vencedores. Comenzd á hacerse 
notable desde la revolución de Zacapoaxtla, en la batalla de 
Ocotlan, y al caer Puebla se refugió en el extranjero; vuelto al 
país tratd de auxiliar á los sitiados en la segunda sublevación 
de Puebla, y luego se unid á las tropas sublevadas en San Luís 
y sostuvo la retirada del cerro de la Magdalena en cuya oca- 
sión perdid el brazo derecho; cayd prisionero y no aceptd al- 
gunas propuestas que le hizo^l gobierno liberal, y desde enton- 
ces fué considerado como el gefe y la esperanza de la reac- 
ción; tomd parte en los acontecimientos que siguieron á la re- 
volución del 11 de Enero y una fiebre tifoidea puso fin i la vi- 
da que en varios combates respetaron el acero y las balas; el 



94 HISTORIA DE JALAPA 

1858 ^^íspo Barajas le áió la absolución y concurrid 4Í sus sacramen- 
tos toda la oñcialidad de la guarnición de San Luis; el cadáver 
fué sepultado en la iglesia de San Francisco de aquella ciudad. 

El partido liberal recordé el derramamiento de sangre he- 
cho por su causa y se alegro de que ya no existiera el héroe 
principal del retroceso y el acérrimo enemigo de los derechos 
del pueblo. 

Osollos nació en la capital de México el 21 de Junio de 1828, 
y siendo aán muy joven fué enviado por sus padres á París. 
IRütró al colegio militar en México el 28 de Abril de 1839, 
donde permaneció dos años, seis meses y cinco dias; recibi^í 
una cruz de honor en 1840 por haber defendido al gobierno 
en 15 de Julio, y el empleo de subteniente con fecha 3 de No- 
viembre de 1S41 al destinársele á la compañía de Granaderos 
del activo de Zacatecas; estuvo en 1843 en Yncatan, Tabasco 
é Isla del Carmen, y ascendió á capitán el 2 de Abril de I844j 
se batid en la Angostura y por su valor obtuvo una cruz y el 
grado de comandante de batallón, asistió á la batalla de Cer- 
ro-Gordo, á la defensa de la capital, y siguió al gobierno en 
su retirada á Querétaro, y en 1853 ascendió ú comandante del 
Tres Villas que se formaba en Jalapa, y en Octubre del mis- 
mo i teniente coronel; estuvo en la campana de Tamaulipas, 
y al pacificarse recibió el grado de coronel efectivo en Setiem- 
bre de 1854, y después, en la reacción, halló el grado de ge- 
neral, y ya hemos visto el papel notabilísimo que representó. 

Al acercarse á Guadalajara las tropas de Miramoa, levan- 
taron el campo los liberales el 21 de Junio, después de haber 
pretendido ocupar á Santo Domingo, y de dar un ataqne ge- 
neral; se fueron divididos en secciones hacia Colima y otros 
rumbos; como los reaccionarios dirigieron sus esfuerzos sobre 
aquella ciudad, dieron lugar i que fuera atacado Goani^aato 
por las fuerzas de Pueblita. que emprendió un ataque falso 
sobre Irapuato, pero no lo pudo tomar y se retiró el 23, y San 



T ñEVOhVClONEa DEL ESTADO DE YEBAORÜZ. 95 

Lais volvió á ser amagado por las tropas de Zaazaa. Degolla- 
do tuvo al frente de Guadalajara, 18 días, cerca de 5,000 sol- 
dados, 7 seguido por Miramon fué derrotado en las barrancas 
de Atenquique, perdiendo parque, cañones y armamento. 

Los constitucionalistas de Chihuahua pasaron á Durango 
para protejer i sus partidarios, y se acercaron hasta la capital 
de este Listado, y entonces habian obrado simultáneamente los 
liberales que atacaron á Guadalajara, Tasco, Irapuato y Gua- 
najuato, cometiendo en ésta grandes desdrdenes las fuerzas do 
Pueblita, quien destrozó una parte de las tropas del general 
Mora y á la otra la arrojó sobre el cerro de San Miguel, deján- 
dola imposibilitada de poder auxiliar i la población; los federa- 
listas se retiraron llevando una fuerte sumado dinero impuesta 
á los guanajuatenses, que se armaron y parecieron resueltos i 
defenderse al observar que Pueblita no se alejaba el 24. El ata* 
que comenzó desde la noche del 22, en cuyo dia entraron los 
constitucionalistas, derrotando una parte de las fuerzas de Mo- 
ra y Villamil. 

ünq de los que llegaron á México después de haber estado 
preso por Garza durante el sitio de Tampico, fué el Lie. D. 
Manuel Fernandez de Jáuregui, quien al momento de presen- 
tarse en la capital fué nombrado por Zuloaga ministro de go- 
bernación, cuyo puesto tomó el 4 de Julio, quedando el Sr» 
Elguero con la cartera de justicia. 

¿Qué suerte esperaba nuestra sociedad con tantos elementos 
de mal? El carácter con que se presentaban los acontecimie»* 
tos y el sesgo que tomaban los sucesos, señald claramente que 
ya no era solo una cuestión política la que se debatía, sino 
social. 

Algunos individuos fueron mandados á los Estados-Unidoa 
por el gobernador de Veracruz para buscar recursos, entre 
ellos los Sres. Trias y Zerman, y esto did motivo á que se di- 
jera que se habia^arreglado un empré9tito de \m millón de pesos. 

ZOMO V.— 18 



1858 



96 mSTOltlA DS JALAPA 

1858 ^Q destacamento que estaba en flaatosco fné sorprendido 
por los federalistas desprendidos de la Soledad al mando dd ge- 
fe Ramírez, el 4 de Julio; pero saliendo tropas de G<5rdoya al 
mando de Cobos, los desaloja el dia 8, después de batirlos en 
la barranca de Jamapa, haciendo al enemigo 30 prisioneros y 
tomándole machas armas j una bandera en que se leia: "Cons- 
titución 6 muerte." En Huatusco todos eran constitucionalistas 
y allí se había establecido uno de los focos de los liberales. El 
pueblo de Perote guardaba ya un estado tristísimo i cansa de 
los continuos ataques que sufrid por los del castillo, habiendo 
quedado en aquel pueblo muy pocos habitantes, quQ al fin lo 
abandonaron por disposición del general Echeagaray En C<$r- 
dova se hicieron solemnes honras á la memoria del general Oso- 
líos, recibiendo Cobos el pésame de la? autoridades, del ayunta- 
miento y del cura; y al pueblo de Naoliuco entrd el gefe D. F, 
Domínguez, permaneció poco tiempo y se llevd preso al alcal- 
de Acosta. 

De Ta pTasa de Yeracaruz salid el gefe ATatriste el 21 de Junio 
paraNautTa con el objeto de internarse en el departamento de 
Puebla. Ya en Yeracruz no era posible pagar el presupuesto 
de los gefes y oficiales que habían quedado de la brigada del 
Estado de Puebla, y aun á los pocos soldados que de ella que- 
daban 86 trat(5 de refundirlos en el Mixto, i lo que se opuso el 
Sr. Alatríste, dando lugar i una desavenencia con los que man- 
daban en el puerto. Pero los gefes y oficiales de la brigada obe- 
deciendo á sus sentimientos de nobleza, acordaron reducirse i 
la simple clase de soldados, y en una junta designaron los gefes 
que eran precisos é indispensables quedando de coronel D. Juan 
Ñ. Méndez, de teniente coronel D. Mariano E. Ramos, y de 
mayor D. Manuel Andrade Párraga, los demás gefes y oficia- 
les descendieron cuatro 6 cinco grados, quedando muchos de 
sargentos y soldados. Una exposición hecha por los gefes y 



Y REVOLX7CION18 P£L ESTADO DE VERACKÜZ. 97 

oficiales al presidente Juárez para que les permitiera mardiar i iggg 
hacer la campaña en el departamento de Puebla, fué obsequia- 
da, 7 salid el Sr. Alatriste por mar ofíia la infantería, habién- 
dolo hecho el gefe Carretero por la costa con la caballería; llevd 
la sección un mes de paga, veinte cajas de parque y poco mas 
de 600 fusiles sobrantes, y se embarcaron en el pailebot '*La 
Polca,'' y después de uoa penosísima navegación de seis dias, 
arribaron á la barra de Tecolutla, y de allí pasaron & Papaa- 
tla, evitando que en esta población se llevaran á efecto los 
proyectos de los enemigos de la libertad que allí trabajaban 
de acuerdo con los sublevados de Túxpam y Tampico. En la 
costa de Barlovento pululaban los hombres vendidos y adictos 
á la reacción, contra los cuales se habia presentado D, Miguel 
Perdomo,.gefe político de Jalacingo, quien propuso al Sr. Ala* 
triste que unidos fueran i tomar i Táxpam, obligando i los 
sublevados de este puerto á capitular. El Sr. Perdomo fué re- 
prendido por el gobernador de Yéracruz por haber invitado 
á Alatriste para aquella expedición, y fué desaprobada la ca« 
pitulacion allí formada, y el decreto que did Alatriste decla- 
rando á Túxpam puerto de altura, aunque lo hizo á petición 
del ayuntamiento de ese lugar. 

El Sr. D. Mariano E. Ramos fué comisionado para que hi- 
ciera que con su inflnjo los habitantes délas rancherías de Te< 
2iutlan, proporcionaran bagajes y auxilios á las tropas que se 
encontraban en Papantla, y para llenar su misión se puso 
de acuerdo con D. Rafael Avila, prefecto interino que habia 
quedado en Teziuilan, quien unido i D. Francisco Montoya, 
insnrreccíond la mayor parte de las rancherías hasta quin- 
ce leguas de la cabecera. Ramos y Montoya se situaron en 
el cerro de los Pozitos que fortificaron para esperar al ene- 
Diigo, y reunieron cuantos hombres les fué posible llamando 
al coronel D. José M. Bello Crarcia, que se encontraba des- 
pués del suceso de Tlapacoyam en una ranchería cercana, y 



98 HISTORIA DB JALAPA 

1858 quisieron sorprender la plaza de Tezuitlan cayo golpe se les 
frustrd. 

Habiéndose acercado i San Luis las fuerzas de Zaazua é in- 
timado el 30 de Junio rendición al gefe Sánchez, éste contes- 
ta que no entregaba la plaza y los federalistas comenzaron el 
ataque y entraron á ella i las cuatro y media de la tarde, re- 
tirándose el gefe Calvo con algunos de los suyos á la hacien- 
da de la Sauceda; entonces precisamente salia Miramon de Gua- 
dalajara para atacar á las tropas mandadas por Degollado si- 
tuadas en las barrancas de Atenquique, y era nombrado general 
en gefe de las tropas reaccionarias del interior el general Mo- 
ra y Villamil, cuyo puesto no aceptó. La ocupación de San 
Luis, en la que se cometieron algunos desórdenes, fué un suce- 
so que impresionó mucho i los reaccionarios que no se lo es- 
peraban, habiendo asegurado Miramon á su salida que queda- 
ba en buen estado de defensa, y Zuloaga mandó que se formara 
causa á los gefes que defeudian aquella plaza. 

San Luis, que se halla en terreno plano y es sumamente 
abierta, habia quedado con un corto número de tropas por la 
creencia que tuvo Miramon de que el grueso de las fuerzas de 
Znazua se habia dirigido á Gnadalajara, y también contribuyó 
á que se perdiera, el haber salido algunas fuerzas en la madru- 
gada del día que atacaron los vidaurristas á causa de algunos 
disgustos que aparecieron entre los que defendían la plaza; los 
que atacaron abrieron brechas por todas partes, y siendo redu- 
cidos en número los defensores de la ciudad, pronto fueron 
derrotados éstos. Los combates principales fueron en el me- 
són del Refugio y en el cuartel de la Estacada. 

El 5 de Julio en la mañana falleció en la capital el Sr. D. 
Yalentin Gómez Farías, después de una enfermedad penosa y 
en edad bastante avanzada; fué un ciudadano apreciable, since- 
ro y firme en sus opiniones, honrado é íntegro á toda prueba; 
hacia tiempo era llamado el patriarca de la democracia y el 



Y RSVOLÜOIONES DEL ESTADO DE YERACRÜZ, 99 

representante de la moralidad. El nombre del Sr. Farfas figa- 18SS 
ra honrosamente en la historia mexicana desde los dias de nues- 
tra independencia; ocupd toda clase de puestos públicos j nunca 
modiñci5 sus principios liberales al llegar al peder, ni se debi- 
lita su entusiasmo por el progreso en los destierros y en los 
calabozos. Durante su vida tuvo por estudio favorito el de la 
Biblia, en la que halld el manantial de fuerza que le hizo per- 
severar en su amor i la libertad; clamó en 1848 por la necesi- 
dad de proseguir la guerra contra los Estados-Unidos y estuvo 
presente en el congreso constituyente en 1856, i pesar de quo 
los muchos años que tuvo de enfermedad lo habían apartado 
de la vida pública; hasta en sus últimos momentos habló con 
entusiasmo del porvenir de su patria. A su entierro concur- 
rieron personas de todas las opiniones políticas, gran número 
de extranjeros, entre ellos el ministro de los Estados-Unidos 
Forsyth y varios cdnsules, y el cadáver fué sepultado en Míx- 
coac. 

Queriendo los zuloaguistas hacer un esfuerzo contra los fede- 
ralistas, arreglaron un empréstito de un millón de pesos en con- 
diciones onerosas para la nación, continuando en la secretaría 
de hacienda el Sr. D. Manuel Pina y Cuevas. La pérdida de 
San Luis fué un acontecimiento muy trascendental para los reac- 
cionarios, pues aquella plaza sirvió i sus contrarios de impor- 
tante base en sus operaciones y nulificó i Tampico dando entra- 
da á los cargamentos introducidos por la frontera septentrional, 
ocasionando un gran perjuicio á los exiguos fondos de la admi- 
nistración Zuloaga; las armas de Yidaurri, al contrario, iban á 
restablecerse de sus penurias. Entonces se fijaron los partida- . 
rios de la causa ilegal en los propietarios y el clero para que les 
proporcionaran recursos, pero ambas clases estaban muy dis- 
tantes de querer hacerlo. Márquez, que habia sido nombrado 
para tomar el mando de las fuerzas de San Luis, apenas pudo 
llegar á San Miguel de Allende, donde supo la ocupación de 



^ ,-». /-^ 



100 mSTOBIA DE JALAPA 

1858 3an Lais, y Zaazua también eaosd molesitias al oomercio al 
proporcionarse recarsos 7 aun llegd á poner presos i yarios 
españoles. 

Completamente inútil el ministerio de Znloagq^ se rettr<5, 7 
el nnevo fué organizado con los sigoientes senoresf relacioneSi 
D. Joaquín Castillo 7 Lanzad; gobernación, D. Mannel Fernan- 
dez de Jáuregni; justicia, el padre D. F. Javier Miranda; gnerra, 
el general J. M. García; hacienda, D. Pedro Jorrin, 7 fomen- 
to, D. Miguel Saldívar; no necesitamos decir qué color políti- 
co tenian los individuos del nuevo ministerio, ni cuáles eran 
sus tendencias, basta leer entre sus nombres el del Sr. Miranda 
para conocer que pertenecían i la esencia del retrocrao, de la 
intolerancia 7 del fanatismo. Los ministros prestaron juramen- 
to el 10 de Julio ante el general Zuloaga, 7 su programa fué 
el de usar una política mas enérgica. 

El cambio de ministerio se hacia cuando la causa de la le* 
galidad se mostraba imponente, 7 cuando era seguro su triun- 
fo, ¿ causa de tener por objeto la paz 7 el bienestar de los pue- 
blos, 7 cuando solamente necesitaban fé 7 constancia los que la 
sostenían, para destruir las ventajas que intereses bastardos pn- 
dieron lograr á favor de la casualidad 6 la corrupción. Después 
de tantas pruebas 7 desengaños, nadie podía dejar de conocer 
á lo que se exponía i México sin constitución 7 sin le7es, sien- 
do el juguete de la voluntad de algunos; bastaba arrojar la vis- 
ta sobre el campo de ruinas 7 de incendios, sobre los lagos de 
sangre de los pueblos que quisieron oponerse á la fuerza, 7 
de las muchas familias que lloraron la pérdida de su honor 7 
de sus intereses, para comprender que el estado irregular que 
guardaba México tendría que cambiar, no pndiendo ninguna 
sociedad seguir por mucho tiempo en una situación tan anor- 
mal 7 humillante. El nuevo gabinete expidid dos decretos, 
creando la policía rural 7 mandando recoger las armas de mu- 
nición que debían ser entregadas á las autoridades. La 107 so- 



Y REVOLUGIONfid DEL ESTADO DE VBBACRXJZ. lOl 

bre policía rural no podía tener efecto alguno, tanto porque 1B6B 
estaba en la conveniencia de los hacendados no aparecer des- 
caradameote como partidarios, cnanto porque con ella se au- 
torizaba i los gobernadores para disponer de las fuerzas que 
80stenian los propietarios, que muchas veces serian llama- 
das á las poblaciones grandes dejando abandonadas las ha- 
ciendas. 

El nuevo ministerio di(5 desde luego una ley sobre conspi- 
radores; por ella eran declarados traidores á la patria los que 
para resistir ó hacer la guerra al gobierno, solicitaran, do cual- 
quier modo que fuera, el auxilio de extranjeros ó aceptasen el 
que les dieran; eran considerados enemigos de la administración: 
los que se sublevaran en contra de ella, cualquiera que fuese el 
pretexto que tomaran, y las autoridades ó empleados sustraídos 
desu obediencia; debían ser tratados como conspiradores los 
que facilitaran armas, dinero, ó cualquier auxilio á los enemigos 
del drdea y tranquilidad pública, los que de palabra ó por es* 
crito promovieran sediciones; los que se reunieran con el fin 
de arieglar algún pronunciamiento 6 desvirtuar las medidas 
gubernativas, ó dar auxilio ó noticias á los sublevados, ó diri- 
gieran las operaciones de éstos; los que sedujeran á la fuerza 
armada para que se pronunciara contra el gobierno; los que 
interceptaran la correspondencia del gobierno d de las oficinas 
públicas; los que propagaran, de palabra 6 por escrito, noticias 
/a/8oa ó alarmantes en favor de la sedición; á todos los que es- 
tuvieran comprendidos en los primeros casos se asignaba la 
pena de muerte y para los demás presidio por cinco ó diez 
anos, confinamiento ó expatriación; las penas se aplicaban, se« 
goa el caso, i las 24 horas para los aprehendidos con las armas 
en las manos, ó si no eran» juagados en consejo de guerra ordina-* 
rio, formado por cuatro capitanes y un gefe; ningún proceso pon- 
dría durar mas de ocho días, y para la imposición de pena que 
no fuera la capital bastaría una prueba semiplena adminiculada 



102 HISTORIA DB JALAPA 

1 868 legalmente ; los comandantes generales ó el tribunal de la guer- 
ra revisaban las sentencias del consejo de guerra; señalábanse 
penas para las autoridades que no cumplieran con la ley ó que 
estuvieran en connivencia con los reos. 

Este decreto, que era una sentencia de muerte para la socie- 
dad, fué firmado el 14 de Julio por los Sres. Zuloaga y Fer- 
nandez de Jáuregui, y trajo males muy graves legalizando los 
asesinatos que si antes se cometían no tenian en su apoyo el 
respetable nombre de la ley. 

£1 cambio de política seguido por Zuloaga, en lo que influyó 
Miramon, les trajo un inmenso cúmulo de males, pues por cada 
víctima que sacrificaba el furor reaccionario brotaban miles de 
individuos para vengarla. Las personas que ahora rodeaban á 
Zuloaga imbuidas en sus limitadas ideas y sin poder concebir 
nn mas allá, creyeron que era posible sacrificar á una nación en 
aras de la venganza, de la intolerancia y de los intereses de su 
partido, y solamente hicieron el bien de dar á los sucesos na 
carácter decisivo, cnyo éxito tan solo pudo detener por mas 
tiempo del que se esperaba, la fortuna del caudillo Miramon. 
Por todas partes donde imperaba la reacción se hablan dado ya 
disposiciones penales contra los que hablaran ó hicieran algo á 
favor de los federalistas. 

También fué declarada vigente la ley dé imprenta dada por 
Lares, por cuyo motivo se suprimieron muchos periódicos. 

Las fuerzas de Zuazua usando de $120,000 de un préstamo 
impuesto al comercio de San Luis, no permanecían ociosas en 
esa ciudad sino que salieron sobre Guanajuato, cuya plaza ya 
pronunciada por la constitución de 1857 cayó en su poder eva- 
cuándola el general Mora y Villamil y entrando el coronel 
Aramberri; pero el general Miramon que habia salido de 6na- 
dalajara el 11 de Julio los obligd á dejarla, ocupándola el 23. 

Las fuerzas del Norte que entraron á Gaanajuato, después 
de la salida que el temor hizo emprender al general Mora y 



Y RET0LUCÍ0KE8 DEL' ESTADO PE YERACRUZ. 103 

Tillamil con mnclia anticipación, se componían de caballería é 1868 
iiifantería montada, con muy buen armamento y solamente un 
indio llevaba carcax, la cabellera trenzada y pintada la cara 
con rayas rojas, y también vt(5se uno que otro yankee; usaban 
los fronterizos blusas encarnadas y azules, chaquetas, pantalo- 
nes ó calzoneras de todos colores y géneros y sombreros anchos, 
generalmente de palma; llevaban muy poco equipaje, pues caá^ 
soldado conduela consigo el parque en un bolsón de cuero, y aun- 
que los caballos no eran buenos servían mucho á la infantería; no 
segaian las reglas de la disciplina militar, pero eran subordina- 
dos. Mientras Guanajuato no tuvo tropas de 1/nea fué cuidada 
por los nacionales. Antes de que entraran las fuerzas fronte- 
rizas ocurrieron varios desordenes, en uno de los cuales habia 
tenido que huir el gobernador constitucional Bodriguez. 

Todos los Estados estaban en pleno levantamiento contraía 
reacción, siendo el de Puebla el que mas sufria y en cuya ca- 
pital fué descubierta otra conspiración el 12 de Julio, que iba 
í estallar al acercarse algunas fuerzas liberales mandadas por 
el cabecilla Bañuelos. La policía de México dirigida por La- 
garde sospechaba de todos, y i todos los que no eran reac- 
cionarios les segnia los pasos, siendo alguna vez causa para 
ser preso, hasta el llevar dinero en el bolsillo. Las poblaciones 
donde dominaban los constitucionalistas también estaban muy 
distantes de poseer el bienestar; tomadas muchas de ellas 
i viva fuerza les era imposible i los gefes que las mandaban 
cumplir sus deseos de que no cometieran desmanes los que pe- 
leaban por restablecer la ley y la moralidad, pues Zuazua ex- 
pidid un decreto en San Luis condenando á muerte á todo reo 
que cometiera un alentado contra la propiedad, y también su- 
frían mucho las poblaciones con los préstamos indispensables 
para sostener las tropas. La idea en favor de los constitucio- 
nales penetró hasta en los colegios, habiéndose sublevado en 
la capital los de Minería, Agricultura y Medicina. 

XOMO v«— 14 



104 msTOBiA lyÉ jalapa 

Ig^ £1 gobernador de Qaerétaro Muñoz Ledo se retiró y tomcf 
el poder el Sr. D. Esteban Soto, quedando de comandante ge- 
neral D. Tomas Mejía, y en la capital fué reinstalado el conse- 
jo de gobierno nombrándose algunos nuevos miembros (22 de 
Julio); fhé reemplazado en el gobierno de G-uanajnato el ge- 
neral Mora por el general Parra; se form<5 un batallón de 
artillería de montaña, y el gefe Leonardo Márquez fué nombra- 
do comandante general de Michoacan, y se situu en Acámbaro. 
También en Jalapa se encargd el Sr. D. Patricio Nava, por 
aotorizacion del general Echeagaray, de formar unas compaAtas 
con el carácter de auxiliares del ejército, encargadas de oonser- 
Tar el drden en la población. Znloagaexpididun decreto man- 
dando formar la ''Guardia Civil," exigiendo entre las condicio- 
nes para pertenecer á ella "ser de buenas costumbres y de co- 
nocida adhesión al orden y á los sanos principios/' 

Enviado el coronel Fuertes por la administración de Zuloa- 
ga al departamento de Yeracruz, se le encargd que formara 
en Teziutlan una sección de 500 hombres con la cual abriría 
la campaña de la Sierra de Perote. 

Fuertes emprendió su marcha de Jalacingo el 18 de Julio 
sobre los constitucional ístas que tenían su centro en Tlapa- 
coyam, y d la vez que salid de Teziutlan otra sección al man- 
do del teniente coronel Arroyo sobre el mismo punto, la que 
tomd á Tlapacoyam en la tarde del 19 y la sección de Fuertes 
tuvo que combatir con los liberales que le estorbaron el paso 
en muchos lugares. La toma de Tlapacoyam varid en parte los 
planes de los liberales situados en Misantla. 

Noticioso el general Echeagaray que de Veracruz se con- 
duelan por Jicaltepec víveres y pertrechos para la fortaleza de 
Perote, organiza una sección compuesta de 800 infantes de ri» 
fieros, el 6** ,el 2* y el Zacapoaxtla, cuatro bomberos de á 12, 
100 caballos y mas de 200» indios zapadores provistos de todos 
los instrumentos necesarios para alla^na^r el camino y abrir en 



T REVOLUOIONSB DEL BSTJ^DO DE VERAGRUZ. 106 

loB montes Im brechas necesarias. El coronel Faertes, gefe de 19&B 
la expedición, ayanzd con este tren hasta el paso del rio de 
María de la Torre, creyendo qae i sa retaguardia ya no te « 
nia enemigos, y en efecto si se es^ceptúan 50 hombres que 
habían qnedado eu los Pozitos, á un lado del camino que Uevd 
Fuertes, las demás partidas se hablan replegado á Ayahualco; 
pero habiendo llegado á la sazón por la misma retaguardia de 
los reaccionarios los coroneles D. Juan N. Méndez, D. Añ*- 
tonio Rojas y el gefe político de Teziutlan, Avila, quienes sa-^ 
lieron de Papantla con cosa de 150 hombres llevando suficiente 
parque, llamaron violentamente al gefe Montoya que se hs^ 
Haba en el rancho de Buiz y al teniente coronel Ramos, y en 
junta de guerra resolvieron que éste hiciera un reconocimiento 
con sus 50 hombres hasta Huey tamaleo para que adquiriera no- 
ticias, y las di(5 de que Tlapacoyam no estaba ocupada; entonces 
se aoordd tirotear á los reaccionarios sin descanso por su reta^ 
guardia para distraerlos del asalto que se preveía iban á dar i 
las fuerzas' que cuidaban el paso del rio. En Tlapacoyanse in- 
corporó también Bello García con cerca de 80 hombres que ha^ 
bia reunido, y se supo por una carta del gefe político del cantón, 
D. Mariano Lazcano, que se encontraba del otro lado de María 
de la Torre, en Boca Chica, que los valientes que defendian el 
paso estaban resueltos á cumplir sus deberes y que esperaban 
400 hombres de Nautla y Misantla; sin perder momento salieron 
de Tlapacoyan 320 individuos y pernoctaron en la hacienda 
del Jobo, y en la madrugada del 22 de Julio enprendieron un 
reconocimiento los gefes Méndez, Ramos y Yivaldo, y en un 
lugar llamado Filipinas encontraron un puesto avanzado de 
los contrarios fortificado de una m-.inera pasajera, ahí se les 
presentd un ranchero y les asegur(5 que toda la sección de Fuer- 
tes retrocedía no habiendo podido vencer los obstáculos encon- 
trados para pasar el rio, y se hallaba á media legua de dis- 
tancia. 



106 HISTORIA DE JALAPA 

1868 Fuertes había avanzado basta María de la Torre, y^ eaoon- 
trando la orilla izquierda, en la confluencia de los rios, parape- 
tada y defendida en todos los pasos vadeables, babia tiroteado 
por tres horas Á los que iba i atacar, sofriendo alguna pérdida 
sin poder forzar la posición, y careciendo de recursos se babia 
vuelto i pernoctar en la ranchería de Paso de Novillos; reuni- 
dos los gefes liberales que hablan salido de Tlapacoyan» se acor- 
de, con el parecer del 3r. Ramos, se hiciera frente á los reac- 
cionarios en el mismo punto donde estaban al recibir la noti- 
cia, y precipitadamente formóse una ligera fortificación sobre 
el camino, con troncos, ramas y piedras, y se distribuyeron las 
fuerzas, dando á Bojas el flanco izquierdo con 60 hombres, el 
derecho al comandante Y ivaldo con otros 60 y algunos indivi- 
duos de Teziutlan que habian ido á visitar i sus amigos; la re* 
serva se dej<í al cuidado del ciudadano Bello Grarcía, y D. Ni- 
coUs Bello y D. Manuel Tejada fueron oon 30 hombres á llamar 
la atención del enemigo por la retaguardia, y en el frente que- 
daron los ciudadanos Méndez y Ramos con 1 50 hombres^ cuyo 
número se redujo en el trascurso del combate á veinte, por el 
auxilio prestado á los flancos; llegados los reaccionarios comen- 
zd la acción, después de las ocho de la mañana, trabándose con 
fuerza en el cerro de la izquierda y centro de los liberales, pero 
por donde quiera fueron rechazados los reaccionarios, y cerca de 
las cinco de la tarde tocaron retirada. En aquella noche lluviosa 
7 oscura percibíanse lastimeros quejidos por todas partes, y al 
rayar la aurora habian desaparecido las tropas reaccionarias, 
cuyos desastres supieron los liberales por algunos desertores; 
el coronel Fuertes habia pasado en la noche el rio por el va- 
do de San Javier, y seguia con sus fuerzas un camino fragoso 
é intransitable, y pretendió repasar el rio por el puentecillo 
de Alseseca, pero sabiéndolo á tiempo se lo impidieron los li- 
berales, quienes recibieron á balazos á aquellos infelices que ya 
no pudieron hacer uso de sus armas por tener mojado el parque, 



T KBVOLÜOIONBS DJBL ESTADO JOB VEKACRUZ. 107 

y arrojáadolas huyeron, siendo perseguidos por los liberales, ] g5g 
que á sü vez pasaron la margen izquierda y recogieron multitud 
de prisioneros y nn gran botín. Todos los gefes reaccionarios 
salieron mal, estando entre ellos herido el coronel Fuertes, á 
qnien tnro oculto un ranchero ocho dias en un cañal, y des- 
pués lo condujo con bastante trabajo al cuartel general del Mo- 
lino, donde apenas llegaron juntos 200 soldados de todos los 
que emprendieron la expedición. Fuertes pasd á Jalapa para 
curar sw heridas. 

El 26 de Agosto se encargd de la prefectura de Jalapa el 
Lie. D. Francisco Yalle por orden del general Oronoz, dejan- 
do aquel puesto el coronel D. Juan Oronoz, continuando D* 
Miguel Negrete de comandante militar. 

La prefectura y la comandancia militar acordaron que fue- 
ran celebrados los dias 1 6 y 27 de Setiembre, nombrándose 
una junta patriótica, en la cual estaban los generales D. Mi- 
guel Echeagaray, y D. Miguel Negrete, comandante militar; 
el prefecto D. Francisco Valle, el Líe. D. José Ponce de 
León, coronel D. Rafael Benayidw, comandante del &* bata- 
llón; D. Bamon Terán, D. Antonio María Rivera, el cura par* 
roco y algunos otros vecinos de la ciudad. 

Para cubrir las bajas de los cuerpos de la división de ope- 
raciones, fueron señalados contingentes excesivos i las pobla- 
ciones del Estado, pidiendo i Jalapa 50 hombres para aquel 
objeto. Para esos reemplazos eran tomados los vagos y los 
desertores. 

El Sr. D. Francisco YalIe áejó la prefectura el 25 de Mayo 
entregsíndola al teniente coronel D. Antonio Yaldés por dr- 
den del general en gefe. La comandancia militar y la políti- 
ca quedaron i cargo del coronel Benavides el I"" de Setiembre 
por haber salido de Jalapa Negrete. 

El Sr. Benavides llamea la atención del ayuntamiento sobro 
las mejoras y reformas de la población, pidid informes sobre 



108 HISTORIA BB JALAPA 

1858 los recorsos qae pudieran proporcionarse para impnlsar la 
instrucción pública, formar los embanqnetados, aumentar la po« 
licía que atendiera á la seguridad pública y concluir el pala* 
ció municipal. Tomd mil pesos de los fondos destinados á es- 
ta obra para la división de Oriente, que después fueron paga- 
dos paulatinamente, j presidia una junta que calificaba á los 
individuos destinados al cupo. Su manejo fué despótico y en 
eminente grado arbitrario, llegando ú poner presas á algoBas 
señoras. Hizo que fuera derogada la disposición que impuso 
el 6 p§ i los premios mayores de las loterías destinadas al em- 
banquetado, y mand(5 que los materiales destinados á la obra 
de palacio quedaran libres de derechos; exigid ai ayuntamien- 
to que le remitiera los padrones de extranjeros y albafiiles. 
y al apoderado del Sr. García Teruel, que devolviera el terre- 
no que tomó de mas, perteneciente al cx-convento de San Joan 
de Dios, á lo que aquel señor se negaba por haber coustroido 
algnnas piezas en dicho terreno, protestando en contra de la 
determinación del prefecto Benavides, Expidió un reglamento 
sobre instrucción pública, por el cual quedaban obligados los 
padres de familia á mandar á sus hijos á la escuela, señalando 
la intervención que la policía debia tener en ese importante 
ramo del bienestar social. 

El partido que defendía el gobierno emanado del plan de 
Tacubaya no era dueño, en los alrededores de Jalapa, de otro 
terreno que el que pisaban los soldados que lo sostenían. Los 
caminos estaban interceptados y los constitucionalistas teaian 
su cuartel general en el pueblo de Tlacolulam, excelente posí* 
cion militar, i un lado del camino nacional, cerca del paraje 
de la Hoya. El general La Llave conocid la importancia de 
ese punto que tanto ha llamado la atención en la guerra cons« 
titucional como en las de la intervención y el imperio, cuyo 
descubrimento se debi<$ i un modesto ciudadano llamado Dio- 
nisio Hernández. 



T RSVOLUdONKB DEL ESTADO DE YERAORÜZ. 109 

Desde que fué amenazado el caaton de Jalapa por la reac- 1868 
cíon, los Sres. D» José María Rodríguez y D. Francisco Anto* 
DÍo Domiugaez, partidarios de la constitución j oficiales de la 
guardia nacional de Jalapa, se relacionaron con los hombres 
mas importiuites de los pueblos inmediatos i esa ciudad, entre 
ellos con los de Tiacolnlam, ahí estrecharon relaciones con D. 
Santiago Mendoza, D. Manuel Diaz y D. Dionisio Hernández, 
y este fué quien sugirid al Sr. Dominguez desde entonces la 
idea de que los liberales se refugfasen, en un caso desgraciado 
en aquellas montañas, cuya idea fué acogida por este señor y 
por Rodríguez. 

Hemos dicho que al dar Comonfort el golpe de Estado y cuan- 
do el gobierno de Yeracruz volvió sobre sus pasos, fué nombra- 
do D. José M. Mata gefe de una sección de tropas compuesta 
de la guardia nacional de Jalapa y de los pueblos inmediatos, y 
recibitj drden de Veracruz para fortificar y guarnecer la Ho- 
ja. En eséa vez tuvo oportunidad el Sr. Dominguez en unión 
de otros liberales, de recorrer las montanas de Tlacolulam con 
el Sr. D. Dionisio Hernández é hicieron presente al Sr. Mata, 
especialmente Hernández, la necesidad que tenia de estudiar 
aqueHos puestos, y en efecto los recorrió y se persuadid de lo 
útil que serian para mantener una revolución por medio dé 
guerrillas. Yinieron los movimientos militares del general 
Echeagaray sobre Jalapa, el abandonóle la Hoya y situación 
de los liberales en el Puente Nacional, la escaramuza de Cruz 
Blanca y por último el pronunciamiento del general Negrete 
en Corral Falso con toda su brigada. Entonces se encontraron 
en una posición dificilísima el Sr. Dominguez que era tfmiente 
coronel del batallón guardia nacional de Jalapa y quedd fiel 
al gobierno, y algunos otros gefes y oficiales, entre estos, el Sr. 
D. Dionisio Hernández, quien viéndolos afligidos porque no 
encontraban medio de salir de aquella situación aconsejd al Sr. 
Domínguez mil veces, y era su idea dominante,, que se refu- 



lio HISTORIA DB JALAPA 

1838 giaran en Tlacolalam; pero aqael gefe adoptd mejor el pasar 
¿ Veracruz aunqae fuera con poca fuerza, porque ahí estaba el 
gobierno, y eraprendiíí el viaje con el batallón por la cañada 
de Actopam, llegando con mu}* pocos soldados y un cargamen- 
to de ochenta muías de parque de cañón, que en la noche del 
día que salió de Jalapa quitJ al enemigo de Corral Falso en la 
garita de México, debido al aviso oportuno que le did D. Lais 
Alba, a}'udante del coronel B. Pascual Miranda, y al fin entró 
á Veracruz. 

La poca fuerza de Jalapa y los piquetes que habia en la pla- 
za se refundieron en un batallón mixto que mandd el entonces 
coronel y ahora general Mejia; Domínguez y otros oficiales pa- 
saron Á deposito; pero después que sufrió éste el vdmito y es- 
tuvo apto, el gobierno del Estado lo nombrd comandante mi- 
litar del cantón deMisantlay para aquel punto march(5 con los 
ayudantes D. Emilio Peñasco y D. Teodoro Lecuona^ Lleg<5 i 
Misantla y sin perder tiempo y ayudado muy eficazmente por 
el Lie. D. Manuel María Alba, juez de primera instancia de 
aquel cantón, eutrc5 en relaciones con los indígenas de la sierra 
de Naolinco, especialmente con los CO. Teodoro y José del 
Carmen Hernández, del pueblo de San-José Miahuatlan. Todos 
estos pueblos obedecian ya al gobierno reaccionario de Jala- 
pa, aun el pueblo de Tlacolulam, aunque en apariencia. Dis- 
puso dicho gefe ana expedición ala Sierra de Naolinco con 200 
misantecos, 15 naolinqueños y 25 jalapenos, sublevd toda la 
sierra y los pueblos levantaron actas de adhesión al gobierno 
de Yeracruz. Estando acantonado en Naolinco pas<5 á verlo 
nna comisión de Tlacolulam compuesta de D. Basilio Hernán- 
dez, D. Manuel Arismendi y otros, para invitarlo i qne se tras- 
ladara á aquel pueblo, ofreciendo el servicio de todos loa veci- 
nos; como estas eran las aspiraciones de uno de sus ayudan- 
tes, D. Dionisio Hernández, que le instaba para que aceptara y 
se resolviera á ir á ocupar á Tlacolulam, dispuso la marcha pa- 



T BEVOLDOIONBS DEL SSTADO DjS YBRAOBUZ. 111 

ra el dia siguiente; pero como á las doce de la noche recibid 
nn extraordinario que le envid de Jicaltepec el Sr. D. Ma« 
riano Lazcano, gefe político del cantón de Jalacingo, para 
que le diera auxilio porque el coronel Fuertes bajaba de Pe* 
rote con una brigada de 1,000 hombres á quiiarle un convoy 
de municiones que tenia en aquel lugar, y contaba con muy po* 
ca fuerza mandada por el teniente coronel D. Joaquín Cama* 
cho que habia salido de la fortaleza de Perote para conducirlo; 
pasd Domínguez á Misantla y en el acto con la fuerza que ya 
mandaba se dirijid i María de la Torre, á donde Uegd oportu- 
namente, y allí se desconfid por Camacho y Lazcano de la fuer* 
za que conduela Domínguez; pero éste señor no se did por en* 
tendido. 

Después del triunfo obtenido por los liberales, regresd para 
Misantla, y azuzado por D. Dionisio dispuso su marcha para 
Tlacolulam, pero recibid drdenes del gobierno para quedar á 
las del Sr. Camacho y formar una sección. Así lo hizo, y lue- 
go que habld con este gefe le indicd, siempre con ayuda y 
por la insistencia de D. Dionisio, que ocuparan á Tlacolulam» 
á lo que accedid el Sr. Camacho. 

Emprendid Domínguez su marcha, llegd á Chiconqui^co, y en 
la noche se le unieron los Sres. José María Bodriguez, Ángel 
Lucido Cambas, Francisco Vázquez,^ Pedro Hernández y Se- 
bastián Aparicio, i quienes Ior autoridades de Jalapa habían 
desterrado para Veracruz; y del camino se dirigieron para 
aquel pueblo. A los tres dias subid á la sierra Camacho, lle- 
garon todos á Naolinco y de allí emprendieron la marcha para 
Tlacolulam, y lo ocuparon con regocijo de la población, que 
los recibió con música y repiques, habiendo quedado satisfe- 
chos los deseos de todos y especialmente los de D. Dionisio 
Hernández, autor pricipal de la idea, para cuya realización 
cooperaron los Sres. Domínguez y Rodríguez. 

Ya establecidos en aquel punto, fortificado por la natura- 

TOMO V. — 1& 



1868 



1868 



112 - fitI8T0RIÁ DB JAIiAPÁ 

lesa y por algunas obras qne ya estaban hechas por orden del 
Sr. Mata, quien lo encontrd propio pitra la deftosa desde qoe 
estuTO en la Hoya, limitáronse á. molestar $1 enemigo; aan- 
qne nada pudieron contra una diviston de tres ó caatro mil 
hombros que tenia l^ücheagaray extendida de Jalapa i Perote. 
El tiempo pasaba y el cerco de la fortaíesa de Perote se rea- 
lizaba, y fastidiados los de Tlacololam p<m)ne nada útil se ha- 
cia, escribieron Dominguez y otros liberales al Sr. Zamom, reco- 
mendándole que les mandara uü gefé qne los saeara de aquella 
situación; á poco tiempo Ilegd entre ellos el Sr. La Llave, cuando 
estaban en Naolinco, porque habian dejado d Tlaeololam, y le 
hicieron Ter otra vez, D. Dionisio y el Sr. DouHUguez, que Tia- 
colulam era punto militar y no Naolínco, y lo resolTierón á ir 
á aquel pueblo, en donde permanecieron y resistieron el pri- 
mer ataque que les dieron D. Miguel Echeagaray y D. Miguel 
Negrete. El Sr. Hernández se encuentra hoy olvidado en un 
rancho llamado el Pital. 

El Sur did auxilio i Michoacan poniendo en Morelia una bri- 
gada, mandada por el coronel Pinzón; en Aguascal lentes fué 
llamada la legislatura i sesiones extraordinarias; en San Luis 
aparecieron algunas dificultades entre Zuazna y D. Eulalio 
Degollado por no haber sido repuesto éste en su empleo de go- 
bernador; en Jalisco continuaba la persecución de los fede- 
ralistas el general Casanova, y el general Miramon pas(5 i Mé- 
xico corriendo por la posta, para arreglar con el ministerio la 
manera de continuar en el interior las operaciones, dejando i 
las tropas en Silao y en Irapuato y estuvo en la capital sola- 
mente dos días. Por Pachuca y Real del Monte era yaria la 
suerte de los contendientes, estando por los constitucionalistas 
los indígenas de Tuto; el Lie. Coroirado seguía haciendo pro- 
gresar en el Estado de' Durango la causa de la constitución, 
llegando á atacar y tomar á la capital de esté, y el gobernador 
dé 2iacatecas D. José María Castro dispuso que el pago por ré- 



T BEYOLUOIOKÉei D^i BOTADO DB YBRÁCRUZ. 113 

ditos 6 por redención de capitales ñiera enterado en las oficinas 1858 
dé rentas de las poblaciones respectivas, haciendo otro tanto 
respecto dé los capitales qne se intentara redimir; exceptuase 
de la ley á los (^pítales pertenecientes á corporaciones qne hu- 
bieran aceptado la ley y los de hospitales y establecimientos 
de enseSasiiza, y en los demás Estados sujetos i los constitu* 
cionalistas continuaba el desarrollo de las leyes de reforma. 

Algunos liberales trataron dé que terminara lá guerra civil 
por medio de una transacción y enviaron ciomisiónados i D. 
Santos Degollado; pero era imposible que pudieran avenirse 
dos cosas opuestas esencialmente y que cada dia se alejaban 
mas poniendo de por medio lagos de sangre y un mai^ de ddios 

y veiígansas. 

Uñ periódico que se publicaba en C(5rdova llamado la "Re- 
volución" insístiá en que era necesario hacer efectivo el blo- 
queo de Yeracruz para dar una solución definitiva á la polítl- 
ca, y qtíé para ello podrian comprarse dos buqueá en la' Ha- 
bana. 

Los encuentros en Michoacan se multiplicaban, muriendo en 
uno de ellos habido en Irímbo el gefe Urquixa. 

No solamente los gobernadores Vidaurri y Castro legisla- 
ban sobre asnntos de interés general, sino que también lo hi- 
cieron la legislatura y el gobernador de Chihuahua^ D. Anto- 
nio Ochoa, concediendo privilegio perpetuo á una compañía 
para constrttir por el Estado de Chihuahua un ferro-carril In- 
ter-oceánico, bajo las bases señaladas en el decreto. 

El partido reaccionario quiso usar, i la vez que de las ba- , 
yonetas, de otras armas, introduciendo la división y la envi- * 
dia entre los condtttucionalistas; i cada paso decia por medio 
de sus periddicos, que Vidaurri iba estableciendo las cosas pa- 
ra ser presidente, y que despreciaba al gabinete de Yeracruz 
por el silencio en qne había entrado. El destierro del obispo y 
de loe franciscanos de San Luis, fiíeron el tema de constantes 



114 merroaiA de jalapa 

1858 cargos con que los reaccionarios se dirigieron á las faerzas froii* 
terizas, como si fueran los primeros casos de igual naturaleza 
que se presentaban, j no cesaban de recordar que en aquella 
ciudad habían sido fundidos el oro y la plata de los templos, y 
que en Morelía fueron convertidas en cañones algunas campa- 
nas por el general Huerta. También recordaban i cada paso 
que Carbajal, gefe de fuerzas en Tamaulipas, era el mismo que 
con filibusteros había pasado el Bravo en 1852 y atacd el puer- 
to de Matamoros, donde lo derrotd el general Avalos. 

El partido liberal mostrd en esta vez mucha mayor activi - 
dad y perseverancia que en otras; en la capital no descansaban 
sus partidarios, ya dando dinero á los que querían salir i engra- 
sar las filas de los suyos, ya animándose mutuamente repar- 
tiendo impresos, ó haciendo demostraciones que introducían 
la alarma, como la de quemar bombas en las plazas por la 
noche. 

El pueblo de Coatepec, cercano d Jalapa, fué asaltado el 28 
de Julio por 80 jarochos que rechazó el gefe político D. Fran- 
dsco Yalle al frente de algunos jiqueños, y poco después se vio 
obligado á evacuar la plaza; á la vez fué hostilizado por otra 
partida el punto de Corral Falso, y los liberales tuvieron la in- 
tención de atacar á Jalapa, para que distrayendo la atención 
del general Echeagaray^ se pudiera introducir á Perote un 
convoy que salid de Yeracrnz y había pasado por Jicaltepec. 

Las avanzadas de los constitucíonalistas habían llegado el 
15 á Jalapa hasta la garita llamada de Yeracruz; en esta ciu- 
. dB,d estaba el general Echeagaray que trat(5 de dar una sorpre- 
sa á los liberales que se habían retirado á Corral Falso, pero 
no lo logrd, no obstante que para sacar de Jalapa la artillerúi 
hizo envolver las ruedas con trapos. Para batir á las fuerzas 
liberales en Corral Falso usó el gefe reaccionario de una es- 
tratagema de aquellas en que se logra el triunfo con mengua 
de la lealtad. Al acercarse al puente de Dos Ríos los 500 



T ftEVOLUGIOKffi DEL ESTADO DE YERAORUZ. 115 

reaccionarios, de los que 300 eran de infantería j 200 de ca- l^^S 
ballería, pusieron bandera parlamentaría, contestando el co- 
mandante Altagracia Domínguez con igual demostración; el 
gefe Benavides fué ¿ conferenciar con Dominguez á la mitad 
del puente, y se tratd de que las fuerzas reaccionarias se uni- 
rían Á las federalistas, pero cuando menos lo esperaban, fueron 
éstas batidas y dispersas. Mucho se puso en duda la actividad 
é inteligencia militar del general Echeagaray cuando después 
de varias veces ni había tomado á Perote ni hecho esfuerzo 
alguno contra Veracruz, y para rechazar los cargos que se le 
hacían, d¡(5 Echeagaray un manifiesto. 

En el castillo sitiado apareció una bandera de parlamento, y 
se cambiaron algunas comunicaciones entre Echeagaray y Trejo, 

Por el rumbo dé Córdova bajaron hasta Tlaliscoyan los co- 
mandantes Yargas|^ Cos y Salcedo, quedando éste de coman- 
dante de la costa de Sotavento, y en esa ciudad se organizó 
un escuadrón de auxiliares ; el destacamento de Aculcingo 
perteneciente al S'^de infantería, se sublevó y matd al ca« 
pitan Ortiz, siendo alarmante para la reacción que tTna gran 
parte del ejército no tuviera voluntad de batirse; Vargas que- 
dó mandando en las orillas de Yeracmz. En la hacienda 
del Chapopote fué aprehendido el gefe D. Anastasio Lloren- 
te y conducido á Tuxpam por orden del gefe Perdomo; y 
declarado de altura este puerto por Ala triste no llegó á te- 
ner efecto tal disposición, porque se opuso i ello el ministro 
Ocampo. 

De Minatitlan fueron remitidos i Veracruz por el general 
Zérega algunos presos, entre ellos D. Ap;nstin Gastafiares, di- 
potado qae fué por Tabasco al constituyente. 

En el Sur defendia i Tasco é Iguala D. Abraham Ortiz de 
la Pefta con tm entusiasmo digno de mejor causa, y Mejía der- 
rotaba algunas faerzas oonstitucionalistas en Rio Verde. 

Habiendo salido Vidaurri de Monterej á fines de Julio, fué 



116 HISTORU BB JALAPA 

1858 á reunirse con las tropas que ocupaban á San Luís, usando de 
cuantos elementos estuvieron en su arbibrio para lañarlos so* 
bre la reacción, habiendo comprado armamento y pertrechos en 
los Estados-Unidos. Como Miramon iba á su encuentro^ pron- 
to se esperaba una batalla. Zuazua rehus<5 la bañera de gene- 
ral que le did el ministro Degollado, alejgando que sus servi- 
cios solamente eran prestados cuando se atacaban los derechos 
del pueblo. 

Un peligro terrible aparecid aquella vez en la9 repetidas 
sublevaciones de los indígenas, que hícierpn sus víctimas i 
muchos individuos de la raza blanca de San Felipe y San Jo- 
sé Malacatepec; en la hacienda de Niche se levantaron al 
grito de ¡viva la libertad! y cometieron crímenes a.troces; en 
todas las serranías presentáronse grandes masas de aquellos y 
tan solo les íaltd organización para que hubiera aparecido la 
destructora plaga de la guerra de castas. Otro motivo de ^i^ 
lestar fué la copducta seguida por Y idaurri, que era sospecho- 
sa á la «»causa constitucional, por lo que Juárez y Ocampo re- 
comendaron i D. Santos Degollado recobrase su autoridad 
perdida de general en gefe del ejército federal; Yi(jlaurri ha- 
bia destituido, sin tener para ello la mas leve autoridad, i 
los gobernadores constitucionales de Zacatecas, Aguascalien- 
tes, San Luis y Quanajuato, que lo eran los Sres. Zampra, Te- 
ran, Degollado y Bodriguez, para colocar en sus lugares á los 
que le parecieron; las justas quejas de los destituidos alarma- 
ron con razón al presidente Juárez; aquellos hechos tr^eroa 
maljn de consideración pues establecieron el desconcierto, la 
anarquía y dieron armas á los reaccionarios cuyas eapenuueas 
revivieron. 

Hasta dos ó tres meses atrás ninguna opinión era tan varia 
como la relativa á D Santiago Yidaurri; las dificultades, que 
suscitd á la revolución de Ayutla, la resolución arbitnuría de 
anexar el departamento de Coahuila al de Nuevo León y su 



T BSyOLUCIOlíES DSL ESTADO Jm TJSRAORUZ. 117 

vúyeála capital para asistir á unas cuantas profesiones de .^..^ 
monjas, visiítando á personas notables de todos los partidos, 
dándose tácitamente por disgustado de la situación y dispuesto 
á filiarse entre los reacionarios, hicieron que fuera visto con 
recelo por una gran parte del partido liberal; pero cuando se 
poso en actitud hostil contra el plan de Tacubaya, é hizo salir 
algunas fuerzas suyas para el departamento de San Luis, quedó 
casi rehabilitado á los ojos de sus correligionarios políticos, y 
muchos fiaron de él, pero otros temían de su conducta ulte- 
rior, suponiendo que movido por intereses particulares, so- 
lo indirectamente cooperaria al triunfo de la constitución de 
1857, y aun muchos le llegaban á atribuir intenciones de sos- 
tener la intervención de los Estados-Unidos en los asuntos de 
nuestro país, y otros la de hacerse independiente con algunos 
Estados de la frontera. 

De Yidaurrí se habia sospechado hacia tiempo, que no tenia 
ideas políticas fijas, y se acabd de confirmar esta duda cuando 
estuvo en Méxiteo donde tratd de entenderse con las personas 
influentes de diversos partidos; después el boletín de Monte- 
rey, drgano suyo, indicd que no lí la constitución de 1857 sino 
i un decreto dado por la legislatura de Nuevo León, ajus- 
tarían sus operaciones políticas los fronterizos después del 

triunfo. 

Querétero ftaé una de las pocas poblaciones donde se di<$ 
cumplimiento i la disposición de Zuloaga que e^blecid la guar- 
dia civil; Ifi villa dd Talle fué ocupada por fuerzas del Lie. D. 
Manuel Alas. Extremada era la miseria que reinaba en las 
poblaciones cortas de los Estados de Ouanajuato, Querétaro y 
México, mnltitod de fincas rústicas fueron abandonadas por sus 
dueños y hasta por los proletarios cuya vida y garantías esta- 
ban en continuo peligro, recibiendo la agricultura un rudo gol- 
pe del qna se resintieron todos los demás ramos de la riqueza 
pública.; también Ohibuahuai Durango, Zacatecas, Sonora y 



118 HISTORIA DV JALAPA 

1858 Sinaloa la habían perdido por la gaerra civil y los estragos de 
la barbarie. 

La administración de Zuloaga did varios decretos, uno se- 
ñalando los derechos del tabaco nacional y extranjero j las 
reglas que debían observarse para pesarlo; otro expresando la 
manera con qué debía pagar los derechos el cacao cosechado 
en Chispas y Tabasco. 

La carencia de recursos hizo i Zuloaga dar un decreto el 10 
de Agosto, designando la manera de amortizar por medio de 
bonos el millón y medio de pesos que bajo la garantía de las 
fincas del clero del arzobispado debi(5 recibir la administración; 
hasta hacia algún tiempo el clero había ocultado que daba di- 
nero, aun contra la voluntad de muchos de sus miembros, pero 
ya ahora no se cuid(5 de hacerlo. 

El erario de los que dominaban en la capital guardaba el 
mayor desorden: la hacienda pública representada solamente 
por las oficinas que dependían del ministerio respectivo, for- 
maba un fondo; el ministerio de fomento otro; los colegios do- 
tados con fondos públicos y las escuelas de agricultara, artes 
y comercio estaban en el propio caso; y también el gobierno 
del Distrito, los peajes, los caminos, la Academia y el desagüe 
formaban por separado diversos é independientes erarios; apo- 
yiíndose los especuladores de sueldos en este desorden de fondos 
percibían dos, tres y aun cuatro dotaciones. 

Una batalla notable fué dada en Acámbaro el 12 de Agosto 
por las fuerzas que llevaba el gefe Mifrquez y las mandadas 
por Pueblita,Iturbide,Pínzon,Zamorano,García,Bégules yotros 
que ascendían i cerca de 4,000; la batalla fué reñida y paso fin 
á ella la noche entrando Msírquez á aquella villa. Este general 
había llegado á Maravatfo el día 1** donde estuvo hasta el 3 que 
continud su camino, quedándose en Tepetongo; de allí salid pa- 
ra la Jordana y llegd hasta la venta de San José, contramar- 



T BBVOLXJOIOirBS BIL ESTADO BE YERAORÜZ. 119 

cbando en jornadas cortas hasta Acámharo, y despnes de la 1858 
acción siguid sn marcha para Qnerétaro. 

Por Pachaca j Talancingo excursionaban las partidas man- 
dadas por Dimas Ldpez y Baltasar Tellez, qaienes cometieron 
excesos en Chignahnapam y eran perseguidos por el gefe Daza 
y Arguelles. A Tabasco se dirigía nna expedición salida de 
Campeche al mando de D. Francisco Ortoll, qnien recibid auxi- 
lios del gobierno de Yeracmz. La brigada Arteaga tuvo un 
encuentro funesto con las tropas de Callejo cerca de Toluca, y 
por todas partes habia combates donde obtenían las fuerzas 
éxito vario^pero que dieron motivo Á que se desarrollase un 
verdadero vandalismo. 

Convencidos muchos reaccionarios de que era imposible el 
triunfo de sus ideas, se dirigieron á algunos liberales para que 
se trabajara por el restablecimiento de la constitución de 1824, 
pero los partidarios de la de 1857 se opusieron Á ello desde 
luego, comprendiendo que este cddigo era la bandera y el grito 
de guerra que uniría á los pueblos para triunfar del retroceso; 
la constitución de 24 pertenecia ya á la historia y la única legal 
era la de 57 no obstante sus imperfecciones. Antes de ensan* 
grentarse la contienda, antes de haber adquirido triunfos los 
defensores de la legalidad, y de estar tan pronunciada la vo- 
luntad nacional, pudo acaso haberse tenido en consideración 
aquel proyecto, pero ahora ya era muy tarde para que hiciera 
efecto. 

Los periódicos de Monterey, Zacatecas, San Luis, Aguasca- 
lientes y Yeracruz, lanzaban diariamente producciones que 
despertaban á los pueblos del letargo en que hacia tiempo 
estaban sumergidos, y predicaban la libertad religiosa y la po- 
lítica, cuyos escritos por sí solos hicieron mas que lo que se 
atribnyó á las armas. 

Yidaurri verificd su entrada en San Luis el 13 de Agosto á 
las once de la mañana, formándole valla la guarnición desde la 

TOMO V. — 16 



120 aiSfOKiA DB JAMPA 

1858 Allidndiga hasta la casa ^e se le destíad posa liabitaoion, lia- 
ciendo salva la artillería. Sn Montererjr acababa de pcmer en 
Ubertad i los prisioneros de Zacatecas, después qne joraron no 
tomar las anoas contra la constitocion de 1857, y Znloaga los 
áió de baja y mandd qne no se les permitiera residir en niqgnna 
parte de la república qne obedeciera i sa ^biemo; na decreto 
del mismo di<5 por inválida la moneda qqe se acttfkara en Te- 
jppiloo en la casa qne mandd formar d gobernador oonstitn- 
cionalista del Estado de Mézíco, Gnzman. 

Ya en camino para San Lnis expidid Miramon nna proclama 
en Gnanajaato i fines de Agosto, indicando la ptoxímídad de 
las hostilidades contra los vidaurristas; éstos llegaban i 3,000 
con 32 piezas, teniendo otro tanto de gente recogida en Onana- 
jnato, Zacatecas y el mÍ3mo San Lnis. Un movimiento oonver- 
gente de todas las faerzas reaccionarias sa verificó hada el ca- 
mino de San Lnis entrando i San Mignel Allende ^ 1 gefe Pe- 
Tez G<5mez. 

El gobierno de Yeracraz premiaba con ascensos á sns ser- 
vidores, did el grado de general de brigada al coronel D. Fran- 
cisco Paz, y envid naeyas snmas de dinero á los liberales de 
la capital; y el Sr. Ocampo, quehabia quedado de único minis- 
tro del prcbidente, áió prneb^ de ser amigo verdadero de U 
legalidad; los alimentos y todos cuantos gastos hicieron el pre- 
sidente y los ministros faeron pagados por los fondos munici- 
pales de Yeracruz. Una circular del Sr. Ocampo, expedida 
el 20 de Agosto, hizo saber á los gobernadores de los Estados 
que todas las fincas rústicas y urbanas cuyos adjudicatarios 
las hubieran devuelto, quedaban excluidas de los efectos de la 
ley de 25 de Junio, hasta que restablecida la paz dictara el go- 
bierno las disposiciones convenientes, permaneciendo entre- 
tanto en tal estado á disposición del gobierno. 

El gefe del pfirtido reaccionftrio djid á D. Manoel Escobar el 



T REVOLUCIONES DEL ESTADO DE TBRAGRÜZ. 121 

empleo de general afectivo de brigada, y fijd nnevas alcabalas 1858 
al pulque y á otros efectos. 

Ejx los Estados Unidos publicd Comonfort un manifiesto qqe 
tenía jpaérito Qon^o escrito de circunstancias j <;omo la expre- 
sión de va hombre que representa un papel importante en las 
Iqcbas 7 ^esgmcias de México. 

I* llagada de Robles Pezuela á las costas de la república 
^^ Ip^^r á que los federalistas esparcieran porción <^e rumores 
acerca de los n^otivos que le obligaron i dejar los Estados- 
línidos, asegurándose que esta república habia dejado de re- 
conocer á Zuloi^ como presidente, lo que aunque no era tan 
eonclayeote como se 4ecia, algo tenia de cierto, habiendo pe- 
dido sus pasaportes el ministro norte-americano Forsjth. Por 
este tiempo aparecid en el **Heraldo" de Nueva-Yor|t un no- 
tabiUsimo artíc^lo sobre la intervención norte-americana en 
México, creyéndola imposible por no estar en las miras del 
gohierpQ de 1ck3 Estados-Unidos ni poder, apoyarse en las le» 
yes d^l pfife. 

En aquella república no cesaba de trabs^ar el Sr. Mata por 
lograr el reconocin^ieuto del gobierno liberal, y aunque el pre- 
sidente Buch^nan tenia por éste sus simpatías no quería apare- 
cer como protegiendo una facción ó partido. Tampoco babian 
obtenido un éxítp &Tora,ble en conseguir dinero los Sres. Mer- 
man y Trias. Modificando lo que pasaba, el partido reaccionríp 
sacaba de ello grande provecho haciendo ver á la nación que 
el partido liberal trataba de entregar i los Estados-Unidos el 
territorio mexicano. 

Destcirradp de Yeracruz el Sr. D. Juan N. Cé^ar, fué susti- 
tuido en su empleo por el regidor D. Domingo Burean, quedan- 
do de seeretai;io del ayuntamiento D. José A. l^driguez, y el 
presidente Juares permitid la iutroduccion á Yeracruz de las 
harinas extranjeras. 
Deppnes de los suq^sos de Acámbaro, se replegaron las fuer- 



^ 



122 HISTOKIA DB JALAPA 

1858 zas de Paeblita á Zinapécuaro, y se introdujo la división entre 
los gefes liberales que tomaron diversos rumbos; en Jalapa 
caia en poder de Echeagaray un contrabando conducido en los 
carros de D. Ambrosio Sallenave, que llevaban 1,807 onzas de 
oro y algunos víveres para el puerto de Yeracruz, todo lo 
cual quedó á beneficio de la división, inclusos los diez carros 
portadores y la mulada, que se componía de 1 31 acémilas; fué 
ocupado el pueblo de Naolinco por las fuerzas del mismo ge* 
neral, dirigiéndose los liberales á Misantla; Cuantía y Ghaloo 
sufrieron repetidos ataques de las fuerzas mandadas por el ca- 
becilla Delgado; las fuerzas de Cobos situadas en Gdrdova 
hacían expediciones i la tierra-<»liente hostilizando sin pie- 
dad i los habitantes de ella; y se encargd del gobierno de Goa- 
najuato el Sr. D. Francisco Liceaga. 

La concentración de fuerzas reaccionarias en San Mignel de 
Allende y el haberse ido retirando hacia San Luis los fronteri- 
zos determinó la pronta caida de Aguascalientes, á donde entrd 
el cabecilla Patrón con 150 hombres, saliéndose poco antes las 
fuerzas constitucionalistas. Mejía llevaba la vanguardia de las 
fuerzas de Miramon y en Trancas tuvieron su primer encuen- 
tro con los blicsas que presentaron resistencia en el paerto de 
San Bartolo, y esperábase un éxito favorable para éstos. Tam« 
pico habia sido ocupado por Carbajal y Capistran, habiéndose 
pronunciado el 26 de Agosto las fuerzas que guarnecí an el 
puerto, refugiándose á bordo de un buque español el general 
\ D. Tomás Marín y otros gefes y oficiales; el gefe Gtirza entrd 
á aquel puerto el 29, cuando casualmente llegaba allí Robles, 
á quien el gobierno de Yeracrnz no le dejd desembarcar con- 
siderándolo como rebelde, y tuvo que regresar con intención 
de irse á la Habana, pero se quedd en el vapor español de 
guerra ''Cortés," anclado en Sacrificios. También entonces el 
gefe Coronado llegaba á Mazatlan. 
No obstante la guerra civil, seguían llevándose á efecto las 



T REFOLÜdONBS DBL ESTADO DE YERACRÜZ. 123 

leyes de reforma; el gobernador de Jalisco, Ogazon, disponía 1858 
en Sayola que los deadores del fondo de instrucción pública re- 
dimieran los capitales qae reconocían á favor de dicho fondo, 
pagándolos con los réditos vencidos á la autoridad constitu- 
cional, j declard nulos los pagos de capitales y réditos hechos 
álos reaccionarios, dictando algunas otras disposiciones; en 
Zacatecas ae llevaba adelante la ley sobre obvenciones parro- 
quiales. 

La guerra entre México y España no estaba mas que apla- 
zada, pues el general O'Donell ínsistia en que fuera enviada 
sobre México una expedición de 10,000 hombres, cuyo mandó 
seria confiado al general Pinzón, encargado de presentar un ul- 
timátum. Un cambio muy notable acababa de efectuarse en Es- 
paña, ascendiendo al poder con el nuevo ministro O'Donell 
los conservadores constitucionales y los progresistas templados. 

£1 castillo de Perote resistía» haciendo sus defensores sali- 
das con mas ó menos éxito; en el pueblo de este nombre es* 
taban las casas hasta sin puertas, y en aquella llanura fueron 
aprehendidos los gefes Bello García y Romero, que pasaban 
i conferenciar en Jalapa con el general Echeagaray, comisio- 
nados por Alatriste para proponer un avenimiento. 

Guando celebraban en la hacienda del Jobo las tropas de la sier- 
ra el triunfo sobre las que condujo el coronel Fuertes, se presen- 
tó el Sr. Alatriste, quien, de acuerdo con los otros gefes, envió á 
Yeraoraz los partes respectivos y algunos prisioneros y heridos; 
entnutm aquellas tropas á Teziutlan el 27 de Julio, siendo un 
día de júbilo para los habitantes de esa risueña población, don- 
de á poco fueron atacados por fuerzas considerables al mando 
de Eeheagaray, y entonces los liberales* se replegaron á los Po- 
cites, posición que se consideraba como inespugnable, donde que- 
daron sin ser hostilizados; mand<5 Eeheagaray que los heridos 
que estaban en el hospital desangre fueran conducidos á Jala- 
pa, y se Yolvid al campo del Molino. IQntonces Alatriste le es- 



124 filSTÓlttÁ DE JAULPA 

1858 cribid utía carta acerca de sus antignós servicios bajó In ban- 
dera de la causa nacional, y le record(5 sos promesas; Echea* 
garay protestd no haber renegado jamás de stís principios y 
qne la inconsecuencia y maldades de muchos nialos libérales 
lo habiaú precipitado gradualmente i la posición éü qne se ha« 
llaba,y pidid i Alatriste que enviara dos cotüisronadósí para con- 
ferenciar; óoñ tal motivo pasaron á Jalapa los coroneles Rome- 
ro y Bello García, y desde entonces hubiera contado el parti- 
do liberal con la división Echeagaray, i no haber ÉÍáo por la 
infleiibilidad del ministro Ocampo que pedia se sometiera lim 
y llanamente al gobierno, queriendo Echeagaray qué fueram 
reformados algunos artículos de la constitución y qne conser- 
varan los de la citada división sus clases y empleos. 

Por nitíchá que hubiera sido la reserta sobre este astttfto lle- 
g(5 i conocimiento de los irreconciliables reaCcionarids, que ya 
veian mal i Echeagaray, y le procuraron bastantes liiáles, has- 
ta obligarlo á proclamar en Ayotla un platí eácandáloso. 

Situadas las fuerzas liberales en la hacienda dé Mecupáílco, 
se les unid el cabecilla Francisco Lúteas con 100 indfgenas, hi- 
jo del célebre revolucionario Juan A. Lúeas, á ofrecer sUis ser- 
vicios contra los xacapoaxtecos, cnenífgos de str padre, é in- 
cendiarios del pueblo de Cuatecoínaco: admitidos sus servidos 
y después de haber recibido ^0 fusiles y el correspOBdiettte 
parque, marcharon i Zacapoaxtld; donde prestaron bostaates 
servicios. 

Habiendo concluido el plazo dado por Znloagá pistrft la in- 
ternación de los efectos que se encontraban en Yeracroz, el 
general Echeagaray declard haber cesado las comunicaciones 
con el puerto desde el 30 de Agosto, permitiéndose sótaimente la 
internación dé algodones, la correspondencia de los ministros 
extranjeros y el tránsito de los viajeros con pasaporte del mi- 
nistro de relaciones. 
Desocupado San Luis Potosí por los vidaurristas desde el 



T BSVOLÜOIdKEB BBL SOTADO JM YERACRÜZ. 125 

11 dé Setiembre, eñ él departamento de ese nombre tnrieron 1858 
que sufrir macho varios españoles de los ahí avecindados; las 
ínerzas de Zacatecas fcteron mandadas á su Estado y Miramon 
entfd á aquella plaza el 12, y désputes dé permanecer ahí po- 
ces días, salid sobre el Pherto de Carretas el 25. A la vez era 
desalojado de Aguascalientes el cabecilla Patrón por tropas 
de zSacatecasj 

El 14 de Setiembre en la mañana, fué descubierto en lá ca- 
pital, por el gefe de la policía, Lagárde, un complot qué débia 
estallar en lá noche del 15; la policía encontró eb una casa de 
la segunda calle de la Pila Seca, un depósito de armas, una 
bandera ruja con un puñal negro en el centro, y ademas, réco- 
gid una lista coil 211 personas que debian ser asesinadas al 
estallar el movimiento; en dicha casa se hallaban reunidos va- 
rios mexicanos, dos franceses y dos italianos, que fueron pre- 
sos 6 incofmuiíicados, y se nombrd el fiscal que les tomd la pri- 
mera declaración. Aseguróse que el plan consistia en promo- 
ver cuatro ÍDcendio£í per distintos rumbos de la capital á la 
hora de las fiesta» cívicas, y á favor del desorden desarrollar 
los ptoye<5toS; varias p^risfones se verificaron, y después se re- 
cogieron otras armas y una lista con los nombres de todos los* 
conspiradores. Debido á ese suceso se suspendieron todas las 
fiestas con: que iba á celebrarse el 16 dé Setiembre, aunque 
siempre se dijeron diseuféos en la Alameda, y también en los 
dias 27 j 28, habiendo sido insultado ett el primero el general 
Zaloaga de una manera pública en la Alameda. 

Agentes particulares de loa Estados-Unidos bicíer on propo- 
siciones al gobierno dé Ver&cruz sobré prestarle ayuda, pero 
los gobernantes expusieron que no recibirían auxilio extraño, 
mientras el bando contrarío no lo hiciera. Veracruz seguía 
considerado por los Reaccionarios como la verdadera fuente de 
sus males, y que ademas de absorber los recursos del gobier- 
no, le impedia adquirir los de su aduana. Mucho se habld, co- 



128 HISTORIA DE JALAPA 

1858 palacio, la cárcel y la capilla re^l, entrando por las calles Gar- 
bigal con su caballería, y tí las dos horas todo había concia ido 
rindiéndose los reaccionarios. Los prisioneros fueron llevados 
á Apetatitla, y jasado el teniente coronel Razo fué pasado 
por las armas. Despnes inarch(5 Carbajal para Zacatlan, lo qne 
trataron de impedirle las ñierzas de Chignahuapan, y los guar- 
dias nacionales qne lo seguían pasaron i Tiaxcala y nom- 
braron sus autoridades. Carbajal y Méndez derrotaron en 
varios encuentros á las fuerzas de Tulancingo y Chignahuapan, 
y ocuparon esta plaza el 18 de Setiembre, y luego entrci Gar- 
bigal á Zacualtípan y Mextitlan y fué derrotado en la hacien- 
da de San Pedro de las Taquerías el 10 de Octubre, muriendo 
el gefe de las fuerzas de Tuto y saliendo herido el mismo Car- 
bajal. 

Habiéndose detenido Yidaurrí en las inmediaciones del pue- 
blo de Ahualulco, fué derrotado por Mi ramón el 2? de Setiem- 
brCí después de una acción intermitente de cinco dias; los fron- 
terizos dejaron 400 cadáveres, 170 heridos y prisioneros, 33 
piezas de artillería y 120 carros con parque, armamento y otros 
efectos. Hemos dicho que la división reaccionaria había salido 
de San Luis el 25,y el 26 se avistd con los contrarios qne habían 
elegido una fuerte posición, defendida por un rio y apoyada 
por diversas alturas, cuyos ñiegos se cruzaban haciendo impo- 
sible un ataque de frente; por eso el gefe Chacón se dirigid el 27 
por el rancho de Bocas y forzd el paso del rio, viéndose obli- 
gados los vidaurristas i cambiar su frente; el 28 apareció Mi- 
ramon en un cerro á la derecha de sus contrarios, y recono* 
ciendo el campo estableció sus baterías; el 29 ¿ la una y media 
de la mañana comenzó el ataque con cuatro columnas ordenadas 
por los generales Mejía y Ramírez y coroneles Velez y V^s, 
al mando inmediato del general Leonardo Márquez, y aunque 
se defendieron los fronterizos con desesperación, quedaron der- 
rotados á las diez y media á cuya hora fué completa su disper* 



Y REVOLUCIONES DEL ESTADO DE YERACRÜZ* 129 

cioQ, persiguiendo Chacón i los fugitivos hasta la hacienda de 1S08 
la Parada. Entre los muertos se encontraron los coroneles Yies- 
ca 7 Barroso, liberal aquel y éste reaccionario; fueron heridos 
los gefes Tomas M^a y Francisco Yelez, el uno en una mano 
y en un cuadril el otro. 

MiramoQ pasó i San Luis y dejó á Márquez mandando el 
campamento. La noticia fíié celebrada en México con dianas, 
salvas y repiques y comunicada por el general García ¿ to- 
das las poblaciones que estaban por la reacción, celebrándose 
en Jalapa con un paseo militar; Zuloaga decretd una cruz y un 
escudo de honor para los que estuvieron en aquella batalla, y 
ana espada de honor para Miramon. 

En cambio las fuertas que el general Casanova condujo al 
Sur de Jalisco contra los constitucionalistas, defeccionaron 
el 21 de Setiembre, y Guadaisrjara volvid á ser atacada por los 
liberales muriendo en el sitio el general Silverio Núñez. Casi 
todas la fuerza de Casanova se dispersaron al llegar y encontrar- 
se á los contraríos en un desfiladero conocido con el nombre 
de las *'C*uevitflS,'' y solamente se salvd Casanova huyendo A 
Ouadalajara, donde habia quedado Blancarte de general en 
gefe. Toluca era atacada por las fuerzas de Morelia á princi- 
pios de Octubre, y Cobos y Feliciano Rodríguez sorprendieron 
á los liberales de Tlaxcala. 

Habiéndose dirigido Cobos sobre esa ciudad, salieron i su en- 
cuentro los liberales que ahí estaban, y cuando lo esperaban tu* 
vieron noticia de que por el camino de Texmelucan se presen- 
taba otra fuerza que era la mandada por Feliciano Rodríguez, 
i la cual acometieron, pero fueron arrollados y derrotados cer- 
ca del pueblo de Totolaé A tiempo que Cobos ocupaba á Tlax- 
cala y contribuía á la completa dispersión de los liberales. Co- 
bos hiso incendiar ese pueblo, impuso $80,000 i las poblaciones 
inmediatas, mandd ejecutar varios fusilamientos, tratd de reco- 
ger á todos los hombres en los pueblos y dejd de gefe político al 



130 HISTORIA BE JALAPA 

1858 coronel Amador, establecido en el Santuario; entre tanto Gar- 
za en Tampico cometía atentados con algunos extranjeros que 
no querían satisfacer préstamos forzosos, dando motivo á que 
se presentara frente á aquel puerto una escuadra española. 

La derrota de Yidaurri fué de grandes consecuencias retar- 
dando por dos años la caída de la reacción, y ya tan solo que- 
daba Yeracrnz como punto temible; pero tal suceso ningún 
desaliento introdujo en los pechos de los que combatían en ese 
puerto. 

Destruidas las fuerzas de Yidaurri trataron los reacciona- 
rios de que comenzaran las operaciones sobre Yeracruz, salien- 
do de la capital el cabecilla Cobos conduciendo armas y per- 
trechos para la división del general Echeagaray; las penalida- 
des de los sitiadores de Perote eran de consideración, á causa 
de los recios temporales habidos en Setiembre, teniendo tam- 
bién que atender á sus comunicaciones con Jalapa, pues situa- 
dos los liberales en el pueblo de Tlacolulam se las cortaban i 
cada momento, estando ahí el general La Llave que primero 
había establecido su cuartel general en Chiconquiaoo; en la 
Tierra caliente de Yeractuz contd el partido reaccionario con 
un nuevo campeón llamado Macario Mendoza, gefe de una pai- 
tida de jarochos, cuyo individuo expidi(5 una proclama en Ja- 
lapa anunciando su adhesión al gobierno de Zuloaga. 

Era tanta la debilidad de los reaccionarios, que las fuerzas 
de Morelia al mando del Lie. Blanco, de Espejo y Pinzón, cu- 
yo número ascendió á 3,000 soldados, no se detuvieron ante 
Toluca sino que continuaron sobre México, cuya guarnición no 
llegaba á 300; Zuloaga supo aquel movimiento hasta la tarde 
del 14 de Octubre, y á las cinco de la misma se apoderaron 
los constitucionalístas de Tacubaya al grito de ¡viva Morelia!, 
después de cambiar algunos tiros con un destacamento que 
allí había; la aparición de los liberales tenia relación con un 
movimiento qne se preparaba en la capital» donde la policía 



T REVOLUOIONEi DEL ESTADO DE VERAORUZ. 131 

descubrid un depósito de armas, y puso presos al comandante 1R58 
Bello 7 á D. Domingo Cabrera, agente del gobernador Zamora 
en la capital, las altaras fueron ocupadas y durante la noche 
recorrieron las calles muchas patrullas. 

A las once y medía de ella llegó Pérez Gdmez con mas 
de 250 lanceros que se habian detenido en Tlalnepantla y 
á las seis y media de la mañana del 15 fué enviado Á hacer 
nn reconocimiento por Tacubaya, pero se cncontrdcon que es- 
talla ocupado el colegio de Chapultepec, cuyos alumnos se reple- 
garon á San Cosme, y á poco rato se supo que el enemigo se 
acercaba por este rumbo y entonces fué declarada la capital en 
estado de sitio; una columna de constitucionalistas se destacd 
de Chapultepec y atac(5 á los alumnos del colegio militar en la 
Tlaxpana, de los que algunos perecieron, y se retira al cargar 
sobre ellos una fuerza mandada por los gefes Pérez Gdmez y 
Pina, con una pieza de artillería, mandando la línea el general 
Diez de Bonilla, y abandonaron un cañón los que se retiraban; á 
esta hora ya se habian posesionado los federalistas de San Pa- 
blo y la Merced mandados por el general D. José J. Alvarez, pe- 
ro fueron desalojados por una fuerza dirigida por Andrade y La- 
garde, cayendo prisionero un oñcial llamado Daniel Traconis; 
como ningún movimiento se efectuaba en la capital, se retiraron 
los liberales á las cinco de la tarde por el rumbo de los Re- 
medios, lo que se anuncid con un repique general ¿ vuelo. El 
17 aun estaban algunas partidas de ellos ocupando i Tacuba- 
ya, Tlalpam, Cpyoacan y San Ángel, de donde se fueron reti- 
rando sin olvidar las barras de plata que habian sacado de Mo- 
relia, aunque no se las pudieron llevar todas, dejando ocultas 
algunas en la casa del Sr. Perry, situada junto i la del minis*^ 
tro norte-americano. Los que se dirigieron al Sur fueron aU 
canzadosy derrotados en Huichilaque, celebrándose esto gran- 
demente en la capital; los indígenas de la Villa se reunieron y 
armaron para defender el santuario; en la capital se formd un 



132 HISTORIA DE JALAPA 

1S58 batallón de voluntarios en la Profesa; Znloaga áió al coronel 
Ingnanzo la banda de general de brigada, 7 expidid nna pro- 
clama; D. Miguel Lerdo de Tejada que estaba en Tacubaja se 
fué con las fuerzas del general Blanco, y la capital era el foco 
donde se moTian todos los que habian sido expulsados de los de- 
partamentos; ahí fueron reducidos i prisión los Sres. Cumplido, 
Palacio y Doblado y fuerzas reaccionarias de distintos puntos 
fueron llegando á la capital después que todo habla pasado. 
Como se dijo que el general Bangel habia estado con los cons- 
titocionalistas, este señor asegur<$ qne era falso y que estaba 
resuelto i no mezclarse en revolución alguna. 

Cuerna vaca era también hostilizada por Casales, á San 
Juan de los Llanos entraron los liberales muriendo en el com- 
bate el gefe reaccionario Círiaco Cortes, y el ataque dado á la 
capital impidió que fuera salvada Guadalajara sitiada por D. 
Santos Degollado que la tomd. Una parte de las tropas de 
Blanco fueron á unirse en las inmediaciones de Toluca con Es- 
teban León siendo hostilizadas por el cabecilla Marcelino Co- 
bos; en Puebla se comenzaron á levantar nuevamente las for- 
tificaciones temiendo un ataque, y con objeto de dejar en ella 
poca guarnición, pues iban á ser tomadas las tropas para con- 
ducirlas sobre Veracruz. 

La prensa reaccionaria se apresuró i apellidar á Yidaurri 
de mil modos insultantes y lleg<5 á llamarle el SÜroe OaUgo, por- 
que se marchó á Nuevo León, pues solamente quedó entre 
Aguascalientes y Zacatecas el gefe Coronado con poco mas de 
1,000 hombres, que condujo i Guadalajara; Zuloagase hizo de 
algunos recursos, pero era imposible que pudiera adquirirlos 
de consideración, faltando la organización de la hacienda y 
cuando todos snsgefes mandaban, haciéndolo ya Miramon co- 
mo si fnora presidente de la república. Después del ataque 4 
la capital se comenzaron á levantar en las garitas fortificacio- 
nes, temiéndose nna nueva invasión. 



T BBYOLUGIONBB DEL ESTADO VE YERAORÜZ. 133 

4 

Al saber Miramoa los acontecimientos que en México pasa- 1858 
ron, se poso iamedíatamente en marcha y llegcS i la capital el 
20 de Octubre, siendo presentado por Zaloma al pneUo en la 
mañana del 21, en el acto de recibir í los alumnos del colegio 
militar que fueron i palacio, y i quienes did Zuloaga un almuer* 
SBO y asceadid á subtenientes por haberse batido contra los cons- 
titaeionalistas. Miramon había recibido en San Luis Potosí el día 
17 á las tres de la mañana la noticia de que la capital era ata* 
cada por las fuerzas de Blanco, y encalcando desde luego á su 
segando D. Leonardo Márquez, el mando de las tropas, se 
dirigid á la capital á donde llegd el 20 á las siete de la maña- 
na. Aun i los mismos contrarios les admiraba que un jdven 
tuviera tanta enerjfa, actividad y constancia para defender á 
sa partido. 

Marques, después de haber ido i Zacatecas, quiso dirigirse 
á Guadalajara, i donde llegó Coronado con sus fuerzas; al mar- 
char aquel de San Luis Potosí dejd de comandante general al 
joven Francisco Yelez, ascendido ya á general. Coronado diri* 
jid un asalto el 25 de Octubre, pero los sitiados se sostuvieron 
como lo hablan hecho desde hacia un mes, arruinando una 
tercera parte de la ciudad y el día 26 se verificd un asalto ge<^ 
neral, ayudando i Degollado en la dirección el norte-america- 
no Oheesman; y después de mas de 30 dias capituid Guadala- 
jara el 27, dando fuego los sitiadores á nueve minas abiertas 
por diversos rumbos, y fueron matados sin ser jusgados, Felipe 
Bodr^ez, el coronel Piélago y el gefe de policía Monayo. 
colgando al coronel del balcón principal del obispado, y á 
Monayo en una de las casas de la plaza; Blancarte se habia 
escondido en la casa de D, Antonio Alvarez, y encontrado por 
Kqjas recibió la muerte por habor querido hacer resistencia. 
Bojas fué puesto por Degollado fuera de la ley. 

Cuando á consecuencia de los sucesos de Cuevitas llegd el ge* 
neral Casanova casi solo á Guadalajara, se verificd en el palacio 



134 HJSTORLi DE JALAPA 

1858 de dicha capital ana junta de gefes en que preponderd la opí* 
nion de que, supuesta la falta absoluta de fuerzas militares 7 
de todo recorso, oonvendria evacuar la plaza, á lo cual se opu* 
80 Blancartc que manifestó el sentimiento de no tener el man- 
do para defender la plaza, 7 entonces lo cedid Gasanova soli- 
citando un lugar para batirse. Blancarte dictd las disposicio- 
nes que cre7d convenientes, se hizo de recursos encargando al 
Sr. D. Urbano Tovar que los buscase, 7 oomenzd la defensa 00a 
400 soldados de línea 7 cosa de 1,000 paisanos; mientras tanto 
las tropas de Oscilado fueron engrosando con las de Coronado 
7 de otros gefes liberales, llegando á 4,000 hombres, 7 Blan- 
carte se concentró en San Francisco 7 San Felipe después de 
algunos dias, 7 al sucumbir no fírmd la capitulación. También 
Vicario sufrió un descalabro cerca de Jonacatepec por las foer* 
zas de Casales 7 Caamano, 7 el 1 1 de Noviembre vol vid á salir 
Miramon para el interior. 

Por el Bajío récorrian los pueblos los gefes Arteaga, Blan* 
co 7 Ruiz, 7 en Casaca se levantaban nuevas fuerzas para po* 
nerse en campaña costeadas por el erario de Yeracmz; Ma- 
rida se pronunciaba el 9 de Agosto por el gobierno de Juá- 
rez, después de haberlo hecho por todos los movimientos na- 
cidos en la capital, 7 se supo que no tardaban en salir de Gn- 
ba buques de guerra españoles para pedir satisfiuscion á (}ar- 
za en Tampico; Pachuca caia en poder de Carbajal. 

Este guerrillero tomó al Real del Monte á fines de Octubre, 
7 unido con Soto entró i Pachuca, donde estuvo hasta el 6 de 
Noviembre que se acercaron tropas reaccionarias, fué batido 
en el Real del Monte 7 en Acaxochitlan, 7 se retird i Pachna* 
tlan 7 Huauchinango de donde se dirigid á Zacatlan. 

Entretanto Alatriste ocupd á Tlaxco 7 avanzd sobre Tlax* 
cala, 7 en la madrugada del 17 de Noviembre se encontrd en 
Apetatitla con las avanzadas de la fuerza de Amador que se 
retiraba de Tlaxcala, quedando éste completamente derrotado, 



T BBTOLüOlOinS BEL ESTADO D^ YERAORÜZ. 135 

de^do en poder de Alatriste dos piezas de artillería, arma- 1858 
mentó, parque y mnelios prisioneros, entrando á Tlaxcala Ro- 
jas, Pedro Lira, Fierro, Picazo y otros. Alatriste marehd con 
8Q fiíerza en la noche del mismo dia sobre Hoamantla, que to- 
mó por asalto el 18, en cnya tarde se retird para la hacienda 
de la Noria y para Ixtacamaxtitlan, y al dia siguiente entrd 
i Huamantla el general Echeagaray procedente de Perote, 
cometiendo ambos partidos muchos abusos y maldades. 

Carbajal ya había vuelto al Estado de Tlaxcala, é hizo fusi- 
lar i Dionisio Bonilla, aprehendido en Tlaxco. 

Robles Pezuela logrd desembarcar cerca de Veracruz por 
el rumbo de la Antigua, y se dirigió á Jalapa y Perote, habiÓA- 
dote dejado en Sacrificios la fragata "Cortes" cuando se hizo 
i la Tela, y los liberales, que se habian vuelto á situar en Nao- 
linca, hacian correrías á las haciendas y pueblos cercanos. 
Robles formó un plan para que se rindiera Perote haciéndolo 
consistir en la apertura de una ancha y profunda sanja que 
era muy fácil cuidar, é imposibilitaba el paso de las acémilas 
que conducian los víveres; se habia presentado á Echeaga- 
ray ofreciendo sus servicios y dispuso la manera de defender 
i la Hoya y á Jalapa amenazadas por las fuerzas del Estado 
de Yeracrnz mandadas por La Llave, las que abandonaron la 
Hoya al moverse sobre ellas las faerzas del Molino, que con- 
tinuaron hasta Tlacolulan cuyo punto defendieron los federa- 
listas. 

Jalapa estuvo amagada durante una semana por las fuerzas 
constltacionalistas que se posesionaron de los cerros de la Ho- 
ya htfcia el Norte, y por el Sur llegaron hasta Coatepec. una 
parte de la guarnición de esa ciudad se fortificd en la parro- 
quia y San Francisco, se levantaron trincheras en algunas ca- 
lles, mientras el resto de la fuerza expedicionaba en los alre- 
dedores, al mando del general Negrete. En la marcha que La 
Llave hizo para la Hoya, abrió desde la Banderilla grandes 

TOMO V.— 18 



1S6 HISTORIA DB JALAPA 

1868 zanjas en el camino carretero y en el llamado del Barro. Por 
esos días el yecindario de Jalapa solicita de Znloaga que se 
mandara reconocer el terreno por el rombo de esta cindad, 
antes de decidir por donde debía ir el camino de fierro, pnes 
en el privilegio acerca de esta vía, se dispuso qne el curso dd 
camino fuera el que se designara como mas á prop<$8¡to en yir* 
tud del estudio de los terrenos. 

Desde que se formaron los primeros proyectos para el ca** 
mino de fierro de Veracruz á México, se consideró el rumbo 
de Jalapa oomo el mas practicable para ello, pues es sabido 
que el descenso de la mesa central á las costas del golfo, es 
por allí mucho mas suave y prolongado que por la yía de Orí- 
zava, donde se hallan pasos que no han podido salvar la den* 
cia y el dinero; pero intereses de una fuerte naturalesa, hi- 
cieron que al fin se llevara el camino por la parte mas difteü 
sin^cer caso de lo mas fácil. Necesitando Lieheagaray de 
todas sus fuerzas en Perote, resolvió que fuera desocupada 
Jalapa y atacado Tlacolulam. 

El dia 5 de Noviembre entre siete y odio de la maflana 
marchaban sobre ese pueblo los reacdonarios por el camino 
de San Salvador; al saberlo el Sr. La Llave dispuso que el co- 
mandante D. José María Camacho cubriera el punto de Ten- 
gonapam con ochenta hombres y también se cubrieron las de- 
mas avenidas que tiene la población. Los reaccionarios dieron 
el ataque con los batallones 3^ y ñ"" de línea, primer ligero, 2* de 
rifleros, auxilares de México, de Jalapa y Naolinco, 4* de ca- 
ballería y con dos piezas de artillería de montima. Al princi- 
pio rechazd el comandante Camadio las columnas enemigas qne 
se situaron á cosa de un cuarto de legua, y como se temía que 
fuera volteado el dtado punto de Tengonapam tuvieron que 
concentrarse los liberales. Favoreddos por las nieblas dir^<5- 
se una parte de los reaccionarios por el Mal-país hasta salir 
á las cuatro de la tarde por el Calvario, pero tapobien fuá re« 



T EEVOLÜdONES DEL KBTADO DE YERACRÜZ. 137 

chazada y entonces se sitod á media legua de la población j 1358 
después r^resaron todos á la Hoya, 

No obstante el triunfo de Ahualulco, fué admirable el au* 
mentó que tuvieron las fuerzas liberales en los meses de Se- 
tiembre y Octubre, mostrando la revolución que poseía infinitos 
elementos de vida y reproducción, reponiéndose con notable 
rapidez de los golpes que recibía. Los zuloaguistas aun se* 
guian cometiendo el error de creer que á un partido e^ctremo 
como el puro, se catequizaba con circulares, sufriendo por ello 
fuertes desengaflos. 

A principios de Noviembre renuncid la cartera de gobernar 
cien el Lie. Fernandez de Jáuregui, pero no se le admitid y al 
saberse los sucesos de Guadalajara, que, como era de suponer* 
se causaron grande alarma en el partido reaccionario, se aso- 
gurd por la milésima vez, que la religión, la patria y la sociedad 
estaban amenazadas de muerte. Los ministros ingles y francés 
Otway y Gabriac tenían frecuentes entrevistas con Zuloaga, y 
España se declard decidida protectora de la reacción, con cuyo 
motivo Juárez expidid una proclama llamando á los mexicanos 
i que defendieran la nacionalidad. 

Las fuerzas liberales de consideración oran entonces las de 
Degollado en Jalisco, las de Gutiérrez Zamora y Alatriste en 
los l^lstados de Yeracruz y Puebla, contándose entre ellas 
las de !&catlan y la Huasteca; las de Garza en Tamaulípas, 
las de Arteaga en los Estados de Querétaro y Guanajuato; 
las de Alvarez en Guerrero; las de Huerta y Blanco en Michoa- 
can;y las de Alvarez, Delgado y Miranda, en Monte Alto, cer- 
ca de la capital y las de Oaxaca.. 

La toma de Zacatecas de nada sirvid á Márquez, quien tu* 
vo que abandonarla, y fué inmediatamente ocupada por los 
constitacíonalistas. Márquez se dirigid para Guadalajara con 
4,000 soldados, y Degollado la evacud, saliendo las fuerzas li- 
berales en distintos rumbos, careciendo del parque y los cap* 



138 HISTORIA BB JALAPA 

1858 sales Decesaríos, no obstante lo cual se defendieron por alga* 
nos dias ana parte de ellos en el puente de Tololotlaü, i seis 
leguas de Guadalajara. 

A mediados de Noviembre sufrid Cuernavaca un naevo ata- 
que por las fuerzas de Casales, Yillalva y Caamafio. 

En Orizava hubo un motin el 5 del mismo mes i la una de 
la mañana, formado por algunos soldados del ll"", que trata- 
ron de seducir i la demás tropa que estaba en el cuartel, j 
dispararon las armas contra sus gefes, pidiendo que se les abrie^ 
ra el cuartel del cual salieron; pero la demás tropa del bata- 
llón y la que ocupaba la ciudad Tos batieron y los que cayeron 
prisioneros fueron juzgados conforme i la tiránica ley de cons- 
piradores, y pasados por las armas en la plazuela del cuartel 
de San Antonio, seis, considerados como cabecillas. 

En el Estado de Veracruz estaban por la constitución, los 
generales Bamon Iglesias, Francisco Paz, Antonio Osorio, Jo- 
sé Juan Landero, Francisco Ortiz de Zarate, Demetrio Cha* 
vero, Ángel Trias, M. Zerman, Anastasio Trejo y M. Gutiér- 
rez Zamora, y los coroneles Al tagracia Domínguez, Salomé Pe- 
rea, Francisco Tereso y José Salustino. 

Por fin la fortaleza de Perote cayd en poder de las tropas 
de Echeagaray en la madrugada del 16 de Noviembre» i con- 
secuencia del foso y camino cubierto con que fué circonyalado 
el fuerte. Hacía pocos dias que Trejo habia pedido para sí 
y sus compañeros la garantía de la vida y la conservación de 
grados y empleos, que no se le concedid, y al tratar de aban- 
donar el castillo marchando rumbo al pueblo de Perote, fué 
atacado y derrotado. Muchos cayeron, prisioneros, saliéndose 
Trejo por el camino de Jico con una corta fuerza. Bastante ha- 
bia sufrido por el clima la fuerza de Echeagaray, pues los ofi- 
ciales estaban enfermos de reumas, y una parte de la caballada 
quedd inservible. Momentos antes de salir Trejo hizo tocar 
dianas, repicar las campanas y disparar una salva de 21 cafio- 



T BXVOLVmOKBQ DBL ESTADO DB VERAORÜZ. 139 

nasos, y dcgaron el castillo favorecidos por lalluTÍa j la neblí- ^^^ 
na 850 hombres, faera de 80 que iban con Trejo. El camino 
abierto tenia 4 varas de ancho, tres de profundidad en ana es- 
tension de 22,500, j dentro de la fortaleza se encontraron 36 
perros matados. 

De 500 hombres poco mas ó menos se había compuesto la 
faerza defensora de la fortaleza, aumentando ó disminuyendo 
segnn la apremiante necesidad de solicitar municiones de boca 
y guerra, por lo que hubo frecuentes entradas y salidas de ca- 
ballería; algunas partidas que salieron primeramente de la for- 
taleza al mando de los Sres. Camacho con objeto de buscar re* 
cursos, no volvieron, quedando solamente al servicio de la pla- 
za de Yeracruz, haciendo frecuentes escursiones por la costa de 
Barlovento hasta Tlapacoyam y Tlacolulam, donde sostuvieron 
hechos de armas muy distinguidos. Otro gefe, D. Gaspar San- 
ehez Ochoa, tuvo igual misión de facilitar recursos para el cas- 
tillo, y para ello recibid regulares sumas; pero estuvo muy 
desgraciado, pues poco tuvieron los sitiados de lo que les man- 
daba el Sr. Ochoa; de los intrépidos que pudieron con frecuen- 
cia burlar la vigilancia de tres mil soldados que asediaban la 
fortaleza, fué el mas notable el capitán de caballería guardia 
nacional Miguel Aburto, quien, aunque en cortas porciones, in- 
trodujo varias veces víveres á la fortaleza. Los defensores de 
ésta estuvieron en una situación desesperada, constantemente 
con el fusil en la mano ó al lado del cafion, bebiendo agua cor- 
rompida, y llegd momento en que los cueros de res mal curtidos 
y á medio tostar, les sirvieran de alimento, y sin embargo es- 
taban alegres y entusiasmados, haciendo continuas salidas so- 
bre cl enemigo, no dejándolo sosegar ni en Perote ni en sus 
demás posiciones, siendo muy grandes los sufrimientos y la 
constancia de unos y otros. 

Mnehas veces asomd la traición en la fortaleza, y en algu- 
nas fué necesario reprimirla con sangre. 



142 HISTORIA BB JALAPA 

1868 sor, pues el "Diario Oficial'' fué el primero que dyo que las 
escuadras extranjeras qne aparecieron en Yeracrnz 7 en Tam* 
pico no tenian miras hostiles hacia la república, sino ''hacia 
los vándalos qne atentaron contra los intereses de los nacio- 
nales 7 de los extranjeros establecidos entre noeotros, 7 qne 
no pudiendo el gobierno impartir protección á los subditos de 
naciones amigas, tampoco podía impedir qne foera impartida 
por los gobiernos respectivos, supuestas las relaciones amis- 
tosas con ellas sostenidas, 7 cuando estaba reconocido por na- 
cionales 7 extranjeros que la revolución llamada constitocio- 
nalista, no era política, sino social." Tal era el parecer de los 
drganos de las administraciones; la de Yeracruz invitaba á los 
militares á que no llevaran las armas contra este puerto, cuan- 
do se hallara amenazado por buques extranjeros, 7 lejos de 
tratar de apaciguar los ddios 7 cimentar la unión, la prensa 
reaccionaria insultaba á sus contrarios de cuantas maneras 
podia/ 

Así la guerra que siguieron haciéndose los partidos fué atroz, 
sanguinaria 7 de represalias, los periódicos liberales circu- 
laban clandestinamente, 7 en las poblaciones ocupadas por 
reaccionarios no se podia hablar de política sino entre íntimos 
amigos 7 después de haberse cerciorado si se estaba en lugar 
seguro, 7 sucedid cosa análoga en muchas donde mandaban los 
liberales. La llegada de las escuadras frente á Yeracruz hiso 
que se corriera la voz de que este puerto habia sido evacuado 
por los liberales, 7 también llegaron buques norte-americanos, 
pues dos ciudadanos de esta nación hablan sufrido por parte 

1 Entre algunos epigramas contra los liberales ee publicaron loe ai- 
gnientes: 



Para aquietar á Pueblita^ 
Escribe el doctor Yicofla, 
Que 80I0 se necesita 
Modificarle la uña. 



Al ver las uñoi de Prado 
Pregntd Blas ¿es 
Y él dijo mny enojado 
No, seBor, soy vidaiurriata. 



T «BVOLO0EOK8B 0BL XStADO AB Tl^AORÜZ* 143 

^e Garst, y existían pendientes otros asuntos, como el relati- 1858 
vo Á Ari^ona; pero Juárez de8aprob<> lo hecho en Tampico, y / 
los Estados-Unidos vieron con malos ojos las escuadras euro- 
peas en las agaas de México. España dirigía frecuentes notas 
á los gobiernos de Francia é Inglaterra con motivo de llevar á 
efecto la intervención sobre México, y se esperaba lo que ha- 
rían en los Estados-Unidos los partidarios de la doctrina de 
Moaroe y csíH seria la misión definitiva de la expedición com- 
binada. 

Invadido Tlaxcalu por las fuerzas de Alatriste, Carretero 
y Carbsgal, estaban en continua alarma las poblaciones, y 
Zacapoaxtla era hostilizada por fuerzas de Tétela, Zacatlan 
y Aguacatitlan; el general Echeagaray tuvo que ir en auxilio 
de Puebla, ú donde llegd el 22, habiendo pasado í Hnamantla, 
y fué llamado á México i principios de Diciembre, siendo nom- 
brado para mandar el departamento de Puebla el general Diez 
4e Bonilla. Echeagaray Ueg<5 i México el 10 de Diciembre 
dejando i sus tropas ea Ayotla. 

Al llegar Mejía á Querétaro fué recibido con demostraciones 
de jubilo por sus partidarios, que separaron los caballos que 
tiraban el carruaje, y lo condujeron hasta la plaza. 

Ea el ^leblo de Tasco fueron rechazadas las tropas manda- 
das por Diego Alvares, y con tal motivo fué declarado por Zu« 
loi^a "Herdica \ illa" y concedida una .crui de honor i los 
que allí se batieron. 

Lo mucho que preocupaban los ánimos los sucesos del inte- 
rior de la república y las operaciones militares sobre Guada- 
lajara y Veracru^c, no permiti(J que se apreciara en su justo 
valor la aparióion de los buques de guerra en las aguas de 
Verncruz. Los 1>uques españoles mandados á Tampico lle- 
vaban la misión de ponerse i las drdenes del crfnsul y dar 
protección, guardando neutralidad, á las vidas é intereses de 

TOMO V. — 19 



1858 



144 HISTOBIA DE JALAPA 

todos los españoles 7 extranjeros qae la demandaran. 6a* 
briac dirigid nna nota á Zamora i Yeraoruz, exigiéndole qae 
pagara i los tres diaís el importe de los dividendos vencidos 
y garantizados por la aduana de ese pnerto, que hacían una 
sama de $160,000; terminado el plazo el comandante de la 
**Cleopatra" se encargaría del asunto; tal fué el primer resul- 
tado de la presencia de la escuadra francesa, y se le supuso 
como el principio de una cuestión mayor, cuya solución se ha- 
bía encargado al almirante Penaud, aunque llamaba I.1 atención 
que los gefes de la marina francesa guardaran buenas relacio- 
nes con los Sres. Juárez y Zamora. Penaud fondea en Sacrificios 
el 26 de Noviembre, este gefe estuvo en 1838 en aquellas mis- 
mas aguas á las drdenes del contra-almirante Bandín, y en 
calidad d& teniente del buque de guerra la ''Criolla." 

Dominando en el partido conservador los clérigos y los es- 
pañoles, era por consigniente afecto á los gobiernos eoropeos, 
así como el liberal, enemigo de aquellas clases y amante del 
progreso, buscaba apoyo en los Estados-Unidos. 

Trejo llegd á Veracruz el día 21 de Noviembre con parte de 
la fuerza que sacó de Perote, ascendiendo á 1 60 hombres en an 
estado verdaderamente lamentable, y recibid el grado de gene- 
ral de brigada; el 22 del mismo mes se dedararon ahí en toda 
su fuerza y vigor los decretos de 4 de Marzo y 14 de Mayo, 
quedando la ciudad en estado de sitio, reasumiendo el mando 
político y militar de la plaza el general D. Bamon Iglesias. A 
la vez se habia arreglado nn pronunciamiento en Al varado, mar- 
chando fuerzas de Cobos á protegerlo, y llegaba por tierra el 25, 
escoltado por 100 hombres de caballería, el gobernador y co- 
mandante general de Taroaulipas D. Juan José de la Gktrza 
para conferenciar con el presidente Juárez acerca de un plan 
de campana y sobre el asunto de la^ reclamaciones de los ba« 
qaea españoles, mandados por el almirante Topete, habiendo 



T ABTOLüOIONffl I>£L ESTADO DIB YBRACUUZ. 145 

ofrecido Garza devolver la suma del préstamo que satisfacie- X^^ 
ron los subditos españoles. En Yeracruz escaseaban mucho 
los víveres y habían llegado á un precio muy alto; las puertas 
de la ciudad fueron cerradas con cajas llenas de arena, excep- 
to la de la Merced, y aun por ésta solamente se podia pasar 
á clertias horas y con salvoconducto firmado por el gefe políti- 
co Yila, y en aquel puerto murid i fines de Noviembre el ge« 
neral D, Ra mon Hernández. El Sr. Ocampo recordó la drden 
dada de que á los extranjeros no se les exigiera que contribu- 
yeran i los préstamos forzosos. También Uegd á Yeracruz el 
general Soto ofreciendo al gobierno sus servicios. 

Las guerrillas aumentaban tanto al rededor de Puebla, que 
el gefe Bañuelos llegd á introducirse hasta el barrio de la 
Luz y se llevd algunos caballos de un mesón, y recibían los 
liberales un faerte impulso en los trabajos que se llevaban £ 
cabo en Oaxaca, por los Sres. Benítez, Orozco y' Sánchez Po* 
£5ada; como en Oaxaca seguían en la miseria y la paralización 
todos los negocios, el gobernador Diaz Ordaz expidid un decreto 
au|torizando la salida de efectos hacía puntos ocupado? por 
los constitucionalistas pagando antes íntegros los derechos. 

Míramon se unid con Márquez en Tepautitlan con las fuer- 
zas que sacó de San Luis, y vadeando el rio por Poncitlan,. 
doce leguas arriba del puente de Telolotlan,, derrotd á laa 
fuerzas de Degollado en Atequiza el liyj el 15 entrd á Gua^ 
dalajara. El vado debid ser defendido por las fuerzas del gefe 
Pinzón^ pero no lo hicieron. 

Tabasco, único poerto que los conservadores poseían sobre el 
golfo, cayd en poder de los constttucionalistaa mandados por el 
Sr. Corzo, i principios de Noviembre, volviendo al gobierno el 
Sr. Dueñas que lo tenia antes del triunfo del plan de Tacuba- 
ya, reuniéndosele algunas fuerzas de Yucatán y las mandadas 
por Merino, Olave y otros. 



.146 HISTORIA DB JALAPA 

1858 El presidente Jnaree pidió ayuda á los gobernadores, propo- 
niendo qne en los Estados se estableciera nna nueva oontríba* 
don para anxiliar al gobierno generaL Un quejido supremo de 
I angustia se ojó por toda la nación, que vda con profoada pe- 
na la continuación de la guerra fratricida que nos enrolm, 
¡HTOYOcada por los que querian conserrar los abusos j privile- 
gios que destruianlastxiledad. Las industrias y la riqueza pú- 
blica consumíanse y se perdian porción de vidas tan neoesarkts 
en nn pafe poco poblado, la tranquilidad babia huido del bo- 
gar doméstico^ y hasta las esperanzas de mejora y adelanto que 
solamente la paz pue^ proeujrar. La guerra devastadora que 
sostenía el país, se alimentaba por los interesados directa ó in- 
directamente en la conservación de abusos y los que confun- 
dían la religión con los bienes materiales y el drden con el 
despotismo. 

Juárez y Ocampo (M*eyeron que si se ordenaban los subsidios 
de guerra impuestos á los pueblos, tendrían mqjor resultado 
U>a esfuerzos que se hacían para conseguir la paz, y no había 
necesidad del apoyo de los Estados- Unidos. El estado que 
guardaban las reatas no bastaba ni para cubrir los ^stos mas 
indispensables. 

Una lucha que pareci(í concluirse i los primeros vaivenes pa- 
8(5 por diversas crisis, aunque la humanidad y la civilización ha- 
cían grandes esfuerzos para recobrar sus prerogativas, y pare- 
cía que no era posible que por mas tiempo siguieran cometién- 
dose los crímenes que en el seno de la sociedad se ejecutaban. 
Sí la reacción hubiera triunfado habría sido señal de qne nues- 
tra sociedad había muerto, y los vencedores no Imbrían halla- 
do i su rededor mas que desgracias, s^na pudo verse en los 
Estados en que dominaban. 

Nombrado por los reaccionarios el general Pérez comandante 
general de Puebla, r^^esd á México el general Dies de Boni- 
lla, 7 en la ma&ana del 13 de Diciembre fué atacada mqneUa 



T BBVOLÜGIOKBS BEL fi^AIK) im VERACRUZ. 147 

ciodad por las fuerzas de Alatriste, siendo gravemente herido 1858 
en la refrita el teniente coronel Feliciano Bodrignez; cerrdse 
el comercio, la tropa ocnpd los parapetos formados con algo- 
dón y los liberales se retiraron hacia Tlaxcala. A la vez Cuan- 
tía era sitiada por las fuerzas de Alvares. 

El 10 de Diciembre se reunieron en Hnamantla las fuerzas 
liberales de Tlaxcala y Puebla y saliendo las caballerfas á las 
drdenes de Carbajal ocuparon i Amozoc y avanzaron todas á 
Puebla el 1 3, entrando hasta el barrio de la Luz, y al dirigirse 
al Sur de la ciudad, batieron á una fuerza de caballería, y des* 
pues se marcharon para Zacatelco y Apetatitla, de donde pas(5 
Carbajal á Texmelucan; ahí batid una fuerza reaccionaria, y 
cayeron en su poder presos, varios de los que iban en la dili- 
gencia, y en los mismos carruajes los condujo i Apetatitla, 
donde sostuvo un combate, enviando los prisioneros á Hua- 
mantla, y quiso fusilar i los generales Miñón y Galindo^ que 
se salvaron por la solicitud de algunos oficiales. 

Alatriste se vid obligado á dejar i Huamantla y se situd en 
la mesa de Tepejahualco, y buscado por los reaccionarios es- 
tuvo prdximo á sufrir una derrota, de la que se salvd to- 
mando buenas posicionesi una de ellas en la cima del Terre- 
nate. 

En la capital se descubrieron algunas barras de plata ocul- 
tas en la casa que habitaba el ministro norte-americano cuan- 
do aquella fué atacada por Blanca 

Las fuerzas de Cobos se prepararon i marchar de Cdrdova 
á mediados de Diciembre sobre Yeracraz, teniendo nueve ca- 
ñones, dos morteros y gran cMitidad de parque y proyectiles 
gruesos, pero una parte de ellas tan solo llegd al Chiqnihnt- 
te. Qn^ó nombrado comandante de la fortaleza de Perote • 
el gefa Igoücio Bala, y Antonio Vargas se encargd de la co^ 
Biandanda militar de Huatosco. Entonces estaban frente á 



148 HI&TORLi DE JALAPA 

1858 Veracruz cinco baques españoles, cinco franceses y un norte- 
americano, llamado la "Saratoga." Muchas familias seguían 
abandonando el puerto, y el general Iglesias mand($ formar 
compañías municipales encargadas de conservaí' el drden den- 
tro de la plaza, entte cuyos oficiales estaban Miguel Q. Cas- 
tilla, Manuel Arzamendi, Cayetano Alegre, Francisco Yaldes, 
y entre los sargentos Miguel Carrau y Eugenio Pasquel. 

Un nuevo escándalo vino i aumentar el número de los mu- 
chos que yababian cubierto de luto á la nación y hundidola en 
la anarquía: el general Echeagaray que había reunido en Ayo- 
tla las fuerzas con que se le enviaba á batir á Cuantía, se pro- 
nunció el dia 20 de Diciembre proclamamlo un plan formado 
por él mismo y que en sustancia decía: que cada departamento, 
por medio de elección popular, nombraría tres representantes, 
que se reunirían én la capital y formarían una constitución con 
arreglo á las necesidades del país, á ctiya aprobación se suje- 
taría el código, reformándolo si fuere preciso, con arreglo á la 
opinión dé la mayoría de los mismos departamentos; mientras 
tanto ejercía el poder ejecutivo el general en géfe de las fuer- 
zas pronunciadas, es decir, el Sr. Echeagaray. Al saberse tal 
suceso en la capital se dictaron las disposiciones necesarias pa- 
ra la defensa, fué dado de baja el general pronunciado, decla- 
rada la capital en estado de sitio reasumiendo Zuloaga el man- 
do y nombrando su segundo al general Pifia; declardse conspi- 
rador á todo aquel que tuviera relaciones con el enemigo, de- 
biendo ser juzgado y sentenciado en consejo de guerra; después 
de las seis de la tarde nadie podría entrar ó salir de la plaza 
sin el correspondiente pasaporte; se .prohibid toda reunión que 
pasara dé cinco personas, exceptuándose las tropas del ejército; 
cesaron los toques de las campanas; el comercio debía cerrarse 
al primer aviso, las pulquerías abrirse solamente de las siete 
á las obce de la maftana y se prohibid la venta de otras bebidas 



X REVOLUCIONES DEL ESTADO DE VERACRÜZ. 149 

embriagantes y fué Daevamente reducido i prisión D. Mannel 1868 
Doblado. Echeagaray acbmpan<5 el plan con una proclama. 

El pronunciamiento acaudillado por este general fué repro- 
bado por los liberales y los reaccionarios, pues aquellos que- 
rían la constitución de 57 y tí estos les destruía la unidad de 
acción que tanto necesitaban; queríase un avenimiento imposi- 
ble y se desacreditó el plan al nacer, porque el que lo proclamó 
pedía desde luego su engrandecimiento personal; Echeagaray 
dijo que estaba decretado que las tropas de Zuloaga no po- 
drían sobreponerse á los constitucionalistas, qnejdse de ht tris- 
te situación del país y añrmd que el sentido nacional condenaba 
la peligrosa exageración de las dos teorías que habían intentado 
plantearse entre nosotros, y que el único fruto que se había 
sacado de las desgracias sufridas en el año aciago de 1858, fué 
la creación de on espíritu público que anatematiasaba las exa- 
jeraciooee, y el ueseo de una libertad justa y prudente. 

En Guernavaca fué secundado el plan de Ayotla y recoao- 
eido ooiBO gefe supremo el general Echeagaray. 

El general Zuloaga también á\ó un manifiesto reprobando 
los actos de Echeagaray. 

De nada sirvieron las precauciones tomadas por Zuloaga, 
pues el 23 i las ocho y medía de la mañana anunció el toque 
de dianas en San Agustín, que se había pronunciado el bata- 
llón de infantería mandado por el teniente coronel D. Manuel 
Gual. Creyóse al principio que dicho pronunciamiento estaría 
en consonancia con el plan proclamado en Ayotla; pero á poco 
se supo que este plan había sido modificado eo la capital de 
at^uerdo con el general Robles, quedando reducido á desco- 
nocer al gobierno establecido en virtud del plan de Tacuba- 
ya, que el gefe militar del movimiento en México, el general 
Echeagaray y la autoridad política que lo secundara en el dis- 
trito designarían tres representantes que nombrariaa una junta 



150 HISTORIA DS JALÜFá 

Id&S ^^ personas notables de todos los departamentos, arec¡nda<hs ó 
residentes en la capital, para que eligiesen al presidente interi- 
no y fijasen las principales bases de) gobierno, en tanto que pu- 
diera ser formada 6 expedida la oonstitacion. Este plan fué 
el qae proclama el teniente coronel Oaal reconociendo como 
general en gefe del ntovimiento de México al general D. Ma- 
nuel Robles Pezuela, 

Pocos momentos después secando el movimiento en la ex- 
Acordada la faerza de policía al mando del general Tapia, j en 
varios pantos se situaron en el resto del día secciones de pro* 
nunciados y los defensores del gobierno. 

El general Zuloaga envió una comisión al teniente coronel 
Gnal i las diez y media de la mafiana, compuesta de los Sres. 
general D. Francisco Cosío y el secretario de} gobierno del dis- 
trito D. Francisco de P. Tabera, para asegurarle que si en el 
moyimiento iniciado en México solo se trataba de separar sn 
persona del gobierno, estaba dispuesto á retirarse; pero que si 
se queria c^rntrariar los principios políticos de su administra* 
cion se sostendría hasta donde le fuera posible* A consecuen- 
cia de esta manifestación pasd á palacio el general Bobles i 
las once y medía á conferenciar con Zuloaga, quien pidid la 
libertad del gefe de policía, Lagiarde, preso en la ex- Acor- 
dada y Bobles desde luego expidid la drden para ello. En 
la conferencia dijo el general Zuloaga i Bobles que estaba dis- 
puesto Á retirarse con tal que se le permitiera nombrar tres 
individuos que debían quedar encargados de conservar el dr- 
den y la tranquilidad hasta que llegara el general Miramon, 
qnien en unión de los generales Echeagaray y Bi^bles procede- 
ría á nombrar las personas que debían componer la junta i que 
se referia el plan y Bobles se retírd á consultar el asunto con 
sus compañeros de armas. 

Eu la tarde se adhiríd al plan la cindadela reconociendo por 



T BX701MC101X9B DEh fiSETTADO M TERAGRUZ. 151 

# 

gefe al general Ovando, y á las dos de la misma se Iiabia pa- ) 858 
sado con los pronanciados de San Agustín nn destacamento que 
estaba en la Profesa. El comercio qnedó cerrado pero no hubo 
qne lamentar desdrden alguno con respecto i la propiedad ; 
fueron puestos en libertad los Sres. Doblado, Riva Palacio, 
Arriaga y Balbontin y algunos otros, y la legión de honor 
también se adbirid al plan en el cuartel de San Diego* 

Los nuetos revolucionarios creyeron que con el alejamiento 
de Zuloaga se lograría la pacificación del país, considerando 
qne ni él ni el gobienio constitucional tenian la fuerza f&tca y 
moral suficiente para ello, suponiendo que no contaban con el 
apoyo de las personas pacíficas acomodadas é industriosas y con 
el de los hombres de buena íé de todos los partidos, y asegura 
ban que tan solo querían qne se estableciera un gobierno ema- 
nado de la opinión pública. 

No estando conformes los gefes de las fuerzas pronunciadas 
eon las proposiciones de Zuloaga las modificaron, y qnedó cele- 
brado un convenio, retirándose el presidente de palacio á las 
once de la noche, pasando con su familia á la casa del ministro 
ingles; en la mañana del 24 ocup<$ el palacio el general Ro- 
bles Pesnela y era esperado el general Echeagaray para pro- 
ceder al nombramiento de la junta de notables ^ pero este gefe 
se habia dirigido á Puebla. 

Keunidos en la casa del Lie. D. José María Godoy los ge- 
nerales Bosas Landa, Gamboa y el Líe. D Sabino Flores co- 
misionados por Robles Pezuela y los de la misma graduación 
Parra, Cosío y el Lie. Tabera por parte de Zuloaga, se acordd 
que este señor cesaría en la noche del 23 en las funciones de 
presidente interino, y dejaría la capital al cuidado dol goberna- 
dor del distrito, para que la entregara al general en gefe de las 
fuerzas pronunciadas, quien garantizaba la seguridad y libertad 
personal de Zuloaga en la parte del territorio i donde se ex- 

TOMO v. — 20 



J52 niSTORtA DE JALAPA 

1858 tendia su autoridad, comprometiéndose i recabar las mismas 
garantías del gobierno que se estableciera i consecuencia del 
movimiento político verificado; se reconocieron todos los des- 
pachos militares expedidos por Zuloaga y quedaban á disposi- 
ción del general en gefe las trapas que estaban subordinadas á 
la administración que acababa. 

Robles dictíí algunas disposiciones en el ramo de la guerra y 
enviij comisionados á D. Manuel Grutierrez Zamora, asf como á 
todos los gefes coustitucioualistas, invitándolos sí secundar el 
plan, dando Robles (5rden á las tropas reaccionarias de estar i 
la defensiva; levanto el estado de sitio que guardaba la capital, 
expi<li(5 varias proclamas y nombrd para tratar con el Sr. Gu- 
tiérrez Zamora á los Sres. J. M. Esteva, Valente Mejía, Agus- 
tín del Rio, y suspendiij la salida de los que iban i Guada- 
lajara. 

La población de esta ciudad vi(í con indiferencia desaparecer 
la administración de Zuloaga, no obstante que á pesar de ser 
él persona de poca significación, representaba el plan de Taca* 
baya. 

En Puebla, que seguia amagada por Alatriste habia sido se- 
cundado el movimiento del general EcheDgaray desdé el 20, 
y otro tnnto hicieron Orizava, Cordova, Jalapa y Perote, El 
gefe Callejo se abstuvo de pasar de Toluca á México en auxi- 
lio del gobierno emanado del plan de Tacubaya, y declar(5 que 
él y sus fuerzas reconocerían á la administración que quedara 
establecida y se adhiri(5 al plan del dia 23. El Plan modificado 
fué reconocido en los departamentos de México y Guanajuato, 
y el nuevo partido lleg(5 á decir que en Veracruz ló habia secun- 
dado Gutiérrez Zamora. Fué notable que dicho plan no llamara 
& ningún comisionado del ejército del Norte i la junta que se iba 
¿formar, y desde luego pudo asegurarse que no se conformaría 
con ello Miramon, acerca del cual se dirigid por la posta el cé- 
lebre P. Miranda. Los nuevos sublevados creyeron que el plan 



Y REYOLUGIOKBB DEL ESTADO DÉ VERACRÜZ. 153 

tomaría incremento por haberle dado por base el principio de la ^S68 
soberanía popular. Adhiriéronse al nuevo movimiejito los ge« 
nerales Zenea, Güitian y Ovando.* ^ 

Entretanto los constitucionalistas no perdían el tiempo; Blan- 
co atacaba a Guadalajara al salir Miramon en persecución de 
Degollado, Trejo salió de Veracruz y fué á ocupar las villas de 
Huatusco j Coscomatepec, teniendo que replegarse á C(5rdova 
las fuerzas que guardaban el Chíquihuite; Puebla corría peli- 
gro de ser tomada por Alatríste, y ahí fué secundado por el 
general Pérez el plan reformada en la capital haciéndolo tara- 
bien el general Echeagaray.* 

En Puebla no habia querido tomar parte por el plan de Ayo- 
tla el general Pérez, haciéndolo todo el coronel Luciano Prie- 
to; pero como se sospechaba que Echeagaray se iba á unir con los 
constitucionalistas de Alatriste, esto produjo un contra-pronun- 
cíamíento i las dos de la mañana del 24, y cuando Echeagaray 
se dirigía i saber lo que pasaba, fué detenido y apresado en 
nno de los parapetos. Habiendo llegado en la tarde del 25 los 
comisionados por Robles, pronunciase Puebla por el plan re- 
formadOi estipulando el general Pérez que también él tendria 
parte en el nombramiento de la junta de representantes, y did 
su poder al Sr. Rodríguez de San Miguel y el general Echea- 
garay que fué puesto en libertad, envíd como delegado suyo á 
D. Ciírlos Peza, quien cayd en poder de Carbajal, situado á la 

1 El pl»n proelamado en la capital el 23 fué firmado por los generar 
lea Mora y Yillamil, Salas, Ampudia, Gómez, Heredia, Andrade, Viz- 
caíno, Ortega, Rangel, Alvarez Manuel, Oalindo, Pavón, Cadena, Ze- 
nea» Mendoza, Andrade, Agea, Morales, Alcayaga, Monterde, Gajoso, 
Quijano, Montero, y por 19 generales graduados. . 

2 El acta levantada en Puebla fué firmada por los generales Pérez, 
Echeagaray y Noriega, coroneles Eugenio iTUoa, J, Joaquín Herrera y 
Joaquín Herrastí* 



154 HISTORIA DE JALAPA 

1858 sazón en San Martin Texmelacan, cnyo goerrillero eogi6 pre- 
sos á algunos áe los que iban á México, y fueron oondncidos 
'^ á Tlaxcala en las mismas diligencias que los trasportaba». 

Robles añadid otro comisionado que representara á Miramon. 

D. Santos Degollado declard conspiradores á los eclesi^tt- 
eos que negaran los sacramentos ó exigieran retractación pú« 
blica, con motivo del juramento i la constitución y señald las 
penas que debian aplicárseles; dispuso que á ningún eclesisís* 
tico se molestara por su conducta pasada. 

El nuevo movimiento de la capitiil vino á añadir otros ma- 
les á los muchos que hacia mas de un año se sufrían con la 
mas cruenta y desastrosa de las guerras civiles que tuvo Mé* 
xico. A la sombra de las diversas banderas políticas y tomán- 
dolas como un pretesto, las bandas ya numerosas de hombres 
armados, se aumentaron por todas partes, no llevando otro ob- 
jeto que ejercer el vandalismo mas desenfrenado, medrando 
con el desdrden, el pillaje y la matanza; imponiendo exaccio- 
nes de todo género, asolaron las poblaciones y los campos, y 
obligaron á las familias á abandonar sus hogares é intereses 
para poner en salvo sus vidas en las ciudades menos espuestas 
á sufrir tan grandes males. 

Equilibradas las fuerzas de los partidos beligerantes, á una 
derrota seguia una victoria, i la ocupación de una plaza la 
pérdida de otra: á cada descalabro una ventaja, de manera que 
mirando la cuestión bajo el punto de vista guerrero, las pro- 
^ habilidades del triunfo guardaban las mismas condiciones que 
hacia cerca de un año, y ni aun el nuevo cambio verificado en 
la capital fué bastante para imprimir otro giro & la cuestión, y 
evitar que la guerra civil siguiera destruyendo nuestra sociedad 
empujándola á su ruina, y era de creerse que se aumentarían 
las causas que hacían subsistir tal estado, cuando enfrente á la 
legalidad iba á colocarse la soberanía nacional, llamada por el 



T RSYOLÜGIOKSB BEL EgrTADO DS VERAORUZ. 155 

nuevo plan modifieado, sostenieado que solamente la nación 1858 
te&ia derecho de resolver como lo creyera conveniente las 
cuestiones qae sí ella interesaban, ya fueran políticas, sociales 6 
admiaistrativas, principio que siempre producía sns efectos, no 
obstante que las acciones apelaron ¿ él con frecuencia para 
JQstificar sus reprensibles actos. 

Los naevos revoltosos no pudieron hacer otra cosa que con- / 
siderar la capital como el lugar donde estaban representados 
todos los partidos, y optaron por escoger entre los vociaos de 
ella aquellos que debían representar á la nación. 

El representante de México en los Estados-Unidos D. José 
M. Mata hacia cuantos esfuerzos le era posible para que fuera 
reconocido por esa república el presidente D. Benito Juárez; 
y logrd que el presidente Biichanan dijera que protegería la 
integridad del territorio mexicano contra la intervención hostil 
de cualquiera potencia, contribuyendo á esto los informes del 
mismo Sr. Mata, quien sostenía que el gobierno reaccionario 
estaba tratando de sostenerse con la intervención del gobier- 
no de Rspaña. 

Zuloaga habia arreglado la cuestión española sujetaudola al 
fallo de Inglaterra y Francia. 

No obstante la imperiosa necesidad que hubo en la capital 
de la junta de representantes no se lograba establecerla, pues 
Echeagaray no estaba conforme con lo que pasaba y se dirigid 
á México con las mismas fuerzas con que se pronuacid en Ayo* 
tía. Bobles nombrd al general Salas para que lo representara 
y reunido éste con Azcaírate y Rodríguez de San Miguel tra- " 
taron de nombrar á los representantes. 

El nuevo plan acaudillado por Robles fué visto por el pueblo 
como una de tantas promesas vanas é irrealizables que se ha- 
blan hecho i la nación, tantas veces engañada y que tantas ha- 
bia visto burladas sus esperanzas, por cuya razón habia perdido 
la fé en los planes políticos y en las promesas. La revolución 



156 HISTORIA DB JALAPA 

1858 constitueionalista que ea México se operaba lo era de princi- 
pios, y por lo mismo no era posible transacción alguna; por otra 
parte como á medida que la guerra se prolongaba sabían de 
punto las pretensiones encontradas de los grandes contendien- 
tes y se exaltaban las pasiones y los ddios de partido, era de 
temerse que si la lucha no tenia un pronto término, se aniquila- 
ran en ella las fuerzas y. los elementos de la nación y se corría 
el peligro de perder la nacionalidad é independencia. 



CAPITULO SEGUNDO. 



SUMARIO. 



U fimn de SS de Mctembre et fereallmlile.— Junta Itomads popular. - EUge preiidente i Mlramen y •otütuta 
é ftoblea Pexuela.— '£1 ajuntamleoto de Jalapa te reduce á ana coineloii.~La Uare declara á esta du- 
iad aa catado de sitio.— Arreglo que turo elgobtemo de Joareí con lo« grfet de las escuadrss. >-Miramoa «^^ 
repone á Zaloaga en el goblenio.-Zalosga nombra presidente sosUtato á Mlramon .-Biografía de éstc-Oon- 
trlbucion del 1 pg.- Mlramon nombra ministerio. -Marcha con tropas sobre Teracras.- Pnebla le liaco 
■na SQlcmne reeepdon.— El gefe Mondes ooapa á IZaeapoaxtla.— Mlramon frente á Yeracos — DlsposlciO'* ^"^ 
Bes en el Interior de esta p1asa.~Los conutttaclonaUstas atacan á México.— Falta uniformidad en sus pU- 
meu-^'Lo» derrota Márqoet el II de Abril.— Mlramon llega á México —Fiesta* y entusiasmo de 1 s reaovio- 
oariea.— PrWoneroa ftasiIado8.—Ascen<>os.— Llega á Teracrus el mlnlitro Mac-Lane —Protesta y declara* *<— ^ 
clboea dd 8r. DIes de Bonilla —Ocupa Bobles i Jalapa —Sus disposiciones —M Arques ocupa á Morelia — 
Coabate délas Piletas.— IMrision territorial.- Dinero tomado por O. Ortega en Guanajn tto.— Arteaga 
ataca 4 esta dudad. — Dos obras sobre derecho publicadas por Roa Bircena.— Conducta enviada i Vera* 
crias- — Kzpcdldun á Tlaeolulam.— Cambio de ministerio —Ley de hacienda dada por »l Sr. l'esa.— Maní- ^^ 
fleatoe de Juares y. Mlramon.— Lej de nsdonslisacion de bienes eclesiásticos. — Disgustos entre los ministros 
«oaallUMiboallBtas.— Ley sobre el matrimonio dvO.— Protevtas.— Tmtado Mae-Lane-Ocampo.- Ixcomn- — 

«don tatmlBada contra las leyes de reforma expedidas en Teracrus.— Los fuslooistas hacen nuevos esfoer- 
•oflL — Atacan 6 Córdova los eonslltnclonalbtas.— Ley dada por Juares sobre los diss festivos. — Yidaurrl se 
luace ladependleiite.— fll goblenio de Terbcms desccmoee al gobernador Alatriste.— Oxncsntracioikde lo» . 
■bcnles en San Miguel de Allende. — Tratado de Mon-Almonte.— Doblado en Guanajuato.— Cí'bos destru- 
y« i loa oaxaqueBos en Teetftlan.— Los :ons Itndonallstas son derrotados en la Eatanda de las Yacas.— 
Propealclones hechas á Robles por el gobierno de Yeracrus. --Mlramon en Oua lalajara —Marques pasa & 
Véx«eo^para ser Jusgado.— Campafla de Colima.— Concluye Juares un tratad» con los Estados-Uaid(«.— ^ 
P^yüiilo ToalTa á Yeraerua. 

La primera condición qne envolvía el espirita del plan pro- ]^g59 
clamado el 23 de Diciembre anterior^ era qne se propusie- 
ra entre los partidos ana transacción,, deseo irrealizable^ paes 
8Í bieu todos eran considerados^ á ninguno se ofrecía el trían- 



158 HISTORIA DB JALAPA 

1859 ^^ absoluto de sus ideas, y queriendo que todos se presentaran 
ante el tribunal de la nación, protestando que la misión de 
la fuerza armada se limitaría á protejer la libertad de los de- 
bates y i hacer que el fallo que se pronunciara se hiciera efec- 
tivo, solamente se logr(5 que tan buenas ideas para otras cir- 
cunstancias sufrieran entonces la pesada silba del* ridículo. 

Robles queria que se abriera un gran juicio donde todos los 
partidos tuvieran igual representación, iguales medios de de- 
fensa, é iguales garantías; tal pensamiento tenia el gravísimo 
defecto de ser inaplicable, cuando la sangre que se d^ramaba 
¿ torrentes teñía los campos y las poblaciones y cuando no ha- 
bia intereses en la sociedad que no estuvieran heridos ó ame- 
nazados de muerte, ni familia que no lamentase algunas pérdi- 
das, y cuando existia un c<5digo legalizado que daba lo que el 
nuevo caudillo promctia. Por otra parte, representantes de 
los partidos conservador y moderado fueron los nombrados 
para designar los miembros de lá junta, y no podian proceder 
con toda la rectitud^ imparcialidad y sabiduría que requería 
el desarrollo de la ¡dea de Robles, y no era posible %ae el 
pensamiento moral y filosófico que éste acababa de iniciar, sí* 
gniera sa corso majestuoso, y que condujera i la nación i la 
concordia y á la paz. 

Retardado el nombramiento de la junta por no haberse 
presentado los comisionados de los gefes Echeagaray y Mira- 
mon, dispuso Robles que representara á éste el g;eneral Casa- 
nova, y se aguardó al comisionado por Echeagaray, que al 
fin lo fué D. Marcelino Castañeda; verificado el nombramien- 
to de los vocales que debian componer la junta popular á que 
se reíeria el artículo 2* del plan del 23, se procedió á su ins- 
talación el dia 30 de Diciembre anteiior. Para componer la 
junta fueron nombrados 160 índividnos, y su misión no se es* 
tendió á organizar políticamente á la nación, ni á imponerle 
an gobierno, sino que habia de tratar de abrirle ona vía pa- 



Histana (JE JabpB y rcvolociarES ¿s\ Csrado Atw 




UdíliVit>Mii'';iii9thijii 

D" MANUEL ROBLES PEZUELA, 

u:ü¿rnai)Dry CDUianriafitE íifál. (JElUepDrtamEntQ de VerBcrui 

nombrado por Miramon.y jral.EnGefe Je la Hivisian reacciünaria 

■(ÍBOfiBrtlB(1853yl8eDJ 






• - i 






T REVOLUCIÓN» I>8L BOTABO DB VBRACRÜZ. 159 

cífica para que rnaaífestara sa soberaaa valantad ; la junta debia 1 35 9 
ser la primera aplieaeion práctica de los priacipios de tran** 
saccion 7 de concordia. USl nombramieato de los que iban á 
componer dicha junta fué calificado por los constitucionalistad 
de parcial en cuanto á. los partidos^ y de diminuto en (manto á 
la representación de las cl&ses, pues a^nas, como la de arte- 
sanos, no tuvieron representantes en ella. . A la instaliacíon 
de la junta hecha por el Sr. Azcárate^ concurrieron 90 voca«-^ 
les, 7 prooedíéndose á la formación de la mesa, quedd electo 
D. Mariano Biva Palacio para presidente, y para secretarios 
el lie D. José María Gknealez de la Yega 7 general D. Fran- 
daco Segovia; en seguida el presidente annnoid que conforme 
al artículo 2!" del plan, se iba i proceder á la elección del ge** 
fe provisional del ejecutivo; uno de los vocales observó que lo 
parecía mas natural 7 conveniente que se acordaran primera- 
mente las bases ¿que debia sm'etarse el presidente de la nación 
en el ejercicio del poder, otro le combati($ 7 la junta decidid en 
votación nominal que se establecieran primero las bases 7Mes- 
pues se hiciera la elección. Otro de los vocales propuso, 7 la junta 
acorde, que el presidente nombrara una comisión compuesta de 
cinco individuos, que dentro del tercer dia presentara un pro- 
7eeto sobre las bases á que se refería el artículo 2"* del plan, 7 so- 
bre el modo 7 forma de convocar á la nación para que se constítu- 
7era libremente, 7 reca7(5 el nombramiento en los Sres. Lies. D . 
José María Cuevas, D. Pedro Escudero 7 Bchánove, Dr. D. José 
María Covarrubias, general D. José ügarte 7 Lie. D> Poncia- 
no Arriaga; en seguida se levantd la sesión, quedando citada 
la junta para el. dia I"" í la una de la tarde. En esta primera 
junta se recibieron 10 oficios con renuncias^ entre las cuales 
estaba la del Sr. D. Sebastian Lerdo de Tejada; los que re- 
nunciaban comprendieron que habiendo una constitución lega* 
lizada, era por demás tratar de convocar á la nación para que 
se constitu7era otra vez. 

TOMO V.— 21 



I8§9 



160 . filSTORIA^ BB JALAPA 

El 2 de Enero fué electo presidente provisiopa) de la repú- 
blica el general Miramon por 50 votos contra 46 que obtuvo 
el general Robles Pezuela, habiéndose sabido en el mismo dia 
que Miramon habia derrotado i Degollado cerca de Colima, en 
Atequiza. Robles comunicó inmediatamente su nombranftiento 
al electo. La votación para presidente se hizo dos veces, pues 
la primera sacaron: I voto el Sr. Ceballos, 3 el Sr. Muñoz Le- 
do, 41 el general Robles, 35 el general Miramon, 2 el general 
Yafiez, 14 el general Salas y 4 el Sr. D. Mariano Riva Pala* 
cío. El nombramiento del presidente fué publicado en la capi- 
tal por bando nacional. El decreto nombrando preside&te á 
Miramon estaba firmado por D. Mariano Riva Palacio y los 
secretarios Vega y Segovia, habiendo acabado la sesión en que 
se expidió, en la madrugada del dia 3. 

La junta acordd que mientras se establecía el gobierno pro- 
visional, ejerceria el poder polítioo el general Robles Pezuela, 
nombrándole presidente sustituto. Designado Miramon para 
presidente era seguro que los pensamientos de Robles acerca 
de conciliación quedarían sin efecto. 

Robles no tuvo suficiente energía para sostener lo que creyd 
bueno para su país y caer envuelto en la mina de sns idea?, 
faltándole todas las condiciones que constituyen i un apdstoL 

En la junta se propuso que para procurar la terminación de 
la guerra fueran excitados los gefes de los bandos contendien- 
tes, á fin de que cesando las hostilidades, se sometieran al fa- 
llo de la nación las cuestiones pendientes, en la forma y términos 
que se conviniera en la negociación que al efecto se iniciaría. 
El presidente interino gobernaría con arreglo al estatuto que 
debía formar el gobierno al mes de haberse instalado, se estable- 
cería un consejo de gobierno compuesto de 21 consejeros nom- 
brados por el gobierno, para que se le consultaran todos los 
negocios graves, y en el estatuto se consignarían las disposi* 
cienes necesarias para asegurar las garantías de todos los cin- 



T REYOLUOIONEB BSL BSTABO DB YERACRÜZ. 161 

dadanos, no pndiendo ser privado ningnno de la vida 6 de la ^^^^ 
libertad, sino en virtud de leyes preexistentes y por manicato 
de la autoridad competente; la propiedad se declaró inviolable, 
y en consecuencia no podía la autoridad imponer préstamos 
forzosos; en el estatuto se asignaría la responsabilidad de los 
ministros de lilstado, que se baria efectiva ante la primera re- 
presentación nacional que se reuniera, y debía de ser una de 
las bases del gobierno la independencia del poder judicial y la 
inamovilidad de los jueces y magistrados; diéronse por la junta 
algunas otras disposiciones, entre las cuales estaba la de que 
el gobierno no podía enajenar ni hipotecar parte alguna del 
territorio nacional, y que los tratados y concesiones se harían 
con acuerdo del consejo. Admitiéronse la leva, y la pena de 
muerte por delitos políticos. 

Estos acontecimientos y la pérdida que tuvo Degollado en 
San Joaquín, dejando en poder de Miramon 28 píesoas de ár- 
lillerfa que tenia en la barranca de Beltran, aumentaban la 
congojosa espectativa en que se hallaba el pafs, pues no se sabia 
cuándo tendrian fin las cuestiones que agitaban i los bandos 
en que la nación se encontraba dividida. 

Por primera vez, en el curso de los cambios políticos habi- 
dos en México, se ofreció al observador el hecho rarísimo do 
que una revolución, i los ocho días de efectuada, fuera i po^ 
nerse por sí misma, hasta cierto punto, al lado de los principioa 
y de las personas que imperaban al ser proclamada, y á quie-- 
nes debid ser mas ó menos hostil supuesto que recurri<$ á las 
armas para destruir el drden de cosas existente.. Miramon, aun 
sin tener un programa fijo de ideas políticas, había llegado á ser 
la personificación del principio conservador, y al ser electo pre»* 
sidente se nulificaron las tendencias del último cambio político,, 
pues era seguro que Miramon no podría sujetar su administración 
i las bases emanadas del plan de 23 de Diciembre, y con esto que- 
dd bien marcada la ineficacia de dicho plan para alcanzar elncv- 



163 UjpilOBfJL P& JAIOPA 

1859 ^1^ 0l))9to de la pp^ificiw^iaQ <le Id repúWk» porlos ntedioaqae él 
mjsmo üüdicaba. EL rápido cambia en la loardia políUca de loa 
fosionista^ se debid sin dqLda.al efecto qoe prodiyo. en el Sr. 
Bobles el oteervarqae njiaii solo gefe ooostítocionali^ta se 
adhiiid á su peiuuuDiiento, coosiderado por él qomp sallador, 
y. que el tiempo de las ajianzas j de las solodonea p^eíficas 
había terminado ya, quedando al acero la decisión de las 
gestiones; habiendo Jnarea rechazado por un mapifiestp la 
idea de la, fusión, era imposible que el partido juariata viera 
en lo que habia pasado en la capital, otra cos2^ qpe una íarsa^ 
teniendo un, programa t^an sencillo qne consistía en, someterse 
i la ley y en que no se cometieran abusos. 

Distante el Sr. Bobles hacia tiempo de la escena política, 
acostumbrado á considerar los acontediiileiitoB en geoenUt y 
¿ grande di^ncia y desembarazado de- las afecciones de par- 
tido, crey d que bastaba proclamar la neutralidad para esjbable- 
q^vlsk^ y para que se estrecharan cordialmente todae la^ nianoa 
teñidas aAn ocm la sangre de la lucha* 

Al aaber Miramon los sucesos de la capital,, mi^e^i^ que 
solamente sostendría el plan proclamado en Tacubaya y re- 
formado en la* capital el 11 de Enero de 135S; se qoi^dd en 
Gu^kdaUú^M^i 7 en h capital se decía que el jdyen gepyecal no 
aceptaría lo que había pa^o y que por lo mismo cepcaadria i 
la administración caída. La vida de Miraron había sido Itasta 
entonces la de un soldado que quiere únicamente ganacbatallas, 
pero de pronto se halld trasportado i la vida política, ma que 
nada revelara en él ideas fijas sobre sistemas de gobierno, si no 
era la de cortar á sablazos todos los nudos que ofrecía la sitpoui- 
cion, y derribar los obstáculos que se oponían al partido donde 
estaban sus ^unigos; no re^^enocid nada de lo heebo en la caj^- 
t^^y ^uIqi^ vpkidi protestar contra el- movimiento de Di- 
ciembre. 

HadoAdo á un ladQ el pa^o constitucipn«sjy«ta lo qjOA pa- 



T RSYOLUddinDB LB l^EdTÁlH) lA YSRAOBÜZ. Ilft 

Baba en Itt eapUal, compre&did que eta tiempo áé éssáñollnt ^^^^ 
teas accioB j toé atacado Iráípnato, a^mbatarota por T^c laí 
partidas d« SandiM Boman y Montenegro; en Yeraoniz nada 
lograr^m los oomtBíoiiados de BoUes; Jalapa 6ra ocupada por 
las fiíems coni^itirdoiialistas al mando del gefé La Llave, ha« 
biéndola «vacaado las fuerzas de Negrete i bnes del mo atite* 
rtor y toi nn solo gefe Irberal se adhiH<$ al tnoviménlo de la 
goamióioD de la Capital; Tehnaoan era ocvpádo por tos jttaria^ 
tas, y eü Onzava esperaba Cobos drdenes de Miramón para 
obter y se átrínc^raba para resistir las fuertes de Trejo qM 
ocnparoQ i Cdrdova, tomando la comandaBcia militar D. Fram 
cisco Tamariz, y ahí concentró Cobos las fuerzas de Tehuaeao 
y otroé pmtds. 

iCntrétaiito en Jalapa octpada por los ecMoustititatoilalislaa^ 
por haberla «baaddnado Negteté,se insfald una coniision que 
ae Uafiió a^iHitainiento presidida por él alcalde <8^ B. Jea* 
qiHhi Veíame Qoiree, teníetado sesionéis hasta don la misorjüa 
de 4 oapitniares. £1 geft poHIico Sr. Sayago iband<5 que se 
fcraase un padrón general para organizar la gualrdia naciotiali 
é influyó en e) re9tableeimiento de los Jurados dé califtcadou 
para loa ezteptuados de este servicio. El batallón de guardia 
nacionid se llafmó de la "Imleg^endetaciá." 

(k/a los canibtos de ayuntamiento y de secretado se perdid 
el tintero de plata que esta corporación poseia, y seguido el 
astuto ante el juez de 1* instancia se encontrd que aquel obje'* 
to estaba eu^eiado en la tienda del Sn D. CUrlos Teran, y 
se hicieron cargos por ellb al ex-secretoi^io D. Joaquín Ghue« 
vara. 

Bn el lugar que ocupaba el secretario toé colocado el escri- 
biente D. Petroailo Tro^llo con $20 desueldo^ deqmes de ha- 
ber servido el iftfsmo poesto él Sr. D. Rafael Montesdeoca. 

Al instalarse el nuevo ayuntamiento constitucional prestaton 
todos loe ceuecjjkiles el jarameuto de guardar y hacer guardar 



164 BISTOBIA DB JALAPA 

1859 la constitución de 57. El Sr. D. Francisco Ammendi, qne era 
nno de los electos, no quiso jurar dicho cddigo, y sí lo hizo el 
Sr. D. José Marfa Oamacho quien un ano antes se habia rehu- 
sado á ello, y en 4 de Abril fué nombrado por mayoría para 
secretario D. José María Maldonado, prestando juramento á 
la constitución y de cumplir bien y fielmente su encai^go. 

El gobierno del Estado prorogd el plazo que habia dado pa* 
ra importar por Yeracruz maíz, arroz, manteca y carbón del 
extranjero, dispuso que residiera en Yeracruz el tribunal su- 
perior mientras las circunstancias lo exigieran, y determina la 
manera de cubrir los gastos del propio Estado en el presente 
año- 
Garza y Zaragoza se hallaban en los alrededores de San 
Luis; el gobernador de Oaxaca, Diaz Ordaz, avanzd sobre On- 
zava; Pueblita atacaba á Salvatierra, y el general Márquez 
pretendió marchar sobre Morelia con una brigada, habiendo 
llegado allí D. Santos Degollado; de Michoacan eran dester- 
rados los padres paulinos, y Diaz Ordaz se retiró del camino 
dé Orizava al prestar auxilio á ésta las fuerzas del coronel 
Oronoz salidas de Puebla; fuertes secciones hostilizaban i 
Guemavaca, de donde tuvieion que retroceder; Miramon Ue- 
gd á Guanajuato el 15, dejando en Guadalajara á Márquez 
de gobernador y comandante militar, acercaba lentamente sos 
fuerzas á la capital escalonando sus brigadas, y estovo próxi- 
mo á morir por haber volado el palacio de Guadalajara á po- 
co que él lo abandonó, y ya se sabía que venia á restablecer i 
Zuloaga en la presidencia (Enero 8). 

ün decreto del Sr. La Llave general en gefe de la división au- 
xiliar de Oriente, declaró á Jalapa en estado de sitio el 26 de 
Febrero; en consecuencia recayeron los dos mandos político y 
militar en el general D. Rafael Junguito, y en otro expedido 
el 26 del mismo previno aquel general el pago adelantado de 
los réditos de los ci^itales impuestos sobre fincas rústioas y 



T REV0LUCÍ0KB3 DBL BSTXDO DB VERACRXJZ. 166 

orbauas eü favor de las mantís mnerías. Nombrd al Sr. D. De- 1859 
metrio Osio asesor del cantón y auditor de guerra, j ordenó 
al comandante militar que hiciera recoger las arma^, municio- 
nes 7 demás efectos de guerra, y declard todo el cantón en 
estado de sitio el 22 de Marzo. La gefatura pidió el pago ade- 
lantado de nn semestre, de la contribución que sobre fábricas 
de hilados y tejidos de algodón estableció el supremo decreto 
de 4 de Agosto de 57. 

El teniente coronel Junguito se separó de los mandos poli* 
tico y militar el 15 de Abril, dejando en el puesto que tenia 
al teniente coronel D. Antonio Alvares. 

La conducta observada por el general Negrete fué bastante 
dudosa; á poco de haber tenido lugar en Ayotla el pronuncia- 
miento de Echéagaray, recibid drden Negrete de secundarlo y 
retirarse de Jalapa, y obedeció, pero no levantó acta adhi- 
riéndose al mencionado plan, ni creyó en la fusión de los 
partidos. Al llegar i la Yen tilla supo lo acaecido en México 
el 23, y recibió orden de Robles de no abandonar á Perote y 
á la fortaleza, por lo cual regresó á dichos puntos y allí levan- 
tó con su tropa una acta ofreciendo reconocer al gobierno que 
se estableciera *á consecuencia del movimiento del citado 23, 
pidiendo que cuanto antes se le hiciera marchar sobro Yera- 
cruz si no daban buen resultado los medios pacíficos empleados 
para establecer la paz. 

El general Robles ya no podia prolongar su administración 
sujetándose al espíritu del plan que proclamó, por ser éste de 
todo punto irrealizable, desde el momento en que sus autores 
y sostenedores sé convencieron de que los constitucionalistas 
respondían tan solo con balazos al llamamiento que se les ha- 
cia, y que la tregua solicitada tan solo sirvió para que aque- 
llos avanzaran ocupando algunos otros puntos. 

El pensamiento de una transacción fué nuevamente sostenido 
por el periódico llamado el "Yapor,'' proponiendo que se for* 



166 mETTMIA DB JALAML 

1S69 mará un congreso doade estevieran VeimideB tedoB Im mlone 
polítíoos con represenlantes nombrados en los díverBOs tenrito- 
tíos, y dejando que los ministros extrao^jeros sirvieraa de arbi- 
tros en las divergencias qoe se prosentaran, cuyos ministros 
se oomprometerian á iMxiliar al gobierno adoptado cnaiido los 
reonrsos del país no faeran snfidenles para ello, firmando Mé- 
xico nn tratado acerca de la manera de indemnkar los gastos 
qne erogaran las tropas extranjeras; nn armisticio fijaría la ma- 
nefa como delHan quedar los partidos beligerantes durante la 
rennioa y éisooskm en él gran congreso, y los qne se negaran 
á obedecer serian sometidos pw los qae admitieran y 'por el 
aoxilio de los ex4xaiijeFos. Como era de esperarse, esta voz se 
perdid entre el mido de las armas, tanto mas cnanto que abo- 
gaba por establecer una intervención en naestros asuntos, aun- 
que no era tan irrealizable lo que se proponia, pues ya la Eu- 
ropa se agitaba temi»do la absorción de México por los Esta* 
dos-Unidos. 

No solamente Francia, Espaffa é Inglaterra nos amenazaban 
con mezclarse en nuestros asuntos, sino que thmbiea el presi* 
dente de los Estados-Unidos, Bucbanaa, protector de los in- 
tereses de los £stad<» del Sur, quería que ep Sonora y Chi- 
huialuia se establederan presidios militares para protejer los 
intereses norte-americanos y por vía de represalia contra Mé- 
xico; la prensa del país vecino seguia llamando al nuestro el 
enfermo de América. Los comandantes de los buques france- 
ses é ingleses dirigieron al presidente Juárez el 10 de Bnero 
reclamaciones por los fondos, y el «sunto se arregla amigable- 
mente, ofreciéadoles qae serian pagados. El almirante francés 
y Gntiwres Zamora se visitaban, y el comandante de la fra* 
gata ''Saratoga^ anclada en Ywawuz, biso una visita al pre- 
sidente Juárez. 

El gobierno de Juárez arregid con los gefes de las eaenadras 
que se pusieran dos ínterveatores, uno fraaoes y d otro ingles, 



T RBTbLUCIOmBB DEL fiStAÜO DB YERAORUZ. 167 

nCcnyocargoqtiedabalarecepciói) délos dividendos, y señalaron- 1 856 
se las sumas que debían ser enteradas al vencimiento de cada 
p1a2o; ademas fcieron indemnizados dos subditos ingleses, i 
quienes comprendió un préstamo impuesto por Garza, pagan- 
do á uno de ellos daños y perjuicios y fué saludado por la plaza 
de Tampico el pabellón ingtes. 

La casa donde vivia en la capital el general Zuloaga, estaba 
continuamente llena de pretendientes desde que se supo que 
Miramon iba ¿ restaurarlo en la presidencia; Bobles quedd 
abandonado de sus antiguos partidarios, y algunos aconsejaban 
á Zuloaga que abdicase á los pocos dias de haber tomado nueva- 
mente el poder; este general se habia formado una presidencia 
chiquita, donde se redactaban circulares y hasta se despachaban 
algunos pequeños negocios de sus adictos; poco á poco fueron 
aumentando las visitas de los amigos, y aun aparecieron allí 
personajes de consideración; y saludando al restablecido presi- 
dente se preparaban i correr á Querétaro, donde esperaban en- 
contrar al que debía suceder á Zuloaga; este señor habia escrito 
á Miramon, diciéndole que con el mayor placer habia sabido 
cl nombramiento para presidente de la república, lo cual ha- 
bia quitado casi toda su fealdad al plaá del 23, y le suplicd 
viniera pronlo, muy pronto, i salvar á México que se perdia. 

Al saberse en Orizava el nombramiento de Miramon para 
la presidencia y la derrota de Degollado cerca de Colima, se 
hicieron salvas de artillería y repiques, y cuando Trejo tomó 
á C(5rdova exigid que se jurara la constitución y aun quiso forzar 
á ello al clero; con las tropas del gef& liberal, iban los soldados 
de Honorato Domioguez, Aguilar, Fernandez, Perdomo y otros; 
nombró ahí prefecto al Sr.D. Fernando Corona y presidente 
del ayuntamiento i D. Antonio Beal. Trejo vivid en la casa de D. 
Fmetooso Corona y despachaba en la del Lie. D. Francisco de La 
Llave^ y ningún eclesiástico quedó ahí; pocos dias durd Trejo 

TOMO V. — 22 



168 HISTORIA DB JALAPA 

1859 en C(5rdova recobrándola las tropas de Oronoz y Clobos, ha- 
biendo resistido los liberales en Metlac y en el Fortin. 

Desde que en la capital se- snpo que Miramon reprobaba el 
pronanciamiento de Navidad y ]os actos de él emanados, todos 
se preguntaban de qué modo acabarla la situación que se atra- 
vesaba desde el 20 de Diciembre. Entretanto la actitud del 
partido reaccionario era toda de espectativa, cuando los oonsti- 
tncionaliátas trabajaban unidos con actividad. 

Hasta fines de Enero solamente habian reconocido al nuevo 
presidente las guarniciones de México, Puebla, Ori2ava, Que- 
rétaro, San Luis y Guadalajara y en Toluca fué planteada la 
cuestión de otra manera, pues el coronel Orihuela proclamó el 
plan de Tacubaya precisamente con Miramon de presidente, y 
separd del mando al general Callao. 

Después de tomar á Irapuato se dirigieron los gefes Blanco, 
Coronado, Arteagay otros sobre San Miguel de Allende, y mar- 
chd una parte de sus fuerzas sobre Celaya á donde entraron; 
Roque Monroy seguia en Maravatio, y estrechado el sitio de 
San Luis tuvo el general Yelez que declarar la plaza en estado 
de sitio; y los principales elementos de los constitucionalistas 
eran sacados de Yeracruz, Tamaulipas, Guerrero, Michoacan 
y Oajaca, aunque en tales Estados no faltaban partidas armadas 
en favor del gobierno de Tacubaya, siendo siempre Yeracruz 
el núcleo de la revolución. 

Creíase que Miramon modificaría la resolución que mo8tr<5 
de no aceptar los sucesos de la capital, tan luego como supie- 
ra que babia sido nombrado presidente; pero tal creencia 
fué errada pues aquel joven general ratificó su primera reso- 
lución, mostrándose aun mas decidido á volver las cosas públi- 
cas al estado que guardaban antes del 23 de Diciembre. En 
todas las poblaciones del tránsito era recibido Miramon con 
salvas y repiques y venia asegurando que estaba resuelto á ha- 
cer personalmente la campaña de Yeracruz, y aunque asegu- 



T REVOLUOIOirKB DEL BOTADO DE VERACnElUZ. 169 

raba qoe iba á reponer á Zaloaga, se comprendió ^ae al fin 18^^ 
qnedaria de presidente pues mandd amueblar el palacio de Cha- 
pnltepec, y antes preguntó i los gefes de la guarnición de la 
capital si le reconocian como general en gefe. Por estos dias 
fué tan intenso el frío en México que se vio el raro fenómeno 
de que nevara. 

La anarquía y el desorden que reinaban eu las filas de los 
reaccionarios aumentaron las esperanzas de los constituciona- 
listas, quienes recibieron por voz de mando la palabra ¡adelan- 
te! expedida en Yeracruz, ¿ donde llegaron porción de emigra- 
dos de Cdrdova. 

Beconocido el general Miramon por los gefes de la guarnición 
de la capital, entregó el general Robles el mando de esta ciudad 
en la mañana del 21 de Enero al general Salas, retirándose i la 
vida privada. En la €!asa4e éste general se habia formado una 
junta de gefes y al mismo tiempo que reconocieron i Miramon, 
acordaron que pasara una comisión á dar aviso previo de ello 
al Sr. Robles; los comisionados fueron los generales Callejo y 
Talle, á quienes dijo Robles que opinando por la unión y ab- 
uegaeion de todos los individuos del ej.ército, y que debiendo 
dejar libre á Miramon para que obrara según le pareciera, es- 
peraba que le fuera designado el que debia succederle; y Mira- 
mon designó para ello al general Salas. 

El joven general llegó i Chapultepec el mismo 21 á las cinco 
y cuarto de la tarde, anunciándolo una salva de artillería y 
un repique á vuelo; formáronle guardia el cuerpo de inváli: 
doe y los alumnos del colegio militar. Desde Querétaro habia 
vuelto á anunciar su resolución definitiva de renunciar la pre- 
sidencia de la república y mandado que se pusiera en todo su 
vigor el plan proclamado en Tacubay a á fines del ano de 1857 
y reformado en México; la carta en que esto comunicaba Mira- 
mon á Robles tenia este notable párrafo: "Me es sensible no 
adoptar un partido conforme á los deseos que Y. E. se ha serví- 



1*W HKrroBTA ]>S JTALÁPA 

1859 do Bianifestarme en ras úitimas comBnioadones; pero ante kn 
intereses de la patria y nris principios, estoy decidido á eaetcrí- 
ficar hasta mis mas caras afeccic^es y las mas distinguidas 
consideraciones personales; y yo creo firmemente ^e México 
dará nn gran paso á sa engrandecimientoi; el dia en qne no sean 
los pronunciamientos y las defecciones los medios de cambmr 
«in gobierno, y el dia en qae el ejército teqga por máxima in- 
variable que la lealtad es la primera yirtnd del soldado/' La 
conducta seguida por Míramon fué altamente política, |»es 
sentó por base la moralidad en las acciones; ¿pero tuyo bas«* 
tanto sabiduría para llevar á cabo sus máximas? . 

Balas entregó el mando á Miramon y en la tarde del 22 hu- 
bo una junta á la qne asistieron Zuloi^, los secretarítia del 
despacho y el general Miramon, en ella se iñtó de saber si la 
vuelta de Zuloaga al poder seria permanente ó transitoria, aoor^ 
dándose esto último. 

Varíes oficíales pert^eoientes á la divimon que antee mn* 
d(5 Echeagaray fueron presos, y muchos liberales exaltados 
abandonaron la capital desde que llcgd Miramon. Este expidió 
un decreto el 23 de Enero restableciendo en todo su vigor el 
plan de Tacubaya proclamado el 17 de Diciembre de ISftiT y 
risformado el 11 de Enero de 1S58 y que en consecuencia se^ 
guia en la presidencia el general Zuloaga; el decreto fué pu** 
blicado por bando nacional saludando el acto con 21 cañonazos 
y repiques á vuelo en todas las iglesias, asistiendo el ayuntar 
miento y el gobernador del distrito Azcárate, dos cuerpos de 
infiíntería, tres de caballería y una batería de campafia; al ac- 
to de restablecer el gobierno, qne se verificó en el salón de em- 
bajadores, concurrieron las autoridades y todos los funcionarios 
públicos, rodeando al resucitado presidente los ministros; ahí 
prpnuncid Miramon un discurso llamando á ese dia uno de ios 
mas grandes que ocuparían nuestra historia y caKfic<( de pett*- 
grosa la revolución que acababa de acaudillar Robles. Zuloa- 



T RSVOLÜOIOHU PBh BSXAJM 01 YERÁCRUZ. 171 

g» 1^ ooiit6$i<( que la gloria y toda la grandesa de aquellos actos 18d9 
reflejarla sobre el joven general y se pronanciaroa otros varios 
discorsos, dando fin al acto el general Zuloi^ con nna aloca* 
cion, consolándose de que la Providencia había arreglado las 
cosas de la manera qae pasaban. Tal fué el resaltado del ea-> 
sayo hecho por Robles y Echeagaray y t^I la nueva lecdon qae 
vino á demostrar lo irrealizable de ciertas teor^s qae engafiaa 
presentándose halagüeñas; volvíd el sistema reaccionario i im- 
perar con todos sns ddios, sos vengansasy sa estrechez de miras* 
Míramon foé felicitado por una comisión que representaba á la 
ptríe sana de la sociedad, por lo bien que habia procedido de-^ 
fendicndo el drden y la legalidad; en aquella comisión estaban 
los Sres. coAde de la Cortina, general Cervantes, Dr. Ormae- 
ch^f y D. Luís G. Chávarri. Los a^tod de Robles en materia 
de hAcienda se pusieron á reviaíoa. 

Zuloaga dispaso que 1^ &lta de presidente interino de la re- 
pá^blioa, fuera cubierta por el presidente de Isr soprema corte, 
que en ca^o de renaucia la tomaría eu consideración el consejo 
de gobierno y en caso de vacante por cualquiera causai laa 
juntas de los departamentos nombrarían al presidente. 

Ai instalarse de nuevo el gobierno de Zuloaga, el ministeria 
rennncid, pero el presidente no admitid la renuncia; fueron de* 
elarados nulos todos los actos que en asuntos de guerra ha- 
bía ejercido Robles, también renunciaron el gobernador Azcá- 
rate y el ge& de policía, Lagarde^, y aun el Sr. Zuloaga; hablen^ 
do aido convocado el consejo de Sstado para que resolviera so- 
bre esto, y sien^do el Lie D. Ignacio Pavón presidente de la 
soprema corte, á 61 tocaba la presidencia de la república mien- 
tras se haj»a la nueva elección por la junta de notables, s^nn 
el plan de Tacubaya^ y S9 creyi6qi)e en, tal caso saldría electo 
Miramon, quien designarla la.perspna que había de gobernar en 
sa ai9encia, Pero se vió con asombro que el ministerio se pre* 
sentd ante el consc^para retirar la renuncia de ¿«uloftga, y ear 



172 . HISTORIA PE JAIiÁPA 

1 859 toDcesdi(5 éste un decreto declarando que era prerogativa soya 
nombrar presidente sustituto (Enero 29), y nombra á Miramon 
para este puesto. 

Publicado por bando nacional el decreto que nombr<5 al pre- 
sidente sustituto, se creyd que ya estaba salrado el expe- 
diente de la legalidad, cuyo acto acabd de poner en ridículo 
i Zuloaga. Miramon tomd posesión de la presidencia el 2 de 
Febrero, con las formalidades de estilo, y prestd el juramento 
de desempeñar leal y fielmente el cargo, acatar la religión ca- 
tólica y procurar el bien de los mecsLicanos, y en aquel acto 
hubo discursos y felicitaciones. Zuloaga fué el primero que gritd 
¡viva el presidente sustituto! Al tomar Miramon la presidencia, 
se hicieron algunas fiestas; el nuevo presidente no nombrd desde 
luego ministerio, y dejó en el despacho á los oficiales mayores^ 
llamó á la capital al general Oronoz para conferenciar sobre 
la campana que se iba á abrir sobre Yeracruz, nombrd al ge- 
neral Rscobar mayor general de la división del ejército de 
Oriente é impuso una contribución, atroz de uno por ciento so- 
bre todo capital que excediera de $1,000. Así los primeros 
dias de su advenimiento fueron consagrados i ceremonias polí- 
ticas y religiosas, á las felicitaciones y preparativos para la cam- 
pana de Yeracruz. 

Miguel Miramon nacid en la ciudad de México el 29 de Se- 
tiembre de 1832; entrd como alumno del colegio militar en 10 
de Febrero de 1846 y en 13 de Setiembre de 1848 ascendid i 
cabo en aquel establecimiento y á sargento 2* en 7 de No- 
viembre del mismo.* En Febrero de 1 847 sostuvo al supremo 

1 Miramon era descendiente de nna familia francesa radicada cerca de 
Pan, ennoblecida á mediados del siglo XYII. Cuando Miramon fué pre- 
sidente, el ministro francés M. de Grabriac, por encargo espreso de aquel, 
hizo buscar en los archivos en Francia todos los antecedentes y los en- 
trega á Miramon. 



T REYOLDCIOinfiS BEL ESTADO BB TJSRACRUZ. 173 

gobierno y en el mismo año se halM en las acciones de guerra 
dadas al ejército norte-americano en el Molino del Bej los dias 
8 y 11 de Setiembre y en Cliapultepec el 12 y el 13, habiendo 
sido hecho prisionero y herido de posta en la cara en el asalto 
de dicho pnnto; permaneció en tal estado desde el 13 de Se- 
tiembre del mismo año hasta Jnnio de 1848 'en qne fué cele- 
brada la paz. 

El 7 de Marzo de 1851 ascendió á subteniente alumno, al 
mismo grado en artillería el 29 de Octubre de 1852 y en 11 
de Abril de 1853 á teniente del colegio militar. En Diciembre 
de 1852 marchó á la campaña del Departamento de Jalisco á 
las órdenes del general Miñón y concurrid á la campana del 
departamento de México^ batiéndose en el punto llamado la 
Huerta de Tejupilco y Tlacuachínapa, bajo las drdenes de los 
geaerales Salas y Rosas Landa, y recibió el grado de capitán 
de infantería el 26 de Junio de 1853, y en 26 de Setiembre 
del mismo ano, igual grado del colegio; hecho comandante de 
batallón en 15 de Octnbre de 1 854, marchó i la campaña del 
Sur, batiéndose en Mescala, Xochipala, Zopilote y Temajalco, 
distinguiéndose muy partrcularmente en el último punto, por lo 
qne se le concedió el grado de teniente coronel en 6 de Julio 
de 1855, y en 30 del mismo mes, el de coronel efectivo. En Di- 
ciembre de ese año marchó á la campana de Puebla, y ha- 
biendo tomado parte, según hemos dicho, en el movimiento 
reaccionario iniciado en Zacapoaxtla, se halló en la batalla de 
Ocotlan, en 8 de Marzo de 1856, batiéndose con los batallones 
lO"" y ll"* en la Loma de Montero, defendida por mas de 4,000 
hombres, y en el sitio de Puebla; estuvo en la acción dada el 
día 9 en las garitas de esta ciudad, retirándose espontánea y 
oportunamente al centro, logrando conservar asf la plaza^ cuyas 
principales trincheras cubrió con un batallón; durante el sitio 
tomó parte muy activa en la defensa, y mandó el punto de la 
•'Concordia,'^ 



174 HISTORIA DB XiLAFA 

1859 ^° ^^ ^^ Octubre del mismo ano prodamd en Paebla la re- 
volución, y con el carácter de segundo en gefe, 7 ¿ la cabeza 
de 300 soldados permanentes 7 600 paisanos defendid la plaza 
por espacio de 43 dias, de los ataques de un ejército que pasd 
de 10,000 hombres, haciendo mucho daño i los asaltantes, 7 
rehusd tomar parte en la capitulación de la referida plaza, de 
donde se escapd; puesto de nuevo i la cabeza de 150 hom- 
bres, sorprendía con 80 de ellos, el 18 de Enero de 1857, la 
ciudad de Toluca, apoderándose de algunas piezas de artillería 
ligera, 7 clavd las de batalla, con aquellas se dirigid sobre Te- 
mascaltepec, defendido por 200 hombres, 7 tuvo que retirarse 
herido; fué reducido i prisión en Abril, por el gobierno de 
A7Utla, 7 habiendo logrado evadirse en Setiembre, marchd, 
en Diciembre, á unirse á las fuerzas de la reacción que habia 
en el Sur, 7 con el carácter de segundo en gefe, volvid sobre 
Cuernavaca, cu7a ciudad ocqpd, haciendo capitular á las fuer- 
zas que lo defendían. 

De este puQto se dirigid, en KMro.de 1858, á la ca^W de 
la república, 7 el 20 del mi^mo mjes atacd el Hospicio 7 la 
£U-Acordada, cn7os puntos tomd por la fuerza, 7 entpnces se 
le concedid el grado de general de brigada, en 25 úq Enero. 
Establecida en la capital la administración reaccionaria, mar- 
chd con su brigada á Toluca, 7 en Febrero pasó á llevar í efecto 
la campaña del interior» mandando la brig^a de vai^nardía, 
7 estuvo en las aciones de Salamanca, dadas en la tarde del 9 
7 mañana del 10 de Marzo, mandando la primera división, 7 
con el carácter de segunde en gefe del ejércit<3. Destruida la 
coalición, persiguid á sus contrarios, CU70S restos hieo capitular 
en Guadalajara, de donde envid fuerzas sobre Aguascalientes 
7 Zacatecas, 7 luego se dirigid en auxilio de la plaza de San 
Luis Potosf, cu7a plaza abandonaron los liberales al acercar- 
se, 7 entrd á ella el 12 de Setiembre, después did la batalla 
en el pueblo de Ahualulco, del 25 al 29 de Setiembre, donde 



T REYOLÜdOKEg DIL BBTABO DE VEBÁCRÜZ. 175 

derrota completamente á los liberales, cogiéndoles 31 piezas de 1^^ 
artillería, parque, y mas de 300 prisioneros. En Diciembre del 
mismo marchd sobre Guadalajara, forz<5 el paso del rio de To- 
lolotlan, por el pueblo de Poncitlan, y después did la reñida 
acción de la^ hacienda de Atequiza, ocupando en seguida la ca« 
pital del departamento, y siguid en persecución de las fuerzas 
contrarias, forzando el rio de Tus pan, por los Novillos, rombo 
á Colima, i cuya plaza entrd el 25 de Diciembre, y atacd á los 
liberales en San Joaquín el 26 del mismo, derrotándolos com** 
pletamente, quitándoles varias piezas ¿e artillería, todo el par- 
que y trenes, y dejd guarnecida la plaza de OoUma por fuerzas 
reaccionarias, habiendo ascendido í general de división el 22 
de Diciembre, dándosele una cruz y una espada de honor. Aho« 
ra vamos á verlo haciendo la campaña de Yeracruz y lo segui- 
remos hasta su muerte. 

Tenia figura simpática, cuerpo b^jo y delgado, maneras ele- 
gantes, mirada investigadora, frente despejada, y su alma era 
de vigoroso temple; tuvo verdaderos amigos y lo fué sincera- 
mente de aquellos á quienes di<5 tan dulce- título. 

Otra de las partes de la repúblita que mas sufrieron con la 
revolución fué el Estado ó territorio de Tlaxcala, coligado coa 
Yeracruz para la defensa de la constitución. 

Habiendo degado á Huamantla los reaccionarios el 2 de Ene- 
ro dirigiéndose á Puebla por el Pinar, Alatriste, que habia es« 
tado en Terrenate, ocupó aquella población y dejándola al po- 
co tiempo marchd por dentro del numte de la Malintzi y se si- 
tad en el pueblo de San Miguel Canoa, frente y á poca distancia 
de Puebla y también Carbajal se aproximd á esta ciudad pre^ 
sentándose por el camino de Tlaxcala; de los prisioneros que és- 
te habia hecho en San Martin tan solo habia quedado en poder 
de Alatriste el Lie, Almazan, pues los generales Minon y Ga- 
llado, habiau marchado á Yeracruz; Almazan fué canjeado por 
el Xtic. Alarid preso en Puebla desde el ano anterior. 

TOMO V.— 28 



176 HISTORIA BE JAUIPA 

1859 Ko padiendo permanecer en Canoa los liberales, se retiraron 
á Tlaxcala acordando en jnnta de guerra que presidid Alatris- 
te, sostenerse en Cerro Blanco, cuyo punto fué ocupado el 10 
de Enero por el batallón de Tlaxcala y á esta ciudad llegó el 
coronel Romero Yargas conduciendo un gran convoy de armas 
y parque remitido de Yeracruz para las fuerzas liberales y que 
estuvo i punto de caer en poder de Negrete en los Llanos; el 
coronel Chacón pretendió hacerse del convoy por una sorpresa 
en la madrugada del 16, pero encontrando en San Pablo i 
Carbajal, tuvieron tiempo los liberales de salvar el calamento 
conduciéndolo á Cerro Blanco, y después de uncombate en el 
cerro de Acxotla pasó el gefe reaccionario á Tlaxcala que 
abandona á las pocas horas y regresd á Puebla. 

En estos días nombrd el Sr. Saldaña al C. Luis León, gober- 
nador sustituto de Tlaxcala, y el 31 de Enero fué desocupado 
el punto de Cerro Blanco y conducidas todas las fuerzas á la 
Sierra de Puebla. 

Declarado Haamantla por Zuloaga capital del territorio, con- 
tribuyó tal determinación í alimentar la guerra, utilizando los 
gefes liberales el espíritu d^ localismo, y aquellos desgraciados 
pueblos fueron sacrificados á las violencias y atentados consi- 
guientes á una guerra sin moralidad. No pudiendo mejorar tan 
triste situación el gobernador Saldana, habia delegado sus &- 
cultades en el gefe Luis León, y Carbajal era el gefe mas ac- 
tivo que tenian las fuerzas de aquel territorio, que sufrió sa- 
queos y donde eran robados cuantos pasajeros transitaban; ahí 
fué arruinada la agricultura, la propiedad quedd sin garantías 
y muchas familias emigraron lejos del hogar doméstico, ante el 
terror que inspiraban las guerrillas, y principalmente la de un 
individuo llamado Bañuelos, que acaudillaba mas de 200 la- 
drones. 

Los constitucionalistas no descansaban: Casales entraba i 
Cuantía, en Toluca estuvo i punto de est^illar una conspiración. 



T REVOLÜCIONBS BEL ESTADO DE YEBACRUZ. 177 

■ 

Islas y Eslava asaltaban i Tlalpam, y se retiraban i AjascOi 1859 
Carretero derrotaba nn destacamento en la Cañada, el gene- 
ral Ampudia se ponía al frente de las tropas de Zacatlan y en 
Hoaudiinangó aumentaban las soyas los Cravioto. Mazatlan 
era asediado por las fuerzas de Pesqueira, y en el departamen- 
to de Gnanajnato tan solo existia guarnición en la capital en- 
trando Antillon á San Felipe. 

Miramon consiguió los recursos necesarios para hacer la cam- 
pana de Yeracruz contando desde luego con $300,000 propor- 
cionados por el clero y los propietarios, y con la mayor activi- 
dad dispuso que salieran tropas y trenes; nombró gefes del 
ejército de reserva á Casanova, Ruelas, Cuevas y Ayestaran. 

Los amigos y partidarios do Miramon le dieron un convite en 
el salón de Minería, cuyo local fué extraordinariamente ilumi- 
nado y adornado con trofeos militares, y se pusieron inscripcio- 
nes con los nombres de los lugares donde el jdven general habia 
ganado alguna batalla. Miramon tuvo á su lado á los repre- 
sentantes de Francia y el Ecuador, no asistiendo los de la Gran 
Bretafia y Guatemala, ni el delegado apostólico; estuvieron los 
obispos Madrid y Verea, el canónigo Ormaechea, los magistra- 
dos Pavón, Lares, Aguilar, Bocanegra, Atristrain y Arrióla, 
el presidente del consejo de Estado D. Manuel Larrainzar y mu- 
chos generales y paisanos, quienes pronunciaron multitud de 
brindis, en uno de los cuales lo bizo el vizconde Gabriac por I» 
felicidad de México, el conde de la Cortina por la intervención 
de las potencias europeas en México, y varios por et buen éxi- 
to de la campaña de Yeracruz; Miramon se mostrd agradecí- 
do al obsequio y dirigid palabras amistosas á los representan-* 
tes jde las naciones amigas. 

La contribución del uno por ciento sobre toda clase de ca- 
pital físico d moral, causd grande alarma; desde luego se reve- 
la lo atroz del impuesto, pues el capital se deducía por lautili- 
dad ó sueldos que se disfrutaban, resultando que un jornalero 



178 merroBiÁ i>e jalapa 

» 

1859 que ganaba dos j medio reales diarios debería pagar 10 pesos, 
que es 1 p§ del capital qoe representaba su jornal, mientras 
qne exceptuándose los capitales menores de $1,000 quedaba 
exento de pagar aqnel que tenia una cantidad que no llegaba 
á esa aunque la tuviera en giro, por lo que se hideron muchas 
representaciones en contra de aquella ley. También en San 
Luis y otras poblaciones fueron decretados impuestos exce- 
sivos. 

En Puebla y en Orizava se hicieron magníficos preparati- 
vos para recibir á Miramon, y aunque el gefe Márquez pidi<{ 
ser ocupado en la campaña de Veracruz, no se le concedía. 
En Orizava se publícd por bando nacional, el decreto que 
nombrd i Miramon presidente sustituto, asistiendo el Activo 
de México, Fijo de Veracruz y S"* de línea, notándose que de- 
jaron de concurrir casi todos los miembros del ayuntamiento* 

Miramon se resoIvi<5 á nombrar ministerio, á fin de que su 
gobierno quedara representado en la capital mientras él hacia 
la campana de Yeracruz; el ministerio fué compuesto del Sr. 
D. Manuel Diez de Bonilla para las relaciones exteriores, D. 
Tedfílo Marín para gobernación, D. Manuel Larrainzar para 
justicia, D. Crabríel Sagaceta para hacienda, D. Severo Gas- 
tillo para guerra y D. Octaviano Muñoz Ledo para fomento, 
quienes prestaron juramento el dia 14; las personas nombradas 
eran las mas apropdsito para sostener la causa del retroceso. 

El 14 de Febrero salieron de México los euerpos que compo- 
nían la división de reserva del ejército de Oriente, desttuadoa 
i operar sobre Veracruz^ habiendo antes formado en la calza* 
da del Paseo Nuevo al mando de los generales Casanova y 
Buelas; acudid mucha gente á ver á los soldados que iban á acó* 
meter una empresa calculada de gigantesca; ahí se preseutd 
Miramon con el uniforme de general de división y recorrió las 
filas acompañado de los generales Casanova y Escc^r y de 
6u estado mayor, victorea al ejército y á la causa conservado* 



Y RBYOLüCIOirSB BEL ESTADO 0£ VERACRÜZ. 179 

n, yfaé saludado con entusiasmo por las tropas y los espec- 1859 
tadores, y también se presentó la esposa del general, que iba 
en cocho escoltada poruña porción de caballeros; Mí ramón 
se retiró cerca de las once de la mafiana, volviendo á pala- 
cio, y poco después la división de reserva, formada en colum- 
na, emprendió la marcha, pasando por las calles de San Fran- 
cisco y Plateros, á salir por San Lázaro; iban el I"" y 2"" Lige- 
ros, el batallón de Celaya, dos baterías, y varios escuadrones 
cerrando la mardia; gran numero de trenes y carros con par« 
que s^nian á la división, y el gefe de ingenieros D. Manuel 
Bobles, ascendido á general efectivo de brigada, salió á las dos 
de la tarde del mismo dia, y también algunos presos políticos, 
una sección de oficiales de marina, y casi todo el presidio des- 
tinado á trabajar en lo que se ofreciera. £1 cabecilla José 
María Cobos fué nombrado comandante general de Veracruz, 
y gobernador interino del mismo el Lie. D. Manuel M. Biva- 
deaeyra; gefe interino de la división el general Negrete. 

En la capital era tan grande la leva que los traficantes se 
negaban á conducir allí sus efectos, encareciendo los de prime- 
ra necesidad, y ningún caso se hacia del llanto de las mujeres 
y de los nifios que siempre seguían á los aprehendidos. 

Veracrus se fortificó todo lo que era posible, habiendo ahí 
una guarnición de 1,500 hombres, la mayor parte guardias na- 
cionales de Oaxaca, Veracruz y la costa; abriéronse fosos, se 
artillaron las alturas de la ciudad, los balnartes y las mura- 
llas, y se prepararon minas para la defensa, trabajándose en 
todo con fé y entusiasmo, y las fuerzas que defendían algunas 
gargantas de la sierra, recibieron orden de replegarse al puer- 
to, donde pudieron haberse reunido hasta 3,000 soldados, ade 
mas de loe que fueron llamados de Tampico. Era seguro 
que retardando un mes la permanencia de las tropas reaccio- 
narias en la costa, el clima se encargarla de acabar con ellas. 

MinuDon dejó la capital el 16 á las diez y cuarto de la ma- 



180 HISTORIA DE JALAPA 

1859 ñaña, anunciando sa salida una salva de 21 cañonazos, habien- 
do pedido antes i Zuloaga que nombrara otro presidente, y 
díchole éste que en buenas manos estaba el poder: marchaba 
sobre la plaza de Yeracruz, y fué escoltado por un escuadrón de 
lanceros; le acompañaron muchos funcionarios públicos y perso- 
nas caracterizadas, entre ellas el ministro de la guerra, dejando 
al resto del gabinete para que despachara los negocios de la ad- 
ministración pública; pernoctd el general en Rio-Frío y con- 
tinud su camino al día siguiente, llegando á Puebla en la tarde 
del 17; fué recibido con gran pompa, con salvas y repiques, 
estando alfombrada la calle de Cholula hasta llegar al obis- 
pado, donde estableció su residencia; el pueblo condujo la car- 
retela, fué recibido en la garita por el gobernador y demás au- 
toridades y empleados, y se le dieron convites y hubo músi- 
cas y gallos. 

Las tropas constitucipnalistas del Estado de Yeracruz se 
movieron en distintas direcciones, pues.Trejo se diri)!;i<5 sobre 
Huatusco, y en auxilio de ^aste punto salió de Orizava una 
sección de 400 hombres; y de Jalapa marcharon 200 al mando 
de D. José María Rodrigues con el objeto de escursionar por 
los pueblos de los alrededores; el gefe liberal Miguel Perdo* 
moque se dirigia á Jalapa, fué atacado cerca de la Hoya, por 
la seguridad pública de esa ciudad, dispersándosele la fuerza- 
En Orizava y Puebla se habian hecho acopios de provisiones. 

El camino de Orizava fué el elegido por los reaocionarios 
para la marcha y á esta ciudad se dirigieron las tropas de Na- 
grete. El 21 salió Miramon de Puebla, precediéndole las tro- 
pas, y U^ó á Orizava el 22; se le hizo un lucido recibimiento, 
dándole el ayuntamiento un convito de 100 cubiertos, por lo 
noche, en la casa del Sr. Iturriaga. El comandante general del 
Estado de Yeracruz, Iglesias, daba enérgicas disposiciones pa- 
ra hacer efectiva la resistencia y para que abandonaran el puer- 
to las gentes pacíñcas; casi todas las familias emigraron, y por 



T EBYOLÜCION^S DEL ESTiDO DE VERaOUUZ. 181 

esos días llegaba el general Uraga i Yeracruz. El camino fué 1859 
defendido por Traconis j Ampudia en el Chiquihuite. También 
García Granados estaba por Omealca con una sección de cons- 
titacionalistas. 

En México quedd de comandante general el general Coro- 
na, y á él se encargó la dirección de la. campaña del interior 
de la república; y^mientras todo esto pasaba én la capital y 
en el Oriente, León, Lagos y Aguascalientes, habían sido ocu- 
padas por .los constitucionalistas, después de sufrir una derrota 
las tropas mandadas por el coronelJoaquin Miramon; D.San- 
tos Degollado aplicaba al erario federal todos los réditos de ca- 
pitales que habian pertenecido íÍ corporaciones eclesiásticas y 
obras pías, que se habian redimido y cuyos plazos estuvieran 
corriendo, sefiaM la manera de verificarlo, y dotd al culto y á 
los ministros para que pudieran subsistir; el ministro Ocam- 
po daba cuenta ¿ los gobernadores, por medio de una circular, 
del modo con que fueron arregladas las reclamaciones del 
contra-almirante Penaud y del comandante Dunlop; dijo que 
al principio querían estos que solamente se levantara la sus- 
pensión de pagos sobre la deuda interior y drdenes pendien- 
tes; que después pidieron que se restableciera en todo su vi- 
gor el arancel de 1856 y que se diera una compensación por 
la diferencia que habia entre lo que i los acreedores debia 
corresponder si los buques se hubieran liquidado por las cuotas 
de este arancel; que se exigid el pago de los atrasos que en el 
mismo año habian tenido las deudas reconocidas y se pedia un 
tanto por ciento por compensarlos, el pago inmediato de la in< 
demnizacion por perjuicios del préstamo impuesto por Garza, la 
destitución de éste y el estado de la cuenta inglesa y francesa por 
todo el ano de 1858; de todo eso una parte fué concedida, lo 
relativo i las convenciones é indemnización, y lo demás se ne- 
gó. Parece que la escuadra francesa quería ejercer el derecho 
de visita para con los buques norte-americanos que llegaban 



182 HI8T0KIA DE JALAPA 

1859 á VeracruE, lo que no se verifica y habría traido i la Franóia 
grandes males; Juárez y Zamora negaron haber pedido auxi- 
lio á los Estados-Unidos, y esto fué suficiente para que se aca- 
baran las esplicaciones pedidas por los franceses al capitán 
norte-americano sobre la actitud de la ''Saratoga;" D. José 
María Mata fué reconocido por esos dias como ministro de Juá- 
rez en los Estados-Unidos. 

En el Estado de Micboacan aparecid un Individuo llamado 
Tavares al frente de algunas fuerzas en favor del plan de Ta- 
cubaya, y tan raro era que algunos se adhirieran voluntaria- 
mente i ese plan, que los periíJdicos reaccionarlos hicieron de 
ello mucho mérito. En cambio en el de Puebla, el coronel Juan 
N. Méndez con sus fuerzas y las de Tlaxcala tomd á Zacapoaz- 
tía llevando sus fuerzas por Apulco. 

Después de haber ocupado Alatriste á Sim Juan de los Lla- 
nos, cuando Uegd á salvar la sierra y peuetrd i la mesa central, 
se le habían reunido las fuerzas de 2iacatlau y Tétela ya orga- 
nizadas, así como las caballerías que los gafes Carretero y Ro«* 
mero Vargas levantaron como por encanto. Estas fuerzas 
cayeron de improviso en Tlaxco sobre las del gefe Amador, 
persiguieron i Daza^y Arguelles, y hemos dicho que obtenien- 
do en Tlaxcala un triunfo sobre las fuerzas reaccionarias, mar* 
charon sobre Huamantla para donde estaban convocadas las 
demás fuerzas liberales, qué lo encontraron fortificado y defen* 
dido con una pieza de montaña, y fué necesario dar el asalto, 
donde mostrd la brigada sobrado arrojo, tomando ejemplo del 
Sr. Alatriste, cuyo valor y presencia de ánimo fueron adrní^ 
rabies. 

Después de haber dado estos golpes casi simultáneos á la 
reacción, y hecho algunas otras correrías, se dirigieron las iaer« 
zas de Alatriste en ayuda del C. Juan N. Méndez, quien con 
las fuerzas de Tétela y Zacatlan, apoyadas por los Cnatecoma* 
eos, mandados por Francisco Lúeas y José Qubriel, anaagaban 



Y REVOLUCIONES DEL ESTADO DE YEHJLCatüa. 1^ 

ias fuertes posiciones de los sacapoaxtecos hasta entonces fie- 1359 
les amigos de la reacción. Las caballerías de Carbajal j otros 
gefes, Bvanzaron hasta la estrechara de los cerros mas formi« 
dables, defendidos por los indígenas con desesperación, y tu- 
vieron que retroceder, y las infanterías con Alatriste, Oso- 
rio y otros gefes, practicaban un rodeo por Tlatlanqni; pero 
solamente los indígenas de Cuauteeomaco lograron penetrar 
¿ Zacapoaxtla, donde cometieron incendios y saqueos, que no 
faeron mayores, por haberlo impedido Alatriste, que llegd á 
tiempo coa su brigada. 

Poco antes de ese triunfo alcanzado en Zacapoaxtla, sufria 
un golpe Alatriste en Tlatlauqui, adonde fué llamado bajopro^ 
testa de sumisión y respeto. La toma de Zacapoaxtla fué muy 
interesante, pues dejd Ubres las comunicaciones de Yeracruz 
con el interior y el Norte de la república. 

Entretanto combatian en^Tehuacan, Teotitian, Huajuapan, 
Tepeji, Acatlan, y Matamoros, los valieutes gefes Tranquilino 
de la Rosa, Prudencio Rodriguee, Vicente Ramos, Cristóbal 
Palacios, Agustin León, Miguel Rosas, y otros muchos. 

Nombrado por el gobierno constitucional el general Ampu- 
dia gefe de la div^ision auxiliar del ejército de Oriente, -did á 
principios de Febrero, en Veracruz, una proclama, excitando 
¿ las tropas de Mi ramón i pasarse con los liberales, asegurán- 
doles que estos no eran enemigos del ejército. Los gobernan- 
tes de Yeracraz ofrecían dinero á los gefes reaccionarios que 
creyeron fáciles para que desertaran y de pocos lo lograron ; 
CoboM derrotaba una sección de constitucionalistas en Tenaja- 
pa, y continuaban los reaccionarios en querer que fueran con 
fundidos los liberales con los ladrones, según manifestaban en 
sus escritos, aun en los partes oficiales. 

A San Luis Potosí Uegd el general Callejo con una sección, 

y en aquella capital continuaban los disgustos entre el agente 

consular ingles M. Chabot, y el gobernador Yelez, por motivo 

loifo V. — 24 



184 SXarORIA Di JALAPA 

de dinero. £1 general Lieoaardo Márquez fué nombrado para 
^ ^^ mandar las tropas del Norte. 

En aquellos días aparecíd un opúscalo escrito en Páris, qne- 
riendo demostrar qne la nacionalidad de México se perdería 
mnj pronto si no la salvaba ana interrenctoa enropea, y qoe 
iodos los mexicanos debían reconocer como enemigo á los Es- 
tados-Unidos. 

En Orizava se conlinuaban los aprestos parlt la earopaaa con 
la mayor actividad: se construyeron 40^000 saqnillos, y tuvie- 
ron lugar varias juntas para arreglar el drden de las brigadas, 
y perfeccionar el plan de campana, habiendo llegado ahí Ne* 
grete con 1 ,000 soldados, y gran cantidad de pertrechos, y el 
8 de Marzo comenzaron á salir las fuerzas de aquella ciudad, 
marchando una sección sobre la barranca de Jamapo, y otra 
sobre Omealca, para flanquear el Chiquibuiteydejar expeditoel 
camino. Córdova fué atacada el 28 de Febrero i media noche 
por los liberales, que fueron rechazados. El puente del Ato- 
yac fué destruido. 

Para flanquear el Chiquihuite envi<5 Miramon á Oronoz can 
la brigada Negrete á que se apoderase de Omealca, y Ck)bo3 
con la brigada Tamariz á que forzase la barranca de Jaraapa; 
mientras el resto de las tropas seguia de frente por el camino 
nacional. 

Por el lado de Jalapa habia impuesto el gobierno de Yera- 
cruz una contríbucton extraordinaria, y á esta ciudad se ha- 
bian replegado las fuerzas que en la Hoya mandaban los gefee 
La Llave y Oamacho, y se dirigieron i Jamapa. 

Gomo era de esperarse, las fuerzas constitucionalistaa del in- 
terior, muy superiores en número á las reaccionarías, acrecen- 
taron sus esfuerzos al ser distraida la atención de Miramon eo 
la campana de Oríente; tomaron y abandonaron i León las 
fuerzas mandadas por Iriarte; se dirigieron á Lagos, y ocu- 
paron luego i Guansjuato, el 28 de Febrero, las mandadas por 



T REVOLUCKWBS DSL fiSTADO^B YERACRÜZ 185 

Zaragoza, babiéndoae retirado el ge&eral Lioeaga con alga* ^^^^ 
ñas tropas, por el camijio de Mellado, después de haber que*^ 
rido sostenerse en León, y en el mismo Quani^aato; la táctica 
de los liberales continuó siendo la de caer sobre poblaci^mea 
pooo defendidas, j no presentar acción formal á los reaecionap. 
rios, logrando así cansarlos y destruirlos, aunque á la vez fué 
reducida á la nulidad la riqueza pública. Hejfa llegd hasta Ce- 
laya, sin haber podidc» proteger á Guan^uato, 

En esta yez, el comercio y la industria fueron nulificados, 
nadie qneria aventurar sos efectos, en caminos donde ha« 
bía completa seguridad de que serian robados; los capitales 
dejaron de protejer la industria, temiendo ser el blanco de los 
bandos contendientes, y en medio de la espantosa parálisis 
agrícola y comercial, solamente se hacían oir los lamentos de 
los pobres, y el estruendo de la guerra, sin que ninguno de los 
dos partidos pudiera dominar al otro, siendo tan poca la fuerza 
del reaccionario, que ni de Morelia pudo posesionarse, en cu- 
ya ciudad hallaran asilo los derrotados de Jalisco, y donde 
tenian los liberales fundición de artillería, fábrica de pdlvora y 
de capsules, de lo que se proveia á las guerrillas que recorrían 
aquel y los vecinos Estados, y ademas Yeracruz, Acapulco y 
Monterey, eran otros tantos focos de guerra, que por causas par^ 
ticulares no habian podido caer en manos de los tacubayistas« 

En Morelia estaban D. Santos Degollado, los gobernadores 
D. Pedro Ogazon, B. Miguel Contreras Medellin, D. Juan J. 
Baz, ademas D. Miguel Cruz Aedo, D. Benito G. Farías, y los 
gefes Juan N. Bocha, N. Zerman, Manuel Menocal, Francis^ 
00 Iniestra, Ignacio Ecbeagaray, Pascual Miranda, Porfirio 
García de León, Daniel Traconis, Eutímio Pinzón, y Nicolás 
Béguies. 

Xja constitución y la reforma deben mucho á Michoacan; de 
allí salierop en parte las fuerzas que invadieron á Jalisco al 
mando de Ogazon, las que toomron á León, Lagos y Guansgua* 



186 HISTORIA DE JALAPA 

1859 to, y otras qae á las órdenes de D. Santos Degollado empren- 
dieron sus operaciones sobre Qoerétaro j Valle de México; 
antes de salir éstas de Morelia, ofreció Degollado, por un de- 
creto, recompensas á los gefes j oñciales del ejército perma* 
senté, que estando á sas órdenes quisieran separarse despees 
de la campaña 

La dirision de Mi ramón acabó de salir de Orizaya el 4 de 
Marzo, llevandocerca de -^,000 soldados, 28 piezas, 8,000 pro- 
jectiles huecos, y 3,000 balas macizas para abrir brecha, diri- 
giendo todos los preparatiros el general Robles; respetable era 
por su número, y por sus elementos aquella divisicm que iba 
á encontrarse con dificultades insuperables que completamente 
la nulificaron. Iban con Miramon los gefes: Severo del Castillo, 
Manuel Robles, Ju.m Humana, Francisco Casanova, Manuel 
Guzman, Mariano Reyes, Juan C. Oronoz, Eligió Ruelas, Ma- 
nuel Escobar, José María Cobos, Santiago Cuevas, Ignacio Ba- 
la y otros; mandaba el parque el teniente coronel Manuel R. 
Arellano; iban los batallones 6*, Fijo de Veracruz, 11* 1*, y 
2** ligeros, y 2*" de rifleros; el calor de la tierra caliente era ya 
extraordinario. 

En Yeracruz fué cerrada la puerta de Merced, única que ha- 
bia quedado abierta, y se hacia el tránsito por otra pequeña, 
practicada en uno de los baluartes, para atender á las fortifi- 
caciones exteriores, y con objeto de quitar obstáculos, fueron 
derribadas todas las casitas de extramuros, y la estación de| 
camino do fierro. No teniendo confianza en el gefe Trejo, fué 
alejado por Juárez y mandado á Huamantlai por lo que se dis- 
gusta y á poco se pasd á los reaccionarios. 

Al ser atacado Veracruz, contaba con 539 artilleros, 1,700 
infantes, y 72 de caballería, haciendo un total de 2,31 1 soldados, 
á los que se deben agregar 310 que ingresaron del Estado de 
Tamaulipas, inclusos los marineros del ''Cautivo," buque que 
tos trasportó, y 200 de las compañías de ''Confianza pública;" el 



T RSV0L0CI0NB8 DEL ESTADO DE YERACRÜZ. 18T 

número de defensores debid de haber sido mayor de 3,000, si 1 859 
hubieran llegado i tiempo las fuerzas de Nautla, el Pita!, y 
otras de Barlovento. Fuera de la plaza, y debiendo obrar en 
combinación con ella, existia la división auxiliar de Oriente, 
mandada por el general D. Pedro Ampudia, con poco mas de 
2,000 soldados. 

En Alvarado se eligid para la defensa, previo el reconoci- 
miento hecho por el coronel Bt Mann e l zérega, el lugar llama- 
do "Barra Vieja," en donde se ejecutaron varias obras de for- 
tificación, que se artillaron con dos cañones de fierre de i 22, 
y 8 de bronce de á 16, dotados convenientemente, y se confíd 
el mando de aquel interesante lugar de la costa, al coronel D. 
Juan J. García, y merced á la voluntad de los pueblos, y á 
los esfuerzos del coronel D. Ignacio Mejía, se consiguió que Al- 
varado contara con 800 hombres. 

La guarnición de Ulda* quedd reducida á 200 inclusos los 
artilleros necesarios para el servicio de las baterías, y ademas 
la fuerza de infantería del vapor ''Demócrata;" la guardia na- 
cional de marina tenia para el servicio ocho lanchas cañoneras, 
con 198 hombres, ascendiendo todas las fuerzas constituciona- 
listas del Estado de Yeracruz i cerca de 6,700, comprendida 
una pequeña guarnición que estaba en Tuxpam, y algunas 
guerrillas que obraban independientemente. 

El perímetro de la plaza se dividid en cuatro partes manda- 
das por el general D. Antonio Osorío y los tenientes corone- 
les D. Alberto Ldpez, D. Rafael Zamora, y D. Miguel Villa- 
TÍcencio, cubierta todapq^ 1,338 infantes, y 439 artilleros, y 
el resto de la guarnición formd la reserva, al mando de los co- 
roneles Ignacio Mejía, Manuel Sánchez, y teniente coronel Ba- 
fael de la Garza. El vapor **Dem(5crata" no había podido 
comunicarse coa Tampico, habiendo llegado á Yeracruz las 
fuerzas de ese punto, mandadas por D. Juan J. de la Garza, 
en el baque ''El Cautivo," que embarrancó por un norte. 



. 188 HISTORIA I>B JALAPA 

1859 "P^TíL saber eo la plaza los movimientos de las fuerzas de 
MiramoQ se dieron <5rdenes á las autoridades de San Lorenzo 
Cotaxtla, y Santiago Haatuseo, ordenándoles que avisaran eon 
oportunidad los qae aquellas verificaran, los reos políticos se 
colocaron en diferentes puntos de la plaza, y fueron enviados 
muchos de ellos á Yucatán, y algunos se destinaron á los cuer- 
pos de la guarnición. 

Algunos disgustos se originaron en esos días con la marina 
inglesa, á causa de la desconfianza que se mostrd para con el 
correo de la legación bríttiníca, Yeraza, de quien avisaron de 
la capital que se debia desconfiar. 

El camino de Medellin fué descompuesto y recogidos en la 
plaza los víveres de la Tejería y de Loma de Piedra, y el 13 
de Marzo se dispuso que los buques que estaban en la bahía de- 
jaran espedito el paso para cruzar los fuegos de Ulúa Hobre 
los flanc(3s de la plaza. El 18 llegaron en la goleta nacional 
"Oriente'' otros 150 hombres de la guardia nacional de Ta* 
manlipas. 

Cuando ya el cansancio amenazaba i los reaccionarios, vino 
¿ alentarlos nn diminuto pronunciamiento hecho en Chihuahua 
por D. Luis Zuloaga en favor del plan de Tacubaya, aunque 
San Luis, Guadalajara y otras poblaciones volvieron í quedar 
sitiadas por los liberales que cada dia las estrechaban mas. 

Las ñierzas mandadas por Cobos y Tamariz atacaron á los 
liberales que defendian la barranca de Jamapa; pero fueron 
rechazadas, siendo herido el coronel Luciano Prieto, y sola- 
mente la fuerza que fué por Omealga ic^rd llegar á Tres En* 
cinos- 

Luego que el general en gefe tuvo noticia de la derrota de 
Cobos, envi(5 40 cajones de parque, hizo retroceder á la divi- 
sion de reserva, que se encontraba ya en la hacienda del Po- 
trero, y march($ para la barranca, ordenando á Oronoz qoe en 
vez de pasar á Tres Encinos, retrocediera de Omealca, donde 



T REVOLUGIOKBB DfiL ESTADO DE VERAGRÜZ. 189 

se creía estaba, y se situara en el Potrero. También fué des- ^^^^ 
traído por los liberales el puente de Paso del Macho. 

Miramon salid de Cdrdova en auxilio de Cobos, p^ro los 
constitucionalistas se retiraron á Hnatusco, j luego á Jalapa, 
y dejaron libre el paso; los reaccionarios llegaron á Ooscoma- 
tepec y siguieron por Matlaluca; en consecuencia el Chi<]ui- 
huite fué tomado sin esfuerzos el 12 de Marzo, cayendo en po» 
der de Miramon tres cañones; el 11 habian salido de Ci^rdova 
los reaccionarios y vadearon el rio de Atoyac, por estar el 
puente destruido. 

Todas las casas y jacales del Chiquihuite fueron quemados 
por los liberales, y lo mismo hicieron en los ranchos de Tres- 
Encinos y Paso Ancho, y se salvd parte del Camarón por ha- 
ber llegado ahí -Cobos encargado de voltear la posición del 
Chiquihuite; así el camino que hacían los reaccionarios puede 
decirse que fué entre llaman; á la una de la tarde llegd Mira- 
mon al Camarón y envid fuerzas hasta la Soledad. 

El asalto á las murallas de Yeracruz, aunque no de todo 
punto imposible, sí era una empresa de difícil y peligrosa eje- 
cttcion, y las columnas que lo verificaran debían tener una san* 
gre fría y una serenidad á toda prueba. Miramon avanzd el 
mismo dia 12 hasta Paso Ancho, donde se le incorpord la bri* 
gada Casanova, y en la tarde fué tomado por la fuerza el puen- 
te de la Soledad, defendido por el coronel Rojas, haciendo al- 
gunos prisioneros, de los que fué fusilado un norte-americano, 
y quedaron en poder de los reaccionarios armas y parque, y 
el 15 avistd Miramon i Yeracruz. El coronel D. Eufemio Ro- 
jas había recibido drden de destruir el puente del Chiquihui- 
te, pero no pudo cumplirla exactamente. 

Por algunas partes de la república se presentaban movi- 
mientos en favor del plan de Tacubaya, siendo uno de los prin- 
cipales el que aparecí (5 en Chiapas, cayo Estado fué invadido 
por fuerzas mandadas por D. Juan Ortega, quien con gente 



\ 



190 HISTORIA Dfi JALAPA 

1859 enganchada en Guatemala, ocupd á Coraitan, é introdujo la 
alarma ea San Cristóbal, y fué rechazado por las fuerzas man- 
dadas por D. Matías Castellanos, sustituto del Sr. D. Ángel A. 
Corzo. A la vez en Tabasco era cojido el vapor de este nombre 
que encalld en el rio Grríjalva: en la capital de Zacatecas fungia 
de gobernador* D. Jesús Gr. Ortega, elevado por las circunstan^ 
cias, á causa de ser el único que tuvo ánimo y pretendió opo- 
nerse i las fuerzas reaccionarias, y los gefes Tomas Mejía y 
Gregorio Callejo que se hablan reunido, no pudieron detener 
en el Colorado, hacienda de Calamanda, á las fuerzas de De- 
gollado que se dirigían por Querétaro sobre México; los Atva- 
rez en el Sur continuaban sus esfuerzos por la libertad. 

En aquellos días era imposible separar la vista de los acon- 
tecimientos de Veracruz, cuyo resultado iba á influir podero- 
samente en la consecución de la paz pública, y par todas partes 
oíanse rumores y opiniones tan infundadas como absurdas, 
creadas por el espíritu de partido. Destruido el camino y al- 
gunos puentes, tuvo el cuerpo de ingenieros, dirigido por Ro- 
bles Pezuela, que abrir en algunas partes nueva vía para los 
carros, y caus(5 en muchos veracruzanos sorpresa, el que tan 
de prisa se acercaran al puerto las fuerzas que secreyd no po- 
drían pasar de Orizava y Cárdova. Del puerto 8al¡(5 el Sr. 
D. Miguel Lerdo de Tejada para los Estados-Unidos, y por el 
rumbo de Cotaxtla apareció una fuerza reaccionaría de caba- 
llería de 400 soldados; para reforzar la plaza llegaron alganos 
artilleros de Campeche, y desde el 10 fueron cubiertos por la 
guardia nacional los principales puntos de la población; el co- 
ronel Espejo se present(5 en Febrero á ofrecer sus servicios á 
Zamora, completando el número de 9 coroneles, ademas de 12 
tenientes coroneles, 15 comandantes de batallón y 13 genera- 
les que estaban al servicio de Veracruz, 

Cobos habia seguido hasta Huatnsco al retirarse los qae aban- 
donaron á Jamapa, pasando í Jalapa las fuersas de Paebla y 



T REVOLUCIONES D^L ESTADO DE TERACBUZ. 191 

Tlaxcala con Alatriste y Carretero, y Robles expidid ana pro- 1859 
clama en Paso Ancho ''i los habitantes de la costa de Yera- 
cruz," llamiÍDdolos i sostener á Miramon. 

Ampudia había querido establecer en Huatasco sa cuartel 
general, pero fué desalojado en 9 de Marzo por las fuerzas de 
Miramon, al mando de Cobos y Tamariz. AI entrar Cobos co- 
metió algunas tropelías. 

Entonces dictd en Jalapa D. Rafael Junguito, las siguientes 
disposiciones: se declara el cantón en estado de sitio, ninguna 
persona podrá salir de Jalapa sin el pasaporte correspondiente, 
debiendo hacerse lo mismo en los pueblos. Todo aquel que 
circulara noticias alarmantes seria castigado, y quedó prohi- 
bido el tránsito por las calles desde las diez de de la noche, 
excepto en el caso de justificada necesidad. 

El Sr. Gutiérrez Zamora anunció al pueblo veracruzano el 
18 d^ Marzo que ''los traidores estaban al frente de nuestros 
muros/' y que la hora del combate se aproximaba. Recordaba 
las gloriosas acciones de María de la Torre, Jamapa y Omeal- 
ca, llamaba asesinos del pueblo á los que lo iban i atacar, y 
se onorgullecia de que lo acompañaban decididos sus hermanos 
los guardias nacionales de Oaxaca, Tamaulipas y otrosí puntos. 

Las fuerzas con que Miramon bajó sobre Yeracruz eran las 
siguientes: 1* división: 1* brigada compuesta de rifleros, el 6^ 
7 auxiliares, 789 hombres; 2* brigada ll"" batallón, ESO; 8'' 140^ 
Fijo, 180. 

2' división, !• brigada, 1* y 2* ligeros 1,100 hombres; 2* bri- 
gada, activo de Celaya, 440; 2^ activo de México^ 400. Reser- 
va, 2"" de rifleros, 260. 

Caballerías: I"" ligero, 150; número cuatro, 200; San Luis^ 
] 40: guías, 50; número siete, 130; artillería, 360; auxiliares 85^ 
escolta del presidente, 150; presidio 350. 

Esas tropas llevaban 28 piezas de artillería, 4 morteros do 
14 pulgadas, 1 de 9, 2 obuses de 36, 3 belgas de 24, 6 oba* 

TOHOV.— 25 ' 



192 HISTORIA DE JALAPA 

1859 fies de 24, 4 de 12, 8 de 8, j 11 piesas de moofaña, con gran 
&£mero de proyectiles. 

Frente á Yeracroz se perdió nn boqae con gente qae lo iba 
i auxiliar, j Miramon hizo nn reconocimiento á la plaia el dia 
18, dirigiéndole machas balas de cañón desde los belnartes. 

Al saber en Yeracroz el presidente Juárez la resolaoion de 
Miramon para atacar ese puerto, había dirigido conranicacío- 
nes al interior de la repáblica para que marcharan sobre Mé- 
xico las fuerzas constitucional istas que allí habia con tal ob- 
jeto reunidas en número considerable; y después de ocupar y 
abandonar á León, Ouanajuato y Querétaro, avanzaron de San 
Juan del Rio á Arroyo-Zarco i las <$rdenes de Degollado y 
D. José J. Alvares, y haciendo á un lado las fuerzas de Ca- 
llejo y Mejía, llegaron hasta la cafÑtaL 

Apenas seis meses habían pasado de la época en que Blanco 
la atacd con 4,000 soldados, y estuvo i punto de tomarla. Las 
autoridades reaccionarias dictaron con tiempo medidas de de. 
fensa, contando con numerosa artillería y otros elementos de 
guerra. Por aquel motivo fué declarada la capital en estado 
de sitio el 18 de Marzo, cesando en sus funciones las autorida- 
des civiles y prohibiéndose toda reunión que pasara de cinco 
personas; considerdse como conspirador á todo aquel que se 
pusiera en comunicaron con el enemigo, se prohibió el toque 
de campanas y la venta de licores. 

El general Ampudia avanzaba por el Puente Nacional, y 
con la brigada auxiliar se situd en la Antigua y Yergara para 
estar en observación. 

Luego que supo el general Márquez la marcha de D^cUado 
salid con algunas tropas de Guadalajara, habiendo de^salojado de 
Guanajuato A los que lo ocupaban. 

El 13 de Marzo se supo en Yeracruz que las tropas de Mi- 
ramon habían pasado del Ghiquihoite y que se acercaban á la 
plaza; inmediatamente se tocd generala, cerrdse el comerdo j 



T RSrVOLÜCIOKES BEL ESTADO DE TERACRÜZ. 193 

se 8aspeiMli(5 todo aegocio, y las faerzas se pusieron sobre las 1859 
arauís y cabrieroa sos paestos; Iglesias recorrió la línea á ca- 
ballo y las secciones de reserva se situaron en la plaza; salie- 
ron exploradores y por la noche faeron incendiadas las casas del 
parage llamado Califoriyas, i extramaros, y todas las situa- 
das detras de la Alameda. 

Medellin, en donde estableció Miramon su cuartel general, 
86 adhirió al plan de Tacubaya lo mismo que Alvarado, lo 
que fué muy celebrado en el campo de los reaccionarios; Mi- 
ramon hizo varios reconocimientos, present¿n<iose por el mé- 
dano del Perro, y la deserción y las enfermedades dejaban 
grandes claros en las filas de sus tropas. 

Treinta reaccionarios llegaron el 22 á Yeracruz por el pa- 
quete ingles, procedentes de la Habana, suponiendo á aquel 
puerto en poder de Miramon; entre ellos vinieron Diaz de la « 
Vega, Blanco, Woll y dos hijos de Santa- Anua. Desembarca- 
ron en Mocambo y se unieron i las tropas de Miramon. 

El dia 18,* como i las díes de la mañana, vieron los de la 
plaaa un grupo de soldados que bajaba por los médanos, y el 
tel^ráfo de Uláa anunció, i las doce, que la infantería de Mi- 
ramon se reunía en Casa-Mata y que la cajballería tomaba el 
rumbo de Mocambo; como soplaba Norte las lanchas de guer- 
ra no podií» obrar; un segundo grupo se presentó en el médano 
del Perro, y con el anteojo pudo ser reconocido Miramon^ y se 
le dispararon algunos tiros. 

En el mismo dia llegó la goleta ^'Oriente^' conduciendo al- 
gttuos refuersos de Tamaulipas, los que unidos á las fuerzas 
que llevó Garsa, formaron una pequeña columna que desfiló 
por delante de la casa de Juárez, y fué dado á reconocer el Sr. 
Garza como segundo en gefe de la plaza, y avisó Ulúa que 
marchaban fuerzas por el camino de Meáellin. 

Gomo se sabia que Miramon tenia inteligencias con algunos 
de los que estaban dentro de la plaza, fueron reducidos i prí- 



1859 



194 HIS1H)BIA DE JALAPA 

8Í0D los españoles D. Joan Domingo Ocfaoa y D. Alon^ Fer- 
nandez en compañía de D. Pedro Caeto y D. Alejandro Ben- 
jamín. 

Los cónsules pidieron en Medellin garantías i Miramon pa- 
ra los subditos de sos naciones respectivas, y en la noche so- 
lia verse ano que otro grupo de soldados fuera de la plaza, y 
en el interior de ella se ejercia una gran vigilancia, poniendo 
desde que oscurecia fogatas en el exterior de las fortiticaciones. 

El dia 22 tomaron las tropas de Miramon el pueblo de Ver- 
gara y fueron hasta la Antigua, y La Llave entrd á la plaza sa- 
liendo después de conferenciar con Juárez y Zamora; éste dic- 
tó algunas disposiciones acerca de los buques anclados en el 
puerto, y sin cesar visitaron las líneas Zamora, Iglesias, Bal- 
bontín y Zérega, y los hospitales fueron trasladados á los al- 
macenes de la aduana marítima, causando honda consternación 
en la ciudad el suicidio del Sr. D. José Gutiérrez Zamora. 

Determinada por los reaccionarios una expedición á Al va- 
rado, fueron hostilizadas las fuerzas que la formaron, por nna 
lancha cañonera llamada *Tarías," y se acab<5 de extender el 
alambrado que se form(5 por los liberales al rededor de la 
oiudad. Aquella expedición no tuvo efecto. 

£1 21 fué celebrado en Yeracruz el dia del presidente D. 
Benito Juárez con una comida en el palacio municipal, y en 
medio de acalorados brindis se estrecha la unión del partido 
liberal. 

Seguían construyéndose fosos al rededor de la plaza, y se 
reforzaba el alambrado que los defendía y las estacadas. Den- 
tro de la plaza se hacian frecuentes prisiones. 

En una junta de guerra opinaron los oficiales de Miramon 
por que no era posible el asalto. Los cónsules volvieron i pe- 
dir á Miramon garantías para los subditos de sus respectivas 
naciones (26), y por fin el 29 se retird Miramon, rumbo á 
México, con toda la división de su mando, sin disparar un ti- 



T RBTOLUOiaNES D£L ESTADO DE VERAORÜZ. 195 

ro, y el 31 faeron enviados los nacionales de Veracruz i sus ^859 
trabajos, jr la tropa á sas cuarteles. 

Como un medio para reanimar á la capital de la república, 
amagada por Degollado, cuya guarnición se componía de 1,532 
infantes, incluso el colegio militar, 936 soldados de caballe- 
ría, y mas de 600 artilleros, se valid el general Corona del 
ardid de publicar que Veracruz se habia rendido, según comu- 
nicaciones del general D. Francisco Pérez; también quiso alen- 
tar á sus partidarios, expidiendo proclamas; en aquellos mo- 
mentos estaba incomunicada la fuerza de Miramon, habiéndo- 
le puesto i su retaguardia las tropas del ejército auxiliar de 
Oriente; pero fueron llamadas i la capital las fuerzas reaccio- 
narias de Toluca, Tulancingo é Ixtlahuaca, Texcoco, Chalco, 
Ixmiquilpan, Tlalnepantla y una parte de las de Cuernavaca, y 
aceptados los servicios que como general ófrecid el Sr. Zuloa- 
ga llamado presidente interino; fué declarada libre de derechos 
la introducción de ciertos artículos de primera necesidad; or- 
ganizi5se una guardia civil, y se fijaron telégrafos en las torres 
de Catedral y otras alturas. 

También se reanimaron los defensores de la capital al sa- 
ber que habian sido derrotadas las fuerzas acaudilladas por D. 
EolaKo Degollado que amagaba i la capital de San Luis, y el 
pronunciamiento que verificó en Lerma el cabecilla Esteban 
León en favor de la reacción, y que Carbajal habia sido derro- 
tado por Herran. 

Las fuerzas de Degollado, que pasaban de 6,000 soldados, 
se habian fraccionado, tomando unas el rumbo de Atzcapotzal- 
00, otras el de la hacienda de Enmedio, y algunas el de Ahue* 
huetes y de Tlalnepantla; el 22 se posesionaron de Tacubaya 
y Cfaapultepec, y el 23 entraron i la capital las fuerzas de los 
generales Callejo y Mejfa, que habian venido siguiendo á los 
constitacionaiistas, cometiéndola falta el gefe Degollado de no 
haberlos batido é impedídoles que se hubieran reunido con las 



196 HI8TOB7A DS JALAFA 

1859 demás, y también dejd entrar á la capital £ todas las 

de reaccionarias qne pasaron i auxiliarla, annqoe fueran cor- 
tas; trascorrieron los dias sin que los liberales emprendieran 
cosa alguna de cousideracion, dejando qne Corona aumentara ana 
fuerzas por medio de la leva, j aquellos en yezde tomarla ini« 
ciatiya comenzaron á fortificarse, cortaron el agua que abasteced 
México, impidieron .la entrada de víveres, limitiíndose í liaoer 
movimientos sobre las haciendas j pueblos de los alrededores, 
perdiendo el tiempo, mientras qne los reaccionarios continoa^ 
ban concentrdadose y estudiando sus planes, y para deaurro* 
liarlos tan solo esperaban al general Marques; así pasaba el 
tiempo sin que pareciera que estaban tan cercanos dos fnertes 
enemigos, habiendo solamente uno que otro tiroteo en algunas 
garitas, siendo todo esto contrario á lo que se creia acerca de 
que las fuerzas de Degollado venian decididas i atecar á Mé» 
xico. 

Los sitiadores de México pusieron en Ohapultepec el graeao 
de sus fuerzas y subieron sobre ese punto militar tres piesas 
de artillería, y ahí se estableci(5 el general D. José Justo Alva- 
rez, constituyéndolo mejor y principal de sus fuerzas, los rifle- 
ros de la frontera; en Tacubaya se les unid D. Juan José Baz; 
también llegaron al campo de Degollado algunas tropas de 
Guerrero, y pasaron de la capital porción de amigos de loa li- 
berales, y en ella fueron presos muchos individuos, entre los 
cuales estaban varios extranjeros, y también los generales Par- 
ra y Callejo, y otros que no eran afectos & Miramon. La inac- 
ción de las fuerzas de Degollado daba lugar, entre otros ma- 
les, i la deserción que i ios diez dias se verificaba considera- 
blemente; alguno que otro parapeto trataron de levantar para 
batir á los de las garitas, pero no estando de acuerdo loa gefes 
en lo que debian hacer, nada provechoso consiguieron} el 21 
de Marzo destacd Degollarlo algunas fuerzas por el rumbo de 
Guajimalpa, sin duda para tratar de preparar la retirada; todos 



T REYOIiUCIONBS DEL ESTADO DB YERACBÜZ. - 197 

cnnocíeroD qne no podría moverse sin ser envaelto y despeda- ^^^ 
zado sa ejército; la embarazosa sitaacioa en que se hallaban hí* 
zo qae se enlparan unos á otros los gefes de las secciones, que- 
riradoyarios qne se hiciera un empuje sobre la capital; pero 
les laltaba artillería, j siendo urgente tomar nna determinación 
¿ causa de aproximarse Márquez, reunicí Degollado á los ge- 
fesi y éstos en su mayor parte opinaron porque el ejército libe* 
ral se retirara en fracciones y que se dirigieran A Toluca y 
otros puntos; pero los caudillos principales, Alvarez, Quiroga, 
Zan^^psa y Yalle manifestaron que tenian datos para creer en 
la posibilidad de entrar á la capital, contando con un pronun- 
ciamiento en el interior de ella, y que era necesario hacer algu- 
nos esfuerzos, resultando de este parecer que el 2 de Abril, á las 
cinco y media de la mañana, los rifleros formando tres colum- 
nas de ataque se presentaron por la calzada de la Yerdnica, 
San Antonio de las Huertas y el costado derecho de la garita 
de San Cosme, mandadas por Yalle, Zaragoza y Quiroga; una 
seooioa de caballería amagd el parapeto de Belén y otros 
grupos se aproximaron á la garita de Nonoalco; el ataque for- 
mal se efectud sobre la trinchera de la calzada de San An- 
tonio de las Huertas, y ahí barrid la metralla filas enteras de 
los qne atacaban, que fueron rechazados cuatro veces, dejan- 
do el campo cubierto de cadáveres con blusas rojas; el fuego 
durd con actividad hasta las ocho de la mañana, desde cuy% 
hora se oyeron las detonaciones á mayor distancia y con inter- 
valos de silencio, habiendq acudido una multitud de gente á 
pié y á caballo al Paseo Nuevo y calles que conducen á San 
Fernando, con el objeto de saciar su curiosidad, aunque sola- 
mente vieron los heridos y oyeron de cerca el ruido. 

Por parte de los reaccionarios se distinguieron los generales 
Monterde y Yelez, saliendo éste al exterior de los parapetos, 
Corona y Pina, Bosas Lauda, Mejía, Güitian, Alfaro y Ori- 
hnela; los heridos fueron llevados al hospital de San Andrés. 



198 HISTORIA DB JALAPA 

1859 D. Pedro Jorrín acompand i Corona darán te la acdon, y éste 
fué felicitado por el arzobispo. 

Los liberales se alentaban sabiendo que Míramon no podía 
tomar i Yeracruz, celebraron anticipadamente la toma de San 
Luis por las tropas fronterizas, supieron que Chalchicoroala y 
Tnlancingo eran ocupados por los de su partido, que Alatriste 
y Traconis hostilizaban á Orizava para cortar la retirada á 
Mtramon, y tuvieron conocimiento de la pr(5&ima llegada al 
puerto del ministro norte-americano Mac-Lane. 

D. Ignacio Zaragoza acababa de ser nombrado general por 
D. Santos Degollado. 

Este general did en Tacubaya varios decretos, por uno de los 
cuales restableció i los adjudicatarios de ñucas de corporacio- 
nes en sus derechos, y sus fuerzas aumentaron hasta 8,000 
soldados. 

Después del ataque del 2 siguieron los liberales amagando 
las fortificaciones desde San Cosme á Nonoalco, no obstante 
que tuvieron pérdidas de consideración, y de cuando en cuan- 
do oíanse tiroteos por aquellas garitas y la de Vallejo, y en 
la capital grandes patrullas rondaban, impidiendo qae hu- 
biese un levantamiento; Corona expidid varias proclamas, y 
entrd con la columna vencedora, mandada por el general Fran* 
cisco Yelez; el clero hizo rogaciones por la pacificación de la 
república, pero en el sentido que él deseaba. 

Habiendo pernoctado la brigada Márquez el 4 de Abril en 
Arroyo-Zarco, con poco mas de 1,000 soldados, forzando las 
jornadas desde San Juan del Rio en carros, debieron de ha- 
ber resuelto la retirada los liberales, con tanta mas razón, 
cuanto que les era imposible recibir auxilios de algún valor; 
Márquez entrd á México el 7 de Abril, á las diea y media 
de la mañana, habiendo salido de la plaza algunas ñiersas á 
protejcrlo, creyéndose que los liberales destacarían otras con 
objeto de atacarlo; pero con grande sorpresa se vi(5 que nin- 



Y RIÍVOLÜCIONES DEL ESTADO DE YER!ÍORÜZ. 199 

gun movimiento hicieron, y dejaron espedito el camino, y lo 1S59 
peor fué que infundieron esperanzas en sus contrarios y la 
confianza de que nada vallan los que mandaban las tropas 
que con tanta torpeza se conducían y i las cuales se consideró 
muy fácil derrotar; repiques i vuelo, cohetes y músicas anun- 
ciaron la entrada de la brigada de Márquez, que recorrió las 
principales calles de la ciudad; este general expidió una pro- 
clama solicitando la unión para vencer y llamando íÍ sus con- 
ciudadanos i que ciñeran sus frentes con los laureles de una 
fácil victoria; convocó á todos los generales á formar una junta 
de guerra, y subiendo á los puntos dominantes, estudió la po- 
sición de las fuerzas liberales. 

Las tropas de Degollado se fortificaron en Tacubaya, Cha- 
pultepec y Molino del Rey. 

Márquez con 5,000 soldados y 22 cañones salió de México 
y dirigiéndose por San Cosme, Popotla, y la hacienda de los 
Morales, estableció el 10 de Abril en la tarde una doble bate- 
ría en la falda de las lomas de Tacubaya, tratando de cortar á 
sus contrarios la retirada por Toluca, y rompió sobre el mo- 
lino de Valdes un fuerte cañoneo, que duró hasta cosa de las 
oraciones. El molino de Valdes y la casa del Arzobispado eran 
los puestos avanzados y mas fuertes de los liberales. 

Entretanto viendo Miramon la impoafibilidad de tomar á Ye- 
racrua con los elementos que poseia, continuó la retirada, lle- 
gando el 9 de Abril á la cañada de Ixtapa, habiendo nna par- 
te de sas tropas destruido en la Lagunilla á los constituciona- 
listasqne le impedían el paso, y voltearon las Cumbres, donde 
estaban situados Ampudia y Alatriste con sus fuerzas, que se 
retiraron perdiendo tres piezas de montana y el parque. Ilo« 
bles quedó en Orizava con la brigada; La Llave, al pasar por 
Coscomatepec, en marcha para las Cumbres, hizo fusilar al cé- 
lebre cura de Zacapoaxtla D. Francisco Ortega. 

El 2 de Abril habia atacado el general Ampudia á los reac- 

TOMO V. — 26 



200 « HISTORIA DK JALAPA 

1859 cionarios en San Juan Coscomatepec. Dividid la brigada La 
Llave en tres colamnas, dos de ataqae y una de reserva, man- 
dadas las primeras por el teniente coronel Joaqnin Camacho 
y el comandante de batallón Daniel Traconis, y la tercera por 
el teniente coronel Joaqnin Herrasti. 

Los cruzados fueron desalojados, cayendo en poder de los 
que atacaban Ortega y el español Juan González, conocido 
con el sobrenombre de Juan Gachupin. 

El cura fué sacado del oratorio de su casa, donde rezaba el 
oficio divino, sufrid maltrato, y al ser fusilado mostrd gran valor; 
una bala le atravesó el cráneo, y el cadáver fué recogido por 
algunas personas piadosas y sepultado en el camposanto de la 
parroquia. 

Verificada desde el 28 la retirada de Miramon, cesaron en 
Yeracruz las precauciones, Garza marchd para Tampioo y 
muchas familias volvieron á la plaza, donde se did drden el 
30 de que se retiraran las fuerzas de los puntos que gaarne> 
cian, las puertas de las murallas se abrieron, y se celebró con 
grande entusiasmo la ida del enemigo. 

Enviado Negrete á Coscomatepec, recibid drdenes de mar- 
char para San Andrés Clalchicomula, y atacar por retaguardia 
á los que defendían las Cumbres de Aculcingo; pero como Mi- 
ramón tenia urgencia de llegar á la capital, dispuso que el 6 
saliera de Orizava una brigada á las órdenes del general Ro- 
bles para voltear las Cumbres por el Camino de Sierra de Agua, 
como Negrete iba á hacerlo por Clalchicomula, y las demás 
fuerzas siguieron de frente por el camino hasui el pueblo de 
Aculcingo, donde hubo un combate. Llegado Robles á Lagu- 
nilla en la tarde del 8, encontrd fortificado á La Llave, á quien 
flanqued y derrotó, quitándole tres cañones, y entonces Ampu- 
dia se retiró de las Cumbres, dejd libre el paso á Miramon, 
quien llegd á Ixtapa en la mañana del 9, y siguió para la ca- 
pital después de ordenar que fuera fusilado el capitán Osear 



T BEYOLÜOIOlTffi DEL KTADO DE TEBAORUZ. 201 

Robert líSete eseribid con mam) firme una carta á su esposa, 1 859 
se confesó y presentd impertarbable su pecho á las balas, y 
recibid sejHiUura en el pueblo de la Cañada. 

Al Oflcureeer del día 10, en que dejamos i Márquez batien- 
do á las fuerzas de Degollado, se dejd ver en las lomas de Santa 
Fé no títo fue^o de fusilería, contestado desde una parte mas 
inmediata i Tacubaya, y aun i las nueve se percibían algunos 
tiros de canon. 

A las seis de la mañana del memorable 11 del mismo mes, 
las aliuras de toda la capital estaban llenas de curiosos, y pa- 
recía que nadie se movía en el campamento del general Mar* 
qaes; pero cinco minutos antes de las siete doce piezas de arti- 
llería situadas en la falda de una de las lomas, rompieron un 
fuego activísimo sobre el Arzobispado de Tacubaya y el Mo- 
lino de Yaldes, y una columna de infantería protegida por la 
artillería, que suspendid á poco sus fuegos, se acercd al citado 
molino; los asaltantes fueron recibidos por un nutrido niego de 
fusilería, y á poco los constítucionalistas abandonaban el pun- 
to y se dirigían i otros, habiendo cesado completamente ahí 
el fuego; pocos momentos después, las baterías situadas en la 
falda de la loma continuaron sus fuegos sobre Tacubaya, aun- 
que con menos actividad; una parto de la fuerza reaccionaria 
avanzd gran trecho, y se colocd en el vértice de un ángulo, 
cuyos dos lados se dirigían al Arzobispíado de Tacubaya y á la 
falda del bosque de Chapultepec, habiendo situado en el inter- 
medio de estos dos puntos piezas de artillería que jugaron des- 
de las siete y media hasta las diez de la mañana. Otra acción 
se empeñd en el punto llamado Casa-Mata, ocupado por fuer- 
zas de Degollado con infantería, caballería y artillería, ataca- 
das por dos batallones y alguna caballería de los reaccionarios; 
á las diez vold un depdsito de parque de los liberales, y desde 
los parapetos de Belén se hablan estado dirigiendo algunas 
granadas sobre Chapultepec. Antes de las once ya estaban 



202 HISTORIA DE JALAPA 

1859 en poder de M^rqnez todos los puntos de Tacnbaya ocnpados 
por las tropas de Degollado, replegándose parte de estas a Cha- 
pultepec, de donde fueron desalojadas i poco, así como del 
Molino del Rey, y se desbandaron bajo la presecaeioa de las 
fuerzas reaccionarías. 

Con anticipación liabian tomado algunas fuerzas liberales 
el rumbo del Sur, y otras partidas se habian retirado por Atz* 
capozalco bácia la villa del Carbón, dejando en poder de Már- 
quez 31 piezas de artillería. 

A la hora en que triunfaba Marques en Tacnbaya, cerca de 
las once de la mañana, llegJ Miramon á la capital en ana di- 
ligencia, acompañado de Cobos, D. R(ímulo Diaz de la Vega. 
D. Miguel Blanco y D. Severo del Castillo, anunciando su lle- 
gada un repique í vuelo y una salva de 21 cañonazos. Grande 
fortuna fué la de Miramon que pudo cubrir con el estruendo que 
aun hacia el combate en Tacnbaya, la penosa situación en que 
regresaba, teniendo un doble signiñcado los festejos que en 
aquel momento se hacian. Poco antes de las doce, aalicí de 
palacio el presidente acompañado de una escolta, atrav^ó la 
plaza, y se dirigid al campo de batalla, llegando coiuido todo 
estaba terminado. 

Degollado y muchos de los que le acompañaban en calidad 
de particulares, se fueron antes de que se verificara el foresto 
desenlace de aquel inolvidable combate. 

Por segunda vez eran derrotadas las huestes constitociona- 
listas en las puertas de la capital, y si en la primera experiment<$ 
Blanco gr&ndes pérdidas, no tuvieron comparación con las sufri- 
das por Degollado, quien reani(5 todas sus fuerzas y muchos ele- 
mentos de guerra; pero faltd i sus combinaciones el cumpli- 
miento de las promesas que le habian hecho sus amigos y 
partidarios en el interior de la capital; también faltó unidad é 
inteligencia en el mando de las tropas, que no retirándose en 
tiempo oportuno se vieron acometidas en sus propios atrinchera- 



T REVOLUCIONES DEL ESTADO DE YERACRÜZ. 203 

micDtos, dejando en poder del vencedor todos sus trenes, ar- ^^^^ 
tillería y pertrechos, multitud de prisioneros y de muertos en 
el campo de batalla, y hasta el uniforme y la banda de gene* 
ral, que se dijo eran pertenecientes al Sr, Degollado. Los reac- 
cionarios que tan solo eran espectadores, no pudieron conte- 
ner ni por un momento su jubilo, recorrieron las calles y las 
plazas dando exclamaciones y gritos, y en la noche ilumina- 
ron las fachadas de sus casas, y prolongaron por todo el dia los | 
repiques y las salvas. I 

Entre los prisioneros se encontraron el general Lazcano y el 
teniente coronel José María Arteaga, y muchos oficiales y pai- 
sanos Á quienes mandd fusilar Márquez, diciendo en un parte 
oficial, que habían expiado en el patíbulo que merecían el cri- 
men que cometieron; vfirios fueron cogidos en el camino de 
Mixcoac y San Ángel, donde las caballerías de Mejía lancea- 
ron Á los indefensos con un furor diab(>lico. Quedaron en po- 
der de Márquez mas de 200 prisioneros, 31 cañones y mucho 

parque. 

Márquez recomendó como virtuoso militar al teniente coro- 
nel José Sánchez Fació; dijo que á consecuencia de lo que ha- 
bia pasado, tenia su alma llena de un regocijo que no podia 
explicar y que le acompañaría toda su vida, y di<S una procla- 
ma felicitando á sus camaradas en nombre de la patria, y por 
haber castigado ejemplarmente á ''los infames invasores J^ 

Entre los fusilados se contaron varios j(5 venes practicantes 
de medicina, quienes habian ido á Tacubaya para prestar an- 
icilio á la humanidad, y sufrieron la muerte en la noche del mis- 
ino dia 11, dándola reacción nn dia de luto á muchas familias; 
lilgunos prisioneros fueron indultados, entre ellos el gefe Cha- 
Irarría; los médicos y cirujanos aprehendidos al lado de los en- 
Iferraos, fueron losSres. Juan Doval, José María Sánchez, Ga- 
briel Rivera, Ildefonso Portugal, Juan Diaz Covarrubias y 
ll^lberto Abad, ademas los Sres. B. Agustín Jáuregui, D. Ma^ 



204 HISTORIA DB JALAPA 

1859 ^^^^ Mateos, D. Eugenio Qnisen, D. S. Fischer, D. Manael Neí* 
ra, y los capitanes D. Ignacio Sierra, y D. José López, siendo 
todos estos fasilados por la noche. El joven Mateos acababa de 
recibirse de abogado, y Diaz Covarrnbias estaba en vísperas de 
obtener el títalo de módico. Estos fnsilamientos conmovieroH 
hondamente á la sociedad de la capital, pnes en la tarde del 
11 nadie se los esperaba. Algunos de los fasilados habían re- 
husado confesarse, prestándose para cumplir sa misión los pa- 
dres Hidalgo, Luna y Torres. 

La entrada triunfal del ejército el dia 12 fué muy entnsiasti 
por parte de los reaccionarios: las casas estaban adornadas con 
cortinas, la Diputación y las torres de catedral ostentaron ri- 
cos cortinajes, y en las calles levantó el ayuntamiento arcos y 
adorna con banderas tricolores los faroles del alumlHrado de gas, 
colocados frente al atrio de catedral; cerca de las tres de la tarde 
se veriñc(5 recorriendo las columnas el Paseo Nuevo» calles 
de Corpus-Chrísti, de San Francisco, Yei^ara, Santa Clara, Ta- 
cuba, Escalerillas, y Seminario, pasando frente i palacio, donde 
estaba Mí ramón y su señora, y en frente Miírques y Mejfa, que 
habian recorrido algunas calles en carretela abierta. Iban las 
brigadas de los generales Francisco Yelez, J. Quíntanilla, é 
Ignacio Orihuela, y los cañones cubiertos con blusas, qae tan* 
bien eran llevadas en las puntas de las lanzas y en las ancas 
de los caballos; no se oraiti(5 la vana pompa de hacer pasear 
los prisioneros. El geueral Marques llevaba una banda rq|a cool 
* este lema: ''A la virtud y al valor, la gratitud de las hijas de 
México," cuya banda con una corona de laurel, le fué ofrecida 
en la mañana por una comisión de señoras al venir con las tro- 
pas, y una niña le regaM un ramillete; después que concluyó 
el desfile de las tropas, pasd el presidente con toda su comiti- 
va á catedral, donde se eantd un Te-Deum, y vuelto i palacio 
recibid Miramon en el salón de embajadores las felicitaciones» 
y al contestar á ellas y refiriéndose á VeracruZi dijo que 



T REYOLUCIONBS DBL ESTADO DE VERAGRUZ. 205 

había qaerido prolongar el sarrimiento délos soldados, con las 1859 
enfermedades qae en aqael clima causan mayores males qae 
la artillería enemiga, y manifestó qae aquella expedición que- 
daba aplacada. Miramon arengd a las tropas formadas en la 
plaza, y volviéndose^ í palacio recibid las felicitaciones de Mar- 
ques; á poco fué levantado el estado de sitio en que se halld la 
capital, desde ^el 18 de Marzo. 

Dijose por la prensa reaccionaria que Yeracruz no habia 
sido tomado por falta de recursos pecuniarios, la proximidad 
de la estación mortífera del V(5mito, y la noticia de estar ama- 
gada la capital, aunque lo que realmente pasd fué que Mira- 
mon no conocia bastante la empresa que quiso realizar. 

Este general envió al general Yelez para batir las tropas que 
con Ampudia, Traconis, Alatriste y Trejo, se habían situado 
entre Ameca y Tlalmanalco. 

La división constitncionalista de Oriente mandada por los 
generales Ampudia y Traconis, llegd hasta cerca de México 
pasando por los volcanes, pero retrocedió al saber que estaban 
derrotadas las fuerzas de Degollado, entró i Tlaxcala y siguió 
sn marcha para el Estado de Yeracruz. 

A 80 paso para el valle de México, habia tomado á Atiix- 
00, caya guarnición fué sorprendida. Ya de regreso pasó por 
Haamantla el 21, y en la tarde del mismo día llegó Triujeqne 
á Tlaxcala con una partida de caballería, molestó á todos los 
vecinos, y en la noche entraron á la misma ciudad las fuerzas 
del general Yeles, destacadas en persecución de las que man* 
daba Ampudia. Estas fuerzas- fueron atacadas por algunas 
de los liberales creyendo que solamente tenían que habérselas 
con Triujeque, por lo que sufrieron una fuerte derrota. Al re- 
gresar á México las tropas reaccionarias se llevaron las anti- 
güedades que conservaba en su archivo el ayantamiento de 
Tlaxcala. 

Las fuerzas de Ampudia huían por Naolinco y las Aldas, lie* 



206 HISTORIA DE JALAPA 

1 859 vando elementos para hacer nna vigorosa resistencia en aque- 
llos escabrosos sitios, y tropas bastante buenas, entre las que se 
contaba una brigada de Oaxaca, que se les separd y se diri- 
gió á su Estado después de largas j penosísimas marchas. 

La cansa reaccionaria tuvo en los sucesos de Tacubaja un 
triunfo mu}"* importante, pero la lucha no estaba terminada y 
los amigos de la ley y de la libertad redoblaron sns< esfuerzos 
para imprimir u los acontecimientos la marcha necesaria qne 
debia llevarlos á un término feliz, y entonces mas que nunca 
abrigaban los verdaderos amantes del bienestar nacional, la 
creencia de que pronto triunfarian los principios que represen- 
taban los grandes intereses sociales. 

Miramon ascendió á generales de división i D. Leonardo Már- 
quez, D. Antonio Corona y D. Tomas Mejía, y á efectivos de bri- 
gada á D. Francisco Velez y á D. Ignacio Orihuela, y d\ó el gra- 
do de general de brigada sí D. Juan Lagarde; á la vez llega- 
ba Á Yeracruz el ministro Mac~Lane, cuyo nombramiento fué 
aprobado por unanimidad en el senado norte-americano en 6 
de Abril, Mac-Lane reconoció á Juárez como presidente, con- 
tra cuyo acto protestó el ministro de Miramon Diez de Boni- 
lla, y tal suceso dio mucho que pensar á los reaccionarios. £a 
el acto de la recepción en Yeracruz, se pronunciaron discur- 
sos, y D. Melchor Ocampo anunció tal acontecimiento á los 
gobernadores de los Estados. 

Mac-Lane fué recibido en en el palacio nacional de Yera- 
cruz en presenciado los empleados civiles y militares y de una 
numerosa concurrencia; las campanas fueron repicadas á vuelo, 
híciéronse salvas de artillería, y la guarnición con cerca de 3,000 
soldados, formó una gran parada para celebrar el suceso. 

El presidente Buchanan habla mandado un comisionado pa- 
ra que le informara acerca del estado que guardaban los par- 
tidos y á cujÍI debia reconocer. De los informes que recibió, y 
por sus propias inclinaciones, nombró al ministro con el encar- 



T RByOLUOIOKES DEL ESTADO DB VBRACRUZ. 207 

go de que viera si ertin ciertos los informes, j en tal caso re- 186$ 
conociera i Juárez como presidente de la república mexicana. 

Una nueva era se abrid para las relaciones entre las dos re- 
públicas, y el reconocimiento de Juárez apresura el desenlace 
de aquella lucha fratricida, aunque con mengua del buen nom- 
bre que el patriotismo había dado á este señor. Conocidse en- 
tonces que para subsistir en México un gobierno, tiene que ser 
amigo de los Estados-Unidos y buscar en ellos su apoyo. 

La protesta formulada por el Sr. Diez de Bonilla tuvo por 
principal objeto declarar enteramente nulos y de ningún valor 
ni efecto los contratos y arreglos que celebrara el presidente 
Juárez con los norte-americanos; en ese documento está tra- 
zada con imparcialidad la historia de las relaciones entre 
México y los Estados-Unidos desde que triunfó la revolución 
de Tacubaya, reconocida al principio por el ministro Forsyth; 
dijo el Sr. Diez de Bonilla que los Estados-Unidos hablan pro- 
puesto á la república mexicana celebrar un tratado para que 
se les concediese, mediante una suma de dinero, una parte muy 
considerable del territorio y el paso á perpetuidad por el ist* 
mo de Tehuftfitepee, y que tales proposiciones fueron rechaza- 
das como injurio^is al buen nombre de México. 

£1 reconocimiento del gobierno de Juárez por los Estados- 
Unidos excitó vivamente la atención pública en todo México, 
y también caus(5 fuerte impresión en los gobiernos europeos, 
principalmente en Espafia, Francia é Inglaterra. La política 
dudosa y vacilante que los Estados-Unidos han guardado res- 
pecto de México en varias ocasiones, hace temer que no sean 
verdaderos los sentimientos de benevolencia que se asegura por 
un partido tiene aquel pafs por el nuestro. Reconocida la ad- 
ministraden de Zuioaga por el ministro Forsyth, y después de 
la derrota del ejército de la coalición, habia dirigido el mi- 
nistro norte-americano á D. Luis G. Cuevas una nota con- 
traída á la celebración de un tratado, por el cual debia ce- 

TOMO V.— 27 



208 HISTORIA PE JALAPA 

tfi&d ^^^^ ^ ^^^ Estados-Unidos nna parte considerable y hermosa 
de nuestro territorio, cambiando la línea divisoria, y conceder 
ademas el paso á perpetuidad por el istmo de Tehuantepec, y 
un arreglo con relación ¿ las reclamaciones de los ciudadanos 
de ambos países. El ministro mexicano rechaz(5 terminante- 
mente la propuesta de nueva demarcación de límites, fundán- 
dose en razones que le hicieron mucha honra ^ no creyéndola 
conveniente, ya por no haber un congreso que aprobara tales 
actos, ya también porque traeria la continuación de la guerra 
civil. Sabida es la conducta que después observo Mr. Forsy th 
protegiendo á los constitucionalistas, y apoyándolos en cuanto 
le fué posible. 

Los pasos dados por los constitucionalistas desde los prime- 
ros dias de la coalición federal, vinieron á producir su efecto, 
pues casi al mismo tiempo que Mac~Lane llegaba á Yeracruz, 
era recibido en la Casa-Blanca el Sr. D. José María Mata, co- 
mo ministro mexicano. 

Miramou nombren i Robles Pezuela gobernador y comandan- 
te general del departamento de Yeracrusc con el mando de la 
división de Oriente, y al tomar esos cargos el 12 de Abril, ái6 
Robles una proclama, ofreciendo la paz ó la guerra. El jiíveL 
presidente dispuso que se organizaran divisiones al mando de 
Márquez, Mejía y Oríhuela para expedicionar por Michoacan 
y los departamentos del centro. 

Márquez y MeJía marcharon desde luego para el interior, en- 
trando el primero el 25 á Maravatío; y habiendo renunciado el 
Sr. Castillo el ministerio de la guerra, fué reemplazado por el 
oñcial mayor D« Juan de D. Peza. El general Corona, presttí 
juramento el 2 de Mayo como ministro de la guerra. 

Reanimados los liberales por los sucesos de Yeracruz fué 
tomada Colima por las tropas del ^^eneral Rocha; y San Lnis, 
que fué abandonado por el gefe reaccionario Hernández que 
se reunid en Querétaro á Mejía, ocupado por fuerzas de D. 



T REVOLÜOIOXES DEL ESTADO DE VERÁGRÜZ. 209 

Eulalio Degollado y el gefe Guadalupe García; estas fuerzas 186§ 
pasaron i unirse con las que mandaba en Zacatecas D. Jesús 
González Oi tega, y Mazatlan fué tomado por Pesqueira y Co- 
ronado. 

Carbajal, que se habia repuesto en Zacatlan después de la 
derrota que sufrid en Teotihuacan, volvid á Apam, siendo muy 
temido por donde quiera que pasaba. 

En Guanajuato coütinud gobernando el Sr. Berduzco, é im- 
poniendo préstamos; en Morelia desterraba Huerta para Acá* 
pulco al candnigo Corona, en unión de otros eclesiásticos por 
haber negado la absolución en el confesonario á D. Manuel Al- 
vires y á otros que la solicitaban sin querer retractarse del ju- 
ramento prestado á la constitución de 1857, y á esa ciudad llegd 
el 15 de Abril D. Santos Degollado, acompañado de algunos 
oficiales, y luego se dirigid á Colima. Alatriste pasd á la vista 
de Puebla para Tlaxcala ei 20 de Mayo con 1,200 soldados, 
percibiéndolo desde las torres de esa ciudad; en Sinaloa eran 
derrotadas las fuerzas del coronel Inguanzo, de cuyo descala- 
bro siguid la toma de Mazatlan; y en Tehuantepec aparecia la 
revolución retardando la apertura del istmo, por el que ya tran- 
sitaban muchos pasajeros. 

Al inaugurarse el camino del istmo de Tehuantepec se hi- 
cieron fiestas, y pronuncid un notable discurso el gefe políti* 
co y militar Porfirio Diaz, diciendo que los Estados-ünidoft 
eran la hermana mayor de la república mexicana, y bendijo 
los trabajos el presbítero Ldpez. 

Después de los sucesos de Tacubaya, dispuso Degollado que 
todo gefe ú oficial reaccionario que fuese aprehendido-con las 
armas en las manos fuera fusilado irremisiblemente. 

y idanrri hizo nuevas contratas de armas en los Estados-Uni- 
dos; el presidente Juárez introdujo modificaciones importantes* 
en el decreto que restablecid la compañía Luisianesa en Te- 
huantepec; el pueblo de Milpa Alta fué ocupado por las ñierzas 



210 HISTORIA BS JAIiAFA . 

IS59 liberales mandadas por Caamano; y causd sensadon que el Sr. 
Doblado se ausentara furtÍTame^te de Més^ico, por lo que se 
crejd qne iba á reemplazar en el mando del ejército al Sr. De* 
goUado, á quien se suponia caído de la gracia del gobierno 
juarista. 

Bobles dejó á Orizava el 17 y pas<5 á Jalapa, siguiendo el ca- 
mino de Clalchicomula y Perote, llevando por secretario al Sr. 
D. Francisco Mora y Daza; en Orizava dejd el cargo de prefecto 
el Sr. D. Octaviano Herrero, y el general Negrete fué nombra- 
do gefe militar de ella, y de Gdrdova el ccuronel Luciano Prie- 
to, con el ll"" batallón; las fuerzas constitocionalistas que cui- 
daban la Hoya al mando de los gefes Junguito y Camacho, se 
retiraron y dejaron i Bobles libre el paso para esa ciudad, de 
donde también se fueron los liberales; las fuerzas de Junguito 
se llamaron ''Brigada de Bailovento.'* £1 punto de la Hoya 
qued(j resguardado por el capitán D. Ignacio Alatorre. Enton- 
ces regresaron i Jalapa D Manuel Bivadeneyra, el cura Mora 
y otros que hablan salido á fines del año anterior con las tro- 
pas de Negrete. 

£1 general D. Manuel Bobles Pezuela entró á Jalapa con ha 
fuerzas de su mando el 20 de Abril, ya ejerciendo las fanciones 
de gobernador y comandante general, y el 21 quedd estable- 
cida la prefectura del dintrito, á cargo del Sr. D. Francisco 
de P. Mora y Daza; fué reinstalado en el pismo dia el ayun- 
tamiento que habia funcionado hasta el 24 de Diciembre de 
1858, presidido por el alcalde 2" D. Cayetano Jimenea, cuya 
corporación dict<5 algunas disposiciones para mejorar la poli- 
cía de 1a ciudad, y ordenar los fondos minicipales, recoger los 
mendigos y componer los caminos. 

Al entrar las tropas reaccionarias se publicaron las leyes 
dadas por el gobierno de México, haciéndose efectiva^s: la qne 
imponia una contribución extraordinaria á los capitaleSi y las 
relativas i la administración de justicia. 



T RSVOLüOiaKEB BBL BBTÁDO DB YSRACRÜZ. 211 

El general Robles hizo nna manífestacloii sobre el progra- 1 859 
ma qae se proponía segair en su administración, recomend(5 al 
ayuntamiento que le ayudase para conservar el drden públi- 
co, y exceptud á los capitales impuestos á favor de las escue- 
las y hospitales del pago del 1 p^ de la contribución extraer « 
diñaría. 

Bobles refornid el decreto de 10 de Marzo sobre consejos 
de gobierno, conforme á lo mandado por el gobierno de Méxi- 
co, dispuso que no se llevara adelante la ley del previo franqueo 
de la eonrespondencia, y que se reformara la tarifa de portes, 
y mandó hacet* efectivo el cobro de las contribuciones directas 
dando para el pago el plazo de tres días, rebajando el 6 pg 
í los que cumplieran la ley. Publicd también el decreto del 
general Zuloaga, por el que mandaba qtfé fueran restitui- 
dos al general Santa- Anua los bienes que le fueron embarga* 
dos por decreto de 10 de Diciembre de 1856| y el de 22 de 
Mayo que imponía una contribución de 5 Po sobre arrenda- 
mientos de fincas urbanas. 

La empresa general de diligencias restableció el curso de 
estas por Jalapa, quedando exceptuadas del pago de peages; 
entonces eran upiy difíciles las comunicaciones por el camino 
entre Jalapa y Perote, estando completamente interceptadas 
por los de Tlacolulam, y solamente en convoy pasaban para 
aquella ciudad, el arroz, la harina y otros víveres de los que 
carecía completamente. 

Miramon concedid permiso para que saliera una conducta hií- 
cia Yeracruz, conducida hasta Jalapa por las fuerzas de su go- 
bierno, y permitid la introducción del algodón en rama, proce- 
dente de aquel puerto; declard traidores á la patria i todos los 
que intervinieran con cualquier título ó carácter en contratos de 
enagenaeion de alguna parte del territorio de la república ó pres- 
taran ayuda para facilitar su celebración, ó para hacerlos efec- 
tivos, y señalaba para juzgarlos la ley de 14 de Julio de 1858. 



212 HISTORIA DB JALAPA 

1859 La conducta bajd escoltada por las tropas de Robles hasta 
el Puente Nacional, y fué recibida por comisiones compaestas 
de cdnsules extranjeros é individuos del comercio de Yeracraz, 
en represen tacioiT de los consignatarios de los capitales, ycon- 
tinud custodiada por fuerzas de Veracruz. 

Miramon llam(5 á muchos generales que habia dado de baja 
Zuloaga, contándose entre ellos los Sres. Carrera, Parrodi, 
Basadre, Galindo, Miñón y Garay, dispuso que todos los ftm- 
cionarios públicos dieran aviso de los sucesos relativos al <5r- 
den y tranquilidad pública, é invitó al arzobispo y obispos 
para que previnieran á los párrocos que auxiliaran con sos no* 
ticias á las autoridades locales. 

Su gabinete estahleciá un fondo para el pago de los bonos del 
3 por ciento; arregló el tribunal de cuentas, y decretiJ la contri- 
bución del 5 p§ sobre arrendamiento de fincas, bajo las con- 
diciones señaladas en la ley, y estableció una dirección gene- 
ral de contribuciones. 

Morelia fué ocupada por Márquez el 29 de Abril; la marcha 
de este gefe fué sabida oportunamente por Huerta, á cansa de 
los avisos que le fueron enviados pOr personas de la capital. 

Márquez fué recibido por los reaccionarios de Morelia con 
muestras de grande entusiasmo; entonces se abri(5 la catedral 
que habia permanecido cerrada, ahí se cantd un Te~Deum, y 
por las calles fué victoreada la religión; al dia siguiente salie- 
ron fuerzas reaccionarias sobre Zamora, donde quedaron de 
guarnición los generales Orihuela y Herran. Los liberales ha- 
bian ido retirándose poco á poco de Morelia, acabando de salir 
para Ario, donde Huerta recibid la víspera de la entrada de 
Márquez, armamento desembarcado por Acapulco; por temor 
de las persecuciones, habian abandonado aquella ciudad algu- 
nas familias, y desde la salida de Huerta qued(5 la población al 
Cuidado de una comisión de vecinos, entre los cuales estaba el 
Sr. Gutiérrez, que el 29 fué al encuentro de Márquez, y le expu- 



T REVOLUCIONES DEL ESTADO DE YERACKUZ. 213 

80 qae la población estaba en sentido pacíñco. Varias de las fuer- 1859 
zais michoacanas se retiraron al Estado de Guanajuato, donde 
estaban los gefcs Hinojosa, Ortega j Zaragoza, contra quienes 
marcharon Mc^ía y Yelez. Habiendo sacado Miírquez todas sus 
fuerzas de Morelia, llevándolas para Guadalajara, volvid i ser 
ocupada el 3 de Mayo por fuerzas de Pueblita, Arteaga y Me- 
nocal; algunas casas de los adictos á la reacción, fueron ape- 
dreadas. Con las entradas y salidas tan frecuentes de los libe- 
rales, habia qned adose Morelia sin caballos y sin dinero, ha- 
biendo sacado en pocos dias Huerta y Márquez mas de $60,000. 
Huerta y Doblado tuvieron varias conferencias en Morelia 
(Mayo 9), en las que se tratd de que éste fuera reconocido como 
general en gefe, y en esta vez acabaron de venir por tierra 
la^ pocas campanas que en las torres hablan quedado y que ha- 
cia poco hablan servido para saludar á la reacción. La im- 
portancia de Míchoacan vidse una vez mas, habiendo sacado 
Huerta todavía recursos, después de haber dado aquel Estado 
mas de uno y medio millón de pesos. También Zaragoza tra- 
taba de desconocer á D. Santos Degollado. Márquez siguid pa- 
ra Gruadalajara sin ser hostilizado. 

La enirada de Márquez á esta ciudad, el 15 de Mayo, fué 
triunfal, saliendo á recibirlo el ayuntamiento y las corporacio- 
nes; lo coronaron, bajo un arco triunfal, cuatro niñas, con 
laureles de oro hábilmente cincelados, otra jovencita prenéió 
de su casaca una cruz de oro, y el ayuntamiento le regald un 
bastón con puno del mismo metal, llevando un cerco de brillan- 
tes y un topacio en el centro, y en elinismo puño se leja, pues- 
to en letras g(5tioas, que la ciudad de Guadalajara dedicaba 
aquel obsequio al vencedor de Tacubaya en 1859, y por su- 
puesto no faltaron las felicitaciones y el Te-Deum. 

Los trabajos del gabinete reaccionario fueron de alguna con- 
sideración: el ministro Larrainzar dispuso que se hiciera la di- 
visión del territorio en partidos judiciales^ teniendo presentes 



214 HISTORIA BE JALAPA 

1859 ^^ distancia i qne se hallaban nnas poblaciones de otras, el nú- 
mero de habitantes, y la facilidad 6 díficnltad de las vías de 
comunicación. El ministro Marin hizo qne fnera dividido en 
tres el departamento de Méjico, llamándoles de Toinca, Tala 
y Tnlancingo, y con el distrito de México, Tlalpam y Tlalne- 
pantla, se forrad el departamento del Valle de México; Ayes- 
teran, Gutiérrez, Duran yDiaz de la Vega, fueron nombrados 
gobernadores de los nuevos departamentos. El de hacienda, 
Sagaseta, cerrd para el comercio el puerto de Veracms, que- 
dando en consecuencia, prohibida la internación de efectos, y 
la conduccioü de numerario ó metales para el citado panto 6 
para aquella costa, y gravó con 25 centavos por bnlto i todos 
los efectos que se introdujeran para su consamo en las adua- 
nas interiore?, exceptuándose los llamados del viento. 

El coronel Daza y Arguelles ins9Ítia en qne se formara el 
departamento de Túxpam, y que este puerto fuera habilitado 
para el comercio de altura. 

La continua alarma en que los curas mantuvieron á sns fe- 
ligreses, incitándolos contra los liberales, di<5 motivo á qae se 
les volviera á perseguir; fué preso el dé las Vigas, y tavo que 
huir el de Acatlan, á quien buscaron, y en anónimos qae cir- 
culaban mucho, atribuíase al clero la sangre derramada en Ta- 
cubaya, tachándole de que no dijera nna sola palabra en favor 
de la paz y de la reconciliación; en estos dias fué notable la 
retractación que hizo el P. Anaya, volviendo á entrar al gremio 
de la Tglesia catdlica, apostólica romana; los eclesiásticos de 
Irapuato y Silao fueron llevados presos á León, y se tratd de 
hacer lo mismo con los de Celaya. 

Mi ramón nombrd gobernador del Distrito al general D. Rd- 
mulo Diaz de la Vega, y á poco lo elevd á gobernador del de- 
partamento del Valle, y di<5 al general Francisco Velez el go- 
bierno de Guanajuato. Por esos dias Jalapa fué amagada por las 
tropas mandadas por Ampudia y Traconis, sin que Bobles salie- 



T RBYOLUGIONra DBL ESTADO DJB VERÁORÜZ. 215 

ra i batirlas por disponer de pocos recursos ; los coastitncíonalis- 1 859 
tas tenían so centro en el pueblo de Naolinco; para enviar dinero 
á Jalapa fué necesario que saliera una sección de Puebla man« 
dada por el general Oronoz, llevando el mando de la caballe- 
ría el coronel Chacean, cuyas fuerzas tuvieron un encuentro en 
Dos Gerritos con las de Carbajal j& Alatriste, siendo estas de- 
salojadas de las ¡iosicíones que ocupaban. 

Los reaccionarios retiraron el exequátur á los cdnsules nor- 
te-americanos» y el gobierno de Juárez lo hizo con el cdnsol 
espa&ol en Yeracruz, quien se negaba á entregar la plata que 
le habia dejado á guardar el cura Salazar, 7 aunque la entre- 
gó, lo hizo protestando. 

En Yeracruz fué declarada libre U introducción 7 la salida 
de dinero norte-americano, 7 el ministro Mac-Lane se marchd 
á Minatitlan. 

Por mas que el partido reaccionario se empeñaba en presen- 
tar los sucesos de Tacuba7a á su modo, arreglándolos al espíritu 
de partido 7 á sus maquinaciones, 7 por mas que recordó los 
fusilamientos hechos por los liberales en Zacatecas, Guadalajara 
7 otros pantos, no pudo acallar la grita que se levantcS por los 
SQcesos del J.1 de Abril. La situación de México era verdade* 
ramente deplorable, pues los partidos desmoralizándose habian • 
llegado á desconocer completamente el principio de autoridad, i 
hollar todas las consideraciones.de la justicia, 7 tan solo la fuer- 
za habia quedado como única razón ; por todos se cometían des^ 
manes, 7 á la hora de sacar dinero no se reconocían los miem- 
bros de un mismo partido. 

No solamente con las naciones europeas tenia dificultades el 
gobierno de Juárez, sino también con el de Guatemala, en ca- 
yo territorio se armaban expediciones que iban á hostilizar cu 

Chiapas. 

El general Cotillo formd una brigada que quedd guarne- 
ciendo la capital; otro cuerpo que debia pasar al mando del ger 

TOMO Y.— 28 



216 filOTOHIA DB JÁLALA 

1 859 Aéral Woll destinado á hacer la campaña de Tamaalipas, se qtie- 
úó eo el interior. Miramoa desterra á los Sres. D. Ignacio 
Cumplido y D. Vicente García Torres; derogd la cUsposícioQ 
qne exigia el previo franqueo de la eorrespondenm; reglamea* 
t<5 la cotttribncion impuesta á los expendios de tabaco; de* 
Glar<5 fiesta nacional el aniversario de la renovación del Se* 
ñor de Santa Teresa; devolvió á Santa- Anna el empleo de 
general; prohibid i los empleados qne publicaran loe asuntos 
de las oficinas, j por medio del ministro Diee de Booilla re- 
comendó á Tos gobernadores qne protegieran á los eindadauos 
nortiB-americanos, y les asegura qne el gobierno velaba par» 
destruir los proyectos contra la integridad de nuesrtro terrí* 
torio. 

Fué restablecida la tesorería getieral conforme al deereto de 
28 de Mayo de 1858, se prohibió que á los prisioneros de guer- 
ra se les impusieran penas arbitrarias, y se trasladó á Tlaxcala 
la capital del territorio. 

Teniendo en Jalapa Robles mas de 2,000 hombres, y ha- 
biendo recibido recursos dispuso una expedición sobre Naolin* 
co, de donde huyeron los liberales: entonces fungía de secre- 
tarro del gobierno departamental D. Francisco Laadero y Cos. 

Situados los liberales en la Hoya, Tostlacnaya y otros pun- 
tos del camino de Pérote, llegaron sus avanzadas hasta San Mi- 
guel y la Banderilla, ascendiendo sus tropas i 1,500 hombres, 
oontando algunos que llevd Alatriste de Teziutlan; otros que 
salieron de Teracruz á las órdenes del Sr. D. Joaquín García 
Granados, se dirigieron del Puente i Tusamapa, quedando i 
corta distancia de Jalapa; pero Robles hizo salir tropas de Pe- 
llote y Jalapa, mandadas unas por Oronoz y Chacón, y otras 
por éi mismo, dejando en Jalapa al coronel Benavides, y lle^ 
g(5 el 11 de Mayo, al medio día, Á la Hoya, habiéndose reple- 
gado todos los liberales á Tlacolulam, y como tardó la llegada 
de Oronoz, regresó Robles á San Miguel del Soldado, entre 



T AEVOLUGIOKiS DEL BSTADO DM YERÁORÜZ. 217 

coya ponto j Jalapa se aitad una fuerte séceioa de coiic4;Ua« 1^9 
ckuudistaa, en las Piletas, pero faeron desalojados, durando la 
acción mas de una hora, y tomaron el camino de Jilotepec, 
dejando algunos prisioneros. Las fueraas salidas de Yeracruz 
regresaros, sofriendo pérdidas aun sin haberse batido. 

Acosado Ampndia por la retirada de Naolineo, el gobierno 
de Yeracma le qnitd el mando. 

La situación de ese puerto era bastante triste, fitltando con 
el comercio y el trabajo el movimiento, cuando el gobierno ne- 
cesitaba hacer allí grandes gastos, y faltando completamente 
la confiaoaa mercantil, habia que añadir ¿ tantos males' las 
anenazas de las naciones europeas que exigían exactitud en el 
pago de las convenciones. Entonces ya el gobierno de Juárez se 
comunicaba libremente con los Estados del interior, y se vid 
que los esfuerzos hechos para apoderarse de Zacapoaxtla, no 
faeron inútiles, pues ademas de ser un buen punto militar, de- 
jó expedita la comunicación por el Oriente con Teziutlan, Mi» 
santla, Tlapaooya y Veracruz, y de este puerto por el Norte, 
hasta Tampteo, y por el Poniente con Tlaxcala y todo el mm« 
bo hasta Zocatlan y sus pueUoe. 

ComiaioDado por el Sr. Alatriste #1 Sr. D. Mariano Ramos, 
para que buscara recursos en Yeracruz, habia tenido el senti- 
miento de que el gobierno establecido en el puerto no se los 
diera, consiguiendo solamente diez cargas de parque, negati** 
va que fué tanto mas notable, coaato que al Eetado de Oajaca 
se le impartían considerables auxilios de armas y municiones. 

Separado del Sr. AJatriste el G- Juan N. Méndez, nombrado 
comandante militar de la Sierra y prefecto de Zacatlan, pasd 
i levantar fuerzas en Tétela del Oro, y ningún caso hacis^ de 
la autoridad de Alatriste; también los Cravioto mantenian en 
Haauchinango sus armas por la legalidad; los dos herma- 
nos de ese apellido habían militado i las órdenes de Negre- 
te, pero se separaron de él cuajado defecciond en Corral Falso , 



i 



220 HISTORIA DK JALAPA 

1859 miseria, por los continuos movimientos de aquellos guerrille- 
ros y de los que los perseguían; veíanse por todas aquellas tier- 
ras, cenizas de los incendios, muchos huérfanos cuyos padres 
fueron asesinados, y eran destruidas las propieda4iss de los 
que pasaban por conservadores; en esa época luctuosa la ti- 
ranía de Carbajal no conoci(5 límites, pues á su mandato na- 
die se resistia, y ganados, carros, semillas y peones queda- 
ron á su disposición; en los pueblos no habia eclesiásticos por- 
que se escondían ó huian, y la justicia no se administraba por 
la vía legal. 

En Jalapa se hacia efectiva la contribución sobre capitales, 
llamada del uno por ciento; cerca de Irapuato derrotó Woll una 
partida de rifleros, y al retirarse los constitucionalistas de Gkia- 
n^uato, tomó el gobernador de Zacatecas, Ortega, ^179,000 
de la casa de moneda, que estaban bajo la protección de la ban- 
dera británica, y que fueron pagados en Veracruz. 

Mejía ocupd á Silao el 20 de Mayo, en cjíjo, noche la eva- 
cud y se dirigid á Irapuato, y á ese pueblo entraron el 21 
4,000 hombres al mando de Zuazua, Ortega, Zaragoza, Hino- 
josa, Cruz Aedo, Berduzco y otros, y como en Irapuato se 
reunieron Woll, Mejía y Velez con 3,000, creydse indudable 
una batalla, habiendo hecho avanzar Zuazua sus tropas hasta 
Marfil; pero tan solo se dieron combates parciales y se frac- 
cionaron los liberales. Yelez se encargd del gobierno de Gua* 
najuato. 

A Veracruz llegó el gefe Iniestra procedente de Tampico, 
y poco después D. Santos Degollado y D. León Guzman, y de 
las serranías de Tlacolulam salían partidas de liberales que hos- 
tilizaban al enemigo. 

De cuando en cuando venia un acontecimiento á reanimar 
las esperanzas de los reaccionarios, pues en Guaymas hubo un 
motin reconociendo al gobierno de la capital, y otros en va- 
rios puntos que apenas hacian eco. Alatriste se habia retirado 



Y REVOLUCIONES DEL ESTADO DE VERÁCRUZ. 221 . 

i la sierra de Zacapoaxtla en espera de recursos que pedía 1859 
i Juárez, Carretero estaba tranquilo en San Andrés, y tan so- 
lo el cabecilla Vivauco hostilizaba á los transeúntes en el ca- 
mino de Puebla i Orizava; elgefe Verdin rechazaba en Atlix- 
co i algunas fuerzas liberales; eso y los fuertes disgustos apare- 
cidos entre González Ortega y Coronado, hicieron concebir ha- 
lagüeñas esperanzas i los reaccionarios. Coronado era acusado 
no solamente de que se tomaba las pagas de los oficiales, sino 
que alentaba y protegia los excesos de los soldados al aceptar 
de ellos el producto de los robos que coraetian al abrigo de la 
confusión y alarma después de los combates, llegando así á te- 
ner alhajas de gran precio y valiosos caballos. 

Un exceso de fe, que caracteriza á aquella época, hizo que 
se tomara á la Divinidad y se la mezclara frecuentemente eñ 
asuntos que no era posible resolviera en favor de los que pedían. 
El ayuntamiento de la capital hizo un triduo á Nuestra Señora 
de los Remedios para que cesaran las calamidades públicas, 
tomando, parte en ello los soldados que marcharon en la pro- 
cesión, y bien se entiende el sentido en que fué hecha la pe- 
tición. 

Las fiíerzas mandadas por González Ortega se dirvidieron 
en secciones para llamar la atención, quedando solo en el Esta- 
do de Guanajuato las de Berduzco; en el de Jalisco estaban las* 
de los ge fes Ogazon y Coronado; Pueblita, Huerta y otros ro- 
bustecían sus fuerzas en Michoacan; en el Estado de Veracruz 
tomaban incremento los defensores de la constitución, habien- 
do obtenido en el puerto mas de $200,000 que produjo la 

m 

conducta, que Robles se empeñaba fuera embarcada en la An- 
ti^a, pero que por influencias de los ministros de Inglaterra 
y í'rancia lo fué por Veracruz. 

Habiendo reunido el general José María Arteaga cerca de 
2,000 soldados, atacd i Guanajuato el 4 de Junio, donde es- 
taba el general Velez con 600, pero presentándose de pronto 



222 HISTORIA DE JALAPA 

1 859 Márquez, qne en la mañana del mismo dia babia llegado d Silao, 
atacd i los liberales por retagaardia, los poso en completo de* 
sdrdenj y los sigaid ocasionándoles algunas pérdidas, qoe no 
eran de consideración porque los liberales conocían bien el ter- 
reno. Márquez volvicí de nuevo para Guadalajara. 

Desde los primeros días de Junio se sabia en Gnanajuato 
que por Acámbaro andaban algunas fuerzas de Morelia al man- 
do del general Arteaga, y reuniéndose coa las de Hinojosa y 
Zaragoza, marcharon sobre aquel mineral. 

Robles, por Oriente, trataba de quitar los recursos á Ids que 
ocupaban á Tlacolulara,y en vid áNaolincoal teniente coronel de 
auxiliares Nava, con algunas tropas para que lo ocupase, laque 
llevaron á efecto sin encontrar resistencia, y no obstante hicie* 
ron algunos prisioneros, y poco después llega al mismo pueblo 
aquel general con el i"" de caballeaía para hacer nu reconocimien- 
to de la posición de Tlacolulam, é hizo conducir á Jalapa al re- 
ceptor y administrador de rentas de ese pueblo. Por el lado 
de Orizava concentraba en Oárdova Negrete todas las fuerzas 
que estaban en aquel rumbo, á causa de haber aumentado los 
liberales que residían en Huatusco al mando del teniente co- 
ronel Espejo; algunas partidas de pronunciados mandadas por 
Vi vaneo, habían llegado á Aculzmgo y Tefamaluca, que sa- 
quearon, y las de Chocaman invadían constantemente á Mon* 
te Blanco y amagaban al pueblo de Santa Ana. Robles sapo que 
de Tlacolulafn salian muías de carga para recoger víveres, y 
mand(5 una fuerza que aprehendía el convoy y cogid prisione- 
ros á los que lo conduelan. 

Según la ley de 4 de Junio, cambia el ayuntamiento y to- 
ma posesión el 11 de Agosto el nuevamente nombrado por el 
prefecto D. Francisco Mora y Daza, teniendo dos regidores 
perpetuos, seis que se cambiaban y un síndico, jurando sim- 
plemente cumplir bien y fielmente en sus encargo». 

Los regidores perpetuos eran gratificados con el doce y ne- 



Y BEVOLÜCIOKBS DEL ESTADO DB VERACRUZ. 223 

dio por ciento qae les asignaba la ley de 4 de Junio, sobre los ^^^ 
fondos municipales señalados en la misma, j debian visitar 
diariamente los hospitales, plazas y cárceles, y vigilar el alam- 
brado y el aseo públicos. 

Este ayuntamiento repaso las cañerías y las fuentes públicas, 
arregid los hospitales y reclamd á la Tercera Orden los rédi- 
tos de $6,000 que estaban destinados á misiones y al hospital 
de mujeres, del cual era patrono el mismo ayuntamiento; pe- 
ro dicha Tercera Orden no quiso presentar las cuentas que se 
le pedían, sino después de mudias dificultades, quedando os- 
curecida tal deuda por faltar los documentos de algunos años; la 
corporación municipal mejord el alumbrado púbiicOi comenzd i 
construir la capilla del cementerio, y dispuso que se formara 
un plano para ello, y que se abriera una suscricion, y man- 
daba á la gefatura semanariamente dos partes acerca del es* 
tado que guardaban los negocios pendientes. 

A pesar de tanto malestar que aquejaba i la^nacion, escri- 
bió y publicd D. Rafael Boa Barcena, jalapeño, dos obras muy 
útiles para los cursantes de derechos, tituladas: ''Manual razo- 
nado de práctica civil forense/' y el "Manual de testamentos y 
juicios testamentarios." 

Necesitando Robles dinero, forzaba á los causantes de con- 
tribuciones á que las satis&cieran, y esto cuando los liberales 
habían sacado de Jalapa y su distrito en cinco meses $169,326, 
habiendo impuesto préstamos y cobrado hasta por dos años 
adelantados los réditos sobre capitales del clero. 

Las honras fúnebres por el general D. Luis G. OsoUos, man- 
dadas celebrar por Miramon, lo fueron en la iglesia parroquial 
de Jalapa el 18 de Junio, concurriendo á ellas el gobernador 
Robles con todas las autoridades y empleados. 

Entre Yeracruz y Nueva-Orleans comenzd á hacer viajes 
el vapor 'Indianola," establecido por D. Domingo Goycuria;^ 
la fragata de guerra norte-american»''Saratoga'' se sítud freo- 

TOMO V*— 29 



224 HISTORIA DB JALÍlPA 

I8€9 te i Tampíco, vísitaiido los oficiales al gobernador Garxa, 
y el ministro. Mac-Laoe estableció sa residencia en San An- 
drés Túxtla. 

De Yeracrnz salieron para Tampico á proseguir la campaaa 
del interior, muchos de los qne ahí habían llegado, eatre ellos 
los Sre& Degollado, Baz y Romero Enbio. y al mismo llega- 
ron D. José Justo Alvarez y D. Benito Gdmez Farias; al salir 
del puert(^ Degollado siguid con el cargo de general en gefe 
con facultades extraordinarias. 

Las poblaciones cortas segnian hostilizadas por las gaerrí- 
Has, safri^kk) mucho las qne como Zacualpam pretendieron ha* 
cer resistencia. Ya por el mes de Jnnio comenzd á oirse el nom- 
bre del guerrillero Aureliano Rivera, quien con algunas gner- 
ríflas de Ajusco se acercaba á Tlalpam, de donde primero foé 
rechazado. 

Entre el saqueo y el incendio de las poblaciones, y la in- 
moralidad que se desarrolM en aquella época tristísima, ofan- 
se i menudo pronunciar los nombres de religión y libertad, be- 
llas palabras de que mucho se abusd. 

Loa ministros de Miramon mandaron que los empleos jodi* 
ciales en propiedad, fueran provistos por medio de convoca- 
lonas, pidieron informes sobre cárceles y sobre los inconve- 
nientes y dificultades en las leyes de administración de jnstí- 
cia. El general Miramon concurrid en la capital á la procesión 
del Corpus que estuvo solemne, y comenzó á publicarse clan- 
destinamente un periódico llamado "el Constitucional," coya 
imprenta fué descubierta á los pocos dias por el gefe de po- 
licía, Lagarde. 

D. Miguel Lerdo de Tejada ya fungia en Yeracniz de mi- 
nistro de hacienda, á fines de Junio, y los comerciantes de es- 
te puerto protestaron contra la resolución de la administra- 
ción reaccionaria sobre que los capitales en conducta ñieran 
embarcados por MocanAp y no por Y eracroz. Con motiro 



Y RBVOLÜOIOITBS DEL ESTADO DE YERAOBÜZ. 226 

de lo qae dijo el ''Progreso" de Yeracmz acerca de esto, me- tS59 
díaron algnoas notas entre el ministro ingles y el Sr. Muñoz 
Ledo. En ese puerto fué vendido el "Pemdcrata" á la c%- 
sa de Bustamante y Homero, en Cuba, dándolo por una corta 
cantidad á causa de que hacía agua por estar agujerado el casco. 

El gobierno de Juárez comprendió que mientras en el Es- 
tado de Yeracroz y en los del interior no llegara á organi- 
zarse un cuerpo considerable de tropas, era seguro que la guer- 
ra civil seguiría en el mismo estado, y debía esperarse que pa- 
sada la mala estación hicieran los reaccionarios aún otro ama- 
go sobre d puerto, donde únicamente se habían estrellado 
todos sus esfuerzos; pero la carencia de recursos pecuniarios 
imposibilitó realizar aquel proyecto. 

En la forlaleza de Perote hubo un movimiento revoluciona- 
rio que fué inmediatamente sofocado, siendo fusilado un indi- 
viduo llamado Lagunas, de Naolinco, considerado como cabe- 
cilla. « 

Algunas operaciones militares emprendieron los reacciona- 
rios, saliendo el general Gutiérrez de Tulancíngó para ÍZaca- 
tlan, y se generaliza la opinión de que el partido constitucio- 
nalista quería la protección de los Estados-Unidos, recordando 
que el "Progreso'' de Yeracruz habia manifestado que era el 
único país que podia ayudar i la revolución dándole armas, 
hombres y recursos. 

Por todos los caminos eran molestados los transeúntes por 
los guerrilleros; los comerciantes tenían que pagar en diver- 
sos pantos el rescate de sus efectos, y entonces apareció ter- 
rible el guerrillero Rafael Guellar, de muy malos antecedentes. 
En el camino de Jalapa á Perote se llevaron los constitucio- 
oalistad ana vez hasta la música de un batallón, la que se ha- 
bia quedado un poco atrás de la tropa. 

El general Robles hizo una expedición i Tlacolulam, defen- 
dido por Alvarez, Junguito y los Camachos, de cuyo pueblo to- 



226 HISTORIA DE JALAPA 

i8d9 ™^ posesión el 3 de Julio; las alturas fueron defendidas tenaz- 
mente y tomadas después de veinticuatro horas de nn combate 
í?ucesivo, yendo los prófugos á Misan tía; fué desbarrancada la 
artillería, y en aquella expedición tomd parte el gefe J. M. Co- 
bos. EstjB triunfo fué de poca importancia pues Robles no po- 
dia sostener la posición conquistada, y al abandonarla volvie- 
ron ahí las fuerzas derrotadas y otras que se reunieran en San 
Juan de los Llanos. En aquella acción se distinguid el gene- 
ral Chacón, y el combate fué en una grande estension de ter- 
reno. 

Tlacolulam está situado i 6 leguas N. N. O. de Jalapa, en la 
gran cañada que desde cerca de Santa Gertrudis se extiende 
hasta la loma de Chachalacas, cuya cañada ha recibido torren- 
tes de lava volcánica, que por donde quiera aparecen acctden- 
tando el terreno; dicho pueblo se encuentra en el fondo de una 
barranca de las mas profundas de esa cañada, enterainenle dis- 
locada por convulsiones posteriores, de manera que unas abras 
sirven de costado al pueblo. 

Al N. E. se encuentra el cerro llamado de México, y al N. 
y N. O. los llamados Divisorio ó Magdalena y Arenal, y hay 
dos cerros pequeños entre éste y el de México, y otro Hamado 
el Calvario. Por el O. el llamado de Osollos. 

La parte del borde de la barranca que forma el cerro del 
Divisorio, va ascendiendo por los cerros del Carrizal y de Pa- 
jaritos al N. O., y por el mismo cerro Carrizal y una cresta 
prolongada sigue al ceno del Quxqui al Nordeste. 

Por el cerro de Pajaritos sale el camino que va á Tezintlan, 
y por el Quxqui el que lleva á Pastepec, Chapultepec, Tona- 
yan, Naolinco y otros pueblos. 

Por el de Osollos salen los caminos mas directos para las 
Vigas, y entre los del Calvario y Méxic»i el que conduce á 
Jalapa por la Banderilla; entre aquel y este pasa la escabro- 
sa vereda que conduce* á la Hoya, y varias que salen á Tos- 



T BEVOLUCIOKES DBL ESTADO DE VERÁOBUZ. 227 

tlaenaya, Farsee de Casos, Paragitos, 7 otros pantos del ca- 1S69 
mino nacional de Perote. 

La altara de Tlacolalam es precisamente la de las nnbes 
perpetuas, por lo cual siempre está cubierta la posición de nie- 
blas, qae muy á menudo se resuelven en lluvias torrenciales. 
La parte que la lava dej(5 útil para la agricultura, la aprove- 
chan los indios que se ejercitan en esa industria. 

La posición es difícil para ser atacada, 7 desde ella se sale 
con mucha facilidad al camino nacional, siendo por lo tanto 
propia para hacer la gaerra de emboscadas, 7 regresar á las 
guaridas que se tomen, 7 mu7 fáciles 7 seguras las retiradas, 
ademas sus alrededores son abundantes en toda clase de re- 
carsos. 

Eln Tlacolulam existían 1,000 hombres mandados por los 
gefes Antonio Alvarez, Junguito.7 Camacho. Estos ocupaban 
las siguientes posiciones: en el cerro de México tenian dos obu- 
ses de montaña en sus respectivos parapetos, otro en la cum- 
bre del Arenal, 7 en los parapetos la infantería, defendiendo 
los caminos. 

El general Robles dispuso que las tropas del gefe Cobos se 
situaran en las Vigas, las de Chacón en la Ho7a, 7 las del co- 
rouel Benavides en Pastepec, de modo que el dia 2 atacaron 
simultáneamente por los caminos que de esos pueblos conducen á 
Tlaeololam, situándose el general en gefe en la no7a, 7 pasan- 
do frente á ese pueblo el dia del ataque. 

Las columnas avanzaron encontrando obstáculos en su cami- 
no, que una vez vencidos; se presentaban superiores adelante. 
La seccioD Benavides se batid en la cuesta de Cuacuazintla, 7 
QU el cerro del Quxqui, sobre desfiladeros casi impracticables, 
7 tuvo que retroceder á pernoctar en Pueblo Viejo 7 Cuacua- 
zintla, conduciendo sus heridos, 7 al dia siguiente pasd á San 
Miguel del Soldado, considerando imposible el paso del cer- 
ro del Quxqui. 



228 HISTORIA BE JALAPA 

I85ft La brigada Chacón fué la qne penetrd hasta el pneblo, nevan- 
do los batallones Osollos y 8"* con dos obases, y los anxilíares 
de Jalapa, al mando de D. Patricio Nava; desalojd á las tropas 
áel cerro, que entonces le pusieron el nombre de Osollos, por 
haberse quedado este batallón en él, dando el ataque el 8* man- 
dado por el coronel León, quien tomó el cerro del Arenal. 

Sobre el campo pernoctó la fuerza que atacaba, j al día si- 
guiente se concluyó el ataque, tomando el gefe Cobos el Cal- 
vario y el cerro de México. El pueblo quedó desierto, ha* 
biéndose retirado todos los habitantes, así como los que defen- 
dian la posision, hacia Misantla. Robles queria incendiarlo, 
pero no lo efectuó por la intervención del cura y otros. Este 
triunfo costó á la división que atacaba 18 muertos, 38 heridos y 
cuatro dispersos. 

Los soldados de la división que tomaron parte en la batalla 
fueron cerca de 3,000, y consumieron 19,260 cartuchos de 
fusil; 5,344 de carabina, y 26,784 capsules. 

También Márquez salió para expedícionar por Tepic, y Gua- 
dalajara era continuamente hostilizada por los liberales. 

Márquez regresó á Guada lajara después de haber hecho fu- 
silar i algunos de sus contrarios presos en Tepic, y trayen- 
do veinte cat^s de plata pertenecientes Á un contrabando que 
cojió. 

Parecia interminable la anarquía crónica que devoraba i 
México; el partido conservador que defendía el absolutismo en 
todas sus consecuencias, meditaba aún la restauración de un 
sistema monárquico, y mantenía las formas republicanas tan so- 
lo como elemento predominante de una dictadura militar; los 
tribunales especiales, la censura que mutila la prensa, los aran- 
celes que ahogan el comercio y la protección exdusiva á una 
religión, impidiendo así la venida de colonos, constituían el 
programa de los conservadores, opuesto enteramente al de los 
liberales; queriendo ademas éstos quitar los recursos al clero 



Y RSV0LUGI0NB8 DEL ESTADO DS YERACBUZ. 220 

« 

para acabar así <H>n la gber ra dvil, que pareciai y se había ^^^ 
generalhsado esta opinión, qae solamente acabaría con elpaís. 

El partido clerical, á cuyo frente estaba el célebre padre 
Miraada, seguía trabajando con empeño porque un príncipe 
e&tranjero viniese á regir los destinos de México, y para lo- 
grarlo entrd en relaciones con el Sr. Gutiérrez Estrada. 

Greydse por los reaccionarios que el remedio de tantos ma- 
les se obtendría apartando al ministro de hacienda Sagaceta, 
que nada hacia porque nada era poaíble hacer, y fué llamado 
á aquel paesto el joven (X Carlos Peza, cuyo nombre estaba 
ligado hacia dos anos con nn proyecto de hacienda, obra saya, 
qae fué sometido al examen 4e los miembros del gabinete, pe- 
ro que ningún resultado did, si no fué la de acabar de intro- 
ducir la confusión en el rama El cambio del ministro de ha- 
cienda trajo consigo el de los demás, renunciando Die2 de Bo- 
nilla, Larrainzar y Marin, siendo llamados á reemplazarlos 
los Sres. Mnfioz Ledo y Díaz, y el Sr. Corona se eacarg<5 inte- 
rinamente d^ ministerio de gobernación; con «ste motivo Mi- 
ramon expidió un manifiesto hablando de sus servicios y sus 
opiniones, dijo que la administración necesitaba reformas, hi- 
zo ima triste pintura del estado que guardaba el país; aseguró 
qne su lema era mctrchar^ y que en política el statu quo era lo 
mismo 4}ue el retroceso; que no era la sangrienta victoria, sino 
la excelenda de las ideas, lo que podía dominar la situación, 
se expresó en sentido liberal en lo relativo i la imprenta, pe- 
ro no señaló un plan político y administrativo, fijo y bien de- 
terminado. 

£1 gobierno reaccionario insistió en que se llevara adelante 
la división territorial, y el I"" de Agosto tomó posesión de la 
gefatura política del territorio de Jalapa el Sr. D. Francisco 
Mora y Daza, nombrado por Miramon. La prefectura del 
territorio expidió un reglamento de policía, reformando el de 
28 de Setiombre de 1852. En Orizava se publicó con solem- 



230 HISTORIA DE JALAPA 

1859 nidad el decreto relativo i la división territorial del departa- 
mento de Yeracrnz, y tomó la prefectura de esa ciudad el Sr. 
D. José María Tornel y Mendívil. 

Negrete consiguid en Orizava que poco á poco se le presen- 
taran algunos individuos de las filas constítucionalistas; en esa 

ciudad fueron nombrados consejeros de gdlúerno del territo* 

^^ ^^ ^^ 

rio los Sres. Briagas, Bezares, Soane, Fernandez y Apreza, y 
al instalarse el consejo hubo Te-Deum y felicitaciones, y aqnel 
general did una proclama diciendo que Juárez trataba de ven- 
der á México, que la religión catdlica debía ser la unión en 
nuestro país y llamd traidores á los liberales. 

Mientras Degollado pasd á Yeracruz, el ejécirto liberal del 
interior se habia fraccionado en brigadas bajo el mando de los 
generales Pedro Hinojosa, Guadalupe García, Ignacio Zarago- 
za, coroneles José M. Sánchez Boman, Juan N. Rubio y Vic- 
toriano Zepeda. 

Siendo muy perjudiciales los inconvenientes que se seguían 
de que estuviera interrumpido el correo en el interior, algu- 
nos periódicos llegaron á proponer que se hiciera un tratado 
entre las fuerzas beligerantes, garantizando la inviolabilidad 
de la correspondencia y la seguridad de los que la conducían. 

Al fin el gobierno de Yeracruz diJ un decreto fechado el 12 
de Julio, declarando nacionalizados los bienes del clero, y á 
ese poerto llegd el Sr. D.. Manuel Doblado, que fué bien 
recibido por los gobernantes. La ley de nacionalización esta- 
bleció la independencia entre la Iglesia y el Estado, suprimió 
todas las corporaciones de regulares del sexo masculino, ha- 
ciendo que se secularizaran los sacerdotes que haíbia en ellas 
y á cada uno de los exclaustrados le asignaba 500 pesos; ex- 
tinguió las cofradías, archicofradías, hermandades y en ge- 
neral todas las corporaciones y congregaciones que existían de 
esta naturaleza; dispuso que se cerraran los noviciados en los 
eonventos de monjas, conservándose con sus capitales ó dotes 



j-K. 



T REVOLUCIONES DEL ESTADO DE TERACRUZ. 231 

qne cada nna hubiera introducido, las que entonces existían y 1859 
declaró que han sido y son propiedad de la nación todos los bie- 
nes del clero secular y regular, así como el excedente que te- 
nían los eonventos de monjas deducido el monto de sus dotes, 
para lo cual se dejó mas de cuatro millones, destinados también 
al culto de los conyentos, y dispuso que se enajenaran dichos 
bienes admitiendo en pago de una parte de su valor títulos de 
la deuda pública y de la capitalización de empleos. Él decreto 
fué acompañado de un manifiesto del presidente Juárez, y se 
publicd en Veracruz el 13. 

Por una rara casualidad, la publicación del manifiesto del 
gobierno de Juárez, coinddiJ con la del de Mlraraon, y hubo 
lugar á compararlos y notar que ambos tendían al desarrollo 
de las libertades públicas, pero el de éste quería que ellas se 
sujetaran á las preocupaciones, i la tirantez del clero, y á las 
arbitrariedades de la milicia, es decir, las haqía nulas. 

Firmaron la ley de nacionalización los ministros Melchor 
Ocampo, Manuel Buiz y Miguel Lerdo de Tejada, que lo eran 
respectivamente de relaciones, justicia y hacienda; ella vino á. 
llenar una de las exigencias nacionales, y contribuya mucho pa- 
ra dar fin i la guerra civil, pues es sabido que los bienes del clero 
la fomentaban, y que éste siempre seguia rehusando obedecer á 
las autoridades civiles, y era de todo punto necesario que el 
gobierno liberal tratara de poner fin á los males que soportaba 
la sociedad; la citada ley era una reforma constitucional, y dejó 
al cddigo muy atrás respecto de las aspiraciones y tendencias 
del partido liberal; la reforma fué sancionada desde luego por 
la voluntad aacional, y detérmind el completo rompimiento 
con las antiguas tradiciones. 

Tal ley fué un reto á muerte lanzado al partido reaccio- 
nario, pues educado México en la creencia de que tocar á 
los bienes que poseia el clero era tocar i la iglesia, vieron aun 
muchos liberales con disgusto que se diera aquella disposi- 

TOMO V. — 80 



232 HISTORIA DB JALAPA 

1859 cion, y por donde quiera oíase decir qne la única unidad qne 
conservábamos, que era la católica, iba i perderse en completo 
naufragio, j se acabó de pintar con n^ros colores al presi- 
dente Juárez y á su partido, considerándolos incapaces, puesto 
que decretaban tales cosas, de administrar justicia y fomentar 
la ilustración. 

El ministro D. Manuel Ruiz acompañcJ al decreto*nna circu- 
lar dirigida á los gobernadores, en la que tachaba al cien) de 
opuesto á la independencia, y le atribuia las revoluciones por 
que ha pasado nuestro país. 

En Veracruz comenzó el gobierno de Juárez á enagenar los 
bienes que fueron edesiásticos, siendo uno de los primeros edi- 
ficios vendidos el convento de San Francisco; contra los con- 
tratos hechos con arralo á esa ley, protestó el ministro de 
Mi ramón, Muñoz Ledo, dirigiéndose á los ministros extranje- 
ros, y tambten fueron protestando las corporaciones y autori- 
dades reaccionarias, y por todas partes encontró el cumpli- 
miento de la ley una enérgica resistencia, predicando y escri- 
biendo en contra el arzobispo y los obispos. 

El arzobispo dijo en sus pastorales que lo que Juárez queria 
era la destrucción del clero, y condenó el decreto como heré- 
tico. 

La ley de nacionalización pudo haberse desarrollado desde 
luego en 15 Estados y territorios, que eran en los qoe menos 
bienes poseia el clero, y donde el valor de las propiedades adju* 
dicadas y rematadas habia sido de cérea de 4 millones de pesos; 
dichos Estaos fueron: Aguascalientes, Cbiapas, Ghihnahua, 
Goahuila, Durango, Guerrero,. Michoacan, Oajaca, Sioaloa, Sau 
Luis, Yucatán, Zacatecas, Veracruz, y los territorios de Colima 
y Tehnantepcc, siendo San Luis, Zacatecas y Michoacan los 
únicamente ricos. Desde luego no produjo en Yeracraa el de- 
creto sobre nacionalización de biraes, el movimiento monetario 



T BEVOLdOIOKBd IMBL ESTADO DB YERAORUZ. 233 

que esperaban los liberales, retrayéndose y desconfiando de 1 85$ 
hacer negocios !os especuladores. 

Mientras tanto en la capital de la república se trataba de 
construir una farola en la plaza de Armas, pagada por el ayun- 
tamiento, que no contaba con los fondos par( cubrir sus gastos 
mas indispensables. 

Las reformas hechas por el nuevo ministro de hacienda reac- 
cionario acabaron con los recursos del erario: fueron derogadas 
por la ley hacendaría de Peza, diez y seis contribuciones es- 
tablecidas, antes de tener con que sustituir lo que producían; 
extíngnid la junta de crédito público; emitid bonos nuevos 
por valor de ochenta millones de pesos, para cambiarlos por 
cierta clase de créditos dando un premio del cinco al once 
por ciento sobre el capital; estableci(5 una clase de bonos sin 
réditos é impuso un contingente de $30,000,000 á los departa- 
mentos y territorios, quedando libres los jornaleros y demás 
clases proletarias, y sin trabas el comercio interior de la re- 
pública, siendo las aduanas interiores solamente de depdsito y 
Icfl cargamentos extranjeros debían llevar la factura de su pro- 
cedencia, pagando los derechos en los lugares de consumo; se- 
nald la manera de imponer las cuotas personales, que era por 
medio de jurados, y la de entregar la que correspondía y las 
penas para los morosos. 

La ley hacendaría de 16 de Julio impuso i los departa- 
mentos el disparatado contingente anual 9e treinta millones de 
pesos, de los que asígnd 317,420 al territorio de Jalapa, com- 
puesto de los antiguos distritos de Jalapa y Jalacingo. Era 
imposible que dichos distritos pudieran soportar el contingente 
que se les asignaba, estando arruinados los comerciantes y los 
propietarios, y en la mayor miseria la clase proletaria, y se 
comprenderá la deformidad dé esa ley, cuando se reflexione 
que todo el Estado de Yeracruz, apenas había podido cubrir 
el presupuesto de $260,000 en los tiempos bonancibles y de 



234 HISTORIA DS JALAPA 

1859 paz completa. Los ayuntamientos elevaron al supremo gobier- 
no una exposición pidiéndole que suspendiera los efectos de 
dicha ley. 

Desde que hubo completa creencia en el próximo triunfo de 
la causa liberal, al retirarse Miramon de Yeracruz, se posie* 
ron en desacuerdo los hombres de influjo defensores de ella; 
Juárez y Ocampo disgustáronse con Lerdo de Tejada, quien se 
opuso á algunas disposiciones que creyd extravagantes, y Gu- 
tiérrez Zamora se habia encerrado en el retraimiento acerca de 
asuntos generales, habiendo levantado la voz contra la contra- 
ta de aventureros norte-americanos para que sirvieran en el 
ejército liberal, haciendo lo mismo el Sr. Mejía, gefe de las fuer- 
zas de Oaxaca; pero tales aventureros no llegaron á venir, 
impidiéndolo el gobierno de Veracruz porque Mac-Laue decla- 
ra que en caso de que lo hicieran no perderían la nacionalidad 
americana, y aunque el gefe J. M. Carbajal los contrató de 
acuerdo con Degollado, no fueron admmitidos por Juárez, i 
petición de varias poblaciones. 

Algún disgusto ocasión (5 también entre los gefes de Vera- 
cruz el haber dado una cencerrada á Doblado delante del Ho- 
tel de diligencias, varios individuos capitaneados por D. Fran- 
cisco Milán, mayor de los nacionales, cuando d ofendido habia 
sido muy bien recibido por el gabinete y las autoridades. El 
Sr. D. Daniel Traconis, que vivia en el cuarto contiguo al de 
Doblado, se asomd al balcón y vituperó á los del escándalo, 
echándoles en cara que así se manejaran con un hombre que 
se habia batido cuando ellos tan solo hablan permanecido en* 
cerrados en Yeracruz, y por contestación le insultaron llamán- 
dole ''correlon de las Cumbresy de Jamapa,"con lo que se au- 
menta el desorden, siendo preso al dia siguiente el Sr. Milán, 
viniendo tal suceso ai aumentar la inquietud y el malestar de 
aquella sociedad. 

Indultado el guerrillero Carretero, y bajo el pretexto de que 



T RBTOLUCIONES DEL BSTAbO DB VERÁCRUZ. 235 

los liberales eran ayankados, pasd i Puebla & corarse de una ^^^9 
herida que le fué inferida por el gefe política de San Juan de 
los Llanos. 

Ambos partidos se echaban en cara el qué contaban entre 
sus filas i extranjeros, j los reaccionarios que tenian, entre 
otros, á los Cobos, no cesaban de repetir que los liberales esta- 
ban apoyados por Cheesman y Zeruian, norte-americanos; Las- 
sapa, francés; Tabachinski y Soubikuski polacos; García Rebo- 
llo, Cano y Balbontin, españoles; Zayas y Serrano, habaneros, 
García Granados, guatemalteco, y Quiroga, español. 

José María Cobos entró áTeotitlan del Camino, y al ocupar 
i Zacatlan el general Manuel Díaz de la Vega, todos los habi- 
tantes se alejaron de la población; Vicario se retiró í Iguala 
para entregarse á la vida privada, aunque tuvo que abandonar 
sn resolución; y la división de Robles estaba con una carencia 
de recursos absoluta, no pudiendo esperarlos de México ni pro- 
porcionárselos aquellos pueblos empobrecidos; en Aguascalien- 
tes hacia sus correrías el guerrillero Chavez. 

Las poblaciones del interior ó estaban ya en poder de los 
constitucionalistas, x5 rodeadas por ellos, y en algunas como la 
de Aciírabaro sufrieron reveses las fuerzas liberales; Rojas en 
el Sur de Guadalajara seguia cometiendo excesos; algunas de- 
savenencias entre el general García y el gobernador de San 
Luis, Chico Sein, impidieron que pudieran realizarse las opera- 
ciones militares en el interior, y al volver D. Santos Degollado 
á Tainpico, fué reconocido de nuevo como generalísimo por las 
fuerzas fronterizas y las del interior, y día un decreto dero- 
gando el que sentencid á muerte á Rojas; en San Luis eran 
perseguidos los sacerdotes por el gobernador Chico Sein ; en 
Morelia sufrid Huerta algunas defecciones en sus tropas, y Gua- 
najuato estaba continuamente amagado. 

Miramon dispuso que los empleados separados de sus desti- 
nos por el gobierno con motivo de opiniones políticas, ó i can- 



236 flIBTOBIA DB JALAPA 

1859 ^ ^^ ^^ haber qaerido jurar la constítacioa de 1857, tenían 
derecho i que se les satisfacieran ios sueldos que dejaron de 
percibir, y i que se contara en sus hojas de servicio el timpo 
que estuvieron sin colocación, y volvió á prepararse i fines de 
Julio para salir nuevamente á campaña. 

El 26 de Julio murió en México e) Sr. D. Isidoro Olvera, 
presidente del congreso destruido por Comonfort, se confesa 
con el P. Lechuga, y se retracfd de haber jurado la constitución. 

También fué expedida en Yeracruz en 23 de Julio, la ley sobre 
matrimonio civil, firmada por el ministro Buiz, necesitándose j 
siendo conveniente que las autoridades civiles estuvieran infor- 
madas de lo que se verificaba en la sociedad, y también de que 
hubiera una autoridad que celebrara el matrimonio, cuando los 
contrayentes no estaban conformes con las prescripciones de 
la Iglesia; no era nuevo el asunto sobre establecimiento del re- 
gistro civil, habiendo expedido una ley el Sr. Lafragua, siendo 
ministro. La nueva ley declar(5 que el matrimonio era nn con- 
trato civil, que se contraía lícita y válidamente ante la autoridad; 
fué considerado indisoluble, pero se admitii5 el divorcio tem- 
poral por siete causas: el adulterio sin consentimiento de la 
otra parte, la acusación justificada de adulterio, el concubinato 
con la muger, tal que resulte contra el fin esencial del matri- 
monio, la seducción pertinaz al crimen por parte de uno los 
cdnyuges, la enfermedad grave y contagiosa de uno de ellos, 
la crueldad en el trato y la demencia. 

Se prohibid la poligamia y la bigamia, sujetándolas i las pe- 
nas señaladas por las leyes vigentes; el matrimonio no podria 
contraerse por el hombre antes de los 14 años, y por la mnger 
antes de los 12, dejando al cuidado de los gobernadores de los 
Estados señalar las excepciones de esto, y por coatraerlo se 
consideraban los hombres mayores de edad á los 21 años, yl&s 
mugeres i los 20; fueron señalados como impedimentos: el er- 
ror, el parentesco de consangninidad, el atentar contra la vida 



T ABVOLUGIOKiS DBL ESTADO DB YSRAORUZ. 237 

de uno de los casados para casarse el que quedaba libre, la 1859 
yiolencía ó la faerza qoe qaita la libertad del coDsentimieato, 
los esponsal^ legítimos que existen por escrítara pública, y 
qae bo se disuelven por mutuo dicenso de los mismos que los 
contrajeron, y el matrimonio lejítimo celebrado con persona 
distinta de aquella con quien se pretende contraer; la ley seña- 
la la manera con que se han de presentar al juez civil los con- 
trayentes, dispuso que las publicaciones del acta que enton- 
ces se levantaba, se hiciera por quince dias, y la manera de 
proceder habiendo 6 no denuncia, y el art. 15 expone lo que el 
juez lee i los contrayentes al casarlos, y fueron señaladas las - * 
penas para los que faltaran á la ley. Ninguno de los que se di- 
vorciaran podia contraer matrimonio mientras viviera el otro. 

La ley sobre el matrimonio civil fué rudamente combatida, no 
admitiéndose que al casamiento pudiera quitaírsele el carácter ^ 
sacramental, y consideraban inmoral el decreto, porque la mo- 
ralidad ó inmoralidad de las acciones no debia provenir úni- 
camente de la ley natural, sino también de los preceptos ense- 
ñados por la Iglesia. Dicha ley fué publicada solemnemente 
en Oaxaca, Morelia y San Luis Potosí, y al serlo la de na- 
cionalización los frailes se iban retirando á poblaciones ocupa- 
das por los reaccionarios. 

La mitra de Puebla protestó contra las nuevas leyes de re- 
forma, y en la misma «publicó el Dr. D. Francisco Javier Mi- 
randa vn opúsculo, en el que quiso demostrajr que los bienes 
del clero serian derrochados escandalosamente si se ponia en 
práctica el decreto sobre nacionalización. En Zacatecas hubo 
Bn motín al publicarla, habiéndolo sofocado el gobernador 
González Ortega, resultando varios muertos y heridos. 

La prensa conservadora sacó de las leyes dictadas en Ye- 
raernz todo el partido posible, aseguró que se iba á perder la 
nnidad religiosa, y que al pueblo se le arrebataba el culto ca- 
tólico, y de paso sostuvo que era un escándalo y una traición 






238 HISTORIA DE JAIAPA 

1859 la solicitud hecha por los liberales á los Estados-Unidos pi- 
diéndoles auxilio; á cada momento se les llamaba traidores, y 
á sus principales. caudillos se les comparaba con el conde D. 
Julián, y sosteniendo estos principios deducian que la mayo- 
ría de la nación no estaba por la constitución de 1857, supues- 
to que sus defensores tenian que apelar i un poder extraño 
para defenderla. Es cierto que desde mediados de Mayo se 
notd movimiento de buques norte-americanos en la bahía 
de Veracruz, donde residía la '*Saratoga" y estuvieron el 
'Savannah" y el ''Brookling," llegando á tener la vecina re- 
pública hasta 10 buques en el golfo. 

Los decretos sobre nacionalización de bienes eclesiásticos y 
matrimonio civil, fueron dados á instancias de Yídaurri, Do- 
blado, Zuazua y Ortega; el gobierno de Veracruz esperaba 
haber entrado á la capital para expedirlos. 

La ley de nacionalización no áió al gobierno liberal las can- 
tidades que se esperaba, pues ya muchas fincas hablan sido 
vendidas por las dos terceras partes, de las cuales se admitió 
la mitaden papel, y si bien es cierto que las adjudicadas re- 
conocían sobre ellas el capital del valuó, también lo es que pro- 
ducían poco, pues las tres quintas debían ser en papel, y las otras 
dos se pagq.ban en 40 meses. Calculados los bienes del clero en 
60 millones, y hecha la deducción de lo que se debia dar en 
bonosque se compraron hasta al 5 p^*, y los capitales asigna- 
dos á monjas y eclesiásticos, vinieron á quedar reducidos i 
23 millones, cuya cantidad era ya el valor de las fincas adju- 
dicadas y rematadas según la ley de 25 de Junio, que se em- 
plea en unas pocas pensiones y ademas muchos no pagaron lo 
que debían. 

Miramon declaró sin efecto el decreto que suprimid el con- 
vento do San Francisco en la capital, y sumergido en la 
felicidad conyugal apenas daba señales de vida, hasta media- 
dos de Agosto, en que nuevamente volvió i hacer salir tropas 



Historta de Jalapa y rEvoluciones del Estado de Veracruz 




C'MI&Ua LEROO OE TEJADA, 
fue eI autor de lalei[ de dGEsmortiíacÍDD en I85li,ytir[iiíi enVErscnii las 
de [iacionHtízBcÍiin[lemBiiasn)u9rt3s,Gn12yl3de Julio 



dElB59. 



,.\ .VV»\ U\^w\m4 1 V^nt 



1 V -^ . 






r Rfr^OLÜClOKBB MXi fiSTllDO BB TERAORUZ. 2^9 

de la capital; dividid M Estado de Guerrero en tres territorios 18$0 
de Guerrero, Braro y Acapulco, ecmcedíó mdalt(^ á todos I09. 
desertores qoe se preseutaran, j m^ndd hacer un saataoso 
bantismo á su hQo primogénito. 

Por el TQttibo de Oriente, se aoerdbroA á NaoÜBCo alguntdi 
partidas al mando del cabecilla Btfael Cancela, pero huyeron 
ante las ñierzas mandadas por el eaj^a Higinio Guevara, y 
por el del Sar defecdond el cabecilla Delgado, quien desecha- 
do por los constitucional iscas se acogid al indulto, y por el 
Korte ll^^aban ¿ San Luis los gefes Doblado y Traconis ha*» 
eiéndolo poeo después Degollado, y González Ortega publica- 
ba en Zacatecas una ley terrible sobre conspimdores. 

Uno de Iüs ¡errores cometidos por la admiaástraoion reaccio^ 
naria desde Enero de 1858, fné el de ao haber ocupado inme- 
diatamente á Ifichoacan, cuya situación topográfica y elemeo-' 
tos de riqtiem ñieron de grande utilidad para los constitucio- 
nalistas, quienes aprovecharon hasta las campanas para hacer 
cañones, y de aquel Estado salieron casi todas las fuerzas y los 
recursos que eonlfauamente hosttliaaroa á la administracioa 
reaccionaria. 

Muchas sefioras de Morelia pidieron al gobierno de Míra- 
mon enviase ftrerzas que las libraran de las de los constitucio- 
nalistaa. 

El oo^entimiemto que primero dieron Juiurez y Ocampo de 
admitir en las filas liberales voluntarios norte-americanos, re- 
tardó el triunfo de la causa legal, y muchos de sus gefes se res- 
friaron. El presidente Buohanan y so ministerio, hicieron á un 
lado las leyes de neutralidad, permitiendo que el partido li- 
beral sacafa de aquel país toda clase de recursos, y dieron i 
eonocer su proieocion á didio partido en el tratado formado 
entre loe Sres. Ocampo y Mac-Lane, varias veces reformado, 
en el qne se admitía el protectorado lisonjeando á los Esta- 
doe-üñídoe, y se abrid la puerta en nuestro país al protestan- 

TOMO V. — 81 



240 HI8T0RL4 DB JALAPA 

1859 tísmo; dábase derecho de tránsito al travos de los Estados sep- 
tentrionales de México, entre el Rio Grande y los paertos del 
golfo de California, se asegnrd en sns derechos á la oompi£ía 
Lnisianesa, haciéndola algunas concesiones, y se otorgalia ú los 
I^tados-ünidos el privilegio de pasar tropas j municiones de 
gaerra por aquellas vías, y de enviar tropas á proteger los ca- 
minos de tránsito si México no lo hacia; concedia el derecho de 
libre entrada ó tránsito á los efectos pertenecientes 6 consigna- 
dos á ciudadanos norte-americanos de la Arissona al trayes de 
Sonora, y por los puertos del golfo de California, y garantizd á 
los mismos ciudadanos residentes en México, entera é incues- 
tionable libertad de las opiniones religiosas y del caito; una 
cláusula del tratado indicaba la buena voluntad del gobierna me- 
xicano para aceptar en determinada forma el protectorado de 
los Estados-Unidos, siempre que el gobierno de esta repúbli- 
ca manifestara estar dispuesto á contraer el compromiso; ade- 
lante diremos cdmo quedd el tratado al ser presentado al se- 
nado de los ESstados-ünídos. Al gimos ciudadanos norte-ame- 
ricanos se presentaron en San Luis Potosí, y Lerdo no pndo 
conseguir la realización de un préstamo en aquella repúUica; 
muchos periódicos del Sur de los Estados-Unidos pedían la 
intervención de aquella república en los asuntos de México. 
D. Santos Degollado comenzó á organizar nuevamente y 
sin hacer alarde, sus fuerzas para arrojarse sobre la capital, tra- 
tando de impedir que se arreglara una nueva expedi<»OBieae- 
cionaria para Yeracruz, y en este puerto escaseaba )a tropa, 
no queriendo pasar á la plaza la guardia nacional de Sotaven- 
to. Parecía que los dos partidos se hablan propuesto dejar cor- 
rer el tiempo sin aprovecharlo debidamente, y tan solo se sen- 
tía Hu existencia por- las molestias y los préstamos que inferían 
á los ciudadanos, imponiendo uno de mucha consideración Mar* 
qnez en Gruadalajara. Robles Ueg(5 á la capital de )a repáblica 
el 1* de Setiembre á conferenciar con Miramon sobre la cam- 



T RE70LT7CI0NBB BBL ESTADO DB YERAGRITZ. 241 

paSa de Yeracrnz, y en este puerto expidid el ministro Ocam- 1859 
po el 6 de Agosto ana circalar, explicando la parte filosófica de 
[a ley sobre matrimonio civil, y disponiendo se estableciera el 
r^istro civil en todas las poblaciones. 

Al ausentarse de Jalapa el general Robles, quedó mandando 
en su logar el general Chacón, y el teniente coronel D. Fran- 
cisco Barragan se hizo cargo de la comandancia militar de la 
misma ciudad. 

Woll destrnyd en León el 31 de Agosto i varias fuerzas que 
iban al mando de Doblado, Hinojosa, Sánchez Boman y Qui- 
roga; pero con estas derrotas parciales nadase oonseguia, que- 
dan()9 en pié las fuerzas de Huerta, Znazua, Zaragoza, Garza 
y Hls de Yeracruz; contra las fuerza» del interior determina 
Miramon abrir una campaña en Setiembre, atacando á More- 
lia, Zacatecas y San Luis, para lo cual hizo salir tropas, po- 
niéndose después él mismo á la cabeza de las que iban á ope- 
rar sobre San Luis; Márquez marcharla sobre Zacatecas y Woll 
sobre Morelia. 

Las fuerzas reaccionarias fueron protestando contra la ley 
de nacionalización, y los demás actos emanados del gobierno 
de Juárez, haciéndolo primero las de Guadalajara que no so- 
lamente pidieron el castigo de los gobernantes liberales, sino 
también que todos los constitucionalistas fueran declarados 
traidores i la patria. 

También la brigada Negrete protestd contra las leyes expe* 
didas por Juárez en Yeracruz. El arzobispo y los obispos de 
Michoacan, Linares, Guadalajara y Potosí, y el Sr. D. Fran- 
cisco Serrano, representante de la mitra de Puebla, hicieron una 
manifestación al elero y á los fieles, protestando contra el ma- 
nifiesto y los decretos expedidos por Juárez en Yeracruz^ 
los dias 7, 12, 13 y 23 de Julio; ase<^raron que era falso, fal- 
sísimo, que el dero hubiera promovido y sostenido la guerra 
actual, que Juárez lo calumniaba diciendo falsedades, que se 



j 



242 mstOBIÁ DB JALAPA 

1859 debía preferir la muerte al vilipendio de recibir tarifas del go- 
bierno; qve no era cierto <][ae el clero bnbiera dilapidado los bie- 
nes de la Iglesia, ni ensangrentado ningntia lucha fratricida; 
declararon que la ley sobre matrimonio civil contradecía la 
doctrina de la Iglesia, j le usurpaba sus derecbos, y que no era 
licite obsequiar aquellos decretos; sujetaron á la excomunión 
mayor fulminada por el Concilio Tridentino, i los ministros y 
ejecutores del decreto sobre nacionalización, y de todas las de- 
mas disposiciones dictadas contra la propiedad de la Iglesia y los 
templos, y á todos los que cooperaran ó hubieran cooperado i su 
<)amplimiento, y manifestaron que ni aun con el motivo dé sal- 
varle i la Iglesia sus bienes, era lícito contribuir al cumplimiento 
del decreto citado^ que la tiber tad de cultos instituida por la ley 
de 12 de Julio era un atentado contra la ley de Dios, y la supre- 
sión de comunidades religiosas, hermandades y cofradías, clau- 
fiora de noviciiido y prohibición de que pfofesaran las novicias 
existentes, otro atentado coeitra la religión y la Iglesia, y que 
los incursos en las censuras canónicas debían restituir lo com- 
prailo ó reparar el escándalo, no pudiendo ser absuelto nÍBgun 
adjudicatario, así como los juramentados, ni aun en artículo de 
muerte, si no se sujetaban á lo que mandaban las circulares y 
decretos diocesanos, y por lo mismo ningún otro sacramento 
se les podia administrar; que solamente era válido el casamien- 
to religioso; y como todo el episcopado mexicano habia pre^ 
venido cosa semejante en sus circulares, se dispuso que todos 
los fieles obedecieran sin vacilar esto que ahora se mandaba, 
oon tanta mas raeon, cuanto que todos los puntos de que se 
trataba, estaban comprendidos en el anatema de reprobación 
que el papa laneó en una alocución del consistorio secreto de 
15 de Diciembre de 1856 contra el proyecto de constitución y 
los decretos relativos al clero, dados por las autoridades emana- 
das de la revolución de Ayutla. Firmaron la manifestación 
Lázaro; Olemente de Jesús, obispo de Michoacan; Francisco 



T RE70LXTCI0NSS DSl. ESTADO I>B TEBACKX7Z. 243 

de Paula, obispo de Linares; Pedro, obispo de Guadalajara; 1859 
Pedro, del Potosí, y D. Francisco Serraao. 

Los vecindarios de alganas poblaciones levantaroaíi actas con- 
tra las leyes dadas en Yeracroz, haciéndolo Puebla en primer 
logar, cuyo ayuntamiento se rehusó á ello. 

Contra las mismas leyes protestd la brigada Hernández en 
Salvatierra, la de Orihuela en la Venta del Astillero, y taixi- 
bien k) hicieron varios ayuntamientos áe las poblaciones ocu- 
padas per los reaccionarios. Juárez no se. detuvo ante bL re- 
sistencia que presentaron los que no aceptaban el cumpli- 
miento de la reforma, y dispuso en 11 de Agosto, que sola- 
mente se considerasen como festivos, para el efecto de que se 
cerraran los tribunales, oficinas y comercio, los mguíentes díaa: 
domingos, año nuevo, jueves y viernes de la semana mayor, 
jnéves de Cdrpos, I"" y 2 de Noviembre,. 12 y 24 de Diciembre, 
y derogd todas las leyes y disposiciones por las cuale&habian de 
concurrir ke autoridades en cuerpo oficial á las funciones púUi- 
cas de iglesia. Estas disposioione» acabaron de afirmar la opi- 
nión del partido liberal exaltado, y lo animaron para concluir 
su empresa. 

Los decretos sobre reforma y el rumor esparcido intencionad- 
mente sobre protectorado norte-americano, quitaron algunos 
miembros al partido liberal, pues no solamente Tr^o áiá ese 
pretexta para defeccionar, sino que también lo hii;ieron Fran- 
cisco Diaz en Jonacatepec y algunos otros, entre ellos Bavelo 
y Doménzain, aunque tales individuos eran mas bien una carga 
para los constitucionalistas. 

Trejo di(S una proclama en Puebk diciendo que él siempre 
seria el hcmibre del drden, y el sosten de los principios proclama- 
dos por el gobierno de la capital. En ésta se fraguaban muohfts 
conspiraciones^ habiendo sido descubierta una de ellas el 4 de 
Setiembre, quedando presas en consecuencia varias persoMS. 

£1 arzobispo expidid la sexta oarta pastoral, y el eabildo 



j 



244 filBTORLl DB JALAPA 

1869 eclesiástico de Gnadalajara hizo otra manifestación en contra 
de las leyes dadas en Yeracraz. 

Miramon hizo cesar Ja gefatnra de hacienda del que había 
sido departamento de Yeracraz, formando administraciones de 
rentas en loa respectivos territorios nuevamente creados, y fir- 
mó el tratado de amistad y comercio concluido con Guatemala 
por medio de D. Juan N. Pereda. 

El Estado de Guerrero que hizo un papel tan brillante en 
la revolución de Ayutla, después lo representó muy secunda* 
rio en la constitucionalista, no habiendo tenido Alvarez los re- 
cursos suficientes, no obstante las cantidades que le fueron en- 
viadas de Yeracruz, y se retiró á la hacienda de la Providencia; 
entonces tuvo ahí crecimiento la causa reaccionaria defendida 
por Yicario, Ortiz de la Peña, García y Lemus, i la vez que 
los principales gefes liberales, como CaamaBo y Delgado, se 
acc^eroD al indulto del gobierno. D. Santos Degollado se re- 
lacionó con Alvarez cuando regresó de Yeracruz para arreglar 
la manera de proseguir la guerra con actividad. 

La situación de Yucatán, en cuyo Estado se habian levantado 
alternativamente actas en favor y en contra del plan de Taca- 
baya con una pasmosa versatilidad de opiniones, se empeoraba 
cada dia. El 21 de Agosto el comandante de la línea militar 
de Oriente D. Pedro Acereto, con las fuerzas que estaban i 
sus órdenes, proclamó en Izamal un plan político, reducido en 
sustancia á lanzar del puesto de gobernador i D. Liborío Iri- 
goyen, llamado á reorganizar el Estado conforme á la constitu- 
ción de I857y desde Setiembre de 1858, y pidiendo que se en- 
cargara inmediatamente del poder ejecutivo D. Pablo Castella- 
nos, unido con D. Agustín Acosta y D. Domingo L. Paz; se pe- 
dia que á los quince dias quedara de gobernador él primero de 
estos; que siguiera la citada constitución, se abriera la campana 
contra los bárbaros, y que el coronel Zetina se encargara del 
mando de las armas del Estado; éste gefe secundó el plan en 



T BXVOLT70IOKSB DBL SBrTADO NB YSRA0RT7Z. 245 

Tical i los dos días. Irigoyen llamd á Castellanos, y le entrega igg^ 
el mando no queriendo que hubiera derramamiento de sangre 
por su cansa, y así termind el pronunciamiento de Izamal; Caá- 
tellanos Uamd á sus coleas para gobernar, y al fin qnedd 
Acérete de gobernador. 

Los diversos gobernantes de nuestro país en aquella ^época 
aciaga, se cubrieron con el manto de la libertad 6 del drden |r 
de la religión, para tiranizar al pueblo y repartirse entre sí 
los empleos, imponer y colectar contribuciones, de cuyo ingre- 
so y egreso i nadie daban razón ; usaban la leva para aumentar 
sus tropas, y ninguno hacia caso de la constitución general ó 
de la particular del Estado. 

Al aspecto de los males que pesaban sobre México, arrui- 
nando la agricultura, la industria y el comercio, muchas per- 
Bonas de buena intención, haciendo valer razones mas halagüe- 
ñas que sdlídas y verdaderas, insistieron en que se llevara á 
efecto la fusión, queriendo que ambos partidos desistieran de 
ona parte de sus pretcnsiones, y entraran en arreglos. 

Tan pocos adelantos se hacian en la literatura, la historia, 
las ciencias y las artes, que llamaba la atención cualquier tra- 
biyo relativo i ello; fué notable el Cuadró sinóptico de la His-^ 
toria antigua de México formado por el Sr. Payno. Mucho did 
que decir la aurora boreal que se present<5 en Setiembre. 

Habiéndose pronunciado en Zacapoaxtla el oficial Rosas Es- 
pejo, de las fuerzas de Alatriste, fué atacada la plaza y recha- 
zadas los agresores, pero volviendo á la carga la tomaron 
el 20 de Agosto, y cometieron espantoso» crímenes, robando 
é incendiando. Cuando Espejo se pronuncid, Alatriste estaba en 
Xochitlan i cinco leguas de Zacapoaxtla, y se presentó hasta 
después que estaba tomada, por lo que no hubo quien contu- 
viera á los indios en sus excesos. Muchas familias emigradas de 
Zacapoaxtla llegaron á Pofote en la mayor miseria. I 

En Huatusco y Coscomatepec se hicieron fuertes los constí- 



24S WmOJOM DI JMJUé^M 

Ltf ft tacionaKstas mandados por Espejo y Marcos Heredíar j ata- 
caron á CMrdova sin logicar tomarla» y de Yeracroz se faé para 
los EstadoS'-ünidos el mimstro Mae-Lane i, principioa de Se^ 
tiembre, dejando la legación á cargo del secretario. 

Gdrdova fué atacada el 11 de Setiembre por 1,500 hombres 
con tres piesaa de m<mtsma, mandados por Espejo, y fueron 
reehazados por la goarnicion al mando del coronel Luciano 
Prieto, dejando mas de cincuenta muertos y cmco prisioneros; el 
combate comenzd cerca de las diez de la mañana, y durd hasta 
las seis de la tarde, intentando varios asaltos, á cuya hora con- 
íiwaó el fiíego con lentitud y aunque siguieron las horadaciones, 
se retiraron los asaltantes á media noche, al saber que pava 
batirlos habian salido tropas de Orizava. También fueron re- 
diazados los liberales en un ataque que dieron á Naolinco, guar- 
Aeoido por las tropas de Bobles. 

Por Occidente Márquez se dirigid áZapotlan, donde expidi<$ 
una prodamai y euvid al coronel O'Horan que persiguiera i 
los constitucionalistas, y fosild éste i muchos. Poco después 
fveaentó acción á las fuerzas de Bojas y Talle en el llano de 
Cerrillos, cuya batalla no fué ganada por ninguno de los com- 
batientes. 

Esto pasaba precisamente cuando una división surgía entre 
los co&stitucionalistas, con motivo de un decreto dado por Yi- 
danrri en Monterey el 5 de Setiembre, declarando neutrales 
los Estados de Nuevo León y Coahuila, y mandando retirar á 
loa mismos las fuerzas de ellos que militaban á las órdenes de 
DoUado,. y desconociendo en consecuencia al gobierno de Juá- 
rez; en virtud de ese decreto expidid otro D. Santoa Brollado 
en San Ijuís Potosí el 12 de Setiembre, destituyendo á Yi- 
daurri de los mandos político y militar do Nuevo León y Coa- 
huila, dándole de baja en el ejército, y sujetándole á la acción 
de los tribunales; nombrd gobernador de aquellos Estados al 
coronel D. Silvestre Aramberri, y le mamld aprehendiera á 



T RBYOLT7GIONSS DKL BSTJkBO DB TEBACBVZ. 247 

Yidanrrí y sus cómplices, 7 llamara i la legislatura, declaran- ] 859 
do entretanto aquellas poblaciones en estado de sitio. Kste fué 
nn acontecimiento de mncha importancia, j el resultado de la 
división ^e hacia mucho tiempo existia entre los juaristas 7 
Yidanrri, 7 á no ser por la excelencia de las ideas de los cons* 
titncionalistas, la causa nacional habría tenido que esperar su 
triunfo algunos anos. 

Mncha falta hicieron por lo pronto en el interior las fuerzas 
que mandd retirar Yidaurrí, pues es indudable que eran las 
mas capaces 7 allí las únicas organizadas, 7 por lo pronto De- 
gollado 7 Doblado se encontraron en una posición mu7 difícil. 
Hacia algnn tiempo que Yidaui ri veía con malos ojos las ne- 
gociaciones entabladas entre Juárez 7 Mac-Lane, tal vez por- 
que ellas destruían ¡»is ambiciosos pro7ectoe, 7 va desde Agos- 
to el "Boletín'' de Montere7 hablaba de la inconsecuente con- 
ducta de los liberales del interior, quienes por medio de sus 
actos, decía, atacaban 7 conculcaban sus mismos principios, 7 
criticd con amargura la le7 sobre conspiradores expedida por ■ 
Gonsalez Ortega en Zacatecas. Esta le7 que consideraba como 
conspiradores á los que llamados i ocupar un puesto público no 
quisieran jurar la constitución, 7 á todos los que en igual caso 
lo hicieran condicionalmente ó se retractaran de haberla jura- 
do, did ocasión á porción de disgustos 7 ataques al mismo có- 
digo que se defendía; en el Fresnillo solamente quedó un sa- 
eerdote. 

Es seguro que Yidaurri no quiso que sus tropas fueran man- 
dadas por Degollado 7 Doblado, quienes tantas derrotas ha- 
bian sufrido. Estas divisiones llenaron de placer 7 de esperan- 
za á los reaccionarios, que vieron con inexplicable regocijo que 
el gefe Lie. Blanco desconociera á Yidaurri, poniéndose de par - 
te de Degollado. También Zaragoza desconocid á Yidaurri, 7 
trabajaba de acuerdo con muchos liberal^ que quisieron im- 

TOMOV. — 82 



248 HISTORIA DE JALAPA 

1859 pedir que la reacción llevara triunfantes sus armas hasta Nae- 
YO León. 

Es importante considerar el paralelo que en el trascurso de 
solo un año existia entre el papel que representó Yldaurri y 
el que ahora representaba: por Abril de 1859 este gefe j sus 
soldados constituiau la mejor esperanza de la causa liberal, 
pues mientras el ejército de la coalición habia sido deshecho 
como el humo en Salamanca y Guadalajara, los fronterizos se 
habian defendido en Carretas, tomaron á Zacatecas Y San Luis, 
y avanzaron hasta el centro de la república con la confianza 
que inspira el triunfo; aun después de la derrota de Ahnalalco 
hicieron esfuerzos inauditos, y uo solamente ocuparon á Oaa- 
dalajara, Mazatlan y el Bajío, sino que llevaron sus armas hasta 
las puertas de la capital de la república; pero repentinamente 
cambia el gobernador de Nuevo León, retira sus tropas y se 
pone en pugna ccm los liberales del interior, y entonces Uegd 
i. ser un obstiiculo el que fuera antes una fundada esperanza. 

Degollado habia invitado á Yidaurrí á que fuera el segundo 
en gefe del ejército liberal, y no tuvo para con éste mas que 
palabras de amigo y consideraciones de sincera fraternidad, por 
lo que la conducta del gefe del Norte fué verdaderamente crí- 
minal; pues pretextos frivolos motivaron el decreto que di<5, y 
juzg(5 erróneamente como muy mala la posición de los consti- 
tuclonalistas; con su conducta inconsecuente y sus raciocinios 
antilógicos, se atrajo el epíteto de cobarde y traidor, que le 
dieron los constitucíonalistas y los reaccionarios; creyd que sin 
él nada haría el resto de la nación, y ciego no vid que Jalisco, 
Michoacan, Guanajuato, Zacatecas, San Luis, Chihuahua, So- 
nora, Sinaloa, Tamaulipas y Veracruz, enviaban al combate 
soldados llenos de fé y de amor á su patria, y desde entonces 
cay (5 sobre Yidaurri una reprobación general. Otra de las cau- 
sas que éste tuvo para el paso que di(5, fué el haber sido re* 
habilitado el coronel Quiroga para mandar las tropas» Vi- 



T REVOLUCIONES DEL ESTADO DE YERÁCRÜZ. 249 

daurri calífícd á Degollado de inepto, y dijo que llevaba las ^^^ 
tropas al matadero, y que no obedecería las órdenes de Juá- 
rez hasta que el país estuviera paeiñcado. 

Después de haber residido en México el ministro ingles Ot- 
way cerca de año y medio volvió para su país, dejando la lega- 
ción á cargo do su secretario; el ministro habia sido criticado 
y acusado hasta en el mismo seno del parlamento británico, por 
las grandes simpatías que tuvo hacia el partido conservador 
de México. 

El gobierno de Veracruz dispuso que el Sr. Alatriste entre- 
gara el mando del Estado de Puebla al coronel D. Juan N. 
Méndez, y aquel se resistid i hacerlo promoviendo en Zaca- 
poaxtla el que le defendieran; felicitó Juárez al gefe Carba- 
jal por una circular que expidió mandando perseguir á los 
malhechores, y en aquel puerto no se hizo notar el vómito con. 
los destructores caracteres que en otras veces, habiendo sopla- 
do á mediados de Setiembre el primer norte, que anunció la ^ 
aproximación del tiempo en que Miramon avanzarla sobre la 
plaza para vindicarse de la mala reputación militar con que se 
cubrió á principios del año; en Yeracruz no perdian tiempo: 
se perfeccionaron las fortificaciones, se levantó una estacada 
frente al foso que rodeó i la muralla principal, se hicieron al- 
gunos trabajos en los médanos y se trató de comprar un vapor, 
que fué el 'Indianola," el cual hizo nn notable papel en los acm- 
tecimientos que siguieron. 

Desconocido por el gobierno de Yeracruz el gobernador 
Alatriste, se halló en una situación difícilísima, á causa de la 
persecución que comenzó á hacerle D. Juan N. Méndez, desig- 
nado para suplantarlo, interviniendo en ello los diputados de la 
legislatura de Puebla, los mismos i quienes aquel habia prote- 
gido, y por quienes hasta disgustos habia tenido con Zamora 
y La Llave al buscarles la subsistencia; Alatriste quedó suje- 
to á solicitar de los guardias nacionales que lo apoyaran, y el 



250 OISTOKLA. DB JALAPA 

1859 aynntamiento de San Juan de los Llanos ofirecid sostenerlo. 
Pero Alatriste se vid al fin obligado i entregar el mando. 

Habiendo llegado á Yeracmz el cabecilla zacapoaxteco Mo- 
lina, llevd al regreso ($nlen de Jaarez para qne fuera reconoci- 
do Méndez como gobernador; í Ja sazón estaba Alatriste en 
Tlaxcala, de donde siguid para Zacapoaxtla el 10 de Octubre, 
pero se encontré con qne lo habia desconocido el cabecilla Jo- 
sé Gabriel con mas de 100 hombres, y entonces Alatriste llamd 
al gefe Juan Francisco Lúeas, quien atacd j rechazó á José 
Gabriel hasta los cerros de Cuautecomaco, en donde se hizo 
fuerte y esperd á que se le uniera el gefe Méndez, quien triun- 
fó porque tenia todo el parque j armamento. 

Vamos i decir algo sobre el origen de las revoluciones reac- 
cionarias de Zacapoaxtla, y preponderancia á que lleg<5 el in- 
dígena Juan Francisco Lúeas. 

La situación topográfica de aquella población entre las altas 
montanas de la sierra, y en una lengua de tierra prolongada 
entre barrancas, la ha hecho casi inexpugnable, así en las 
guerras de independencia como en las civiles que posterior- 
mente se han verificado. Zacapoaxtla, habitado desde remo- 
tos tiempos por familias de españoles y dirigido por el clero, 
fué siempre un lugar donde hallaron oposición el progreso y 
la libertad. Sus habitantes fueron los eternos auxiliares de los 
gefes retrógrados y reaccionarios, sirviendo de poderoso obs- 
táculo i la marcha de les gobiernos liberales. 

Entre las costumbres levíticas allí tan arraigadas, se contaba 
la de tener cofradíasi erigir y reformar templos, para lo que 
las autoridades civiles y eclesiásticas han hecho sníragar por 
fuerza á los vecinos llamados de razón y á los numerosos pue- 
blos de ind^enas de qne se compone aquel dístrit». 

Entre los templos arruinados existia el de G&adalnpe, casi 
restaurado al presente con elegante y moderna arqnitectura; 
aunque paralizada su construcción hace mas de doce a&os, está 



T REVOLUCIONES DEL ESTADO DE YERAORUZ, 251 

i pauto de arruinarse otra vez. Este templo dedicado i la 1859 
Virgen, fué una rica mina para los mayordomos 7 autorida- 
des, porque si es cierto que invirtieron cuantiosas sumas en 
su construcción, no lo es menos que han enriquecido á su an« 
tojo los explotadores, aprovechiíndose del sudor del desgra* 
ciado pueblo, á quien por medios reprobados han cercenado 
no pocas cantidades. 

Hubo un indígena gefecillo de un barrio llamado Xochiapul- 
€0^ quien aunque primero cooperó con la investidura de mayor- 
domo» fiscal y alcalde, á la esc^uilma de los pueblos, llegd á 
fastidiarse y á repugnar la manifiesta rapiña de sus cofrades, 
y á nombre de su barrio y de otros cinco adyacentes, pidid la 
cuenta de aquellos interminables gastos. El asombro de los 
cnras, los alcaldes y los mayordomos en aquellos tiempos no 
puede explicarse. ¡Pedir cuentas un miserable indio, era un 
atentado y aún un sacrilegio! Sin embargo, el pretendiente 
indígena D. Juan Antonio Lúeas, tenaz como todos los de su 
raza, no desistió de su empresa, y una vez resuelto y soste- 
nido por todos sns poderdantes, siguid el negocio hasta lo- 
grar que se hiciera un simulacro de cuentas, por el cual dedu- 
jo el apoderado las enormes sumas que hablan sido robadas á 
los pueblos, y se negaron éstos á pagar en lo sucesivo. Los co- 
lectores, no menos caprichosos y contando con el apoyo de los 
poderes civil y religioso, trataron de obligar por la fuerza á los 
que así resistían á pagar las limosnas impuestas. Lúeas y los 
suyos resistieron herdicamente, y amparados con la fragosidad 
de sn terreno, escarmentaron á los que iban á cobrarles á ba- 
lazos, é incendiarles sus pobres chozas; los agredidos hacian 
sos. excursiones á la cabecera y sobre los pueblos que coope- 
raban á su destrucción, y este fué el origen de la lucha encar- 
nizada que por mucho tiempo sostuvieron los indígenas acau- 
dillados por el valiente y feroz Lúeas, hasta que los zaca- 
poaxtecos lograron sobornar ¿ uno de sus capitancillos, quien 



252 HISTORIA BB JALAPA 

1859 sostenido por noa yeintena de infames lo asaltó en el mon* 
te por donde regresaba en compañía de su pequeño hijo Juan 
Francisco. El terrible gefe fué asesinado á machetazos, y el 
pobre jdven que quiso defender lí su anciano padre, recibid 
yarios, partiéndole uno de ellos hasta la mejilla, cuya grande 
cicatriz lleva marcada hasta el dia. Herido y prisionero fué 
llevado á 2iacapoaxtla, y cuando logrd curarse, lo remitieron 
con otros muchos desgraciados en calidad de contingente á la 
ciudad de Puebla, eir tiempo de su AUeza Serenísima, tocando- 
le á D. José Santa- Auna de recluta en su famoso cuerpo de 
caballería. 

Francisco Lúeas adquirid allí los conocimientos de soldado 
y llegd á cabo, continuando su aprendizaje en lectura y escri- 
tura; así la desgracia lo prepard para venir i una posición 
inesperada. 

Cuando las cosas cambiaron, yolvid i su tierra, conservan- 
do el espíritu resuelto é independiente de su padre, negándose 
como él á.las absurdas exigencias de los zacapoaxtecos; pero 
como éstos, amparados por los gobiernos despdticos. habian re* 
cobrado la preponderancia de otros tiempos, hacian sufrir todo 
género de males á los desgraciados pueblos que llamaban re- 
beldes. 

Cuando el país se levantd en defensa de la constitución de 
1857, y después de la señalada victoria adquirida por Oriente en 
el pan^e llamado Filipinas, y en el rio de María de la Torre, 
llegaron al campamento liberal cuarenta d cincuenta indígenas, 
con largas melenas, calzón i la rodillas y coíon rayado de azul 
y café, á cuyo frente iba un joven con el mismo traje, y sin 
mas distinción que un enorme machete colgado i la cintura: 
presentáronse al general D. Miguel Cástulo Alatriste, y con 
todo desembanizo dijo el jdven: "Grcneral, yo soy Juan Fran- 
cisco Lúeas, hijo de Juan Antonio llamado el Capada, que ven- 
go con estos hijos de Xochiapulco á ofrecer nuestros servicios 



T BBTOLUGIONSS DEL BSTADO DB TJERACRUZr 253 

i la causa liberal. Los tíranos de Zacapoaxtla han asesinado ^^^^ 
i mis padres, á nuestros hermanos, han incendiado nuestras 
casa?, 7 nos han redacido á la mas espantosa miseria; coope* 
rarémos con toda voluntad i que desaparezca de la sierra el 
poder de la reacción, si te dignas confiarnos armas y municio- 



nes." 



Alatríste indeciso, desconfiando de aquella inusitada presen- 
tación, 7 previendo el origen de una guerra de castas, estuvo á 
pnnto de negarse i las pretensiones de Juan Francisco; pero 
allí se encontraba el entonces coronel D. Juan N. Méndez, 
hijo de D. José, rescatador de oro en los minerales de Tétela, 
y qoe conoció como trabajadores de ellos á Juan Francisco y 
sns compañeros, sabia todas sus desgracias, 7 lo mucho que 
sufrían bajo la férula 2acapoaxteca, 7 por último salid respon- 
sable de la fidelidad 7 valor de los hijos de Xochiapulco. 

Alatriste puso á disposición de los voluntarios cien fusiles 7 
dos c^jas de municiones. Juan Francisco 7 los SU70S, llenos 
de placer, permanecieron en Mecapalco, que era el campamen- 
to liberal, ocho dias, en los que incesantemente se estuvieron 
ÍDstru7endo en el manejo de las armas, bajo la dirección de 
un buen oficial, cu7as lecciones traducía á los SU70S Juan Fran- 
cisco en el idioma que usan, que viene i ser un dialecto del 
mexicano 7 del totonaop. 

Regresaron á sus montanas, 7 cumpliendo sus promesas, i 
poco tiempo hicieron sobre sus enemigos frecuentes excursio- 
nes oon el mejor éxito, cooperando eficazmente á la ocupación 
de la plaza de Zacapoaxtla, suceso que se veia por la primera 
Tez, porque amparada de sns fortalezas naturales, 7 defen- 
dida por el valor de numerosos pueblos, era, como hemos di- 
cho, casi inexpugnable. 

Desde entonces Juan Francisco logrd del gobierno liberal 
todo el favor 7 la confianza que merecia, 7 desde aquella épo- 
ca siempre estuvo con las armas en la mano, distinguiéndose 



254 ' BISTORIA DE JALAPi 

1859 bizarramente, lo mismo que sns capitancillos y soldados; ba si- 
do el azote de la reacción, j el obstáculo mas fuerte qae en- 
contraron franceses 7 austríacos en aquella serranía. Sq valor 
y pericia en la campaña difícil y molesta que sostuvo, lo encam- 
braron ¿ general de brigada, sin que ni su modestia ni sos cos- 
tumbres se hubieran' alterado, sino hasta que le fué necesario 
pasar á Puebla, y tomar parte en el memorable 5 de Majo de 
1862. Siempre usaba su traje indígena, con su larga cabeHera 
y su gran machete al cinto; pero después comprometido por la 
posición que ocupaba y por el estímulo de otros gefesde cate- 
goría, us(5 el traje de nuestros guerrilleros, montando ¿ caba- 
llo y llevando revólver. 

El lugar donde se arregló todo en contra de Alatríste fué 
Zacatlan, llevando la voz el diputado Bamon Márquez, y qne- 
liendo aprovechar la desavenencia, salid de México el general 
Miñón para Puebla, mandando una brigada. El camino entre 
la capital. Puebla, Perote y Jalapa estaba completamente ll')- 
no de guerrillas que continuamente se batían con los reaccio- 
narios. 

En el cumpleaños de Miramon hubo felicitaciones, se que- 
maron fuegos artificiales, se entrend una farola costeada por ei 
ayuntamiento en el centro de la plaza de armas de la capital, 
y se hicieron gastos que se avenían mal con la miseria qae por 
todas partes aparecía, y entonces se representa por primera vex 
la dpera del maestro Panlagua, titulada: '"Catalina de Guisa.'* 
Entre tantos acontecimien'toa interiores se supo en México 
el 21 de Agosto el fallecimiento en Paris del Sr. D. Juan B. 
Ceballos, cuyas exequias tuvieron lugar en la iglesia de San 
Roque; fué auxiliado por mexicanos allí residentes,^ distíngoiéu- 
dose el general Tavera, el coronel Orbegozo y el Sr. Olaguí- 
bel; asistid & los funerales el Sr. Comonfort. 

Los constitucionalistas de Zacatlan resolvieron apoderarse 
de Tulancingo, y marcharon sobre esta población los indios de 



T RBYOLÜOIOKBS DBL ESTADO DE YERAORUZ. 255 

Tato.y(ájlas fuerzas de Carbajal el 30 de Setiembre, pero fue- 1859 
ron rechazados por no haberse presentado á tiempo la fuerza 
de este guerrillero. 

Ocampo celebró una contrata con una compañía colonizado* 
nn acerca de trasportar á México 405,000 alemanes que coloni* 
zarian los Estados de Yeracruz, Puebla y México, consultando 
antes con los gobernadores de los Estados constitucional ístas 
sobre lo que se debia resolver; se llevd á efecto el remate en 
lotes del convento de San Francisco en Yeracruz, j á esta ciu« 
dad llegaron comisionados de Mérida y Campeche para tratar 
acerca de los decretos de ocupación de bienes eclesiásticos. 

Mi ramón mand(5 que se llevase á cabo la disposición relativa 
á fortificar las poblaciones principales, admitid la renuncia 
que del ministerio de hacienda hizo el Sr. Peza, encargando 
del ramo al Sr. Mañoz Ledo, y acabado dé arreglar con Eo« 
^bles el prdximo ataque sobre Yeracruz, regresd éste i Oriza- 
ya y Jalapa, siendo atacado cerca de Amozoc, y heridos algu« 
nos de los que le acompañaban; Robles se dirigid á Orizava 
el 16 de Octubre y se alojd en la casa del Sr. Bringas, y luego 
siguid para Cdrdova. - 

Disgustados Doblado y Traconis, fué separado éste del man* 
do de las fuerzas, y Degollado tuvo que pasar violentamente 
á la Yilla de San Felipe para evitar un rompimiento, y dejar 
contentos á ambos gefes; entonces Mejía expedicionaba por 
la Sierra-Gorda, y siendo mal recibida en la frontera la con- 
dncta observada por Yidaurri, tuvo éste qae salir de Nue- 
YO-Leon y la república; tal paso fué ridículo después de los 
decretos que expidid poniendo fuera de la ley i Aramberri y 
i Degollado luego que pisaran el territorio de Nueyo-Leon; 
Zaragoza obligd i Yidaurri y i Zuazua á que dejaran el pues- 
to, formando un pronunciamiento, por el que quedó Aramber* 
ñ de gobernador. 

La posición de los liberales ocupando á San Luis, era de sxj^ 

VOMO V.— 88 



266 mSTORIA BB JALAPA 

1869 ma importancia, pues les ponia en aptitad de mantener en 
contínna alarma á Gnansyoato 7 al Bajío, sirviendo á la vez 
de apoyo á Tamanlipas, Agnascalíentes y Zacatecas. Aunque 
Morelia segaía siendo el foco de la revolución mas cercano al 
gobierno reaccionario, y fué la que nulifica los triunfos de 
Ahualulco, San Joaquín y Poncitlan, Zacatecas di<5 elementos 
á los constitucionalistas para q^ue lloaran hasta las puertas de 
la capital, teniendo grande importancia, por el predominio que 
ejercía sobre Agnascalíentes, Duraugo y Sinaloa, y por los re- 
cursos de hombres y de dinero con que contribuyó á la guerra: 
did 1,200 hombres que fueron con Blanco al primer sitio de Gua- 
dalajara y para el segundo 800; 1,400 condujo Zaragoza para 
ayudar en Tacubaya á Degollado y 600 estaban con Doblado 
cuando fué derrotado; sus rentas llegaban á medio millón al 
año, así se comprende la importancia de San Luís, cercano á 
. Nuevo León, Tamaulipas y Zacatecas. 

Enviado en Octubre el general Mínon con una brigada de las 
tres armas á Tlaxcala, Uegd y quiso batir la posición de Cerro 
Blanco, defendida por algunos ciudadanos tlaxcaltecas. Miñón 
dejd el 19 de este mes á aquella ciudad, al saber que Oarbajal 
marchaba sobre él desde S^acatlan, y se situd en Xaltocan ; enton- 
ces Garbajal pasd al rancho de Tenango, y se introdujo i la for- 
taleza de Cerro Blanco por la retaguardia, y Miñón se retir d lle- 
vando dos prisioneros que entraron i su campo sin saberlo, los 
que fueron fusilados por Rodríguez en la barranca del Águila. 

Márquez seguía excursionando por el rumbo de G-nadalajara; 
en esa vez Mascota sufrid un fuerte saqueo, fueron incendiadas 
muchas casas, y en Tepic estaban Rojas y Coronado con mas de 
mil hombres, teniéndolos á raya Lozada. 

La prensa de los Estados-Unidos se mostrd hostil al go- 
bierno de Yeracruz, desde que éste negd su consentimien- 
to á la intervención armada en las vías de Tehuantepec y 
de la frontera del Norte, tal como la proponía aquella repú* 



T RBVOLUCIONKS DEL SBTADO BB YBRÁCRÜZ. 257 

blica; los constítucionalístas eran allá deprimidos, y el Pi- I85í 
cayana se hurló cruelmente del Sr. Jnarez y de sus ministros, 
aunque no faltaron periódicos norte-americanos que manifes- 
taran sus simpatías hacia el presidente por las leyes de reforma 
que acababa de expedir. 

Las relaciones entre los reaccionarios y EspaSa se afirma- 
ron, pues el gobierno de Miramon tuvo en los primeros dias 
de Noviembre la noticia de haber quedado arreglada la cueS'* 
tion hispano-americana, en virtud de un tratado firmado en 
Paris en 27 de Setiembre por los plenipotenciarios respecti- 
vos Alejandro Mon y general D. Juan N. Almonte, refirién- 
dose las cláusulas al reconocimiento de los tratados existentes, 
castigo de los crímenes cometidos contra los subditos españo- 
les y á la indemnización pecuniaria por daños y perjuicios 
causados á particulares, y í los intereses españoles en general 
por fiEilta de pagq^de las convenciones, debiendo decidir sobre 
el monto de la indemnización los gobiernos ingles y francés, y 
desde luego volvieron á restablecerse las relaciones entre las 
dos naciones. 

En México fué matado por la policía el cabecilla Gotonieto 
que pretendid escaparse, y á fines de Octubre se encargó de la 
secretaría de hacienda por nombramiento de Miramon D. Mar- 
tín del Castillo y Cos, y de esta capital marchd para Yeracruz 
el Sr. D. Ponciano Arriaga. 

Entre los sacerdotes que obedecieron las leyes de reforma 
dadas en Yeracruz se contaron los frailes Félix Mejía é Igna- 
cio Hernández, franciscano el uno y dieguino el otro, los que se 
hicieron cargo de las parroquias de Coscomatepeb y de Ixhua- 
tlan; dichos religiosos predicaban en favor de la libertad y de 
los principios de la constitución de 1857, y censuraban á sus 
compañeros por su conducta. 

En Tehuacan fué atacado el gefe Cobos por 200 hombrea de 
Oaxaca al mando de Iniestra; cuyas fuerzas estuvieron prime- 



25S HIBTOEIÁ DB JALAPA 

;869 ro en el cerro de Chapultepec, y luego se retiraron, signiéndo- 
las Cobos, quien llegd hasta Teotitlan; el coronel D. Ignacio 
Mejia Ilegd ahí ¿ reemplazar á Iníestra en el mando de las tro- 
pas oaxaquefias. 

Doblado fué atrayendo á las tropas de Woll hicm Zacate- 
cas, y les cortó la vuelta penetrando en San Miguel; Art^a- 
ga seguía amenazando á Querétaro; en Morelía se descubría 
una conspiración por la que fueron presos los Sres. Islas, Ca- 
sado, Gutiérrez, Soberon, Lama, Ponce, Tercero, Galeana y 
una señora apellidada Gallardo; en Tepic, Coronado perseguía 
el contrabando de platas, y á los que pagaban derechos i los 
reaccionarios; desterró á muchos individuos y aun llegó á po- 
ner presos á los cónsules Allsopp, Bicke y Freymann, que 
lo eran de Inglaterra, Franoia y Hamburgo, lo que di<5 turrar 
Á reclamaciones; y cerca de Jalapa, en la Banderilla, asalta- 
ron los guerrilleros la casa del general Duran el 17 de Octu- 
bre, é hirieron á dicho señor; en Cholula era rechazada otra 
guerrilla que atacó después de saquear el pueblo de Natfvi- 
tas; á Yeracruz llegaron 150 cajas con fusiles y gran cantidad 
de pólvora de mala calidad, y ahí se remató también el con- 
vento de la Merced; considerables fuerzas coustitucionalistas 
se dirigían del rumbo de San Luís Potosí hacia San Miguel 
de Allende, teniendo el mando de ellas los generales Dego- 
llado, Traconis y Blanco; entonces el gefe Tomas Mejía dictó 
las disposiciones convenientes para fortificar i Querétaro, y 
el general Francisco Velez impuso en Guanajuato un présta- 
mo de $100,000 para pagar sus tropas, lo que aumentó el disK 
gusto de los guanajuaténses. Velez dejó i Guanajuato llevan- 
do una brigada de mas de 2,000 hombres. 

Para oponerse á las fuerzas que se reunían en el interior, con- 
centró Míramon las divisiones de Velez y Mejía, y no obstan- 
' te las repetidas órdenes, no acudieron las tropas de Márquez 
ni las de Woll, teniendo aquellos dos gefes que resistir por sí 



T BBT0LUCI0NE8 PSL ESTADO BK YBRACRÜZ. 259 

solos el empaje de las masas numerosas desús contrarios. Do- 18S9 
blado abandond i San Miguel al saber que Yelez lo iba ¿«atar 
car, y se dirigid sobre Guanajuato; este movimiento habia sí* 
do previsto por Yelez, quien envíd una división á las drdenes 
de los generales Pacheco j Alfaro para impedir su ejecución, 
pero sufrieron un revés en la loma de las Animas, y Guana* 
juato volvid á quedar en poder de los constitucionalistas, que 
entraron en número de 6,000 con treinta piezas de artillería 
y gran cantidad de parque, y avanzaron á Celaya, donde se 
puso á su frente el general Degollado, salido de San Luis para 
dirigirlos sobre el Yalle de México siguiendo el camino de Que* 
rétaro. 

Entretanto por el rumbo de Oriente tenían en actividad los 
reaccionarios las divisiones de Cobos y Robles y la brigada de 
Minon. Las fuerzas liberales de Tlacolulam y Misantla se ha* 
bian acercado á Jalapa después de haber atacado á Naolinco 
desde los últimos dias.de Octubre; hablan sido rechazadas en 
Córdova las de Huatusco, y en Tehuacan las de Oaxaca, que 
destmyó completamente Cobos en Teotitlan el 30 de Octubre, 
luego que le auxilid la brigada Miñón, cogiendo 500 prisioneros, 
12 piezas de artillería, 633 fusiles, porción de acémilas, parque 
y toda clase de útiles de guerra; el coronel Mejía huyd hasta 
Tlacotalpam, desde donde comunicd su derrota al gobierno de 
Yeracruz; una brigada de reaccionarios mandada por Marcelino 
Cobos, siguid para Oaxaca, y el gobernador Castro abandond 
la ciadad en unión de algunos de su partido y de las fuerzas 
que pudo llevar, y se rctird á la sierra de Ixtlan, entrando los 
reaccionarios á aquella ciudad el 6 de Noviembre, donde se 
hicieron de considerable número de armas y vestuario, y pn* 
blicaron las leyes de la reacción. EntoncesTrejo ocupd á Hua* 
juapan y Tehuantepec, y la Yentosa se puso á disposición de 
los cruzados. 

Tantas ventajas adquiridas por éstos, contribuyeron á que 



260 HISTORIA DB JALAPA 

839 quedara libre para ellos la línea de Oriente, y que se conside-' 
rasen en aptitud para tomar la ofensiva sobre Yeracmz, á don- 
de vohieron algunas fuerzas de las que habian salido sobre 
,Huatusco y atacado i Odrdova, y no quedd mas punto fuerte en 
Oriente, después de Veracruz, que el de Tlacolulami ocupan- 
do la reacción i Orizava, Tehuacan, Cdrdova y Jalapa. 

Las fuerzas liberales de Occidente estaban compuestas de dos 
grandes fracciones, una á las drdenes de Ogazon, donde estaba 
la sección de Bocha, y la otra al mando de Coronado y Bojas, si- 
tuada en Tepic; aquella trataba de tomar á Gnadal^jara, y la se- 
gunda tenia necesidad de estar estaciQuada en Tepic por temor 
á las fuerzas de Lozada; éste puso en manos de los reaeciona- 
rjos el distrito de Tepic y el puerto de San Blas, y tomd 20 
piezas de artillería, mas de 1,800 fusiles é hizo á sus contra- 
rios muchos muertos, habiéndolo sido en uno de los combates el 
cabecilla Coronado. 

Ninguno de esos triunfos fué de la consideración del obteni- 
do por Miramon en la Estancia de las Yacas. Poco antes he- 
mos dicho que las fuerzas del interior mandadas por Degollado 
avanzaban sobre Querétaro, i donde el gobierno mandd á Ye- 
lez que se replegara; pero la fuerza de éste y las de Mejía reu- 
nidas apenas llegaban & la mitad de las contrarias; no poseían 
suficiente artillería, y tan solo les quedaba el recurso de re- 
concentrarse Á la capital; entonces Miramon, saliendo del es- 
tado pasivo en que hacia tiempo se . encontraba, tomó la dili- 
gencia en la noche del 5 de Noviembre, y en compañía sola- 
mente de sus ayudantes, se trasladd i Querétaro, no obstante 
hallarse el camino infestado de malhechores y guerrilleros; 
una vez en Querétaro, entusiasma á los soldados con su pre- 
sencia y su arrojo, dio drden á Woll para que se dirigiera so- 
bre el Bajío, pero saliendo de Zacatecas. el 9 no pudo llegar á 
tiempo; Miramon recibid artillería de México el 11. en cuyo 
dia los constitucionalistas ya habian avanzado de Gelaya, y el 



T REVOLUOIOKIBB BEL BSTÁBO DS YERACBUZ. 261 

jdYen general volvid á poner en práctica sus golpes de aadacia 1860 
determinando salir al encaentro de sns contrarios, j sacando de 
Querétaro su tropa en la tarde del 12 por el camino de Cela- 
ya se presentd frente i sns contrarios. Degollado solicitó ha- 
blar con Miramon,qnien acompañado solamente de nn amigo 
ooncnrrid al lugar de la cita, y rechazd lo qne se le propo- 
nía, que parece fué el dejarle de general en gefe del ejército 
con tal de que reconociera la constitacion de 1857, y qne se 
convocaría nn congreso "para qne se ocupara de la reforma del 
cddígo; no pudiendo .convenirse se despidieron los genera- 
les encomendando la resolución de las cuestiones á las ar- 
mas, diciendo Miramon que los liberales serian destruidos an- 
tes de 24 horas. Estos ocuparon, A tres leguas de Qnerétwo, 
la Estancia de las Yacas, y allí fueron atacados en la mañana 
del 13; los liberales ocupaban una altura y les servia de parapeto 
y foso el cauce seco de un arroyo que rodea á la eminencia; el 
ftiego de canon comenzd i las siete y á las nueve fué atacado 
por las tropas liberales el flanco izquierdo de las de Miramcm 
y sostenido por la brigada de Mejía, y por la derecha y el 
centro fueron también atacados los reaccionarios, que der- 
rotados en el centro estuvieron á punto de perder la batalla; 
entonces ordend Miramon un esfuerzo simultáneo, cuyo empu- 
je foé irresistible, mandando él en persona el centro, los cons- 
titacionalistas se defendieron con intrepidez á favor de las cer- 
cas¿ zanjas y tres casas de la Estancia; pero todo fué inútil, pues 
alas once ya estaban derrotados, dejando 30 piezas de artillería, 
43 carros con municiones, 600 armas, 420 prisioneros, entre ellos 
los generales Santiago Tapia y José Justo Alvarez, heridos, 
teniendo que amputarle al segundo una pierna; Doblado y Ar- 
teaga con cosa de 1000 hombres huyeron para Morelia, donde 
se levantaron nuevas fuerzas; Degollado llegd solo á Guana- 
juato en la noche del 14 y salid el 15 para San Luis, en donde 
se rennieron algunos dispersos. En México se cantd un Te- 



262 HIBTORU DK JALAPA 

• « 

1859 Denm por el triunfo de la Estancia, asistiendo las autoridades; 
hubo repiques j las músicas recorrieron las calles. 

Al presentarse las fuerzas del interior en la Estancia, co- 
menzaban los liberales á desarrollar su plan de campaña que 
habian pensado detenidamente, siendo México el punto prin- 
cipal de sus miras; las fuerzas de Oaxaca y Yeracru2 debían 
avanzar por Tehuacan, Orizava, Cdrdova y Jalapa, y en se- 
guida atacar i Puebla combinadas con las de Zacapoaxtla y 
Tlaxcala; por otro rumbo debian atacar las fuerzas de 2iaca- 
tlan, Huanchinango, Sierra de Tuto, Huasteca y otras que toma- 
rían á Tulancingo; las de Guerrero y México, se apodera- 
rían de Guernavaca y Toluca, y el grueso de las fuerzas del in- 
terior ams^rian á GTuanajuato y Querétaro, y marcharían so- 
bre México, contando con que todas las fueczas harían un to- 
tal de 1 5, 200 soldados. 

' Las operaciones de los constítucíonalistas no tuvieron la si- 
multaneidad que se requería, y parecia que la fortuna iba< 
continuar volviéndoles las espaldas, pues también en Tulan- 
cingo fueron rechazados los que asediaron desde el mismo 
día 13 hasta el 16, al mando de Alatriste, Fernando So- 
to, Garbajal y los Cravioto; recibid también la causa de la le- 
galidad golpes en Maravatío, Toluca y otros puntos, y al fin 
del año creíase invencible la reacción al notar que en los 
combates tenidos en los últimos cuatro meses habian perdido 
los liberales 10,000 hombres, 62 piezas de artillería,7,dOO 
fusiles, 3,000 sables, 3,000 fornituras, y un grande acopio de 
material de guerra, é imperaban en los Estados del centro, 
extendiendo su dominio hasta Aguascalientes, Zacatecas y San 
Luis, i cuya capital entrd el 25 la brigada Yega, pertenecien- 
te á la de Woll, habiendo éste vuelto á ocupar á Zacatecas 
el 21. 

Semejantes golpes pudieron haber abatido el ánimo de los 
defensores del cddigo, si no hubieran tenido la ¿ntima convic- 



Y REVOLUdONBS BEL ESTADO 0B YERÁ0RU2« 268 

cion de que el país estaba por eltos. La última desgraciada ac- 18S9 
clon que dio Degollado fué causa de que apareciera nuevamen- 
te en la escena política el general Uraga. 

A Yeracruz volvid el ministro americano Mac-Lane, á in<* 
sistir con Juárez en que aprobara la cláusula del tratado en 
que se permitia i los Estados-Unidos el derecho de protección 
i las vías de Tehuantepec y frontera septentrional con inde- 
pendencia de las autoridades mexicanas; pero Juárez teniendo 
aun fé en el triunfo de sus ideas sin ayuda de extranjeros, y 
en la alternativa de perder el mando que le había venido sin 
que él lo buscase, ó consumar la ruina de la independencia de 
México, optd por lo primero, cambiando poco después su re- 
solución. 

En aquel puerto no hizo tanto efecto la batalla de la Estan- 
cia, porque se estaba en la inteligencia de que Márquez se ha- 
bla sublevado en Gnadalajara, y tanto se crey d esto, que el go- 
bienio de Juárez no se opuso & que los comisionados oficiosos 
se dirigieran i Robles para que se efectuara un avenimiento. 
A este general se le hicieron primero proposiciones en lo par- 
ticular por medio de un individuo, y después tuvo una con- 
ferencia con el coronel Espejo, á quien manifestó que espe- 
raba que el gobierno de Veracruz hiciera proposiciones, pero 
en esos dias Espejo fué separado de la sección de Huatusco 
y puesto Iniestra en su lugar. No obstante, Espejo habld ¿ Juá- 
rez acerca del avenimiento, le manifestd que habia dicho á Ro- 
bles que se reuniría el congreso y se reformarla la constitu- 
ción, que seria nombrado un presidente de la república, y que 
la constitución reformada se sometería al voto de la nación an- 
tes de establecerla, y biyo estas bases el gobierno de México 
daria las garantías acerca de que la elección del congreso seria 
libre; Espejo manifestd á Robles que aprobado esto no tendria 
inconveniente Juárez en hacer proposiciones oficiales, y Robles 
dijo que las condiciones no serian admisibles si habia de ser la 

TOMO V.— 84 



264 HISTORIA BB JALAPA 

1859 constitacion de 57 la reformada, y por la dificnltad de reunir nn 
congreso en las circunstancias del país. La segnnda conferencia 
que tuvieron fué en Zapoapita, y la primera en Monte-^alas. 
Ocampo propuso oficialmente á Robles que aceptara la constita- 
cion de 57, y reconociera al gobierno de Juárez, haciéndole bri- 
llantes ofrecimientos personales. Entonces Robles pidi<5 que 
Ih constitución fuera reformada, pero por comisiones nombradas 
por ambas partes, pactándose entre tanto nn armisticio; los 
asuntos referentes i la conferencia y á la nota oficial que pas<$ 
Ocampo se trataron en junta de ministros en la inteligencia en 
que estaban de que Robles admitía la constitución y las leyes 
de reforma; Robles negd esto á D. Santiago Méndez en Jalapa, 
Á donde habia llegado el 11 de Noviembre por la noche, y lue- 
go se excusd de tratar sin expresas instrucciones de MiramoDt 
y así terminaron los trabajos sobre un arreglo. 

Márquez extrajo en Guadalajara $600,000 de una conduc- 
ta de $1,964,000 mandada de México y Guanajuato, y al sa- 
berlo Miramon, ordend que inmediatamente fuera devuelta 
dicha cantidad, tratando de evitar las graves consecuencias 
de una medida que no solamente atacaba la propiedad par- 
ticular, sino que agravaba el mal hallándose ésta bajo la ga- 
rantía y las armas del gobierno. Márquez habia salido has- 
ta Lagos para custodiar dicha conducta que debia seguir para 
San Blas ó Santa Cruz, y no teniendo recursos tom<5 aquella 
cantidad, dando por razón que sus tropas se desmoralizaban 
por falta de recursos, y asegurd que la pérdida de Jalisco 
equivaldría á la dé la mitad de la república; atribuyd todo 
lo que hizo á la fuerza de las cosas y á la pobreza de Jalis- 
co, y dijo que para cuidar de la conducta, necesitaba dinero, 
tanto mas cuanto que los derechos habian sido entregados 
en la capital, por lo que queria que el gobierno pagara la 
cantidad que tomaba y los réditos. Márquez habia impuesto 
poco antes un préstamo de $100,000, y did un manifiesto que- 



T BEVOLUCIOirES DEL B8TAD0 BE YERACRUZ. 266 

riendo justificar sus actos. El clero de Gaadalajara ofreció to- 1 859 
ios sus recursos para auxiliar i Márquez y ya desde antes ha- 
bia vendido una parte de la plata de los templos para darla i 
Miramon; éste general destituya á Márquez que est&ba fuera de 
Gruadalajara y le ordend se presentara en México, habiendo 
flecho el ayuntamiento de esa ciudad representaciones á Mira- 
non, pidiéndole que dejara & aquel en su puesto. 

Para dar esas disposiciones el presidente reaccionario, se 
dirigió á Guadalajara, y allí recibid las felicitaciones del gene- 
ral Negrete, y de otros gefes por el triunfo de la Estancia; la 
guarnición de México mandada por Gasanova, el ayuntamien- 
to y las autoridades felicitaron también i Miramon. 

Atacado el pueblo de Jico cerca de Jalapa, en la madruga- 
ba del 18 de Noviembre, fueron rechazados los liberales por 
B8 auxiliares al mando del capitán Peredo, y cuando lleg(5 un 
iuxilio conducido por Benavides ya habían sido dispersados 
iquellos. 

Todo hacia creer que en los dos meses que faltaban del ano 
36 activaría la campaña sobre Yeracruz, pero aun tenia la reac- 
ción que conquistar al Norte y Occidente los Estados de Chí- 
buahua, Durángo, Nuevo León y Coahuila, Sonora, Sinaloa y 
la Baja California, que estaban filiados en la causa constitucio- 
aalista; por el Sur i Guerrero y por el Oriente á Yucatán, Chia- 
pas, Tabasco y el puerto de Yeracruz, teniendo este fuerzas eh 
riacolulam, Misantla, Huatusco y Coscomatepec; ademas esta- 
ban por la ley casi todos los habitantes de Zacatecas, San Lais, 
Famaulipas, Michoacan y Oaxaca, Jalisco y Puebla, aunque 
la reacción tuviera las capitales de algunos de estos Estados; 
pero la fuerza principal del partido liberal consistía en que era 
^I de la opinión pública, mas hostil cada día i la arbitrariedad; 
innque no debe olvidarse que la escicion ya existia en el partido 
iberal, dando Yid'aurri el primer paso, que muchos liberales 
*eprobaban que Carbsyali Pueblita, Bojas y otros estuvieran 



266 mffroRiA bb jalapa 

1859 al servicio de la cansa constitucionalista; qae otros del misnN 
partido no estaban por el restablecimiento de la constitacionj 
qne snrgian rivalidades peligrosas con motivo del. mando, bi 

• ■ 

biéndose sublevado tilgunos en Tamanlipas desconociendo I 
autoridad.de Garza. 

El ministro de Juárez, Sr. La Fuente, reclamd al encargado 
de la legación inglesa porque los buques de su nación espor^ 
taban capitales que por Juárez se consideraban de contrabaih' 
do, lo que había dado motivo á los excesos cometidos por Co-| 
roñado en Tepic. 

Miramon nombrd gobernador y comandante general del de- 
partamento de León al general D. Francisco Sánchez, de Cela- 
ya al general Alfaro, dé Allende al general Abella j al ge- 
neral Castillo, de Gaanajaato, y llegó i Guadalajara i lasd^s 
de la tarde del 19. El 25 entrd á México la brigada Mejía 
. condaciendo los trofeos de la victoria de la Estancia, y fae 
recibida con repiques y fiestas. 

Porfirio Diaz salid de Tehuantepec con algunos pertrechos 
enviados por Juárez á los de Oaxaca; y tan luegocomo estavie- 
ron en Morelia Doblado y Arteaga, impusieron un préstamo de 
$30,000; fueron fundidas las últimas campanas de los templos 
y cogfdos de leva muchos individuos del pueblo; Uraga llegó 
á San Luis Potosí el 18 de Noviembre y tomd el mando de las 
fnerzas allí situadas, que ascendian á 2,000 hombres y se re- 
tiró á los dos días con ellas, rumbo á Matehuala. Ocampo re* 
coipendd á Degollado que no se diera á Uraga ningún carácter 
político. 

Bú el mes de Diciembre tan solo merece mencionarse U 
campana de Colima hecha por Miramon, estando destruidas 
las principales masas de gente armada que habian l()grado reu- 
nir los constitucionalistas; solamente las fuerzas que con Gon* 
zalez Ortega se habian dirigido para Durango quedaban respe- 
tables en el interior, habiendo sufrido descalabros los liberales 



T BB70LTXCI0NBS DEL ESTADO DE VEBACRTO. 267 

en Jacala, Tetecala, Huetamo, Celaya y otros puntos, aunque 1869 
también las guerrillas de ellos habian entrado á Aternaaica, Sí- 
lao, Ahuacatlan, Jonacatepec, Cuicatlan y Acámbaro, y unos y 
[>tros seguían destruyendo las yu enflaquecidas fortunas de los 
particalares. Los constitucionalistas de Oaxaca situados en la 
cierra de Ixtlan atacaron á la capital del Estado el 7 de Di- 
ciembre, bajando de las montañas, en número considerable, 
pero fueron rechazados y perseguidos por los Cobos, y también 
Frejo atacó al coronel Mejía en Silacayoapam; en cambio laa 
fuerzas reaccionarias que ocuparon i la villa de Tehuantepéc, 
tuvieron que abandonarla batidas por el gefe Porfirio Diaz, 
f S Oaxaca llegd un tren considerable de guerra para los Co- 
jos. 

Los restos del ejército liberal distribuidos en los Estados 
ie Michoacan, de San Luis y Tamaulipas no emprffndian opera- 
nones serias. Veracruz permanecia firme, lo mismo que Yu- 
catán yT^abasco; en Chiapas, fueron desterrados el obispo y 
ranos sacerdotes; Guerrero no movia sus fuerzas, en Zaca- 
ecas y Aguascalientes tenian los mandos los gefes reacciona- 
rios Silverlo Ramírez y Longinos Banda. Los constituciona- 
istas sft hallaban muy reducidos con relación i los puntos que 
)cupaf on á principios del ano, cont&ban con Tamaulipas, Mi- 
hoacan, Tlaxcala, el puerto de Veracruz y algunos puntos del 
íontro, Sur de Jalisco y de Oaxaca y los Estados fronterizos 
leí Norte, y otros que muy pocos auxilios les daban, como el 
le Guerrero. 

Los reaccionarios disponían de las brigadas de Woll y de 
í^elez en el interior, y4e las divisiones de Robles y Cobos en 
os Estados de Veracruz y Oaxaca, con la d^í Miqon en el de 
^uebla, y algunas partidas que operaban por distintos rum- 
tos. Pero la fuerza de ellos no estaba solamente en esto, sino 
u las rencillas que sostenían los liberales entre sí, siendo las 
3as Imitables las acaecidas en Nuevo-Leon y Coahaila^ pues 



272 snrrouA bi» - jjlafa* 

18&9- rá obligatorio pai^ «te gobferno el recarrir al otro psra qae le 
agmde á Imoer ejecutar lo pactado, f i coneri^ el drdén^y la' 
seguridad ev^ertéTritorib dé dibhá -república dofldé^ocQnií'tal 
défeKArden d discordia; y ett aeméjMtes' cfáúB fSsp^íbSei pkgará 
lod gastoB la naofOa detttfode cayo territorio se haga tal ínter • 
vención; y si ocurriese álgtíü desiJrdén eft \k ffoatera dé las 
dos repúblicas, las autoridades de- ambas mas inmediatas al 
panto donde exista el desorden, obrarán dé concierto y en* coo- 
peración para^arrestar y castigar' ¿los criminales que hayan 
perturbado el orden ph&bfícó, y la seguridad de ima de las dos 
repúblicas, y con* este objeto podfá* arrestarse ¿ lo^ culpables 
de cualquiera delás d6s repúblicas, en cbyo territorio se haya 
cometido el crimen:'* 

En el artículo 2"" adidouál' se convenía en' que Jiiaress, en 
virtud de sus facultades, ratificaria el tratado, y sé liaban seis 
mésed para que fueran canjeadas las ratificaciones. 

intratado de Mae-Lane Oóampo cortaba el territorio de 
MSxico en pedeusos; fabilitando el acceso por varias partes, 
conferia ¿ los Estádós-ünidos la facultad de imponemos la 
presidencia de Juárez, y quitaba á México el derédib de ar- 
reglar sus disensiones intestinas sin intervención extranjera. 
Los artículos adicionales eran altamente depresivos para nues- 
tro país, teniendo que pagar blistá los gastos dé guerra el dia 
que los Estados^IJnidos'ngs inter\^inieran; daban á Jnares la 
fiiculUid de ratifit^f el tratado, lo que táñ solo competía al con- 
greso scgan la consIFtacion; y fué 'humillante para nuestro pa- 
triotismo el que se recurriera al auxilio del gobierno ved&o pa- 
ra conservar el drden en el territorio mexicano. La bandera 
democrática lo era dé toda la ref)ública, y no necesitaba de 
ningún auxilio extraño para vencer en la lucha; empafi(5se con 
tal auxilio la gloria y la honra del partido liberal. 

Por desgracia el Sr. Juárez creyd que no había otro recurso 
fiíera de aquella altansik' para defender lá libertad, y se fi^ur<$ 



T REVOT.Ü0I0NE8 DEIi ESTADO Dü TERACRUZ. 269 

cualquiera que ñiese su sexo j condición, para exigirles por 1859 
precio de su libertad samas considerables; para sostener su^ 
fuerzas imponía á las haciendas cuotas mensuales de $1 00 á 400, 
aparte de los ganados y semillas que toma'ba amenazando con 
incendiar las fincas y destruir las sementeras, sí no se le daba 
lo que exigia, y en Cerro Blanco llegd á tener cautivas á algu- 
nas personas notables, á quienes, exigia dinero. 

El general Ayestaran con una brigada de Puebla intentd 
sorprender á los liberales en Cerro Blanco, sin poder conse- 
guirlo; luego se. dirigid á los Llanos, y habiendo regresado se 
8Ítu(5 en San Pablo Apetatitla. 

Habiendo sabido .Carbajal que Miñón iba á reunirse con 
Ayestaran, llevándole parque, vestuario y dinero, y que mar- 
chaba por Natívitas, envió á batirlo á una sección al mando 
del comandante Francisco Bocanegra, que se si tu d en el Mo- 
lino de Tepáyanco y lo derrotd a las tres de la tarde del 23 
de Diciembre perdiendo los liberales á Fernando Nava y Ale- 
jandro Yaequez, y los reaccionarios abandonaron parque, dine- 
ro, vestuario y equipajes, muriendo muchos, entre ellos el co- 
ronel Daza y Arguelles, que iba de gefe político de Tlaxcala, 
y entonces se retird Ayestaran por el camino de Puebla, y en 
Zacatelco tomd el que va á Texmelucan. 

Hubo un momento en que faltd la fé i lOs gobernantes de 
Veracruz, y al fín.se firmd ahí un tratado entre Juárez y el 
ministro americano Mac-Lane á principios de Diciembre, y el 
15 de.este salid para los Estados-Unidos el buque ''Brooklin," 
llevando al secretario de la legación con aquel documento; por el 
tratado concedía Juárez el derecho de tránsito desde un punto en 
la orQla del Bravo hasta el puerto de Mazatlán en el Pacífico, y 
desde el límite mas meridional en Arizona, hasta el puerto de 
Guaymas en el golfo de California, así como el de navegar libre- 
mente en dichas aguas, y establecer puertos de depdsito en las 
extremidades de las citadas líneas; ratificábanse y ampliábanse 



270 HISTORIA DE JALAPA 

1859 los privilegios anteriormente otorgados por él'á la compañía 
luisianesa de Tehuantepéc; concedíase á los Estados-Unidos el 
derecho 'de tránsito adperpetuam por el istmo; y el de estable- 
cer en sus extremidades puertos de depdsito; los norte-ameri- 
canos residentes en el territorio mexicano quedaban en líber- 
dad para ejercer públicamente sus cultos religiosos, y exen- 
tos de los préstamos forzozos; dábase á los Estados-Unidos el 
derecho de introducir tropas por las vías antes dichas, y pro- 
teger por medio de las armas á las personas y los intereses de 
sus nacionales, cuando los mexicanos no pudieran 6 no quisieran 

hacerlo, y también á petición del gobierno constitucional se con- 

• 

cedi(5 al congreso de los Estados-Unidos que designara las mer- 
cancías que debian gozar reciprocidad en la baja de derechos; 
en cambio los Estados-Unidos darian 4 lAillones de pesos, dos 
quedaban para eí pago de reclamaciones norte-americanas con- 
tra México, uno seria entregado en armas y vestuario, y otro 
en dinero efectivo; esta cantidad era sumamente reducida, pues 
por solo el derecho de tránsito en Tehuantepéc, ofrecí d 15 mi- 
llones la administración Polk, y por asegurar una vía de tra^n- 
sito en la Mesilla dieron 10 los Estados-Unidos. 

Lo peor del tratado estuvo en la cláusula que disponía que 
en el caso excepcional de peligro inminente para la vida 6 pro- 
piedad de los ciudadanos de los Estados-Unidos, quedaran 
autorizadas las fuerzas de dicha república para protegerlos, 
sin haber obtenido previo consentimiento, y se retirarían cuan- 
do cesara la necesidad de emplearlas. 

Por el art. 7"* la república mexicana cedía á Jos Estados- 
Unidos á perpetuidad y á sus ciudadanos, ef derecho de TÍa 6 
tránsito al través del territorio de la república de México, des- 
de las cindades de Camargo y Matamoros, 6 cualquier punto 
conveniente del Rio Grande, en el Estado de Tamaulipas, por 
la vía de Monterey hasta el puerto de Mazatlan, á la entrada 
del golfo de California en el Estado de Sinaloa; y desde Han- 



T RSyOLÜOIOMSB OSL. B8TAD0 DS TSRAORUZ. 271 

dio de Nogales i cualquier panto ooveniente de la linea fronte- 1869 
riza entre la república de México y los Estados-Unidos, cerca 
de 111"* grados de longitud Oeste de Greenwich, por la TÍade 
Magdalena j Hermosillo, hasta la ciudad de Guaymas en el 
golfo de California en el Estado de Sonora^y por cualquier fer- 
ro-carril ó ruta de comunicación natural ó artificial, que exis- 
tiere ó fuese construida en lo sucesivo, y del cual usarían y se 
servirían de la misma manera y en iguales condiciones ambas 
repúblicas, y sus respectivos ciudadanos, reservándose siempre 
para sí la república mexicana el derecho de soberanía sobre to- 
dos los tránsitos mencionados en este tratado. Las etíipuiMumes 
y reglamentos de todas clases aplicables al derecho de vía ó de 
tránsito á través del istmo de Tehuantepec, y en que conveniaa 
ambas repúblicas, se hicieron extensivos y aplicables á los pre- 
citados tránsitos ó derechos de vía, exceptuando el derecho de 
pasar tropas, provisiones ó pertrechos de guerra desde el Bio 
Grande hasta el golfo de California. Por esto se ve que que- 
daban en posibilidad los Estados-Unidos de intervenir y aun 
tomarse nuestros Estados del Norte y Occidente. 

El tratado tuvo dos artículos adicionales: en uno decia que 
"Por cuanto á causa de la actual guerra civil de México y parti- 
cularmente en consideración al estado de desorden en que se 
halla la frontera interior de México y los Estados-Unidos, pue- 
den presentarse ocasiones en que sea necesario para las fuerzas 
de las dos repúblicas obrar de concierto y en cooperación para 
hacer cumplir estipulaciones de tratados, y<x)nservar el drden 
y la s^uridad en el territorio de una de las dos repúblicas," se 
pact<5 que: ''Si se violaban algunas de las estipulaciones de los 
tratados existentes entre México y los Estados-Unidos, ó si 
peligraba la segundad de los ciudadanos de una de las dos re- 
públicas dentro del territorio de la otra, y el gobierno legítimo 
y reconocido de aquella no podia, por cualquier motivo, ha- 
cer cumplir dichas estípulacioneSi ó proveer á esa seguridad, so- 
tomo V.— 85 



r^9^ i.al .abandonar . esta ciudad, y ^a Datango hinofiuñlar «1 mismo 
jgdSejÁ algaooB :fiQldadi>s. q^ se: le ^ aobleyaron . 

121 Sr. GhíooSein estableció an gobíerao en .el 'YaUe d«l 
MsÁz, jii, Yeracruz llegaron en la ncMthe del 19, procedentes 
Ae Tampioo, D.iSantoe Degolladoy D. Benito Gdmez Farías, 
jlle^ando la^misían de pedir .recnüsos al gobierno y ann.solusi- 
tar nna transacción; D. Matías Bomei^.pasd álos Estados- 
üaídps, nombrado , por Juárez ..se^ret^rio de la legación en 
aquella república, amenazada de upa escisión, habiendo apa- 
recido ja una víctima al ser ahorcado el oa^cilla^bplicipni^ta 
Brown, gcfe de la insnrreccicm de Harper's Ferry. 



CAPITULO aiBROJílO. 



BÜMARIO. 

á9 Aorelbuio .RlTers,-rDlifw^ entra lo^ mloIfltrM OeMBpo y L^o.->Miramon ■%!• df Mézloo«— ProtMia ^ 
.•lashteno dft Ttncra contra «I ^atikd» aCoo^Almonte.-lllnHnoa Itogi^A J^Jap*.— Aectoa en labaiTaMa 
<• Jaai< pa ^4|cigl^ /|f }^fyvf^,qf^ vpMr^M^fiXKao^ Ytr^on^.— AoiiMnto 4a Iti JlbenilM en el Iql^ 
itor. -Acampan ka tropas raaccIoDarlM Drcncc'A Tcraorna.— Dbpoalclonca sobre defeoaa dadas por d (•- 
l^fQMg^ 7i^pf««v.r-Ckya)if^ HF^:«^ Aii^4r)'M«*4o.-M;o«tBrpiMM.--Bonl>sidco.--tllQcrs cerca de^l^ > 
vacraa D. Manoel )í. Peres ~Pi:Js(on de Haría y prq^estas en Teracms.— Bregrestn é^ Jalapa las tropM >< 
ieaeoloaaclas,*-Op«ra«looss de l*«s eoaslltacloDalstaa eo ^ taSerior^—Defollado TvelTe al laterkr^— Mlñ- 
SMn^ente» A M ézlco.~Ur9fa.B^fUBi|la>s ^ropaf ^cl( fCstfd^ .4f iSan. UaU |»9M.-r^ naaoU 7 la laglata^ 
ra InslMen en oaa Intcrrendon amistosa.— Cambio de ministros en yersonia.~-Uraga derrota al general D. 
IUip«la ^»f»fi§ la T^|9r^Inv9tt. m*f¡^ *^ |«isilor^9iifCC9s 4e Tocaba r /OavMa.-raraia m Mf» 
A Gaadal^ara.»La ataca y es ^rldo en ana pVvna,^Entran los oonstltndonal^tas A OaaM4i^to.^lll- 
. ra^a^.ca Aiyala.wAla4aa A insendlo de flaoolnlam —Mlraawn se sltAa an l^gcs p León.— Desapareea 
, Zalpt^— DtetAnen del conscifo sobre la presideBe^.-7G«nsaIea Ortefa denrpta A V]|«n|on en.QUiKS'-Jl^* 
IfBMia Pavón «s presidente de la rep&bllea.— La Junta de notables nombra A Mlramon para ese pnesto.— - 
Xecspaloa del eabiMader espaSel^-rC^ac^ntraas^ fn.|f ^z|co,laataenas rei^«lqiuMr|as.-4>eiq;HkíSloa de.MB- 
dales de la condocta en Lagaña fleca.— Plan de padflcsdon de D. flantoa Pegolla4o.--'IiBf Bbfralcs jltiai^ A 
^aaAi^i||af».~Pss4tocl9n de D«;8aBtca nsfollado.— Capilalaetoa.de CHiadalijara r dársela da Mérqaimr 
A^paaa solare Puebla la brigada de Oriente.-; Jnarea convoiBa^al i$aie)^la A elegir oengrqso j p r e s i de nte )|e ** 
la repibScn.-^MiraaK>n declara k México en estado de sillo — ^Toma el dinero de la calle de'Capaéhlnaa.— 
qare^ #a xfF^^-rVffW^Uo^M »<i« JMVfaqioa A4m 

TebH» -*Bi derrotado en San Miguel Calpalalpam^-Interrenelon de los adnlstros ei^tranJeros.— Fog a 
, f, oepHe#e.ii de, lfi§ mMiq|en«4et>«rito»r«nAM überalw AJlA eapltal.i»-Mae^le d» J>; masBle »ag f» 'J P B« 
Irtfnansí •m la capital las leyes da reCnssa. 

Divididas en secciones las'fuerzas constitacionalistas, opera- lg60 
•ban por el Sur FaiHiiño, Villalva y Juan Diaz, por el centro 
Aatillou, €kbraia, Barriga, Oantaritos, ' Oontreras y 'Ramírez, 
por el Norttf laa&erzas áeSan Luis, Tamiyilipas y Zacatecas; y 



2T8 BI8T0BIA DB JALAPA 

1860 pof el Oriente llegaban los constitacionalistas basta las garitas 
de Jalapa á fines del año anterior. Atraídos los reacdonarios 
avanzaron basta la Banderilla, donde estaba el coronel Gamacho 
con 300 liberales, qníenes al ser atacados se retiraron para 
^ Tlacolnlam; en Oaxaca eran hostilizadas las fuerzas de Cobos 
de una manera incesante, j por toda la extensión de la repd- 
blica volvieron los combates como si no hnbieran pasado ya 
dos anos empleados por desgracia en ellos. 

El coronel D. Antonio Alvarez dirigía desde Tlacolnlam fre- 
cuentes circulares á los pueblos invitándolos i dar recursos 7 
i que obedecieran las leyes de reforma. 

El tratado de Mac-Lane, contra el cual protestd el ayanta- 
miento de México, seguia dando motivos de crítica al partido 
reaccionario, y al abrirse las sesiones del congreso de los Es- 
tados-Unidos, el ejecutivo pidió facultades para una interven- 
ción inmediata y armada sobre nuestro país. Por dicha para 
nosotros, se esperaba en la república vecina una gran revola- 
cíon, y por eso no fué aceptado el tratado que habría aido la 
ruina de la independencia y la nacionalidad mexicanas. 

Todos los empleados del gobierno reaccionario protestaron 
contra el convenio celebrado en Yeracruz entre el gobierno 
constitucional y los norte-americanos. Las autoridades y el 
ayuntamiento de Jalapa también levantaron actas (en 25 de 
Enero contra el repetido tratado, suscitándose nna cuestión en- 
tre los individuos del cuerpo municipal, dimanada de que la ley 
orgánica prohibía á estas corporaciones mezclarse en la políti- 
ca, pero se acordd por la mayoría que hiciera dicha protesta 
considerándose que se trataba de un asunto qne afectaba á la 
nacionalidad é independencia de México. 

Miramon, salido desde el 4 de Noviembre anterior, llegó á 
México el 7 de Enero lleno de esperanzas y cubierto con el 
renombre que le dieron los triunfos de la Estancia y barraa- 
cas de Colima; abrigaba la resolución de emprender de nuevo 



T RKVOLÜOIONBB BEL BETTAIK) J>M YERAGRUZ. 279 

la campaña sobre Yeracraz, habiendo dado anticipadamente 1860 
803 drdenes al ministro de la guerra para que preparase todo 
lo necesario Miramon fué recibido en la villa de Guadalupe, 
y se le lucieron las fiestas de costumbre en tales casos: felici- 
taciones, músicas militares, corridas de toros, salvas de arti- 
llería y fuegos artificiales, y en los teatros se dieron en su 
honor funcicHies gratuitas. Aquel general babia marchado con 
mucha suerte, pasando de México i Querétaro y de ésta á 
Quaniguato en la dílii^encia, acompañado solamente de algu- 
nos ayudantes, sin accidente alguno, no obstante que los cami- 
nos estaban cubiertos de gueixillas. La guarnición de México 
did un banquete al jd ven general en el bosque de Chapultepec. 
Adelantándose la época propia para bajar ú Yeracruz, y sien- 
do indispensable para la estabilidad de los reaccionarios la po- 
sesión de esa plaza, Miramon salió i poco á ponerse á la cabeza 
de la división de Robles. En combinación con las fuerzas reac- 
cionarias de la capital, debia zarpar de la Habana sobre Ye- 
raeros una escuadrilla con la bandera de México. 

Para m^urchar sobre Yeracruz contaban los reaccionarios con 
que no serian molestados por las fuerzas del Estado de Pue- 
bla, pues loii partidarios de Alatriste y Méndez apenas tenían 
tiempo para arreglar sus propias dificultades, estando por el 
primero en Teziutlan los Sres. Avila, Naveda, Bello, Ramos 
y Canta, y por el segundo Márquez, Montoya y otros; aunque 
en cambio habia fuerzas liberales hasta en las goteras de la 
capital donde estaba la guel'rilla de Aureliano Rivera, y los 
robos seguían en el camino entre Puebla y México, siendo uno 
de los mas notables el cometido con una partida de carros en 
Llano Grande. 

El presidente de los Estados-Unidos envid drden á la es* 

cuadra norte-americana para que impidiese que la otra salida 

de la Habana en &vor de los reaccionarios auxiliara á Ye- 

racmz. 

lojio V.--86 



•280 HISTORIA DS JALAPA 



1860 EKtfaordiiiaria era la oantídad de ladrones qae con cnalqnie- 
ra bandera d^in^la asedaban al país, do se podía viajar de 
un panto i otro sin ex|)onerse i ser robado, maltratado j no 
pocas veees capturado por los bandidos, quienes ponían precio 
á la libertad de las personas; esos malvados saqueaban los poe- 
iblos y las haciendas, se apoderaban de valiosos cargamentos 
en los caminos, incendiaban y asesinaban por donde quiera, y 
acababan con la agricultura y el comercio, ya bastante abati- 
dos de antemano por la &lta de protección, siendo tal el re- 
•sultado de Ifi constante guerna civil habida en la repúUica casi 
^sin interrupción desde la independencia^ faltaudo las garantías 
al fndivldno já la., propiedad, iba ápereci^r nuestra sociedad 
irremisiblemente ilavnelta^o ppco. tiraipo.si continoaban las 
-eoisas como iban. 

El cuadro iK>mlfrío que presentaba México vino á oseare* 
-cerse mas con las protestas de las .guarniciones, de los ayun- 
tamientos reaccionarios y aun.de la prensa de los mismos que 
clamaban por launion^ dirigidas á repeler la traicicm arralada 
porlosde'YesacruK. De este puerfacisalió Doblado en Enero para 
Kueva-Orleans, y-allí 4Iegaron losSres. Partear royo y Rosas 
Lauda, 4dojándo8e en la casa de Gutiérrez Zamora, y con elloR 
«aseeqdieron á 21 los gefes allí «reunidos. 

En YeracruB estaban los siguientes generales: Pedro Am- 
pudia, José María Jarero, Santos Degollado, de división; de 
brigada, Ramón Iglesias, Francisco Paz, Demetrio Ghavero, 
Rafael Junguito, Francisco' Iniestra, Antonio Oé»^, Francis- 
co O- de Zarate, Juan Diar Pérez, José Gil Parlearroyo, José 
Juan Landero, Vicente Rosas, José María Mora, Manuel Do- 
blado, Juan B. Traconis, Ignacio de La Llave, Mariano Ceno- 
bio, Juan Arzamendi y J. Rodal. 

El ministerio en Yeracruz, después de firmadlo el célebre 
tratado, se componía de Lerdo, Ruiz, La Llave, Emparan, De- 
gollado y Partearroyo; este último, que era ministro de la 



T RBVOLdOIOlfB? D^L IKST.MH) 01! YBRAORÜZ. 281 

¿aerra, quiso arreglar el ejército, pero no lo consignid. PoU- rl^QO 
ticamente, considerado el npevo gabinete ooBatítocionalista, di- 
firió del antiguo en los afectos mas decididas . en favor de Im 
Estados-Unidos. Al dejar el ministerio el Sr. Ocampo, ooupd 
el de relaciones el Sr. Degollado. En aquel puertease hicieron 
iilgunas protestas contra el célebre tratado Mac-tLane, sobre 
todo por los artículos adicionales en que se permitía á los Es- 
tados-Unidos la intervención armada en los asuntos de México. 
En el mismo puerto apareció el 3 de Enero "el. periddico francés 
llaiQOpdo^l "Trait d?Uoion," cuyo peri(5dico redactado por M. 
Rene Hiasson^fué el primero que, uunque indirectamente, iü- 
dícd la ooQveniencia de la intervención norte-americana en 
México. !La división Robles también protestó contra dicho 
tratado* 

El partido reaccionario aumentó sus tral^sjos para que las 
potencias europeas contcaria^an el grande ;poder que sobrid 
México adquirían. los Estados-Unidos, ^ lo cual estabaatam* 
bien ellas, interesadas. 

Disgustados los durangueSof^ con la presencia de. González 
Ortega y sps tropas i causa de los muchos préstamos que exi- 
gía, tuvo que .abandonar á Durango, después de sofocar un 
motin militar, ep el que fué matado el gobernadQr y comandan- 
te militar,. generf^l Cruz Aedo, habiendo siivdo asesinados en 
el espacio.de dos foeses, adeo^is de é^te, Corpnado, Cordero, 
Yalenzuejla y {iQoha. 

Entretanto habian ido llegando á México tropas proeeiien- 
tesdeQ:uadal%}ara>ty déla capital s&lian para hacer la cam- 
paña «de y^raoruz, y . se reanimaron los reaccionarios con el 
triunfo obtenidD pon Cobostcn Tamazola,: diciendo que eva poca 
cosa, la derrota que Treijo jsnf^^^ en Tlajiaco. iLos jueces de 
paz de la Antigua, 8aa Oírlos, la Soledad. Medellin, Boca del 
Rio, Loma de Piedra, la rTejeria y otros pueblos y ranehos re- 
cibief on orden de iqpiemarlos luego que ka tropas reaccionarias 



282 HISTORIA DE JALAPA 

1860 ^^ acercaran á Yeracruz. Era tanta la vigilancia ejercida en 
esta plaza por los gaardias nacionales, qne habo vez en que 
hicieron fnego á varios pacíficos animales, creyéndolos ene- 
migos. 

Garbajal estaba disgustado con el gobernador de Tlax* 
cala, queriendo qne el Estado fuera declarado en estiido de 
sitio* por este tiempo se publicaron en Tlaxcala las leyes sch 
bre nacionalización de bienes eclesiásticos, y á fines de Ene- 
ro fueron muertos en Huamantla, en una sorpresa, los guerri- 
lleros Bocanegra y Morales, quienes hicieron mucha falta en 
las fuerzas de Garbajal; á consecuencia de esto fué sacado de 
la prisión en Tlaxcala D. José María Macías, acusado de com- 
plicidad en la sorpresa y llevado i fusilar por los de Garbajal 
en las altas horas de la noche. 

La guerrilla mas considerable que interceptaba el caj&ino en- 
tre la capital y Guernavaca, y hostilizaba los pueblos inmedia- 
tos á' esa, era la de Aureliano Rivera, siendo la población de 
Tlalpam la que tuvo mas que sufrir de aquella fuerza; el orí- 
gen de la guerrilla formada en Ajusco, fíié el haberse lanzado 
i la revolución uno de los vecinos mas influentes de Tlalpam, 
llevando consigo á varios parientes y amigos; pero el gefe 
de ella tuvo que abandonarla poco después para agregarse i 
las filas de otro gefe revolucionario, aunque la guerrilla sub- 
sistió i los drdenes de Eslava y otros, pasando frecuentemente al 
arruinado Tlalpam, donde saqueábalas mejores tiendas, y fue- 
ron cometidos crímenes de diversos géneros. Aureliano Bi- 
vera se hábia acogido al indulto después de haber militado en 
las filas de los constitucional istas, y volvid después de algún 
tiempo Á lanzarse á la revolución, reorganizando y engrosando 
la guerrilla de Ajusco; que á principios de 1860^tenia ya cua- 
tro compañías, vestidas con blusas de diversos colores, y baja- 
ba á menudo sobre Tlalpam, siendo matado en una de aquellas 
ocasiones el capitán La Barrera; interceptaba las correspon- 



T REyOLÜCIOKBS DBL BSTABO BE YBRAORUZ. 283 

dencias del Sar, eran detenidas y aun robadas por los suyos 
las diligencias y llevados cautivos algunos de los pasageros. 

En Jalisco seguian amagando seriamente á los reaccionarios 
las fuerzas de Contreras Medellin, Cuervo, González y otros, 
sufriendo contínups ataques Mascota; Hinojosa amenazaba á 
Catorce, y González Ortega atraia á las fuerzas reaccionarias de 
Zacatecas hacia el Fresnillq, esperando un momento oportuno 
para batirlas. En Yeracruz seguian los disgustos entre los 
Sres. Ocampo y Lerdo, así como entre los generales Igle- 
sias y Partearroyo, y las guarniciones de la ciudad y de Ulúa 
apenas llegaban ¿1,600 hombres; el disgusto entre Ocampo 
y Lerdo provino de que el primero se expresaba mal del 
otro, llegaron á insultarse en consejo de ministros, resultando 
la renuncia y salida del ministro Ocampo; éste áió el dia de 
su santo un convite en Loma de Piedra, al que asistieron los 
Sres. Jnarez, Buiz, La Llave, Emparan, el ministro de los Es- 
tados-Unidos, el comandante Farragut, D. Santos Degollado, 
D. Benito Gámez Parías, D. Guillermo Prieto, D. Juan J. Baz, 
el general Ampudia, D. Juan Antonio de la Fuente, D. Pascual 
Miranda y D. Vicente García Torres, y ahí se protestó enér- 
gicamente contra toda idea de transacción con los reaccionarios. 

Joarez y Ocampo no estuvieron bien con Lerdo, al recor- 
dar qne habia manifestado algunas ideas en favor de los nor- 
te-americanos en 1848, que habia combatido la legalidad del 
general Arista en 1852 y 53, y que fué i la Habana comisiona- 
do para traer al general Santa- Auna, de quien recibid em- 
pleos y distinciones; que habia estado en México en el gobier- 
no de Zulodga,y le suponían mas ambición que principios po- 
líticos; por e^to Ocampo hablaba mal de Lerdo y llegaron los 
dos á detestarse cordialmente, y sostenido Lerdo por Zamora, 
Iglesias, Partearroyo y Degollado tuvo Ocampo que dejar el 
paesto contra la voluntad de Juárez, cuyas ideas y sentimien- 
tos estaban de acuerdo con los suyos. 



1860 



284 Hidfollti^ VÉ JéLÉfií 

1860 ^ ministro de Pradiái Wagner llegó i la cáprtal á fines de 
• Enero, y fué recibido por Miranfon. 

La comtdion del senado norte-ai#erieftno se nfostr<$ fayora' 
ble al tratado, pero se' sabia que iba á hallar nñafñeífe opo- 
sición, y qtie tíe le harían enmiendas. 

Al mismo tiempo era interceptada una carta atribniAa á Por- 
firio Díaz, dirigida al general Sóiith, díciéndole qne ''s^mi las 
instracciones recibidas de Yerácrn^, estaba iáforínado de qae 
era esperado en Haatolco con alganas tropas extranjeras que 
el' géneriil Al varfez había contratado para auxiliar el movi- 
miento sobre Oa:s:iaca;'' fae raro' qtte Díaz hubiera suscrito una 
carta' redactada en un idioni^f queno conocía. En la' eapitálñié 
jíréso el general D. BotíHo Qnijano, por no haber qnerído* fir- 
mar la protesta contra el tratado dé Matc-Lane, y el gobier- 
no de Oaxaca habia vuelto á estar á cargb del Sh Díáz'Ordaz, 
quedandt^ de secretario el Sr. Castro. En Ñuévo^Leóri los par- 
tidos transaran* poniendo en el gobierno al Lie. Martínez, j 
llamado Yidaurri no quiso por lo prbnto aceptarlo. 

LasfueríasconstitQcionalistaeqüepermanecian desde Sieitra- 
tierra hasta Acombáronse dirigieron sobre Toluciai mandaidas por 
el gefe Berriozábal, sin poder tomarla; Jerécüaco fué invadido 
' por tropas que cometieron muchos excesos, y el 21 de Bnero 
fué declarada Zacatecas en estado de sitio por el teniente oo- 
nmel Moret, habiendo sido derrotadas por Gk)nzalas Ortega 
en Peñuelas las fuerzas que sobre él conducía el gei^ral Sil- 
verio Ramírez; á Morelia llegaba ^1 gefe Chesman, y áYera- 
cruz fueron conducidos, de los Estados-Unidos^ píefeBá de arti* 
Hería de grueso calibre para defenderlo. 

El 25 de Euero fueron comisionados en Jalapa loa redores 
Peña y Arismendi para que prepararan alojamientos para re- 
dbir al presidente Miramon y su comitiva que bajaban á abrir 
la campaña de Yeracruz. La comisión* amteebld conveniente- 
mente la casa que ocupaba el generiül en gefe-D. MaMri Bo- 



T BBYOLÜOIOVBB D8I/ SBTADO DI YERAGRÜZ. 386 

bles Pesnela, y en la casa llamada de San Ignacio dispuso caar- 1860 
tos para los gefes j oficiales qne le acompañaba^; los demás 
que UegaFon^son las tropas fueron distribuidos en las fondas y 
me0(^es« 

Para cnbrif los gas tcr erogados en' la preparación del aloja*- 
mfe^ó de Miramon, contribnyéron algntfos individuos de Ja«^ 
lapa con $100 cada uno, reintegrables con los derechos qué 
cansteran; dichos individuosr ftteron: D. Fruncidco Gatierrez, 
D. Tomás Iglesias, D. José Jálian Qtitierrez, D: Pedro Lan- 
déro, D. José Marfa Pasquel, D. Bartolomé Molina¿ N- Nico- 
lás Pastoréssa, D. José María Goirozpe, D. Antonio María So- 
ler f D. Cayetano Jiménez; ttes de los cuotizados no qnisieron- 
caotlñbafipl 

Desdé fines dé Enero, despaesde estar arreglado todo pa- 
ra la campaña de Yeracrüz, salieron de México las fuerzas que 
iban* á uniese á lajs de Oriente para operar sobre aquel puer- 
to, lugar qtie aumentd su importancia dárantcHoda la guerra 
por la constitución. La necesidad de proporcionarse recursos 
para la campaña, hizo que Miramon llamara i una junta á 
los capitalistas de México, y les impuso un préstamo qtie as- 
cendió i $250,000, después de un discurso que pronuncia 
y fué apoyado por el Sr. D. Francisco de P. Portilla. 

El coronel Zaragoza llegd á Yeracruz, y pasaron i los Esta- 
dos-Unidos el ministra Mac-Lane para activar el asunto rela- 
tivo al tratado, y el Sr. Ocampo. 

El ''Times" de Londres dijo que en virtud del tratado de 
Mao-Lane la república mexicana pasaría de hechp al poder de 
los Estados-Unidos. 

Apenas podia creerse qne en el espacio de un ano presen- 
tara México la serie de horribles desgracias que lo precipita- 
ron al ponto i que había llegado, y que dejara ver el triste 
espeotítonlo de que una parte de sus hijos, hasta entonces in- 



286 mSTORIA DH JALAPA. 

1860 tachables, trabajara activamente contra sa independencia, y 
parece increíble qne en la prennt extranjera se sostaviera mas 
bien la opinión de que era nn mal para México la intervención 
extranjera. Los sentimientos del presidente Bnchanan hacia 
México, estuvieron bien marcados en sus mensajes en los anos 
de 1859 y 1860, en los que manifesté cuando mas se^ümien* 
tos de compasión, quiso que ascendiera la deada de México i 
la considerable suma de 10,000,000 de pesos; sin presentar 
justificativos, y su política en este asunto fué altamente repro- 
bada; ademas, sentd que los Estados-Unidos deberían prestar 
necesariamente ayuda á México, y que en los asuntos de éste 
no debían tener intervención alguna las potendas europeas. 
Se prestó, á muchos comentarios el que Bnchanan diera á Juá- 
rez en un mensaje el §i título de general. La cámara de re- 
presentantes de los. ^tadoS'Unidos no se habia constituido, 
no obstante el estar reunidos sus miembros desde principios 
de Diciembre, atando muy divididos en cuanto á la política 
que se debia seguir. 

En San Blas hubo un combate á principios de Enero entre 
el buque *'Ipala" que se pasd á los reaccionarios, y otros que 
lo seguían, habiendo sufrido mucho la población con las grana- 
das que le arrojaron, y por haber combatido con extranjeros 
que desembarcaron; en Oaxaca era derrotado José jyiaría Co- 
bos en una acción dada en Santo Domingo del Valle, habien- 
do sido entonces gravemente herido el gobernador Diaz Ordaz, 
siendo llamado á sustituirlo el gefe Porfirio Diaz, y la capital 
del Estado fué atacada por los serranos. 

Salido de Veracruz el vapor **Wabe" para Alvarado y Mi- 
natitlan, conduciendo una lancha cañonera y á los Sres. Par- 
tearroyo, Ampudia, Espejo, Zérega, Oropeza y otros, al llegar i 
Alvarado fueron recibidos c(m marcadas pruebas de disgusto, 
creyéndose que llevaban jartilleros norte-americanos para ese 
punto, y también tlegd allí la goleta ''Savannah;'' las poblacio- 



ir AEVOLÜOIOKfii ]>n< SBTIAO J>B YBRACRÜZ. 287 

Dea de la <K»8ta no admitieron el que quedaran destacamentos IMO 
extranjeros que protegieran los consulados de los Estados- 
Unidos, segan se quería hacer. En los baluartes de Yeracruz 
fueron colocadas algunas piezas de artillería de á 80, se mand($ 
destruir la estación del camino de fierro situada en Loma de 
Piedra y que emigraran los veeinos del rancho de los Pozos, 
y ana se tratd de volar la capilla del Cristo. 

BI ministro de relaciones de Miramon dirigid una circular 
el día 4 de Febrero al cuerpo diplomático, anunciándole que 
se abría la «ampana para t<»aar á Yeracruz, con objeto de que 
lo hicieran saber los ministros y cónsules á sus respectivos na- 
cionales residentes on aquel puerto, á fin de que pusieran i 
salvo sus personas é intereses, no queriendo ser responsable la 
administración reaccionaria de las consecuencias que pudieran 
resentir loa extranjeros. Este aviso oficial y todas las dispo* 
sicionefi qoe se dictaban, indicaron que 1,a campana única que 
iuflniria definitivamente en la pacificación de la república se 
iba á abrir, y en Yeracruz se dudaba mucho que pudiera tener 
efecto, al notar que Miramon ^)arecia de los elementos necesa- 
rios pana elk); pero sin embargo, se tomaron allí todas las pre- 
cauciones necesarias, ya desterrando á los que acusaba la po- 
licía secreta, ya legistrando todos los carruajes que llegaban, y 
otras; fué declarada por Juárez la plaza en estado de sitio el 21 
de Enero, quedando sujeta á la autoridad militar, á la que se 
le designaron sus facultades; el gefe del cantón D. Rafael Ce- 
balloB, dispuso que los establecimientos públicos fueran cerra- 
dos de las tres á las seis de la tarde, para que los dependien- 
tes pudieran, ooneorrir al ejercicio de armas y á la reposiciofi 
de las obras de fortificación; también para resguardar á Méxi- 
co ae mandd formar por Miramon,un batallón llamado del' 'Co- 
mercio." 

En Yeracruz se dispuso que suspendieran sus viajes las 
diligencias, y fué cerrada nuevamente la puerta de la Mer- 

xoico V.— 87 



286 mSTOBIA DH JALAPA. 

1860 tachables, trabajara activamente contra sa independencia, 7 
parece increíble qne en la prenm extranjera se sostuviera mas 
bien la opinión de que era nn mal para México la intervención 
extranjera. Los sentimientos del presidente Bnchanan hacia 
México, estuvieron bien marcados en sus mensajes en los anos 
de 1859 y 1860, en los que manifestó caando mas sentimien- 
tos de compasión, quiso que ascendiera la deuda de México i 
la considerable suma de 10,000,000 de pesos; sin presentar 
justificativos, y su política en este asunto fué altamente repro- 
bada; ademas, sentd que los Estados-Unidos deberian prestar 
necesariamente ayuda á México, y que en los asuntos de éste 
no debían tener intervención alguna las potencias europeas. 
Se prestó, á muchos comentarios el que Buchanan diera á Jua* 
rez en un mensaje el ú título de general. La cámara de re- 
presentantes de los. Éstadós-Unidos no se había constituido, 
no obstante el estar reunidos sus miembros desde principios 
de Diciembre, atando muy divididos en cnanto á la política 
que se debía seguir. 

En San Blas hubo un combate á principios de Enero entre 
el buque *'lpala" que se pasó i los reaccionarios, y otros que 
lo seguían, habiendo sufrido mucho la población con las grana- 
das que le arrojaron, y por haber combatido con extranjeros 
que desembarcaron; en Oaxaca era derrotado José jyiaría Co- 
bos en una acción dada en Santo Domingo del Valle, habien- 
do sido entonces gravemente herido el gobernador Díaz Ordaz, 
siendo llamado á sustituirlo el gefe Porfirio Díaz, y la capital 
del Estado fué atacada por los serranos. 

Salido de Veracruz el vapor **Wabe" para AI varado y Mi- 
natitlan, conduciendo una lancha cañonera y á los Sres. Par- 
tearroyo, Ampudia, Espejo, Zérega, Oropeza y otros, al llegar á 
Alvarado fueron recibidos con marcadas pruebas de disgusto, 
creyéndose que llevaban artilleros norte-americanos para ese 
punto, y también llegó allí la goleta ''Savannah;'' las poblacio- 



ir AEVOLÜOIOK» DBL ESTAIH) J>B YBRAORÜZ. 287 

oes de la ooota no admitieron el que quedaran destacamentos I8f0 
extranjeros que protegieran los consaladoa de los Estados- 
Unidos, según se queria hacer. En los baluartes de Yeracruz 
fneron colocadas algunas piezas de artillería de á 80, se mand<$ 
destruir la estación del camino de Qerro situada en Loma de 
Piedra y que emigraran los vecinos del rancho de los Pozos, 
y aun se tratd de volar la capilla del Cristo. 

El ministro de relaciones de Miramon dirigid una circular 
el día 4 de Febrero al cuerpo diplomático, anunciándole que 
se abria la <»mpana para tomar á Yeracruz, con objeto de que 
lo hicieran saber los ministros j cónsules á sus respectivos na- 
cionales residentes on aquel puerto, i fin de que pusieran i 
salvo sus personas é intereses, no queriendo ser responsable la 
administración reaccionaria de las consecuencias que pudieran 
resentir los extraigeros. Este aviso oficial y todas las dispo* 
siciones que se dictaban, indicai;on que la campana única que 
influiría definitivamente en la pacificación de la república se 
iba á abrir, y en Yeracruz se dudaba mucho que pudiera tener 
efecto, al notar que Miramon ^«arecia de los elementos necesa- 
rios para ello; pero sin embargo, se tomaron allí todas las pre- 
cauciones necesarias, ya desterrando á los que acusaba la po- 
licía secreta, ya legistrando todos los carruajes que llegaban, y 
otras; fué declarada por Juárez la plaza en estado de sitio el 21 
de Enero, quedando sujeta á la autoridad militar, á la que se 
le designaron sus facultades; el gefe del cantón D. Rafael Ce* 
baUos, dispuso que los establecimientos públicos fueran cerra- 
dos de las tres á las seis de la tarde, para que los dependien- 
tes pudieran, coneorrir al ejercicio de armas y á la reposiciofi 
de las obras de fortificación; también para resguardar á Méxi- 
co se mandó formar por Miramon,un batallón llamado del ''Co- 
mercio." 

En Yeracruz se dispuso que suspendieran sus viajes las 
diligencias, y fué cerrada nuevamente la puerta de la Mer- 

voxo V.— 87 



286 msTtmiA dh jalapa. 

1860 tachables, trabajara activamente contra su independenda, y 
parece increíble qoe en la prennt extranjera se sostuviera mas 
bien la opinión de que era un mal para México la intervención 
extranjera. Los sentimientos del presidente Buchanan hacia 
México, estuvieron bien marcados en sus mensajes en los años 
de 1859 y 1860, en los que manifesté cuando mas sef tíaien» 
tos de compasión, quiso que ascendiera la deuda de México i 
la considerable suma de 10,000,000 de pesos; sin presentar 
justificativos, y su política en este asunto fué altamente repro- 
bada; ademas, sentó que los Estados-Unidos deberian prestar 
necesariamente ayuda á México, y que en los asuntos de éste 
no debian tener intervención alguna las potencias europeas. 
Se prestó á muchos comentarios el que Buchanan diera i Juá- 
rez en un mensaje el ú título de general. La cámara de re- 
presentantes de los. ÉstadoS'Unidos no se había constituido, 
no obstante el estar reunidos sus miembros desde principios 
de Diciembre, atando muy divididos en cnanto á la política 
que se debía seguir. 

En San Blas hubo un combate á principios de Enero entre 
el buque *'Ipala" que se pasó á los reaccionarios, y otros que 
lo seguían, habiendo sufrido mucho la población con las grana- 
das que le arrojaron, y por haber combatido con extranjeros 
que desembarcaron; en Oaxaca era derrotado José jyiaría Co- 
bos en una acción dada en Santo Domingo del Valle, habíeu- 
do sido entonces gravemente herido el gobernador Diaz Ordaz, 
siendo llamado á sustituirlo el gefe Porfirio Diaz, y la capital 
del Estado fué atacada por los serranos. 

Salido de Veracruz el vapor **Wabe" para Alvarado y Mi- 
natítlan, conduciendo una lancha cañonera y á los Sres. Par- 
tearroyo, Ampudia, Espejo, Zérega, Oropeza y otros, al llegar á 
Alvarado fueron recibidos ccm marcadas pruebas de disgusto, 
creyéndose que llevaban jartílleros norte-americanos para ese 
punto, y también tlegd allí la goleta ''Savannah/^ las poblacio- 



ir ABVOLüOIOKtf J>WL BSTAIH) J>B YBRAORÜZ. 287 

nea de kt OMta no admitieron el que quedaran destacamentos |8f0 
extranjeros qne protegieran los consaladoa de los Estados- 
Unidos, segan se quería hacer. Ka los baluartes de Yeracrujs 
fueron colocadas algunas piezas de artillería de á 80, se mand<$ 
destruir la estación del camino de fierro situs^da en Loma de 
Piedra y que emigraran los vecinos del rancho de los Pozos, 
y aun se tratd de volar la capilla del Cristo. 

El ministro de relaciones de Miramon dirigid una circular 
el día 4 de Febrero al cuerpo diplomático, anunciándole que 
se abria la campana para tomar á Yeracruz, con objeto de qne 
lo hicieran saber los ministros y cónsules á sus respectivos na- 
eioDales residentes on aquel puerto, i fin de que pusieran i 
salvo sus personas é intereses, no queriendo ser responsable la 
administración reaccionaria de las consecuencias que pudieran 
resentir los extranjeros. Este aviso oficial y todas las dispo« 
siciones que se dictaban, indicacon que la campana única que 
iufluiria definitivamente en la pacificación de la república se 
iba á abrir, y en Yeracruz se dudaba mucho que pudiera tener 
efecto, al notar que Miramon Hsarecia de los elementos necesa- 
rios para ello; pero sin embargo, se tomaron allí todas las pre- 
cauciones necesarias, ya desterrando á los que acusaba la po- 
licía secreta, ya legistrando todos los carruajes que llegaban, y 
otras; fué declarada por Juárez la plaza en estado de sitio el 21 
de Enero, quedando sujeta á la autoridad militar, á la que se 
le designaron sus facultades; d gefe del cantón D. Bafael Ce- 
ballos, dispuso que los establecimientos públicos fueran cerra- 
dos de las tres á las seis de la tarde, para que los dependien- 
tes pudieran, coneorrir al ejercicio de armas y á la reposición 
de las obras de fortificación; también para resguardar á Méxi« 
cose mandó formar por Miramon,un batallón llamado del' 'Co- 
mercio." 

En Yeracruz se dispuso que suspendieran sus viajes las 
diligencias, y fué cerrada nuevamente la puerta de la Mer- 

TOMO V.— 87 



286 mSTORI A DB JALAPA. 

1860 tachables, trabajara activamente contra sa independencia, 7 
parece increíble que en la prensa extranjera se sostnviera mas 
bien la opinión de que era an mal para México la intervención 
extranjera. Los sentimientos del presidente . Baehanan hdÍGia 
México, estuvieron bien marcados en sus mensajes en los a£os 
de 1859 y 1860, en los que manifesté cuando mas sentimien* 
tos de compasión, quiso que ascendiera la deuda de México i 
la considerable suma de 10,000,000 de pesos; sin presentar 
justificativos, y su política en este asunto fué altamente repro* 
bada; ademas, sentd que los Estados-Unidos deberian prestar 
necesariamente ayuda á México, y que en los asuntos de éste 
no debían tener intervención alguna las potencias europeas. 
Se prestó, á muchos comentarios el que Buchanan diera á Jo»» 
rez en un mensaje el ú título de general. La chimara de re» 
presentantes de los. Éstadbs-Unidos no se habia constituido^ 
no obstante el estar reunidos sus miembros desd^ principios 
de Diciembre, optando muy divididos en cuanto á la política 
que se debía seguir. 

En San Blas hubo un combate á principios de Enero entre 
el buque *lpala" que se pasó á los reaccionarios, y otros que 
lo seguian, habiendo sufrido mucho la población con las grana- 
das que le arrojaron, y por haber combatido con extranjeros 
que desembarcaron ; en Oaxaca era derrotado José jtfaría Go« 
bos eu una acción dada en Santo Domingo del Valle, habien- 
do sido entonces gravemente herido el gobernador Diaz Ordaz, 
siendo llamado á sustituirlo el gefe Porfirio Diaz, y la capital 
del Estado fué atacada por los serranos. 

Salido de Veracruz el vapor **Wabe" para Alvarado y M¡- 
natitlan, conduciendo una lancha cañonera y á los Sres. Par* 
tearroyo, Ampudia, Espejo, Zérega, Oropeza y otros, al llegar £ 
Alvarado fueron recibidos wn marcadas pruebas de disgusto, 
creyéndose que llevaban Artilleros norte-áiftericanos para ese 
punto, y también Uegd allí la goleta "Savannah;^' las poblacio- 



ir BBY0LTJ0I0JW3 PBL OBSTAIH) 4>8 YERACRÜZ. 287 

oes de la cqata no adnútieron el qae quedaran destacamentos |8i9 
extranjeros que protegieran los consaladoa de los Estados- 
Unidos, segnn se quería hacer. En los baluartes de Yeraoruz 
fueron colocadas algunas piezas de artillería de á 80, se mandd 
destralr la estación del camino de fierro situada en Loma de 
Piedra y que emigraran los vecinos del rancho de los Pozos, 
y ann se tratd de volar la capilla del Cristo. 

El ministro de relaciones de Miramon dirigid una circular 
el dia 4 de Febrero al cuerpo diplomático, anunciándole que 
se abria la campana para tomar á Yeracruz, con objeto de que 
lo hicieran saber los ministros y cónsules á sus respectivos na- 
cionales residentes en aquel puerto, á fin de que pusieran i 
ealvo sos personas é intereses, no queriendo ser responsable la 
administración reaccionaria de las consecuencias que pudieran 
resentir )o3 extraigeros. Este aviso oficial y todas las díspo- 
siciones que se dictaban, indicacon que la campana única que 
influiría definitivamente en la pacificación de la república se 
iba á abrir, y en Yeracruz se dudaba mucho que pudiera tener 
efecto, al notar que Miramon ^^recia de los elementos necesa- 
rios para ello; pero sin embargo, se tomaron allí todas Las pre- 
canciones necesarias, ya desterrando á los que acusaba la po- 
licía secreta, ya legistrando todos los carruajes que llegaban, y 
otras; fué declarada por Juárez la plaza en estado de sitio el 21 
de Enero, quedando sujeta á la autoridad militar, á la que se 
le designaron sus facultades; el gefe del cantón D. Eafael Ce* 
balloB, dispuso que los establecimientos públicos fueran cerra- 
dos de las tres á las seis de la tarde, para que los dependien- 
tes pudieran, concurrir al ejercicio de armas y á la reposiciofi 
de las obras de fortificación; también para resguardar á Méxi- 
co se mandd formar por Miramon,un batallón llamado del ''Co- 
mercio." 

En Yeracruz se dispuso que suspendieran sus viajes las 
diligencias, y fué cerrada nuevamente la puerta de la Mer- 

TOXO V.— 87 



288 HIBTORU DB JALAPA 

1860 ced, y á fines de Enero fueron enviados por los reaccionarios 
$78 ,000 en libranzas para la Habana, b^jo la cubierta de 
)( una de las principales autoridades de Onba, para que Marín 
acabara de organizar la expedición sobre Yeracruz, y en es- 
te puerto se impuso un préstamo de ^$60,000 para resistir á 
Miramon, y se aumentd la vigilancia, pues mucho se temía que 
entre los que cuidaban la plaza» se hallaran algunos en con* 
nivencia con los reaccionarios. El plan de estos connistia en 
atacar por tierra y por agua, cortando toda comunicación por 
donde los de la plaza pudieran adquirir recursos. A la vez 
Mejía hizo una excursión sobre Michocan, y en Tantoyuca hu- 
bo un motin en el que fué herido el coronel Eufemio Rojas; Juá- 
rez mand(5 resarcir la pérdida de los habitantes de exornaros 
con los bienes del clero. 

Ef 8 de Febrero á las nueve de la mañana una salva de 21 
cañonazos, hecha en la plaza de Armas de México, anunció 
que Mirámou partia para ponerse al frente de las fuerzas que 
iban i atacar á Yeracruz; salid del palacio en carretela, acom- 
pañándole los ministros de relaciones y guerra, y lo s^uian el 
comandante general, el Estado mayor y una escolta de lanceros- 
Antes de salir resta blecid Miramon el fondo judicial. El mi 
nistro de justicia Díaz, marchd para acompañarlo en la cam* 
paña, y fueron recibidos en Puebla con grande aparato; en- 
tonces ya estaba nuevamente hostilizado San Luis por las fuer- 
zas de Garza, salvándose por la inesperada llegada de algunas 
tropas; en Zacatecas y Agaascal lentes ya no podian sostener- 
se los reacccionarios; Rojas coraetia excesos en )a Estanzaela 
y Teul; Oaxaca seguía sitiada, habiendo sido enviado A man> 
dar á los sitiadores el general Rosas Landa, y el general Woll 
que había situado su cuartel general en Zapotlan, tuvo que re* 
plegarse á Guadalajara, obligado á ello por las fuerzas del ge* 
fe Leandro Yalle. 

Los dos partidos ponían en juego sus ardides: los reaccie* 



T REYOLTJOIONKS DEL BSTADO ÜB YBRACRÜZ. 289 

narios para que se levantaran algunos pronunciados en las eos- X8€0 
tas, logrando que lo hicieran en Misan tía, donde se batieron 
unos con otros los constitucionaliatas, é impiendo que Yeracruz 
fuera auxiliado; los liberales esparciendo la voz acerca de que 
el vdmito estaba muy fuerte en Veracruz. 

A este puerto Uegd un buque norte-americano, j se supo 
que la atención de los Estados-Unidos no podia fijarse del to- 
do en México, pues allá trabajaban los partidos intrigando ca- 
da uno en fav^r de su candidato para la presidencia. Yarios 
españoles de la Huasteca tamplqueña tuvieron que abandonar 
sus casas temiendo ser perseguidos como lo fué su compatriota 
D. José de la Lastra. 

Muchos comerciantes ingleses pidieron á su gobierno que 
disminuyera de algún modo los embarazos y dificultades con 
que se tropezaba en México, dando por razón que desde hacia 
algunos años habíanse alentado á aumentar su comercio en Mé- 
xico, á causa de la política adoptada por el gobierno británico* 
Con motivo de haber dicho el ''Time^'^ que la Inglaterra no 
tenia derecho á intervenir por la fuerza en nuestros asuntos, 
nnperiddico que se publicaba en Yeracruz, el "Trait d'Union," 
sostuvo que para hacer entrar á México -en la vía de prosperi- 
dad, restablecer la paz, la seguridad de negociantes y colonos 
extranjeros, abrir campo & las empresas, y hacer que el mun- 
do se aprovechara de los inmensas riquezas minerales que con- 
tenia la república, era indispensable la intervención de una ~ 
nación extranjera. 

Contra el tratado firmado el año ivnterior entre los Sres* 
Mon y Álitonte volvid i protestar el gobierno de Yeracruz, 
considerándolo como perjudicial é indecoroso para la república, 
y sostenia: que el tratado era nulo por haberlo celebrado de 
parte de México una facción; que era perjudicial por conceder ^ 
indemnización por daños y perjuicios por hechos de que se re- 
conocian inculpables las autoridades, y por restablecr la con- 



J 



É9d HISTOKTA DB JáUÉPÁ 

1160 Tención española sin previa revisión de los créditos, y que por 
lo mismo era indecoroso para Mé2:ico. fide tratado se había he* 
cho no obstante las protestas del Sr. Lafragaa, quien dijo qne 
él único gobierno reconocido con facultades paira tratar oen Es- 
paña, era el establecido en Veracruz. 

El gabinete quedd despachando en anuencia de Mimiáon, 
dégun lo habia hecbo el año anterior, y no estaba bástante se- 
guro acerca de la oportuna llegada de la escuadrilla mafidada 
y por Mariñ, quien habia experimentado grandes dificaltades 
^ara encontrar tripulantes, y en Jalapa se hicSeron algunas for- 
fificaciones, para dejarla á culi^rto de los liberales, mientras 
los reaccionarios bajaban á Veracruz. 

£1 2 de Febrero bati<$ el general Yelez las fíierzas de Gar- 
bajal y Alatriste, qtre se retiraron rumbo i Zaoatlaa, y mido 
Oronoz con aquel gefe, destruyeron las fortificaíekmes de Cer- 
ro Blanco. * 

Las fuerzas mandadas por él general Oronoz tomaros el 
Cerro Blanco después de nú ligwo ecmibate, y demelieroQ las 
fortiñcaciones qne coronaban aquella posicicm. Gárbajal fué í 
ocupar i Chighahuapam, situando sus avanzadas en la faaotenda 
de Acopinalcd donde estuvip á punto de ser preso Alatriste. 

Después de haber expedicionado Oarbajal por Tlaxco, puso 
su cuartel general en Chignahuapam, y á mediados de Febrero 
aparecid por Ixtaoamaxtitlan, y luego en los '^Librea'' Oronoz 
se dirigid por Piedras Negras en su seguimiento hasta Cu- 
yoaco. 

Entre tanto el comandante Cuellár incendid en Natíritas la 
casa de D. Gregorio Avalos, en represalia del ñisiNhaieiito he- 
cho en D. Francisco González por el gefe reaccionario Santos 
Ruiz, que sorprendid aquella población. 

El mírtes Í5 de Febrero entrd á Jalapa el general Miguel 
Miramon; los Sres. Llera y Goyri fueron comisionados para 
recibirlo en la garita de México, adelantándose los regidores 



T RETOLITCIOKBB I>EL ESTADO DB YERACRÜZ. 291 

Hoyos y Arizmendi en carruaje hasta la Banderilla con el mis- 1860 
mo objeto. 

Ambas comisiones se reunieron después en la sala capitu- 
lar con las autoridades y empleados de la ciudad, y todos se 
dirigieron á la casa del presidente para felicitarlo, y fueron in- 
vitados para acompañarle i la mesa los Sres. general en gefe 
D. Manuel Robles, D. Joaquín Lezama, D. Francisco Landero 
y Cos, D. Francisco de P. Cesar, D. José María Rodrigue -^ 
Roa, B. Manuel y D. José Rívadeneyra, siendo éste á la sa^ 
son juez de letras. 

£1 tránsito de Míramon entre Perote y Jalapa, fué una oya* 
cton forzosa, pues los pueblos de la orilla del camino nacional 
ptnsieron arcos y regaron flores por drden superior,saliendo á pe- 
rorarle algunas diputaciones de indígenas, que le Usunaban pa* 
dre; en la Banderilla se le habia preparado un almuerzo,y ahí re- 
cibid una comisión de Jalapa,viniendo ya en sucompañia Robles 
desde Perote; luego pasaron á Jalapa, en la que se habían puesto 
40 áreos desde la garita hasta la casa que se prepard al general , 
y las tropas se vistieron de gala, formando valla desde aquel pun- 
to hasta la parroquia; la entrada se verificó ¿ las dos de la tarde, 
anunciándola los cañones situados en la plazuela de San José, y 
las campanas de las iglesias; no faltd el Te-Deuní, y después de 
61 pasd Míramon á la casa que se le tenia dispuesta en la se- 
gunda calle principal; hubo columna de honor mandada por el 
coronel Macario Prieto, y en la noche iluminación y música 
frente i la casa del huésped, á quien did el ayuntamiento un 
banquete. 

Fué recibido en la garita por el gefe político del territorio 
y por una comisión del ayuntamiento, y en la puerta de la 
iglesia por el clero, los empleados y Jemas funcionarios públi- 
cos. 

Concloido el Te-Deum se retir d acompañado del ministro 
de justicia y de todas las autoridades locales, á la casa que le 



1860 



292 OISTOBIA DB JALAPA 

estaba preparada por el ayantamiento, donde recibid las feli- 
citaciones del general Robles, del gefe político Mora, del pre- 
sidente del consejo, cara párroco, guardián de San Francisco, 
presidente del ayuntamiento, juez de 1^ instancia y á todos 
contestó en términos generales. 

Por la noche hubo iluminación y músicas. Como Mi ramón 
permaneció algunos dias en la ciudad fueron comisionados los 
Sres. Peña y Arismendi para intervenir en todo lo relativo al 
gasto que se hiciera en la casa presidencial. En Jalapa man- 
dd sobreseer en algunas causas sobre asuntos políticos é in- 
dultó á D. Francisco Martínez. 

Entretanto llegaban de México 3,000 soldados coa un gran 
tren de artillería y parque, siendo el de ingenieros muy abun- 
dante, con toda la herramienta necesariai 700,000 sacos de 
brin para hacer las triucheras fueron ya construidos desde 
México, y por orden del presidente pidió el general Robles el 
lienzo que servia en Jalapa para hacer sombra á la procesión 
del Corpus, destinándolo á formar tiendas de campaña, que son 
tan necesarias en el ardiente clima á donde se iba á hacer la 
campaña. RQbles se comprometía religiosamente á devolver 
dicho lienzo y á pagar el deterioro que sufriera. 

El ayuntamiento quiso oponerse á que se tomara la V ela, 
pero considerando que toda resistencia seria inútil, pues Mi- 
ramón se habia empeñado en llevarla, la puso á disposición 
del general Robles. Al regresar este señor deYeracraz la entre* 
gó hecha pedazos y sucia, pero mediante algunos gastos que él 
mismo costeó, quedó útil para servir todavía algunos años. 

Llegado Miramon á Jalapa el 15 de Febrero, evacuaron los 
liberales la posición de Tlacolulam, bajando á Yeracruz á las 
órdenes de D. Antonio Alvarez. - 

Miramon dispuso que algunos generales presos en la capital, 
entre ellos Echeagaray, Quijano, Moreno y Gamboa fueran 
conducidos á la fortaleza de Perote, tratando de alejarlos de la 



T BBYOLUCIONES DEL ESTADO DE YERAORÜZ. 29 3 

capital y tenerlos cerca de su persona, j también fué conda- j^ggQ 
oído á la misma fortaleza D. Pedro Garay. En Jalapa se en. 
carg<5 del gobierno militar el coronel D. José Mota Velasco. 
Habiendo querido Negrete restablecer sus comunicaciones 
con las fuerzas reaccionarias que estaban en Jalapa, tuvo que de- 
salojar el 12 de Febrero á los liberales de las posiciones que 
ocupaban en la barranca de Jamapa, quedando en su poder 
algún parque y efectos del vestuario de los soldados del pueblo. 

Los habitantes de Michoacan seguian sufriendo mucho, pues 
solamente del 1* de Marzo al 31 de Agosto de 1859, fueron 
impuestos por los liberales cuarenta y cinco préstamos, sin de- 
jar de cobrarse las contribuciones ordinarias, que ascendian á 
una considerable cantidad. AI salir Huerta de Morelia con ob- 
jeto de visitar algunos puntos del Estado, dejd de gobernador 
al general Artei^,quien impuso fuertes exacciones á Morelia, 
á donde volvid Huerta y tuvo con Arteaga grandes disgustos, 
llegando hasta á quitarle el título de ciudadano del Estado, á 
cansa de que presidia las reuniones que se formaban en la tien- 
da llamada la ''Cazadora,'' donde se conspiraba contra Huerta, 
Cn Tamaulipas aparecieron algunas fuerzas en favor de la rcac* 
cion, y Zacatecas era desocupada por las fuerzas de Ramirez 
hostilizadas por las de Ortega y Rojas. Derrotada una fuerza 
del coronel Malo por las tropas de Rojas, tuvo que evacuar 
Ramírez á Zacatecas el 7 de Frebrero, haciéndolo por segun- 
da vez para situarse en Ojoealiente. 

Apenas trascurridas algunas semanas, los batallones popu- 
lares que habían sido dispersos en la Estancia de las Yacas, 
barrancas de Beltran y otros puntos, se rehicieron como por 
encanto, adquirieron elementos, y la nación entera se había 
agrupado al rededor de la bandera que peligraba, y ya en Fe- 
brero no había un lugar donde no estuvieran presentes los de- 
fensores de la constitución. Las fuerzas de Berriozsíbal y Ar- 
teaga amagaron á Toluca, reuniéndose á ellas las de Temas- 



294 HIBTOlBIA DB JAJUAPA 

1860 caltepec, Ixtlahuaca y Sau Felipe cod las del Sor, manda- 
das por Pérez Hernández;, ascendiendo todas á 3,000 solda- 
dos, y también estaban en los alrededores de Mé;iico las faer- 
zas de Aureliano; pero laa de mas consideración eran las de 
Huerta, González Ortega, Garza y üraga, Rojas, Porfirio Díaz, 
Carbajal y Antillon, ademas de las de Alatriste y otra porcíoa 
de guerrillas; todas esas fuerzas amenazaban seriamente la£ 
capitales de los Estados, y entonces se oreyd que los liberales 
podrían tomar á México y que Míramon no volvería á entrar 
á esta capital cuando fuera derrotado en la campaña de Yen- 
cruz. 

En el mismo dia en que Míramon entraba á Jalapa se des- 
cubrid una conspiración en Yeraoruz y fueron arrestados va- 
rios oficiales, y al mismo puerto llegaron los liberales que ha- 
bían ocupado i Huatusco y Coscomatepec. 

Las fuerzas de Tlacolulam, mandadas por D. Antonio Al- 
varez, así como las de Cosautlan á las drdenes de D. Leonar- 
do Pérez, también entraron á la plaza de Yeracroz. Allí se 
tratd de destruir el médano llamado del Perro, pero se encon- 
tr(5 que era una empre^sa imposible. 

Las tropas siguieron llegando á Jalapa y fué nombrado ge« 
fe del estado mayor el general Yicente Minon, y cuartel maes- 
tre el general Manuel Robles. El estado mayor estaba com- 
puesto del ayudante general Juan Humana, coronel Manuel 
Guzman, capitán Juan N. Yillegas, teniente Roberto Yonder- 
linden; era auditor D. Manuel Rivadeneyra; capellán J9. Lo- 
renzo Franquetti;gefe del cnerpo médico, D. Frandsco Mellet; 
comisario del ejército, D. Mauro Guido, y proveedor gene- 
ral, D. Ramón Garay. El teniente coronel Pedro Alvarez man- 
daba i los ingenieros, y el general Santiaga Cuevas la artillería* 
fueron divididas las tropas reaccionarias en dos divisiones de in- 
fantería y una brigada de caballería; la primera división tenia por 
gefe al general Callejo y constabade dos brigadas mandadas por 



T REYOLUOIONES DEL ESTADO DB TERÁGBÜZ. 295 

Baelas y Negrete, con los batallones Ligero de rifleros j Ligero 1860 
permanente, %"" j IV de Línea; la segunda división mandada 
por el general Feliciano Liceaga, tenia por gefes de las bri- 
gadas á los generales Pedro Yelez y Joaquín Ajestaran, con 
los batallones 2"" y S'' permanentes, 8"" de línea y Granaderos; 
La brigada de caballería compuesta del 4'' y 6"" de Lanceros, iba 
mandada por el general Herran ; ademas contábanse el batallón 
de ingenieros, el de artillería, el escuadrón de esploradores, 
el resguardo de Jalapa, ajpxiUares de la misma ciudad, de San ' 
Carlos, de Orizava y de C/drdova. Las fuerzas salidas de Mé- 
xico acabaron de llegar á Jalapa el 1 8, habiendo tomado en Pe- 
rote una batería de morteros, varias ^piezas de superior ca- 
libre y muchas bombas. El 21 salid de Jalapa para Yera* 
cruz la primera división y al dia siguiente la segunda y los 
demás cuerpos. Hacia la ciudad de Yeracruz se volvieron to- 
das las miradas, en ella se fijd el pensamiento de todos, vién- 
dola como el punto donde iban á resolverse las cuestiones que 
durante los dos últimos anos ensangrentaron nuestro des- 
graciado país; los campos talados, muchas poblaciones desier- 
tas, familias errantes, miseria en todas partes, luto y congoja 
en los corazones, habian sido el fruto de la resistencia de los 
reaccionarios á observar las leyes y de no querer abandonar 
sns privilegios. 

Una parte de las fuerzas de Miramon marchd por el camino 

del Castillo i salir á San Carlos, para esperar la llegada de la 
escnadriUa á k costa. 

Mientras eso pasaba por Oriente, en los alrededores de la 
capital, cerca de Tlalnepantla, fué matado el cabecilla Yillali 
va; en el Estado de San Luis era ocupado Catorce por las 
fuerzas de Bustamante, Hinojosa, Quiroga y Duran, haciendo 
que se retirara con sus fuerzas el coronel Ldpez, y luego se 
dirigieron á Tula; las fuerzas de González Ortega avanzaron 
hasta la hacienda del Espíritu Santo, y después sobre Aguas* 

TOMO V. — 88 



296 HsrroRLi de jalapa 

1860 ealíentes, qoe faé tomada, retir ¿odose á San Luís los reaceio* 
Barios con el gefe Longinos Rivera, quedando de gobernador 
en Zacatecas D. Refugio Vázquez, y se preparaban los liberar 
les Á seguir sobre Gnanajuato; Aoreliano Rivera se sita(5 en el 
camino de México á Toluca. Chacón siguid á Berrioz^bal qne 
kabia llegado hasta cerca de Toluca, y luego se retird i Teñan* 
go; el 27 de Febrero una sección reaccionaria marcb<$ de San 
Luis á operar sobre Zacatecas, y en todas las poblaciones ocu- 
padas por los reaccionarios se hideron rogativas para el buen 
éxito de la campaña que sobre Yeracruz abria Mirumon; en 
el centro de la república quedaban Mejía, Castillo y Alfistro 
con cerca de 4000 soldados. En Escuinapa tuvieron un triun- 
fo las fuerzas de Lozada y cometieron muchos atentadas, des- 
truyendo el pueblo de ese nombre. 

El presidente Mí ramón salid de Jalapa para Yeracroz el 24 
<ie Febrero, Uevando.mas de 5,000 soldados de lo mas florido 
del ejército, los que en un dia de fiesta que estuvieron en Ja^ 
lapa oyeron misa formados en columna en las calles de Belén, 
habiéndose colocado el altar en la parte mas alta de dichas ca- 
lles, que estuvieron literalmente llenas con ellos; libado i Paso 
de Ovejas, á doce leguas de Yeracruz, expid¡(5 una proclama 
relativa á la apertura de la campana y excitando á los solda- 
dos á no desmayar en la empresa mas gloriosa que en aquel 
tiempo se les presentaba. 

Después de haber pasado por la Rinccmada los generales 
Miramon y Robles, estalló una mina prendida por el guerri- 
llero Aburto, de Perotó, ocasionando la muerte de cuatro dra- 
gones y del caballo' que montaba el general Ayestaran. Antes 
de dejar á Jalapa extrajo Miramon del comercio $10,000, re- 
integrables con las contribuciones directas que causaran los 
prestamistas, y did una proclama; al dejar Negrete i Orizara 
el 21, quedd mandando la plaza el coronel D« José María Fer- 
nandezj en Jalapa quedaron 800 hombres, y el general Horran 



T RByOLÜCIONBS I>BL ESTADO BS YERACRUZ. 297 

encargado de custodiar el camino de Perote á Yeracraz; ea ^^^0 
Naolinco y Jico fueron situadas fuerzas para contener á los li- 
berales; sabíase bien que la escuadrilla de Marín estaría fren- 
te i Yeracruz á fines de Febrero, habiéndose recibido en Ja- / 
lapa comunicaciones de dicho general. 

El 24 de Febrero expidió el ministro de gobemacicm, La Lia* 
ye, una proclama anunciando el armamento de dicha escuadría 
lia de Marín en la Habana y declarando filibustera la expedí^ X 
cion proyectada. 

A la vez el ministro de relaciones de los Feaccionarios, Mu* 
ñoz Ledo, pasd una circular al cuerpo diplomático extranjero 
refutando el mensaje del presidente de los Estados-Unidos y 
protestando contra las pretensiones del gabmete norte-ame- 
ricano. 

Entre Puebla y Perote era hostilizado el camino por las 
fuerzas de Cajrbajal, quien se situd en San Juan de los Lia* 
nos, pero seguido por Oronoz y para aproximarse al campo de 
los sucesos, avanzó Carbajal hasta Cerro de León, estuvo en la 
hacienda del Molino y luego se retird á Teziutlan, dirigiendo* 
se después á Tlaxcala, lo que hizo que Oronoz pasara á Hua* 
mantla. 

Forzando marchas desde Teziutlan llegd Carbajal á Tlaxca- 
la y ocupd otra vez el Cerro Blanco, y Oronoz que venia si* 
guiéndplo se sítud en Apetatitla. El 15 de Marzo hubo una es- 
caramuza en este pueblo. Oronoz quiso tomar el 16 aquel cerro 
atacando la posición de frente desde la loma de Tlatempam; pe* 
ro al día siguiente 17, se colocó á retaguardia marchando por 
San Damián y derrotando á algunas fuerzas que trataron de im* 
pedirle el paso; el 18 hizo avanear las columnas de ataque pro* 
tegidas por el fuego de artillería, y fueron rechazadas; volvid á 
querer tomar el cerro llamado Cenizo, y fué rechazado por tres 
veces, y entonces murid el gefe Magdaleno, segundo de Car* 
btyal. Oronoz ñé retird en la noche venciendo las dificultades 



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298 HISTORIA DB JALAPA 

1860 del terreno, por los pueblos de la Ascención, San Simón j Xal- 
tocan, y se fué para San Martin y Puebla. 

Cerca de Paso de Ovejas fué herido el general Bobles en 
nn brazo al hacer un reconocimiento, y Miramon, hostilizado 
incesantemente por las guerrillas, di<5 un decreto en ese mismo 
pueblo, concediendo amnistía á los que volvieran á la vida 
pacífica y sentenciando á muerte á todos los que al tereer dia 
de expedido el decreto, no se presentaran en sus hogares, que 
serian entregados á las tropas. 

El mes de Marzo fué fecundo en acontecimientos que deci- 
dieron la suerte de México; Guadalajara era amenazada por 
Ogazon y Yaile; Antillon estaba sobre León; G-uanajuato no 
podia ser auxiliado porque al general Castillo le era imposible 
moverse de Silao; Carbajal sostenía sus fuerzas en Tula; Echea* 
garay recorría los distritos de Rio Verde y Valle del Maíz, y se 
creia que nada conseguirla el nuevo gobernador de San Luis, 
general Bdmulo Díaz de la Vega, enviado á reemplazar al 
general Calvo. A Oaxaca entraron las fuerzas del corone 
Montano para proteger á los sitiados; Rosas Lauda tuvo una 
conferencia con Cobos y aseguró al gobierno de Veracraz que 
no habia elementos bastantes para tomar i Oaxaca. 

Para impulsar el sitio de esta ciudad, pidid el secretario del 
gobierno Félix Romero, todos los instrumentos de fierro de bs 
haciendas. 

Algunas fuerzas liberales del interior sorprendieron i varias 
poblaciones ocupadas por reaccionarios al grito de ¡viva la re* 
ligion! y de ese modo se posesionaron de ellas sin hacer uso 
de las armas; en Matamoros protestaba el vecindario no dejar 
pasar extranjeros mercenarios al servicio de México y se dirí* 
gi(5 á Juárez pidiéndole aprobase tal conducta y destituyera 
del mando á D. J. M. Carbajal. 

Avanzando Negrete hasta la Tejería, se unid con Miramon; 
las fuerzas que éste llevaba por el camino de Jalapa se hablan 



T REVOLUCIONES BEL ESTADO BE YERAGRUZ 299 

batido en casi todo el tránsito, comenzando desde el Puente ^^^® 
Nacional, y en Paso de Ovejas estuvo á punto de incendiarse 
el parque i causa de haberlo sido varias casas. El 28 de Fe- 
brero se habia unido Mi ramón á sus fuerzas en Loma de Piedra. 

El gobierno de Yeracruz mandd quemar los pastos del ca- 
mino, 7 que se usara de las minas v las emboscadas, sin dejar 
de reforzar la segunda línea de fortificación; por esos días 
ofreeid sus servicios á los de Veracruz el cura D. Félix Mejía, 
j mandaban las líneas de la plaza los gofes Osorio, Urrizar y 
Espejo. Miramon recorri(5 los alrededores de la plaza el 2 de 
Marzo y fijd su residencia en Medellin, en cuyo dia aun no se 
acababan de establecer las baterías; Al varado se puso á dis- 
posición de Miramon, quien lo abrid para el comercio de altu« 
ra; el grueso de la división estaba acampado en el 'Tando," 
cerca de la Tejería, y permanecieron esperando la llegada de 
los baques que conducía Marín. El campamento estuvo situado / 
en una hermosa llanura rodeada por una laguna, presentando 
nna vista pintoresca. 

Vuelto i ser ocupado Tlacolulam salian sobre el camino los 
constítucionali stas, y derrotaron el 5 de Marzo á 60 dragones 
del 4"" regimiento de caballería que bajaban custodiando unos 
carros por San Miguel del Soldado. Por estos dias llega á Ve- 
racruz el vapor norte-americano '*Indianola," y éste así como 
los otros buques de la misma nacjon se fueron í situar bajo la 
fortaleza de Ulúa, dando á entender que tomaban parte en la 
defensa del puerto; ese vapor fué ajustado y después pagado por 
Juárez para dar caza á la escuadrilla que salid de la Habana, 
habiendo sido declarado el general Marin fuera de la ley. 
Mientras Miramon esperaba la escuadrilla que venia i auxi- 
liarlo, se abrieron negociaciones entre Veracruz y Medellin, 
habiendo salido de la plaza una comisión, pero fueron recha- 
zadas las proposiciones que ambos president es hicieron. El 
vapor español ''México'^ estuvo vigilado por los de Veracruz i 



300 HISTORIA DB JALAPA 

1860 pues se creyd que coudacia víveres para el ejército de Mira- 
mon, y en esos dias Uegd al paerto la noticia de que habia sido 
reprobado el tratado de Mac-Lane por 25 senadores, es decir, 
por mas votos de los que se necesitaban para ello. 

Guerrillas de 8 á 20 individuos hostilizaban los alrededores 
del campamento de Miramon, de ellas unas resistían á los qae 
pasaban á batirlas y otras huian^y las tropas reaccionarías re- 
cibieron los primeros dias carne, arroz, frijol, galleta y alga* 
ñas veces les vendían los rancheros queso, tortillas j otros vi* 
veres. 

Juárez expidid una proclama rechazando toda idea de tran- 
sacción, y quedd por los consUtucíonalístas el vapor norte- 
americano *'IndianoIa/' aunque con bandera norte-americaiut; 
entonces estaban en la bahía de Veracruí los Imques de guer- 
ra de ios Estados-Unidos la ''Saratoga," el ''Savanah" y el 
'Treble." 

El comandante Aldham del vapor ingles ''Yaloroos'' pa8<$ 
con permiso de los de Yeracraz, al campo de Miramou y le ea- 
tregd un despacho de lord Russell, en el que decia que el go* 
bierno británico veria con satisfacción que hubiera un armis- 
ticio de seis meses ó un año con objeto de nombrar una asam- 
blea nacional, que diera al país un gobierno que por su nato- 
raleza prometiera respetabilidad y drden. El armisticio gene- 
ral debia dictarse proclamando la tolerancia civil y religiosa, 
y asentaba que si la proposición no era aceptada, el gobierno 
de S. M. B. se veria en la necesidad de pedir reparación á los 
dos bandos por los perjuicios que habían sufrido los subdi- 
tos ingleses; el mismo lord desaprobaba la política inficiada 
por M. Bnchanan respecto á México, y agregaba que su go« 
bierno no esperaba ver restablecida aquí la concordia con el 
triunfo de cualquiera de los do3 partidos por medio de las ar* 
mas. Miramon contestd aprobando el armisticio, y proponía la 
mediación de Inglaterra, Franciai España y los Estados-üni- 



T RBTOLaOIONEB DEL ESTADO DE TERAORÜZ. 301 

» 

dos, la sospension de hostilidades, respeto i los tratados ra- 1*860 
tifieados é imposibilidad de hacer nnevos, reunión de una asam- 
blea compuesta de los individuos que ocuparon puestos publi. 
eos de 1822 i 1853; comunicada á Juárez la iniciativa de Al* 
dham fué rechazada y combatida por los periódicos de Yera« 
cruz, y á las dos y media de la tarde del 6 de Marzo apare- 
cieron los buques del general Mariu llamad<)s ''general Mira- X 
mon^' y '^Marques de la Habana/' recorrieron la costa desde la 
Antigoa y anclaron en Antón Lizardo á las cuatro de la tarde; 
al pasar frente i Ulúa les pidieron bandera, pero no la izaron 
hasta pasar frente i los buques españoles. 

Al avistarse la escuadrilla de Marin, que pasd frente i Ve- 
racroz para anclar en Antón Lizardo, los dos vapores ''India- 
noW y "Wabe," que estaban contratados por el gobierno li- 
beral, fueron al momento alistados para remolcar á la fragata 
de guerra de los Estados-Unidos **Saratoga," y el capitán Jar- 
vis en vid ademas 80 marinos ¿ bordo del "Indianola'' al mando 
del teniente Bryson del *Treble," y otros 80 al "Wave" al man- 
do del teniente Kennarth del '*Savannaah," cuyos oficiales to- 
maron el mando de los vapores respectivos. El comandante de 
la "Saratoga" se llamaba Turner. 

La escuadrilla mandada por Marin, compuesta de los dos ya« ^^ 
peres que arriaron las banderas al presentarse frente i Vera- 
cruz, fué atacada de pronto en la noche del 6 de Marzo, en el 
fondeadero de Antón Lizardo, por lar^^lflSSr norte-americana 
'^Saratoga" y otros dos buques, entre ellos el '*Indianola." 

A las ocho y media de la noche salieron para atacar á la es- 
cuadrilla de Antón Lizardo, el "Indianola" y #WSaratoga" 
remolcado este por el vapor "Wabe" bajo el mando del capi- 
tán Jarvis; el "Indianola aun tenia la bandera norte-america- 
na que no se le habia quitado por no haber sido pagado, y el 
cónsul norte-americano no habia querido que se nacionalizara 
para México; i su bordo iba el general La Llaye, que quedd he- 



302 HISTORIA DB JALAPA 

1 800 rido: el ataque fné á las doce de la noche, y los maertos y heridos 
por ambas partes fneron 40, y habiendo qnerido huir el boque 
«'General Miramon/' encalld. La "Saratoga" disparó 90 ca- 
ñonazcs, y los norte-americanos abordaron los bnques de Mu* 
/ rin, después de un fuerte fuego de artillería y fusilería, y ¿ la 
vez la plaza lo hizo contra algunas avanzadas reaccionarias 
que se acercaron. 

Es de notarse que la escuadrilla norte-americana no había 
levantado anclas para ir i reconocer á la que llegaba cuando 
la percibió á las once de la mañana, sino que esperd doce ho* 
ras y la noche para sorprenderla y capturarla; para esto no te- 
nía razón sino en el caso de que en las aguas mexicanas y i ti- 
ro de las costas hubiera tenido jurisdicción. 
•" La expedición mandada por Marin habia salido de la Ha- 
bana el 25 de Febrero; el 28 se descompúsola maquinaria del 
"Marques," y fué reparada en las oostas de Campeche ^bre 
Salinas; el 3 de Marzo, á doce leguas de Yeracrus, se comnnícd 
el general Marin con un bote de pescadores, y el 6, al ll^ar i 
Antón Lizardo, habían entrado i bordo de los buques eets ofi- 
ciales del ejército de Mí ramón. La ''Saratoga" volvid i Vera- 
cruz el día 7 á la una de la tarde, y faltando viento fué remol- 
cada por su prisionero el ''Marques de la Habana;" éste nada 
hizo para defenderse, y los buques norte-americanos salíeroa 
con su presa para Nueva-Orleans el 10; Marin se defendió coa 
70 hombres y tres cañoncitos, sus oficiales eran mexicanos, la 
tripulación casi toda extranjera, y el buque estaba nacionali- 
zado en la Habana. 

Los trabajadores que tenían los reaccionarios frente i Ye- 
racruz levantando las trincheras, solamente se ocupaban por 
las noches, haciendo fuego los baluartes en ellas principalmen- 
te de las seis á las nueve; el día 8 amanecieron levantadas trin- 
cheras al pié del médano del Ferro, y algunas fuerzas sitiado- 
ras se acercaron hasta el camposanto, y en la plaza se negó el 



T RKVOLUOlOinSB DBL BSTADO DI VERAORÜZ. 803 

pase á dos pliegos que Miramon enviaba al cdnsnl norte-ame- 
ricano y al comandante de la "Saratoga;» algunas contesta'^ 
cienes fiíeron cambiadas entre el comandante . del bnqne de 
guerra español ''Alcedo," con el de la marina norte-america- 
na respecto de la captura del "Marques de la Habana*" 

Kl general y ministro La Llave que habia estado observan- 
do en su mirador con el anteojo i la escuadrilla de Marin, habia 
ido á casa del Sr. Iglesias luego que la vid fondear, y ambos 
pasaron á conferenciar con el Sr. Juárez. De la conferencia 
salid aquel sefior y se dirigid á bordo de la "Saratoga" para 
hablar con el comandante norte-americano, y quedd arreglado 
que seria capturada la escuadrilla de Marin, y ya hemos dicho 
que el Sr. Ijbl Llave concurrid al combate, hiriéndole la cara 
una astilla de un palo. El comandante de la ''Saratoga/' Tur- 
ner, recibid en Yeracruz felicitaciones por lo que habia eje- 
cutado, haciendo de él grandes elogios principalmente el ^'Gui- 
llermo Tell," y también se le did un voto de gracias al Sr. 
Groicaria, aunque ninguna razon4iabia para ello, pues este se- 
fior no hacia mas que especular. 

Marin fué puesto i bordo del vapor 'Treble." El carga- 
mento de los buques capturados consistía en 1,000 bombas de 
14 pulgadas, dos morteros de bronce, ^,000 armas de infante- 
ría y mas de 60,000 raciones; los gastos de la expedición ma- 
rítima que fracasd no bajaron de $300,000. Marin comprd los 
buques en la Habana: el ''Marques" en $130,000 y el ''Mira- 
mon" en $70,000. 

A los tres dias de haber atacado la "Sara toga" i los buques 
de Marin, fué retirado el exequátur al cdnsul norte-americano 
en Yeracruz, M. Tuyman; parece que esa providencia fué i 
causa de que se opuso i que los buques norte-americanos sa* 
lieran á. atacar á la escuadrilla de Mario; éste fué puesto en la 
cafeol pública en Nueva-Orleans, conducido allí entre filas^ 

TOMO YIP--89 



1860 



\ 



304 &1ST0RIÁ DB JALAPA 

1860 saliendo mediante una fianza que le proporciond el Sr. Ma^ 
nero. 

No obstabte los acontecimientos Miramon estableció sus ba* 
terías el dia 12, y desde el momento en que los de dentro de 
la plaza contaron con el apoyo de los Eatados-TJnid'os, .ya do 
dudaron ni por un momento de la victoria. Desde el 4 habia 
salido Miramon de Medellin para poner el campo frente á Ye- 
racruz, y se situd el 5 en Malibran, Dos Caminos y Gasa Mata; 
la plaza rompid sus fuegos i las dos de la tarde de este mismo 
dia. En una proclama llamd el general Iglesias traidores á los 
reaccionarios por el arreglo de Mon-Almonte. 
\ El haber declarado que los buques mandados por Marín eran 
piratas, tan solo fué un pretexto para que la marina norte-ame- 
ricana tomara parte en los sucesos. 

El gafe de las fuerzas francesas en Veracruz protesta con- 
tra la intervención de la "Saratoga'' en los asuntos mexi- 
canos, y dijo que lejos de considerar esta intervención como 
un precedente legal, defendería á cañonazos á los buques fran- 
ceses, respecto de los cuales quisieran abrogarse los Estados- 
Unidos, igual derecho. El comandante de las fuerzas navales 
españolas ancladas en Sacrificios reclamd como propiedad es- 
pañola el buque "María CoRcepcion" capturado también por 
el ''Indianola." 

Sabia dado el departamento de marina de los Estados-Uni- 
dos instrucciones al comandante del **Savannah" para que en 
caso de que fueran bloqueados los puertos mexicanos del golfo, 
no' fuera reconocido este hecho, y que ademas pudieran ser 
empleadas, saltando á tierra, las fuerzas de los buques de guer- 
ra norte-americanos que se creyera necesarias para proteger 
á los ciudadanos de su nación. 

Es incuestionable que los Estados-Unidos procedieron muy 
mal, pues no estando en guerra con la república mexicana, ni 
con otra nación alguna, y hallándose tranquilamente ancladosen 



T BEY0LU0I0KB8 DEL ESTADO DB YERÁOBÜZ. S05 

Antón Lieardo, á mina y media de la costa, los baques de Marin, ' IS60 
indudablemente se encontraban bajo la jurisdicción exclusiva de 
México; las fuerzas navales de los Estados-Unidos solamente te- 
nían título á todos los derechos que se reconocen i los buques de 
las naciones neutrales; ningún acto de hostilidad habia cometido 
la escuadrilla de Marín, para justificar cualquiera sospecha que / 
la nación norte-americana abrigara sobre designios hostiles i su 
nación, y aunque es cierto que los Estados-Unidos solamente re* 
conocian como gobierno legal al de Juárez, también lo es que 
las demás grandes potencias marítimas habian reconocido al de 
Miramon; las simpatías que los oficiales de los Estados-Uni- 
dos tenian por el gobierno que su país reconocia, no justifi- 
caban acto alguno que pudiera tener apariencias de interven*- 
cion en favor de un partido hostil contra otro, existiendo en- 
tre las dos repúblicas un tratado en que se estipulaba la paz y 
la amistad, y cualquiera acto dirigido i interrumpir sus rela- 
ciones, solamente podia ser legalmente autorizado por medio 
de una declaración de guerra. El fundamento para creer sos- 
pechosos á los buques que anclaron en Antón Lizardo, consis* 
tid en que se negaron á izar bandera cuando el castillo de Ulúa 
la pidi(5, y tal negativa, aunque demuestra falta de cortesía 
6 de deferencia á los enemigos, no debe sorprender tratán- 
dose de un adversario para con otro, entre los cuales han de 
esperarse actos de hostilidad y desconfianza; no obstante que se 
acostumbra que los buques nacionales armados que pasan frente 
á una fortaleza ó delante de una estación naval, muestren su 
bandera, cuando se deja de observar esa costumbre no da origen 
i que los neutrales lo consideren como ofensa ú hostilidad, i 
quienes se entiende que no se trata de insultar en manera al- 
guna. 

Siendo esperados desde hacia algún tiempo los buques des- 
tinados al servicio del gobierqo de Miramon, no se puede 
creer que los norte-americanos abrigaran duda acerca de $ii 



806 mSTOBIA DE JALAPA 

1860 nacionalidad ú objeto Á que iban destinados, y nada tenia que 
hacer para la marina de ios Estados-Unidos que Juárez hu- 
biera declarado piratas i los buques reaccionarios, cuya de* 
daracion no era suficiente para que las potencias marítimas los 
declarasen como tales, j aun cuando esto hubiera obligado i 
los oficiales de la marina del Norte á inquirir el verdadero ca- 
rácter de dichos buques, no puede justificarse el modo que 
adoptaron para hacer la inquisición, pues si la marina del Nor- 
te les hubiera pedido bandera, la hubieran mostrado, y el co- 
mandante de la "Saratoga" pudo habérseles acercado á la loz 
del dia con la bandera enarbolada, y pedido por medio de las 
sefias acostumbradas la nacionalidad ; pero la hora y el modo 
de hacerlo fueron incoDvenientes, y dieron lugar á una mab 
acción en que se abusd de la debilidad, y no solamente se xisó 
de las sombras de la noche, sino que avanzaron los tres buques 
cautelosamente, manifestando que llevaban intenciones hostiles; 
en la ''Sarat(^'' ninguna bandera se enarboM, y la manera de 
presentarse disparando cañonazos uno de ello*3, no era la me- 
jor para anunciar una visita Es de advertir que el derecho de 
visita y registro no puede ser ejercido sino en tiempo de guer- 
ra según las leyes internacionales, pues á los piratas se les 
supone siempre en guerra, aunque en la captura de éstos el 
aprehensor obre de su cuenta y riesgo, y si no justifica sos pro- 
cedimientoSi tiene que indemnizar daños y perjuicios. 

Notable bajo todos aspectos es el fallo que did la corte del 
distrito de Nueya-Orleans, declarando ilegal y atentatoria la 
captura de los buques mandados por Marin, disponiendo que 
se le devolvieran, no obstante que aquel acto habia sido-i^iro- 
bado por el ejecutivo de los Estados-Unidos; las reclamacio- 
nes sobre indemnización no fueron tomadas en consideración 
por aquella corte, por haberlas retirado los acusados. 

Los sitiadores de Yeracruz prosiguieron sus trab^joSi y nin- 
guna fuerza salid de la plaza á hostilizarlos, á no ser el dia 9 



T RBVOLIJOIOKBS DBL B8TÁD0 DB YBRÁOBUZ. 807 

una guerrilla de 60 hombres Knandada por D. Jacinto Roble- 1860 
da; los principales fuegos de la plaza se dirigían sobre el méda- 
no del Perro, y los reaccionarios ya carecían de víveres que 
les interceptaban los jarochos; sóbrelas trincheras de los sitia- 
dos caían bombas y de la plaza se hizo faego certero con nn ca-* 
ñon rayado que regald á D. Miguel Lerdo de Tejada el &brican<- 
te Jarvis, cuyo alcance era de cuatro millas. Los primeros tiros 
de la plaza fueron disparados el 6 á las doce del día, y ya en 
la noche del 18 fué tan fuerte el fuego, que la plaza y el cam- 
po estaban completamente iluminados. 

Ya desde el dia 12 habia pensado Mirainon retirarse para 
saludables climas, pues ese dia fué evacuado Alvarado, y al 
dia siguiente, 13, se comunicd el general con un buque de guer- 
ra y estableció con el gefe de la plaza Iglesias, comunicaciones 
que ningún resultado favorable le dieron; entonces, el dia IS, 
coraenzd el bombardeo sobre la plaza, y siguid sin interrup- 
ción hasta el 20, habiendo en la plaza 47 individuos muertos ó 
heiidos, y el 21 se levantó el campo sitiador, calculándose que 
fueron arrojadas 6,000 balas y 600 bombas y por parte de la 
plaza, sobre los sitiadores 6,000 granadas. 

Establecidas las baterías de los sitiadores, dirigidas por el 
general de artillería D. Santiago Cuevas, sobre los médanos, 
que son montes de arena y por lo mismo de poca resistencia, 
perdíase mucho tiempo en nivelar las esplanadas y reponer las 
averías, y aunque desde el 1 6 rompieron el fuego, hasta el 18 
no estuvieron perfectamente listas tres, una con piezas de á 12 
j de á 36, otra tenia de á 16 y de á 24 y la tercera morteros 
de á 9 y 14 pulgadas. Juárez, los ministros y varios periodis- 
tas se fueron á Ulúa, lo que di<5 motivo i la crítica. 

£1 bombardeo de Veracruz fué un acto de crueldad, pues 
bien sabía Miramon qoe con los elementos con que contaba no 
pedia determinar la rendición de la plaza. Al principio pre- 
sentó el aparato para obligar á los de la plaza á que se aví- 



303 HISTORIA DB JALAPA 

1860 Hieran á tratar, j después tuvo por compromiso que realizar 
las amenazas. 

Miramon estableció en Casa Mata el cuartel general, y Ne- 
grete estaba en los Pocitos; poco á poco iban careciendo sos 
tropas de víveres, impidiéndoles las guerrillas que los tomaran, 
quemándoles algunos carros como sucedid un una partida de 
ellos en Martin-Garabato. 

El 4 de Marzo falleció en la hacienda de Paso del Toro, cer- 
cana á Veracruz, el Sr. D. Manuel María Pérez, natural de ese 
puerto. Graves pesares de fiímilia amargaron su juventud» 
habiendo visto fusilar en aquella plaza á su hermano D. Caye- 
tano en 29 de Julio de 1812, complicado en un plan que se for- 
maba en Ulúa para ganar la fortaleza i la causa de la inde- 
pendencia y dar i la revolución un carácter distinto del que 
habi«b tenido. El Sr. Pérez fué la única autoridad civil que 
se mantuvo en Yeracruz durante los 26 meses que se pro- 
longa el ataque de la plaza por el castillo donde permane- 
cieron los españoles liasta el año de 24; después fué gefe po- 
lítico del distrito, en cuyo puesto mostrd enei^ia y nobleza de 
carácter; opúsose á los trabajos del partido yorquino y no 
opind por la expulsión de los españoles, y i consecuencia de 
los sucesos del año de 28, tuvo que salir prófugo de Vera* 
cruz y que ocultarse en Jalapa; fué nombrado vice-^ber- 
nador en 1830, y á la caida de la administración de Busta- 
man te se retird á la vida privada, de la que no volvíd á sa* 
lír hasta principios de 1837, en que fué encargado de la aduana 
marítima, en cuyo puesto estuvo hasta 1841, y por segun- 
da vez se le llam<5al mismo empleo en 1845, desempeñándo- 
lo hasta 1851, tocándole en la primera época los dias aza- 
rosos del bloqueo francés y en la segunda la guerra con los 
Estados-Unidos, y en ambas se manejtí con honor y dignidad, 
captándose en el Estado veracruzano respeto y aprecio; así to- 
dos los que lo conocieron le estimaron. 



Y REYOLÜCIONES DBL ESTADO DE 7ERAGRUZ. 309 

Eq Oaxaca continuaba en Marzo el largo sitio que con tanta ^^ 
constancia sostuvieron unos y otros; en Morelia hubo una alar- 
ma el 8 del mismo mes por la noche, no habiendo sido todo 
aqaello mas que el esfuerzo que hicieron algunos soldados para 
ñigarse; en San Luis unos querían que fuera gobernador D. 
Eulaliq Degollado, y otros estaban porque continuara el Sr. 
Chico Seia; Zaca;tecaj3 fué evacuada por González Ortega, al 
saber que nuevamente se aproximaban las fuerzas de San Luis, • 
y al retirarse aquel á Sierra Hermosa, sufri<5 un descalabro en 
Salinas, y fué muerto su segundo Sánchez Boman; en todas 
las poblaciones que reocupaban los liberales eran puestos en 
prisión Y perseguidos los que habian reconocido A los reaccio* 
narios, habiendo protestado muchos de estos vivir en paz y 
sin mezclarse en la política; el gobernador liberal de Aguasca- 
lientes, Esteban Avila, decretó algunos préstamos; Durango 
era tomado por el español revoltoso Cajén, que le impuso 
préstamos, habiendo derrotado á Patoni en l.as inmediaciones 
de Nazas; Ameca, en el Estado de Jalisco, sufrid mucho por la 
iuvasion de una guerrilla mandada por Julio García, y otras 
poblaciones del mismo seguían ocupadas por las fuerzas al 
mando de Talle, Ogazon, Rojas, González, Cuervo, Bamirez y 
Lazo. Cerca de Cdrdova, por Amatlan, merodeaba el cabecilla 
liberal Gerónimo Amador y los gefes Mejía y Alfaro seguían 
en el interior. 

Vuelto Carbajal i Tlaxcala, reocupd el Cerro Blanco y can- 
saba i la brigada Oronoz, que lo había perseguido inútilmen- 
te, y por esos días era nombrado por el gobierno de Inglater- 
ra para ministro en México Sir Lenox Wyke. 

Antes de haber bombardeado i Yeracruz quiso Miramon 
que hubiera un avenimiento, pero nada se arregla. • La idea de 
formar una fusión aun era sostenida por la fracción que había 
quedado del partido moderado, por los propietarios que busca- 
ban el modo de poner para siempre una cerradura á sus cajas; 



310 HISTORIA DB JALAPA 

1860 por los equilibristas políticos; por los qne eran amigos de chis- 
mes, 7 también por algunas personas bien intencionadas y de- 
seosas de la paz, pero incapaces de discernir laa cansas únicas 
qne pneden producirla de nn modo permanente; todos estos Zíe- 
garon á inclinar el ánimo de Miramon á que dirigiese con tecba 
13 al gefe de la plaza de Yeracruz, D. Bamon ^les»s, una 
comunicación ofreciendo seguir el camino racional que se le in- 
dicara para dar la paz á la república, queriendo qae se pusiera 
nn término á la guerra civil; en la contestación de Iglesias 
transcribiendo la resolución de Juárez, relativa al nombramien- 
to de comisionados por ambas partes beligerantes para tratar 
de Jos medios de verificar tales arreglos, se vid qne no podia 
haber avenimiento, pues se tomaba, con razón, como debilidad 
lo hecho por Miramon. 

Los comisionados para tratar fueron D. Santos D^oUado j 
D. José de Empáran por parte de Juárez, y D. Isidro Diaz y 
D. Manuel Robles Pezuela por la de Miramon; reunidos el 14 
de Marzo en la casilla núm. 2 del parador del ferro-carril, lle- 
vando los poderes respectivos, estuvieron en junta desde las 
ocho y media de la mañana hasta la una de la tarde, habiendo 
formulado un proyecto en seis proposiciones: quedaban suspen- 
sas las hostilidades entre el ejército sitiador y las fuerzas qae 
ocupaban la plaza, ó que dependientes de ella operaban en sus al* 
rededores, dentro del territorio comprendido entre la línea que 
pasa por Naolinco, Jalapa, la Antigua, Actopam, Huatusco, 
Orizava, Songolica y Alvarado; en el término de quince días 
se reunirían en Tlalpam tres (Somlsionados de cada parte para 
arreglar los términos en que se debia celebrar un armisticio ge- 
neral en toda la república, para convenir durante él la manera 
de restablecer la paz; en esa negociación mediarían los repre- 
sentantes de los Estados-Unidos, Inglaterra, Francia, España 
y Prusia; los mismos comisionados determinarían lo que hubie- 
ra de hacerse i especio á los tratados celebrados con las poten 



Historia de Jalapa y nvclucmr.es ijel Lsiada deVErscruz, 




B" MELCHOR OCAMPQ, 

ocupó en \/erai:ruz el puesto de Ministro del PresidefitE Benito Ju3re:,diiranlE 

la memarsblEy borrascosa spoca da la Efjerra parla cDnslitucion y la rEForma. 

(1856 a 1860.) 



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Y BBVOLÜOIOinBS DSL ESTADO DB YEBÁCRUZ. 311 

Cías extranjeras por cada nno de los dos gobiernos, siempre qae 1860 
estos DO se pusieran de acuerdo para tenerHfs por yálidos y es^ 
tables; la base que debia servir á los comisionados, era que so- 
lo la nación podía resolver sobre los puntos que actualmente 
dividían á los mexicanos; el gobierno de México permitiría la 
introducción de efectos importados por puertos, donde ejercían 
mando las autoridades constitucionalistas, sin imponerles otros 
derechos que los establecidos por las lejes con todos los requi- 
sitos que estas señalaban/ 

Concluido el proyecto los comisionados se separaron para 
presentarlo i sus respectivos comitentes y para pensar la re- 
dacción que debía ponerse á la cláusula en que se determina* 
ba ht manera de consultar el voto nacional sobre el modo de 
terminar la guerra, y reformar la que presentaron los comi- 
sionados de Miramon, que fué del mismo tenor que la pro- 
posición que con fecha 2 habían remitido al comandante de 
las fuerzas navales de S. M. B. en el golfo de México, en 
virtud de la oferta de mediación qu^ hizo en nombre de su go- 
bierno, y que decía lo siguiente: "Una asamblea compuesta 
de los funcionarios que hayan desempeñado en la república 
los puestos públicos de alta gerarquía desde el ano de 1822 
basta el de 1853, eligirá presidente provisional de la repúbli- 
ca, fijará las bases que deba observar la administración pro- 
visional y quedará encargada de formar la constitución, la cual 
no deberá regir hasta que esté aprobada por la mayoría de los 
ciudadanos mexicanos." 

Los comisionados volvieron á reunirse en el mismo lugar á 
las siete y media de la noche, y manifestaron los del gobierno 
constitucional que Juárez estiiba dispuesto á hacer todo lo que 
fuera compatible con los deberes y compromisos que le impo- 
nía la coustitucion de 1857, siempre que un congreso electo 
según la misma constitución fiíera el que resolviera las cues- 
tiones pendientes, y que en consecuencia no podía aceptar el 

TOMO V.— io 



312 mSTOBIA PB JALAPA 

1860 proyecto formado en la mafiana, sino con ciertas modificacio- 
nes; estas alteraban su esencia, pues quería que las caestiones 
pendientes se resolvieran según marcaba la constitución de 57, 
y no admitía la mediación de las potencias extranjeras; Mira- 
mon, que habla estado conforme con el proyecto, no aceptcí las 
modiñcaclones hechas por iTuarez, según las cuales ló que se 
• oonseguia únicamente era que se retirara el ejército sitiador de 
Yeracruz, y el compromiso de la reunión de los comisionados 
para arreglar un armisticio general, durante el cual pudiera 
reunirse el congreso constitucional, sin garantía alguna de que 
se llegara al deseado fin de la guerra civil. Con esto terminaron 
las conferencias á las diez y media, conviniendo los comisio- 
nados en que si á las seis de la mañana del 15 ninguna de las 
partes mandaba un nuevo parlamentarlo, el armisticio se en- 
tendería roto, y desde ese dia comenzó el bombardeo. 

Los baluartes, las obras exteriores, ülúa, las lanchas así 
como las baterías de los sitiadores, hicieron desde el 15 un 
estruendo horrible que estremecia la tierra. Los de afuera te- 
nían en acción 16 piezas contra las de la plaza colocadas én la 
Calavera, la Gola, Santa Bárbara, Santa Gertrudis, la Noria, 
San Javier, los Gemelos, Ulúa y las que estaban en las iao'» 
chas. El 20 en la noche se organizó una columna, pero el asal- 
to no se Uegd á efectuar y se retiraron los batallones al ama- 

« 

necer, habiéndose acercado mucho, y fracasando la tentativa 
se resolvió la retirada. Mlramon tuvo considerables bajas en 
sus tropas. 

El número de muertos en la plaza de Yeracruz, á causa del 
bombardeo, fué relativamente corto, pues la mayor parte de la 
población se refugió en la fortaleza de ülúa, y en los buques 
extranjeros anclados en Sacrificios, bablendo enviado las em- 
barcaciones españolas y francesas sus lanchas al muelle para 
recoger la gente, y en Sacrificios formaron con las velas de 
los buques tiendas de campana para mas de 800 personas, y 



T REVOLUOIQNHB DBL ESTADO ÍKB YERÁORÜZ. SIS 

les dieron víreres hasta que terminaron las hostilidades. Por 1860 
ese tiempo invitaba Doblado á Oomonfort á qae volviera á Mé- 
xico, pero este se rehusd á ello. 

Onzava fué atacada el 16 por el mmbo de Escamela, por 
mas de 150 hombres que llegaron hasta la Crnz de Piedra, j 
atacados allí por nna sección al* mando de D. José González So* 
lar, huyeron; el 20 también se acercaron á Jalapa, hasta laBan* 
deriila, 200 y fueron batidos por una fuerza que sacó el coronel 
Monterde, en el pueblo de Acazdnica fueron aprehendidos y 
llevados á Veracruz D, Francisco de P. * César, D. José R 
Ituarte, D. Francisco Arizmendi y D. José Pérez. 

El reidor D. Francisco Arizmendi fué llevado en Veracruz 
i la cárcel, y le puso por condición D. Manuel Gutiérrez Za* 
mora para salir, que solicitara y obtuviese el que quedara en 
libertad en México el Sr. D. Manuel Gamboa, que estaba pre* 
80 en Santiago Tlaltelolco. Con este motivo se cambiaron en- 
tre el ayuntamiento de Jalapa y el ministerio de gobernación 
algunas notas, pero al fin fué puesto en libertad Arizmendi sin 
que lo faera Gamboa. 

La captura de los buques llevados á Antón Lizardo por el 
general Marin, trajo consigo la pérdida de núa parte conside- / 
rabie de los elementos ofensivos con que contaba el ejército de 
Miramon y ocasiond la retirada que éste tuvo que Bfectuar; y 
ademas disminuya mucho el ridículo en que ella le liubiera he- 
eho caer, la circunstancia de que ya tenia la guerra cierto as- 
pecto de nacionalidad, abultado y comentado por los periddi- 
eos conservadores. Después de haber dirigido sobre Yeracruz 
las últimas bombas y casi todas las balas rasas, levantó Miramon 
el campo el 21 de Marzo y se dirigi(5 á Jalapa, contribuyendo 
también para ello las muchas enfermedades que aquejaban á 
sus tropas, y la4btlta completa de víveres y forrajes indispen- 
sables para la prolongación del sitio, y no siendo posible un 
amito. 



814 mSTOBIA DB JALAPA 

1860 La plasa de Yeracraz no ha sido asaltada durante naestras 
guerras civiles mas que uqa sola yez, por D. Antonio L. de 
Santa-Anna. 

Las tropas reaccionarias Yolyieron á ocupar sus líneas de 
Orizaya 7 Jalapa, hostilizadas por los jarochos, habiendo de* 
jado quemados algunos carros é inutilízadus dos cañones, &I* 
tando muías para conducirlos á Jalapa. 

La noticia relativa á la retirada del ejército de Miraaoon, 
causd contrarios efectos en los partidos: el reaccionario, aunqoe 
se la esperaba, la recibid con profundo dolor, yiendo €n ella 
la tumba de sus esperanzas; el liberal se Uend de júbilo al ver 
opacada la gloria militar de Miramon, 7 casi realizados sus de- 
seos. 

Mientras pasaba en Oriente todo lo que acabamos de refe* 
rir, en el interior seguían alternando los triunfos de unos 7 
^ otros; en Jalisco sufrían los reaccionarios una derrota en Ame- 
ea; Rio Yerde fué tomado por las fuerzas conservadoras man- 
dadas por Adalid; sobre Míchoacan emprendieron una campaña 
los gefes Al&ro 7 Mejía, fraccionándose las fueraas mandadas 
por Huerta, de las que fué una parte á situarse en Indapara- 
peo; Oronoz tuvo que retirarse á Puebla obligándolo á ello 
Oarbajal. En la frontera del Norte Oortina continuaba sus ata- 
ques á los ciudadanos de los Estados-Unidos, por lo que el 
presidente Buchanan mandó que fuera perseguido hasta den- 
tro del territorio mexicano, 7 Chihuahua pedia al mismo presi- 
dente protección con traías fuerzas reaccionarias que acaudilla* 
ba Cajen, pues éste pretendía que fueran expulsados los ciuda- 
danos norte-americanos. En San Luis se pronunciaba 7 saca- 
ba una parte de la guarnición el alférez Montúfar, 7 en conse- 
cuencia fueron reducidos á prisión D. Florencio Cabrera, el 
Lie. D. Pablo Gordoa 7 D. Miguel M. Esparza^y como se atrí- 
buyd á los liberales lo que habia pasado, muchos de ellos se 
ocultaron. En Michoacan opuso seria resistencia á las faerzas 



T KBYOLVOIOKBS BEL SSTAIM) VM YBRAOBXJZ. 315 

de Mejía el general Regales, con cañones construidos en Mo« 1860 
relia; los reaccionarios llegaron hasta Zinapécnaro, j Huerta 
envid todos los útiles de la maestranza á Tacámbaro y Teja- 
manil, 7 esper<$ á los reaccionarios en las lomas de Santa Ma- 
ría, quedando encargado de Morelía D. Manuel Castañeda 
7 viendo que no avanzaban los de Mejía volv4d á la plasma el 

20. . - 

La retirada de Yeracmz trajo envuelta la ruina del partido 
conservador, 7 presentó un carácter decisivo, no obstante que 
el suceso de Antón Lizardo ^ntibtd á muchos constitucionalistas, 
7 fué causa de que se retardara cerca de un ano la caida de sus 
contrarios; el ministro de la guerra Corona did cuenta del resul- 
tado de la campaña 7 de las causas imprevistas que la habian 
hecho fracasar. Para estorbar la vuelta de Miramon se situd 
el g^íe Alatriste con sus fuerzas en Tlacolulam, 7 avanzd has* 
ta la Banderilla 7 Cedeno, pero nada serio consiguió. 

Desde aquella retirada se consideró que no habia esperanzas 
para el partido reaccionario, 7 7a sin cuidarse de sus antece- 
dentes, lanzábanse en grandes porciones á engrosar las filas de 
los liberales, hasta los que poco antes los habian combatido 
osando toda clase de armas; de este modo terminaron los úl- 
timos esfuerzos del clero 7 del ejército. 

Ya libre Yeracruz de las hostilidades, se dirigid á Tampico 
D. Simios Degollado con el encargo de general en gefe, ha- 
biendo pasado antes una nota al comandante de la goleta in- 
glesa "Yalorous," haciendo valer las razones que tenia él pre- 
sidente Juárez contra el gobierno de Miramon para no poder 
transari^7 el Sr. Empáran quedd de ministro de relaciones con 
Juárez. 

Miramon regresó á Jalapa el 27 de Marzo, 7 continuó para 
la capital, siendo recibido por todas las autoridades de su par- 
tido con mas brillo que cuando bifj<5 para Yeracruz, pero el 
j<5ven general trató de llegar á las poblaciones en la noche, 7 



316 maroMA ds jalapa 

1860 BTÍtar las felicitaciones; por esos dias se sapo qae la reina de 
España babijt nombrado para sn embajador en Méxioo al Sr. 
D. Joaquín F. Pacheco, qne habia sido presidente del consejo 
de ministros, ministro en Roma j Londres y otra vez ministro 
de la Corona; por haber ocnpado tales puestos era un perso- 
naje político de alta importancia, y ademas tenia fama de ser 
uno de lo» primeros juriconsultos de España, traia el carácter 
de embajador extraordinario y ministro plenipotenciario ceit» 
de Miramon, y estaba prdximo & llegar A la república. Lia- 
m<5 mucho la atención la solemnidad con que se restablecieroa 
las relaciones entre España y México. 

Los ministros de Miramon, Muñoz Ledo y Corona, expusie- 
ron en circulares los sucesos acaecidos en Yeracruz. 

Entonces era atacado Cutzamala por los liberales, al mando 
de Rodríguez, Bustamante, Mena, Yaldés y Aloalde; en la 
capital eran presos el general Parrodi, D. Florentino Mercado 
y D. Vicente Riva Palacio; Rojas volvia á Zapotlan; el gene- 
ral Caamano se pasaba en el Sur i las ñlas reaccicmarias; en 
Oaxaca se apoderaban los sitiadores de los conventos de la 
Soledad y Capuchinas, pareciendo que seria interminable el 
sitio de aquella plaza, que ya duraba dos meses; el coi onel 
Taboada aprehendió y fusiló al gefe liberal D. Anacleto de la 
Rosa; Mejía Uegd hasta Salvatierra; y en Querétaro ponia pre- 
sos el gefe Escobar á los que no satisfacían los préstamos qae 
se les imponia. 

Las fuerzas liberales de Oaxaca al mando de Rosas Landa, 
dieron tres ataques i principios de Abril, siendo uno de los 
mas fuertes el del dia 7 sobre la Concepción y Saa Felipe, 
donde se defendió Trejo con 400 hombres; las calles quedaron 
cubiertas de muertos .y heridos. En el sitio de Oaxaca se dis- 
tinguían los gefes Porfirio Diaz, Macedonío Muñozcano, Santi* 
baftez y otros. 

A Orizava entró Negrete el 28 de Marzo con tres batallo* 



T REYOLDGIONBB BEL ESTADO BB TERACBUZ. 31? 

Des 7 na regimiento de caballería, 7 faeron ocupadas por es- 1860 
tas tropas las poblaciones de Haatusco, Coscomatepec j Ori- 
Eava. A fines de este mes era tomado Maravatío por las fuer* 
zas de Mejía y del general Segovia; en el Sar fué muerto el 
cabecilla Torree, y en los terrenos do la hacienda del Espíritu 
Santo lo fué el subdito español D. Juan F. Alonso. 

Miramon llegd á México el 7 de Abril, saliendo i encon- 
trarle hasta el Peñón los ministros, comisiones del consejo de 
Estado y del ayuntamiento, y porción de amigos; las calles del 
traínsito fueron aseadas y adornadas con cortinas, y todo el 
rumbo de San Lázaro a e llend de gente, habiendo hecho su 
entrada el general en una diligencia hasta la calle de la Estam- 
pa de Santa Inés. No faltaron los repiques y la salva, y á los 
dos dias tuyieron lugar las felicitaciones y también' la fancion 
de iglesia para- "dar gracias." Al llegar Miramon á México 
permiti($ que saliera una conducta.de caudales por YeracruZi 
pagando los capitales conducidos el 8 por 100. 

A principios de ese mes habia entrado González Ortega á 
Aguascal lentes, retirándose el general Eamirez, amagado por 
las fuerzas de Uraga; José M. Carbajal daba una proclama en 
Jaumave, anunciando que por mandato del presidente Juárez 
ya no pasarían tropas extranjeras á la república, y que habia * 
revocado las autorizaciones extendidas para que vinieran; Ura? 
ga y Zuazua se reunieron cerca de San Luis para dar una ba- 
talla, queriendo el primero' de ellos rehabilitarse á los ojos de 
sus correligionarios. 

El tono que el presidente Buchanan seguia empleando res- 
pecto de Mé;iico y las repáblicas hispano-americanas, era tan 
desdeñoso como ultrajante, y ofendia á*todas las naciones ci- 
vilizadas, al sostener que los dueños de esclavos tenían hdcía 
éstos derechos naturales é imprescindibles. 

El asunto sobre la escuadrilla de Marin seguia causando en "/ 
aquella república grande sensación, pues mientras que el ga- 




820 HIBTORIA DB JALAPA 

18M gencias; la iosegoridad de los caminos segaia, habiendo sido 
robada una partida de carros en el Puente Quebrado cerca de 
Puebla. 

Después de la acción ganada en Loma Alta, jurisdiocioD de 
Santa Bosa, expídid Uraga una proclama en que alababa h 
generosidad y nobleza de los vencedores, üraga envid los pri- 
sioneros i Zacatecas, y llegaron á San Luis D. Santos Degolla- 
do 7 D. Benito Gdmez Farías. 

£1 gobierno de Yeracruz volyid i rechazar terminante- 
mente la mediación que le ofrecían Inglaterra j Francia. 

La oferta sobre mediación extranjera, rehusada por el go- 
bierno liberal á causa de que implicaba una tranmceion con 
sus contrarios, vino á dar nueva vida á las cuestiones que se 
litaban entre nosotros, j reanimd las esperanzas de los que 
se creían perdidos; pero traía un inconveniente para que la 
aceptara completamente el partido reaccionario, j era el que 
se le ponía por base la tolerancia de cultos, pues el capitán 
Aldham, por cuyo intermedio se propuso á Miramon, atribuya 
al poder y riqueza del clero el gran obstáculo para que tuvié- 
ramos un gobierno liberal y constitucional, considerando á los 
individuos que lo componian como el origen de los males que 
nos agobiaban; Aldham se fundd en la agitación constante en 
que aquella clase había tenido á nuestro país, ya conspirando 
contra el gobierno reconocido, ya provocando la revoluci<Hi 
con escandalosos atentados. En la capital trab%)aba M. Ma- 
thiew para que Miramon aceptara la mediación y en yeracrut 
el citado capitán Aldham, insistiendo en que se diera una am* 
nistía y se hiciera un armisticio. Mac-Lane estuvo en Yera- 
cruz en AbriLy se fué á los Estados-ünidos nuevamente i 
principios de Mayo en el "Brokiin/'y al mismo puerto Uega* 
ron el 30 de Abril, procedentes de Tampico, D. Melchor Ocam- 
po y D. Manuel Buiz. 

Antonio Oarbfyal xqíyíó i la ^erra de Puebla, y Orónos 



T REYOLUCIONBB DEL ffiTADO BE VERAORÜZ. 821 

hi20 otra expedición á Tlaxcala; el 24 de Abril faeroa derro- 1860 
tados en Miraflores los gefes reaccionarios Buizy Boleaga, por 
ana sección de las fuerzas de Carbajal al mando de Doroteo 
León, habiéndose encontrado las tropas contrarias sin buscar- 
se. Pronto se retir<5 León por la proximidad de las fuerzas de 
Oronoz, y luego hizo un viaje Carbajal ¿ Veracruz* 

En la bahía de este puerto se incendíd el 20 de Abril el 
depdsito de pólvora que tenia la barca ^'Farías," habiendo 
coastonado tal snceso un rayo que cayd sobre uno de los más- 
tiles de la lancha ''Calderón.'' Por esos diasdej<5 el ministerio 
de la guerra el general Partearroyo, y fué nombrado en su lu- 
gar el general Ampudia; Juárez y Partearroyo no iban de 
acuerdo en las ideas sobre muchos asuntos, y ahí llegaron los 
gefes Antonio Carbajal y Miguel C. Alatriste para arreglar el 
plan de campana. 

Alatriste, Carbajal, Robleda, La Llave y Miranda, nombra- 
do gefe de las faerzas del Estado de Pnebla, se embarcaron pa- 
ra Túxpam, y entonces llegaban á Yeracrus 700 quintales dé 
pdlvora, á cuenta de mayor número contratado con una casa 
norte-americana, y nueve piezas rayadas. 

Fué n<^ble qae Juárez tuviera por ministros al general Am- 
pudia y al Sr. Em paran; el primero fué servidtir constante 
de S. A. 3. D. Antonio L. de Santa-Anna, ejecutor en Tabas- 
co de la ley que d¡<5 muerte al federalista Senmanat, y no 
faabia querido jurar la constitución que ahora defendía; el se- 
gundo adicto también al dictador deade 1844, fué partidario 
de los presidentes Herrera, Paredes, Santa- Anna y Arista, 
partícipe en el golpe de Estado y del contra golpe^ y ahora 
constitucioLalista y juarista. 

Vidaurri era nombrado nuevamente gobernador de Nuevo- 
Leen, y un decreto de D. Santos Degollado, dado en su cnar- 
tel general en Tampico (Abril), confirma el nombramiento he- 
cho en draga para cuartelmaestre general del ejército liberal 



322 HISTORIA' DIE JALAPA 

1860 en campana. Rojas reocupá á Te pie; fuerzas de Leyva co- 
metieion asesinatos en la hacienda de Chiconcuaque, y para 
auxiliar á las sitiadas en Oaxaca marcharon fuerzas al mando 
del general Santiago* Cuevas, Oaxaca llevaba 98 dias de sitio 
el 30 deAbril, usando los sitiadores de toda clase de medios 
ofensivos, hasta de minas. 

Habiendo levantado el sitio de Oaxaca los constitucionalis- 
tas, al saber la marcha de la brigada Cuevas, se retiraron al 
cerro de San Agustin Etla y luego íÍ Ixtlan, siendo seguidos 
por el gefe José M. Cobos, quien salid de Oaxaca el dia 11, 
y en el mismo dia llegaba i Etla la brigada mandada por Cue- 
vas. Los sitiados fueron 3,000, siendo mas del doble el número 
de los sitiadores; Cobos mostrá valor, actividad y resolución; 
hizo levantar obras de fortificación; reunid con tiempo víveres 
y continuamente hacia salir partidas á conseguirlos; establecía 
hornos de fundición donde fabricd algunas piezas de artillería, 
y por disposición suya se construyeron granadas, balas de ca- 
ñón y de fusil, y pdlvora; auxiliado por sus partidarios encar- 
g(5 y recibid capsules y otros útiles de guerra deque no podía 
proveerse en la misma plaza, y sostuvo el espíritu de sus su- 
bordinados. Lo que pasd en Oaxaca reanimd un tanto el 
abatimiento de los reaccionarios. Campos talados, fincas in- 
cendiadas, establecimientos cerrados d absolutamente destrui- 
dos, y porción de cadáveres insepultos; tal era el cuadro que 
nUá se veía. 

Uno de los que mostraron mas constancia en el sitio fué el 
gefe Trejo, que cuando era liberal hizo cosa igual en el penoso 
sitio de Perote. Este gefe tuvo una larga conferencia con D. 
Luis Carbd, y ella did lugar tan solo i graves inculpaciones 
de ambos. 

Acámbaro sufrid mucho con los guerrilleros, y por todas par- 
tes se preparaban grandes masas de constitucíbnalistas i caer 
sobre el Bajío. Para hacer frente & la situación tan solo quedd á 



T REYOLUOIOKBS DEL BSTAIK) DE YERÁORUZ. 323 

los reaccioaarios el recarso de los préstamos, habiendo im- ISGO 
puesto ano de consideración en la capital el 8 de Mayo, j áió 
también Miramon una ley para la enagenacion de los bienes 
de corporaciones civiles; los partidarios del retroceso, no en- 
contrando otros medios, hacían esfuerzos por introducir descon- 
fianzas en el partido liberal, ya diciendo que una parte de él 
habia prqclamado á Comonfort, ya que estaban en pugna Yi* 
daurri y Garza, Degollado y Juárez, y que üraga se habia pro- 
nunciado por la constitución de 1824. 

Rodeada Guadalajara por las fuerzas liberales, quiso WoU 
entregar el mando al general Pedro Espejo, y con objeto 
de combatir á tantos enemigos, salid Miramon nuevamen- 
te á campaña el 10 de Mayo, llevando principalmente la in- 
tención de batir las fuerzas mandadas por Uraga, y en su com- 
pañía fué el ministro de justicia. 

El ministro Muñoz Ledo qued<5 de presidente del ministerio, 
encargado del despacho de los negocios en ausencia de Mira- 
mon. En Guemavaca sublevaron á una parte de la guarnición 
los oficiales Antonio Guerrero y José Meillan, pero fueron der- 
rotados por la parte que quedd fiel (Mayo 11), y en Yeracruz 
se veian los triunfos de Uraga con mucho recelo por los an- 
tecedentes del general. 

Huerta se movid de Morelia, y Miramon llegd bien i Que- 
rétaro, no obstante estar el camino del interior lleno de parti- 
das de liberales, y á esta ciudad se concentraron los generales 
Mejfa y Castillo, üraga avanzd el 10 hasta San Felipe, y 
Miramon situd sus fuerzas en Irapuato y Salamanca. 

Pocos recursos podia proporcionar Juárez i los liberales del 
interior, cuando para hacer frente á los gastos de las fortifica- 
ciones de la plaza durante el asedio de los reaccionarios, tomd 
anticipadas considerables sumas de derechoi, y aunque ha- 
bían llegado después 1 6 buques mercantes, el gobierno consti- 



S24 HIBTOltíA DB XÁLAPA 

1860 tucional no habla podido p^cibir an solo ceatavo en efectivo. 
Al malestar prodacido por la falta de recarso^i vino A agregar* 
se el incidente de la barca española ''Concepción'' apresada 
por los de Yeracruz, j cuya devolncíon exigía el capitán gene- 
ral de Cuba, 7 ademas la indemnización y el pago del oai^« 
mentó, por todo* lo cual se mandd levantar en Yeracraz nna 
averiguación judicial. Bn ese puerto fué preso el Se. Sandiez 
Navarro que conspiraba por Comonfort 

En Campeche apareció una nueva revolución, durante la 
noche del 26 al 27 de Abril; el comandante militar D. ;^bdro 
Baranda 7 el gobernador D. Pablo García estaban de tíeoipo 
atrae mu7 mal avenidos, 7 acabaron de disgustarse por haber 
querido García armar la brigada de artillería de la guardia 
nacional llamada de matriculados, 7 negándose Baranda á en- 
tregarle las armas necesarias para ello, éste puso la guarnición 
en movimiento, y circuid el rumor de que se iba i pronunciar; 
entonces algunos vecinos reunidos en el barrio de San Germán 
pidieron á Baranda que renunciara el mando militar, y otros 
reunidos en las casas municipales solicitaron lo mismo, y ce- 
diendo quedd Gurcía hecho cargo de los mandos político y 
militar. 

En México, donde fué preso el Sr. D. Francisco Zarco, esta- 
ba el público lleno de ansiedad por los acontecimientos que con 
estremada rapidez se sucedían; los pueblos de los alrededores 
de la capital eran hostilizados continuamente, y en Yeracruz 
dejd de publicarse i principios de Mayo el "Trait d'üníon;" el 
guerrillero Valdes recibid un balazo cerca de Toluca; Artea- 
ga era rechazado en Cutzamala; Miramon seguía concentrando 
todas sus fuerzas en Irapuato, y una parte de las de üraga en* 
trd á Guanajuato, dejando las demás en Silao. 

Mejía era segundo en gefe de las tropas de Miramon, y las 
divisiones de infantería estaban mandadas por los generales 
Severo Castillo, Francisco Yelez y J. M. Al&ro, contando 



Y RBYOLUOIONB» 0BL ESTADO DB YBRÁORÜZ. 825 

6060 soldados, 30 i»ezas de artillería y machos carros con par* 
quOb ^ 

Ya decretada por el gobierno liberal la enagenacíoií forzo- 
za de los bienes del clero y establecido el principio de la mayor 
libertad para la denuncia, de todos los pantos de la república 
80 apresuraron i practicar un acto que daba el derecho exclusi- 
Yo á redimir las valiosas fincas que el clero poseia en los logares 
ocnpados por la reacción. Así muy pocas fincas quedaron siií 
ser denunciadas, lo mismo que los capitales impuestos ¿ censo, 
y bastante manifestd el "Progreso" que los que las compraran 
al clero perderían el dinero que invirtieran en ello, y que los 
adjudicatarios que las hubieran devuelto habian perdido sus 
derechos conforme i la ley de 22 de Enero de 1858. 

En Yeracruz dejd el ministro Lerdo el puesto á causa 
de un disgusto que tuvo con motivo de que quería que se sus- 
pendiese el pago de las convenciones. Fué nombrado ministro 
de hacienda en sustitución al Sr. Lerdo D. Pedro Garay y 
Garay, y á aquel puerto llegd el coronel Emilio Eey. 

Al marchar sobre Silao las fuerzas de Miramon, Uraga retro- 
cedió á León, situd el grueso de sus fuerzas y sos trenes en La« 
gos, y se esperd que haciéndolo avanzar se daria la batalla en 
Gerro-Gordo. Las operaciones de üraga eran de tal naturale* 
za, que no se podia saber con seguridad cu^es eran sus inten- 
ciones, y como los reaccionarios no podian desmembrar su ejér- 
cito, marchaban sin tener determinado un plan, sino modificán- 
dolo i cada momento. A Guanajuato entraban y salian unos 
y otros, cuidando de la seguridad los vecinos; el 16 de Mayo 
entrd á esa ciadad D. Benito G<5mez Farías, para cobrar algu- 
nas libranzas, y pooo después Zaragoza con 2,000 soldados que 
dej(5 en Mellado, y el 17 se marcharon. 

Uraga fué atrayendo á Miramon hacia Gaadalajara, aleján- 
dolo de la brigada Bamirez que quedó aislada entre fuerzas 



326 flISTOBIA DB. JALAPA 

1860 contrarias; por estos días volvia & Yeracraz Rosas Landa y fué 
recibido con frialdad por el mal éxito que tuvo en Oaxaca. 

El embajador español llegd á este puerto el 24 de Mayo en 
la fragata ''Berenguela," con ana comitiva de 14 personas; fué 
bien recibido por las autoridades constitucionalistas, pero él 
no correspondió á esa benevolencia, hizo una visita á Mac- 
Lañe y al vizconde Gabriac que salia para Europa, y se diri* 
gió desde luego á Jalapa, y i^guí<5 á Puebla y México, donde 
entrd el I"" de Junio siendo recibido solemnemente. En Jalapa 
fué alojadlo en la casa preparada para el efecto por la aatori- 
dad militar, y Robles le did un banquete. 

Al llegar á México el embígador español, asacaban las garitas 
de México, las fuerzas liberales mandadas por el general Parra, 
teniendo en su poder todos los pueblos de los alrededores. 

Oarbajal, al volver de Yeracruz, rehusd obedecer las drde* 
nes de Juárez y fueron comisionados para obligarlo á ello, el mi- 
nistro La Llave y el coronel Miranda. El 16 salid Oronoz de 
Puebla y alcanzó ¿ aquel guerrillero en el llano de Xaltoean, y 
éste retrocedió hasta situarse en el pueblo dé Ahuaxotepec, 
cerca de Huauchinango, permaneciendo Oronoz en Atlangate- 
pee. Garbajal bajd á Huauchinango el 19, y ahí conferencia 
con los comisionados del gobierno, con quienes no podo po- 
nerse de acuerdo; al fin sq dividieron y estuvieron prdximos i 
batirse, pues al retirarse Carbajal se quedaron con los comi- 
sionados los gefes Rojas, León, Lira y otros varios oficiales 
y muchos soldados, que de antemano estaban de acuerdo 
con La Llave y Miranda. Carbajal siguid para Pachuca, cam- 
bid los nombres de sus batallones haciendo desaparecer el de 
Tlaxcala, did ascensos á los gefes y oficiales que le quedaron 
fieles, y permitid grandes excesos á sus soldados. 

Los comisionados acordaron que el general D. José de la Luz 
Moreno tomara el mando de las fuerzas del Estado de Tlaxca* 
la y el de las del Oriente de México. 



Y RE70LÜGI0KB8 DBL tiSTABO DB YERAGRÜZ. 327 

El general Moreno di<5 á conocer su nombramiento por me- 
dio de nna proclama y protesta qae campliria con sus debe* 
res; Oronoz se retird el 6 de Junio de Atlangatepec para Pue* 
bia, 7 entregd al general Gutiérrez el mando de la brigada 
que mandaba; Gutiérrez estuvo en Tlaxcala j se retird á 
Texmelucan, de donde desprendió toda su caballería al man- 
do del coronel Evia para que recorriera los llanos de Apam. 
Evia se movid en la noche del 23 de Xoltepec y Uegd al ama- 
necer á Chiautempam donde hizo algunas aprehensiones, sien- 
do la mas interesante la del capitán Oropeza, y á las siete de la 
mañana entraba á Tlaxcala. A esta ciudad habia llegado le^ 
coronel Bcgas; pero al saber que el enemigo se presentaba por 
las primeras calles del Norte, emprendió la retirada para los 
Reyes, y alcanzada al pasar el rio fué dispersada su fuerza, 
así como la qué estaba en en el pueblo á donde se dirigia, y 
Juego Evia se retird i Texmelucan, donde Gutiérrez hizo el 
cange de algunos prisioneros. 

Gutiérrez marchd de Tlaxcala para el Sur, donde se le re- 
cnerda por los asesinatos de Cocula. El 13 de Julio, Carbajal 
procedente de Pa^huca atacd á Calpulalpam, el pueblo se de- 
fendid pero tuvo que sucumbir al asalto. 

Carlmjal permanecid en Pachuca, á donde llegó La Llave á 
fines de Mayo; Durango era invadido por el gefe Máximo Cam- 
pos que derrotd á Cajen; éste y Ramirez hablan batido á 
Hlnojosa, que quedó á la retaguardia de Uraga por Salinas; 
Miranda aparecid por Tulancingo, insistiendo en que Carbajal 
y los demás gefes de Tlaxcala y Puebla se sometieran i él. 
Alatriste, La Llave y Miranda, al dia siguiente de haber llega- 
do Á T¿xpam, habían tomado el camino de Papantla y Ipego 
siguieron para Tlatlauqui y Zacapoaxtla, donde Alatriste hizo 
la paz con Méndez y Márquez; en Puebla defecciond una com- 
pafJa de zapadores, y Celaya fué ocupada por fuerzas de Bcr- 
riozabaK 

TOMO V. — 42 



1860 



j 



328 wemmx db jalapa 

1860 Durante la aasencia de La Llave, se hizo cargo del ministe*. 
rio de gobernación el Sr. D. Manael Baiz. Ese general regresd á 
Yeracruz el 12 de Junio y á poco yo1ví<5 á salir en una landia 
cañonera para Tecolutla y Nauthu Baiz reoomendd á los go« 
bernadores constitucionalistas, que no se olvidaran de que en 
Yeracruz existia el centro de la legalidad y los exeitd ú guar- 
dar armonía y A que cuidaran de tener en corriente las vías 
de comunicación. 

üraga atacd i Guadalajara, que hacia algunos dias estaba 
sitiada por Ogazon, el 25 de Mayo á las cinco de la mañana 
con una división de 7,000 soldados comprendidas las fuerzas 
de Jalisco, teniendo WoU 2,700; el general que atacaba fué re* 
.chafado, herido de un muslo y prisionero; i la una de la misma 
tarde lleg<5 Miramon á aquella ciudad. Tal derrota fué uno de los 
episodios mas interesantes de la guerra por la constitución, á cau* 
sa de las esperanzas que infundid i los reaccionarios, y del gol- 
pe que . recibieron los liberales, tanto por lo inesperado, pues se 
creía á üraga buen soldado, como porque ya habian consenti- 
do en que Miramon iba i sucumbir en menos de un mes, y aquel 
suceso alargaba el plazo. Casi todas las fuerzas rechazadas se 
retiraron á las barrancas, llevándose 20 cañones. En las ea<^ 
lies de Guadalajara quedaron mas de 300 heridos, y el general 
üraga largo rato en la calle del Estanco. Para atacar á Gna- 
dalajara adoptd üraga el plan que en 1852 habia sido acense* 
jado al general Miñón por uno de los mejores generales del 
ejército, cuando el mismo Uraga defendía la plaza pronunciada 
contra la administración de Arista, cuyo plan consistía en atacar 
la línea del Norte de la ciudad, comenzando por Santa Mar£a de 
Gracia terminando en la plaza deYanegas, y en asaltar simnl* 
tííneamente y con igual impulso, la línea de trincheras del Sur 
comenzando por San Francisco y terminando en el colegio de 
San Juan, rumbos muy ventajosos para el que ataca; pero no 
did buenos resultados, siendo rechazados los asaltantes por to- 






T REYOLCOIOKES DEL BSTÁDO DE YERACRUZ. 329 

das partes, y del mal éxito se hicieron cargos al gefe Lf^andro 1860 
Valle. Los liberales en gran número se retiraron al mando de 
Ogazon, Zaragoza, Yaile, Colombres, Farfas y otros. Él gefe 
Contreras Medellin £aé herido y mnri<5 i poco. El general 
WoU lo fué también por nn casco de granada, y tomd el man- 
do de la gnarnicion el general Yaldes. Ogazon habia comen- 
zado el sitio desde el dia 1 1. 

En la rápida serie de sncesos en qae faá principal actor 
Uraga, se podo advertir que no daba mocho valor á la consti- 
tución de 1857, al gobierno de Juárez ni á la autoridad de De- 
gollado, pues disponía á su parecer de los prisioneros, y obran- 
do por cuenta propia trató de imprimir á la revolución un ca- 
rácter distinto del que hasta entonces mostrara, pues á ninguno 
fosild. El golpe que recibid la revolución no pudo matar las 
ilusiones que hiUiia concebido el partido líberali las que habian 
tomado tal cuerpo, que en la capital se conspiraba con un des- 
caro que solameate puede explicarse por la confianza que abri- 
gaban los liberales de que poco tardarían en vencer. 

Los reaccionarios trataron de sacar de aquel suceso el ma- 
yor partido posible, relacionándolo con el rumor esparcido de 
que pronto volveri|i á Hé&ico Oomonfort, y para apoyarlo mos- 
traban un opúsculo escrito en los Estados Unidos por un Sr. 
Cañedo, en que presentaba á Comonfort cchuo la sola espe- 
ranza de México. Si Comonfort hubiera llegado á venir no ha- 
bría hedió mas que dividir y subdividir al partido liberal y 
proporcionar nuevos triunfos á la causa reaccionaria; el haber 
permanecido en los Estados Unidos lo valió el que mas tarde 
le acojiera entre sus filas el partido al que tantos males ha- 
«bia cansado. 

Los reaccionarios hicieron bajar á Querétaro algunos bata- 
tallones de serranos y de los cojidos de leva, y de México se 
condujeron pertrechos» pues continuamente amagaban á esa y ^ 
á las otras poblaciones hasta Guanajuato, cuerpos considera- 



330 mSTOEIÁ DB JALAPA 

1B60 bles de constitacionalistas, siendo uno de los principales el de 
Berriozábal situado en Celaja y Apaseo; estas fuerzas en 
unión de las de Pueblita ocuparon á Guanajaato el 12 de Ma- 
yo, poniendo de gobernador al Sr. Yiezca,y allí se unic5 á ellos 
con fuerzas procedentes de San Luis el gefe Enrique Ampadia, 
y para desalojarlos fué comisionado el general Yelez. 

El general Ramírez habia tenido que abandonar el Estado 
de Zacatecas para proteger los movimientos de Miramon, des- 
pués do haber derrotado al general Hinojosa, en unioa de Ca- 
jón, y entonces González Ortega se habia unido con Chico Sein 
en San Luis: en Oaxaca estableció Cobos una junta para que 
calificara las reclamaciones por perjuicios sufridos; y el gefe 
Kampfner hostilizaba á Tulancingo. 

En Monterey declaró la legislatura que debia sostenerse la 
constitución de 1857 y Yidaurri hizo observaciones í esta 
declaración, lo que puso en pugna los poderes de aquel Estado. 

Careciendo los reaccionarios completamente de recursos, 
volvieron á establecer la contribución del 1 por 100 sobre to- 
dos los capitales existentes en la República. 

Miramon, que habia seguido á Lis fuerzas liberales rechaza- 
das en Guadalajara, regresd sí esta el 26 d% Mayo después de 
encargar al general Castillo la persecución de sus contrarios,y i 
poco pali(5 Á expedicíonar sobre las fuerzas de Valle y Ogazon 
reunidas en Zapotlan y Sayula y apoyadas por los de Rojas 
que abandonaron á Te pie, y derrotd al general Calatayud. 

El gobierno de Veracruz ordenrf al general Moreno que per- 
siguiera i Carbiijal; hizo cesar el contrato que tenia hecho so- 
bre el vapor Wave, y al puerto llegaron muchos oaxaqne- 
nos; en unión de ellos habia caminado D. Ramón Diaz Ordas,* 
quien se ahogd al pasar á nado el rio de Tuxtepec. Al mismo 
puerto fué enviada la barca * 'Laura'' que conduela un carga- 
mento de negrosy que fué apresada por buques ingleses; el tribu- 
nal mexicano la declaró buena presa y condenó i la última pe« 



T REVOLUCIONES DEL ESTADO DE VERACRÜZ. 331 

na al capitán D. Pablo Lastra y á seis meses de presidio i tres 1860 
marineros. Lastra fué indultado de la pena de muerte con- 
mutiíndosela en diez anos de presidio. En el camino de Ama- 
tlan i Cdrdova fué matado el cabecilla reaccionario Martin 
Cobos por los constitucionalistas mandados por Marcos Here- 
dia; cu el puerto murió de vdmito el coronel Iniestra y ahí 
D. Manuel G. Zamora volvid á promover la construcción del 
ferrocarril entre Veracruz y Medellin, pensamiento que fué 
muy bien acogido en Veracruz. 

Juárez decreta un diploma para todo aquel que hubiera 
concurrido á la defensa de Veracruz y nn distintivo que con- 
sistid en una estrella con cinco rayos dobles rodeada por ana 
corona de laurel; en el centro de la estrella estaba esta ins- 
cripción sobre un fondo blanco: ''Bombardeo de Veracruz," 
y '•Marzo de 1860." * A fines de Junio UegJ á Veracruz D. 
Antonio Haro y Tamariz. 

Reunidas las fuerzas de Teotitlan dePCamino, Tecamachal- 
co y otros puntos atacaron á Tehuacan el 8 de Junio, pero fue- 
ron rechazadas; Miramon escalond algunas de sus fuerzas en 
León, Silao, Irapuato y Salamanca, y Velez marcha sobre Ce- 
laya qne abandonó Berrioziíbal dirigiéndose i Morelía; Mira- 
mon impuso en Guadalajara préstamos para atacar á los cons- 
titucionalistas; el general Eamirez volvid i ocupar á Zacatecas 
el 6 de Junio en la tarde, retirándose González Ortega rum- 
bo á San Lftis Potosí, y el general Diego Alvarez seguia en el 
Sur combatiendo á los reaccionarios. 

Los malos negocios hechos por la casa de Jecker le trajeron 
la quiebra, suceso que hizo mucho ruido en toda la república, 
aunque los acreedores le concedieron esperas i petición del abo- 
gado Martinez de la Torre. 

Miramon salid de Guadalajara hacia el Sur de Jaliico el 8 
de Junio con 6000 soldados y 32 piezas de artillería, acompa* 
nado de los generales Mejfa y Castillo, llevando por objeto 



832 HISTORIA DE JALAPA 

1 Áñ(í ^^^^ ^ ^^^ liberales que mandaba el general Zaragoza, á ca- 
jas fuerzas se habían anido las de Rojas. Aqael gefe siguió 
por Santa Ana, Zacoalco y Sayula, pero las muchas llavías 
le imposibilitaban precipitar la campaña; los liberales se hi- 
cieron fuertes en la cuesta de Zapotlan en número mayor de 
8000 hombres, y Miramon se oetuvo frente á ellos algún tiem- 
po. También de Jalapa sali(5 Robles el 19 Junio para batir ¿ 
los liberales de Tlacolulam. 

No obstante la abundancia de lluvias, Robles atacd las po- 
siciones de los liberales que ascendían á 1600 mandados por 
Gamacho y Alvares, teniendo dos batallones dísciplinudos 
•'guerrero" y "Constitución" y Tlacolulam fué tomado y nue- 
vamente abandonado. Robles did una proclama y en ella ca- 
liñcó de valiente la conducta del coronel Benavides» 

La fuerzas de Robles en número de 600 atacaron el flanco 
derecho y otros 500 el izquierdo que era defendido por D. Li- 
no Franco, quien resistid ha^^ta donde fué posible; pero siendo 
poca su fuerza, avanzaron las contrarias hasta el Zacatal que 
defendía el coronel Alvarez, atacándolo por la retaguardia se 
re tiró, y también lo hizo Camacho que estaba en el pueblo con 
dos compañías. 

El 26 de Mayo había llegado i Tlacolulam ana fuerza proce- 
dente de Huatusco oon 600 soldados organízados,que ooiñpoiliaii 
los citados batallones "Gruerrero" y ''Constitución;" yolvieron 
i ser interceptados los correos, y se ponian de nuoro embosca* 
das en el camino que baja de Perote á Jalapa, y aquella sec- 
ción aumentaba diariamente, con algunas fuerzas del Estado 
de Puebla; otras mandadas por el gefe Osorio que concur- 
rieron, aunque tarde, á ayudar á los que estaban en Tlacolu- 
lam, se situaron en el cerro del Esquilón, de donde las desa- 
lojen el general Noriega; luego estuvieron en las Vigas y pa- 
saron Á Tezuitlan. 

En el parte oficial que dio RobleSi dijo que desde el alto an- 



Y BEVOLUCIONBB BBL BBTADO PE VflRAGRÜZ. 3S3 

tenor debid hahar destniido á Tlacolalam, pero que no lo hizo 1860 
por las súplicas del párroco, quiea le expresd que ya no vol- 
yerian i entrar allf reunidos los liberales. 

Las secciones de los reacionarios fueron mandadas por el ge* 
neral Francisco Tamariz, que se situó en las Yigas; el coronel 
Macario Prieto colocado en la Hoya, y la tercera que partid 
de Jilotepec al mando del coronel Benavides; además el go* 
bernador de la fortaleza de-Perote, J). Febronio Quijano, situd 
en las Vigas un piquete, de caballería i las ordenes del capitán 
Corona» para que 7i)2;ilara los caminos y mantuviera libres 
las comunicaciones. 

En Jalapa quedó mandando el general Noríega, nombrado 
segundo en gefe de la división, y Robles se situd en la Hoya 
con su estado mayor y una parte del 4!" de caballería. 

Las operaciones comenzaron el 20 de Junio; Tamariz se ha- 
llaba temprano en el primer cerro del Arenal, desde donde 
pudo reconocer el de "Pajaritos," atacado por el coronel Paz 
y Puente y abandonado por los liberales; pasd Tamariz al 
cerro de la "Cebollona," cuyas fortificaciones también fueron 
abandonadas, cerneen tr ándese los que las defendían en otras 
levantadas en el rancho de Juan Lauda. Prieto había toma- 
do posición en la loma del Potrero frente á Tlacolulam, de- 
biendo quedarse allí llamando la atención y protegiendo los ata- 
ques laterales, y Benavides fué á situarse á Pastepec y el día 
21 al medio dia hizo señas en las alturas del Carrizal, anuncian- 
do que se presentaba frente á Tlacolulam; entonces los liberales 
oomezaron á retirarse por el camino de TezuiÜan y Mísantla. 
Benavides encontró obstáculos en la cuesta de Cuacuazíntla 
y en Pueblo Viejo donde estaban atrincherados 200 hombres 
que desalojaron los capitanes de zapadores D. Sdstenes Ro« 
cha y D. Juan Enríquez apoderándose de las trincheras ene- 
migas á la bayoneta, y ahí fueron heridos dichos capitanes; sí* 
guid Braavides dejando á un lado el cerro de Quxqui ocupado 



334 HISTORIA DB JALAPA 

1 860 ^ fortificado y Ileg(5 á la posición llamada el Brinco de Arefla* 
no, que fué tomada asaltando los parapetos; entonces ya los 
liberales m> defendieron los cerros de Móxico, Divisorio y Pie- 
dras Blancas, y entrd i Tlacolulam ana fnerza mandada por el 
teniente coronel ünda. Todas las casas de la población esta- 
ban desiertas, y ni ann muebles se encontraban en .ellas, y fué 
incendiado el pueblo. Todo esto se habiahecho en un tiempo com- 
pletamonte lluvioso. Las tropas reaccionarias comenzaron á re- 
tirarse el 22, y pasaron á Jalapa dejando un destacamento en 
la Hoya; á la madrugada del mismo atacaron los liberales la 
retaguardia de la fuerza de Benavides. 

Aquellos sucesos impidieron que se llevara á efecto el plan 
para tomar á Jalapa formado en Yeracruz. 

Berriozabal, Pueblita, Huerta, Monroy y Gama arralaron 
dar un golpe i Toluca; Acámbaro sufria con los préstamos; 
Tulancingo fné amagada por los cabecillas Yaldes y Batalla, 
y el cabecilla Noriega snfri(5 una derrota por Horran; á Mal- 
trata éntrd una fnerza constitucíonalista y las tropas de Onzava 
comenzaron á salir, haciéndolo primeramente el caerpo qne 
mandaba el Sr. Paz y Puente; Guellar amagaba^ Texooco, y 
de uno al otro extremo de la república cubriéronse los campos 
con los defensores de la constitución. El comandante Rodrí- 
guez derrotaba por Tecamachalco al cabecilla Buiz; Baijen y 
Bamirez ocuparon á San Juan del Río en Durango; todos los 
reaccionaiios estaban concentrados, los caminos plagados de 
ladrones y desiertos de' viageros; las haciendas robadas, aban- 
donadas por los trabajadores; las poblaciones con los víveres en- 
carecidos y en ellas las familias llenas de temor. Entre tantos 
males volvieron i pretender una transacción los partidarios de 
la paz, y comenzaron i recoger firmas en la capital para ele- 
var una representación i los dos gobiernos pintando las calami- 
dades de la guerra, y los bienes inestimables de la paz que £ 
toda costa solicitaban; pero tal esfuerzo fué tan inútil como 



T BBTOLUOIONBS DBL BBTADODB YBRAORUZ. S3& 



los Ulteriores en ese sentido, siendo imposible qne caminaran 1860 
con onas mismas bases los dos partidos tan opuestos, en los 
que había óáios concentrados alimentados hasta por el bello 
sexo^ y cofttínaando el dero en sa condaeta intransigente. 

Todibs estaban pendientes de los acontecimientos de Saynla, 
aunque en la conciencia pública habia la convicción dé que 
el triniifo de Ouadalajara había sido el postrer resplandor de 
una bujk prdxima á apaga4*8e« Lc^s constitudonalistas c^b pa- 
saron á fines de Jttlio de 10,000, vivaqueaban á la intemperie 
y eareciaii de víveres y dinero, encontrándose Ogazon con gra- 
ves dificultades para sosténefte. 

Considerando MiranH>n que no podía vencer á las fuerzas 
de Ogaaon, regresd ¿ GNiadalajara, á donde entrd el 23 de Jn-> 
nio, 7 fué bastante extraño que ya se hullera acabado al jd ven 
general aquella temeridad impetuosa á la que debid tantos triun^ 
fos, y haciendo uso de la prudencia tan solo mostf d la debili- 
dad de su partido. En tal determinación influyó también él que 
Gonzale!^ Ortega hubiese derrotado completamente al general 
Ramírez, y enviado sus fuerzas á Lagos, de donde se retird al 
acercarse Mi ramón. 

Eo Pu%bla se dictaban disposiciones para defender la plaza 
en caso de que fuera atacada; en Gutzamala era derrotado el 
coronel Yelez por las fuerzas de Alvarez y Arteaga; el gene* 
ral Agoilar abandond á Toluca al aproximarse las fuerzas de 
Berrioaábal, pero saliendo tropas de México mandadas por el 
general Yelez, volvid esa ciudad al poder de los reacciona- 
rios. 

Sabiendo Berriozábal que la guarnición de Toluca se com- 
ponía de cerca de 600 soldados, y pudiendo disponer de fuer- 
zas que ascendian i 2,000, se decidid á tomarla y lo consiguid 
con fiu^iUdud, por haberla evacuado los reaccionarios, resol- 
viendo esto una junta de guerra presidida por el general Bru- 
no Agnilar. Al reocupar V elez la plaza regresaron los emplea* 

TOMO V.— 48 



336 HISTORIA DB JALAPA 

1860 dos y los demás individuos que la abandonaron. Berriosábal 
esperaba que en México se hiciera un pronunciamiento» y con 
dificultad creyó que iban tropas de la capital á atacarlo. A 
la vez Aureliano atacaba á Contreras y tenia i %vts ótáenes 
los alrededores de la capital al Sur, y también fiíé atacado Xo- 
cbimilco. 

Situado Mi ramón en Lagos se ocupd en reorganizar sus 
tropas, dejando á Castillo en Guadalajara, y su ministro Díaz 
marchó á Guanajuato para buscar recursos, yendo por los ca* 
minos mas bien como un fugitivo que como tal ministro; el ge* 
neral D. Bdmulo Diaz de la Yega puesto en libertad, llegaba 
á México por la diligencia, y el ministro de la guerra Corona 
recordó que debia observarse el decreto que declaró día de 
luto nacional el 19 de Julio, aniversario de la muerte de D 
Agustín Iturbide. 

Las fuerzas de Negrete tuvieron un encuentro en la hacíen* 
da del Potrero en la mañana del 19, retirándose los liberales; 
el coronel Miranda estaba en Teziutlan tratando de reunir tro* 
pas; en Yeracruz muchos generales y gefes fueron atacados 
del vómito, que diezmó en este ano la población, y las fiebres 
pútridas causaron mucho estrago, atacando hasta á lA hijos de 
las costas. Insistiendo los agentes de Inglaterra y Francia en 
que terminara nuestra guerra civil, Juárez contestó i las ex- 
posiciones relativas á la paz, que nombraría á los comisiona- 
dos para tratar de ella cuando Miramon reconociera la cons- 
titución de 1857 y las leyes de reforma expedidas en Yeracmz, 
y no quiso aceptar los servicios que le ofrecian los "Gabalieros 
del Círculo de Oro," sociedad organizada en Nueva- York. 

Con grandes fiestas é iluminaciones nocturnas fué celebrado 
en Jalapa el dia de Corpus, santo del general Bobles. 

El 18 dé Julio pidió éste general en gefe que se hiciera en- 
tre los vecinos un derrame de $1,600 diarios para cubrir los 
gastos de la División de Oriente, ofreciendo que serian paga- 



Y RKVOLUCIONBS DEL ESTADO DE VKRACRUZ. 337 

das las cantidades prestadas con las primeras que ingresaran 
Á la pagaduría de dicha División, 6 expediria libranzas sobre 
la capital de la república por valor de las que se le facilitaran. 
Muchos le*prestaron cantidades de consideración tomando las 
libranzas sobre México, con lo cual hicieron grandes negocios, 
pues las daban con un premio exagerado. 

Ademas en este mes se trataba de hacer efectivo el supre- 
mo decreto de 23 de Mayo que imponía 10 por 100 sobre to- 
da clase de capitales, bajo las bases que estableció el de 17 de 
Noviembre. 

El ayuntamiento jalapeño se neg(5 completamente i cumplir 
la drden de efectuar el derrame de $1,600 diarios, pero fué ne- 
cesario por fuerza que tres capitulares hicieran las cuotizacio- 
nes de la manera siguienf^: treinta y cuatro individuos con $4 
diarios, seis con 30, diez con 10, diez y sei^con 20 y ocho con 
2, formando un total de $828, en cuyas cuotizaciones estaban 
comprendidos hasta los extranjeros. 

No tuvieron lugar dichas exacciones por haber evacuado á 
Jalapa las fuerzas reaccionarias el 20 de Agosto. 

Pueblita tomd á Celaya huyendo el comandante Ricoy, di- 
rigiéndose los dispersos hacia Querétaro, y Arteaga se pose- 
siona de Cuantía y se dirigid á Ouernavaca; Berriozábal vol- 
vi<5 sobre Toluca el 8 de Julio, cuando dejd Velez aquella ciu- 
dad; el general Gutiérrez regresa á Puebla el 10, y Miramon 
continuaba reuniendo sus fuerzas en Lagos; por ese tiempo el 
tratado de Mac-Lane fué retirado por el gobierno de Vera- 
cruz. 

Gonvenidos los comerciantes de la capital y de Veracruz 
con ambos gobiernos, salid una conducta de caudales para ese 
puerto á principios de Agosto, escoltándola las tropas reaccio- 
narias hasta Plan del Rio, la que llevd cerca de cuatro millo- 
nes de pesos. 

La capital se encontraba á fines de Julio completamente 



1860 



338 msroRiA de jalapa 

1860 rodeada de gaerriUas, así como Puebla, no podiendo ni ann 
llegar las cartas, ocupando los liberales hasta el piieblo de Ix- 
tacalco, sin que hubiera conseguido cosa alguna d funeral Gu- 
tiérrez en una excursión que hizo por (%alco hasta Cuantía. 
Beunidos los coostitucionalistas en Silao acaodUlados por Jo- 
sé M. Carbajal y F. Antillon, rechazaron al general Alfaro en 
un punto cercano llamado los "Cerritos" y se retiraron 4 Ira> 
puato; á esta población comenzaron á dirigirse las fuerzas reac- 
cionarias de Lagos, haciéndolo primeramente las que estaban al 
mando de Mejía, y cerrándose el camino del interior ya no pu- 
do Tolver allá el ministro Díaz, que pasd á México; Miramon 
estaba aún en Lagos el 12 de Julio, de donde saU<5 para León 
el 17; en Zacatecas seguia Ortega reuniendo recursos para con- 
tinuar la campaña, y llegd á Aguascftl lentes i fines del mismo 
mes, reuniéndosele fuerzas de San Luis Potosí. 

Carbajal ocupd 4 San Martin é impuso á los vecinos un prés- 
tamo de 2,000 pesos, y por el camino de México á Toluea na* 
die podia transitar siu ser asaltado, presentándose las guer- 
rillas hasta en las garitas de la capital. 

D. Manuel Doblado fué nombrado gobernador del Estado 
de Guanajuato por la legislatura reunida en Pénjamo, después 
que fué absuelto en un consejo de guerra que se le formd con 
motivo de la capitulación de Romita. Muchos oficiales espa- 
ñoles pasaron al servicio del ejército reaccionario, por lo que 
los periddicos liberales llegaron á aconsejar á sus partidarios 
que hicieran males á los sdbditos de España. Algunas esca- 
ramuzas eran ejecutadas por los beligerantes, como la de Ce- 
laya, donde el general Al&ro hizo retirarse á la fuerxa de 
Berriozábal. 

Una circular firmada por el ministro Ampudia, dispuso que 
todos los agentes de la revolución respetaran á los extranje- 
ros, y para que en las poblaciones ocupadas por los constitu- 
eionalistas no hubiera incendios ni saqueos, debia pers^uirse 



Y REVOLÜOIONBS DKL ESTADO DE TSRACRUZ. 339 

á las guerríUfis qae los cometieran; también di<5 Juárez un de- ^°^^ 
oreto deelarsuido qae serian jnasgados como conspiradores cuan- 
tos individnos cooperaran i la realización de cualquier préstamo 
á contribución impuesta por los reaccionarios^ debiendo pagar 
los desobedientes el doble á los liberales el dia que triunfasen* 

Todos los peri<$dicos liberales aseguraban que era inminente 
la pronta caida del gobierno reaccionario y que ya iba á ter- 
minar el largo período en que tan solo se vid la ruina del país, 
animándose desde los notables triunfos de Pinos, Ixcuintla y 
Penaelas, y desde las retiradas de Yeracruz y Sayula; prome- 
tian que la tranquila voz de la ley fundamental de 1857 reem- 
plazaría al estruendo y al estrago.de la guerra ciril, por la lu- 
cha pacífica de las elecciones, de la prensa y de la tribuna, pu- 
diendo el C(5digo ser reformado conforme á las exigencias que 
la opinión pública manifestara; sostenian que el triunfo de los 
liberales no seria el de un partido y que iba á cesar la perpe- 
tuidad de un individuo en el gobierno, y á perecer para siem- 
pre la dictadura y la opresión. Las esperanzas del partido 
liberal se sostenian no obstante que España, Inglaterra y 
Francia amenazaban al gobierno de Juárez y que la prensa 
de los Estados-Unidos acusaba á este y á sus ministros de 
ineptos. El gobierno de Yeraciuz sostuvo contra el parecer 
del ministro Pacheco, que la barca 'Concepción" era buena presa. 

El vacio que en el cuerpo diplomático que reconoció á los 
reaccionarios dejd el ministro de losEstados-Unidos, fué Henado 
posteriormente por el ministro de Prusia y el embajador de Es- 
pana» cuyas dos naciones, así como Inglaterra, Francia, Gua- 
temala y el Ecuador, siguieron reconociendo al gobierno ema- 
nado del plan de Tacubaya, aunque el gobierno ingles vacild 
y tuvo intenciones de reconocer á Juárez desde que llam<5 á 
M. Otway. Mac Lañe se fué para los Estados-Unidos á prin- 
cipios de Agosto. 

Habiendo sido capturado en el interior por J. M. Garbsgal 



340 mSTOBIA DB JALAPA 

I8fí0 ^^ obispo de Guadalajara Espinosa» dispaso D. Santos Dego- 
llado que quedara en libertad, no siendo entonces posible juz* 
garlo por las circulares en que promovió y fomentó la guerra 
civil. 

Gutiérrez y Vicario derrotaron en Cuantía á una considerable 
fuerza de Alvarez, cuando ya todo el Sur estaba por la Cons* 
titucion ; esta derrota retarden un poco el desarrollo del plan 
de los liberales para tomar la capital, que t^nsistía en dete- 
ner á Miramon en Lagos con sas fuerzas y arrojar las demás 
del Sur y el Oriente sobre la capital y A. Carbajal desterraba de 
-Pachuca á los frailes de San Francisco. 

El general Robles salid de Jalapa el dia 30 de Julio y ll^ó 
á México el 6 de Agosto, quedando en su lugar el general 
Noriega; en Veracruz fué puesto en prisión el Sr. Haro y Ta- 
mariz que acababa de desembarcar; fuerzas considerables del 
Oriente amagaban á Chalchicomula y Tehuacan, habiendo sa- 
lido Negrete de Orizava á oponérseles. 

Las disensiones entre Carbajal y Moreno y entre Méndez y 
Alatriste hablan concluido, uniéndose estos dos en 2iacapoax- 
tla y haciendo aquellos juntos algunos expediciones: pero aún 
en Yeracruz existia un germen temible de desunión entre 
los partidos de Juárez y de Lerdo, siendo el de Zamora el 
que conservaba el equilibrio; también continuaban en la fron- 
tera septentrional los disgustos entre Y idaurri y Zuazua con 
Degollado y Aramberri. 

Colocado Miramon en Silao y Guanajuato á principios de 
Agosto, González Ortega pas(5 á Lagos, y estando aquel en 
León desaparecid de ahí Zuloaga el 3 de Agosto, sin saberse pa- 
ra donde habia ido, lo cual puso en alarma al presidente sus- 
tituto, quien mandd que en la capital se reuniera el Consejo de 
Estado y resolviera lo que fuera conveniente* El asunto no 
podiá ser mas grave para los reaccionarios, se trataba de la 
desaparición del presidente que habia nombrado al sustituto 



Y BEYOLUCIONSB DEL ESTADO DB VERACBÜZ. 341 

y que con el mismo poder podría destituirlo derogando el ^ggQ 
decreto de 31 de Enero de 1859 y se temia que fuese á nom- 
brar otro presidente sustituto, con lo cual ya tendríamos cua- 
tro. £1 Consejo de Estado resol vid que de cualquier modo 
Miramou quedaria de presidente y que se debia desobedecer 
todo lo que mandara Zuloaga, teniendo presente el bienestar 
de la nación, y que al sustituir á este con Miramon, se habia 
cumplido con una necesidad y con un deseo de la opinión pú- 
blica; que la falta del uno no entrañaba la cesación del 
otro no habiendo una ley que lo expresara, ni un principio que 
lo estableciera, y por el contrario, la necesidad y la conve- 
niencia pedian que continuara Miramon en la presidencia. 
(Agosto 7). Los partidarios de éste recordaron que habia 
tomado el poder limitándose él mismo el tiempo hasta que 
estuviera paciñcada la república, y como esto aun no se lo- 
graba, debia seguir. 

González Ortega, reunido con Zaragoza y las fuerzas de 
Antillon, Doblado, Berriozábal y otros, avanzd de Lagos sobre 
Miramon, quien los esper<j en las lomas de Silao, siendo der- 
rotado el 10 de Agosto, y al dia siguiente Wegó á Querétaro y 
en la noche á las diez y media á México; los constituciona- 
listas tenian 9,000 soldados y Miramon poco mas de 4,000, 
ejecutándose por ambas partes hechos esforzados; Miramon 
permaneció en el campo de batalla hasta que vid sin reme- 
dio el mal. 

En la tarde del 9 habia habido un ligero tiroteo entre las 
fuerzas de Miramon y las de Ortega en las inmediaciones de 
Silao, y en la mañana del 10 las primeras formaron en batalla á 
orillas de la población y comenzó el combate á las seis jugan- 
do mas de 50 cañones por ambas partes; á las 7 tomd parte 
la infantería y un cuarto de hora después fué deshecho el 6."* y 
dispersado por una sección de caballería^ poco después fué 
completa la derrota de los reaccionarios, salvándose Miramon 



S42 HISTORIA DE JlIJUPA 

1860 con difionltad. Dos generales reaocioaarios fiíeron heridos y 
presos los generales Ordofiez y Beyes. 

González Ortega se había movido el 8 de Lagos á León, y 
Á la nna de la noche del 9 se había puesto frente i la lona qne 
ocupaban las faerzas de Míramon, y después de un reconocí- 
miento conocid que tan solo por el camino nacional podía lle- 
var su artillería; pero estaba dominado completamente por las 
baterías enemigas y los llanos convertidos en atascaderos é 
intransitables, aunque por la noche consiguió colocar fuerzas de 
consideración en los flancos del enemigo. 

Doblado, Carbajal y Berriozábal tomaron parte en aquella 
jornada, cuyo éxito se debid principalmente á Zaragoza. Gua* 
najuato fué ocupado desde luego habiendo pretendido hacer 
alguna resistencia el gefe Várela. El 11 entraron allí Gonzá- 
lez Ortega y Zaragoza y después el grueso de las fuerzas ha- 
ciendo avanzar las caballerías á Irapuato. Por esos días mu- 
rí(5 2iuazua cerca del Saltillo, asesinado por una partida de los 
que antes militaron i sus órdenes. 

José María Carbajal era el segundo en gefe del ejército y 
D. Ignacio Zaragoza el cuartel-maestre; venían con ellos loa 
coroneles Francisco Lamadrid, Ignacio Orozco, Nicolás Bé- 
gules, Silvestre Aranda, Francisco Alatorre, Jesús R. Macías, 
J. M. Cheesman, Eugenio Castro, y los tenientes coroneles 
Sánchez Román, Basilio Savinon y Ramón Marroquin; ejercid 
las funciones de comandante general de artillería D. Julián 
Gómez y Llata y de mayor general de la misma arma D. Anto- 
nio Alatorre. 

Las fuerzas de González Ortega se titulaban: ^'BivisioDes 
unidas de Zacatecas y Michoaean," habiendo sido dirigido i 
Huerta el parte de la acción de Silao, y otro i D. Santos 
Degollado; en Guanajuato apareció el ^'Girondino," periddico 
de los liberales y di^^ano de Doblado, y á esa ciudad llegd el 
general en g^e D. Santos Degollado. 



Y RSVOLUGIONBS DEL ESTADO DE TBRAGRÜZ. 343 

Con motiro de los sacesos de' Silao expidid La Llave nna 1860 
proclama recomendando á los gobernadores de los Estados que 
armaran las guardias nacionales, y aprovecharan el entasías- 
mo q«e iba i cansar la noticia deníchos tan plausibles. 

Luego que Ifiramon Uegd Á la capital reaníd á los ministros 
en junta, para tratar lo que debia hacerse, y en ella se acordd 
que el 13 dejaría el general la presidencia, entrando á susti* 
luirlo, mientras se designaba el presidente, el Lie. D. Ignacio 
Pavón que lo era de la Suprema Corte, con arreglo al artículo 
1.* de la ley de 27 de Enero de 1859; ademas, como en los 
artículos 3.* y 4.* se disponía que en casos como el que se pre- 
sentaba, el depositario del poder ejecutivo convocaría i los re- 
presentantes de los Departamentos nombrados en 21 de Enero 
de 1868, llenando las vacantes que resultaran, y que la junta 
así convocada y con asistencia de las tres cuartas partes de 
sus miembros procedería en escrutinio secreto y por mayoría 
absoluta de votos i elegir presidente de la república, Mira- 
xnon Uend la lista de dichos representantes y los convocd para 
que el 16 tuviera lugar el nombramiento de presidente. 

Miramqn expuso las razones que le habían asistido para di- 
sentir del parecer del consejo acerca de que él debia continuar 
en la presidencia, siendo una de ellas el que Zuloaga no po- 
dría conservar indefinidamente el carácter de presidente de la 
república, y dijo que era necesaria una ley que determinara 
la manera de cubrir la falta absoluta del presidente interino, 
y que ya había manifestado los males que traia á México el 
cambio violento de los gobernantes. 

Insitalada la junta en el salón del antiguo senado á las cua- 
tro de la tarde del 14, eligid presidente de ella al Sr. D. Teo- 
dosio Lares, y secrétanos á los Sres. D. Mannel Larrainzar y 
D. Mariano Icaza; la junta acordó proceder en el acto i la elec- 
ción de presidente interíno de la república, y recayó en el ge- 
neral Miguel Miramon por 19 votos de los 23 vocales presen- 

XOMO V. 



844 aiSTORIA BK JALAPA 

1860 tes, habiendo obtenido nn voto D. José I. Pavón y aparecido 
tres cédulas en blanco. El resaltado de la elección que desde 
antes se conocía, fué muy aplaudido en las galerías que estaban 
llenas de gente cohechada, que victoreó repetidas veces al ven- 
cedor de Ahualulco y San Joaquin. una comisión compuesta 
de los Sres. Sagaseta, Mora y Villamil, Regules, Gárate y Cam- 
pos, pasó í comunicar á Miramon el voto de la junta, suspen- 
diéndose entretanto la sesión que volvid á a^brirse pocas horas 
después, prestando ante ella Miramon el juramento, y pronon- 
cid el discurso de estilo en tales casos, el cuaJ fué contestado 
por el Sr. Lares. Con esta farsa se creyó que ya tenia nn ca- 
rácter legal el gobierno reaccionario, que habia carecido de 
él desde que se instaló en 1858. El nombramiento fué publi- 
cado por bando nacional, y el Sr. Pavón tan solo permaneci<í 
en el puesto algunas horas. 

Hubo Te-Deum, siendo recibido Miramon por el arzobispo 
en la puerta de catedral. Siguieron las felicitaciones, y en el 
discurso con que á ellas contestó Miramon, terminó de esta ma- 
nera: "Señores, no es de almas nobles dejarse abatir por la des- 
gracia; señores, ánimo; ya triunfará la cansa santa que defen- 
demos, ya se pondrá México en caminq de ocupar un Ingar dis- 
tinguido entre las naciones cultas." Palabras que cansaron 
sensación pronunciadas con entusiasmo, convicción y enerjía. 

El gefe Tomas Mejía se retiró á la Sierra para levantar gen- 
te que le ayudara á continuar sus trabajos en favor del retro- 
ceso, y cfeyóse que México estaba como en 18§7, pero la si- 
tuación era muy diferente. 

Las fuerzas vencedoras en Silao avanzaron sobre Querétaro 
aumentando su número, y contra todo lo que se esperaba nin- 
gún movimiento se hizo en la capital en favor de la constita- 
cion, según se habia creido desde que se supieron los acón* 
tecimientos de Silao. 

Inmensa fné la sensación que estos causaron por toda la repu- 



T RSVOLÜOIONES BEL B8TAD0 BB VERAORÜZ. 345 

blica, 7 cuando se creía que al fin cederían los reaccionarios se 1860 
vid que con mayor enerjía apelaban á la leva para aumentar su 
filas, 7 que dictaban disposiciones para nuevas operaciones mi- 
litares, buscando recursos para ello. Fueron llamadas las tro- 
pas de Oriente, y por esos días atacaron los constitncionalistas 
á Coatepec, retirándose al ser auxiliada la villa con tropas de 
Jalapa; esta ciudad fué evacuada el 20 de Agosto; quedando 
la fortaleza de Perotó de punto avanzado de los reaccionarios, 
y también Orizava fué abandonada por las tropas d.e Negrete, 
y ocupada por las que mandaba Landa. 

Muchas prisiones se hicieron en la capital, entre ellas las de 
los Sres. Zamacona, Guzman y, Robert. 

Miramon nombr(5 un nuevo gabinete compuesto de los Sres. 
Juan N. Almonte, de relaciones; Isidro Diaz, de gobernacion;^ 
Teodosio Lares de justicia, encargado interinamente de rela- 
ciones; TedfiloMarin, de fomento^ Antonio Corona, de guerra, 
7 Gabriel Sagaseta de hacienda; todos, excepto el primero que 
estaba ausente, prestaron juramento el dia 19. 

Entonces la plaza de Oaxaca habia sido nuevamente sitiada 
por laa fuerzas liberales, 7 tomada el 11; Querétaro fué deso* 
capada por el gobernador 7 comandante general Escobar, que 
se veplegd & México, 7 ocupada por la vanguardia de los 
liberales, que 7a se hablan movido por Gelaya dejando á Silao 
7 Gaanajuato, tra7endo bastante artillería, sin que Miramon 
tuviera fuerza alguna que lo auxiliara ademas de la bri- 
gada Robles, estando detenidas por grandes masas de libe- 
rales las de Guadalajara 7 Oaxaca que era todo lo que habia 
quedado, 7 solamente la capital tuvo que hacer frente i las 
fuensas del interior, 7 fué llamado de nuevo Márquez á que 
prestara sus servicios. Habiendo salido de la prisión este 
general, por acuerdo de la Suprema Corte, recorrid con Mira- 
mon las fortificaciones. 

El embajador español escogió para presentarse aquellos mo- 



346 BIBTOSIA DB JALAPA 

1860 mentos en que agonizaba el partido reaccionario, y fiíé reciiri* 
do el 22 de Agosto, haciendo la comitiva una rídfcala marciía 
al rededor de la plaza de armas, y en palacio raras y empala- 
gosas ceremonias. El carruaje donde iban el embajador y el 
Sr. Mangino fué tirado por seis caballos frisónos. Bo el dis- 
curso que pronuncid el Sr. Pacheco habld de la independen- 
cia de México, y de que esta nación y España debían verse 
como hermanas. 

Ortega pasd una circular fechada en Querétaro á los repre- 
sentantes de las naciones amigas; en ella decia que tenia <jr- 
den de tom^r i Méx ico por la fherza de las armas, y que do 
era responsable de los daños y perjuicios que resultaran i los 
subditos extranjeros residentes en la capital. Situd en aquella 
ciudad sus tropas,que llegaron i 7,000 soldados con 28 piezas 
de artillería, siendo una gran parte de las fuerzas organizadas, 
soldados del ejército hechos prisioneros en las tres acciones 
perdidas por los reaccionarios. Ortega puso en libertad i ios 
prisioneros de Silao, y Degollado le reconvino y mandd qne 
todos los gefes y oficiales reincidentes fueran pasados por las 
armas. 

Gronzalez Ortega fué declarado benemérito del Eñtado de 
Zacatecas, por decreto del gobernador D. Migael Au.Ta, y 
nombrado general de brigada por el gobierno de Veracruz con 
fecha 22 de Setiembre. 

En Guanajuato se separaron de los constitucional ist as Ia£ 
fuerzas tamaulipecas mandadas por José M. Carbajat, y por 
esos dias los ministros de Francia é Inglaterra volvieron á 
insistir en que se hiciera una transacción. 

Escase^índose los víveres en la capital, cuya entrada impe- 
dian las guerrillas, la autoridad did disposidones paraqoe 
llegaran; á fines de Agosto carecía México de comanicacío 
nes con el interior y con Yeracruz, habiendo sido interrom- 
pido el servicio de las líneas de diligencias; faé oortedo por 



T RB70LV0I0NE8 BEL SBTABO DS YERAGKÜZ. 347 

una ancha za&ja el camino de Pnebla á México j arrojaron 1860 
las gaerrillaB liberales gruesos árboles sobre la vía; entonces 
se le prohibid á la prensa hasta la publicación de noticias lo- 
cales relativas á la campana qae Miramon resolvió que fuera 
en el Valle de México, y de esta ciudad salieron muchos li- 
berales para presentarse en el campo de los vencedores, cuan- 
do hasta hacia poco se hsbian limitado á desear el triunfo de sus 
ideas. Los conservadores no escaseaban las funciones de igle* 
8ia pidiendo el triunfo de su partido. 

Poblaciones hubo, como la de Tulancingo, que presentaron 
á los liberales una resistencia herdica digna de mejor causa; 
muchas &milías de allí y de Cuernavaca comprometidas con 
la reacción llegaron á la capital. 

Al observar la tenacidad del partido reaccionario, no podia 
menos de preguntarse en nombre de qué principios y con qué 
razón luchaba, estando derrotado por todas partes; causas per* 
sonales é intereses materiales eran ya tan solo el objeto de una 
defensa que no podia menos que ser insensata, mientras que 
la revolución tenia un carácter notable de grandeza y po- 
pularidad; apoyada en los principios mas saludables y trascen- 
dentales del orden social y político, venia con la misión de sus- 
tituir la ley al capricho, á libertar al pensamiento, ofrecía pers- 
pectivas de libertad al comercio y la industria, y restaurar 
la soberanía de la razón y de la justicia, y entre la revolución 
que traia estas miras y la reacción que defendía aquellos inte- 
reses, era fácil comprender cuál triunfaría y se necesitaba mu- 
cha obcecación para no confesarlo. 

Llegadas á México las brigadas de los generales Chacón y 
Outierrez, pasd una sección á expeditar el camino entre la ca- 
pital y Puebla haciéndolo con facilidad; el 3 de Setiembre en- 
traron á México las brigadas de Robles y Negrete, compuestas 
de los mejores cuerpos del ejército reaccionario; á la cabeza de 
ellas se presentd el Sr. Robles y pasaron frente á Palacio, don- 



348 HISTORIA DB JALAPA 

1860 de estaba Miramon; entonces comenzaban i llegar á Gaaniitlan 
las avanzadas del ejército qae ocupaba á Qaerétáro 7 San Juan 
del Rio. 

A la salida de las tropas de Bobles entraron & Jalapa los 
liberales, que según hemos dicho tenían su cuartel general en 
Tlacolulam, y en estos dias el ministro de gobernación del go- 
bierno constitucional mandd reinstalar el ayuntamiento nom- 
brado por la junta de compromisarios en Febrero de 1859, r 
disuelto por las ñierzas reaccionarias el 24 de Abril del misrao 
ano. Esta I. corporación fué presidida por el Sr. D. Joaquín 
V. Quíroz, alcalde 2.*, quien quedd nombrado por el mismo mi- 
nistro La Llave tesorero y recaudador municipal. Se repar- 
tieron las comisiones permanentes, se nombraron los gefes de 
cuartel y el jurado de calificación para la guardia nacional v 
los alcaldes de los años anteriores fueron llamados por el mi- 
nisterio de la ley i ocupar sus puestos. Reasumió los mandos 
político y militar el teniente coronel D. Joaquín Herrasti. 
hasta el 31 de Agosto que tomd posesión de la gefatura el Sr. 
D. Manuel Cossa, por drden del gobierno, prestando el ju- 
ramento de guardar y hacer guardar la constitución de 57. 

El ministro La Llave decretó que todo aquel que reconocie- 
ra en sus propiedades capitales de manos muertas, pagara an- 
ticipadamente los réditos de un año, y que todos los particu- 
lares entregaran las afmas y municiones que tuvieran en su 
poder. 

Cc5rdova y Orizava solicitaron del gobierno de Veracrui 
que los bienes del clero existentes en ambas poblaciones, se 
aplicaran al establecimiento de un ferrocarril entre el puerto 
y ellas. Lo mismo pidid el ayuntamiento de Jalapa, querien- 
do que los $400,000 de aquella procedencia, en cuya cantidad 
se valuaba los bienes del clero no adjudicados en esta ciudad, 
se destinaran i comenzar uno que pasara por ella. Tales pe- 
ticiones quedaron sin efecto. 



T REVOLÜOIONES DBL EBTABO DB VERÁORÜZ. 349 

El gobernador Zamora hizo algunas concesiones á la empre- 1860 
sa del ferrocarril de Veracruz (Setiembre 8), desaprobé que 
se distrajeran de su objeto los fondos destinados á la obra del 
palacio de Jalapa, y aprobd el nombramiento hecho en el Sr. 
Maldonado para la secretaría del ayuntamiento; pidió á Jalapa 
60 hombres para forjnar un batallón que debía llevar el nom- 
bre del Estado, debiendo tomarse para ello los desertores, 
vagos, y casados sin hijos ni familia que sostener, y regla- 
mentó el modo de proceder al llamamiento de los facultativos, 
para que estos reconocieran á los heridos en el hospital. 

También á Puebla llegaban familias reaccionarias de Oriza- 
va, Cdrdova/Tehuacan, Acatlan, Atlixco é Izácar. Evacua- 
da Toluca con anticipación fué desde luego ocupada por los li- 
berales, llegando á ella poco después Berriozábal, y también 
de allí emigraron algunas familias para la capital. Para socor- 
rer á tantos emigrados fueron creadas juntas de beneficencia 
en todos los cuarteles mayores de la ciudad. También entra- 
ron á la capital los restos de las fuerzas que ocuparon á Oa- 
xaca, y á esta ciudad mand(5 el gobierno de Yeracruz el grado 
de coronel para el gefe Porfirio Diaz. 

Los soldados de Garbajal se hicieron dueños de unos docu- 
mentos auténticos del arzobispo y del provincial de Santo Do- 
mingo, que hicieron conocer cuanta era la ceguedad del clero, 
pues facultaban á sus inferiores para tomar los tesoros de la 
Iglesia con objeto de continuar la guerra, y otros en que Mira- 
mon daba instrucciones á Ayestaran sobre el reparto de 
200,000 pesos que debia recibir del clero de Puebla. Los prin- 
cipales documentos relativos á esto fueron publicados en el pe- 
riódico oficial de Tlaxcala. 

Míramon organiz(5 sus fuerzas en tres divisiones al mando 
de los generales Robles, Márquez y Mejía, y las brigadas res- 
pectivas al de los generales Oronoz, Negrete, Yelez, Calvo, 
Cruz y Chacón; D. Manuel Noriega fué nombrado gefe de 



350 HISrOilIA BB JAJuAJBtX 

1860 ^^^^ Mayor, D. Mariano Beyes oomandunte geseiml de in- 
genieros j de artillería D. Santiago Cuevas; aposentador ge- 
neral D. Bafael Benavides, comisario .D. Mauro G-iido, j 
auditor general el Lie. D. Mariano Biyadeneyra^ 

Los liberales que ocupaban á Toluca estabMi mi coftiútoa 
alarma, y aun llegaron i abandonar la fundad al saber qoe 
de la capital salían contra de ellos las fuerzas reacei<Miarta5. 
En todas las poblaciones del Interior que iban oenpando los 
liberales, eran publicadas las leyes sobre naeionaiizfion de 
bienes eclesiásticos, inatrímomo civil, excfamstaracioa de reli* 
g^osos y otras. 

También cerca de Puebla se renuteron fuerzas líbenles qac 
la amagaron, y Ortega no pudiendo moverse de Qaerétaro 
por falta de recursos, pasó á Guaaajuato para buscarlos. Do- 
blado marchd para Gnadalajara, y quedd de gctiemaáor de 
Guanajuato D. Juan Ortiz Careaga. 

Para proporcionarse recursos fueron ocupados cérea de Sao 
Luis Potosí, en Laguna Seca, en 9 de Setiembre los fiMidos que 
en conducta iban para Tampico, cuya suma a8cendí<$ á un mi* 
Ilon y cien mil pesos que ya habia pagado el 8 por 100 de de- 
rechos. Esto causd grande alarma en el comercio tan abatido; 
dichos caudales habian salido de Guanajuato y Zacatecas, y el 
despojo tuvo lugar después de haber partido la conducta de San 
Luis, donde el comercio habia puesto también algunos fondos. 

El gefe eonstitucionalista encargado de ellos era el genenl 
Ignacio Echeagaray, quien recibió órdenes de D^oUado por 
conducto de Doblado para tomarlos. 

La mayor parte de aquellos caudales eran pertenecientes 
i subditos extranjeros, y con ello se acabó de afirmar el pen- 
samiento de los gobiernos europeos acerca de intervenoion en 
los asuntos de México. 

El dinero fué llevado i Lagos, y ahí dedard Degollado que 
lo ocupaba por considerarlo indispensable para la causa libe* 



Y RBVOLOOIOKSS BKL B8TAB0 2>K YERÁCRÜZ. S51 

ral; Degollado ofrecíd qae todo seria pagado cuando trianfase 1860 
la causa liberal, y repartió el dinero para culy^ir el presu* 
puesto de las brigadas, no obstante las reclamaciones de los 
cónsules . extranjeros. El comercio que tanto habia sufrido 
durante la guerra civil, se alarmd con justicia de lo que pasaba 
en el interior, y formd contraste la conducta observada por 
los liberales con la de Miramon, que después de ser derrotado 
en Silao hizo custodiar por sus fuerzas caudales que pasaban 
de 4 millones é iban con destino á Yeracruz. Los dueños 
de los caudales tomados en Laguna Seca firmaron una pro- 
testa. 

En Yeracruz fué muy mal recibido el escándalo ocurrido en . 
Laguna Seca que deshonri5 al partido constitucional ista y trajo 
nuevos embarazos y complicaciones. Doblado llevd á Guada- 
lijara $200,000 provenidos de la conducta, otros 200,000 
fueron repartidos en Lagos á diversas brigadas del ejército fe- 
deral; 400,000 fueron enviados á San Luis, devueltos á los in- 
glews por súplicas del Sr. Gl en nie, y quedaron i Degollado en 
Lagos 300,000. 

Ya en este tiempo se habia firmado una convención entre 
Kgpana, Francia é Inglaterra,, para intervenir en los asuntos 
de México aun sin consentimiento de los Estados-Unidos, to- 
mando cierta parte en ella también Prusia; habria un armisti- 
cio de un año y durante él sería llamado el pueblo mexica- 
no á que señalara los principios que habían de servir de bases 
al gobierno, sancionando lo resirelto las potencias mediadoras. 
Los motivos de la conducta seguida por aquellas naciones fue- 
ron dados al gabinete de Washington y consislian en la debili- 
dad que en Méxicc» hablan guardado los dos partidos que ha- 
bían estado en equilibrio, y el hecho sabido de que ni los Es- 
tados-Unidos ni España, quisieron por sisólas verificar la in- 
tervención. 

En Yeracruz no solamente se temía de España por el asun- 

TOMO V*— 45 



362 OISTOBIA DB JALAPA 

1860 to de la barca "Concepción^* qué fuÓ declarada éolpitbte por 
los tribunales, sino también porqué ñi6 necesario suspender 
parte del pago de las convénciohes por carecer ahí de fondos 
el gobierno* EntoütSes hablan dejado á Yerácí^z los buques 
"Berenguela/' "Veláscó" y ••Alcedo," quedando la '•Petroni- 
la," y la "Isabel la Gátdlicá." Del puerto salid para gober- 
nar á Oáxaca ^\ Lie. D. ManAel Ruiz, nombrando en su lugar 
kninistro áD. Juan A. de la Fuente. En íad aguad de YieracTHz 
estaban los buqués norteiimeríéanos ^'Sabina," 'Tonhatan/' 
la fragata '"Susquehátiña," la cáSmiérá "Pócahmitas," la cor- 
beta "Savannah," el trasporte ''Suly," el •*Brooklin,'' j eran 
esperados otros ocho, i más de dos españoles y nn frbnces. 

Al ver las numerosas fuerzas natales que tos Estados-Uni- 
dos mandaron á nuestros puertos para proteger los intereses 
de sus ciudadanos, era de treerse que aquélla república tuvie- 
se en la nuestra porción de capitalistas, banqueros, n^ocian- 
tes y toda clase de industriales, cuyas pet^onas neccfsitaban una 
fuerza inmensa dé protección; pero pasaba todo lo contrarío, 
pues aunque una vea llegaron á diez las casas de comercio 
norte^americanas en la capital, en esta época do existia ja 
mas que una sola, y era tan reducido el bútnero de indnstríales 
ciudadanos de aquella nación en la tihestra, que no llegaban i 
200, y solamente en los puertos y la frontera del Bio Bravo 
habia algunas casas de comercio que figuitibafi |)0eo en los ne- 
gocios de este ramo, y para proteger él número taa corto de 
personas é intereses no era necesario tanto aparato y osten- 
tación de iberzas, pues casi nunca súfrüm, como se vi<$ en el 
suceso de Laguna Seca. 

fil 6 de Octubre una fuerza de Puebla quiso sorprender 
en la madrugada á las fuerzas líberaleé que sé hallaban en !nax- 
cala á las drdenes del coronel Pedro Lira, pero casualmente 
habia salido este á explorar el camino y batfdose con una 
avanzsyia en el cerró de Azotla; fueron rechazados los qne 



T REVOLU01O2(B8 I>£L ESTADO I>B VSRAORÜZ. 353 

• • • 

atacaban y se retiraroa después de haber saqueado la ciudad. ^ ^ 
EU 9 del mismo mes volvid á intentar otro golpe sobre Tlaxcala 
el coronel Montano, y descubiertas sus intenciones fué tam- 
bién derrotado. 

D. Santos Degollado dio un manifiesto aqerca de los suce- 
sos de Laguna Seca, asumid la responsabilidad de ellos, y des- 
tin<5 á los subditos británicos una parte de los caudales toma^ 
dos ; aleg(5 como causa para la ocupaclou de la conducta, la 
necesidfid que habia de repuraos. Los reaccionarios solemni- 
zaron coi^ mucho entusiasmo el 27 de Setiembre, y pocos . dias 
después fué sorprendida Tpluca por ^1 general Bruno Agui- 
lar. 

El comercio extranjero que habis^ 9Í4o favorable i la revo- 
luciop liberal y hostil á la causa ]r^ccionaria, en esta vez se 
manifestd enemigo de i^quella, y mas los españoles, franceses 
y al^m^nes, á quienes no se devolvid su dinero. 

Dí^oUado se hizo criminal por exceso de patriotismo, auto- 
rizando la ccupiacion de los fondos de la conducta de Laguna 
Seca, y cargd la responsabilidad dé un 9,cto que su gobierno 
qo podia aprobar. 

De Perqjte sali|5 para la villa de Tezuitlan el coronel Álator- 
re á expedicLonar con 300 hombres, que fueron derrotados y 
preso el que los mandaba, fué conducido á Yeracruz; en Jala- 
pa fué rematado el edificio llamado de San Ignacio. El Sr. 
Mata regresd i Yeracru;; y Jalapa, coincidiendo su vuelta con 
la ida del minisJtro Mac~LanQ. Vuelto el Sf. Ocampo al mi- 
nisterio de Eeh^ciones, y habiendo renunciado Ampudia el 
de la Guerra, fué ocupado por La Llave y Juárez quedd des- 
pachado en Hacienda. Ampu4ia salid para Orizava á poner- 
se al frente de la breada de Oriente destinada á hostilizar 4 
Puebla, y á Perote pe acercaron la^ fuerzas mandadas por los 
gefes Camacho y HerrasU. 
D. Nabor Naphegui pidid al ayuntamiento de Jalapa^ en 11 



354 HISTORIA DB JALAPA 

1860 de Noviembre que lo secundara para solicitar del gobierno cons- 
titucional que se abriera una vía férrea entre Veracra* y Jala- 
pa, aprovechando la ventajosa situación de la cañada de Ixta- 
pam, y así se hizo, pero interviniendo el Sr. La Llave, todo 
qued(5 en proyecto. 

El 27 de Noviembre toma posesión de la gefatora política 
del cantón de Jalapa el Sr. D. Manuel B. Gallo, nombrado por 
el gobierno de Veracruz; prestó el juramento de estilo y pronon- 
ció un discurso que fué contestado por el presidente del ayun- 
tamiento D. Joaquin Quiroz. Mandd el Sr. Gallo que los pa- 
dres de familia enviaran i la escuela i sus hijos 6 de lo con- 
trarío que fueren apremiados por la autoridad; nombrd al 
facultativo D. Manuel Camargo para que hiciera las califica- 
ciones médico-legales, concurrid á las fiestas religiosas de 
Diciembre con una comisión del ayuntamiento y en el ano si- 
guiente llevd i cabo algunos trabajos que lo han hecho acree- 
dor i la gratitud de los jalapeños. En Jalapa se publicaron 
las leyes de reforma, y en Morelia y otros Estados se daban 
disposiciones relativas á los bienes nacionalizados. 

El general Quijano fué i ofrecer su espada i los liberales en 
Querétaro, y con los recursos tomados en Lagos «vanzaron 
sobre Guadalajara el 14 de Octubre las fuerzas constitnciona- 
listas. 

Dejando algunas tropas en Querétaro dirigidse el grueso de 
las fuerzas liberales sobre Guadalajara al mando de Gronza- 
lez Ortega y Doblado, situándose el primero en San Pedro el 
23, habiendo tenido varios encuentros con fuerzas salidas de 
Guadalajara. 

Ortega tuvo el 25, una entrevista con Castillo que man- 
daba en esa plaza, y el 27 sé rompieron las hostilidades, ha- 
ciendo uso los que atacaban de horadaciones y minas. 

En dicha entrevista propuso Castillo que la constitución fiíe- 
ra reformada, formándose entre tanto un estatuto, y que fuera 



T tLKVOUJOlOlSMa BEL EBTAJOO DE YERAOUUZ. 355 

eliminado del poder D. Benito Juárez; Ortega queria que la 1860 
reforma del cddigo fuera hecha por el congreso con entera li- 
bertad, sin restricciones ni el estatuto que para nada serviria, 
y que el mismo congreso resolvería lo relativo á Juárez; por 
lo mismo nada se arregló. 

Poco podia hacer Miramon en favor de Guadalajara, j te- 
nia que esperar i que las fuerzas liberales la tomaran j vinie- 
ran sobre la capital, pero no se olvidaba de hacer alarde de 
las fuerzas que tenia, disponiendo qne oyeran misa en la plaza 
de Armas, para lo cual se colocaba el altar en el balcón prin- 
cipal de palacio. ^ 

Degollado no solo cometid la falta de Laguna Seca, sino que 
formd en Lagos un plan que llamd de pacificación, con objeto 
de imponerlo i los beligerantes, suponiendo que no estaban con- 
formes con la constitución de 57; el plan fué enviado á Gonzá- 
lez Ortega, quien reunid una junta de gefes que lo rechazaron 
con indignación. Degollado queria que el congreso que se reu- 
niera diese una constitución á los tres meses, bajo las bases de 
las leje3 de reforma, nombramiento de uo presidente por el 
cuerpo diplomático y representantes del gobierno liberal y 
reaccionario y que el electo no lo fuera Juárez ni Miramon. 

Por eso una circular del ministro de gobernación Empáran 
declard i D. Santos Degollado destituido del mando que. ejercía 
en el ejército federal. Dicha circular vino i manifestar la diver- 
sidad de aspiraciones que habia entre los liberales, y poca sen- 
sación hizo el que Degollado fuera destituido, pues hacia tiem- 
po que de hecho González Ortega era general en gefe de las 
fuerzas constitacionalistas. 

Los liberales atribuyeron i M. Mathiew ser el autor y causa 
del resbalón qne did Degollado. El encargado de los nego- 
cios de Inglaterra habia hecho nuevos esfuerzos para obtener 
la reconciliación de los partidos, y habia sometido i ellos pro- 
posiciones reducidas á lo siguiente: el cuerpo diplomático, obran- 



356 HISTORIA Sfl JALAPA 

1860 do en unión de un agente de cada uno de los partidos, nombra- 
ría un* presidente provisional j convocaria un congreso coosti^ 
tuyente para dar al pa^s una constitución sobre la base de 
libertad religiosa y civil. El gobierno de Yeracrujs rehosd ad- 
mitir estas proposiciones, j al ser frustradas sus esperansas, 
Mathiew eusayd el éxito con Degollado, que ignoraba la re- 
^ solución de su gobierno, y comunicd las propuestas i Gonza* 
lez Ortega, quien las rechazó; Degollado, como general ea ge- 
fe, no debi(5 someter las proposiciones á sus subordinados, antes 
de entregarlas á la decisión de su gobierno. 

Al someterse Degollado á la acción de los tribunales por el 
suceso de Laguna Seca, renuncid virtualmente á la alta posi- 
ción militar que ocupaba; pero el ataque i los capitales no hu- 
biera causado tantos males como la adopción del plan de La- 
gos. Increible parece que un hombre que habia mostrado tauta 
constancia hubiera escogido precisamente la víspera del triunfo 
de la constitución, para modificar su programa y cambiar una 
bandera por la que tanto habia trabajado aun en circoastan- 
cias dificilísimas, y con tal paso su popularidad recibid un 
golpe del que ya no pudo levantarse, pues no dejando s^is^ 
fecho á nadie la tentativa de transacción quedd aislado de to- 
dos. Aquel gefe olviden que solamente la legalidad podía sa- 
car á la república del caos en que se hallaba, y que todos 
los intereses l^ítimos se hablan subler^ido contra el estado 
de convulsión perpetua en que se hallaba nuestra sociedad. 

Destituido Degollado, le abandonaron casi todos sos amigos 
y se retird con dirección á Morelía, y ya hablan prot99¿a4o en 
contra del plan fuerzas liberales y los gobernadores de va* 
ríos Estados. 

Miramon se resolvid i salir del estrecho círculo que se habia 
trazado, y dispuso que Márqu» y Mejía salieran de México 
con una brigada sobre Querétaro, cuya ciudad evacuaron loa 
liberales mandados por Quijano y Berriozábal, sufriendo des- 



Y RETOLUCIONBS DEL ESTADO DE YKRAGRUZ. 357 

pojos algunas iglesias de allí; aquellos ocnparon á Qaerétaro ea 1860 
la tarde del 14, y por tod&s las poblaciones d donde llegaban 
declaraban la lev marcial. 

Mientras que en México se reía prd^iima la caida del go- 
)»ierno reaccionario, en la Habana se hacían api'edtos para or- 
ganizrf)r una éspedicion de 10,000 hombres con destino á nues- 
tro país, escogiéndose principalmente tropas aclimatudas que 
debían dirigiré sobre YeracrüE) nombraíbanse los regimientos 
y hasta las compañías destinadas á la expedición» y de Cádiz 
habían salido tropas ^ formando su vanguardia. Con esto 
apareci(5 mas de bulto la protección que el gobierno de Isa- 
bel II daba ala reaocion. Ifao-Lane Volvid i Yeracruz, 
do^dé ejer^id la influencia que su carácter personal y sus re- 
laeiones asteriores le habiata dado y con él llegaron el 15 
de Octubre en la fragata de guerra "Pawnee," el secretario 
de la legación d^ los Estados-Unidos M. de la Beiutrie, y el 
nuevo gefe de la escuadrilla Pendergrast. 

El encalado de negocios de Inglaterra Mathiew se dirigid 
i Jalapa, retirándose á esta ciudad la legación británica en 
obediencia de las drdenes de su gobierno, después de haberle 
cambiado algunas notas entre el Sr. Lares y M. Mathiew; tal 
paso fué dado por los nuevos actos cometidos contra subditos 
británicos, y por no haber sido atendidos los consejos de Ingla- 
terra en los asuntos de mediación. 

Para poder subsistir impuso Miramon una contribución ex- 
traordinaria del importe de un mes de las rentas que pagaban 
las fincas rústicas y ixrbanas, y senald la manera con que se 
debia cobrar; pero tal paso no hizo mas que acabar de decía- - 
rarle en contra á la sociedad toda, y precipitar un aconteci- 
miento qtie ya era tan necesario. 

Entretanto que todo esto pasaba en México, los Estados-Uni- 
dos tenian movimientos populares inusitados, pues al saberse 
que Lincoln habia sido electo presidente, la Georgia, la Caro- 




358 HISTORIA DB JALAPA 

1860 ^^^^ ^^^ ^^^ ^ ^*^^^ Estados ocurrieron i las armas, votaron 
armamentos, enarbolaron el pabellón de las palmas y obraron 
como si la seguridad nacional y la integridad territorial estu- 
vieran amenazadas seriamente ; la Luisiana se agitaba y el Ala- 
bama adoptaba un lengnaje amenazador, observando igaalcoa* 
dncta todos los Estados interesados en que sabsistieA la es- 
clavitud. 

La llegada i Y eracruz del minist!:o francés Saligny i fines de 
Noviembre, sirvid de tema á la disensión de la prensa liberal, 
manifestando esperanzas y temores, pues se creía que trs^ 
instrucciones para obrar en el sentido de la política observada 
por el encargado de negocios ingles; díjose que tenia opiniones 
liberales y que sin embaído no reconocerla al gobierno de Juá- 
rez, viniendo acreditado |icerca de Miramon, y se creia qae 
vendría obrando de acuerdo con los Estados-Unidos, en cuya 
república estuvo para conferenciar con el gabinete de Was- 
hington. 

Las fuerzas de Ortega que sitiaban á Gnadalajara ascendían 
á 1 7,000 hombres, y dentro de la ciudad se encontraron cerca de 
7,000; aquel general mandaba en gefe, y Huerta toda la ca- 
ballería. Las tropas enviadas por Miramon hacian esfuerzos 
para ayudar á los sitiados, pero ya nada consiguieron, llegan- 
do hasta Guanajuato, que abandonaron los liberales, y lu^ 
lo dejaron los reaccionarios y fué reocupado por los otroB al 
mando del general Echeagaray. 

Después de la victoria de Sílao en vez de caer sobre México, 
donde el partido conservador perdia la cfibeza y no contaba con 
elementos, se detuvieron los liberales en Querétaro s^nn hemos 
dicho, descansaron y resolvieron atacar á Gnadalajara, salvando 
una distancia tres veces mayor, y cansando sus tropas cuando 
México era lo que interesaba, con el pretexto de que Castillo 
amenazaba la retaguardia del ejército federal, sin reflexionar que 
el papel de amenazante represenítado por este general en Goa- 



Y REVOLUCIONES DEL ESTADO DE YERAGllUZ. 859 

dalajara, podia ser representado á su vez por Míramon eaMé- 1860 
xico, como en efecto sucedió, saliendo Márqnez con 3;000 hom- 
bres. Los sitiados lesistian y aun hacian salidas, como la ve- 
riñcada sobre el campamento de Rojas en Mexicalcingo. 

El sitio de Guadalajara era bastante estrecho i fines de Oc- 
tubre para que los del interior de la plaza pudieran recibir 
auxilios; ahí muñó el gefe Cheesman, oficial de los mas ins- 
truidos que habia en el campamento de González Ortega. A 
principios de Noviembre salid de México otra brigada para 
incorporarse á las fuerzas de Márquez, y contra estas se des- 
prendieron Huerta, Ogazon y Rojas, los que sufrieron algunos 
descalabros mas acS del puente de Tololotlan, y luego fué der- 
rotado el gefe reaccionario. 

Los liberales dieron un ataque formal el 29 de Octubre^ 
siendo tomado Santo Domingo y el Ciírmen, y i las ocho de la 
mañana tocd la plaza parlamento para arreglar un armis- 
ticio. 

El general Castillo, falto completamente de víveres y de 
municiones, y viendo sus filas completamente disminuidas por 
la deserción, el tifo y l«s bajas, celebrd con 21aragoza unos 
convenios, ratificados por González Ortega, en virtud de los 
cuales, ambas fuerzas beligerantes debian retirarse por rum- 
bos opuestos,, los sitiados al Poniente y los sitiadores al Oriente^ 
fuera de un radio de diez ó doce leguas de Guadalajara, que- 
dando esta plaza con el cariícter de neutral y en ella toda la 
artillería de Castillo; la guarnición que mandaba este gefe 
seria pagada por la comisaría del ejército constitucionalista,. 
j en el término de 15 dias dos comisionados de ambas partes,, 
reunidos en Guadalajara, arreglarían los términos en que la 
expresada guarnición habia de ser incorporada en las filas de 
los liberales, para que marcharan juntas i la capital, y si no 
se arreglaban, se romperían de nuevo las hostilidades. Las 

fuerzas de Castillo salieron por el rumbo de Santa Ana lie» 

voHo V.— 46 



360 HISTORIA DE JALAPA 

1860 vando sus armas sin cargar j sin parque, y las de González 
Ortega se dirigieron para el puente de Tol()lotlan,y derrotaron 
completamente días de Márquez el 10 de Noviembre; este ge- 
fe no supo los convenios hechos por Castillo hasta algunas ho- 
ras antes de ser atacado j asaltado por el grueso de los cons- 
titucionalistas. Márquez, Yélez y Mej{a escaparon y libaron 
á Querétaro. Castillo entrd á Tepic con algunas fuerzas y qne- 
áó de gobernador de Jalisco el Lie. Ogazon. 

Una parte de las fuerzas de Castillo se unid á las de Doblado 
y Antillon; otras violando el armisticio se dirigieron coa él i 
Tepic y muchos se desbandaron, llegando á México Márquez 
y Yelez. üraga volvid á mandar una división de constitncio* 
nalistas, no habiendo querido Zlaragoza que se volviera á en- 
cargar del empleo de cuartel maestre ni mecos de general en gefe 
jMiramon did un manifiesto expresando con franqueza el esta- 
do que guardaba su gobierno. El gobernador de Colima D. Ur- 
bano Gómez mandd confiscar los bienes pertenecientes al obis- 
po Barajas, pues eran responsables con sus bienes los que hu- 
bieran fomentado las revoluciones y ya lo habian sido loá del 
Sr. Muñoz Ledo. 

Los reaccionarios criticaron mucho á Castillo, ya porque no 
habia prolongado la resistencia hasta ser auxiliado por Már- 
quez, ya por no haber roto el sitio y procurado reunirse con 
los que le iban á auxiliar; porque no se acordd de estos en 
lo pactado ó de haber dado aviso anticipado, y también por- 
que no ahorra la sangre derramada si aquel había de ser el 
desenlace de los sucesos. Márquez dijo á Miramon que toda* 
via le garantizaba la victoria si concentraba en México los 
elementos de que aun disponía. 

Convenciéndose los reaccionarios que era imposible soste- 
nerse después de haber perdido á Guadalajara, convocd Mirt- 
mon una junta de las personas notables de la capital para 
que opinaran acerca de la manera de salvar la situación, r 



Y REyOLÜCION£8 DEL ESTADO DE YERÁORÜZ. 361 

reunida el 3 de Noviembre, nombrd una comisión encargada 1860 
de dictaminar sobre los medios que pudieran adoptarse para 
tan importante objeto. En aquella junta estuvieron el arzo* 
bispo, el obispo de Monterey, varios candnigos, muchos gene- 
rales y propietarios, y nada se determinó. El 5 de Noviem- 
bre tuvo lugar otra junta y se opind por que se defendiera 
México hasta el último extremo. 

Como se ve, desde la segunda retirada de Yeracruz gran* 
des desastres reemplazaron á los espléndidos triunfos obteni- 
dos antes por las armas reaccionarias, que sucesivamente fue- 
ron perdiendo los Departamentos hasta quedar por ellas sola- 
mente México y Puebla; preocupados los reaccionarios con 
las operaciones militares, y privados de las rentas públicas, te- 
niendo que hacer fuertes gastos, ningún sistema hacendario 
formaron ni tuvieron otro arbitrio para subsistir que las con- 
tribuciones forzosas de dinero, las que unidas á las impuestas 
por el partido liberal arruinaron muchas fortunas, y pusieron 
otras en grave é inminente peligro. 

Gomo Miramon carecía completamente de recursos, dispuso 
que el 1 6 de Noviembre el gefe de policía Lagarde invadiera la 
casa de M. Barton en la calle de Capuchinas con una drden de 
Márquez y bajo el pretexto de que existia un depósito de ar- 
mas, y el 17 la fuerzaarmada bajo las órdenes del coronel Jáu- 
regui, penetró á la misma casa acompañada de trabajadores 
que abrieron las puertas marcadas con el sello de la legación 
britiínica y extrajeron 660,000 pesos, sin cuidarse de las pro- 
testas hechas y de que la suna tomada era de los tenedores de 
bonos ingleses. 

A medida que el ejército liberal avanzaba, se hacia mas 
sensible en la capital el desaliento progresivo que de tiempos ^ 
atrás se habia estado operando en los reaccionarios. 

Entonces era nombrado gobernador de San Luis por la le- 
gislatura D. Sostenes Escanden, y více-gobernador D. Fian- 



362 HISTORIA DE JALAPA 

1860 cisco de P. Villanueva; Pesqneira en Sonora declaraba nulas 
algunas concesiones de tierras hechas i Juan A. Robinson. 
" El guerrillero reaccionario Agreda que habia entrado á San 
Luis Potosí fué derrotado por el general José J. Alvarez y el 
coronel Escobedo, y las fuerzas que habian quedado á Castillo 
fueron destruidas. 

Desde ese momento ya comenzaron i pasarse al gobierno 
liberal muchos de los que se esperaba que hubieran permane- 
cido fieles, siendo uno de los primeros el comandante Rodrí- 
guez. 

A la vez tomaba el gobierno de Puebla el general Chacón, pre- 
parándose á resistir á las fuerzas de Ampudia que avanzaron so- 
bre ella; retrocedió á la capital la segunda división reaccionaría 
salida para el interior y en Yeracruz era sacado á remate el va- 
pro **Indianola" 6 "Constitución" para destinarlo al comercio; 
el 8 de Noviembre penetra en Amozoc la división de Arapn- 
dia, una parte de esta pas(5 por Tlaxcala y se sltud en San Mar- 
tin Texmelucan dejando á Puebla incomunicada, y otras se si- 
tuaron en Santa Inés y Toppyango, habiéndose unido Alatris- 
te con Ampudia. El gobierno de Veracruz expidi(5 en 6 de 
Noviembre la convocatoria para las elecciones de diputados a' 
congreso general y de presidente constitucional de la Repú- 
blica dentro de dos meses, sujet^índose sí la ley orgánica de 
1857. No dejc5 de encontrar oposición tal paso entre los que 
fueron diputados al congreso disuelto el 17 de Diciembre de 

1857. 

El llamamicLto al voto popular hecho por Juárez, aun sin 
concluir la revolución, trajo varias ventajas: iba d regularizar 
^ y purificar en el crisol del voto nacional las ambiciones y as- 
piraciones individuales, los partidarios de la paz contaron con 
ana base fija para su conducta y todas las cuestiones iban i 
ser sometidas á la voluntad de la nación. 

En los alrededores de la capital cobraba las alcabalas An- 



Y RKVOLUCIONEfl 'DEL ESTADO DE VERACRÜZ. 363 

• 

rellano Rivera y convoca una junta de capitalistas para que 1800 
ellos mismos se asignaran cuotas para cubrir el presupuesto 
de las fuerzas que residían en Tlalpam. Ampudia al saberla 
toma de Giiadalajara, cambid su plan j en vez de atacar á 
Puebla se resolvió hacerlo sobre México. 

Kedeada enteramente esta capital, fué declarada en estado 
de sitio el 13 de Noviembre, siguiendo en el desempeño desús 
funciones las autoridades municipales. Carbajal tomcj á Zum- 
pango de la Laguna y la Villa de Guadalupe; Berriozábal sa- 
lid de Querétaro hacia Celaya y entrS á Toluca, y la divi- 
sión de Oriente al mando de Ampudia, se situd en Tlalpam á 
ñnes de Noviembre. Eu México se establecieron los pasa- 
portes. 

Al mando de González Ortega avanzaban sobre México to- 
das las fuerzas liberales después de la toma de Guadalajara; 
Degollado fué recibido en Toluca con grandes consideracio- 
nes por parte de Berriozábal, y ahí se publicaron las leyes de 
reforma. 

Dueñas las fuerzas liberales de la mayor parte del país, y 
batiendo por todas partes á sus enemigos, emprendieron la mar- 
cha sobre la capital, rodeadas del prestigio que da la suerte pros- 
pera en la batalla; poco A poco los mismos que algunos meses 
antes combatían á los liberales, fueron tomando parte con 
ellos, llegando i mandarlos y á gozar de reputación y de hono- 
res, y á medida que se oscurecía para la reacción el horizonte 
político, se pasaban al partido del pueblo los individuos que 
hacia poco lo hablan sacriñcado en los campos de batalla, en 
las cárceles y aun en los patíbulos. 

Poco antes del triunfo completo de la libertad, en muchos 
de los Estados en que estaba ya del todo dominante la revo- 
lución, not){banse grandes causas de disgusto: Yucatán mar- 
chaba mal bajo el gobierno de Acereto, A causa de la venta de 
indios-, Oaxaca estaba próxima á una revuelta; en Tamaulipas 



364 HISTORIA DB JALAPA 

1860 desconocían sí Garza los gefes Zayas y Garbajal; por Orizaya 
y Cdrdova aparecid el gefe Octaviano González, prononcia- 
do en favor de la reacción; en Nuevo León derrotaba Qairoga 
á las fuerzas que sostenían á la legislatura, y en el Sur volria 
á aparecer Vicario con fuerzas de consideración. 

Las fuerzas reaccionarias que se hablan quedado en Perote ha- 
cían frecuentes tentativas para atacar i Jalapa, por cuyo mo- 
tivo volvi(5 i ser guardado militarmente por los liberaJc^s el 
punto militar de la Hoya. £1 ayuntamiento se declard en se* 
sion permanente para disponer lo que fuera necesario. 

El presidente Juárez dispuso que no se admitieran denun- 
cij^s sobre fincas que reconocieran capitales en favor de los hos- 
pitales y escuelas, que los cargamentos con guia para Puebla 
y México se dirigieran por el rumbo de Orizava y no por el 
de Jalapa, porque los reaccionarios estaban en Perote.^ 

El ayuntamiento jalapeño elev(5 una representación al go- 
bierno, pidiéndole derogara tal disposición; pues si se apoyaba 
en que se harian de recursas los enemigos en Perote, se ma- 
nifestd que lo mismo sucedería con los que estaban en Puebla; 
esta representación se imprimid y circuid por todos los pue- 
blos, pero no produjo resultado alguno favorable á Jalapa. 

En Yeracruz manifestó el gobierno por una circular del mi- 
nistro La Llave, que estaba dispuesto i no conceder nuevos em- 
pleos en el ejército, sino cuando pudieran fundarse en las pres- 
cripciones de la ordenanza; mandd que los $400,000 entregados 
por Degollado á los ingleses, y depositados en la aduana de Tani- 
píco, fueran repartidos por prorateo entre todos los interesa* 
dos, y G. Zamora eonvocd á los habitantes del Estado para que 
eligieran autoridades. 

A fides de Noviembre estaban en Jalapa Mac-Lane, Lerdo 
y Mala; Ocampo seguía despachando en el ministerio de re- 
laciones, y se encargd del de hacienda. Mac-Lane acaba- 
ba de recibir orden de ponerse de acuerdo con los represen* 



Y REVOLUCIONES DEL ESTADO DE VERACRÜZ. 365 

santes francés y español para la suspensión de hostilidades, y 1860 
establecimiento de un gobierno provisional hasta las eleccio- 
nes populares. 

El presidente Juárez mandd que ninguna autoridad reci* 
biera demanda alguna, sin que probara antes el actor haber* 
se inscrito en la guardia nacional, ó haber pagado la cuota res- 
pectiva del impuesto de seguridad; que no se admitieran 
descuentos á los comerciantes que dieron dinero á las fuerzas 
reaccionarías, y declard que los ciudadanos que por las cir- 
cunstancias habian permanecido fuera de sus residencias, no 
habían perdido los derechos de vecindad. 

En la capital se suspendió la entrada de los pulques; la guar- 
nición reaccionaria que estuvo en Toluca tuvo que entrar i 
México, mandada por Aguilar; Miramon señald precio ú los 
artículos de primera necesidad, á causa de que se cerraba mas 
cada día el sitio, y en la madrugada del 29 salieron de la ca- 
pital algunas fuerzas para batir á las de Ampudia que estaban 
en Cuantitlan, y que so retiraron á Pachnca; el gefe denlos 
reaccionarios arregM sus fuerzas para que pudieran moverse 
en el momento que se les ordenara. 

El general Chacón salid de Puebla al frente de 1,000 hom- 
bres, y se dirigid á Tlaxcala, donde permanecid algunos días, 
los oonstitucionalistas se situaron en Cerro-Blanco. 

Miramon volvid á salir en la madrugada del 1* de Diciembre, 
díd nn albazo á los oonstitucionalistas en San Bartolo, mandó fu- 
silar i un prisionero que cojid, y con el continuo movimiento de 
las fuerzas que este general dirigía facilitaba la entrada de los 
víveres á la capital; pero la decisión mostrada por él no era su- 
ficiente para impedir el desaliento de sn partido ni las defeccio- 
nes del ejéreito, del cual quedd una pequeña parte con la que 
pudo contar Miramon ciegamente, y también lo apoyaron los 
que creían que México era inexpugnable con sus fortificaciones. 



366 HISTORIA DK JALAPA. 

1860 Todo el ejército Iíbei*a1 del ¡uterior segaia su marcha sobre el 
Valle de México, doude debía estar completamente reunido el 
15 de Diciembre; el avance no era tan rápido como se esperaba, 
porque tenian que reponer las municiones consumidas ea la 
campaña de Guadalajara, y también carccian de recursos, estan- 
do arruinadas y aun intervenidas por ellos muchas haciendas,? 
producía poco la redención de capitales de manos muertas; los 
liberales podían presentar contra México mas de 25,000 sol- 
dados, que componían las divisiones de Ampudia, con Cae- 
llar, Moreno y otros, la de Parra y Rivera, la de Berriozól a! 
y las tropas del Interior, en tanto que Miramon oontaba tan solo 
con 7,600. 

Habiéndose desertado en masa cerca de 300 hombres perte- 
necientes á las fuerzas de Bcrriozábal, y como se supo en Mé- 
xico que no guardaban los subordinados de éste todas las pre- 
cauciones militares debidas, decidió Miramon dar una sorpresa 
á Toluca, elegida por cuartel general de los liberales, y donde 
cada día era mayor el número de los refugiados. Miramon sa- 
lili con sigilo dé México á la una de la madrugada del 8, y e\ 
9 obtuvo un completo triunfo sobre las citadas fuerzas de To- 
luca que casi en su totalidad cayeron prisioneras, y también D. 
Felipe Berrioziíbal^f D. Santos Degollado, f un hijo suyo y el 
Sr. D. Benito Gómez Farias, quedando en poder de los vence- 
dores toda la artillería, los trenes y gran parte de la infantería. 
Miramon siguió el camino del Majorazgo llevando una parte de 
sus fuerzas vestidas con blusas aprehendió á la avanzada, y has- 
ta la mañana del domingo 9 no se tenia en Toluca la menor 
sospecha del movimiento de las fuerzas de México; la tropa se 
había retirado á sus cuarteles después de oir misa, cuando i 
las once y media de la mañana la ciudad fué invadida por to- 
das partes por los reaccionarios :el terror se apoderd de los sor- 
prendidos, que procuraron huir ó salvarse por donde pudieron ; 
los gefes prisioneros fueron llevados al convento de la Merced, 



Y REVOLUCIONBB DEL ESTADO DB TSRAORÜZ. S67 

la^ trasladados i Saa Francisco 7 por último i México; des* 1S6<0 

de luego entraron á esta capital porción de víveres de todas 

clases. Miramon regresa á la capital, y á los dos dias entra- 

ron las fuerzas vencedoras al mando del general Márquez. J. 

M. Cobos habia avanzado por el camino de Lerma para llamar 

la atención, y en el ataque de Toluca se batieron únicamente 

los batallones mandados por el general Miguel Negrete. 

Tal suceso que Uend de júbilo y entusiasmo á los reacciona- 
rios, fué muy celebrado en México con repiques á vuelo, sal- 
vas y también fué el último resplandor del astro que llegaba 
á su ocaso; aquel acontecimiento fué mirado como un golpe 
trascendental y mas considerable de lo que en sí era, pues las 
fuerzas de Toluca se consideraban como la vanguardia del 
ejército liberal, y se creyd que lo mi^mo sucedería con las di- 
visiouesque se fueraa aproximando a la capital. 

El 12 de Diciembre llegó á México el ministro Salígny, y 
fué recibido con frialdad hasta por sus compatriotas. 

Las fuerzas constitucionalistas acabaron de salir de Queré- 
taro el 10, trayendo la vanguardia Carbajal y la retaguardia 
An tillen con un total de corea de 9,000 soldados con 44 piezas 
de artillería, desde el calibre de 36 hasta el de 8, y 29 piece- 
citas de montaña; á esas fuerzas iban reuniéndose las de More- 
lia y otras; la dotación de las piezas era de cuatro artilleros; 
en una junta habida en aquella ciudad se acordd sitiar í Mé- 
xico é ir avanzando por el rumbo de Mixcoac, y el 19 se ha- 
llaba reunido todo el ejército liberal en Arroyozarco. Para 
contener y batir á Mejía fueron enviados á la sierra 1,600 
hombres. La Llave condujo algunas fuerzas veracruzanas 
para reforzar la división de Ampudía. 

Tan seguro se creía el triunfo de los liberales, que en Yera- 
cmz hacían aprestos Juárez y sus ministros para trasla- 
darse al Talle de México; Juárez di<5 una ley para que se pa* 
garan al contado los derechos establecidos por la ordenanza de 

TOMO V. 



S68 HISTORIA DB JALAPA 

1860 aduanas marítimas, la mitad en efectivo j la otra en letras gi- 
radas sobre México, y arregid el pago de las convenciones 
desde el prdximo Enero. 

Miramon quiso seguir el sistema debatir i sus contrarios en 
detalle, y salió de México el 20 á la cabeza de las mejores tro- 
pas; pero derrotado en Calpulalpam después de una sangrien- 
ta batalla, volvió í México i las dos de la mañana del 23. 

El jdven general llevaba 8,000 soldados con 30 piezas de ar- 
tillería, y contd con los generales Márquez, Vclez, N^rete^ 
Ayestaran, Cobos y otros; dejd todos sus trenes, su artillería, 
municiones y 3,000 prisioneros. El 22 por la mañana se habían 
presentado las fuerzas de Miramon entre Arroyozarco y San 
Francisco Zoyaniquilpam, establecieron su línea y trataron de 
envolver la izquierda de Jos liberales sin lograrlo, y entonces 
estos se lanzaron al paso de carga sobre sus contrarios qae se 
desbandaron. El combate comenzado i las ocho de la mañana 
sobre las lomas de San Miguel Calpulalpam, habia ya cesado 
poco después de las diez. Por parte de González Ortega se 
batieron las brigadas de Zacatecas, San Luis Potosí, Morelia 
y Guauajuato, y una de Jalisco, ascendiendo todos á 16,000 
soldados. 

Desde luego convocase en la capital un consejo de ministros 
para decidir lo qne en aquellas circunstancias convendría ha- 
cer, asistiendo á la sesión el embajador de España y el minis- 
tro de Francia, y como resultado de la conferencia partieron 
estos dos personajes á hablar con González Ortega. 

Al regresar Miramon de la batalla de cuyo éxito fué él 
mismo el noticioso, se acost(5 en palacio y durmi(5 hasta los 
ocho, i cuya hora se reunid ¿ los ministros y les anuncia que 
estaba resuelto á retirarse á Puebla; todo el dia se pas(5 en dis- 
cusiones y temian los reaccionarios qne de nn momento áotro 
los abandonaran los soldados, notándose síntomas alarmantes 
en los cuarteles; se tratd de hacer nna desesperada resisten- 



Y REVOLUCIONES DEL ESTADO DE YERÁCRUZ. 369 

cia, pero luego se cambió de idea y se pidió capitalacioo, eo- 1860 
misionando para ello á los citados ministros de Espafia y Fran« 
cia, acompañados de Berriozábal y Ay estaran ; la comisión tuvo 
mal éxito, y la negativa de Ortega introdujo en palacio el es- 
panto y se corrid la voz de sálvese quien pueda. Los ministros 
se escondieron y Miramon llamd á Berriozábal y á Degollado 
y les encarg(5 el drden de la ciudad mientras entraba González 
Ortega. 

Desde que volvió de Tepeji la comisión encargada de pedir 
garantías, se esparcid en palacio el rumor de que hablan sido 
acordadas para los gefes, pero que no quer iendo estos sacrificar 
á los subalternos estaban resueltos á defender la capital hasta el 
último extremo, y así se disimularon los preparativos de la fuga^ 
reunidas en la noche del 24 en la Cindadela las tropas y 
muchas notabilidades reaccionarias, entre ellas D. Félix^uloa- 
ga, y teniendo ¿ Miramon y Márquez á la cabeza, salieron pop 
el camino de Tolucapoco después de media noche; pero á po* 
co desaparecieron estos dos gefes y al amanecer se notd esto y 
que casi todos los oficiales hablan huido; siguiendo los restos 
reaccionarios el camino para el Mayorazgo, fueron atacados por 
Dua fuerza liberal y con dificultad escaparon Zuloaga y Peres 
Gómez con una pequeña fuerza. Estaba destinado el Sr. Zuloaga 
á representar un triste papel hasta el último momento. 

En la noche del 24 hubo una luna hermosa, y á la una par- 
tieron en coches y caballos los principales gefes de la reacción^ 
y algunos batallones desfilaron silenciosamente hacia los bar- 
rios sufriendo grandes deserciones; como i las siete de la ma* 
Sana comentaron á entrar las tropas liberales. 

Berriozábal rondaba á caballo i la cabeza de una patrulla 
compuesta de paisanos, y los españoles y franceses se reunie- 
ron en la Profesa para cuidar del drden que no se alteró; puea 
el pneblo esparcido en las calles y en los barrios, vid partir la 
conutiva dé Miramon sin sentimiento, sin cdlera ni conmoción^ 




370 mSTOBIA BE JALAPA 

1860 estando acostumbrado i ver con ojos indiferentes aconteci- 
mientos de igoal naturaleza. Antes de partir se repartieron 
Miramon y sos íntimos 144,000 pesos que quedaban en el 
erario. 

Desde entonces el triunfo de la revolución fué un hecho, j 
se vid al fin que después de tres anos de luchas y vicisitudes 
inauditas, la voluntad nacional desconocida y combatida aca- 
baba de triunfar, y habiendo apelado los dos partidos basta el 
fin al fallo de las armas, estos lo dieron al liberal en Galpu- 
lalpam y plantearon en la capital la carta de nuestras liber- 
tades y reformas tan largo tiempo hollada, desgarrada y traicio- 
nada, y así el saludo que áió el público no fué á un ejército 
victorioso, sino i la vuelta de la justicia y de la libertad. 

El ministro de Prusia y el secretario de la legación de los 
Estados-Unidos pasaron i conferenciar con González Ort^a 
tan pronto como éste Uegd & Cuautitlan, para moderar los 
efectos del triunfo, y Saligny trataba de sacar para el partido 
reaccionario algunas garantías; entonces Mac-Lane declara^ 
ba que si los representantes de las otras potencias lograban 
realizar sus proyectos de conciliación, él reconocería el gobier- 
no que se diera la nación cualquiera que éste fuese. 

El ejército de Ortega entrd á México el 25 en medio de las 
aclamaciones y del estrépito de las campanas. 

Las brigadas de Oarbajal y Bivera fueron las primeras que 
tomaron posesión de la capital y estos gefes hicieron que gran- 
des secciones de sus tropas recorrieran los cuarteles de ella 
para conservar la seguridad y hacer pesquisas. 

Un episodio trágico ensangrenté las primeras horas de la 
entrada de los liberales: el Sr. D. Vicente Segura, notable por 
sus escritos en favor de la reacción y contra los liberales^ y 
que era redactor en gefe del periddico llamado ''Diario de 
Avisos," se habia refugiado en una casa de Corpns-Gbrtstt y 
haUendo hecho fuego á una partida de las fuerzas de Aamlia- 



T REYOLUGIONBS DKL ESTADO DB VERAORÜZ. 571 

m 

no qne lo bascaba j despaes de haber matado al subteniente 
Ltfpez en la poerta de la casa, recibid multitud de tiros que 
en el momento le quitaron la existencia; el cadáver con- 
ducido á San Francisco y á las once fué recogido por las per* 
sonas de su familia. Fueron arrestados los Sres. Diez de Bo- 
nilla y Lares, y la casa del Sr. Muñoz Ledo apareció cubierta 
con el pabellón francés. 

El 26 al ipedio dia hicieron su entrada los gefes Ortega, Za- 
ragoza, Rivera y Valle, y fuera del suceso relativo á Se- 
gura, ningún otro acontecimiento alterd la tranquilidad públi* 
ca; con ellos entrd la dimisión del Norte, hiciéndolo las de- 
mas en los dias 26 y 27, verificándose la entrada triunfal el 
I."* de Enero de 1861. González Ortega did un manifiesto 
expresando sus deseos de que se castigara á los delincuentes 
y se estableciera la concordia, y quedaron en libertad todos 
los presos políticos. 

La revolución que acababa de consumarse encontraba á la 
capital llena de oansancio, desalentada por el largo período de 
opresión que acababa de sufrir y casi sin fé en el porvenir, y 
fué necesario algún tiempo para que la ciudad de México pu- 
diera drecobrar la libre acción y la energía de la vida pública. 
El cnartel-roaestre, Zaragoza, publicd un bando declarando 
que se aplicaría la última pena á todos los individuos tomados 
en fiígrante delito de robo; algunos individuos sufrieron la 
muerte á consecuencia de esa disposición, y fueron abolidas 
las contribuciones impuestas por el partido de Miramon, y va- 
rias de las establecidas en 1857. 

Puebla que había sido la última ciudad donde se mantuvie* 
ron los reaccionarios, se declard el 27 por la constitución, ha- 
ciéndose gefe del movimiento el general Chacón. Tionbien 
Perote se adhirid al drden constitucional. 

El 26 de Diciembre se supo oficialmente en Jalapa el triun- 
fo obtenido por las armas del gobierno constitucional, al man- 



1860 



374 HISTORIA DE JALAPA 

1861 coDstitacion, reedificar al país sobre las ruinas de los partidos 
destruidos, pero no anonadados; era necesario purificar y 
simplificar la administracicion civil, crear la liacienda, resta- 
blecer las comunicaciones interrumpidas por todas partes; re- 
yivir el comercio y la agricultura; determinar las relaciones 
entre las autoridades federales y las provinciales^ y liquidar 
las reclamaciones con las potencias extranjeras. 

Al tratarse del grave asunto Je las elecciones, algunos in- 
sistian en que el gobierno restableciera al congreso, tal co- 
mo estaba constituido cuando el famoso golpe de Eslado de 
Comonfort, y que se diera por no existido el tiempo trascor- 
rido desde el triunfo del plan de Tacubaya; pero no era posi- 
ble admitir que el paso de Zuloaga y Míramon por la presi- 
dencia fuera un hecho sin consecuencias, y aunque así se consi- 
derara era impolítica tal conducta cuando ya existia un dr- 
den mas avanzado de ideas liberales, y tres años de luchas y de 
vicisitudes no podian dejar de traer lecciones útiles y hombres 
nuevos. El decreto sobre elecciones tuvo el inconveniente de 
señalar para efectuarlas un plazo muy corto, aunque d(jo por 
el art. 6^ que las autoridades constitucionales designaran los 
dias mas á propdsito para ellas. 

La entrada triunfal del ejército constitucionalista se verifica 
el 1* de Enero, en medio de la alegría y del entusiasmo impe- 
tuoso; los balcones de las calles desde la Alameda al Palacio 
fueron adornados con cortinas blancas, y las banderas extran- 
jeras, enarboladas en muestra de simpatía, flotaban bajo un sol 
clarísimo que daba mayor brillo á la fiesta que el pneblo hacia 
delirante de júbilo. Seis horas tardaron los 25,000 hombrea 
que entraron en desfilar bajo una lluvia de flores y coronas 
de laurel; dos arcos de triunfo fueron levantados espontánea- 
mente en las calles de San Francisco y Plateros y aquella fiesta 
militar vino á coronar los combates y las luchas arduas de la re* 
volucion. El general González Ortega fué recibido á la entrada 



T REYOLUOIOmeS BEL BSTABO DB VERAGRUZ. 375 

de la calle de San Francisco por el cuerpo manicipal, j habién • 1 861 
dose bajado del caballo hizo sn entrada á pié entre los aplaa- 
808 de la multitud. Ta entonces estaban en la capital Ocampo, 
La Llave y Lerdo, volvieron á instalarse varios clubs, y 
se dieron porción de banquetes en obsequio de González Or*- 
tega. Un préstamo áió i éste los recursos suficientes para sos- 
tenerse, y fué declarado ciudadano tlaxcalteca. 

En Puebla aun mandaba Chacón, y queria imponer condi- 
ciones inaceptables, pues Alatriste no fué reconocido allí, reci- 
biéndolo á balazos al presentarse á tomar posesión del go- 
bierno. Cerca de Cuernaváca y en la Sierra de Querétaro esta- 
ban las fuerzas de Vicario y Mejía, sobre las cuales salieron 
tropas liberales; Vicario ofreeiá someterse bajo condiciones in- 
admisibles, y Zuloaga llegd á unirse con él en Iguala, llevan- 
do 400 soldados de caballería. 

El ministro Oeampo dispuso que fueran depuestos de sus 
empleos los que sirvieron al gobierno caido; nombrd gefe de 
la oficina de los asuntos sobre manos muertas, al Sr. D. Fran- 
cisco Mejía; á D. Basilio Pérez Gallardo interventor general 
de ellos, y gobernador del Distrito al Sr. D. Justino Fernandez, 
quien prohibid que el viático saliera con campanilla. 

Oeampo y La Llave recibieron instrucciones de Juárez para 
dictar todas las disposiciones de sus respectivos ramos, é hicie- 
ron publicar las leyes de reforma; el primero hizo responsable al 
clero de laa pérdidas y las desgracias de la guerra civil em- 
prendida para defender intereses materiales, y sostenida por 
los tesoros de fe Iglesia, por lo cual era de esperarse que se- 
gairia la oposición incesante dé parte del clero, que no podria 
resignarse jamas i la pérdida de su influencia temporal. 

Con objeto de aplacar los recelos que se tenian acerca de Pue- 
bla, enviiS González Ortega al general 2jaragoza con 10,000 
soldados para que se encardara del gobierno de esa ciudad. 

Ademas en el vecino Estado tlaxcalteca aparecieron com- 

TOMO V.— 48 



376 HISTORIA DE JALAPA 

1861 plicaciones interiores; las autoridades del paeblo de Tetla y el 
prefecto del Distrito de Tlaxco, Simón Cdrdova, levantaron i 
principios de Enero una acta, expresando el deseo de que el 
gobernador sustituto de Tlaxcala, León, que estaba en Puebla 
con Zaragoza, entregara el mando al Lie. D. J. M. SaldaCa, 
que era el interino. Al prefecto Gdrdovale acababan de matar 
un hijo, y suponía que el gobernador sustituto protegía al ase- 
sino. 

Iguales manifestaciones se hicieron por el pueblo de la ciu- 
dad de Tlaxcala, sin que las autoridades tomaran parte. AI 
regresar el C. León, dispuso que se consignaran á la justicia 
los hechos que hablan tenido lugar, y al prefecto de Tlascose 
le admitid la renuncia. Pocos dias después se expidió ahí un 
decreto sobre portación de armas, prohibiendo el uso del mos- 
quete á los individuos de la tropa en los actos que no fueran 
del servicio, se dieron varias disposiciones para la prisión de 
los malhechores, se mandd cesar el subsidio de guerra, y que 
se restablecieran los impuestos ordinarios que antes habia. 

Los periódicos comenzaron á hacer postulaciones para pre- 
sidente; unos quería á González Ortega, otros á D.Jnan An- 
tonio de la Fuente, á D. Miguel Lerdo de Tejada, y muchos 
á D. Benito Juárez. Este dirigió una proclama á los yeracm- 
zanos al dejar el puerto veracruzano, en la que dijo que habí* 
asumídola responsabilidad de la situación que acababa de pasar. 

Habiendo abandonado Juárez á Veracruz se dirigió para la 
capital, á donde entró el 11 de Enero. 

Juárez fué recibido en México por una Multitud de sus 
partidaraios desde la villa de Guadalupe, y aunque había ]h:- 
didoque fuera suprimida toda manifestación oficial, cedió i las 
solicitudes y en dicha villa lo encontraron los ministros, los 
principales gefes del ejército y las autoridades civiles. A la una 
de la tarde las salvas de artillería anunciaron la llegada del 
presidente, que entró en un carruaje descubierto, y todas las 



T REVOLUCIONES DEL ESTADO DE VEHACRÜZ. 377 

calles por doaSe pas<$ estaban adornadas. Expidi(5 ún maní- ^^^^ 
fíesto y eoncarrid á muchos banquetes que se le dieron. 

La presencia de Jujirez y de su gabinete en la capital, hizo 
cesar el interregno administrativo; los tribunales volvieron i 
funcionar, y se expidieron (5rdenes severas para hacer efecti- 
va la seguridad de las poblaciones y de los caminos. La actí- 
tad del gobierno en sus relaciones exteriores, se marcd en 
el procedimiento usado por Ocampo con el embajador de Es- 
paña, el. nuncio del papa, el encargado de negocies de Guate- 
mala y el del Ecuador, á quienes trata de una manera brusca ^ 
en viéndoles sus pasaportes y la política en este ramo fué cono- 
cida claramente en esos primeros actos, que indicaron perfecta- 
mente el programa de ella. El gefe González Ortega fué nom- 
brado ministro de la guerra y el C. Francisco Zarco fué llama- 
do poco después al ministerio de relaciones, pero no admitien- 
do qued(5 interinamente el 8r. Ocampo con los Sres. Fuente, 
Em paran. La Llave y González Ortega. Mucho preocupa la 
atención pública la despedida hecha á los tres m¡n¡stv*os extran- 
jeros, considerándolos como individuos particulares, y en lo re- 
lativo al Sr. Pacheco no podia tal pnso menos que traer una 
ruptura decidida con el gobierno de Madrid; el partido liberal 
a]>laadió la conducta de nuestro gobierno llamándola digna y 
enérgica, pues aquellos se habían mezclado en la política interior 
contra la opinión nacional. Desde luego fueron destituidos los 
Sres. Murphy, Negrete y Huici, empleados en las legaciones 
europeas y desterrados los principales cabezas del clero. 

Pacheco manifestó que no podia admitir el que se le consi- 
deraso como un simple particular, sino como representante de 
la reina de España, y que saldría de la república en el plazo 
que se le habia fijado sin pedir mas que una escolta. 

Guando todo esto pasaba en la capital, el gefe Mejía der- 
rotaba en la sierra de Querétaro al general Escobedo, y en 
Puebla fué recibida con bastante frialdad la división Zarago- 



378 HISTOBIA BS JALAPA 

1861 za, á la que quedaron incorporados los soldados qne habían de- 
fendido al partido clerical, cayos oficiales fueron licenciados. 
Alatriste entrd á Puebla hasta el 8 de J^nero, y estableció su 
gobierno, haciéndole sos adictos una solemne recepción, y en 
el Estado de Yeracruz sacaba Gutiérrez Zamora mayoría de 
votos para gobernador, obteniendo los demás el Sr. Mata. 

El general Arteaga mandd que en el Estado de Qnerétaro 
rigiese la ley Lafragua sobre libertad de imprenta; por Iguala 
hacia requisiciones el ex-gefe de policía Lagarde acompañado 
de una guerrilla; Guadarrama y Tovar seguían revolncionando 
en Jalisco, una partida de dispersos atac<> á Tasco y fusild 
al vice-cdnsul ingles. 

Todos los dias crecia en la capital el movimiento periodís- 
tico, pues i medrados de Enero ya se publicaban los 14 siguien- 
tes: el **S¡glo," el ''Monitor," el '^Movimiento," la ''Reforma,** 
el "Fénix," el ''Artesano," el "Pajaro Verde,V el "Constitu- 
cional," el "Heraldo," el "Diario de Avisos," el "Boletín de 
Noticias," el "MexicanExtraordinary," "L'Estafette," laTri- 
bune," el "Mensajero" y la*s "Cosquillas;" sosteniendo unos á 
González Ortega y otros á Juárez y i Lerdo, á Degollado y i 
Uraga, como candidatos para la presidencia. Por toda la repú- 
blica aparecieron muchos peri(5dicos, defendiendo algunos las 
ideas vencidas como lo hacia el "PJjaro Verde." 

El partido de Lerdo clamaba porque su candidato conser- 
vase el pensamiento regenerador qué habia iniciado; los ami* 
gos del general Degollado le presentaban como el motor de 
la revolución y la esperanza de un bien futuro, adornándo- 
lo con las virtudes cívicas, y los amigos de Uraga recordaban 
en su candidato al moralizador del ejército y al talento mili- 
tar mas distinguido, así como los partidarios de Ortega consa- 
graban sus trabajos con entusiasmo al héroe de Calpnlalpam, 
considerándolo como una promesa venidera de virtud y de for- 
tuna; pero nadie habia tenido mas firmes y activos partidarios 



Y REVOLUCIONES DEL ESTADO DE YERAGRXTZ. 379 

qae Joarez, á qnien hasta sos mismos enemigos habian levan- 1861 
tado con el desenfreno de la prensa, que se ocnpd de su orí- 
gen y hasta del color de su piel; la caricatara y el apodó lo 
entregaron á la irrisión y con todo esto no se consiguió sino 
hacerlo mas popular. 

La desoladora lucha que acababa de dejar por todas partes 
la ruina y la miseria, ofreció un hecho nuevo, pues el pueblo 
se habia presentado adherido i sus instituciones y combatien- 
do á brazo partido con sus opresores, no como en otras oca- 
siones por cuestión de personas, ni la revolución tuvo por orí- 
gen un motin y por final una transacción que á poco volviera 
las cosas al estado que antes guardaron. Desde entonces co- 
nocióse cuan necesario era que proclamado un principio se 
aceptaran sus consecuencias, y que la libertad no podía aunar- 
se con la leva, los privilegios, los monopolios, las trabas y ta- 
xativas. 

El deseo de la paz era general en el país, que no solamente 
estaba dispuesto á aeogér sino á reconocer toda idea de mejo- 
ras que volviera la vida al comercio, í la industria, á la agri- 
cultura y á la minería, fuentes de riquezas cegadas por la re* 
volucion. 

Los fugitivos Miramon, Diaz, y Ordoñez acompañados de 
algunos criados viajaban por el Sur de Jalapa y se propo- 
nían ganar la costa de Al varado; eran conducidos el 8 de Enero 
en la noche por el coronel Rodríguez muy conocedor del camino, 
quien no solo les servia de guía sino que los llevó á su casa en Ji- 
co para hacerlos descansar y que pudieran seguir el camino al 
día siguiente; pero alarmada la población con tanto desconoci- 
do, pasó la autoridad, apoyada en algunos indígenas armados 
á la casa de Rodríguez, donde comían los viajeros, ahí fueron 
arrestados Diaz y Rodríguez, pero Miramon y Ordoñez huye- 
ron al patio y saltando una tapia se dirigieron al campo; los 
reos fueron llevados á Jalapa, y puestos en palacio y á los fu- 



380 HISTORIA I»B JALAPA 

1 »fíl g^'^^^^ °^ ^^ ^^3 encontró no obstante los esfuerzos hechos por 
los habitantes del campo para lograrlo. 

El pueblo de Jalapa se indígnd por las consideraciones que 
se guardaron á Díaz por el gefe político, y por medio de gritos 
pidí(5 que fuera puesto en la cárcel, á lo cual se resistió la auto- 
ridad y fué insultada, teniendo el Sr. Gallo que hacer dimisión 
del puesto, y no queriendo tomarlo el alcalde primero D. Alon- 
so Gruido, se reunid el ayuntamiento que dictd algunas proyi* 
dencias volviendo el Sr. Gallo á la geíatura. 

Miramon pasd á Jalapa conducido por un campesino, fué i 
posar á una casa si f nada en la plaza principal, y concurrid dis- 
frazado á las reuniones populares en que se gritaban mueras 
á él mismo y á su secretario Díaz. 

Este señor fué puesto preso en el cuartel de caballería de la 
plaza de la Constitución, pero el pueblo se empeñd en que de- 
bía ser conducido í la cárcel, y a pesar de que el Sr. Gallo se- 
guía oponiéndose, fué obligado á acceder á dicha solicitud, y 
conducido Díaz á la cárcel pública el 9 d* Enero. Las pre- 
tensiones de la multitud no se detuvieron ah{, sino que pedían 

que fuera juzgado y fusilado. 

Díaz fué conducido á Veracruz donde todo se había arregla- 
do para fusilarlo, y después se le trasladd á Perote, y de ahí 
á México para ser juzgado conforme á la ley; esto mismo 
había pedido el cdnsul francés Doazan en Yeracruz. 

Habiendo indultado el presidente de la república i D. Isi- 
dro Díaz se alarmd el partido triunfante, y sostuvo que la am- 
nistía era la perdición del país, porque así se fomentaban 1<^ 
desdrdenes, los motines y las asonadas, y la nación sin fé ni es* 
perauza renegaría de sus esfuerzos, maldeciría sus sacrificios y 
se perdería en las convulsiones de la anarquía, y como esto se 
verificaba poco después de haber sido fusilado en la plaxa de 
armas un individuo porque se robd un caballo y otro por otra 
bagatela, se consideraba como una injusticia que quedara impu- 



T REVOLUCIONES DEL ESTADO DE VERACRUZ. 381 

ne el que habia ocasionado graves males. La disposición del in- ^^^^ 
dulto concedido á Diaz y la opinión de Jaarez'acerca de la am- 
nistía cansaron nna crisis ministerial, renunciando el Ministro 
de Justicio Sr. La Fuente, quien no estaba conforme con que 
el gobierno ejerciera ya facultades judiciales, y queria que los 
obispos fueran sujetados á los tribunales y no desterrados arbi- 
trariamente y que fueran renovados los magistrados de la Su- 
prema Corte. Juárez admitid la renuncia á La Fuente. Tam- 
bién los clubs hicieron manifestaciones en sentido contrario a 
la amnistía. 

Siondo mal recibidas las disposiciones del gobierno sobre 
destierro del Sr. Días y los obispos, renunciaron también el 
17 de Enero los ministros González Qrtega y La Llave, y se 
reunieron muchos individuos en la Alameda para manifestiir 
la desaprobación de los actos de Juárez, y como también 
renunciaron los ministros Empáran y Ooampo, el presidente 
revocd el indulto concedido á Diaz y lo mandó sujetar á los 
tribunales. También renunci(5 el oficial mayor de relaciones 
D. Benito Gómez Farias, y Juárez admitid la renuncia de to- 
dos los ministros. 

No solamente se quiso el castigo de los que babian go- 
bernado con los reaccionarios, sino hasta los que tuvieron parte 
ea el golpe de Estado, como el Sr. Payno, fueron puestos ea 
prisión. 

Uniínime fué el elamor de la prensa por el ejercicio de la jus- 
ticia, la observancia de la ley y el respeto i la moralidad, esto 
y el gran paso que se habia dado al conquistar el principio de la 
libertad de conciencia, hicieron concebir esperanzas halagüeñas. 

Los Sres. Fernando Bamirez y Manuel Orozco y Berra, fue- 
ron comisionados para formar una biblioteca con los libros de 
los conventos suprimidos. 

Los Estados estaban en desdrden pues hablan sido sorpren- 
didos muchos desde 1857, sin haber organizado constitucional- 



382 HISTORIA DB JAULPA 

1861 mente BU régimen especial, no habiendo pensado los gobernado- 
res y legisladores sino en correr i las armas para defender la 
legalidad, y disneltas las legislaturas se establecid pcvr todas 
partes un régimen anormal y arbitrario, como se vid en Mi- 
choacan que guardaba el estado de sitio aun después del triun- 
fo de la revolución; aunque en varios Estados donde fbé veo 
cida la reacción antes que en la capital, se quiso usar la for- 
ma que la Constitución federal da á los Estados, estos conser- 
varon de hecho después del triunfo de la libertad, el raimen 
militar y el estado de sitio, y no faltd alguno que como el de 
Zacatecas, traslimitara hasta la circunscripción política hecha 
por el cddigo de 57. Varios gobernantes se resistieron i pu- 
blicar las leyes de nacionalización, algunos se derivaban del 
sufragio popular y otros estaban nombrados por el gobierno 
general, y ejercian un período de indefinido despotismo; en unos 
Estados, había legislaturas y en otros no existían; tal des- 
coacierto constituía un mal cuyo remedio era urgent&imo. 

Indudablemente la revolución estaba lejos de haber termi- 
nado, pues no solamente seguian por Ajusco y otros pontos las 
guerrillas reaccionarías, sino que en el mismo gabinete existía 
la división y el desacuerdo. Juares llarad al Lio. D. Ignacio 
Ramírez para formar el gabinete ofreciéndole la oartera de 
Justicia, pero el Sr. Ramírez manifestd la necesidad de qaese 
formara un ministerio compacto y que estuviera de acuerdo 
en todas las opiniones políticas, és decir, queria un ministerio 
que fuera de lo mas avanzado en ideas progresistas, pues es sa- 
bido que siendo diputado el Sr. Ramirez defendió la libertad 
de cultos, el juicio por jurados y la elección directa. Tr^ 
días se perdieron en juntas de ministros donde se trataron 
cuestiones de interés capital y las mnchas vacilaciones paralí* 
zaron la administración, quedando las oficinas sin oi^nisarse 
y los tribunales sin actuar. 

Mejia tom(5 á Rio Verde. Torres seguía en Jalisco hostili* 



T ABVOLUOIOKJS DSL BBTÁBO DB YfiRAORXTZ. S83 

zando las poblaciones 7 Lozada ofreció someterse al gobierno 1861 
de México. 

La precipitación j la falta de método con que se procedió en 
la ejecución de la ley de nacionalización de bienes de inanos 
muertas, no sabiéndose las reglas qne debían observarse para 
la redención de los capitales nacionaliíados, poes diversas cir- 
culares expedidas en Yeracrnz alteraron las disposiciones 
contenidas en la ley de 1 3 de Julio, ya respecto de capellanías, 
ya de capitales pertenecientes á comunidades de religiosas 7 
acerca dé Ids plasos en que debían enterarse los créditos del era- 
rio, ocasionaron grandes perjuicios á este y á 1«)6 particulares, 
y aunque algún perii(dico había insertado esas disposiciones 
en 908 columnas, no tenían el carácter que lea convenia por fttl- 
tarles la promulgación; además A cada paso se presentaban di* 
ficultades sobre cuestiones de derecho que no podía resolver 
el gefe de la oficina Sr. Mejia, necesitando para ello grandes 
conocimientos efi legislación civil, fiscal y económica de la Re*- 
pública, 7 esto di<5 motivo á porción de litigios, quejas 7 ar« 
bltrariedades qne hasta nuestros días han traído sus conse- 
cuencias. 

Sn México se proUbieron los juegos de asar, 7 se did un re* 
glamenlo tratando de estableoer kis pulqner ías cmio si fue- 
raacalSeB. 

La crisis ministerial terminó con el nombramiento de los si- 
guientes Sres.: D. Francisco Zarco, para relaciones; D. Ignacio 
Ramírez, para justicia; general González Ortega, para guerra; 
D. Gpillermo Prieto, para hacienda; D. Pedro Ogazon, para 
gobernación, 7 D. Miguel Auza, para fomento; mientras llega- 
ron á México los Sres. Ogazon 7 Auza, gobernadores de Jalis- 
co 7 Zacatecas, desempeftarian interinamente sus puestos los 
Sres. Zarco 7 Ramírez. Bl nuevo gabinete fué bien recibido 
por todos, esperándose una marcha de legalidad 7 de energfa. 

Al entrar Zarco al ministerio aprobó las disposiciones de su 

tono V. — 49 



384 merroBiA de jalapa 

1861 antecesor acerca del destierro de los Sres. Pacheco, Barrios 
y ClementL 

El nuevo ministerio did sa programa ofreciendo soaiener la 
constitución y la reforma, la independencia en el poder judicial, 
el juicio por jurados, la libertad de enseñanza, atender la eda- 
cacion del sexo femenino, protejer á los Estados, conseryán- 
doles su libertad é independencia; reglamentar las leyes de re- 
forma, fomentar el comercio, la industria y. la agricoltma; 
la medición y deslinde de terrenos baldíos; nulificar los coa- 
tratos heclios por el gobierno reaccionario; formar el presa* 
puesto y libertar al comercio de ciertaa trabas^ y moraliatr é 
instruir al ejército. 

Para nuestra país nada de lo que ocurre en loa Estados- 
Unnidos puede ser indiferente, y mucho menos lo que entOBces 
sucedía allá, y que influyó considerablemente en nuestro ser 
políti^. 

Alarmante era la situación de esa nuestra Vtecina república, 
por haber supuesto los cinco Estados que se querían separar 
de la Union, que la administración* no usaría de la fuerza pan 
impedir su segregación, puesto que Bnchanan se creia apo- 
yado, por la opinión emitida por el juez Black, quien sostuvo que 
el gobierno general no tenia poder por la constitución ni por 
ley alguna para hacer la guerra á alguno ó algunos Estados 
de la TJnion; como á estose oponía el Norte not<$8e grande agí* 
tacion en toda aquella república, y esperdse necesariamente 
una guerra; hubo cambio de ministros, y fué nombrada^ina co- 
misión especial de la cámara de diputados para que propusiera 
un remedio, que no se encontr($; diez Estados del Nort^bnu* 
laron los efectos de una ley constitucional sobre extradÍGÍ<m 
de los. esclavos, por lo cual el Sur no pasó, y no hubo modo de 
arreglar dificultad tan grande por cuya causados Estados escla- 
vistas se presentaron en actitud hostil, votando sus legislaturas 
sumas considerables para armamento y oiganizacion de guar* 



T RETOI^ÜOKXtrBS DEL B8TAD0 DX VERAORUZ. 385 

dias nacionales. La convención de la Carolina del Sur fué la 1661 
primera que levanta nna acta de independencia desconociendo 
al gobierno general. 

Eo presencia de la triste sitnacion de los asuntos políticos 
de la república vecina del Norte/ comenzaron á trasladarse á 
Matamoros y otros puntos del territorio mexicano porción de 
familias de aquel país. 

Hacia tiempo que no tenia invasiones la Baja California, 
pero ahora sufrid una de nuevo, Á causa de la venta de terre- 
nos nacionales hecha porD. José Castro, que desde 1859 fun- 
gia allí de gobernador y comandante militar; el gobernador de 
Sínaloa, Y^a, hizo salir para la Paz algunas tropas. 

Otro peligro aparecid con el proyecto de la formación de la 
república de Sierra Madre, el que se tratd de llevar á cabo lue- 
go, que Tejas reasumid su nacionalidad, á causa del mal ca- 
tado de la política norte-americana. 

A las dos de la tarde del 30 de Enero fué recibido por Juá- 
rez M. Jhon Weller, enviado extraordinario y ministro pleni- 
potenciario de los Estados-Unidos cerca del gobierno de Mé- 
xico, y se pronunciaron en aquel acto los discursos de regla. 
También ftié recibido el ministro de Prusia. £1 célebre minis- 
tro Mac-Lane llegd á México también á fines de Enero^ y sa 
aparición dio lugar á porción de comentarios. 

La Inglaterra aprestaba entonces una escuadra para hacer 
reclamaciones á México por el robo de la calle de Capuchi- 
nas, y el ex-ministro Dias era reclamado por ella como reo 
contra el cual hacia graves cargos. 

Los Sres. Miguel Lerdo de Tejada y Melchor Ocampo tuvie- 
ron por la prensa una polémica muy fuerte, acusando éste á 
aquel de afecto i los norte-americanos. 

Las rentas del gobierno habian decaido por causas anterio- 
res, tanto por haber usado de los recursos del país para soste- 
nerse las tropas liberales y conservadoras, como pw la autoriza- 



886 histobul de jái^apa 

1861 oion que la neoesidad obligd á dar i los gefes de las armas y 
á los gobernadores de los Estados para que obraran con &ciil- 
tades extraordinarias en el ramo de hacienda, qne dejaron mnj 
oomprometido; ademas la denda pública interior se habia au- 
mentado considerablemente al ser pnesta en cirGnlacton la Ha- 
autda diferida, y también la exterior faabia crecido considera- 
blemente por la falta de la exhibición pontnal y completa de 
los réditos, asi como por la ocupación de fcmdos pertenecien* 
tes á extranjeros^ pwo lo que mayores males tngo al ramo, fué 
la existencia simultánea de dos gobienos de hecho, siendo pre- 
eisamente el yencido al que reoonocian las naciones extrau- 
jeras. 

E& desdrden en que habían quedado los derechos de loe ad- 
judicatarios y redentores de capitales eclesiásticos, taé otra de 
las cansas que hicieron al gobierno carecer de reonrsos, y 
también el que la confianza aun no se restablecía, habiendo lle- 
gado basta cerca de Guernavaca. con 1,000 hombres Zuloaga, 
Oobos y Vicario. . . 

Juárez mandd que se levantara el estado de sitio en todos 
tos lugares donde se hubiera hecho esta declaradon para sos- 
tener la guerra; tuvo muchas dificultades con los qne no que- 
lian admitir las elecciones hechas en la capital de la repúbli- 
ca, y por los tropiezos que le suscitaron las cuestiones de em- 
^eos presentándose centenares de pretendientes qne los soli- 
citaban alegando SKéritos. Los ministros comenaaron á traba- 
jar en el restablecimiento de las rdaatonee con las naciones ex- 
tranjeras, en la organización del poder ju^cíal, en et {dan de 
estadios, acerca de los proyectos de ferrocarriles j establecí* 
miento de líneas de yapores exk el Pacífico; formaron las leyes 
para elecciones de ayuntamiento, sobre imprenta, reforma de 
eárceles y establecimientos de beneficencia , trab%|aron por 
^e se arreglara el presupuesto, -j por que ííiera dado de ba» 
ja en el ejército el general D. Juan Aimonte* 



T RBYOLÜCIONIS DBL ESTAIK) DB YERAOBÜZ 8fi7 

Sosteniendo varios periddtcos la eonyettienciá de trasUtdar 1S61 
Io6 poderes federales i una población de segundo drden, la 
idea tomd un carácter oficial con nna iniciativa qne sobre el 
particular hizo el gobierno de Jalisca, j algunos periddieos la 
combatieron y la desechó et congreso. 

Alatrtste dividid 6 Puebla en 16 Distritos; en México fué 
disuelta la policía secreta; la legislatura de Guan^juato pidid 
que no fueían desterrados los obispos, y así como la de Qu»- 
rétaro, hizo una iniciativa en contra de la amnistía; La Llave 
volvid á y eracruz, en cuyo Estado tuvo mayoría de votos pa»- 
ra presidente de la república D. Miguel Lerdo de Tejada; en 
Tabasco tomaba posesión del gobierno I>. Yictoriano Dueñas; 
en S. Luis Potosí, cuya legislatura fué disuelte, buscaba re- 
cursos el gobernador Sostenes Escandon para batir lits guerri'- 
Has de Mejía; en Agaascalientes trabajaba con actividad en 
favor del pueblo elSr. Avila; de Nuevo León y Coahuila ha* 
cian peticiones al gobierno para que sometiera á la justicia á 
D. Santiago Yidaurri, y para que protegiera la reunión de la 
legislatura; en Chihuahaa se instald la legislatura constitución 
nal; la de Oaxaca fíté convocada á sesiones extraordinarias; en 
Zacatecas redaje el gobernador el costo de actas de nacimien^ 
to; Ohiapas protestaba qae no reconoceria á otro presidente 
que i Juárez hasta que el pueblo decidiera lo contrario. 

' En el Sur seguían exterminando á los puebtos y las hacien« 
das los subordinados de Zuloaga, y éste teniarsu gabinete for- 
mado con Vicario, Miranda, Olavarrfa y Marcelino Cobos. 

En la capital D. Manuel Payno fué pnesto en libertad y pre- 
so el cura de la Santa Veracruz; y á consecuencia de algunas 
arbitrariedades cometidas por Baz, fué nombrado gobernador 
del Distrito el general D. Miguel Blanco, y reducidos á pri- 
sión los Sres. Cuevas,* Marin, Pina y Cuevas y Azeárate para 
que hicieran efectiva la responsabilidad que les resultaba como 
fancionarios de la reacción. 



888 HISTORIA DB JALAPA 

1861 Libados i Yeracniz los carruajes qne condajeron al em- 
bajador español, al delegado de S. S., al arzobispo y á otros 
eclesiásticos, el paeblo, acandillado por el Sr. Villalobos, co- 
menzd á pedir que faeran llevados los i&ltimos i la cárcel pú- 
blica, y aQQqae el Sr. Oatierrez Zamora hizo lo qae pudo por 
disolver el motín, éste cada vez era mayor, hasta qae después 
de machos esfuerzos logrd apaciguarlo; primero había llega- 
do el Sr. Pacheco con su fitmilia; los obispos fueron después 
llevados á Uiúa para su seguridad, y para esperar la resolu- 
ción del gobierno. Los sucesos pasaron en domingo, dia en que 
todos los veracruzanos estaban ociosos. Por esos dias Mira- 
mon se refugid en un buque francés, pas<5 luego á un español, 
y no solamente fué recibido en la Habana con solemnidad, si- 
no que su esposa fué conducida á la misma ciudad desde Ve- 
racruz en el vapor * Isabel la Católica.'' 

Algunas piedras rompieron los vidrios del carruaje del 
nuncio, que fué lastimado, y solamente respeta la multitud el 
del Sr. Pacheco; uno de los coches en el que iban tres obispos fué 
mandado deteaer en el camino por el Sr. G. Zamora, pero el 
gobierno dispuso que se les permitiera continuar y qae faeran 
desterrados apoyándose en la ley de 12 de Julio de 1859. Lle- 
garon á Yeracruz el arzobispo D Lázaro de la Garza, los obis- 
pos D. Joaquin Madrid, D. Clemente de Jesús Mungufa, D. 
Pedro Barajas y D. Pedro Espinosa. El nuncio y los qae lo 
acompañaban habían tenido que refugiarse en casas particu- 
lares, pues la multitud no se conformó con apedrear los carrua- 
jes, sino que seguía en la pretensión de que los obispos faeran 
conducidos á la cárcel. El gobierno de Sínaloa desterró tam- 
bién al obispo Loza por su oposición á la constitución y las le- 
yes de reforma. Los obispos salieron de Yerscroz á medía- 
dos de Febrero. 

En Querétaro declaró el presbítero Jesús Pinzón qae la ley 
sobre registro civil era sabia, prudeate y caritativa. 



T RByOLüGIOKSS DEL S8TAD0 DB VBRACRÜZ. 389 

En Jalapa se cambiaron varias notas entre el cura párroco, 
el ayuntamiento y las autoridades, á causa de haber desapa* 
recido la plata y las alhajas de los templos, y aun se 11^(5 á 
pedir que se le fqrmara causa al citado párroco, pero todo que- 
áó en tal estado. 

El 2 de Febrero fué expedida la ley de imprenta llamada 
de 2iarco, por la cual se declaró inviolable la libertad de es- 
cribir y publicar escritos sobre cualquiera materia, sin previa 
censura ni fianza, no teniendo mas límites que el respeto á la 
vida privada, á la moral y á la paz publica, calificando un jo* 
rado los delitos (dativos; explicaba cdmo se falta á cada una de 
esas restricciones, señalaba las penas para castigar las &ltas, las 
condiciones para poder ser jurado, y expresó que los delitos 
de imprenta son denunciables por acción popular y por el 
ministerio fiscal. Esta ley fué lá que sacó por primera vez 
en México el pensamiento del círculo mas ó menos grande pe- 
ro siempre limitado en que lo habian tenido los anteriores go- 
biernos. 

Los colores mas marcado» en los escritores liberales fueron 
de reformistas y constitucionales; estos querían la observancia 
estricta del código, y aquellos aconsejaban al gobierno una po« 
lítica enteramente revolucionaria, considerando á la constitu- 
ción tan solo como el motivo y el or%en de la revolución, y i 
la cual venia á ser un estorbo, y tan solo repugnaban Ja exis- 
tencia de un poder absoluto siendo conservador; hubo otro par- 
tido que fluctuaba entre esas dos ideas contrarias^ y no faltaban 
defensores del sistema caido. ün nuevo periódico llamado 
'^La Prensa'' apareció para defender al partido tenaz del re- 
troceso, haciéndose eco del pasado y mostrándose lleno de en- 
vidia por el presente, censuraba acremente al partido liberal, 
esgrimiendo las armas de la calumnia. 

Hasta principios de Febrero habian votado por Lerdo de 



1861 



890 HISTORIA DS JALAPA 

1861 Tejada para presidente: VeracfM, Tabasco, Yaoatati, Méxi- 
co y Tamaülipas; por Jaarez: Ohiapas, Oaxaea, Ooerrero, 
Jalisco, Noeyo León y Michoacan ; y por González Ortega: 
Zacatecas, San Lnis, Gnanajaato, Qúerétaro y Agoadbalien- 
tes. También se* hicieron las elecciones para diputados. 

El futaro congreso iba i resolverlas grandes cuestiones que 
agitaban al país y en qno se versaban los intereses mas caros 
y mas sagrados de la sociedad mexicana; el congreso de 1861 
tuvo mncha influencia en el porvenir de la República y el ho« 
Hor y la gloria de ella se hallaron en las manos de loa nuevos 
representantes. 

Fueron electos diputados al congreso general por el Estado 
de Yeracruz los Sres. Carlos Casas, Manuel Díaz Mirón, Fraa* 
cisco Hernández y Hernández, José María Mata, Clemente 
Ldpez, Leónides Badillo y Manuel G. Tello, Eufemio Bojas y 
Fernando L. Maldonado. 

Gonzi^ez Ortega hizo una clasificación acerca de los milita- 
res que habían servido en el ejército liberal, excluyendo á los 
reaccionarios. El ministro Prieto dispuso que ningún crédito 
de la revolución se admitiera, aun cuando fueca privil^iado, 
sin la previa liquidación hecha por la junta establecida por el 
decreto de 17 de Diciembre; para el pago de aquellos créditos 
creó un fondo del 15 per 100 del producto de las redenciones, 
y trabajd para dar unidad á la legislación reglamentaria sobre 
nacionalización; hizo que los conventos fueran divididos en 
lotes y señaladas las calles que iban i abrirse al través de ellos, 
y dirigid una circular solicitaiido que para arreglar la hacienda 
cesaran las facultades extraordinarias de que gomaban los go- 
bernadores, asegurando que la multiplicación de las dictada- 
ras era la anarquía, y did un reglamento sobre desamortización 
y nacionalización de bienes eclesiásticos. 



T RBVOLÜOION» 0SL JBffTÁDO DB TEBACRUZ. 391 

Este reglamento hizo responsable i la nación de la carga qne 1 861 
reportaban los bienes eclesiásticos hasta el 17 de Diciembre 
de 1857, atacd algunos justos derechos y vino á aumentar el 
antagonismo que creara la circular del Sr. Ocampo entre in- 
quiliuos, adjudicatarios, remat^ores y denunciantes, haciendo 
de la nacionalización un problema complexo cuyas dificultades 
afectaron á todas las demás cuestiones políticas y sociales, y 
tampoco quedd conforme á las inspiraciones jurídicas la «uer« 
te de los que habian tratado con el clero; señarse muy corto 
plazo para las redenciones y se impusieron penas seyeras para 
el cobro de las mensualidades, lo que excluyen del beneficio de 
la ley á lagran mayoría del pueblo. A los igobernadores se 
les prohibid ^ne hicieran negocio . algüio cm aquellos bienes 
á mus del 20 por 100 que la ley concedií^ á los Estados, y 
quedaron señalados como vigentes solamente las leyes de de- 
samortización y nacionalización y el decreto de 24 de Octubre 
de 1860, derogándose todas los. demás relativas al mismo 
asunto. 

Creyendo muchos interesados en los asuntos de naptonaliza- 
cion que el reglamento atacaba sus intereses, se rennieron en 
el teatro Principal para acordar la manera mas conveniente de 
elevar al gobierno una representación, y se nombrd una comi- 
sión que fué encargada de presentarla, pero nada consfguíe- 
ron. 

Un nuevo motivb para'un conflicto internacional aparecí <5 
desde fines del ano .anterior con motivo de haber solicitado el 
capitán de la barca ''Seríense," una reparación por el maltrato 
que sufrid en Tepic el cdnsul de Francia; pedia qne fuera saín* 
dada la bandera fi*ancesa, diez mil pesos y castigo de Rojas 
con tres afios de prisión y se' posesiond de la goleta ' 'Re- 
forma," hasta qne el gobierno hiciera las reparaciones pedi« 
das. El capitán Marin qne mandaba la goleta se declard vo* 

luntariamente preso á la simple manifestación del francés, por 

TOMO V.— 6o 



392 mSTORIA DB JALAPA 

1861 lo que fué destituido del mando de la armada de Sinaloa por 
el gobernador Plácido Yega. El capitán francés cometi<5 noa 
falta al apoderarse desde luego de nn buque en vez de haber 
presentado sus reclamaciones por medios legales, y contra esto 
protestd el mismo gobernador Yega. 

También con motivo de haber acojido i Miramon el buque 
francés ''Mercurio,'' se cambiaron algunas comunicaciones en- 
tre nnestro gobierno y las fuerzas navales francesas. 

Todo esto añadió otras dificultades á las que ya existían pa- 
ra que fuera reconocido por el gobierno liberal el ministro Sa- 
ligny, pues mientras en el Pacífico reclamaba la marina fhinee- 
saun ultraje hecho ásuc<5nsul, en el Atlántieo acogiael ''Mer- 
curio/' en su bordo á Miramon que tantos males habia hedió 
contra todos, y ningún caso se hizo de laá ofensas cometidas 
por los reaccionarios con el c<5nsul en Zacatecas. 

Después de haber descansado un poco y de propordonarse 
algunos recursos, volvieron á lanzarse á la rebelión machos 
oficiales reaccionarios, alentados por la conducta que observa- 
ban casi todos los religiosos exclaustrados que defendían doc- 
trinas destructoras de las libertados públicas, esplotando el fa- 
natismo de muchos ignorantes para hacerles volver A una épo- 
ca de lágrimas y de sangre como la que acababa de pasar. 
Así la lucha de las ideas no habia llegado todavía al desenla- 
ce en el vasto terreno de las aplicaciones sociales y políticas j 
el triunfo habia sido tan solo material. En las calles de las 
ciudades mas populosas se hacían por los curas y vicarios ma- 
nifestaciones religiosas, con el objeto de suscitar alborotos y 
distraer á la autoridad. En la iglesia de la Soledad en Méxi- 
co hubo una ftincion y de ahí salieron barios y formaron un mo- 
tín, y también en Puebla formábanse reuniones sediciosas pro- 
movidas por el clero, cuando se hizo la refundición de las comu- 
nidades religiosas. Por el Sur aun tenían fuerzas considerables 
los rebeldes contra los que fueron c^nviados el general Bamires 



T REVOLÜOIONBB DRL BSTAOO BB VBRAORÜZ. 593 

7 el teniente coronel Sdstenes Rocha, j en San Lnís se temia 1861 
i Mejía 7 á Márqnez, á qnienes fué á batir el general Do- 
blado. 

El ministro Qonzalez Ortega resolvió la venta en lotes del 
edificio llamado la Cindadela; D. Melchor Ocampo fué nombra- 
do director interino del Monte de Piedad, cuyo destino no 
aeeptd, decidiéndose á retitarse á su hacienda de Pomoca; el 
ministro Ramírez faculta á los propietarios para dividir sus 
posesiones; Zarco se empeñó en que cesaran los embargos de 
muías 7 caballos, 7 en que fuera nombrado D. José López 
Uraga ministro de México en los Estados-Unidos. 

En los terrenos pertenecientes á la villa de Cosoomatepec, 
apareció el guerrillero José María Cobos, pero perseguido tu- 
vo que^mlirse de aquellos lugares; Vicario ocupó á Cuernava- 
ca 7 luego se retiró á Cuantía, llevando una legión de 120 ofi- 
ciales. Znloaga recibía auxilios de México, 7 se le hablan dado 
instrucciones para que evitara todo lance importante 7 i9ola« 
mente ca7era de improviso sobre poblaciones cortas hasta que 
Espafia declarara la guerra á México, en lo que se fijaban las 
esperanzas de los reaccionarios; pero Zaragoza 7 Regules los 
derrotaron en Cuantía. 

Los oficiales reaccionarios sometidos eran enviados de unas 
poblaciones i otras sin poder permanecer en ninguna, hallando 
solamente algún descanso en la capital, 7 como se veia que la 
marcha del gobierno iba á tardar mucho en ser regular 7 nor- 
mal, se dudaba aun por los liberales del triunfo definitivo de 
la democracia. 

El aumento que tenían los reaccionarios mandados por Me- 
jía, hi20 que Doblado 7 Antillon se apresuraran á batirlo, lle- 
gando i San Luis í principios de Febrero; sorprendida por 
Doblado una conspiración en San Luis, hizo fusilar al ooronel 
Tabeada, á Francisco Luna 7 otros; declaró aquella ciudad en 
estado de sitio, é hizo salir desterrados á todos loe oficiales 



804 aunoBiÁ bi jalapa 

1861 reaccionarios; los de Tehoantepec mandados por Petris seso- 
metieron al gobierno. 

En la Sierra de Alica segaian sublevados Losada y Bivas, 
quienes no quisieron entregar los pertrechos de guerra que 
poseian. 

Juárez expidió una ley sobre contribución predial, con ob- 
jeto de preparar el cumplimiento del precepto constitucional, 
que manda cesar en toda la república las adoanas interiores; 
j dispuso que se concentraran en pocos conventos las monjas 
de todos los que ezistian en la capital, loque se puso en prac- 
tica la noche del 12 de Febrero. Mudio sofrieron las iBonjas 
en la traslación no obstante que se hiao coa todo el drden j 
r^ularidad posibles, conduciéndose las religiosas y los cape- 
llanes con una prudeacia laudable; el mismo presidente hizo 
que terminaran las irregularidades que durante la guerra civil 
se establecieron entre los oficiales de las fuersaa navales ex- 
traajeras y algunos gobernadores; dispuso que se formara cau- 
sa á D. Santos Degollado por la ocupación de los caudales de 
Laguna Seca, y por el convenio que quiso celebrar con los reac* 
eionarios, y la indicación de que abandonaría el mando del ejér- 
cito federal si la? condiciones de pacificación no eran aceptadas; 
ooncedid pensiones í las viudas é hijos de ios militares que su? 
cumbieron defendiendo la constitución y las leyes de reforma; 
mand(5 que fueran admitidos algunos bonos de los emitidos por 
el gobierno reaccionariof después de acreditar su legitimidad; 
declard inválidas algunas redenciones de capitales pertenecien- 
tes á la instrucción pública; mándd que el despacho de todos 
los asuntos detesta, primaria, secundaria y profesional, se fa¡- 
dera en lo sucesivo por el ministerio de justicia 6 instrucción 
pública, que la institución de las Hermanas de la Caridad que- 
dara en la república bajo la inspección del gobierno, señaló 
los fondos destinados á capitalizar emplos y designd el con* 
vento de la Encamadon para escuela de Artes y Oficios. 



Y RBYOLUCIOiriB ML BSTADO MB YBRAORUZ. S95 

Algunas corporaciones eclesiásticas entregaron los títulos 1S61 
primordiales de sns bienes á la oficina especial de desamorti- 
sacion j nacionalización, y entre ellas lo hizo la Catedral, y al 
ser recogidos los objetes pertenecientesá los conventos desocupa- 
dos, se cometieron abnsos por los comisienadols. 

Fué Vergonzoso lo que pasd en dichos conventos, pues 
los encargados de su costodia consideraron, según es fama, 
como mostrencos aquellos bienes, que ya fueran de la na- 
ción, ya de las comunidades, debian considerarse como sagra- 
dos.* Algunos depositarios no solo se aplicaron lo que debian 
guardar, sino, que llamaron ¿ sus amigos á que participaran 
del botin y no solamente los cuadros, los muebles y las alhajas 
desaparecieron, sino que fueron tomados hasta los azulejos de 
las torres y parte de los edificios; para muchos no hubo ni 
el rubor que acompaña al hurto, pues mostraban como un pe- 
queño museo las curiosidades sustraídas de los conventos. 

Era ya muy general el rumor ¿ principios del año, de que 
la intervención europea se ejercerla muy pronto en Méji:ico, i 
donde debia llegar una escuadra inglesa, y muchos no creyeron 
que esto fuera posible, encontrándose entre ellos algunos que fi- 
guraban en la política, como el Sr. Zamacona; el gobierno in- 
glés habia prometido i los dueños del dinero de Capuchinas, que 
baria todos los esfuerzos posibles para obtener la reparación 
y para establecer en México un gobierno que respetara las 
personas y los intereses de los ingleses. 

El 26 de Febrero fué recibido por el presidíate de la repú-* 
blica en audiencia privada el Sr. D. Jorge Mathiew, represen* 
tanta de la Gran Bretaña en Méx^eo, y apareoíeron en ese dia 
los pabellones de las dos naciones saludándose. Poco antes 
habia sido dada una ley para ^r el «derecho mexicano en ór-* 
den á los agentes comerciales residentes en el territorio dé 
la nación, y también estuvo en la capital el oi^taa AldlUM»* 



396 HiBrouÁ DS jái^aba 

1861 ^^ general Rangel remitid al gobierno nn plan de defensa 
del territorio nacional, para el caso de nna invasión extran- 
jera. 

Restablecido el imperio de la ley y de la constitneion, los 
esfuerzos del gobierno se dirigieron á poner en actividad los 
grandes y numerosos elementos de felicidad y grandeza que 
atesora México, pero las muchas dificultades Be lo im|HdieroB 
completamente. 

El gobierno de Querétaro circuid ana iniciatiya acerca de 
los asuntos de que debía ocuparse el gobierno general, y tal 
paso did motivo i que se asegurara por muchos que nuevamen- 
te peligraba la consitucion. 

En Oaxaca fué nombrado gobernador D. Ramón Cajiga; el 
de Chihuahua Terrazas felicitd á Juares por haber vuelto á la 
capital ; en ésta fueron sacados todos los objetos de valor que 
tenia la catedral, comisionando para ello á D. M. Romero; en 
Tnlancingo se pronunciaron algunas fuerzas, y el liüstado de 
Puebla era recorrido por gavillas al mando de Triujeque, Co- 
bos y Rodríguez, quienes tomaron i Clalchicomula; por Zacual- 
pam estaba el cruzado Matias Estrada, y en Guanajuato tomd 
el gobierno D. Juan Ortiz Careaga. 

Un decreto expedido el 23 de Febrero distribuyó metddica- 
mente entre los secretarios de Estado los varios ramos de la 
administración, necesidad que sé hacia sentir imperiosamente 
pai^ el trabajo de reconstrucción encomendado al gobierno 
constitucional, introduciendo el drden y la sencillez en los pro- 
cedimientos de la administración pública; otro decreto arregid 
la administración del ramo de beneficencia; se dispuso que se 
hicieran, algunas loterías con casas no adjudicadas que fueron 
del clerOi y que se aceptaran los arrendamientos existentes al 
dejar las corporaciones las fincas; fué expodido un reglamento 
para los juagados del registro civil, y concedida licencia ilimi- 
tada al general J. M. Garbiyal. 



T BSVOLÜOIOKK I>XL BSTADO DB YBRACRXTZ. 397 

Una de las yentajas que tngo la naeva dtstribncion de los ^^^l 
mioisterios, fué arreglar la rastraocioD pública qae aotes esta- 
ba dividida en caatro: la enseñanza primaria dependia del de 
Gobernación, los colegios preparatorios, de medicifia y jaris« 
pnidencia del de Justicia, las otras escaelas especiales del de 
Fomento, y la academia del de Belcusiones, con lo cual se pres- 
taba cualquier plan general de estudios, la libertad de cultos 
y la policía de este ramo se encomendd al departamento de 
Gobernación, y lo relativo á indios bárbaros se quitd de este 
y se encargó al de Guerra que era el que podiá tener mejores 
datos acerca de ello. 

Terminada la campaña del Sur regresó el general Zaragoza 
i México, y á la vez salia de*San Luis el general Doblado di- 
rigiéndose á Jalpam para batir á Mejía. Al abandonar i esa 
población las fuerzas reaccionarías, se retiraron á Cadereita, 
y el gefe Lorenzo Bulnes, con instrucciones de Manques, to- 
mó el rurabo de la Huasteca, y encontrándose con el coronel 
Olivares fué derrotada su fuerza y muerto el mismo Bulnes. 

Entonces los Estados comenzaron á disgustarse con el go- 
bierno federal, atribuyéndole la mente de centralizar la ad- 
ministración, por lo cual dirigid una carta al presidente el ge- 
neral Arteaga, y aunque algo habia de ello no debe negarse 
que el gobierno devolvió á los Estados muchas de las atribu- 
ciones que en nombre de la salvación pública ejerció durante 
la guerra; aolamente en ciertos casos habia nombrado el pre* 
sidente á las autoridades, habia hecho levantar el estado de 
sitio, é influido en la reoioeion legal de loa poderes en los Es- 
tados. 

Una caestíon de trascendencia apareció cuando se trató del 
tiempo que debería durar el presidente que iba á ser electo, 
y qué sucedería con el que existía nombrado legalmente para 
ese paeato; pero sin apelar á la renuncia que hizo el autor del 
golpe de Estado al poner en libertad al sustituto legal, y al 



398 HIBTOBIÁ DS JALIFA 

1861 abandoao del país dejándolo entregado á la anarqnfa y ¿ la 
gnerra civil, el solo hecho de haber traicionado la constitocíon 
faé motivo suficiente para qne quedara vacio el puesto que 
ocupd, y entonces según el art. 79 de la constitución, debía 
entrar i reemplazarlo el presidente de la Suprema Corte, 
y debía procederse i la elección según el art 76, qne dispo- 
nía que- el nuevamente electo ejerciera stis funciones hasta 
el día último de Noviembre del cuarto año siguiente al de so 
elección. 

Siguiendo Juárez con las facultades extraordinarias, dispa- 
so que se concluyeran las comunicaciones entre Tampíoo y Túx- 
pam por la laguna de Tamiahua; mandó llevar á efecto la aper- 
tura de calles en la capital al través de algunos conventos; 
concedi<5 a cada uno de los geperales Leandro Valle y José J. 
Alvarez un sitio de ganado mayor en. terrenos baldíos de 
Tehuaatepec; tratd, de acuerdo con el ministro Ramírez, de 
que se estableciera la escuela de Artes y Oficios; ordcnd qae 
se destruyeran las fortiñcaciones de la capital, procnrd qne 
se continuara pagando la convención francesa, deji5 á las dr* 
denes del general Zaragoza las fuerzas del Estado de Puebla, 
y declard de asignatura. en todos los establecimientos de ios* 
trucclcn pública el Catecismo políücoconstitucional escrito por 
D. Nicolás Pizarro. 

Habiendo logrado en Tlaxci^la afianear la seguridad públi- 
ca el gobernador sustituto León, y acallar la oposición que se 
levantaba en su contra i principios del año, entregó el mando 
el 2 de Marzo al C. Lie. José Manuel Saldaña, qne era go- 
bernador interino^ por tal rasgo de abnegación fué felicitado 
por el supremo gobierno, por el ministro Oonzalbe Ort<^ J 
por machos gobernadores de los Estados .EH C. León faé nn fon* 
cionario íntegro y patriota, y tuvo el mérito de no haber per. 
dido la fé, y presentarse al frente de fat sitoaeion cuando en ci^ 



Histons iJe Jalapa y re vdÍ'ue: iones Áe\ Cstada cleVeracrL 




Cí" BENITO JUARE?, 

ílesiiidcn Veracruz cerca lie tres años, sisndc Presitleníf de 

¡B REpuiíiica por minislcrm iÍc la ley.y a!lí Jia las leyES áz na[:ÍGnaliZ3* 

ciuti dfilas tiicnesBclESiásilcas.nialrimDnio civil y tolerancia Je cuIíds. 

(1856-1360.) 



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T RBV0LUGI0NB8 .D8L BSTADO DB YBRÁORÜZ. 889 

« 

cnnstancias muy difíciles se habia retirado el Sn Saidafta á m 1861 
hacienda, abandonando los asuntos públicos. 

Reunidos en grandes masas los indígenas de Sonora, ame- 
na^ban á Hermosillo y Qaaymas, sin que el gobierno padíeta 
prestarles auxilios. 

A mediados de Mano enfermd gravemente el Sr. D. Miguel 
Lerdo de Tejada, y fallecid al medio dia del 22 del misaio 
mes* 

Con la muerte de Lerdo, que era presidente de la Supreo^ 
Corte de justicia, acaecida en Tacubaya, perdid la nación uno 
de sus mas notables hombres públicos, conocidos sus traba* 
jos en iavor de la reforma social; la muerte lo sorprendi<5 cuan- 
do figuraba como uno de los principales candidatos á la presí* 
dencia de la república; toda la prensa vistid luto, y ya pudo 
asegurarse que seria presidente de la república el Sr. Juárez. 
A la familia del Sr. Lerdo se le did por el gobierno la so* 
ma de $1,000 y le fué cedida la casa en que vivia en la capí* 
tal, la única que se adjudicó, y se mandó que los hijos del esta- 
dista fueran recibidos en cualesquiera de los colegios naciona- 
les. Se dispuso que se hicieran honras públicas en su memo- 
ria, enarbolándose la bandera nacional i media asta, dispa*- 
rándose un cañonazo cada cuarto de hora; fueron excitados los 
funcionarios públicos 6 llevar luto por nueve dias, y se tratd 
de levantarle una estatua. Las exequias fueron por todas par- 
tes suntuosas y populares, y el cadáver embalsamado estuvo 
expuesto al público en la casa núm. 6 del Empedradilío, y 
ñié sepultado en el panteón de San Fernando; México no ha* 
bia visto antes funerales tan concurridos. 

Casi al mismo tiempo, el 21, murid en Yeracmz el Sr. D. 
Manuel Gutierez Zamora, gobernador de aquel Estado, y fbé 
inhumado el 22. No solamente el Estado, sino todo el partido 
liberal, lamentaron la pérdida de uñ hon^re eminentraiente 
ilustrado, y que durante cinco anos fué la firme columna del 

TOMO V.— 61 



400 flIBTOBIA DB JALAPA 

1861 sistema constitacional. También al cadáver del Sr. Zamora se 
hizo nn solemne entierro, vistiendo espontáneamente de loto 
toda la población de aqnel puerto. El Sr. González Paez enu- 
meró «en nn elocuente y sentido discurso los justos títulos que 
tuvo el Sr. Zamora para que el pueblo veracruzano j el par- 
tido liberal le -i^onsi^rasen un eterno recuerdo de- gratitud, j 
menciona las muchas mejoras materiales qne le debía el Es- 
tado, de las cuales fueron las principales: la construcción del 
asilo para los desvalidos y menesterosos, la conclusión de la 
obra de la parroquia, y el establecimiento del ferrocarril de 
Yeracruz i Medellin. La legislatura del Estado declaró á Za- 
mora benemérito, y el presidente Juárez concedió á la familia 
del difunto la propiedad de una casa que se habia adjudica- 
do en Orizava. 

Muerto Zamora, convocó la H. legislatura i los pueblos pa- 
ra que eligieran gobernador; dispuso que el pueblo de Tlaco- 
lulam se llamara "Tlacolulam de los Libres;" exceptuó i los 
habitantes del mismo pueblo por tres años de las contribacio- 
nes directas ó indirectas impuestas por el Estado^ y le dotó coa 
$30 mensuales para proteger la instrucción primaria, y decla- 
ró indigno de ser ciudadano veracruzano al Sr. D. Manuel Bo- 
bles Peznela. 

Los trabajos hechos en el Estado de Yeracmz para la elec- 
ción de gobernador fueron favorables al Sr. D. Ignacio de La 
Llave. Desde que enfermó el Sr. G-. Zamora tuvo que susti- 
tuirlo el Lie. Corona, quien concurrió i la apertura de las se- 
sesiones de la legislatura el 9 de Marzo. 

Para la legislatura del Estado fueron electos los Sres. Ló- 
pez, Alba, Núfiez Jsíuregui, Diaz Mirón, Llórente, Hnídobro 
González, Oarballo Ort^at y Cabrera; y para suplentes: Pé- 
rez Olazo, Parra, Lucido Cambas, Casas, Talavenii Lainé y Jor- 
ge de la Sema. 



T jftEVOLüOIONüS DBL ESTADO DE YERAORÜZ. 401 

El consejo de gobierno del Estado se compuso de los Sres* u^l 
Pérez Olazo, Llórente, y Ruiz Parra. 

La legislatara concedid ana feria anual al pueblo de Perote 
y tratd de arreglar la administración interior; á petición del Sr. 
Garballo, activd el asunto sobre canalización del Rio Blanco 
por las lagunas de Camarones y Mandinga para inti^oducir á 
Yeracrñz las aguas de ¿icho rio; discutid una ley sobre proce- 
dimientos en las causas de ladrones; dispaso que ningún di- 
putado pudierjBk tener dos destinos i la vez y que solamente 
por dos meses se dieran licencias con Bueldo, y así como la de 
Colima, abolid los tratamientos; hizo una iniciativa pidiendo la 
derogación de la ley que impuso i los extranjeros residentes 
en la república la obligación de matricularse en el ministerio 
de relaciones; Ios-diputados Alba y Car bal lo, presentaron un 
proyecto sobre juicio perjurados en delitos comunes. 

El ministro Ramirez cedid algunas iglesias á varías perso- 
nas que se comprometieron i sostener «I culto en ellas, y el Sr. 
Zarco tuvo que rechazar por la prensa algunas imputaciones 
que lí él y al Sr. R. Guzman hacían acerca de la administra- 
cion de fondos del gobierno libetal en la época de la guerra 
por la Reforma. 

Como el Sr. Ogasou no pasd i la capital i encargarse de la 
cartera de gobernación, sufría el público, pues el Sf. Zarco no 
pudo desempeñar convenientemente las dos carteras, y enton- 
ces se vid que su aptitud para ministro no estaba á la altura 
de su reputación como escritor, no obstante que había dado 
solución ík algunas cuestiones internacionales, y había disipado 
muchas desconfianzas que impedían la paz interior. 

El Sr. Zarco sentd un mal precedente al admitir la respon- 
sabilidad del gobierno por los $660,000 cogidos por los reac- 
cionarios, cuando según la ley de 14 de Octubre de 1860, des- 
de el momento en que los tenedores recibían los fondos, cesaba 
toda responsabilidad del gobierno mexicano, y ademas hizo 



402 mSTOBIA DE JALAPA 

1S61 algano6 otros malos negocios, pues táci tanteóte filé reconocido 
en su época el negocio de los 15 millones de bonos qne tenia 
Jecker, procedentes de una emisión hecha por Miramon pare 
buscar recursos^. 

La inseguridad en los caminos continuaba, habiendo sido heri- 
dos cerca de Orizava por una partida de ladrones el capitán Al- 
dham, y otros viageros qne regresaban á Yeracruz, j aunque 
por el ministerio de la guerra se dictaron providencias enérjlcas 
para la aprehensión y castigo de los ladrones, nada se remed¡<{ 
de lo hecho ni se pudo impedir el descrédito que aquel suceso 
trajo sobre nuestro país, sucediendo esto precisamente cuando 
se tenían esperanzas fundadas en el completo arreglo de las 
cuestiones que existían entre México y la Gran Bretaña. 

También sé trataba de arreglar las dificultades eon FraD- 
cia, y por eso fué recibido el ministro Saligny por Juárez el 
16deMarB0. 

Las fuerzas reaccionarias maridadas por Márquez y Mejía fue- 
ron derrotadas por Doblado el 4 del mismo mes, en el punto lla- 
mado las "Guayabitas," haciéndoles mas de 400 prisioneros, 
entre ellos el cabecilla Santa Cruz, y muchos muertos. 

Habiéndose suscitado cuestiones entre los gobernadores y los 
curas porque éstos noqnerian casar i los que habían cnmplidocon 
lo prevenido en la ley de regfstro civil, el ministro Zarco resol- 
yió que no estaba en las fiícultades del g^ibierno intervenir 
en los Sacramentos, ni por lo tanto obligar i los ministros de 
un culto A celebrar matrimonios; que la sociedad y la ley ao- 
torizaban el matrimonio civil, y que en lo relativo i las práe- 
ticas de una religión los contrayentes se entendieran con los 
sacerdotes respectivos. 

Grandes eran las dificultades con que seguia tropezando el 
gobierno para proporcionarse recursos, i causa del desorden 
j la ninguna moralidad que por desgracia existían, no habiendo 
la imparcialidady la justicia que son las cualidades que ímpri- 



T RBYOLUOIONBB nOs BBTADO DB VBRAOBÜZ. 403 

raen magestad á an gobierno; fitltaba en machos miembros del 1881 
gabinete la ansteridad repablicana y sobraban los abasos de 
la dictadura, y alganos de los ministros olvidaron lagrandeobra 
de regeneración nacional para desarrollar miras secundarias; 
aun se cateaban las casas, la segaridad publica no existia, y 
los ministerios daban disposiciones contradictorias. Tal si- 
tuación biso que el coronel Toro se insubordinara marchándose 
para Jalisco i cuyo Estado según él creia, debia entregar la fuer- 
sa que mandaba, dando esto motivo á que Querétaro fuera 
amagado por los reaccionarios el 6 de Marzo; muchas ftierzas 
constitucionalistas esterminaban i las poblaciones donde llega» 
ban, eligiendo préstamos y embargando acémilas, y ni aun 
la guarnición de Yeracrnz estaba pagada, cuando el minia* 
terio de Hacienda dedicaba sumas. al pago de subvención de 
periddicoSi de denunciantes y de coatrq^tistas, y se estableció 
en ciertos pagos el favoritismo y la prodigalidad. 

Así de nada servid una ley que se did prot^iendo la veni- 
da de colonos extranjeros, á quienes se exceptuó por cinco 
ano3 del pago de contribuciones; de poco sirvieron las derro* 
tas de Márquez, Mejfa y Tabeada, y ht sangre derramada pa^ 
ra destruir el poder de Lozada en Alica. 

El Ministro de Hacienda ipformd que las rentas públicas ha* 
bian desaparecido, que no tenia arbitrio para reorganizarlas y 
que solamente permanecería en el ministerio esperando la ban- 
carota, é hizo del erario un caadro muy desconsolador; kts adjia- 
nas del Pacífico estaban empeñadas en su totalidad y las del 
Qólfo en un 85 por lOt) de sus productos; los Estados se ha- 
bían tomado la renta del papel sellado, y la del correo habia 
desaparecido; el Sr. Prieto hizo tales revelaciones para evitar 
la pérdida de su popularidad, pero consiguíd lo contrarío y 
no supo cnanto mal causd á México en el interior y exterior 
con tal declaración; la hacienda estaba ciertamente en un es- 
tado pésimo, pero aun no se habían concluido los etementos 



404 HISTOmA 0B JALAPA 

1S61 que la formaban, como lo iudicaba el que se habieran gastado 
solamente en el ramo de gnerra varios millones de pesos. 

Jnarez* expidid nn reglamento sobre contribaciones directas, 
did algonas-disposiciones acerca de enagenacion de terrenos 
en la Baja California j en Tehnantepec, contrató con M. Na- 
phegy tres baterías de cañones rayados; comisíond al Lie. D. 
Vicente Biva Palacio para qne recogiera y trasladara al Minis- 
terio de Justicia los archivos de la Ex-Inquisicion; dispaso 
qne se abriera en la secretaría de relaciones exteriores un re- 
gistro de matrícula y mandd bacelr muchas liquidaciones y qne 
se pagaran sueldos atrasados. 

Con motivo del cisma político de la Union norte-americana, 
varios periddicos del partido conservador mexicano manifes- 
taron esperanzas de que se llevaria á efecto la intervención 
española en 'México, sin reflexionar que la revolución que en 
aquel país se efectuaba crió un drden-de intereses que lejos de 
admitir la intervención europea, la tendría que rechazar con 
mas vehemencia. El partido republicano representado all¿ por 
el presidente Lincoln que acababa de ascender al poder, no 
creyd convenientes los vastos proyectos de ensanche que abri- 
gaban los Estados del Sur^ único medio que tenian estos para 
perpetuar su separación del Norte, por lo que trataba de im- 
. pedirlo aun interviniendo en el territorio de México. 

En las cámaras de España segnia agitándose la cuestión de 
México, promoviéndola el Sr. Calzada, pues el destierro de Pa- 
checo did ipotivo allá á una gran sensación» y el gobierno de 
aquel país se preparaba para traernos la guerra, en contra de 
lo cual estaban muchos sugetos de notoria ilustración. 

En la capital de la república fué aprehendido y fusilado el 
gefe Trejo, que tan famoso se hizo sosteniendo el sitio de Pe- 
rote; la ejecución tuvo lagar en la Cindadela casi furtivamente 
pues se verificd al anochecer del 31 de Marzo, por drden del 
general Leandro Talle, perdiéndose así el fruto del eacarmien- 



T BEVOLüCIOKra DKL X8TAD0 DE YERACRÜZ. 405 

to, cuando se había mandado que fuera en la mañana. El go- ^^^^ 
bernador del Estado de México, Fernando Soto, espídid ana 
ley sobre ladrones, abolid los tratamientos al gobernador y 
demás funcionarios del Estado; en Tampico estalM un motín 
militar á fines de Marzo, acaudillándolo el ex-coronel José Her- 
nández, pero con la guarnición que quedd fiel y algunos paisanos 
fueron derrotados los ntptinistas; en Guanajuato era llamado i 
mandar las tropas el general Miguel Echeagaray, lo cual fué mal 
visto pot* el gobierno de Juárez, á causa 4e estar aquel dadade 
baja; en Yucatán el Sr. Barrera sustituyó en el gobierno al Sr. 
Acereto, y Hamd al pueblo á nuevas elecciones, lo que di<5 orí- 
gen i una nueva revolución y se descubría á poco otra conspi- 
ración, originada por la rivalidad siempre subsistente entre 
Mérida y Campeche y en la Baja Oalifornia se dtd una ley or- 
gánica fundamental ; en Morelia fué nombrado gobernador D. 
Epítacio Huerta; en Sinaloa tomaba posesión el gobernador Ye^ 

• • • 

ga; á Chihuahua se le dieron las rentd^ federales para que aten- 
diera i sus gastos; á la ciudad de México le fué impuesta una 
cont/bucion destinada i la limpia y á la reposicionde empedra- 
dos. 

El mal aspecto que presentaban los negocios hizo que hu- 
biera una nueva crisis ministerial, comenzando por elSr. PriO"* 
to que renunció la cartera de hacienda, habiendo hecho antes 
representaciones varios ciudadanos para que el presidente lo 
destituyera. Al salir Prieto indicó el remedio del mal estado 
de la hacienda, pública, dijo que era necesario el arreglo del 
pago de las deudas, quitando el gravamen que reportaban las 
aduanas marítima?, disminuir el presupuesto del ramo dé la 
guerra, y que los Estados no dispusieran de las rentas federales. 
También renunció González Ortega la cartera de Guerra, y 
fué llamado á ocuparla el general Zaragoza, habiendo dejado 
Ortega el puesto de una manera brusca, disgustándose con 
Zarco. 



406 mSTOKlÁ IXB JALAPA 

1861 Ijos Estados i^landieron que hubiera tenido fin la crisis 
nunisteríal, esperando que cesaría la imprevisión j el deaár- 
den, 7 toda la prensa pedia qne el nnevo gabinete practi- 
cara, entre otras cosas, nna minociosa averígnacion sobre la 
condacta qne en el desenipefio de sa encargo observarcm los 
depositarios de los conventos. 

Para reenplassar al Sr. Prieto faé nombrado ministro de ha- 
cienda el Sr. Mata, qne carecia de conocimientos en aquel ra- 
mo, por lo qné era de esperarse que los asuntos qne se rela- 
cionaban con él continuarían mal, y tal nombramiento tenia lu- 
gar precisamente cuando se trataba la difícil cuestión de la re- 
forma de aranceles marítimos y fronterizos. 

Mata aceptó el puesto con la condición de dejarlo tan luego 
como se reuni^^a el congresb; la aceptación hecha por .él de la 
cartera de hacienda, no llen<5 las aspiraciones de la opinión. 
Mucho dejaba que desear el personal del ministerio, y tan 
solo la provisionaHdad de la situación hizo que no fuera 
roéamente atacado, siéndolo desde sus primeras disposiciones 
el Sr. Mata; éste dispuso desde luego la suspensión provisional 
de los pagos y la venta en pública subasta de los pagarés. En- 
tonces se hicieron contratos ruinosos con los pagarés de desa- 
mortización, y el 2 de Mayo dejd Mata el ministerio. 

Como fué sustituida por algunos periddicos la candidatura del 
Sr. Lerdo por la delSr. Degollado, este manifestó públicamen- 
te que nó aceptaría ningún puesto público, por estar convenci- 
do de que nuestros males no tenían remedio. 

Bíabiendo sido preso el general Gasanova, se empefiaronh» 
ministros ingles y francés y otras muchas personas en qne do 
86 le aplicara la pena de muerte, y lo consiguieron ;^ el i^>re- 
hendido corrid grande peligro, pues acababa Márquez de ex* 
pedir un decreto fechado el 16 de Marzo, condenando á la pe- 
na de muerte i todos los qne sirvieran en la administraciOB 
de Juárez, i quienes declard traidores/ El 11 de Abril de 



T RE70LUCI0NKS DEL ESTADO DE VERAGBÜZ. 407 

este año fueron celebradas en Tacubaya honras en memoria 1861 
de los fusilados el año de 1859. 

» 

Vuelto Doblado ¿ Guanajuato, dejd varios destacamentos 
en la sierra y el cuartel general en San Miguel de Allende; pe<- 
Tó aun quedaron muchos reaccionarios sublevados en la sierra 
y otros llegaron hasta las goteras de la capital, estando en 
Tlalpam y San Ángel mas de 300, y Cobos en Bio Frió entre 
Puebla y México, lo que indicaba la gran debilidad del go- 
bierno de la capital. 

El congreso general, cuya instalación era íau necesaria, tu* 
vo su primera junta el 20 de Abril, concurriendo 58 diputa- 
dos, haciendo algunas proposiciones el Sr. Suarez Navarro, 
para que se quitaran los obstáculos que impedían el que tu« 
vieran efecto las sesiones de la cámara; otra^ varías juntas tu- 
vieron lugar después, pero no se podía integrar, no obstante 
los esfuerzos del gobierno de la capital. 

Habiendo extinguido el gobierno los juzgados de eapella* 
nías, tavo de esto algunos recursos, aunque no de la cuantía 
que se le atribuyd; coa esto y cosa de 10 millones que es-* 
taban pendientes de pago de redención ea México y Puebla, 
pudo haberse formado alguna combinación que hubiera hecho 
salir al gobierno de la situación comprometida en que se 
hallaba. 

El ministro Zarco mandd que fueran separados de sus em- 
pleos los que hubieran firmado protestas contra las leyes 
de reforma, -él tratado Mac-Lane 6 cualquier otro de los actos 
del gobierno liberal durante su residencia en Yeracruz;^l mis- 
mo ministro influyd en qne el Sr. D. Manuel Payno fuera nue- 
vamente reducido á prisión, de donde sali<5 con ñanza, así co- 
mo el Sr. D. Manael Silíceo, y adquiriendo ascendiente sobre 
Jaares él era quien todo lo dirigta. 

El gobierno suprimid la partida que el presupuesto asigna* 

TOMO V. — 62 



408 HISTORIA DB JALAPA 

1861 l)a á las diversiones públicas, did algunas disposiciones para 
buscar recursos imponiendo una contribución ¿ la ciudad de 
México; suspendió por cinco anos el derecho adicional para 
amortizar la deuda pública en las aduanas marítimas y fronte* 
rizas; y tratd de organizar la intervención de los conventos, 
acerca de lo cual presenta una memoria el Sr. D. Basilio Pérez 
Gallardo, por la que consta que solo de la ciudad de México, 
el gobierno había recibido 27 millones de pesos en casas y ca- 
pitales desde la entrada de las fuerzas de González Onega. 
Fué reformado el privilegio concedido d D. Antonio Escanden 
para establecer un camino de fierro entre Yeracrnz y Acá- 
pulco. ' • 

Se concedí (5 á Escanden que pudiera aprovechar los lagos 
y rios para su sistema de comunicación; se le obligaba á poner 
un ramal á Puebla por cuya ciudad no debía pasar la vía férrea, 
haciéndose lo mismo en las poblaciones principales del interior 
que estuvieran en iguales circunstancias;. las oficinas, los al- 
macenes, talleres, habitaciones y terrenos qne fueran propie- 
dad de la nación y se necesitaran para la construcción del ca- 
mino se mandaron entr^ar á .Escandon, y los terrenos de las 
municipalidades ó de los.Estados se le adjudicarían con arre- 
glo á la ley de expropiación por causa de utilidad pública; to- 
dos los materiales y enseres y el dinero que necesitara expor* 
tar para el camino, quedaron libres de toda clase de derechos 
por espacio de 30 años sin que el camino pudiera ser gravado 
con impuestos ó contribuciones durante cincuenta años; para 
la exportación de dinero necesitaba la empresa presentar el pre- 
supuesto de los objetos en que lo iba á invertir; todos los em- 
pleados en el camino quedaron exentos del servicio militar, 
de cargos consejiles y de toda capitación, menos en el caso 
de guerra extranjera: los planos para las obras del camino de- 
bían someterse siempre i la aprobación del gobierno y también 
las tarifas debían ponerse en su conocimiento. Escandon 



T REVOLÜGiaNEB DKL ISTADO BB YBRACRUZ 409 

pedia hipotecar los tramos que coiistrayera siempre qae no 1801 
faera á un gobierno extranjero y en ningnn caso podia hacer- 
lo con el privilegio mismo sin el consentimiento del gobierno; 
se le.concediií la facnltad de formar en Bkiropa ó América com- 
pañías y dividir el capital social en acciones qne podria ena- 
genar, ceder ó hipotecar libremente/ sosteniendo los derechos 
qne de ellas nacieran conforme á las leyes mexicanas; en la 
construcción de este camina serian ocupados los reos condena* 
dos á obras públicas en los Estados por donde pasara; la em- 
presa entraba en posesión del tramo de ferrocarril de Vera- 
cruz i San Juan por haberlo pagado Escanden desde 1857; en 
cinco años se Comprometid este á unirá Puebla con México, 
imponiéndole una multa de 300,000 pesos si no lo cumplía. 
Para auxiliar al empresario se le áió el fondo consolidado de 
la deuda pública por valor de ocho millones que ganaban un 5 
por 1 00 anual y que seria pagado en el espacio de 25 años 
destinsfndose anualmente 560,000 pesos para cubrir los rédi- 
tos y amortización del capital, de modo que de la anualidad se 
tomaría en primer lugar la suma bastante para el pago de los 
réditos del capital qué se adeudaba y el festo se aplicara para 
amortizar los ocho millones, comprometiéndose el gobierno so- 
lemnemente á hacer estq, y para que fuera efectiva y cierta esta 
estipulación, aplicd ti ello desde luego el producto del 20 por 100 
de lo entrado en las aduanas marítimas conforme á la ordenanza 
de 21 de Enero de 1856 y que se destinaba á mejoras materiales; 
para mas seguridad el citado 20 por 100 fué representado por 
cierta clase de papel-moneda emitido por el Ministerio de Fo- 
mento, y tan solo con este papel podria satisfacer todo impor- 
tador el derecho de mejoras, sin que pudiera hacerlo en nume- 
rario ni en ninguna otra especie, bajo la pena de segunda paga; 
la empresa no podia vender dicho .papel en ningún <»so á ma- 
yor precio que el de su valor representativo; si era el produc- 
to de mejoras eu cada semestre mayor de 280,000 pesos de- 



410 HISTORIA BE JALAPA 

1861 volvería la empresa el exceso, y si Escandon no cumplía sus 
compromisos perdería éste fondo especial,^ estípal($se que esta* 
rían 400 trabajadores por lo menos en los trabajos del camino» 
en la estación de secas. Las obligaciones de la empresa se 
snspendian en el caso de faerza mayor 6 causa fortuita que le 
pusiera embarazo j también en el caso en que dejara de perci* 
bír lo que le asignaba el fondo consolidado; coacedidsele el 
establecimiento de un telégrafo y el privilegio caducaría por 
enagenarlo á un gobierno extranjero, por hipotecarlo á un 
particular ó corporación sin permiso del gobierno y por no 
cumplir las obligaciones impuestas en los artículos relativos í 
concluir el tramo i Puebla y á los 400 trabajadores que debían 
estar en el camino. Quedaron rescindidas las obligaciones con- 
traidas por el decreto de 31 de Agosto de 1857 sobre cods- 
tniccion de una penitenciaría y una casa de inválidos, y la em- 
presa se di(5 por recibida de los réditos hasta Febrero de este 
año en compensación de que se le libertara de tal compromiso, 
y en cuanto á tos cuatro millones de pesos, completo de los ocho 
que D. Antonio Escandon debía enterar en la tesorería, lo había 
de verificar en los cinco anos que debía durar la construccioQ 
del tramo entre Puebla y México. Para proteger la pronta 
conclusión de la obra, el gobierno suspendid por cinco añosd 
derecho adicional de amortización de la deuda páblica cobra- 
do en las aduanas marítimas, y en vez de pagarse en bonos de 
la deuda pública la cuarta parte del monto de los derechos de 
importación, quedaba reducido el expresado derecho adicioaal 
á un 15 por 100 de los citados de importación que se pagaría 
precisamente en acciones del camino, y de la cantidad que perte- 
neciera al erario se destinaría una mitad i establecimientos de 
beneficencia é instrucción páblica y la otra al mejoramiento de 
los puertos, muelles y faros; el gobierno daría como premio á la 
empresa el día en que los trenes hicieran el primer viaje en- 
tre México y Puebla, la mitad de los baldíos que se reserva en 



T REVOLUdOKKS DEL KSTADO DB VXRAGRÜZ. 411 

los contratos de apeo y deslinde celebrados respecto de Sonora ^^61 
con D. Juan B. Jecker j Compañía. Todo» las dificultades 
se resolverían por medio de arbitros arbitradores y amigables 
componedores. 

El ministro Ramires, que lo era de justicia y fomento, no 
solamente trabaj(5 por impulsar con esa concesión la obra del ca- 
mino de fierro, sino que tocd otro punto muy importante, ex- 
pidiendo una ley sobre instrucción publica, cuya ley dictada 
con miras mas extensas que las anteriores, tendii} á la unidad ea 
un ramo tan interesante. 

Mientras que en nuestro país se trataba de mejoras materia- 
les, en el vecino del Norte había estallado la guerra civil, siendo 
Charleston el teatro donde las operaciones comenzaron ; las tro- 
pas del Sur atacaron el fuerte Sümter el 12 de Abril al amane- 
cer, y se r¡ndi(5 al día siguiente después de lin bombaardeo de 33 
horas. EIu consecuencia Lincoln did una proclama llamando 
Á las armas á 75,000 voluntarios, y convocd al congreso á se- 
siones extraordinarias. Hay tal relación entre los sucesos de 
que fueron teatro los Estados-Unidos y la suerte de nuestra re* 
pública, que todo lo que allápasd debe interesar en gran mane- 
ra al que estudie nuestra historia. El gobierno deWashington ste 
apresuró sí enviar á nuestro país al ministro Corwin, nopudien- 
do dejar sin vigilancia la retaguardia de los confederados del 
Sar,que nombraron su gobierno y comisionados para negociar en 
Washington su separación; el presidente de ellos fué Jefiersciii 
Davis;^ siete Estados del Sur fueron los que primero tomaron 
una -actitud agresiva, nuentras que otros oüho erigidos en me- 
diadores anunciaban su separación de la Union Federal eo ca- 
so de que se frustrara su conciliadora influencia. El gabinete 
de Lincoln tenia dos facciones: una conservadora dirigida por 
Mr. Seward, que fiaba el remedio de los males á la propia fuer- 
za del país, y otra radical ú cuyo frente estaba Mr. Chasse, 
que propendía á una política sangrienta, y el presidente se co- 



412 HISTORIA DE JALAPA 

I86I locd primero entre los dos extremos, y laego abandon({ lo; 
términos medios y defendió con enerjía la anidad de sa nación 

La desmembración del territorio de la América del Norte, 
había de traer indudablemente sobre nosotros la interveocioQ 
europea, ejercida ya sobre Santo Domingo* Algunas partidas 
de filibusteros se preparaban á caer sobl*e nuestras fronteras 
para engrandecer la llamada república del Sur de los Estados- 
Unidos, siendo la villa del Paso del Norte uno de los primeros 
puntos amenzados. 

El Sr. Corwin tenia títulos de consideración para nosotros, 
pues ademas de ser uno de los personajes notables de la repú- 
blica vecina, mostrd su generoso desinterés en la guerra qoe 
esa nos b¡z9 en 1847, contra la cual se. opuso. Vino i infloir 
en que México no reconociera la independencia de los Estados 
confederados. 

También llegó ¿ México A ñnes de Abril M. Wyke, nombra- 
do hacia tiempo representante do la Gran Bretaña en noestio 
país. Al desembarcar M. W^^ke tuvo varias expücacioaes con 
el gefe militar de Yeracruz i caiisa del saludo, habiendo dispa- 
rado la plaza 11 cañonazos y ^xijiriendo él 14. De México 
marchó para Francia con el encargo de ministro extraordioa- 
río de la república el Sr. D. Juan Antonio de la Fuente. Bél- 
gica envid un agente para celebrar un tratado de comercio 
con nuestro país, pero sin duda traia mas bien la misión de 
estudiarnos. 

Las fuerzas reaccionarias mandadas por Cobos y Taboada. 
seguían recorriendo muchas poblaciones del centro de la repá* 
blica. 

Aun estaban muy distantes de aquietarse los reaccionarios 
pues en Jalapa estuvo d punto de estallar nna conspiracioo 
el 25 de Abril. En Toliman tuvieron entre ellos mismos qdí 
desavenencia, y se separaron Mrfrquez y Velez de Mejfa diri- 
giéhdosa hdcia el rumbo de Tulancingo, y Mejíase situd en Ar- 



T REVOLUOIOKBS BEL ESTADO PE YEBAORUZ. 413 

royozarco donde se le unieron machos gefes y ofíciaTes; Cobos 1861 
recorría el Estado de Puebla; Vicario y Montano se disgusta- 
ron, y en Celaya y otros pantos se concentraban partidas de 
consideración, que interceptaban las comunicaciones. 

Juárez extinguid los oñcios vendibles y renunciables que 
no hubieran caducado conforme i hxs leyes, extinguid los pea- 
ges y decret(5 una contribución sobre fincas rústicas para 
compensarlos; estableció una lotería nacional, única que debía 
existir en la república, dándole 24 sorteos, uno de los cuales 
tenia el premio mayor de 60,000 pesos, y prohibid la venta 
de billetes de la Habana. 

Habiéndose completado el número de diputados el I."* de 
Mayo, esperdse que se pondría término á la ansiedad pública 
con que se había aguardado la reunión del congreso, de cuyas 
decisiones dependía la suerte de nuestro país. -Casi todos los 
diputados eran liberales y progresistas, y el congreso vino á 
ser la fiel expresión de la época y de la revolución: fué electo 
presidente de lá mesa el Sr. D. Joaquín Ruiz, y hubo acaloradas 
cuestiones sobre credenciales, y no habiendo prestado jura- 
mento sino solamente protestado, quedd desde luego sancio- 
nada una ley de reforma. 

Hecha por los diputados la protesta el 8 de Mayo, se pro- 
cedid ¿ organizar la mesa que debía formarse en el prdximo 
período de sesiones y que se compuso de D. José María Aguír- 
re como presidente y D. Oabíno Bustamante x^omo vice-pre- 
skiente; una comisión pasd i comunicar al ejecutivo que que- 
daba instalado el congreso y después fueron nombrados los 
miembros de la gran comisión y las comisiones permanentes. 
La solemne apertura se verificd el 9 de Mayo, y en el discurso 
pronunciado por Juárez, did cuenta de sus principales actos 
durante la guerra por la reforma, recordd que desde que estu- 
vo en Guanajuato en 1858 había tratado de reunir al congre- 
so, aceptd la responsabilidad de las disposiciones que había 



414 HISTORIA DB JALAPA 

1861 dft^^ desde aqaella época, 7 qae no estavíeran en la extricts 
órbita coQstitacional, dijo que eran necesarios los trabajos de 
reparación, que las relaciones exteriores del país ofrecían mil 
complicaciones creadas por la reacción, no obstante conservarse 
buenas relaciones con los Estados-Unidos y haber sido resta- 
blecidas las que se tuvierim con Francia, Inglaterra 7 Pnisia; 
que habla prohibido el gobierno que en Yucatao se siguieran 
vendiendo ¿ los indígenas 7 dispuesto que en Sonora se acaba- 
ra con las tribus bdírbaras; que la hacienda publica se encon- 
traba en circunstancias tan aflictivas, que no podía remediar- 
se sin la exacta aplicación de las le7es de reforma 7 la na- 
cionalización de bienes de manos muertas, 7 después tie hacer 
una detallada relación de las disposiciones que sa gobierno 
habia dictado, asegurd que 7a solamente quedarían aígnnas 
guerrillas de facciosos que aun merodeaban 7 destruían el 
país. 

Al dia siguiente 10 hubo una sesión borrascosa, i cansa de 
una comunicación que dirigió al congreso el Sr. D. Ignacio Go* 
monfort, 7 que fué leida por el secretario Ss^borio, 7 como al* 
. gunos diputados reclamaran el trámite, el presidente de la ci- 
mará eipoyó lo hecho; el diputado Ouzman pidíd qae el vice- 
presidente lo llamara al (5rden, 7 habiendo dejado so pnesto 
al Sr. Aguirre lo ocup<5 el Sr. Bustamante. El congreso decla- 
ra que Comonfort habia cesado de ser presidente de la repú- 
blica desde el 17 de Diciembre de 1857, 7 que cesaban las fa- 
cultades discrecionales del gobierno que no podría promaigar 
ningún decreto, ni aun con fecha anterior al 9 de Ma70, dan- 
do todo esto lugar i interesantes 7 acaloradas disensiones. 

Éntrelos gobernadores se distinguid el Sr. Doblado, qne lu- 
cia esfuerzos con buen éxito por la prosperidad del Estado de 
Guanajuato. 

A principios de Ma70 salieron de México para el interior 
algunas fuerzas pertenecientes á Gonsalez Ort^;a, deatiiuidaa 



T RBVOLUGIONBS DEL fiBTADO PB VERAORÜZ. 415 

a batir i los reaccionarios que en el interior acaadillaba Mar- 1861 
qaez, y por los alrededores de la capital ann permanecian las 
gavillas que imponían préstamos á las haciendas y se lleva* 
ban i los dependientes de ellas. 

No padiendo hacer lo que deseaban para establecer el bie- 
nestar del. país, y con objeto de dejar libre al presidente para 
que nombrara un gabinete parlamentario, renunciaron las car- 
teras de ministros Zarco, Ilamirez j Zaragoza, pero no les fué 
admitida la renuncia, aunque el Sr. Zaragoza siempre dej<5 el 
ministerio para ocupar su puesto entre los representantes de 
I4 nación, y poco después dejaron las carteras también los de- 
más ministros. 

Juárez d¡(5 algunas disposiciones acerca del ayuntamiento 
de la capital (Mayo 5); concedi(5 permiso á los Sres. Arbeu y 
socios para formar una compañía con el objeto de construir y 
explotar ud camino de fierro, que partiendo de la capital ter- 
minara en el pueblo de Chalco, toóando i Mixcoac, Goyoa- 
can y Tialpam; los socios quedaban sujetos en todo i las leyes 
mexicanas, suscribiéndose el gobierno con $200,000. 

No obstante las circunstancias propicias en que estaba la ' 
nación, no podia el congreso practicar el gran t^rabajo de reor- 
ganización, por los desaciertos que se cometían por los minis- 
tros en algunos ramos de la administración, y las dificultades 
que creaban al gobierno los intereses, las ambiciones y las re- 
liquias de la reacción, que no debieron sobrevivir ni un mes á 
la restauración del drden legal. 

El diputado Mata propuso que se estableciera la plena li- 
bertad religiosa; el juicio por jurados; que se limitara al eje- 
cutivo la facultad de expulsar á los extranjeros; que se susti- 
tuyera el requisito de vecindad para ser electo diputado por 
el de residencia al tiempo de*^la elección; que todo empleo del 
gobierno con sueldo del erario inhabilitara para ser miembro 
del congreso; que el presidente de esta corporación durara 

TOMO V. — 68 



418 HISTORIA DB JALAPA 

1861 les habia unido Líndoro Csgiga, administrador qnc fué de la ha- 
cienda de Arroyozarco, seguían cometiendo toda clase de críme- 
nes, y atacaron áQuerétaro con cerca de 1,000 hombres, entran- 
do hasta el convento de la Crus, cnando el general Antillon que 
llegaba en aquellos momentos los hisso huir hasta la hacienda 
de la l<!speranza. Mandaban á los reaccionarios ademas los 
gefes Mejfa, Tabeada, Yelez y Zires; tanto aumentaban que 
el Estado de México fué declarado en estado de sitio, sien- 
do allí uno de los principales guerrilleros Francisco Gra- 
nados. Marques se dirigid de Querélaro al llano del Casadero, 
y eacontrsíndose con los liberales mandados por el coronel 
Ignacio Mejía, tuvo que retroceder; Vicario atacií la hacien- 
da de Arcos, donde estaba el gefe Laureano Yaldes, y Cobos 
«otrd i Tepeji de la Seda, donde hizo sus acostumbradas mal- 
dades; en Huauchinango también apareció un motin, y á ñ- 
nes de Mayo, Msírquez y Zuloaga se concentraron en la Villa 
del Carbón, luego pasaron tí Ixtlahuaca, y contra ellos fuerou en- 
viados 6,000 soldados; los reaccionarios hicieron un amago so- 
bre Toinca, llegando el gefe Galvez hasta Lerma, donde impuso 
un préstamo. Chalco también fué invadido, y en Rio Verde era 
derrotado el cabecilla reaccionario Florentino Ldpez. Fuerzas 
que salieron de Puebla i batir á Cobos fueron derrotadas, mu- 
riendo el coronel Osorio que las mandaba. 

Varias veces se habia formalizado la petición de que proce- 
diera el congreso al escrutinio de los votos para presidente de 
la república, pero habia sido siempre desechada, hasta que fué 
votada de conformidad en la sesión del 20 de Mayo mediante 
un acuerdo para que se nombrara una comisión compuesta de 
un representante por cada Estado, la cual debería examinar las 
actas de elección llegadas ala secretaría, y dictaminar en vista 
de ellas; hecho esto se erig¡(5 el 23 el congreso en colegio elec- 
toral, estando conformes las fracciones juarista y orteguista en 
J^ VV6 se adelantara el trabajo en ese asunto, habiendo otra comon- 



T RBVOLUGIONBS DEL ESTADO DE YBRACRUZ. 419 

fortísia que ponia alganos obstt(culos. La comisión escrutadora ^^^ 
fué de parecerquesesuspendierala resolución mientras llegaban 
todas las actas de la repáblica, j que se declarara que no ha- 
biendo obtenido ningún candidato mayoría absoluta, elegiría el 
congreso entre los que parecian tenerla relativa, y tal dictamen 
fué objeto de la impugnación de la mayoría de la cámara. 
Los votos de la república se dividieron; Juárez obtuvo mas 
de 5,000; D. Miguel Lerdo 2,000; 1,800 Gt. Ortega y varios 
el Sr. Doblado, teniendo dos los Sres. Riva Palacio y Couto. 
El congreso aplazó la resolución del asunto hasta que llegaran 
las actas que faltaban, y ahí se trat(5 de que el presupuesto se 
bajara i $ 650,000 mensuales; el diputado Clemente Ldpez 
presentid una iniciativa sobre arreglo de la guardia nacional. 

Se discut¡(5 el asunto relativo i la acuñación de moneda me- 
xicana en la Alta California, y en el congreso causd impresión 
un decreto de la legislatura de Zacatecas, relatívjD á protestar 
que no reconocería como legítimo el establecimiento en la ca* 
pital de alguna autoridad, cualquiera que fuese su denomina* 
cien, extraña al orden constitucional, lo que equivalía á des* 
conocer al gobierno de Juárez. 

El Estado de México nombró gobernador á D. Felipe Ber- 
riozabal; por todas partes se aprehendia á los conspiradores 
ó i los que se sospechaba que lo eran; en Puebla, cerca de la 
cual merodeaban Montano, Cobos, YerdinyTriujeque, mandd 
el general Lamadrid bajar á un fraile del pulpito donde se leia 
una pastoral declarada revolucionaria; también fueron apre* 
hendidos el padre García Cano y otros. Por su parte Már- 
quez capturaba i sus contrarios, haciéndolo con D. Pedro Jáu- 
regui que iba i una de sus haciendas, y le exigid $20,000. 

Los avances que tenia la reacción, hicieron que en el 
congreso se discutiera una proposición relativa i establecer 
nna comisión de salud pública, investida de facultades amplí- 
simas} para cuanto pudiera tener relación con el establecimiea- 



420 HISTORIA DB JALAPA 

1861 to de la paz. Esto indicaba claramente cnin poco eficaces 
eran los medios adoptados para salvar la tranquilidad pá- 
blica y la equivocada idea de los peligros qae la amagaban. 
La cámara votd la dispensa de trámites á la proposición r 
aprobd el artículo primero que contenia la idea de estable- 
cer dicha comisión; pero reflexionando rechaza los deíaas en 
que se detallaban las facultades de ella, y sin salir del sen- 
dero constitucional áió al ejecutivo facultades para que sus- 
pendiera las garantías y empleara los medios extraordinarios 
que la constitución permite para el caso de grave perturbacioD 
en la paz pública, y uno de los que apoy<5 con calor la conce- 
sión fué el Sr. Zamacona. Entre las garantías caya saspeo- 
siou propuso la comisión de salud pública, estaba la libertad 
de la prensa. No falt(5 quienes pretendieran demostrar que el 
congreso no era constitucional, siendo D. Gabino Buatamante 
uno da ellos. 

Mucho atrajo la atención del público la discusión de las fa- 
cultades extraordinarias, y uno de los oradores llegj á decir 
que el encargado del ejecutivo se habia determinado á vender 
al gobierno de Washington la independencia y el decoro de 
nuestra república, cuyo pensamiento tuvo eco y aplausos 
principalmente entre el bando clerical, y fué combatido por el 
diputado D. Manuel Ruiz. 

El 29 de Mayo muri(í en México el poeta Félix María Esca- 
lante, notable en el género descriptivo y que ocupd un lugar 
eminente entre los poetas líricos; su primer canto fué la pinta- 
ra de la vida salvaje, y sus mas notables composiciones fueron 
el '*Huracan,"la **Seduccion" y el **Amor perdido," y su lira 
áió al viento cantos de guerra, himnos de victoria y delicio- 
sas elegías. Fué redactor del **Museo" la * 'Ilustración'' y el 
"Álbum," compuso el lindo poema de Fernando y María 
y escribid en varios periddicos políticos. 



T RSVOLUGIONBS DEL B8TAB0 DE VERAGRUZ. 421 

Ocupado el congreso en otros asuntos, olvida el muy inte- j^g^j 
resante de expedir las leyes orgánicas sin las que preciosos 
derecbos é importantes garantías quedaban solamente en la 
cat^oría de halagüeñas esperanzas, que no podían convertirse 
ea hechos prácticos según atestiguaba una dolorosa experien- 
cia, paes aunque había puntos en que la autoridad administra- 
tiva ó la judicial podían atenerse í la legislación anterior, 
otros ofrecian vacios por referirse á las necesidades que ea 
naestro derecho público introdujo la constitución, y venian á 
ser faente perenne de trastornos y disensiones; faltaban las le- 
yes que determinaran qué profesiones necesitaban títulos, las 
que marcaran hasta donde debian extenderse las resol ucio* 
ues gubernativas que coartaban la libertad de industria ó de 
trabajo, y otras sobre armas prohibidas, sobre faltas y delitos 
qne gozaban el fuero de guerra, sobre los requisitos para jus- 
tificar la detención de los ciudadanos, sobre el maltratamiento 
en las prisiones, sobro definir los delitos del drden militar y 
los de piratería, la ley penal para el registro y violación de 
la correspondencia pública, otras leyes sobre expropiación y 
privilegios i los inventores ó perfeccionadores, sobre pérdida, 
suspensión y rehabilitación de los ciudadanos mexicanos, sobre 
organización de tribunales de circuito y de distrito, la penal pa- 
ra el caso de rebelión contra las instituciones y varias sobre li- 
bertad de enseñanza, de imprenta y demás que aseguraran las 
garantías individuales cuya estabilidad y respeto son los prin- 
cipales fines del sistema constitucional. 

£1 estado de pobreza en que estaba el gobierno obligd al 
congreso ú autorizar al ejecutivo para poner en curso forzoso 
escrituras de capitales nacionales que bastaran para propor- 
cionarle hasta un millón de pesos, con un descuento del 2 por 
100 mensual, y i suspender por un año los pagos á los acree- 
dores al erario nacional, con excepción de los de la conducta de 
Laguna Seca y convenciones diplomáticas, debiendo expedir 



422 HISTORIA DS JALAPA 

^^"* entretanto las leyes de crédito público; tratase de cerrarlas 
aduanas interiores y suprimir las alcabalas, reformar los arau* 
celes y e^itablecer una contribución directa. El ejecutivo debía 
iniciar arreglos sobre suspensión de las convenciones diplo- 
máticas. 

A consecuencia de la elección determinada por la ley de 3 
de Abril de 1860 sobre gefes políticos, entreg<5 el Sr. D. Ma- 
nuel B. Gallo el gobierno del cantón de Jalapa, á fines de Ma- 
yo, al Sr. D. Miguel Palacio, bastante conocido por su honra- 
dez y por haber ocupado otros puestos públicos; el Sr. Gallo 
habia sacado mayoría de votos, pero para ser reelecto necesi- 
taba las dos terceras partes de los votos, y no dej6 tras sí ni 
llanto ni maldiciones porque á nadie hizo mal. En Orizava 
fué electo gefe político D. Sebastian Hernández, en 0($rdova 
D. Francisco Talavera, y en Huatusco D. Joaquín Muñoz. 

De 50,000 votos emitidos para gobernador del Rstado de 
Veracruz reunió el Sr. La Llave 43,015 y por un decreto de 
la legislatura fué declarado gobernador constitucional ; ade- 
mas obtuvo Díaz Mirón 1,841 votos y varios los Sres. Pasque!, 
Mata ; Corona, Serna y Oropesa. 

El ayuntamiento de Veracruz dirigid una petición al gobier- 
no para que reformara el decreto último relativo al camino de 
fierro entre los dos Océanos. El retrato del Sr. Zamora fué co- 
locado con gran solemnidad en el cuarto de banderas del ba- 
tallón guardia nacional de Veracruz, pronunciando un dis- 
curso D. Francisco de R. Milán. La legislatura clausuren sus 
sesiones el día último de junio. 

Las grandes lluvias destruyeron el puente del camino que 
conduce á Coatepec. 

La ley general sobre suspensión de pagos produjo una gran- 
de alarma en el público, la que se aumenta con la prisión y 
muerte de D. Melchor Ocampo por las fuerzas de Márquez^ las 



T REirOLüGIONKS DBL ESTADO DE VERACKUZ. 423 

discQSÍones í qne tales acontecimientos dieron motivo en el 1801 
congreso, e^tavieron llenas de animación, y en ellas lucieron sus 
cualidades oratorias los diputados Hernández y Hernández j 
Montes, y expidi(5 aquella asamblea desde luego, con dispen- 
sa de trasmites, una ley penal para el delito de plagio; esta me- 
dida fué del todo ineñcaz, siendo necesario mas que nuevas le- 
3*es que decian lo mismo qu*) otras ya existentes, enviar un 
cuerpo de tropas al mando de un gefe activo é inteligente que 
contuviera d los facciosos; pero en lugar de esto í cada suceso 
que interesaba í la sociedad se expedian solamente leyes que 
no tenían mas valor que el del papel en que estaban escritas. 

El Ministro de Relaciones se presenta al congreso el 4 de 
Junio Á decir que tenia la dolorosa certidumbre del asesinato 
perpetrado por Márquez en la persona de Ocampo, y después 
de leer ana carta en que se daban algunos detalles, pidid que 
se hiciese justicia pronta y enérgica y que fuera autorizado el 
gobierno para buscar recursos. No faltaron oradores como el 
Sr. Ccndejas, que combatieran esta petición. 

El crimen perpetrado en D. Melchor Ocampo, hombre emi- 
nente en el partido liberal y patriota esclarecido, cau3<5 honda 
sensación. Una gavilla mandada por un español llamado 
Cajiga enlr(5 á la hacienda de Pomoca i donde se habia reti- 
rado el Sr. Ocampo después de abandonar la política, dedi- 
Ciíndose en el seno de su familia á reparar los graves danos 
que Á su escasa fortuna habia hecho la revolución, y vivia al 
lado de tres niñas de corta edad á las que profesaba gran ca- 
rino; de allí lo arrancaron los asesinos y entre lilas y á pié lo 
condujeron hasta Tepeji del Rio donde b entregaron á Már- 
quez y Á Zuloaga, y fué fusilado y colgado de un árbol. Cuan- 
do se supo en la capital la captura, muchas personas i quie- 
nes debia Márquez favores, le escribieron pidiéndole la liber- 
tad del prisionero, lo que también solicita el ministro francés, 
pero recibieron la contestación de que ya era demasiado tar« 

TOMO V. — 64 



424 HISTORIA DB JALAPA 

1861 de, añadiendo Márquez que él no era responsable de la eje- 
cución, pues no habla hecho mas que cumplir con una <jrdeii 
de Zuloaga; que Ocampo fué fusilado en represalia de lo qae 
se habia hecho con Trejo y varios oficiales en el monte de las 
Cruces. Tal suceso llend de horror á la sociedad y fué tanto 
roas notable aquello, cuanto que el Sr. Ocampo habia sostenido 
en el consejo de ministros el indulto del ex-rainistro D. Isidro 
Díaz. La muerte de Ocampo fué un verdadero duelo para el 
partido liberal, que era el de la nación, y en consecuencia el 
congreso votd una ley para que el ejecutivo se projjoreiouara 
recursos abandonando la mc'zquina base de fijar cantidad, de 
señalar el tanto por ciento del gravtímeu y de prescindir del 
préstamo forzoso: por otro decreto se declaro fuera de la ley 
á Márquez, Zuloaga, Mejía, Cobos y otros, ofreciendo recompen- 
sas al que libertara de ellos á la sociedad, }'' llovían porcí<jO de 
proposiciones con las mismas tendencias. Juárez se bizo des- 
de luego de recursos y puso en movimiento un número consi- 
derable de tropas; entonces el Sr. Degollado á impulsos del 
entusiasmo, ofreció su espada a la representación nacional para 
combatir ¿ los reaccionarios, y también González Ortega solí- 
cittJ del presidente que él y sus tropas tomaran parte en la 
campaña. Tal fué el primer fruto de las rivalidades que divi* 
dieron y debilitaron al partido liberal entorpeciendo la mardia 
del ejecutivo. 

El cadáver del Sr. Ocampo fué abandonado en Tepeji; con- 
ducido después á. la capital quedJ depositado en el hospital de 
Terceros, y luego fué trasladado al palacio municipal. 

El entierro del cadáver en cuyo acto pronuncia una ora- 
ción fúnebre el Sr. Montes, se hizo en la tarde del 6 de Ju- 
nio, habiéndose reunido la comitiva en el palacio maniei- 
pal; el congreso en muestra de duelo y para concurrir ¡í los 
funerales, cerrd sus sesiones antes de la hora de reglamen- 
to. A pesar de la lluvia acompañ^j al cadáver una maltitnd 



T REVOLUCIONES DEL ESTADO DE VERÁGRUZ. 425 

hasta el panteón de San Fernando, siguiendo las calles de Pía- 136], 
teros, San Francisco, Santa Isabel y Marisoala; iban el presi- 
dente, los ministros, el congreso, el ayuntamiento, los colegios, 
los empleados, y un número considerable de personas de todas 
clases; la bandera nacional estuvo enarbolada hasta media as- 
ta, se disparó un cañonazo cada cuarto de hora; las tropas 
llevaron las armas á la funerala, y frente al sepulcro del Sr. Ler- 
do de Tejada quedtiron los restos del Sr. Ocampo. 

Este señor nació en la ciudad de México, y pasó los primeros 
años de su vida en una ñnca rustica de Michoacan, de donde 
regresó para hacer sus estudios en su ciudad natal, queriendo 
sus padres dedicarlo i la abogacía, pero el joven rehusó, y 
dejando el estndio del derecho, se dedicó á varios ramos del 
saber humano: idiomas, historia, ciencias naturales* política y 
moral fueron el objeto preferente de sus ocupaciones; dueño 
de un rico patrimonio hizo un viaje á Europa para ensanchar 
el círculo de sus conocimientos, y de regreso á su patria se de- 
dicó al campo, y consagró sus talentos y sus bienes al pro- 
greso de la fínca de donde un dia lo habian de arrancar sus 
asesinos. Estuvo en el congreso y fué gobernador de Michoa- 
can en la época de la invasión norte-americana, y de allí pa- 
só al senado de la Union, donde votó contra la pena de muer- 
te; después estuvo en el ministerio de hacienda, y no admitien- 
do el presidente sus proyectos se retiró de nuevo i labrar la 
tierra; llamado otra vez al gobierno por los michoacanos lo 
tomó, é invitado en 53 al golpe de Estado respondió: **Yo me 
qni^íbro, pero no me doblo." En la administración de Santa- 
Anna estuvo desterrado en Tulancingo, en Uláa, y después en 
los Estados-Unidos, y en lo de adelante ya hemos visto cuál 
fué su marcha política hasta que fué arrebatado de su hacien- 
da. Fué fusilado el 3 de Junio, habiendo escrito poco antes su 
testamento; le presentaron an confesor que no aceptó, repar- 
tió todo sn dinero y hasta su traje sí los que le iban á tirar, de- 



426 HISTORIA DB JALAPA 

1861 signsíndoles el lugar donde debían apuntarle, se par<5 firme con 
el pié derecho atrás, cerró los paños y ordeno el disparo. * 

También por Tepic cometieron horribles atentados las fuer- 
zas mandadas por Lozada, Bivas y García de la Cadena, en 
Lagunillas, donde atacaron las bandas de AHca, pasando á en- 
chillo á familias enteras á la fatídica luz del incendio, y Coro* 
na con algunas tropas tuvo que retirarse á Tepie. 

En la capital y en toda la república se manifesté la exalta- 

1 Hé aqui el testamento: 

Próximo á ser fusilado, según se me acaba de notificar, declaro 
que reconozco por mis hijas naturales á Josefa, Petra, Julia y Lucila, y 
que en consecuencia las nombro mis h^ederas de mis pocos bienes. 

Adopto como mi hija á Clara Campos, para que herede el quinto de 
mis bienes, á fin de recompensar de algún modo la singular fidelidad y 
distinguidos servicios de su padre. 

Nombro por mis albaceas á cada uno in solidum et in rectum á D. José 
María Manzo, de Tajimaroa, á D. Estanislao Martínez, al Sr. Lie. D. 
Francisco Benitez, para que juntos arreglen mí testamentaría y cumplan 
esta mi voluntad. 

Me despido de todos mis buenos amigos y de todos los que me han fa- 
vorecido en poco 6 en mucho, y muero creyendo que he hecho por el ser- 
vicio de mi país cnanto he creido en conciencia que era bueno. 

Tepeji del Rio, Junio 8 de 1861. — M. Oeampo. 

Firman este, á mi ruego, cuatro testigos y lo deposito en el seflcnr ge- 
neral Tabeada, & quien ruego lo haga U^ar á mis albaceas ó á D. An- 
tonio Balbuena de Maravatio. 

En el lugar mismo de la ejecución, terrenos de Jaltengo, como á las 
dos de la tarde, agrego, que el testamento de Do&a Ana Maria Escobar 
está en un cuaderno en inglés entre la mampara de la sala y la ventana 
de mi recámara. 

Lego mis libros al colegio de San Nicolás de Morelia, después de qxxe 
mis señores albaceas y Sabás Iturbide tomen de ellos los que gusten. — 
M. Oeampo, — J". i. Cajiga. — Miguel IfegreU, — Juan Calderón, — Alt- 
jandro lieyes. 



T REVOLUCIONES DEL ESTADO DE \BRACRUZ. 427 

cion pública con enerjía y en distintas formas; en México fue- 1861 
ron comisionados por el pueblo los Sres. D. Ponciano Arriaga, 
D. Guillermo Prieto y D. Ignacio Ramirez para presentar al 
congreso una petición reclamando las medidas de vigor <)ue 
exigian las circunstancian, y otras que no eran del resorte del 
poder legislativo, como la formación de un nuevo ministerio; 
se pedia el estado de sitio y la cesación de toda autoridad que 
no fuera militar; que se pusiera la guardia nacional sobre Jas 
armas al tercer dia; que fueran designados los que dieron re- 
cursos i la reacción ; que con los bienes de los procesados por 
política, fueran dotadas las familias do las víctimas; también 
se pedia la expulsión de todos los eclesiilsticos que no hubieran 
jurado la constitución, y que solamente quedaran abiertas do- 
ce iglesias; que fueran exclaustradas las monjas; que se forma- 
ra un nuevo gabinete con ios Sres. Doblado, La Llave, Gar- 
za y Ogazon, y entretanto uno provisional; la expulsión de los 
partidarios de la reacción; aplicación de la ley de conspirado- 
res ])or la autoridad militar, é intervención á las imprentas de 
los reaccionarios. Fué puesta en prisión la señora esposa de 
Zuloaga, así como el general Moret, y otros muchos conocidos 
por adictos í Zuloaga y Mtírquez. 

Quedaron puestos fuera de la ley Zuloaga, Márquez, Tomás 
Mejía, J. M. Cobos, Cajiga, Vicario y Lozada; se ofrecían 
$10,000 al que matase á algunos de ellos, y sí estaba procesado 
se le iudultaria de la pena que debía recibir. El cuerpo di- 
plomático fué i palacio á pedir al presidente que no fueran fu- 
silados Casanova, Díaz y otros presos políticos, según lo solici- 
taban muchos liberales exaltados. 

Así la muerte del ilustre patriota, no solamente privJ i la 
revolncion de una de sus mas firmes columnas, sino que 
estuvo i punto de hacerla que se estrellara contra el escollo 
de la anarquía; en el seno del congreso no hubo un solo in« 
díviduo en el que no fermentase una idea violenta y extrema- 



430 HISTORIA DE JALAPA 

1361 gunos diputados se ¡nclÍDi5 í cerrar las sesiones, dejando una 
comisión de vigilancia que ayudara al gobierno en la lueba 
contra la reacciou; otros creian conveniente que snbsisttera 
la comisión de salud pública, y algunos que se organizara el 
triunvirato que ejerciera la dictadura; pero ningana de es- 
tas ideas era legal ni acertada, pues cualquiera medida que no 
se derivara de la constitución, echaba por tierra cl edificio le- 
vantado á costa de tantos sacrificios, y no solamente engen- 
draría discordias, sino que hasta se expondría la república i 
una escisión, pues ademas de Zacatecas, también San Luis pro- 
testi5 que desconoceria cualquier poder que no se derivara de 
las instituciones legitimas, y que llegado este caso reasumiria 
su soberanía. 

Mas necesario que cualquier paso extra-constitucional era el 
expedir las leyes orgánicas que proraetia laconstitncíon, ya pa- 
ra reglamentar el ejercicio de ciertos derechos, yapara organi- 
zar en puntos de gravísima importancia el mecanismo regular 
de las instituciones; trabajo necesario para el desarrollo y 
perfeccionamiento del código, y de cuya falta nos resentimos. 
También eran de grande interés las reformas políticas consti- 
tucionales hechas de una manera legal, puesto que ya lo esita- 
ban las sociales, acreditando la experiencia cuún necesaria 
era la cimara de senadores, ampliar la libertad de elección, 
y suprimir el juramento. 

Un cambio notable se habia verificado en los espiritas en 
cerca de cuatro años, habiéndose convertido á las ideas libe- 
rales hombres sinceros y de buena fé que en otros tiempos opa- 
sieron su voz autorizada i la innovación. Esta disposición de 
los ánimos parecia muy favorable para la consolidación de 
la paz y el restablecimiento del drden, necesitándose solamen- 
te que hubiese unión sincera entre todo el partido liberal; pero 
esta estaba muv lejana como lo orneba la acusación hecha por 



Y REYOLÜOIONBB DEL ESTADO DB TERAGRÜZ. 431 

eISr. Sánchez Ochoa contra el Sr. Alatriste, gobernador de 1861 
Puebla. 

Al fin González Ortega fué nombrado general en gefe para 
perseguir i los reaccionarios, llevando dos brigadas de Que- 
rétaro y Zacatecas, las caballerías de Anreliano Rivera y Ra- 
fael Cuellar, algunas piezas de montaña y ligeras, y salid de 
México el 11 de Junio; el Sr. D. Santos Degollado fué envia- 
do á Toluca para organizar una brigada sujeta al general en 
gefe, y en combinación con este obraron también fuerzas de 
Guanajuato al mando del general Doblado. En Toluca fueron 
obligados á tomar las armas todos los varones de 10 á 50 años. 

El congreso hizo bien en no reasumir todos los poderes, y en 
abandonar la idea de ejercer la dictadura parlamentaria, re- 
chazando las sugestiones que se le hacian para convertir la 
comisión de salud pública en poder superior al legislativo y eje- 
cutivo. 

El congreso concluya un arreglo con el Sr. Adorno para la 
limpia de atargeas, dispuso que la libertad de imprenta que- 
dara sujeta á la ley de 28 de Diciembre de 1855 dada por el 
Sr. Lafragua; reformó la parte del arr. 5"" de la sección 1* de la 
constitución para que cualquier individuo pudiera ser obliga- 
do i prestar trabajos personales mediante una justa retribu- 
ción; suspendió algunas garantías por 6 meses; declaró que des- 
de el momento en que se empezaba i obrar con las armas en 
la mano en el sentido de cualquiera opinión política, el delito 
entraba en la esfera de crimen dejando de ser político, y de- 
claró qne estaba y habia estado vigente la ley de conspirado- 
res de 6 de Diciembre de 1856, entre cuyos delitos se contaba 
el de invasión al territorio mexicano por tropas extranjeras, 
y el reunirse con ellas (Junio 7) y se designó quiénes come* 
tian el delito de plagio. 

La supresión de las garantías individuales fué una medida 
enteramente legal, dictada conforme á la constitución en el ca« 

TOMO V.— 66 



432 OISTORIA DB JALAPA 

1861 ^ P^^ ^^^^ previsto de pcrturbacioa grave ea la paz pública, 
j el gobierno aceptd la confianza que se le daba ensanchando 
gas facultades ordinarias, después de haberle concedido coan* 
tas autorizaciones había solicitado acerca de armar la guardia 
nacional y buscar rccarsos. Fué reprobada una proposición 
para que á la familia del Sr. Ocampo se le dieran $15,000, y 
el ejecutivo solicitd que fueran 50,000. 

En la sesión del 11 de Junio se dispuso la subsistencua de los 
ministerios de G-obernacion y Fomento, y se declariS que Jaa- 
rez era presidente constitucional, admitiéndose al fin que se 
hiciera el escrutinio con los votos recibidos y no con los que 
debían ser emitidos; fueron 5,289 en favor de Jnare?; 1,989 
por Lerdo de Tejada, 1,846 por G. Ortega, y el resto distri- 
buido en pequeñas fracciones á favor de muchas personas, n- 
sultando la mayoría absoluta en favor de Juárez; el dicti- 
men de la gran comisión que lo declaraba presidente de la re- 
pública fué aprobado por 61 votos contra 55. 

Por la prensa y en el congreso se trataba de qne solamente 
fueran cuatro los secretarios del presidente, y que se hicieran 
economías reformando las plantas de Hacienda y Guerra; de- 
bían quedar refundidos los ministerios de Relaciones y Go- 
bernación, así como los de Justicia y Fomento, todo lo cual 
traería economías de bastante importancia redaciendo el presa- 
puesto. En aquella asamblea á\ó motivo i interesantes disco- 
siones la formación de causa que se hizo al Sr. Payno. 

Márquez amagó i Pachaca y ocupd ¿ O tumba, pidiendo 4 la 
primera población $50,000; entonces se creía que ese gefe 
trataba de introducirse í Puebla, y á la vez José M. Cobos 
entraba i Acatlan. Un padre llamado Celestino, y otroe frai- 
les que acaudillaban partidas reaccionarias, procuraban susci- 
tar una guerra de castas. Por donde quiera que pasaban hs 
hordas sublevadas cometiaii. robos é iniquidades» siendo la ba* 



T RBYOLUGIOÑES DEL ESTADO DE VERACRÜZ. 438 

clenda de San Nicolás una de las que mas sufrieron, y todas *^^61 
las de los Llanos de Apam. 

El 10 de Junio penetró al Estado de Tlaxcala el gefe Már- 
quez, yendo á pernoctar á Zoltepec; esa ciudad se puso eu 
actitud de defensa, levantándose violentamente las fortifica- 
ciones necesarias, y en la madrugada del 11 ingresd i Tlaxca* 
la la guarnición de Huamantla; pero cuando en la misma ciu- 
dad se tuvo noticia del movimiento de Márquez para Xaltocan, 
salieron las fuerzas de caballería para batirlo, y las de infan- 
tería se colocaron en los puntos que tenian designados. Már- 
quez cambid de dirección y avanzó para Ixtacuixtla y Texme- 
lucan, salvándose así Tlaxcala de los horrores de un ataque 
que dicho cabecilla habia resuelto, pues en la tarde del mismo 
dia Uegd á esa ciudad Un correo conduciendo comunicacioueá 
de Huanchinango, á cuyo correo el mismo gefe habia prevenido 
se le uniera en Tlaxcala. 

El guerrillero Tomas Mejía organizaba fuerzas en la sierra; 
en Ixmíquilpam y otros puntos se levantaban numerosas ban- 
das acaudilladas por un gefe llamado Lauda, que cometieron 
robos y asesinatos en Jacula, caya población casi destruyeron, 
y fueron á sacar recursos de la ferretería de la Encarnación; en 
San Pedro Piedra Gorda se pronuncia el español Isidoro Lat- 
via, declarándose gobernador y comandante general de Gua*- 
najuato, pero á poco fué derrotado y muerto. 

Las fuerzas de Galvez situadas entre Toluca y México no 
solamente derrotaban á las partidas que el gobierno enviaba 
á cuidar aquel camino, sino que influian en que se desertaran 
las tropas que guarnecían la capital, se^n se verifícd va- 
rias ocasiones. Por tal motivo en el distrito federal eran hosti- 
lizados los que hablan servido á la reacción, obligándolos á que 
se presentaran y á que dijeran cuáles eran sus ocupaciones, y 
hasta se Uegd á disponer que fueran destituidos los empleados 
que censuraran los actos del gobierno. 



434 HI8IOBIA DB JALAPA 

1861 También en Daraogo asaltaban las poblaciones del Mezqoí- 
tal 7 Hoajuquilla, partidas acaudilladas por los gaerrílleros 
Yaldés y Serrato, sin qne pudiera acabar con ellos el gober- 
nador constitucional Patoní. 

A pesar de los obstáculos, la reforma marchaba cod paso fir- 
me y sin detenerse, siguiendo el gobierno el saludable princi- 
pio de la absoluta independencia entre la Iglesia y el Estado, 
realizándolo lógicamente en todas sus consecuencias, y mocko 
del buen éxito lo debió á la cordura que la generalidad del 
dero mostrd absteniéndose ya de todo acto de resístenda. 

El congreso, del que muchos miembros comensaron á sepa- 
rarse con licencia, seguia ocupándose de las caestiones sobre 
el arreglo de los caños y de los empedrados de la capital, lo 
cnal podia hacer creer que la reforma y la constitución esta* 
ban ya consolidadas, qne la paz y la seguridad se habían res* 
tablecido, cuando la representación nacional se ocupaba de ha- 
cer cdmoda la residencia de los poderes supremos antes qne 
abrir los manantiales de la riqueza pública. 

El 15 de Junio, previa la protesta hecha ante el congreso 
de guardar y hacer guardar la constitución y las leyes de re- 
forma, quedd en posesión del cargo de presidente constitucio- 
nal de la república el Sr. D. Benito Juárez. En la sesión ante- 
rior acordd el congreso la fórmula bajo la cual debia hacer la 
protesta el presidente, habiendo concurrido el cuerpo diplo- 
mático en la tribuna respectiva. El Sr. Juárez, acompañado 
de sus ministros, se presentó en la cámara poco despnes de 
medio dia, y luego que hubo hecho la protesta tomd asiento 
en el lugar correspondiente, y leyó un discurso que llevahi 
prevenido, atribuyendo al cumplimiento de su deber la acep- 
tación de la presidencia; enumeró las dificultades de la situa- 
ción, protestó su resolución de afrontarlas con enerjfa, y de 
castigar á los perturbadores de la paz pública, y conservar i 
toda costa el orden constitucional, esperando mocho del apoyo 



T RBV0LÜGI0KB3 DEL BeSTADO DB YERACKÜZ. 435 

del pueblo. El presidente del congreso contestd denna mane- ^^^^ 
ra general, manifestando la ansiedad del país por volver al 
drden y la paz. 

Entre los candidatos para la presidencia era indudable qne 
Juárez tenia mayores títulos para que lo hiciera su gefe el par- 
tido liberal, por haber sido el cectro de unión durante la guer- 
ra civil y el representante de la legitimidad, sin abandonar 
jamas sn puesto, y porque debido i su decisión fueron dadas 
las leyes de reforma. 

Otra crisis ministerial aparecid por haber negado el congreso 
su aprobación á la iniciativa del ministro Castaños sobre el 
contrato en virtud del cual debía el gobierno proporcionarse 
$200,000; por esta suma se habían de empeñar dos millones 
de pagarés depositados en la legación norte-americana; tam« 
bien quería el ministro que se emitiera papel por valor de un 
millón que habia de tener curso forzoso aun en las transac- 
ciones particulares, el negocio se unía con el del ferro-carril, 
y con el pago de un crédito de $300,000 que una casa norte- 
americana prest<5 í Comonfort en los últimos días de su admi- 
nistración. En el Sr. Castaños faltaba práctica en los negocios, 
y por eso no pudo sacar ventajas de la autorización que se 
did al ejecutivo, y tuvo que dejar el puesto; también renuncia- 
ron lof^ suyos los Sres. Guzman y Zaragoza, y fué solicitado 
el Sr. Doblado para la formación de un nuevo gabinete, cuya 
misión habia rehusado cuando fué llamado en Enero. £1 
Sr. Doblado volvid á renunciar el encargo de formar el mi- 
nisterio y á sn renuncia siguió la de los Sres. Olaguibel y Se- 
bastian Lerdo de Tejada, no queriendo nadie encargarse de la 
situación. 

Ningún gabinete habia obtenido mas favores y condescen- 
dencias del poder legislativo que el presidido por el Sr. G-uz- 
man, concediéndole el congreso cuanto pidid, y no hubo ini- 
ciativa que no se volviera decreto, aun se le dio mas de lo qne 



438 HISTORIA DE JALAPA 

1861 gobierno desplegara macha energía, macha actividad, pues 
entonces todo el país habría aprobado hasta el estado de sitio. 

Habiendo dejado Márquez á Caernavaca pasJ á Haisqnila- 
can donde se reanid con Galvez y jantos derrotaron el 23 de 
Junio al general Leandro Valle en el Monte de las Cruces, ha- 
biéndose pasado al enemigo alganos de sas soldados, perdien- 
do la artillería y las municiones, y solamente se salvó la caW 
Hería. Así las fuerzas reaccionarias iban batiendo en detail 
á sus contrarios sin que valieran do nada los decretos del con- 
greso ni los actos del ejecutivo; los malhechores estaban en los 
alrededores de México y de esta capital se libraban drdenes 
por las notabilidades conservadoras á las gavillas para que 
obraran; y de ahí salieron municiones, noticias y planes de 
campaña, ademiís las tropas del gobierno estaban ma j mal pa- 
gadas y por eso se desbandaban tan luego como les era posi. 
ble. Prisionero Valle fué presentado á Mdirqaez qaien man- 
dó fusilarlo y el cadáver quedi5 colgado de an árbol, y tam- 
bien^fueron fusilados sus ayudantes Rico y CoUin, y en coose* 
cuencia volviJ á pedirse en la capital el estado de sitio, la ley 
marcial, los consejos de. guerra permanentes, lajastícia instan- 
tánea, la adquisición de recursos por cualquier medio, y las re- 
presalias; se colocaron tropas en las garitas y fueron paestos eo 
prisión muchos reaccionarios; D. Juan J. Baz faé llamado á ejer- 
cer el cargo de gobernador del Distrito que fué declarado en 
estado de sitio y recibió el nombramiento de general en gefe 
de las fuerzas de la capital el general Parrodi, siendo sa se- 
gundo el general Uraga y mayor general el Sr. Rosas Landa. 

Valle sucumbió con valor y conocid desde que se presenta- 
ron sus contrarios que iba á ser envuelto por la soperioridad 
numérica de ellos, y no obstante combatid con arrojo y coando 
ya preso le anunciaron que iba í morir pregantd qaien lo man- 
daba, y al contestarle que Márquez, exclamó: "Entonces, nobaj 
remedio." El cadáver de Valle fué conducido á México y el 



HiGloriB de Jalapa y revoluciones del Estado de Veracruz. 
EALEIIA DE tOBEÍNABOBES BE VERAEBUZ. 




GBALD" CARLOS OraNDZ. 
GofaernaJJor y Eomandaob liral.del Estado de Verecruz.En la admi- 
oistriEÍDiidElCril. ZuloBja. 



tt:'" N 









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^^ 1)4. i.?'* '*' '**9 



T RBV0LU0I0KA3 DEL BOTADO DB YBRAORÜZ. 439 

congreso dispaso que el ejecativo arreglara sus honras fúnebres; tS6l 
diez j siete balas lo desfiguraron oompletamente, le saltaron 
los sesos, deformándole la frente, le rompieron la columna 
vertebral, el ojo derecho estaba apagado y el izquierdo abier- 
to y claro, tenia los brazos rígidos y arqueados y las manos casi 
disecadas. El diputado Riva Palacio fué encargado de [nro- 
nunciar la oración fúnebre en el panteón de San Fernando. 

Los reaccionarios llegaron á reunir cerca de 4,000 soldados 
con los prisioneros del gobiorno, y tanta fué su audacia 
que el 24 de Junio en la tarde entraron hasta la garita de 
San Cosme y plazuela de Sau Fernando, y se alejaron ál dis- 
pararles un cañonazo la tropa que acudiJ, siendo el general 
D. Ignacio Mejía quien se puso á la cabeza de las fuerzas que los 
rechazaron, que fueron las de Oaxaca ; el Ministro de la Guer- 
ra recorrió la ciudad y el congreso cerrd sus sesiones. En la 
capital cundid la alarma y multitud de individuos se prestaron 
i ofrecer sus servicios al presidente, y fué preso D. Vicente 
Pozo; muchas señoras salieron á las azoteas á agitar sus pa- 
ñuelos llamando á los cruzados y en los balcones aparecieron 
con adornos verdes; entretanto se reunian en Santiago Tian- 
guistengo González Ortega, Arteaga y Berriozábal. 

Los reaccionarios hicieron aquel simulacro de ataque sobre 
México para pasar hacia el Norte; González Ortega entrd i 
esta ciudad el 26 y continud en persecución de ellos pero no 
tan pronto como lo exigían las circunstancias. En México co- 
menzaron Á organizarse batallones de guardia nacional. 

El dia 27 fué electo presidente de la Suprema Corte el g^ 
neral González Ortega, votando el congreso por diputaciones 
y obtuvo trece votos, siete el Lie. Pedro Ogazon y dos el Lie. 
Manuel Doblado. Aunque para ocupar tan alto puesto se necesi- 
taba solamente estar instruido en la ciencia del derecho, i juicie 
de los electores, ser mayor de 85 años y ciudadano mexicano 

TOMO V.—60 



442 BI8T0BIA DR JALAPA 

^^y suplente esperaban la resolución del Ministerio de Justicia 

bre la persona que debia seguirlas. Entonces las gavilla^ de 
Buitrón, en los alrededores de México, s^uiaa coaietiendo 
sus estorciones, habiendo asesinado en el rancho de Nopales, 
cerca de Tacubaya, i D. Enrique Beale; para acabar con la 
guarida de ellas incendi<$ i Huisqnilucan el Sr. BerriozábaL 
No solamente los reaccionarios tiranizaban al pueblo, sino aun 
algunos gefes liberales lo hacian, como Huerta en Michoa- 
can. 

El congreso declara que no habia lugar á formar causa al 
Sr. D. Juan José Baz, por el cargo que se le hacia de haber to- 
mado parte en favor del plan de Tacubaya en 1857, éhiao dis- 
tinción entre los que se complicaron en la sedicíou y per- 
manecieron después extraños i sus resultados, y los que á pe- 
sar de haber tenido en ella alguna complicidad volvieron so- 
bre sus pasos trabajando por la restauración del orden legal. 
En una discusión habida acerca de amnistía i los reacciona- 
rios, se mostró vehemente en contra el diputado Altamirano, 
quien dijo que si en su mano estuviera haría ahorcar al Sr. 
Payno y i todos los notables reos políticos; fué magnífico el 
discurso sobre amnistía pronunciado por Altamirano á causa 
del vigor en las ideasy los arranques de valor civil que mani- 
festé; pero después de muy bellos discursos nada se re8olvi<5. 

La espectativa en que* estaban todos los ánimos acerca de la 
campaña emprendida por el general González Ortega, ocasio- 
nó que los poderes públicos y la prensa dieran de mano á otras 
graves cuestiones, de cuya solución dependía el porvenir del 
país. Creyéndose que la paz era la primera necesidad de la 
república, mientras la victoria no volviera á coronar las sie- 
nes del caudillo de Calpulalpam, toda reorganización qned({ 
aplazada, así como las cuestiones hacendarías y políticas, y la 
opinión pública no se fijaba ni aun eu la crisis ministerial que 
ya se habia hecho crdnica, ni en los trabajos del congreso se 



T RBYOLUCIOKBB DEL B8TAD0 I>S YERAORUZ. 443 

notaba nn programa, no obstante qae la sitaacion crítica im- 18dl 
ponía el deber de la acción j del trabajo. 

Las relaciones con las potencias extranjeras estaban á pun- 
to de volrer á embrollarse, á cansa de qne se seguía el des- 
acreditado sistema de dilaciones y moratorias qne hacen las so- 
luciones mas costosas y humillantes, y no obstante que con 
aquellas cuestiones se relacionaban las interiores de política ha- 
cendaría y administrativa, y que en estas estaba todo por ha- 
cerse, y nada se ejecutaba. 

Muy divididas estaban las opiniones acerca de lo que debia 
hacer el gobierno en aquellas circunstancias, en qne parecia que 
la guerra civil volvía á enseftorearse de la nación; unos pre- 
dicaban la clemencia, otros pedían castigos severos como el 
único medio de salvación qne le quedaba á nuestra desgraciada 
sociedad; pero lo que mas llamaba la atención, era qne el con- 
greso, qne haeía menos de un me» pouia precio á las cabezas de 
los principales reaccionarios, discutiera poco después la conve- 
niencia de una amnistía política, cuando estaba fresca la sangre 
derramada por Degollado, Ocampo y Yalle, y cuando aun hu 
meaban las ruinas de Huichapam. Varios miembros de la ex- 
comisión de salud pública, que se hicieron notar hacia poco co- 
mo ardorosos partidarios de la libertad, y por querer que en to- 
dos partesse alzaran patíbulosy se derribaran cabezas, ahora lle- 
nos de unción y mansedumbre derramaban lágrimas en favor 
de los reaccionarios, quienes en materia de sentimientos de <5dio 
siempre han sido mas consecuentes que los demócratas; tal 
conducta atrajo al congreso suma impopularidad, declarán- 
dose contra los procedimientos parlamentarios la opinión pú- 
blica. 

Después de muchas candidaturas propuestas y muchos co- 
mentarios tomaron al fin posesión el 13 de Julio los Sres* 
Manuel María Zamacona de la cartera de Relaciones exte- 
riores, y D. Blas Balcárcel de la de Fomento; ambos han 



444 HISTORIA BB JALAPA 

^^^ sido siempre de opi tifones liberales; el uno verboso basta el 
cansancio, el otro callado hasta el fastidio; el Sr. Zamaco- 
na no era conocido sino como periodista, y earecia de popo- 
larídad, cuyo mal fué mayor desde que firmd los primen>8 
decretos, aunque siendo siempre dirigido por el Sr. Zarco; ade- 
mas continuaron en Justicia y G^uerra los Sres. Rui» y Zara- 
goza, y del despacho de hacienda se hizo cargo el Sr. D. Hijioio 
Núñez, quedando los asuntos de gobernación al cuidado del 
ministro de Justicia. 

El Sr. Zamacona había servido en Puebla algunos puesto? 
públicos^y durante la guerra por la constitución y la reforma, 
combatió con su pluma los principios conservadores, y ocupa- 
ba en la literatura un lugar distitignido. El Sr. Ruiz, que co- 
menzó á ser conocido en el congreso constituyente, seguía es- 
forzándose en mantener la unión liberal previendo que las di- 
sensiones del partido progresista habian de abrir la senda del 
triunfo i la reacción; mesurado y temeroso, parecia querer re- 
tardar el advenimiento de los principios que entonces se califi- 
caban de demasiado avanzados. El Sr. Balc^rcel fué miembro 
del constitnyente y prestó servicios durante algunos años en el 
profesorado y en la dirección del colegio de Minería y ftié víc- 
tima de la persecución reaccionaria porque no favorecía las ten- 
dencias del fanatismo. El Sr. Nuñez era antiguo empleado en 
ol ramo de hacienda, hombre tiuevo en la política; pero se le 
juzgaba dotado de experiencia en los negocios y de muchos co- 
nocimiento prácticos en el ramo que se le encalcaba. Así el 
país esperaba del ministerio, actividad y energía para obtener 
su completa pacificación, cuya necesidad era imperiosa y qne 
una vez satisfecha allanaba el camino para vencer todas las d^ 
mas dificultades. 

No obstante la libertad que tiene el presidente de la repú- 
blica para nombrar ministerio, la minoría del congrese vot' 
contra la licencia de los Sres.' Zamacona y Balcárcel para io- 



Y REYOLUCIONSB DEL ESTADO Dfi VERACRÜZ. 446 

tcgrarlo alimeatándose la oposición con miserables discordias. j[ggx 
El nuevo ministerio di<^ un programa que se recibid como una 
de las infinitas promesas que habían hecho los políticos de 
nuestro país y uno de sus primeros actos fué expedir la ley de 
suspensión de pagos que el congreso aprob(5. 

Entre tanto desorden no podía quedar tranquila la cuestión 
de empleos, y el diputado Villaseüor propuso que fueran, lan- 
zados de los que ocupaban, todos los que habían servido á 1$ 
reacción, lo que aprob(5 el gobierno, exceptuando á los que ha- 
bían servido en el tiempo trascurrido del golpe de Estado á la 
caidade Gomonfort. 

Habiendo aparecido Miírquez nuevamente por Tiaxcala el 
I"* de Julio, el gobierno del Estado decretó un prá'^tamo de 
11,000 pesos y declaró obligatoria la defensa de las institucio- 
nes en el punto donde designara la autoridad ó el gefe reco* 
nocido como tal. La defensa se prepard en Cerro Blanco á 
donde se trasladó toda la guarnición al avanzar Márquez de 
ZoltepeOf pero siguiendo este cabecilla para Zacatelco donde 
pernoctó el 6 de Julio, solamente desprendió sus tropas de caba- 
llería sobre Tiaxcala que fueron batidas por las fuerzas avan« 
zadas que. cubrían la falda del citado Cerro y al día siguiente 
fué alcanzada por la caballería de Carbajal la retaguardia de 
los reaccionarios cerca de Nativitas. Continuó la persecución; 
pero cerca de Cholula sufrió un descalabro el eacuadron Xi- 
cotencatl. . Desde Matamoros trataron Iqs cabecillaa^ reaocio* 
narios de que el gobierno les diera garantías, pero el general 
Ortega tenia orden de no concederlas. 

Las fuerzas de Márquez siguieron por Cbíetla é Ixtla pa* 
sando por medio de balsas el rio Sacango; iban dejando por- 
ción de caballos muertos y cansados y por diferentes rumbos 
desprendíanse grandes partidas de desertores. Seguían apare- 
ciendo por diversos rumbos considerables partidas de pronun- 
ciados y tan mala se ponia la situación que el 15 de Julio, no 



446 msTOUÁ ds jalapa 

1861 obstante ser dia feriado, habo sesión secreta en el congreso. 
Amozoc é Ixmiqnilpam era asaltados por partidas de snblevft- 
dos que siempre cometían excesos; nncTOS robos se verificaban 
cada dia en los alrededores de México sufriendo Tacnbaya sa- 
queos por las gentes de Buitrón, sin que bastara para conseriar 
la seguridad un destacamento situado en Ghapaltepec, y qne 
en México existieran 6,000 hombres de guarnición quenada 
hacían. 

Otro elemento de zozobra apareci(5 al pedir Gomonfort áTi- 
daurri que le permitiera pasar á residir al territorio mexicano, 
á causa de estar sumamente agitado el Estado de Tejas coo 
motivo de la guerra civil de los Estados-Unidos, comprome- 
tiéndose á residir en la población 6 lugar qne se le designara; 
Yidaurri trascribid la carta al gobierno, y entretanto se le 
contestaba accedió á la solicitud, y Comonfort lleg<5 poco des- 
pués ú Monterey, y á la vez los comonforistas hicieron nna gran- 
de edición litogrtífica del retrato de su gefe, que vendían i 
muy barato precio, aun lo dieron gratis, y se decía qne ad^ 
mas de la liga con Vidaurri, la tenia con Doblado, llamándose 
á ello la liga de lastres zorras; Yidaurri comunicd aquel suceso 
á los gobernadores por medio de una circular, y el gobieroo 
dispuso que fuera preso Gomonfort, pero después snavizd so 
determinación. 

La correspondenda entre la capital y el interior s^uia cor- 
tada á causa de haber vuelto á ocupar los reaccionarios i Te* 
peji del Rio» y también Tulancingo fué reocopado por ellos, J 
las fuerzas de Ortega se a<¿ababan en tantas marchas. £1 '^ 
de Julio se presentó eñ Tlaxco el ex-general Gutiérrez y pO" 
co después se unid en Calpulalpam con el &moso guerrillero 
Pedro Ordoñez, pero ambos ñieron derrotados por el general 
Alatriste el 31 del mismo mes. 

El congreso general que cerrd sus sesiones á fines de JalJ^i 
sin querer prorogarlas, declara qne había merecido bien de b 



T RKVOLUOIOVn 0BK. SEHrAIK) SB yBRACRÜZ. -447 

patria los que defendieroa á HaidiapaQ y no rari^ la ley de ig^i 
saspenmo de pateos, no obelante las proteetae hecbas pcM* las 
legaciones de Fraoeia é Inglaterra; mandtf abrir tn camino 
entre Ohti^[>as y Tabasoo; taVo interasantee dieousiones sobre 
el maArbaonío dvU , y el Sr. Altamirano e^piia atacando al 
gobierno porque eran ocupados reaecionarios en los empleos 
púbiioos. 

En la disposición sobre destitución de empleados se com^ 
tieron injostiejas, pues muchos de ellos faabian seguido á Jua« 
res laego que conocieron el triunfo definitÍYO de la reaccioUi 
7 tan sele fueron &yorecidos los empleadoa ntunicipaleQ. 
TaMbian es de notarse que entre los diputados había algunos 
que habían trabajado por el golpe de Estado, otros que sirTÍe- 
ron por aígttn tiempo á la reacción, varios que figuraron en 
las jantes reaccionarias de notables, y algunos que 8e prontm- 
ciaron por el plan de Robles; aeC la ley sobre empleados en* 
tran<$ grandes it\|ustícia9, 7 no pudo hacerse efectiva por el 
gobierno. 

Et ministro de hacienda Núñes comen2<$ á formar el presu- 
puesto, lo que poco después logrif, y la cuestión de empleados 
BÍguiJ preocupando todos los tfnimes, mas aún que los asuntos 
extranjeros, la suspensión de pagos, ks reformas constituciona- 
les y hasta las operaekmes de la campana, y filé notable que el 
congreso quisiera tomar parte en los asoatos administrativos, 
cuando abandonó al ejecutivo hasta la fiMmltad de fiH*mar el 
presupuesto. 

El eongreno résolvid^ el 17 de Julio, después dé varios días 
de discusioQ secreta, que el gobierno dispusiera de todas lais 
rentas federales, quedando suspensos por el término de dds 
anos todos los pagos, inclnso et de las asignaciones destinadas 
para la deuda contraída en Londres, y para las convenciones 
extranjeras; reglamentó otra ley designando el orden enqae 
se deWaa hacer los pagos del presupuesto, que se Umitaron 

SOMO V.— 67 



448 mBTQRIA DB JAI^APA 

1861 i la faerza armada en campima y guarnición, material de guer- 
ra, clases actiyas de la lista cítü y los militares qoe no estaban 
en servicio, y algo se designaba á las clases pasiyas y pensio- 
nistas del erario; se dieron lealtades al tesorero general para 
que hiciera observaciones á las órdenes de pago qae no estovie^ 
ran comprendidas en el presnpoesto económico, y se esta- 
bleció una junta superior de hacienda y crédito público, seña- 
lándole sus [atribuciones y sus fondos; se hizo cesar toda h- 
tervencion de los gobernadores en las rentas federales y adua- 
nas marítimas y fué autorizado el gobierno para qne pndien 
decretar impuestos al tabaco y aumentar el derecho de alcaba- 
la en el Distrito, duplicar el derecho de oontraregistro y dismi- 
nuir la planta de los empleados. 

La ley de suspensión de pagos fué, en sentir del gabiuete, 
el camino para realizar nn programa de drden, moralidad y 
economía, y una medida gravísima pero mny deseada por b 
opinión pública. Incluir en ella el p^^ de las invenciones ex- 
tranjeras era claro que habia de suscitar dificultades si antes co 
se entraba en francas y sinceras explicaciones con los represen- 
tantes europeos, cuyo paso tal vez hubiera disminuido el efecto 
de la ley, y así se hubieran evitado en parte las dificultades qne 
surgieron al decretar pronto la suspensión. La ley^ de 17 de 
Julio creó una situación dificilísima no obstante qne el monto de 
la convención francesa no llegaba á $200,000, cantidad verda- 
deramente pequefia. 

El Sr. Zamacona no fué el autor de ella, pues ya el 13 de 
Julio cuando él concurrid por primera vez al consejo de minis- 
tros habia sido presentada por el' ministro de hacienda; el 5i. 
Zamacona quería que no se tomase una medida sin prepararla 
por medio de arreglos diplomáticos, pero cedid i la opínios 
del gabinete y aceptó la cuestión diplomática en el terreno en 
qne la colocó la citada ley. 

La prensa enropea no dejaba de seguir 89S Qxoítacíones con- 



T RBVOLO0IONÜ8 DXL ASTADO D« YERAORÜZ. 449 

tra México, á donde aseguraba que. tan solo era necesario en- iBIfil 
viar un general para provocar un levantamiento semejante al de 
Santo Domingo,. cuyo país pidíd anexarse í España, y del que 
tom<$ posesión el con^andaute de marina D. Joaquin G. Bu- 
baleaba. 

La guerra desoladora de los Estados-Unidos y la aceptación 
que en Francia tenia el gobierno imperial, que cada ves se con- 
solidaba mas, mediante las disposiciones dictadas en sentido li- 
beral por él mismo sin la solicitud del pueblo, daban motivo á 
que á menudo la prensa francesa sostuviera que para su na- 
ción seria fácil y de buenos resultados una expedición sobre 
México. 

El haber cortado sus relaciones con el gobierno los ministros 
francés é ingles, di<5 motivo i que en nuestras poblaciones cor- 
tas comenzaran á ser molestados los extranjeros, y para corre** 
gir los abusos fueron presentadas en el congreso algunas pro- 
posiciones, pero quedaron pendientes por haberse cerrado la 
cámara. 

La opinión pública manifestó en nuestro país terminante- 
mente que el congreso constitucional cuyas sesiones acababan 
de cerrarse, no habia hecho todo lo que de él se esperaba, ni 
habia dado á la revolución democrática el carácter de seguri- 
dad y firmeza que era de esperarse del valor y decisión de sus 
representantes. En honor de esta asamblea debe decirse que 
nunca dejd de tener sesión por falta de número, evitándose el 
escándalo que habian dado sus antecesoras. 

Oada dia era mas desastrosa la guerra en los Estados-Uni- 
dos, y los coniederados resolvieron guardar buena armonía con 
México, ofreciendo que no recibiría de ellos mal alguno. 
Gomo los mismos pedian el reconocimiento de las poten- 
cias extraqjeras, la Francia ofreció que seria neutral en la 
lucha, con lo cual niveld á los rebeldes con el gobierno. Lie* 
gado á París D. Juan Antonio de la Fuente, encontró obstácu* 



460 e»8TORIA DE JAXJÜPA 

los serios para que se le admitiera en su calidad de mÍDÍstro de 
México. 

Por esos días el ministro norte-americano Gonrín negocia- 
ba con el gobierno de México un tratado postal j de extradi- 
ción, nombrando para ello nuestro gobierno al Sr. D. Sebas- 
tian Lerdo de Tejada, y también adelantaba el tratado seguido 
entre los Sres. Montes y Kint. 

Entre el administrador de correos de los Estados-Unidos v 
el encargado de negocios de México 3r. Romero, se concia* 
JÓ una convención postal aprobada por el senado el 6 de 
Agosto. 

El general González Ortega permanecid algunos días en 
Cuernavaea, y luego pasd ATenango y Toloca; entonces el ca- 
becilla Outierrez estaba en Chignahuapam, y en los Estados 
de Puebla y México principalmente se habia aumentado la 
reaocioo; Márquez estaba en la sierra de Snltepec» y Mejía sí* 
tud su cuartel general en Ixmiquilpam, y para combatirlo te- 
nia Doblado en el Estado de Guanajuato cerca de 8,000 sol- 
dados; poco después Márquez se concentrd en 2iacualparo y Te- 
mascaltepec, y Gutiérrez se hizo ftierte en Tulancingo. 

Las fuerzas de Márquez llegaban á 3,000 hombres mal arma- 
dos y sin organización alguna, cuyo camino marcaban con la 
multitud de caballos muertos ó moribundos que iban dejando. 

Velez oc:ip(5 á Tenango y contribuy<5 á la destrucción de 
algunas haciendas, entre ellas una del Sr. Berríozabal; Nopa- 
la fué destruida por Mejia, que luego ocupd á Arroyozarco; 
Tlahuililpam lué ocupado por Montejano y Tula por otros ge- 
feciIio<>; Vicario tom<í á Iguala y después se retird á Tepecoa- 
cuilco y Márquez se interniS en el Sur. 

una sublevación acaecida en Guanajuato dio motivo á que 
se dijera que el Sr. Doblado habia acaudillado un movimiento 
revolucionario; el capitán D. Manuel M. Yañez que mandaba 
la guardia del castillo de Granaditas logró sublevarla en I"" de 



T REYOLUOIOKtf PKL KSTADO DB TERAORITZ. 451 

Agosto, poDÍendo en libertad algunos presos poUtieos que oos« 1 fi^l 
todiaba; luego marchd al principal cuya guardia sorprendida 
y con ambas fuerzas se dirigid para hacer otro tanto con el ba* 
tallón núm« 4 al cual pertenecía, teniendo buen'éxito su tenta- 
tiva; entonces tratd de ir á batir al 3 ligero que estaba en San 
Pedro, pero casi toda la oficialidad j la mayor parte del 4 se 
negaron á consumar el crimen y se dispersaron; Yañezlogrd reu- 
nir algunos pelotones de su batallón y se marckd háeia la síer« 
ra con ellos y los oficiales que le siguieron. En Yucatán vol- 
vid á aparecer nuevamente la guerra civil, sublevándose D» 
Pantaleon Barrera contra la administración allí establecida. 

Siempre perseguido Márquez huyd nuevamente al Sur, di- 
rigiéndose una parte de sus fuerzas á Zítácuaro, y Tabeada to- 
mó el camino de Guanajuato. 

Otro acontecimiento vino i dar pábulo á las inquietudes del 
público cou motivo de la absolución que did el tribunal al Sr. 
D. Isidro Díaz, considerado como uno de los principales auto- 
res del crimen cometido en la callo de Capuchinas. 

Los reaccionarios sufrian frecnentes derrotas parciales, ha- 
biendo sido de consideración la que resultd de la batalla co- 
menzada el 1 3 de Agosto en la tarde en la hacienda de Aten- 
eo, y que termind en el pueblo de Jalatlaco al amanecer del 
dia 14, debiéndose casi todo el éxito de aquella jornada al coro- 
nel Porfirio Diaz; llegaban los reaccionarios á 2,500 al mando de 
Márquez y Zuloaga y de otros trece d catorce generales, y deja- 
ron en poder de González Ortega todo el armamento, artillería, 
parque y mas de 200 prisioneros, aunque todos de segundo dr- 
den, retirándose á Huisquilucan los restos del ejército reaccio- 
nariOi á donde se dirigid á destruirlos el mismo general González 
Ortega. La noticia relativa á aquel suceso produjo en la ca- 
pital un efecto extraordinario, se hicieron salvas de artille- 
ría, el presidente fué felicitado, y en la noche músicas y Víc- 
tores recorrieron las calles, dando vivas á la constitución, á 



462 HISTORIA DE JALAPA 

ISftl la reforma y al general victorioso; pero el aniquilamiento de 
la reacción estaba may distante, pues Matamoros j otras po- 
blaciones eran atacados á la vez por los' cruzados, y llegaba i 
Arroyozarco para mandar en gefe las fuerzas de Mejfa el ge- 
neral D. Manuel Robles Pezuela. González Ortega tenia la 
mala cualidad de ser muy afecto á bailes y diversiones que re- 
tardaban é impedian el desarrollo de sus planes. Márquez 
acompañado de Negrete se dirigid al Interior, y el 17 de Agos- 
to entraron á México las tropas victoriosas mandadas por el 
general González Ortega. 

En un mismo dia se recibieron en México las noticias de 
la derrota de Márquez, la adhesión de Doblado al drden 
constitucional, y la protesta de Nuevo León de que obedecería 
ai gobierno en lo relativo á Comonfort; en ese Estado habia 
vuelto á tomar el gobierno el Sr. Martínez. 

Para tener dinero pidid el Sr. Náñez á una junta de pro- 
pietarios y comerciantes mexicanos y extranjeros que le 
proporcionaran $400,000 mensuales, que serian reintegrados 
con los productos de los rendimientos de las aduanas maríti- 
mas y los de la capital, y si al fin del mes faltaba algo para 
cubrir el préstamo, se impondría una contribución que bastara 
á completar el resto; el gobierno concedía á los extranjeros que 
contribuyeran al préstamo, excepción del derecho doble de con- 
traregistro y del de circulación de moneda en los puertos de Ve- 
racruz y Tampico, y á los mexicanos se les exceptuaba de la con- 
tribución destinada á cubrir la cantidad que faltara para el total 
pago de los $400,000; los interesados podian nombrar agentes 
en los puertosy en la capital para la percepción de los productos 
que se les asignaban, de los que el gobierno tio podría usar en 
ningún caso; los pre^^tamistas debian hacer por quincenas el 
pago del dinero. Como faltd señalar el tiempo que debía da- 
rar el préstamo, pareció mas bien que se trataba de arrendar 
las aduanas. 



T RRyOLÜOIOKBB DBL B8TAD0 I>S YSRAORÜZ. 463 

Las exigencias de dinero qae tenia el gobierno no admitían ^861 
espera, pnes la demora de uno 6 dos dias podia hacer estéri* 
les los esfuerzos del ejército liberal; pero como los Sres. Wat- 
son, Lelong 7 Bubecke anunciaron al gobierno que no podia 
llegarse á efecto el proyecto del Sr. Núnez, fué necesario re- 
currir á otros arbitrios, pnes el comercio queria hacer el ne- 
gocio pero bajo otras bases. 

Un incidente acaecido en la legación francesa de México el 
14 de Agosto vino i precipitar los acontecimientos y aun á po^ 
ner en claro los trabajos que hacia tiempo eran tramados contra 
México; una bala que provino de una pistola descfirgada por lo9 
que celebraban el triunfo de González Ortega cayó por casua- 
lidad en la legación francesa cerca del ministro Saligny, quien 
asegnrd que se había querido asesinarle. En el estado delicado* 
que guardaban nuestras relaciones con Francia, fiíé de suma 
gravedad tal suceso, aumentando el mal la circunstancia de que 
se profirieron gritos hostiles contra la legación. El cuerpo di- 
plomático se reunid para tratar de este asunto, y encargó á M. 
Gorwin que se entendiera con el gobierno mexicano, que mandó 
formar una averiguación judicial del caso, por la que se dednjq 
que nadie habia atentado contra la vida del ministro francés. 

La suspensión de las relaciones diplomáticas y las recrimi- 
nadonesde Saligny contra el gobierno mexicano, ya no eran mas 
que nn pretexto para llevar á cabo el proyecto de la interven- 
ción anglo-franeesa. Entonces se decia que la Gran Bretaña 
ocuparia -él litoral y la Francia el resto de la república, vi- 
niendo de. teniente de Napoleón el príncipe de este nombre, 
recien llegado á Nueva-York, y en Francia aun se ponian di- 
ficultades al Sr. de la Fuente porque no habia llevado las car- 
tas de retiro de Almonte. Los negocios de México preocupa- 
ban á la prensa europea, y los tenedores de bonos trabajaban 
porqoe se llevara á efecto la intervención de acuerdo con Ga- . 
briac, Almonte y otros. 



456 HI8T0BIA Jm JAIiAPA 

1861 aunque lo que verdaderamente hizo fué ocuparse de caeetiones 
de trámitcB 7 de empleos, declarar que no había sido culpable 
D. Santos Degollado y que mereció bien de la patria y desde 
luego apareció la oposición compacta y unida. El congreso 
trató de que se restablecieran las garantías y en un vehemente 
discurso que acerca de esto pronunció el Sr. Altamirano, ex- 
presó que el gobierno no debia negarlas. 

Cincuenta y un diputados, en calidad de ciudadanos, dirigie- 
ron una representación al Sr. Juárez, solicitando que dejara 
la presidencia de la república, á cuya petición como es de su- 
ponerse no accedió, y la verdad es que un cambio súbito de 
presidente no habria remediado la situación. A la vez re- 
nunciaba la cartera de hacienda el Sr. Núñez y no le fué ad- 
mitida la renuncia. Algunos gobernadores pidieron á Juárez 
que no dejara la presidencia. 

Los diputados deploraban el desprecio de las leyes federati- 
vas; pero el modo que aconsejaban, lejos de ser el mas apro- 
pósito para conjurar el peligro, servia solamente para agrava^ 
lo, estando resueltos los Estados á no admitir mas que la ex- 
tricta legalidad, y también muchos sostuvieron, sin que vi- 
niera al caso, que el triunfo de la revolución se debia á los pue- 
blos del interior y la frontera. 

Los Sres Montellano, Careaga y Linares, apoderados délas 
51 individuos que firmaron la protesta contra la permanencia 
de Juárez en la presidencia, excitaron i los gobernadores y 
las legislaturas para que los secundaran, pero hicieron fiasc^^ 
completamente. Era triste que cuando por todas partes pre- 
valecía el buen sentido en favor de la legalidad, el cuerpo que 
debia impulsar y desarrollar ese sentimiento de la opinión pú- 
blica, fuera el que mas lo contuviera y suscitara grandes alar- 
mas é inquietudes; también daba escándalos dejando de tener 
sesión muchos días por fiílta de número, quedando paralizada 



T RByOLVOIOKBB DSL ESTADO DB TERACRUZ. 457 

la administración pública por la inacción del poder legislati- 1861 
vo, j los dias qne se reunía eran ocupados en discutir si los 
diputados que sirvieron á la reacción debian ó no rehabilitar- 
se. Tampoco habia quedado oi^anizada la Suprema Corte, 
pues se estaban haciendo las elecciones para presidente pro- 
pietario de ella. 

Así cada dia se iba perdiendo mas la esperanza de que ter- 
minaran las desgracias j calamidades que hacia muchos años 
pesaban sobre la república; esperanzas que se habian afirmado 
y generalizado después del triunfo de los liberales. 

Derrotadas por Carbajal en Calpulalpam las partidas que 
acaudillaban Marcelino Cobos y Ordo&ez, fué cogido y fusilado 
el primero de estos, y tal noticia celebrada en México con 
repiques y salvas. Porosos dias Márquez atacaba i San Luis, 
habiendo sido rechazado por la guarnición y el pueblo al man- 
do del general lilscobedo; la guarnición habia quedado redu- 
cida i 500 infantes, pues las caballerías habian defeccionado 
(Setiembre 6). También en la Sierra de Alica se aumentaban 
los reaccionarios. 

El 25 de Setiembre, dia en que el coronel Cnellar derrotó al 
español reaccionario Acebal á inmediaciones de Calpulalpam, 
fué asesinado en el camino para Chiautempam el ex-prefecto 
de Tlaxco Simón C(5rdova; tenia en la espalda una estocada 
que le pasd el corazón, y la lengua tan salida de su lugar que 
parece quisieron arrancársela. 

Por esta época D. Ignacio de La Llave y D. Manuel Escan- 
don terminaron en Orizava un arreglo, por el cual el segundo 
se comprometía á concluir en cinco años el ferro-carril entre 
Yeracruz y Orizava, y por toda la república se habia hecho 
popular ya una canción llamada '*Lo8 moftos verdes" que vino 
¿reemplazar á los '^Cangrejos," obras ambas del poeta Prieto. 

Nada hizo el congreso en el corto período que duraron las 
sesiones extraordinarias, abriendo las ordinarias el 16 de Se- 



468 mffsmiA db /aiiépa 

1861 tiembre, y la reTolacioo segaia» fomentándola indirectameQte 
el clero eoa bo qaerer ni aan pasar á dar los auxilios espiri- 
tuales á los que vivian eu los ex-eonventos; el clero no podia 
presciodir de sos pretensioues, y borlaba por cnaatos medios 
podía las leyes de reforma. Ouernavaca fué noevaraeiite ocu- 
pada por Vicario eu Setiembre, y eu la sierra de Querétaro 
continuaba Mejía armando una respetable secetou de tro- 
pas. 

Mientras Márquez invadía los Estados de Agaascal í entes t 

« 

Zacatecas, Yidaurri sostenía bueim amistad con loe confedera- 
dos del Sur de los Bstad'is-Unidos. En el monte de las Cruces 
fueron batidos los reactonarios por los gefes Porfirio Díaz r 
Tomas O'Horan. Sdstenes Moutejano y Cajiga seguían hosti- 
lizaudo el camino del Interior, y Mejía ocupd nuevamente á 
Huidkapam. Vicario y Mejía enviaron al gobierno propuestas 
para someterse, aunque con mochos requisitos que las hicie- 
ron inadmisibles, pues D. Juan N. Almonte excitaba por me* 
dio de cartas i los revolucionarios á que no desmayaran, a«te- 
gurándoles que antes de dos meses estaría en las aguas de Mé- 
xico con las escuadras europeas que venían á hacer reclamacio- 
nes, aunque ya á fines de Agosto habla sido recibido D. Joan 
Antonio de la Fiante por Napoleón como enviado extraordi- 
nario y ministro plenipotenciario de México, y el gefe del go- 
bierno francés manifesté en esa ocasión que tenia ínteres por 
la prosperidad y la paz de nuestro país; pero había en París na 
partido que trabsgaba sin descanso por la intervención europea 
en nuestros asuntos. Ante la actitud que tomaron algunas po- 
tencias europea, el gobierno níaudé ingenieros militares á Ve* 
raeruz y Tampíoo con el eaeaigo de fortifiearlos. 

Se hizo de noda acasar á los hombres notables en política, 
pues no solamente lo fueron los ministros Buiz y Zaragoza, si- 
no también los Sres. Prieto y Juan J. Baz, aunque Bfo se río 
que algaoo fuera castigado. 



T KEVOhVOlOKBB DEL E8TAD0 DS YERACRÜZ. 459 



Habiendo reaparecido en Octubre Mitrqaeis por Arroyozar- 1861 
co, coBibinando sos movimientos con Mejfa; tomada Cuernava- 
ca por Buitrón j aproximándose varias guerrillas á Toinca, 
vi(5se que la reacción volvia á pretender ensefiorearse de las 
poblaciones del Valle de México, y aqnel cabecilla en unión 
de Méjta y Zuloaga se dirigid á Pachuca y Real del Monte; 
alcansado por los generales Tapia y Diae fué derrotado en 
Pachuca el 20 de Octubre, donde poco antes sufrieron un 
descalabro las fuerzas mandadas por Eampfner. El combate 
dur(5 lodo un dia, perdiendo Marques sus posiciones entre Pa* 
chaca y Real del Monte, siendo las fuerzas reaccionarias supe- 
riores i las liberales; el suceso fué muy celebrado en la capi- 
tal. Mucha parte de la derrota se atribuya 4 que los soldados 
de Oaxaca gritaron ¡viva Mejía!, su coronel, por lo que los 
reaccionarios creyeron en una defección, sufriendo las conse- 
cnencias de un engaño. 

Esto paaó cuando en la capital se esperaba que volveria á 
declararse el estado de sitio, y cuando se anunciaba por los 
reaccionarios la fuga del presidente y los ministros; pero en 
poco tiempo fué destruido todo el ejército reaccionario que se 
proponía merodear por el Valle de México, y en el cual ser- 
vían los hombres mas notables de aquel partido: Márquezi, Ro- 
bles, Zires, Zuloaga y Castillo. JBSatonoes acababa el congreso 
de quitar al presidente las facultades ezttaordinarias, ex- . 
cepto en algunos asuntos en que se laa dejd, y fueron llama- 
das las poblaciones que no habían hecho las elecciones de presi*- 
dente do la Suprema Corte i que laa hicieran. 

También los reaccionarios Cruz, Trajillo y Dominguei ata* 
carón con sus guerrillas el molino de Apiíaco, y fneron reba- 
sados después de haber sorprendulo el pueblo de Tetla, donde 
oometieron algunos robos, y de haber hecho prisioneros lí va- 
rios ciudadanos paoíflcos. El coronel JOoroteo León aeompa- 
fiado de los apizaquenos, sorprendí^} á esos mismos rcaccio- 



460 HISfOEIA BB JAIiÁPA 

1861 narios en Tecomalaca, muriendo el G» Calderón, vecino de 
Apetatitla. 

Entonces Márquez y sus compañeros se acercaron á Mélico, 
llegando hasta San Cristóbal Ecatepec, y pasaron ¿ reunirse 
con Buitrón en la Villa del Carbón; las partidas de disper- 
sos se esparcieron por las poblaciones cortas saqaeándoiii 
y Mejía se dirigid á la sierra por Zimapan, y también Cueiiir 
derrotd í Ordenes y Cabrera en el cerro de Tetlapaya. A¡ 
regresar á México la brigada Tapia, fué recibida con grandes 
muestras de simpatía. Las alarmas continuaron en la capital 
con motivo de la exclaustración de religiosas, formando mo- 
tines algunos fanáticos. 

Tal era la situación de la república cuando circulaban fot 
el interior de ella rumores muy alarmantes, diciendo que hx- 
bian llegado á Yeracruz fuerzas navales de España, Francit 
é Inglaterra para hacer efectiva la intervención de las tres po- 
tencias eo México, y aunque esto no era cierto, sí lo fué elqoe 
la España se mostraba resuelta á obrar aun por sí sola, y qoe 
la monarqía de México habia sido ofrecida al príncipe Joan 
de Borbon quien la rehusa. Las tres potencias se propusieroa 
no tratar con el gobierno de México, y primero conviiiieroo en 
ocupar solamente los puertos de Y eracruz y Tampico para pc^ 
cibir los derechos de importación y exportación, dando i Mé* 
xico un 60 por 100, y creían que para conseguir esto bastaban 
uno ó dos buques de guerra en cada puerto, y luego condoy e- 
ron la convención de Ldudres. 

Esta convención fué firmada el 31 de Octubre entre losSre^. 
Bussell, Flahaut é Isturiz y no contenia ninguna estipulación 
respecto del número de tropas terrestres y marítimas que ca- 
da potencia habia de emplear; un artículo de ella autorizaba al 
gobierno de los Estados-Unidos í tomar parte si juzgaba con* 
veniente, obrando de acuerdo con las potencias aliadas, y los 
deberes de estas se limitaban á no tomar para sí ninguna parte 



Y BEY0LUC10V£a DEL BOTADO DB VERAGRUZ. 461 

del territorio mexicano, ai inclinar al pueblo de México á 1861 
escoger forma determinada de gobierno. Para obrar en man- 
común se encontraba la dificultad acerca de quién llevarla la 
dirección, pues la convención nada expresd acerca de esto. 

Cuando en el antiguo continente predominaba la idea de la 
no intervención, era deplorable que los gobiernos de las tres 
naciones, olvidando sus principios, hubieran pensado en inter- 
venirnos. Esto se supo en México cuando la cuestión de ha- 
cienda preocupaba los ánimos, y las atenciones de la campaña 
la convertían en una cuestión vital. 

Al saltar á tierra en Yeracruz los pasageros del paquete in- 
gles llegado á principios de Noviembre, circuid la noticia de 
qae en la Habana se estaba preparando una expedición mili-* 
tar con destino á México, que debm constar de cinco á seis mil 
soldados, y de quince ¿ diez y seis buques de guerra, aunque 
nadie podia explicar el objeto de la expedición no habiendo de- 
clarádonos la guerra España, y venia i ser una agresión súbita 
que se parecía mucho i un asalto de piratas. La prensa de la 
Habana abogaba por la intervencioni y áió i conocer la espe- 
ranza de que todos los reaccionarios se unieran á la expedición 
española. 

Entonces apareci($ seria la cuestión de si seria posible el ar- 
reglo de las dificultades extranjeras, cuyo asunto hizo parecer 
secundarías todas las demás que se agitaban en el país; pero niu< 
gnua esperanza era posible abrigar ante la actitud que hacia 
tiempo presentaban las potencias europeas, que en un acto de 
ceguedad llegaron hasta hacer postulaciones de candidatos pa- 
ra el trono de México, cuando Francia é Inglaterra parecian 
onirse para defender la civilización universal, la resurrección 
de las nacionalidades eprimidas, y Ja*libertad interior de las 

naeioBes. 

Las cnestiones pendientes pudieron ser arregladas pues se tra- 
taba de caatidades relativamente pequefias, una vez que la de 



1861 



462 BISTOBIA DS JALAPA 

mas consideración correspondiente i Inglaterra ya estaba con- 
venida, j si hubieran mediado explicaciones j se hobiera he- 
cho oir la verdad de una y otra parte, todo hubiera sido fácil- 
mente arreglado, y no habría sido difícil la derogación parcial 
de la le}^ que suspendió el pago de los convencíoaes. 

El congreso se ocupd con actividad de la caestion vital Je 
buscar recursos para que la nación estuviera preparada para 
la guerra, calculando que seria menester poner sobre las arm^i 
50,000 soldados. 

El carácter exaltado del Sr. Saligny vino aumentando la5 
causas que se oponían á un arreglo, habiendo tenido tan po^,^ 
ilustración y urbanidad, que en el Zdcalo se permitid decir pa- 
labras insultando i México y «us autoridades, lo que did mo- 
tivo á que el patriotismo mexicano sintiéndose ofendido, trata- 
ra de rechazar los insultos. 

La intervención que aparecía como simplemente hacendaría 
para unos y como política para otros, presenta una nueva tu 
en algunos periódicos de los Estados-Unidos y de Francia, 
que queriau hacerla aparecer como amistosa y benéfica; pensa- 
miento que tuvo M. Mathiew cuando creyd posible la tran- 
sacción entre nuestros partidos contendientes. 

Se comenzó i poner tí Veraeruz y Ulua en estado de defen- 
sa, aunque después se cambid el plan, y i ese puerto ll^<í en 
5 de Noviembre el vapor ''Eclair" con pliegos para la Ilación 
francesa. Entonces se supo que el presidente Líacoln había 
ofrecido que desde que desembarcaran soldados europeos en 
México, auxiliaría á este en cuanto le fuera posible. 

Eran tantos los bandidos que merodeaban en el Estado de 
Tlaxcala, que el gobicimo de ahí íüy0 que imponer la pena Je 
muerte para los delitos de robo, plagio y asesinato; esto no 
impidid que los malhechores que se abrigaban en la Maliiit¿i 
descendieran en número considerable el 7 de Novieknbre y pre- 



tendieran penettar al paeblo de ApetatiUa j ellos mismos re*» 
Sian y se batías por los peqaeftos robos qses^an hoeer; 

Por esas dias Buitrón se incorporaba oon Vicario en*' Ouer* 
navaea^ Márqaes se había aproximado nneraiMtttelá FaeHucaf 
y la goerríUa de Gal vez no dejaba el monte de las Gmees, aoik'* 
^ne perseguido activamente por Caibajal, y sas faenas eon la» 
de Citrón lli^gaban á Tacnbaya (Octnbre 2% y Tlaa^cala era 
itacada* 

Saligny poso nn« plaao al gobierno de México, pidiendo la* 
ierogackm de la ley sobre sospension del pa^ de lasoonvea^ 
3Íones, señalando el 11 de Noviembre como día en qne de- 
i>ia terminar; el ministro de relaciones^ ditf parte de elle al con« 
l^reso, y prometid el gobierno entrar en arr^loa bajo las miá* 
ñas bases con venidas oon el representante de la Gran* Breta- 
ia; y como el Sr. Núñez ño estaba conforme^ con la polftlea^iae 
ba i seguir el gobierno, dejdlá cartera de haei^da, dé k qne" 
;e encargd el ministro dé relaciones; y luego el St. Di José^ 
roazalez Bcheverría. Todo ar^eglo con el ministro flanees foé^ 
mposíble, pues sin aceptar las propuestas que se le hacían in<> 
iisti(5 en mantener interrumpidas las relaciones diplomáticas^ 
r en marcharse de la repábliea¿ 

El diputado Montes creyd que ante el peligro nacional que 
amagaba á la nación debían de olvidarse los 6dios, y propusa 
ina ley general de amnistía para los delitos políticos cometi- 
los desde 1867. 

Ya el 10 de Noviembre estaba lista en la Habana la expe* 

lición sobre nuestras costas, y tas solo se aguardaba para que 

artiera, la llegada de algunas fragatas que habían salido de 

ládis, por lo que en Yeracrirt se contimuib» desartillando laf 

laza» habiendo resuello el gobierno, de acuerdo con el gober- 

ador La Uave, qne no seria defendida. 

La disposieionde abandonar á Yeraemzíhé bien recibida, pues* 

uestraB: fertaleaas ana con hkrgos y costosos reparos no se po- 

fOM o V. — 59 



46é HISTORIA DB JALAPA 

IS&X díftíi poner en estado de defensa para oponerse i ona rutilar es- 
cuadra, y la experiencia j la ciencia demostraban qne ülúa no 
podia resistir un brusco ataque ni Veracruz valía algo sin esa 
fortaleza; el enemigo seria esperado en las gargantas de las 
sierra, pues encontrando en la costa un clima mortífero se re- 
embarcaría 6 se internar ia por necesidad. 

La escuadra española que iba á salir de la Habana sobre 
nuestras costas se componía de 10 fragatas 7 de bastantes ba- 
ques para conducir 6,000 soldados; la expedición francesa 
debia venir al mando de Jurien de la Grraviére, escritor que 
habia publicado dos obras sobre la historia de la marina fran- 
cesa, 7 7a en Sacrificios estaban á fines de Noviembre la '*Foa« 
dre" 7 "L'Eclair," 7 venian en el mar otros varios, entre ellos 
''li'Ardent,'' "L'Astrée" 7 la ''Guerriére," 

El gobierno no descansaba en impedir qne fuera auxiliada 
la acción de España con las de Francia é Inglaterra, 7 por eso 
fué firpaada el dia 21 entre los Sres. Wjke 7 Zamacona, minis- 
tro aquel de Inglaterra 7 éste de México, una convención ar- 
reglando las cuestiones pendientes entre ambos países, 7 prin- 
cipalmente las dificultades á qne di<5 origen la 107 de suspea* 
sion de pagos; la convención se ocupó de muchos detalles, s^un 
la Inglaterra lo habia exigido, 7 ademas por ella se reconodaa 
otras deudas que no provenían de las convenciones, 7 se 
le permitía tener interventores en las aduanas de los puer- 
tos; se estipuM el pago de los caudales tomados en Laguna Se- 
ca 7 en la calle de Capuchinas, concediendo á los primeros el 
12 por 100 7 el 6 á los segundos; quedaban en vigor las coa- 
venciones anteriores celebradas entre la Gran Bretaña 7 Mé- 
xico, 7 se destinaba el 10 por 100 de mejoras materiales al 
pago de las sumas que estaban depositadas al darse la le7 de 
suspensión de pagos 7 las vencidas desde entonces, 7 segníria 
cumpliéndose la convención Penaud; los cónsules británicos r 
l-os agentes de los acreedores tenían derecho ¿ examinar los 



Y BSYOLUCIOKKB DEL ESTADO DB YERAOBÜZ. 465 

libroi3 y docamentos de las aduanas. Annqae macho se ha ^^^^ 
dicho en contra del ministro mexicano qne fírmd esta conven- 
cion, sin duda qne ha habido exageración, pnes satisfizo exi- 
gencias justas 7 no impuso al país gravámenes excesivos. La 
convención fué presentada al congreso por el Sr. Zamacona, 
y después de discutirla en sesión permanente fué reprobada, y 
acerca de ella dijo lo siguiente el distinguido político D. Fran- 
cisco Zarco: ''No creemos que puedan presentarse objeciones 
serias á la convención firmada entre los Sres. Zamacona y 
Wjke, y nos parece oportuno hacer notar que en ella no figu- 
ra ninguna cláusula relativa á las reformas del arancel ni al 
abuso de que esta ley pueda ser modificada por agentes extran- 
jeros." Al ver que fué tan fácil un arreglo en las cuestiones 
con Inglaterra, se creyó que bajo bases semejantes podría ha- 
cerse igualmente con las de Francia. No obstante, el congreso 
no aprobd la convención, lo que did motivo á mayores exigen- 
cias del ministro ingles, y á que pasara su ultimátum el día 25 
de Noviembre. 

Las razones que tuvo el congreso fueron: que se conce- 
día á Inglaterra intervención en nuestros asuntos, que se con- 
sideraba como de nacionalidad inglesa la deuda, y que al admi- 
tirse la responsabilidad de lo hecho por los reaccionarios se 
le^ reconocía. El dictamen de la comisión del congreso, com- 
puesta de los Sres. Lerdo de Tejada, Aldaíturriaga y Lama, 
fué contrario al Sr. Zamacona, y sostenido con calor por el pre- 
sidente de dicha comisión, que lo era el primero de los nom- 
brados, quien sostuvo que en el arreglo rechazado no se trata- 
ba solamente del pago justo, sino del injusto. Entonces se pro- 
paso y aprobd la derogación de la ley de 17 de Julio sobre 
suspensión de pago de convenciones. 

Ksta derogación no podia producir los buenos resultados 
qne se esperaban; la república se encontraba en uno de aque- 
llos momentos supremos, en una de las crisis que solo se 



468 HISTORIA DB JALAPA 

1861 del Sr. Zamacona, y haber héchole descender del miaisterio, 
sino qne ahí fué acnsado el ex-ministro, principalmente ''por 
el conato de extraviar la opinión pública pr'esentando como 
inevitable la intervención extranjera y la pérdida de la inde- 
pendencia, 7 por haber calumniado á la representación nacio- 
nal, imputándole qne ella habia ocasionado la gaerra extian- 
jera.'' Esto se hizo aun sin dar contestación al altimatom del 
ministro de la Gran Bretaña, y sin proponer nna soincion í la 
cuestión extranjera, queriendo hacer una víctima del Sr. Za- 
macona, que con lealtad procnrd servir á sn patria, asándose 
para con él de cargos fútiles y ridículos. 

Mientras esto pasaba en la capital, los reaccionarios seguíao 
atacando las poblaciones y sufriendo algunas derrotas como 
las que llevaron Msírquez y Zuloaga en Toliman, y por lo mis- 
mo no llamó tanto la atención pública el que se hubiera presen- 
tado al gobernador del Estado de México con 100 hombres 
el gefe Galvez, declarando que amagado el país de nna guer- 
ra extranjera estaba resuelto á someterse Á las autoridades; 
también Negrete, Arguelles y Velez ofrecieron sus servicios. 
González Ortega prometió de pronto 2,000 soldados y dos bate- 
rías. 

Después de la fuga de Toliman, Zuloaga se situó cerca de 
Zimapam y nombró sus ministros i Herrera y Losada, Montes 
Yelazquez y Benavídes, quedando Márquez de general en ge- 
fe, y aun trató de nombrar gobernadores y comandantes gene- 
rales y de hacer efectivas algunas contribuciones. 

Ya desde Octubre, en los puertos de Francia, Cherboorg y 
Brest, se embarcaba material de guerra para la división naval 
en Mésico;y España, Inglaterra y Francia adoptaron el pro- 
grama, según la convención de Londres, de ejercer ana accioa 
colectiva que tendría par ctjeto la reparación de los vürajes y la 
ocupación de las aduanas de Tampico y Veracruz; pero si ei esta- 



T RETOLUCIONBS DBL ESTADO DE YERAGRUZ. 4(9 

do de anarquía en la república necesitaba que se Uegase hasta la 1861 
capital^ ó si él deseo de los mexicanos se dedaraba en favor de uu 
proiectoraéh europeo, para acabar con sus miserables tíranos y 
fundar un gobierno estable, entonces Francia, Inglaterra y Es- 
paña contribuirían en común á esa obra. Se anunciaba la con- 
vocación de nn congreso elegido con toda libertad y el compro- 
miso de las potencias se extendia á no ocupar en lo parti- 
cular ninguna población de la república que quedaba bajo el 
protectorado de la Europa occidental, donde se creia que en 
México se declararía la opinión por la monarquía, constitucio- 
nal, j bajo ese concepto Inglaterra propuso que ninguna ae 
las potencias aliadas aceptara el trono de México para alguno 
de los príncipes de las familias reales; esa nación no tomaría 
parte en las operaciones por tierra reservadas al ejército fran- 
co-español; las aduanas marítimas serian arrendadas y los 
productos repartidos entre los reclamantes; el gobierno qtie 
México eligiera, quedaria bajo el protectorado de las potencias 
aliadas, y tendría cada una de ellas su comisario; una comi- 
sión instalada en México arreglaría las indemnizaciones. 

Nuestro ministro D. Juan A. de la Fuente quiso impedir los 
acontecimientos, pero nada logrd, y los Estados-Unidos vol- 
vieron á negarse á aceptar las propuestas de tomar parte en 
los asuntos de México. 

Entonces el gobierno mexicano Ilamd á la capital las fuer- 
zas de Morelia mandadas por e) general Rojo y que tuvieron 
que batirse en su paso por el monte de las Cruces; contrata 
con el Sr. Naphegy 12,000 fusiles debiendo recibir 100 diaria- 
mente, y por todas partes se aumentaba la confusión con mo- 
tivo de haber sido autorizado el ejecutivo para hacer en el 
arancel las reformas que creyera necesarias. El general üra- 
ga march<5 de la capital para Yeracruz el 2 de Diciembre, 
yendo acompañado del distinguido poeta y escritor José Rive- 
ra y Rio, y fué recibido en Puebla con mucho entusiasmo por 



470 ffianoRiA db jaulpa 

1861 el pueblo y 8¡gui<$ m Toareha el 4 para Oríwva.y el 12 eatró 
&v Yeracraz, Por todas purtes comeiuearon á or^nUsarae ba- 
tallones de volaiitarios. Las brigadas de Oaxaoa y de Moce^ 
lia foeroB áancorporarse á la división de Oriente. 

El congreso decrettí al fiu la amnistía» que tenia seis excep- 
ciones que la hicieron parecer mas bien ana ley penal oontra 
los gefes principales del partido reaccionario, y coacedid al 
ejecutivo la. facultad de rehabilitar i los empleados civiles <( 
militares, y no quiso dar Ucencia al dipatado Heroandea y 
Hernández para que se encaigara del ministerio. 

La candidatara popular que siguió á la del Sr. Lerdo para 
formar el ministerio fué la del Sr. Doblado^ y el Sr. Bniz, qne 
habia quedado con las carteras de Justicia y 6oberoaci<m, las 
dejó el 5 de Diciembre i petición de vanos diputados. 

El Sr. Doblado llegó á México el 6 de Diciembre y aceptó 
la formación del ministerio rehusado no solamente por el Sr. 
Lerdo sino por los Sres. Olagnibel y Laennza; precisamente en 
aquel mismo dia salia para Yeracruz M. Dubois de Saligny 
conservando en arrendamiento la casa que ocupaba la legación* 

El Sr. Doblado puso un plazo de tres dias para resolver si 
aceptaba ó no la misión de formar el gabinete, y el congreso 
insistía en m> dar licencia á algunos diputados para integrarlo, 
olvidando que en tan solemnes momentos debian cesar todas 
las desavenencias del partido libera), y que proloi^^baa la 
paralización délos negocios. £1 Sr. Doblado era considerado 
como el lazo de unión entre los poderes legislativo y ejecativo, 
y existiendo conformidad de miras y de ideas entre el presi* 
dente de. la república y el gobernador de Quanij|iatO| se espe- 
raba la unión del pitido liberal tan necesaria para salvar i 
la nación. 

Al fin se resolvió el Sr. Doblado el 10 de Diciembre i aeep* 
tar la cartera de relaciones, en virtud de la situaoioa} éí Sr« 
González Echeverría quedó en hacienda y d^aron ans pnestos 



Y REYOLÜGIONfS DEL ESTADO DB YERAORÜZ. 471 

los Sres. Zaragoza y Balcárcel'; el ejecutivo retird las notas en 1861 
que pedia licencia para ocupar en el gabinete i los Sres. Du« 
hUn y Hernández y Hernández. Inmensas eran las dificul-» 
tades con que iban á luchar la energía y entereza del Sr. Do- 
blado; pero de su ilustración y patriotismo se esperd que 
alcanzaria un buen éxito; necesitaba en primer lugar reanu- 
dar las relaciones con la Gran Bretaña. 

Doblado comunica personalmente á la chimara su ingreso al 
poder y al pedir que se dieran al gobierno facultades extraor- 
dinarias, dijo que no podia presentar un programa de la mar- 
cha que seguiría, pues esta seria la que aconsejaran las circuns- 
tancias, pero que su norma seria la Constitución y la Reforma 
y su sincero anhelo la salvación de la patria, y ofrecid §u res. 
ponsabilidad por las facultades que se concedieran al gobier- 
no. Entonces el congreso votd las iniciativas pendientes en 
los ramos de guerra y hacienda sin restricción ninguna y en 
los términos en que el gobierno las presenta, y dijo que el eje- 
cutivo reglamentaria el uso de las amplias autorizaciones que 
se le concedian. El gefe del gabinete era en esos momentos 
una esperanza para la patria y contando con las simpatías de 
todos, su entrada al ministerio di<5 por resultado el ampliar 
la esfera de acción del ejecutivo. El gobierno fué ampliamente 
Etntorizado, sin mas rwtriccíones que la salvación de la inde- 
pendencia, la conservación de las instituciones políticas del 
país y de las leyes de reforma. 

El debate relativo á esto fué muy reñido, pues la oposición 
lo qaeria que fueran amplias las facultades en el ramo de re- 
aciones exteriores, ni que se concediera al gobierno que cele- 
>rara tratados y convenciones y las ejecutara sin la aproba* 
^¡on del congreso; el Sr. Doblado asistid i los debates y se 
Qostrd vehemente y franco, y después de haberse computado 
a votación trinnfd el gobierno i la una de la mañana del 12, 
laaqne hablaron en contra los Sres» Lerdo de Tejada y Mon- 

TOMO V. — 60 



472 HIBTORIA BE JALAPA 

1861 tes, pertenecientes á la oposición inoderada, y Hernández v 
Hernández. Las facultades omnímodas debían dorar hasta B'J 
dias después de reunido el congreso. Este cerrd sus sesiones 
el 16 de Diciembre .después de ratificar el tratado postal y e¡ 
de estradicion con los Estados-Unidos. 

El Sr. Doblado tuvo desde luego una entrevista con el mi- 
Qistro Wyke, quien salid para Veracruz el 16, y Duboisde 
Saligny salid de Orizava el 15 para Yeracrnz. 

Entretanto las escuadras extranjeras avaniaban sobre Ve- 
racruz, avistándose en este puerto el 8 algunos buques espa- 
ñoles t]ue se aumentaron en los siguientes dias, y se dirigieron 
i Antón Lizardo con once vapores, y entonces fué quemada 
en el puerto la barca "Concepción" antes que cayera en poder 
de aquellos, y las oficinas del Estado se pasaron á Jalapa. 

En México se acogid i la amnistía el Sr. Payno, se fono J 
un cuerpo llamado ^'Zuavos de Tenostitlan," vistiéndose á It 
manera de las mismas tropas i quienes qnerian combatir; ei 
Sr. Muñoz Ledo fué expulsado, y en todas las poblaciones se 
usaba de la leva, llegando en Jalapa á sitiar la plaza de ton'? 
la fa^rza armada para tomar en masa á los ooncurrentes. y 
pK>r* todas partes no sé hablaba mas que de organizar tropas. 

Ea Jalapa sé présentd el coronel Masario Prieto para qae 
sé le ocupara en batir á los invasores. 

También el congreso de Yeracrnz concedid amnistía i to- 
dos los procesados por los asuntos políticos del Estado, y permi- 
tid al Sr. La Llave que pudiera separar de sus paestos í Ii>s 
gafes políticos, y nombrd consejeros de Estado á los Sres. Al- 
va, Llórente y Cabrera. La plaza de Veracrüz ftré dedaradi 
el ^ en drtado dé sitio por el general en gefe del ejército de 
Oriente José L. Uraga, prohibiendo la comunicación con ella 
luego que fuera ocupada por los invasores; declard traidor i 
todo ciudadano' mexicano que no se presentara & empofiar las 



T RRVOLÜCiONBB I>SL ESTADO DB VERAORUZ. 473 

armas en defensa del país <5 permaneciera entre las fneraas 1^61 
enemigas. 

SI día 14 se desprendieron dos bnqnes españoles de la es- 
cuadra fondeada en Antón Lizardo, pasaron á Sacrificios j 
enviaron al paerto de Yeracrnz en nna lancha á varios oficia'- 
les oon pliegos del gefe de la expedición D. Joaqnin Rnbalca* 
ba al gobernador La Llave, intimándole la rendición de la pía* 
so j de Ulúa, en el término de 24 horas. Bnbalcaba de- 
cía qae el gobierno de España creyendo qne Méxkx) se negaba 
á satisfacer sus reclamaciones, habia resnelto ocupar á Tera- 
crns y á Ulúa como prenda pretoria, hasta tener seguridad de 
qae sos quejas serian atendidas; declar<$ que España obraba de 
acuerdo con Francia é Inglaterra, 7 que ninguna de las tres 
potencias tenia prop<$sito de intervenir en las cuestiones inte* 
rieres de la república. La Llave, que habia quedado acompa* 
fiado del general Zérega, contestd que evacuaba la plaza en 
complimiento de las (ordenes del gobierno, y que dejalia en 
Yeracruz al ayuntamiento y una fuerza de policía para cuidar 
de la seguridad de las propiedades, y comunicó la nota al ge- 
neral en gefe Uraga y al gobierno. 

Lo que queria España era: satisfacción por la injuria he- 
cha Á su. embajador, reconocimiento del tratado Mon-Almon- 
te (5 diez millones de reales, castigo de los mexicanos que ata- 
caron los intereses de los españoles, y una indemnización por 
la captara de la fragata mercante ''Concepción.'^ 

Ya hemos dicho que desde la llegada á Yeracruz del paque- 
te inglés, en los últimos días del mes de Noviembre de 1861, 
se tenia seguridad de que la expedición española saldria de 
la Habana el 1* de Diciembre con rumbo á las costas de Ye- 
racruz. El Supremo Gobierno de la república al tener esta 
noticia, mand<$ evacuar la plaza, sacando previamente el 
material de guerra existente en ella, los depósitos de los cuer* 
pos de la guarnición, archivos de las oficinas y demás cosas 



474 HfflTOBIA DE JALAPA 

1^61 qne le eran pertenecientes. La premura de estas operaciones, 
la falta de elementos para llevar i cabo la desoeopadou, por 
no haber carros, ni las acémilas suficientes parm ¡ntemar tan 
gran número de bultos, puso ¿ prneba el patriotísnio de Io¿ 
veracrnzanos, y la abnegación de la clase militar, pues todos 
ú porfía trabajaban para realizar los deseos del gobierno r 
contribuir A salvar la artillería, y el valioso parque que eneer< 
raban los almacenes. 

En este penoso trabajo pasaron algunos dias hasta el 8 d« 
Diciembre que el Castillo de Uláa señaltí varios buques ¿ U 
vista, y en los dias siguientes participó que todos ellos hacían 
rumbo para Anton-Lizardo, creyéndose con fundamento, qoe 
era la escuadra española y los trasportes con las tropas de 
desembarco. Así fué en efecto; reunidos en aquel punto 
todos los buques, se dirigieron después á la Isla de Saeri* 
ficios donde fondearon, y por el pabellón que desplegaron 
los de guerra, hubo la certeza de ser la expedición española 
ya anunciada. 

La autoridad militar de la plaza, que estaba á cargo del ge- 
neral de brigada D. José M. M(M*a, cumpliendo con la <5r* 
den que tenia, mandd salir de la ciudad las tropas de la guar- 
nición, inclusa la guardia nacional, empleados, equipajes y 
algunas familias que fueron ¿ Medellin y otros pueblos in- 
mediatos; de suerte qne á la una del dia 15 de Diciembre, pre- 
sentaba Yeracrnz el cuadro mas triste y sombrío que pueda 
presenciar un hombre de corazón sensible. 

El gobernador La Llave, granadero en la talla y en las pasio- 
nes, permanecid en la ciudad hasta las cinco de la tarde del 
15, en que acompañado de una pequeña escolta, salid de ella 
después de haberse despedido del ayuntamiento, á quien de- 
jaba encomendada la suerte de la ciudad, y quizá con presen- 
timientos de no volver á pisar aquel salón, donde en 1855 fué 
recibido en triunfo, y ahora se separaba de sus amigos, qoe 



T REyOLUCIOKBS DEL B8TAD0 DE VERaGRUZ 475 

llenos de emoción no acertaban ú darle el último adiós. La ^^^^ 
partida del gobernador, y las instracciones que dejd al cuerpo 
monicípal, hicieron conocer tí esta corporación lo delicada y 
espinosa qne era su posición, porque si bien todos los indivi- 
duos qne la componian estaban resueltos i cumplir con su de- 
ber, y hacer por su ciudad natal los mayores sacrificios, ¿cd- 
mo podrían evitar los desmanes de la fuenca armada, y las exi- 
gencias de los gefes de la división intervencionista? Sin em- 
bargo, el ayuntamiente atendid á todo, y librd i Veracruz de 
un conflicto. Su comportamiento digno, enérjico y prudente, 
mereció del gobernador La Llave y de sus conciudadanos la 
aprobación mas cumplida, y que este magistrado dijera bajo 
su firma, que el ayuntamiento de Yeracruz era acreedor al 
respeto público. 

He aquí los nombres de los ciudadanos que lo componian: 
Presidente, alcalde 1*, Francisco de P. Rosas; id. 2* Juan Cru- 
zado; id 3"" Miguel D. Carrau. Regidores: Manuel Rodriguez 
Ortiz; Pedro del P. y Troncóse; Manuel María Muñoz; José 
María Melgar; Lorenzo Eizaguirre; M. Oliver; Garlos Rit- 
chie; Manuel Maraboto; Francisco Mosquera Olivares; José Gr. 
Zamora; José Zápari y José María Carral. Síndicos: José M. 
Cuesta y Francisco de P. Mirón. 

Luego que el gobernador La Llave se ausentó de la plaza, 
el ayuntamiento se constituya en sesión permanente, y com- 
prendiendo la grave responsabilidad que pesaba sobre él, acor- 
dó varias disposiciones encaminadas todas i la conservación 
del orden público, á cuidar los intereses particulares, evitar cues- 
tiones personales y velar por que no faltaran los víveres á la 
ciudad; para secundar estas miras la corporación municipal 
no contaba con mas apoyo que 35 agentes de policía, pues 
los demás se habian marchado, y unos 40 individuos del co- 
merciOy de nacionalidad alemana y norte-americana, qne vo- 
luntariamente y armados se presentaron en el palacio munici- 



476 HISTORIA DE JALAPA 

1861 P^l ^ ofrecer sus servicias, y ooAtribqir con el ayantamiento i 
bacer respetar la autoridad y el drden. El presidente de este 
cuerpo díd.las gracias á nombre de él iílosSres. D. Joi^e Bit- 
ter y D. Nicolás Herkloz, que fancionaban como superiores de 
los voluntarios, quedando estos instalados en el mismo palacio, 
y haciendo al propio tiempo qne los concejales, las fatigas de 
ronda, patrulla y demás faenas que hace la tropa al frente del 
enemigo. Los españoles intentaron desembarcar por Mocam- 
bo para entrar á Yeracrnz por tierra; pero el mal tiempo se 
los impidió. 

En tal estado se pasaron los dias 15, 16, y en lamadrogada 
del 17 se presentó en el muelle el capitán de fragata D. Ra&ei 
Arias, comisionado del gefe de la escuadra D. José Gutiérrez 
de Rubalcaba, solicitando hablar con la autoridad de la placa; 
al instante fué conducido con las mayores consideraciones á la 
sala de cabildo, y estando reunido este manifestó á nombre del 
citado general que en esa mañana iba á desembarcar la divi- 
sión española al mando del Sr. mariscal de campo D. Manuel 
Gasset, que no venia en son de guerra, y que esperaba que 
por parte de la ciudad no se pusiese dificultad alguna i qne la 
tropa se acuartelara en ella. El presidente del ayuntamiento 
contestó que la ciudad estaba inerme, que no habia otra auto- 
ridad que la del cuerpo municipal, acompañado de la policía, 
y que el cabildo suplicaba al Sr. general se sirviera dar sos 
disposiciones para que se conservara el orden, y el respeto i 
la propiedad pública y privada, como era de esperarse de una 
nación ilustrada y caballerosa. Con esta contestación se veüró 
el capitán Arias, muy satisfecho de la recepción que se le 
hizo. 

A las cinco de la mañana del dia 17 de Diciembre, llegó i 
tieÍTa el brigadier D. José Vargas Machuca, segundo gefe de 
la división española, con un batallón y oficiales de la adminis* 
tracion, comisionados para preparar los alojamientos. Yai^s 



T REV0LUCI0NE8 DEL ESTADO DB VERACRÜZ. 477 

nombrado gobernador civil y militar de Veracruz, fué saluda- 1^61 
do por una comisión municipal, la que le encareció la Lecesí- 
dad de conservar el drdeu público; contestó él con frases 
satisfactorias, é indicó que i las <loce del dia vendría d tíer- 

* 

ra el general en gefe, al que baria presente los deseos de la ciu- 
dad. En efecto, al sonar aquella hora, el estampido del cañón 
de la escuadra anunció se separaba de ella el general coman- 
dante de las fuerzas intervencionistas, llegando poco después al 
muelle. 

Acompañado de la comisión municipal, de todo su estado 
mayor y de losgefes de las armas especiales, se dirigió al pa- 
lacio donde lo esperaba el ayuntamiento en el salón de sesio- 
nes: colocados todos en sus respectivos puestos, el presidente, 
atendiendo i la urbanidad y al decoro de la municipalidad, 
dio el asiento de su derecha al general Gasset, y el de su iz- 
quierda al brigadier Vargas, siguiendo los alcaldes; entonces 
tomando la palabra pronunció el discurso siguiente: 
Señor general: 
"Gomo presidente del ayuntamiento, tengo el deber de ma- 
nifestar i Y. E. que por orden del gobierno del Estado de Ve- 
racruz ha quedado esta corporación al frente de esta plaza, 
con el único encargo de administrar los ramos puramente mu- 
nicipales, siempre que no se oponga á su permanencia la fuer- 
za exterior que ha ocupado la ciudad. Esta, como ya sabe 
V. E., ha sido evacuada por las tropas de la guarnición, y el 
ayuntamiento es la única autoridad mexicana que ha quedado 
para hacer presente & V. E. la disposición que queda referida, 
y acerca de la cual V. E. se servirá determinar, si son com- 
patibles con la ocupación militar de que se trata, los servicios 
que se han encomendado al cabildo, ó si debe este cesar en sus 
funciones. 

El ayuntamiento espera la resolución de V. E. sobre ese 
particular, y oo dudando déla ilustración qué i Y. £. distingue,' 



478 HISTORIA I>B JALAPA 

1861 considera inútil hacerle recomendación alguna respecto á las 
garantías á que es acreedora la ciudad." 

El general Grasset contestd en términos generales, ofrecien- 
do cuidar del drden, que desde ese momento quedaba bajo la 
salvaguardia de su división, y concluyd con declarar, que 
tomaba posesión de la plaza en nombre de la reina Dona Isa- 
bel II hasta la llegada de los comisarios de las tres potencias 
signatarias del tratado de Ldndres. Terminado este acto, el 
general con toda su comitiva se retird, alojándose en la casa 
del comerciante D. Andrés Anglada, que con anticipación le 
prepararon sus amigos. El desembarco se suspendi($ el 17 
por el mal tiempo y continua el 19. 

Desde ese dia (Diciembre 17,) principiaron los disgustos y 
compromisos del ayuntamiento, cuyo cuerpo, que constantemen- 
te estaba reunido para velar por los intereses de la ciudad,, y 
cumplir con las instrucciones del gobierno del Elstado, se y\ó 
atacado con pretensiones exajeradas, exijiendo de él sacrificios 
que ni el honor, ni el deber le permitían acordar, por lo que 
turo que sufrir grandes disgustos el alcalde 1^ Rosas. Los dos 
primeros dias se límitd la autoridad militar á pedir casas gran- 
des para alojamientos, los conventos y oficinas públicas para 
establecer las suyas, y depositar el material de guerra que so 
estaba desembarcando; pero deápues^estrajudicialmente, se in- 
dicó á algunos miembros de la corporación, que las pretensio- 
nes serian de otra naturaleza. En efecto, el dia 22 de dicho mes 
recibid el presidente municipal una comunicación oficial del 
gobernador político y militar, D. José Vargas Machuca, previ- 
niéndole citara al ayuntamiento á sesión extraordinaria, que él 
deberla presidir, y que le avisara estar cumplida su <$rden para 
asistir al cabildo. Grande fué la sorpresa de aquel patriota fun> 
cionario, al imponei*se de la citada comunicación, y maycMr fué sa 
sentimiento al comprender que quería tratarse á Yeracrnz como 
al Egipto conquistado, y i sus autoridades con despotismo y vi- 



Y RBVOLUGIÓNBS DEL ESTADO D£ 7ERA0BÜZ. 479 

lipeadio: al instante did sus disposiciones para que el ayunta* 1861 
miento se reaniera, verificándolo en la casa del expresado pre- 
sidente. Presentes todos los concejales, did lectura el secreta- 
rio al oficio del gobernador Vargas, é impuestos de sus pre- 
tensiones, se entrd i discutir el asunto con la mesura y 
circunspección que merecía, pues si bien todos los capitula- 
res estaban resueltos á no admitir la presencia del Sr. Yargas 
en el cabildo, también se hacia indispensable que al contes- 
tar i ese gefe, y presentarle la negativa del cuerpo municipal, 
se hiciera con decoro, y apoyándose en las ordenanzas del ramo. 
En este sentido se sostuvo la discusión, hasta que fué presen- 
tada una proposición pidiendo se disolviera el ayuntamiento 
por no tener libertad para continuar sus deliberaciones, la qoe 
se aprob(5, y de hecho quedd disuelta, desde ese momento^ 
la representación de la ciudad. Fué comunicado este acuerde 
al gobernador Yangas, por el presidente del cabildo autoriza^ 
do por el secretario, y desde entonces la posición de los con- 
cejales Uegd á ser muy comprometida, porque se decia en el pú- 
blico, que iban á ser llevados al castillo de Ulúa en clase de 
presos, lo que no se verificd. 

Para que se juzgue co» acierto acerca de la determinación del 
ayuntamiento para disolverse, es necesario tener presente que 
los ciudadanos que lo componian, tenian noticia que el gober- 
nador español pretendia quitar el escudo de las armas naciona- 
les, que en la sala de sesiones estaba puesto b^jo el dosel, y 
como este acto no podian ni debian autorizarlo, forzoso era 
no contribuir á realizarlo. De todo se di(5 cuenta al gobier- 
no del Estado, residente en Jalapa, y fué aprobado por el 
Sr. Llave. Así permaneció la ciudad hasta que lleg(5 el general 
Frim y nombrd una junta municipal. En el puerto fué fe- 
licitado Gasset por una comisión de españoles; este gefe reor- 
gau¡z(5 la aduana é indicd la manera de hacer el pago de los 
efectos importados^ dispuso que solamente se admitieran cai> 

TOMO V. — 61 



480 fftSTORIA DB JALAPA 

1861 tas para el exteri i^r, creó nn tribunal de comercio de que faé 
presidente D. Bamon Grinda y nombrd capitán de puerto 4 D. 
Joaquín Ibanez. 

Disuelto el ayuntamiento el dia 27 habia sido nombrado otro 
por el gefe español, y aunque renunciaron los mexicanos nom* 
brados, que fueron Grinda, Sallenave y García Monzabal, les 
conte8t<5 aquel que estaba acostumbrado á ser obedecido, aun- 
que así quedaron las cosas, pues era esperado el general Prim 
para mandar en gefe las tropas españolas que desembarcaran, 
quien U^d á la Habana el 28 de Diciembre. También eraa 
esperados dos de los comisarios regios designados por !os go- 
biernos europeos. Entretanto fueron nombrados alcaldes D. 
Joaquin de Muñoz y Muñoz y D. Manuel Serrano. Los coman- 
dantes francés é ingles de los buques anclados en Yeracmz, 
«e n^aron á tomar parte en la conducta del Almirante espa* 
Sol. 

La ocupación de Yeraéruz produjo jasta indignación en toda 
la república, pues España no tenia grandes motivos de queja,y sia 
préria decku'acion de guerra cometia un acto de hostilidad que 
nada motivaba, y sin formular sus pretensiones ni exponer ba- 
jo qué condiciones restableceria sus relaciones con México, se 
oonvirtid en agresora, atropelld el derecho de gentes, invadiií 
i una nación independiente, y tomando la aduana también i 
nombre de las otras dos potencias, quitd á los acreedores ex* 
tranjeros el derecho á que percibieran el pago de sixs cmisig* 
naciones. 

Muchas familias de Yeracruz salian á pié, y el muntctpio de 
Jalapa envid carretas para ayudarlas en su trasporte; varios 
individuos se presentaron para organizar guerrillas, autorizan- 
do el gobierno al Sr. Díaz Mirón para que se pusiera al fren- 
te de ellas. 

El 20 de Diciembre salid de México el general Zaragoxa con 
3,000 soldados á incorporarse con el ejército de Oriente. 



T RBVOLUGIONEB DEL ESTADO DE YERACRUZ. 481 

Recordamos el entusiasmo manifestado al ver desfilar fren- 1861 
te á palacio á los caerpos que componían la brigada del bizar- 
ro general; en todos los semblantes se retrataban el n^^ocijo 
j la esperanza; nno de los batallones era el de Independencia, 
de la guardia nacional de México, que midi(5 sus armas en 
Ghapnitepec en 1847 con el ejército norte-americano. De ayu- 
dante del general iba el jdven Carlos Casarin, redactor de la 
* 'Orquesta." 

D. Manuel Doblado redujo i cuatro los ministerios de Estado, 
y despachaba también el de Guerra, que luego di<5 al general 
Hinojosa, y encai^ú el de Fomento á D. Jesús Teran. El go- 
bierno se concentró para desplegar la mayor actividad y la 
indomable enerjia que necesitaba para improvisar ejércitos y 
proporcionarse recursos. A México seguían llegando fuerzas del 
interior, todos los Estados ofrecían sus eontingentes,y se hacian 
expontifneas manifestaciones de patriotismo, formándose jun- 
tas populares para buscar recursos, y recibir los donativos de 
armas, caballos y víveres. Los zacapoaxtecos pidieron ir á la 
vanguardia para batir al ejército español. 

El presidente Juárez instruyó á la nación délos acontecimien- 
tos por medio de un mauiriesto publicado el 18, expresando con 
moderaeion y dignidad cuales podian ser los infundados pre- 
textos que España invocara para traernos la guerra, y hacia 
un llamamiento i todos los mexicanos para que defendieran al 
país; ademas de haber clausurado el puerto de Yeracruz y 
declarado traidores ¿ los que se unieran con los españoles, pi- 
dió el gobierno á los Estados un contingente de 62,000 hom- 
bres; prorog(5 el plazo que concedía la ley de amnistía; esta- 
bleció, de acuerdo con el Sr. González Echeverría, una contri- 
bución federal de un 25 por 100 adicional sobre todos los im- 
puestos que payaban á la Union el Distrito, los Estados y 
municipalidades, y se dejó á los españoles pacíficos que conti- 



482 HISTORIA BE JALAPA 

1861 nuaran residiendo en México. En todo el Oriente circnkban 
proclamas en favor de la invasión española. 

Entonces se despedazaban en Yucatán los partidarios de 
Acereto é Irigoyen, dejando i un lado la gran cuestión social 
de los indígenas que todos los dias hacían numerosas víctimas; 
Sonora se agitaba con motivo de las elecciones de gobernador; 
en la capital de Zacatecas se verificaban escandalosos motiaes 
en contra del gobernador; en Taiaaulipas segaiaa las disen- 
siones locales, siendo Matamoros el teatro de las hostilidades; 
en 4a frontera del Norte ejercian sus depredaciones los bar- 
baros; en el Estado de México atacaba á Tulancingo el cabe- 
cilla Grutierrez; Cuernavaca volvió i ser ocupada el 21 de Di- 
ciembre por Vicario, Actopam por Campos y Tepic por los de 
Alica, y hasta en la prensa encontró la intervención partidarios, 
pues el periódico la ''Unidad Católica" «e hizo notar por no 
haber manifestado un solo sentimiento de patriotismo, ni una 
indicación ea contra de la ii\justicia de los invasores, limitán- 
dose á injertar sin comentario las apreciaciones de los otros 
periódicos. Márquez y Mejía seguían. cometiendo sus malda- 
des en la sierra de Querétaro y San Luis. 

Zuloaga dio una circular por medio de Herrera y Zavala, 
en la qne decia que si las potencias extranjeras querían la con- 
quista de México no debían admitirse, pero sí en el caso de 
que la intervención fuera para darnos un gobierno/usto y equt- 
tatívo. 

El general ü'raga comenzó á levantar fortificaciones en el 
Chiquihuite, y el general La Llave en Corral Falso; los inva- 
sores que ocupaban á Veracruz no impedían la eiKrada ni U 
salida de la plaza, y entre ellos se desarrolló' la viruela. Por 
toda la república recibían del pueblo amenazas los españoles 
residentes en ella, teniendo muchos que emigrar. El supremo 
g ibierno recomendó i todos los pueblos por diversas circula- 



T RBV0LU0I0NB8 DBL ESTADO DS YERAOBÜZ. 483 

res que se vigilara para que no fueran insultados los extran- ISñl 
jeros. 

El comandante de la expedición española D. Mannel Gas- 
sety Morcader,expidi(5 en Vefacruz unaproclama 7 declard que 
la plaza quedaba en estado de sitio; estableció una comisión mi- 
litar permanente para conoceren toda clase de delitos,siendocas- 
tigados los demás gubernativamente, 7 dispuso que toda perso- 
na que tuviera armas de fuego las entregara en el principal de la 
plaza (DiciembrelT). En la proclama dijo que las tropas españo- 
las no traían la misión de conquistar, sino pedir satisfacción por 
la falta de cumplimiento en los tratados, y por la violacioifto- 
metida contra sus compatriotas, siendo de necesidad que no se 
repitieran tales ultrajes. 

Las legislaturas fueron dando facultades á los gobernadores 
y decla.rando traidores á los que apoyaran directa ó indirec- 
tamente á los invasores, aun á los que comerciaran con ellos» se- 
gún se declara en Oaxaca. 

El general Uraga maadd fusilar i varios individuos que pro- 
porcionaron víveres & los españoles y á varios desertores, y 
en la Tejería tuvo una conferencia con los Sres. Wyke y Sa- 
ligny. El general Echeagaray, rehabilitado para servir en el 
Itlstado de Guanajuato, ofrecii5 sus servicios al gobierno ge- 
neral. 

El presidente Juárez mand(5 que se entregaran al gobierno 
las armas de fuego, que serian pagadas; estableció una con- 
tribución general í toda la república del 2 por 100 sobre todo 
capital que llegara á 500 pesos, dejando la mitad á los Esta- 
dos. La contribución á\6 motivo lí nuevas redamaciones di- 
plomáticas. Era tal la carencia que de recursos tenia el gobier- 
no, que la brigada Zaragoza estuvo varios dias en Puebla sin 
poder marchar por falta de 8,000 pesos que facilitaron los ^co- 
merciantes de ahí. 

La contribución del 2 por 100 sobre capitales did ocasión i 



486 HISTORIA DE JAULPA 

1861 promoviera todo aquello que pudiera dar lleno al laudable oIh 
jeto de asistir i los defensores de la independencia. 

Multitud de familias s^uian emigrando de YeracruE con mo- 
tivo de la invasión, encontrándose al llegar á Jalapa sin aloja- 
miento; para proporcionárselo fueron nombrados los señores re- 
gidores D. Vicente Casas y D. Francisco Rivera. Después (Di- 
ciembre 1 7) se forma una junta convocada por el Sr. D. Mi- 
guel Palacio, que era gefe político, para dar cumplimiento i 
una circular del gobierno del Estado fecha 13 del mismo, por 
la cual mandaba que se instalara una junta con el importante 
objeto de procurar toda clase de auxilios para atender al ejér- 
cito y á las necesidades que se siguieran de la guerra que sos- 
tenia España contra México. 

El regidor D. Yicente Casas propuso que se nombrase una 
comisión del seno mismo de la reunión para que postulara las 
personas que debian componer la referida junta. Fueron nom- 
brados para dicha comisión los Sres. D. José Luis Rodríguez, D. 
Bartolomé Molina y D. Cayetano Jiménez, quienes se retiraron 
de la sala donde se hizo la junta, para formar la postulación, 
quedando nombrados los siguientes señores: D. José María 
Fasquel, Lie. Manuel A. Romo, Lie. Manuel María Alva, D. 
Yicente Casas, D. Juan Hernández, D. Rafael Montesdeoca, 
D. José María Ochoa y D. Cayetano Jiménez. 

El vecindario jalapeño facllitd camas, medicinas y alimen- 
tos para el hospital militar, por cuenta de los fondos munici- 
pales, y solicitd recursos del presidente Juárez, del goberna- 
dor La Llave y del gefe político Palacios. 



CAPITULO QUINTO, 



SUMARIO. 



Q»9fi hAC* algQDu MlIdM con Im tropas efpaftolag.-^aar«s deeUr* varlot bUdoc en dtlo.— Llegan A 
Termeros loi fruceMa j Um logletet.— Lm eomliarloc regios esTlsn á 3C¿xioo á los poria-plleges.— Prlsloa 
de D. Miguel Idlraaoo en la bahía de Yeracraa.— UegaA Mézleo el mlDlstro Cor^ncho.— El 9r. Zama- 
eona es enviada 4 yeraenu.— PreUminares de la Soledad. — Maximiliano es propursto para monarea de 
Héxioo.— I.0S Srsa. ]>(>blMdo7 Zaragesa pasan 4 Jalapa.-~Dt sastre de Chalchleoaia1n.-*li ftislladoea 
esta poblaoion D. Manuel Robles Peiaela.— Almonte se deelara gefe supremo de la nadon — Lanrences 
Ueg* á Teraerus.— ]>esacnerdo entre los oomlsarlos regios — Los e.«pafloles y los Ingleses se reembarcan. 
"Los franesses faltan á los preliminares de la SoledAd.—Pronuadamlento de Córdava drclarando 4 Al- 
BMMDtegefe supremo— Los fraac-ses reooupan 4 Orfsava.— Acdon de Aonltdngo.— Heroica defensa de 
los esrros de doadalope y Lor«to el O dd Majo. —Loo flranecees se Ten obUgados 4 rvtlrarse — Udln en 
Pcrote.— Gonsalex Ortega eon sus tropas marcha para México.— Aocton de Barranca Seca,— Almonte 
nombra en OrlsaTa un ministerio.— 9e pronunda por él la Isla del C&rmen.— Csragoaa y Ortega se reu- 
ngn.— >E1 ano Intima reniUclon A Laorenees.— El otro ocupa el cerro del Borrego.— Sorpresa y retroceso 
d« noestro ^rdlo.— Combale en Airar* do. — El Oallo PUmgArica intenta a se sin ar A Almonte.— Varias 
d1sposldon<s que éste dió.— DlH^slo entre el 8r. Altamlrano y la legadon de Prasia— Kl Sr. Doblado 
d^a el ndaislerlo.— Seosaelon que esto produJOb— Otro motín en Perote.— SltuaeloB qae guardaban Tari<^ 
Estados ^f orcy llega A yeracnu.— Carénela de armas en el ^ército mexieanc—CoBtrlbodon llamada 
de forüfleadoaes.- Muere el general Zaragosa —Sumisión de Biiit^ — Ctonaalex Ortega suspende en sus 
fondones A los ayuntamientos de los Estados de Puebla, Tlaxc«l« jt Veraems - Reeepdon de POrey en 
Ortsava y CdrdoTa.— Dlsposldones de i9errano, m»irt de yeraeriis.— Oomonfort llega A Méxica— Los 
reaedoaariosdguensns depredadones.— formación del ejérdte dei centro — Loe fkanoeees passn A Jala- 
pa.— Oosibate de Oerro-Oordo.— Bertier predde una Junta de rednos d« Jalapa —Las prodamas de f o- 
rtj — Ordenes del «efe Bertler.- Llega ¿Jalapa d gefe Basalae.— Los franceees avansaa á Perotó, Cbal- 
laJajr Quecholac. 



El espirita inquieto del gefe español Gasset y la necesidad 1862 
de proporcionarse víveres le impulsaron á hacer nna salida con 
600 hombres sobre las guerrillas de los alrededores* y se di- 
rigió rumbo á la Antigua, teniendo muchos muertos y heridos 
en sos encuentros con los jarochos, que hicieron algunos prí- 



TOMO V. — 62 



488 HISTORIA DK JALAPA 

1 8t)2 sioneros; también hizo salir tropas para Antón Lisardo y cami- 
no de Mcdellin. 

Las guerrillas de los alrededores de Yeracraz, mandadas 
por el general Cenobio, hostilizaban incesantemente esta pla- 
za, llegando hasta las puertas de ella, mientras que fuerzas 
reaccionarias de consideración se acercaban ¿México atacando 
Á Tlaluepantla. 

Las tropas que compusieron la expedición española fueron: 
dos batallones del regimiento del rey, y otros llamados de Ñá- 
peles, de Cuba, Cazadoi^s y de Bailen, ademas de la caballe- 
ría, ingenieros y artillería; algunos de estos soldados se deser- 
taban y pasando al campo de los nuestros contaban machas fal- 
sedades. El número de españoles que habian desembarcado en 
Yeracruz ascondia á 6,000 armados con carabinas Minié, y la 
caballería apenas llegaba á 500 individuos armados de lanza, 
espada y pistola. 

El gobernador Vargas creyd que se captaría las simpatías 
yendo i misa con gran ceremonia, y para nada se dirigieron 
los invasores al gobierno de México, ni le indicaron lo que de él 
exigían. 

El presidente Juárez, con objeto de utilizar los elementos 
de que dispone el Estado de Puebla, lo declariS nuevamente 
en sitio y did el mando militar al general D. José M. Gonzá- 
lez Mendoza, y por segundo al general D. Miguel Cástulo 
Alatriste; también fueron declarados en sitio los Elstados de 
Tamaulipas y San Luis, é igualmente el de Veracruz. Gonzá- 
lez Ortega fué encargado de mandar en San Luis, y Vidaurri 
en Tamaulipas. 

Mas de 200 españoles expulsos de Tampico llegaron á Ve- 
racruz, y Á Jalapa una parte de las fuerzas que formaban la 
brigada Zaragoza. 

No se comprendía cdmo se daría cumplimiento al art 2* de 



T REVOLÜOIOKAB DEL KTAiM) DB YERACKÜZ. 489 

la convención firmada en Londres de no coartar los derechos 1862 
de la nación mexicana para qae escc^íera la forma de gobier- 
BO que le pareciera y se constituyera libremente, cuando en 
Yeracruz no qued<5 ninguna de las instituciones de México, y 
ahí se establecid un gobierno absoluto y despótico. 

Para poner á Jalapa á cubierto de un golpe provenido de 
los españoles, se hicieron violentamente las fortificaciones en 
el lugar llamado Corral Falso á tres leguas al Oriente de la ciu- 
dad, sobre el camino nacional, al mismo punto se condujo 
la vela que servia para hacer sombra en la procesión del 
Ci5rpus, destinifndola á formar tiendas de campana, y quedaron 
libres del peaje las reses y de derechos los efectos destinados 
á la proveeduría del ejército. En este ramo reind el mayor 
des<5rden, siendo ello causa de que los pueblos mas tarde se 
resistieran A contribuir para sostener á nuestros soldados, cuan- 
do al principio lo habian hecho con el mayor placer. La cor- 
poración municipal de Misantla ofrecid recibir en aquel pue« 
blo á las familias emigradas de Yeracruz y proporcionar los 
individuos necesarios para el correo de Túxpam. 

La junta de Beneficencia de señoras quedd instalada en Ja- 
lapa levantando una acta, nombrd presidente y secretario é hi- 
zo un presupuesto del hospital militar. Los médi(M)s ofrecie- 
ron sus servicios á dicha junta, y trabajaba con actividad D. 
Manuel A. Romo como secretario de la junta central encargada 
de buscar recursos para continuar la guerra. 

En virtud de las amplias facultades de que se hallaba inves* 
tido el comandante general, nombrd comandante militar del 
cantón de Jalapa al coronel D. José María Mata. Este señor 
faé felicitado con tal motivo por el ayuntamiento. El coman- 
dante Mata impulsd el alistamiento de la guardia nacional, 
sujetándola á los trámites prescritos en el art. 22 de la ley de 
15 de Julio de 1848, é impuso una multa i los capitulares sí 
en cinco diaa no le remitian el plan de arbitrios. 



490 HISTORIA DE JALAPA 

1862 XiR escnadra inglesa llegd á Yeracraz el 6 de Eaero en al 
tarde, el 7 la francesa, y en ambas viéronse los pabellones 
de las potencias aliadas y también el mexicano. Eotonces 
salieron á acampar en Malibran los españoles que ocopabaa la 
plaza de Yeracruz, recibiendo á la vez la drden de avanzar 
Á la Tejería, Medellin y Santa Fé tan laego como desembarca- 
ran las tropas que conducían dichas escuadras; y apare- 
cid también en el paerto el pabellón mexicano, como qae* 
riendo mostrar que era reconocida fiuestra independencia. 
Las primeras fuerzas francesas fueron 4,000 y cerca de 2,000 
las inglesas. 

La Francia sacd de Argelia las tropas que envid á Yeracraz 
y no recibid bien que las fuerzas españolas se hubieran ade- 
lantado y tomado posesión de ese puerto, no obstante que 
nada relativo í esto estaba pactado en la convención, sino úni- 
camente que quedaba al arbitrio de los comandantes de las 
íiierzas aliadas avanzar hacia el interior de la república. 

A principios del mes de Enero llegd al puerto el Sr. D. 
Juan Prim, con el doble carácter de comisario del gobier- 
no español, y comandante general de las tropas de su na« 
cion. Lo acompañaban ademas de sus ayudantes, gran nú- 
mero de gefes y oficiales de todas armas, y de la administra- 
ción: pocos dias después se embarcaba para la Habana el ge* 
neral Grasset, el intendente y otros varios gefes, entre ellos el 
gobernador Yardas Machuca, quien fué relevado por él coro- 
nel D. Ramón Menduiña, de drden del general Prim; entonces 
comenzaron ai moverse hacia el interior las huestes españo- 
las; Prim did una proclama é hizo n^sponsables á los mexicanos 
de lüs males que ocurrieran. 

El^expresado general, impuesto de todo lo ocnrrido con el 
ayuntamiento de Yeracruz, tratd que este cuerpo volviera i 
reunirse, pero no fué posible que esto se verificara, así por la 
negativa de todos los ciudadanos que lo componían, queriendo 



T REVOLUCIONES DEL ESTADO DE YERÁCRUZ. 491 

que diera permiso el gobernador La Llave y poniendo otras 1352 
condiciones, cuanto por lo dispuesto en la siguiente comunica- 
cion oficial cuyo tenor oportunamente se supa^ 

En consecuencia, no fué ya posible la reunión del ayunta- 
miento dísuclto, i pesar de las reiteradas instancias del gober- 
nador Menduiña, y de la oferta que hizo de volver á colocar 
el cuadro de las armas nacionales en la sala do sesiones, de don- 
de mand(5 quitarlo su antecesor Vargas Machuca. Encontrán- 
dose la ciudad sin representación, nombrcJ el general Ptim 
una junta compuesta en su mayoría de españoles, vecinos an- 
tiguos de Veracruz, y en obsequiode la verdad puede decirse, 
que cumplieron su cometido lo mejor que les fué posible, en 
circunstancias tan difíciles y complicadas. 

El gobernador La Llave, que se situ(5 en Jalapa, expidicJ una 

1 Dice así: 

Gobierno y comandancia general del Estado de Veracruz. — El ciu- 
dadano Ministro de Relaciones exteriores y Gobernación^ en oficio fecha 
29 de Marzo último me dice lo que sigue: 

''Di cuenta al ciudadano presidente de la nota de yd. fecha 21 del que 
cursa, relativa á la consulta que vd. hace sobre reunión del ayuntamien- 
to de la ciudad de Veracruz; j el mismo supremo UMigistrado me ordena 
decir á yd« en contestacionr que- el ayuntamiento- de Veracn» no debe 
reunirse bajo la presidencia de autoridad alguna extrai\}era^ ni sujetarse 
á reglamento expedido por ella." 

Lo que comunico á vd. en respuesta para su mas puntual cumplí* 
miento. 

Y lo comunico á vd. para su conocimiento, y el de los demás miembros 
del H. Ayuntamiento de esa ciudad, como resultado de su consulta rela- 
tiya. 

Libertad y reforma. Jalapa, Abril 19 de 1862. — Ignacio de La Lia» , 
ve. — C. Francisco de P. Rosas, presidente del H. Ayuntamiento de Ve- 
vftcms* 



492 HISTORIA DB JALAPA 

1862 circular excitando el patriotismo de los yeracriu^nos, y acti- 
va la conclusión de las fortificaciones de la carretera de Ja- 
lapa á VeracruB. C!on bastante actividad procedid el general 
Uraga, ya declarando libres de derechos ciertos artículos que 
fueran conducidos á las residencias de nuestras tropas, ya re- 
corriendo las poblaciones para preparar la defensa, habiendo 
estado en Huatusco. La brigada llamada de Yeracroz era man- 
dada por el general D. José M. Mora« 

El veracruzano D José M. Zamora empled sumas propias 
en levantar una fuerza de caballería; en Jalapa D. Agustín 
Cordero levantó otra guerrilla, y por todo el Estado de Vera- 
cruz se colectaban reses y víveres para el ejército. En la So- 
ledad formó el general Zaragoza el campamento con las briga- 
das de San Luis y las guardias nacionales de Córdova y Orí* 
• zava, 

.Kl 10 de Enero publicaron los representantes de Francia, 
Inglaterra y España una proclama que no pudo desvanecer la 
incertidumbre acerca de las verdaderas intenciones de las po- 
tencias al combinar su acción en los negocios de México. La pro- 
clama negaba todo projecto de conquista y aseguraba que la in- 
tervención era causada por la falta decumplimiento en los trata- 
dos y por estar amenas;ada la seguridad personal de los subditos 
de las potencias aliadas, y que estas tratan la misión de tender 
á México una mano amiga; ese documento aunque entrañaba al- 
gunas falsedades, tuvo un tono mas moderado y decoroso que 
las alocuciones de Gasset y aun pareció euvolver ana reproba- 
ción de la conducta de este, que en sus proclamas dirigió 
ultrajes i México y hemos visto que se mezcló en la adminís- 
tracción publica nombrando autoridades é instalando tribu* 
nales, habiéndose declarado el periódico que estableció en fa- 
vor del partido reaccionario. La conducta de los oonÚGaríos 
dando á conocer las intenciones de loa gobiernas que vinieron 
representando fué extraña; pues ante todo debieron dirigirse al 



Y RETOLUCIONES DEL ESTADO DS VERAORUZ. 498 

gobierno mexicano^ y cn&Iesqoiera que fueran sus intenciones 1862 
se encontraron con un verdadero estado de guerra debido d la 
conducta de Oasset. 

Motivo de extraordinaria sorpresa fué todo lo que pasó en 
Europa acerca de las cuestiones de México, y la conducta 
de las potencias aliadas no puede explicarse sino suponiéndo- 
las muy mal informadas de los acontecimientos ocurridos en 
nuestro país. La oscuridad que se notaba en lo relativo 
i la convención era extrema, y la duda se había manifestado 
en todOy pues se atribuian á las potencias aliadas intenciones 
muy marcadas de la creación de un trono en México; pero 
este rumor y otros fueron desmentidos por los comisarios, 
aunque siempre existia la vaguedad y la contradicción, no 
obstante que negaron tener planes de conquista y de no 
intervenir en nuestra política y administración, porque sin 
esto no tenian objeto los ejércitos y las escuadras llegadas 4 
Veracruz, pues la amistad no se ejerce con actos de hostili- 
dad. 

A medida que iban desembarcando los zuavos franceses pa- 
saban á la Tejería, á donde se dirigicí el general Uraga con 
objeto de tener una conferencia con los comisarios Jurien de la 
Graviére, Wyke y Prim, aunque también pasaban como tales 
Dunlop y Saligny, en las conferencias se mostrd poco diplomí- 
tico naestro general, lo que le valid la destitución. 

Los comisarios acordaron enviar á la capital unos porta- 
pliegoSf suspendiéndose las hostilidades hasia que regresaran; 
los portadores de los pliegos se llamaban Milán del Bosch, 
brigadier español; Edward Pathaw, capitán de la marina in- 
glesa, y M. Thomasset, gefe de estado mayor francés; los acom- 
pañaban otros dos individuos y el doctor Carrillo, secretario 
del general Uraga; llegaron á México el 21 y presentaron los 
pliegos al presidente, quien reunicj desde luego una junta de 
ministros i quienes manifestd el ultimátum, que se reducia á 



494 HISTORIA DB JALAPA 

1862 proponer qne se abrieran negoeiacioDes. Los portapliegos se 
volvieron el 23 llevando la anuencia del gobierno para qne 
estas comenzaran. 

Las negociacioBes dipIom]íticas no debieron abrirse ni debió 
darse oídos á uingan género de reclamaciones sin que las na- 
ciones coligadas reconocieran precisamente la legitimidad de! 
gobierno de la república, y después de exigir qne en los docu- 
mentos oficiales no se hablara de México como de un país in- 
constituido. 

Entretanto, en Europa, D. José Gutiérrez Elstrada^ rico 
propietario mexicano, muy conocido hacia ya tiempo por sos 
ideas monárquicas y ultramontanas, negociaba el nombramien- 
to de un príncipe para el trono que se trataba de levantar en 
México; se hablaba para ello del conde de Flandes hijo se- 
gundo del rey Leopoldo de Bélgica y de Maximiliano de Aus- 
tria, se hacían indicaciones en favor del ¿oven duque de Tos- 
cana y de algunos ptros príncipes ociosos. 

Los principales gefes reaccionarios reconocieroa la ínterreD- 
eion; Vicario sigui6 amenaaando las poblaciones del San 
Márquez merodeaba por los Estados de Michoacan y de Méxi- 
co,, y Mejía seguia en la sierra de Querétaro de acuerdo con 
Márquez en reconocer como aliados á los españoles. 

En Veracrnz era gefe de la policía Landaluce y de las ren- 
tas un tal Matutamo, y de la tesorería del ayuntamiento se to- 
maron 3,000 pesos para el arreglo de los alojamientos de Frim 
y de Yargas. 

üraga fué á visitar el Puente Nacional y puso la segnndA 
brigada de Oaxaca y el batallón Independencia al mando del 
general Porfirio Diaz, situando una parte de la división de 
Oaxaca en el Plan del Rio. En Orizava, Wrdova y Zonp»- 
lica se organizaron juntas patrióticas de auxilios que propor- 



Y REYOIiUOIONBS DEL BSTABO DB.VERACRÜZ. 405 

cionabau al ejército 1 4,000 raciones diarias y pudo asegurarse 1862 
que jamas estuvo tan bien abastecido. En la capital seguía la 
junta de hacienda tratando la manera de proporcionarse re- 
cursos. 

El decreto que declard en estado de sitio todo el territorio 
veracruzano fué publicado por el Sr. La Llave hasta el 18 de 
Enero, habiendo cesado el 17 en el ejercicio de sus funciones 
los poderes legislativo, ejecutivo y judicial, y al dia siguiente 
fué nombrado aquel, por el general Uraga, comandante general 
del Estado, encargándole el mando de la primera división del 
ejército de Oriente; cerráronse las gefaturas políticas y se es* 
tablecieron en su lagar las comandancias militares; las mnni^ 
cípalidades quedaron según lo dispuso la legislatura, se esta* 
blecíd un tribunal de apelación, y habiendo reglamentado el 
comandante general la administración de justicia declara i los 
alcaldes prin>eros jueces de primera instancia. Las señoras d^ 
Jalapa invitaron i la Sra. Juárez á que las auxiliase abrien* 
do suscriciones en la capital, loque hizo con satis&coíon, y las 
mismas nombrar<»i en México una comisión de señoras que 
secundara sus miras. 

El general La Llave declard indignos del noiabre de cinda* 
danos vcracruzanos y privados de los deredios consiguientes, 
i todos los que aceptaran empleo,cargo ó CMÚsion del enemi* 
go extranjero ó de cualquier modo lo auxiliaran, y á los que 
manejaran fondos públicos se les hacia responsables t» soUdum 
en sos bienes propios, ¿ la devolución de dichos fondos, y es* 
tablecid los pasaportes para que se p«MUera x'mjfut por el Esta* 
do. En el puerto de Yeracruz ca9i todos los empleados eran 
españoles, y segaia gobernando despóticamente el gefe Men* 
duiña. 

Debido á las recomendaciones del general Uraga fué aseen* 
dido i general efectivo de brigada el gefe de las fuerzas de 
{paxaca D. Ignacio Mejía por los servidos que prestaba. £1 

SOMO V.— 68 



496 HIBTOBIA DH JALAPA 

1 862 general ün^ señaid penas severas para los que comprasen los 
objetos pertenecientes á los militares, y nombrd asesor gene- 
ral del ejército de Oriente al Lie. D. Francisco Hernandex j 
Hernández; en Hnatusco seformd nna junta de caridad de se- 
ñoras. 

Acogido D. Mannel Robles Pezaela á la amnistía estaTO en 
México hasta fines de Enero, en que se le desterrd para el Es- 
tado de Zacatecas en unión de alganos otros, entre elkis D. 
Santiago Cnevas y D. Mignel Zornoza. El Sr. Robles Pe- 
znela, de(X>bedeciendo las ordenes del gobierno que lo en- 
Yi6 al interior, se dirigía á Tehuacan y fné aprehendido en 
Tuxtepec el 20 de Marzo, yendo acompañado por dos iodi- 
viduos, nno de los cuales se creyd era Tabeada; conducido 
el preso á San Andrés Chalchicomula fué fusilado despaes 
de juzgársele militarmente con arreglo á las leyes vigen- 
tes. Los ministros de los Estados Unidos, Francia y Bélgí* 
ca, solicitaron el indulto de Robles y también el genera] 
Prim, pero por varias circunstancias nada consigieron. José 
M. Cobos seguia por el Sur cometiendo los excesos de costum- 
bre, y 11%<$ á plagiar á todos los sacerdotes del Santuario de 
Chalma exigiéndoles $5,000. 

El comisario brit&nico Dunlop impidid, en CHmpIímiento de 
las órdenes de su gobierno, que desembarcaran en Yeracroz 
D. Miguel Miramon y 30 individuos mas que permanecieron 
presos en el buque ingles "Challenger," á cuyo hecho se opuso 
el general Prim y se le áió grande importancia, pues indicaba 
qne la Inglaterra no quería prot^er al partido reaocionarío. 
Miramon venia con el nombre de Ángel Martínez en el paqae' 
te ingles, y fué enviado i la Habana prohibiéndosele que vol- 
viera 4 México. 

El 25 de Enero expidió Juárez una ley para castigsu' los d^ 
Mtos contra la nación, el ¿rden, la paz pública y las garantías 
individuales, contando entre los dditos contra la independen- 



Y RET0LUG10NE8 BKL ESTADO DE VERAORÜZ. 4d7 

cia la invasión armada hecha al territorio por mexicanos y ex* 1862 
tranjeros ó por estos solamente, señalando por castigo la pena 
de mnerte, j con la misma pena, que se prodigaba en la ley, 
debían ser castigados los que contribuyeran de algún modo al 
establecimiento de un gobierno usurpador. Colima también fué 
declarada en estado de sitio, y en el Estado de Yeracruz se 
activ(5 la formación de las fortificaciones del Puente Nacional 
y del Plan del Rio. 

Queriendo las repúblicas sud-americanas hacer una alianza 
con México, resolvieron enviar agentes diplomáticos, viniendo 
D. Manuel Corpancho como encargado de negocios del Perú, 
y después llegd un agente de la república de Chile. El 17 
de Marzo fué recibido el ministro del Perú en audiencia pú- 
blica por el presidente; á la vez el ministro norte-ameri* 
cano Corwin hacia una declaración sobre que sus conciuda« 
danos estaban obligados á pagar la contribución del 2 por 100, 
pues los Estados-Unidos han tenido la costumbre de imponer 
Á la propiedad de los extranjeros contribuciones en igualdad 
con los nacionales. 

Los invasores, que sufrían grandes pérdidas á causa de las en- 
fermedades de la costa, recibían víveres de las barras de Te- 
colutla y Nautla, mientras que en la costa de Sotavento el co- 
mandante Larragoiti entusiasmaba á los cantones de Tnxtla, 
Acayucan y Minatitlan para que se agruparan al rededor del 
estandarte nacional. 

Ya entonces habia desembarcado en Yeracruz el célebre pa- 
dre Miranda, que trabajaba con empeño en lograr que la in- 
tervención fuera favorable i los intereses del clero y el 1."" de 
Marzo llegaron al puerto D. Juan N. Almonte y D. Antonio 
Haro y Tamariz. 

Juárez admitid los servicios que le ofrecid Comonfort, envió 
al Sr. D. Manuel Zamacona á Yeracruz para tratar con los co- 
misarios regios; erigid un nuevo Estado llamado de Campeche; 



498 HISTORIA BH JALATA 

1862 mandó poner presos á los dipntados Baz y Miranda j neg(5 al 
cabecilla Gntierre^ el indnlto qne solicitaba bajo condiciones 
inadmisibles. Los Sres. Zamacona y Carrillo abrieron en Ye- 
racras& las negociaciones de arreglo entre los comisarios earo- 
peos y nnestro gobierno, conviniendo en qne fuera el primer 
paso el reconocimiento del gobierno general, y en qne las pri- 
meras conferencias debían tener Ingar en Orizava 6 Puebla^ al 
mismo tiempo era llamado á la capital el general Uraga, que- 
dando en su Ingar el general Zaragoza. 

Muy desconsolador era el aspecto qne presentábala repúbli- 
ca: en Yucatán condnyd la revolución con el asesinato de Ace* 
reto; en Colima seguían los disturbios políticos; José M. C&^ 
bajal desobedecía al gobierno insistiendo en tomar por la fuer- 
za i Matamoros; en la capital apareció el periódico llamado 
''£1 universo," que no solamente atacaba al gobierno, siso 
que defendia la intervención extranjera, aunque por otra parte 
alentaba á los patriotas el que Jalisco enviara 1,500 sol- 
dados, y que también mostraban buena voluntad para or- 
ganizar mas tropas Aguascsilientes, San Luis y Morelia; el 
cantón de Tepic se puso á disposición del gobierno, y se enj6 
qne con ello terminaba la campaña de lasieira de Altea; á6oe^ 
rero pasó el general Leiva con los dipntados Altamirano y Car- 
rion para levantar tropas, y de Puebla marchaban al Estado de 
Yeracroz las brigadas mandadas por los generales Arteaga v 
Negre te. Comonfort estableció en Ciudad Vict4>r ía el cuartel ge- 
neral de ^is fuerzas, compuestas de las de Tamaulipas y NueTO- 
Leos, y Yidaurri negd i los cónsules extranjeros la solicitod 
que hicieron de no pagar la contribución del 2 por 100. 

Los reaccionarios continuaban sus anti-patridticas tarens. 
pues el coronel Emilio Rey fué derrotado en San Juan del Bio; 
en el monte de las Cruces seguían merodeando Lamadríd, 5ui> 
ron y otros; J. M. Cobos estaba en Teaancíngo; en los Llanosde 
Apam fué matado el cabecilla Ordo&ez, y en la capital habiaalar' 



Y REVOLUCIONES DKL ESTADO DE VERAORUZ. 499 

mas muy araenudo, pues algunos reaccionarios trataban de llevar 1862 
¿efecto un pronunciamiento. Increible parece que elgobiernofue- 
se impotente para restablecer la seguridad en puntos tan cerca- 
nos Á la capital, siendo un verdadero esc^índalo la inseguridad 
del monte de las Cruces, habiendo suficientes tropas en Tolu- 
ca y México para conservar destacamentos en un camino tan 
corto; pero lo que en realidad sucedía era que tenia fija su 
atención én otros asuntos. 

Entretanto á los franceses les llegaban tiendas de campaña^ 
artillería, y se anunciaba la venida de nuevas fuerzas. Las 
disposiciones tomadas en Yeracruz con relación á los pro-p 
ductos de la aduana, eran dadas por los cinco representan- 
tes de las tres potencias aliadas; en ese puerto aparecid un 
periódico llamado **E1 Eco de Europa," cuya redacción se atri- 
buya al Sr. D. Anselmo de la Portilla, y sostenia que eran 
necesarias las bayoneteas extranjeras para el bienestar de Mé- 
xico. 

El Sr. Doblado salid de la capital el dia 14 de Febrero 
para tener una conferencia con los comisarios regios en la 
Purga, punto situado entre la Soledad y la T^ería; durante 
su ausencia quedd despachando los negocios de la secretaría 
de relaciones el oficial mayor D. Juan de D. Arias, y enton- 
ces fueron declarados en sitio los Estado de Jalisco y Queré- 
taro, y nombrado oficial mayor del ministerio de haciendii 
D. Ignacio Yergara. 

Los aliados insistían eo que antes de tratar se les permitie* 
ra ocupar algunas poblaciones del Interior, y Saligny opinaba 
por que desde Inego se rompieran las hostilidades; pero no era 
ese el parecer de los Sres Wyke y Prim. 

Obrando el gobierno con cordura, patriotismo y valor civil, 
no omitid esfuerzo alguno para llegar á un arreglo honroso y 
satisfactorio con los representantes de los potencias alia- 



500 mSTORLA. DB JALAPA 

1862 das. Después de haber enviado al Sr. Zamacona para qne des- 
vaneciera las ¡deas errdneas que tenían los comisarios, y 
para qne comenzara las negociaciones, acabamos de decir que 
march(5 al Estado de Yeracruz el mismo Sr. Doblado, quien e& 
dos dias de conferencias convino en la Soledad los preliminares 
qne el gobierno aprobd, poniéndolos en conocimiento de los Es- 
tados. Dichos preliminares, fechados el 19 de Febrero, nodabu 
nca idea del arreglo colectivod parcial qne habían de tener todas 
las cuestiones pendientes, pero sí demostraron de nn modo muy 
claro que se hablan desvanecido en mucho los malos informes 
que servian de apoyo í los planea de intervención ó de protec- 
torado, y por ellos fué plenamente reconocido el gobierno 
constitucional; en el primer artículo se decía que el gobierno 
habia rehusado el auxilio que las potencias le habían brin- 
dado; el 2.'' estipulaba que el principio de las negociaciones 
debia ser en Oriza va, á donde concurrí rian delegados del go- 
bierno mexicano, y en virtud del ZJ" ocupaban las fuerzas de 
los aliados á Cdrdova, Orizava y Tehuacan mientras duraban 
las negociaciones; este artículo fué mal visto por el patríotis* 
mo mexicano aunque no envolvía nada de humillante pars 
nuestra nación, y con los demás artículos se evitaba todo pe* 
ligro, pues las fuerzas aliadas tendrían que abandonar esas ¡^ 
cisiones en caso de que se interrumpieran las n^ociacion^, 
retirándose i Paso Ancho 6 Paso de Ovejas, j se dejaban, 
en el evento de que se rompieran las hostilidades, los hos- 
pitales de los aliados bajo la protección y amparo de la re- 
pública mexicana; el art. ñJ^ dispuso que en Yeracruz veo 
TJlúa seria enarbolado el pabellón mexicano, y en los preltmi* 
nares nada se dijo sobre devolución de la aduana marítima de 
Yeracruz, ni del tiempo en que los aliados debían reembar- 
carse, ni se estipuM que no penetraran mas fuerzas i nuestro 
territorio mientras duraban las negociaciones. A la conferen- 
cia de la Soledad solamente concurrid el general Prim, qni«fl 



Y REVOLUCIONES DEL ESTADO DE YERACRUZ. 501 

se presenta acompañado de un secretario y 16 oficiales de igg2 
Estado Mayor; pero lo acordado por él fué aprobado por los 
comisarios franceses é ingleses, y el Sr. Doblado tratd bajo la 
condición de que su gobierno aprobaría su conducta, lo que hizo 
el presidente Juárez. Al pié del tratado estaban también las 
firmas de Saligny, LaGraviére, Wykey Dnnlop. Las conferen- 
cias del 18 y 19 se verificaron en la Soledad porque el rancho 
de la Purga no ofrecia comodidad alguna. El Sr. Doblado 
se dirigid el 20 á Jalapa, donde esperó la aprobación del go- 
bierno, acompañándole el general Zaragoza, quien expidió una 
proclama. 

En el ejército de Oriente se organizaron las brigadas po- 
niéndolas al mando de los generales Árteaga, Grayosso, Lama* 
drid, Negrete, y de los coroneles Q-uccione y Camacho, y la 
caballería al mando del general Antonio Álvarez. Según los 
preliminares de la Soledad, folvieron li Orizava las tropas 
de Oajaca que mandaba el general Mejía, y en el camino de 
Yeracruz no quedaron sino destacamentos de caballería. 

Los españoles se dirigieron d Orizava y Cdrdova, los france- 
ses pasaron á Tehuacan y los ingleses quedaron residiendo 
en Yeracruz, en donde hablan sufrido mucho los vecinos con 
la pesada carga de los alojamientos; en ese puerto luego que 
se tuvo conocimiento de los tratados de la Soledad, fué enarbo- 
lado el pabellón mexicano en las casas consistoriales y en ülúa, 
y saludado por la fragata de guerra norteamericana "Potomac.^' 
Habiendo sonido en arreglos el Sr. Doblado logrd que se le 
ofreciera que la aduana marítima y la oficina de correos serian 
entr^adas al gobierno mexicano y que se continuaría nues- 
tro arancel sin variación alguna; del producto de la adua- 
na se harian soparos de las cuotas señaladas antes al pago de 
las convenciones y i los tenedores de bonos; de Jalapa llega- 
ron á salir para Yeracruz los empleados de la aduana marí- 



602 filSTORIA 1>B JALAPA 

1862 tima; pero esta y el correo contiDuaron en poder de los alia* 
dos. Con sus esfuerzos acerca de la cuestión extranjera pres- 
idí el Sr. Doblado un gran servicio á la república, dando prue- 
bas de talento, tacto y prudencia. 

Los tenedores de bonos se equivocaron al creer que con la 
posesión de Veracruz por las tropas aliadas les serian pagados 
los dividendos, pues el gobierno mexicano estableció aduanas 
interiores, y se introdujo una gran cantidad de mercancías por 
el Rio Bravo. Al mismo puerto continuaban arriVando tro- 
pas españolad 3^ francesas. 

Las fuerzas españolas que salieron para .Onzava, coya dudad 
fué abandonada por los mexicaqf>s, se dividieron en dos sec- 
ciones maudadas por Milans del Bosch y Vargas, j en Jalapa 
se iban concentrando las tropas mexicanas que pasaban al 
Estado de Yeracruz de la capital y del interior. El 3 de Mar- 
zo llcgd i Veracruz el general Laurencez i tomar el mando 
de las tropas francesas expedicionarias, cuando los ingleses 
recft)ian drden de reembarcarse. 

Desde Enero de este año publicaban todos los periódicos 
europeos la candidatura del príncipe Maximiliano para el tro- 
no que so trataba de erigir en México, pensamiento atribuido 
á la emperatriz de los franceses y apoyado por el rey de los 
belgas, pariente del candidato. La Inglaterra manifestó que 
no se opondria á que reinara en México el archiduque si tal 
era la voluntad de los mexicanos; pero que de ninguna mane- 
ra contribuiria í imponerles la forma monsírquica. Aquel prin* 
cipe babia comenzado á estudiar con empeño el idioma caste* 
llano. 

En Oriente se situó la brigada Arteaga, en Acatzingo y en 
el Palmar, las tropas de Oaxaca y las caballerías en San An* 
drés Cfaalcbicomula, donde bubo un incendio de parque qnc 
ocaisonó muchas desgracias muriondo cerca de mil indiviiluo¿; 



T RBVOLUCiOKES DEL ESTADO DE YERACRÜZ. 603 

con este motiyo el almirante francés La Graviére ofrecid al ge* 1862 
fe político de Chalchicomala todos los médicos de sos faerzas 
para que auxiliaran á los enfermos y faé aceptada la oferta. 
£1 general Zaragoza pas(5 í la misma población j por toda 
la república se reunieron donativos para auxiliar á los he- 
ridos. 

El cuartel general quedd establecido en Jalapa y luego en 
Huatusco; el general Zaragoza dispuso que no obstante la 
ocapacion de C(5rdova, Orizava y Tehuacan por las tropas 
aliadas, no debía alterarse la administración interior de estas 
ciudades, bajo el supuesto que dicha ocupación no era mas que 
amistosa y con objeto de que se expedítaran las negociaciones 
que estaban abiertas; los vecinos no tendrían obligación de dar 
alojamientos ni sus efectos sino por su justo precio; la adminis- 
tración de justicia continuaría según estaba. Haciendo falta 
las armas en Puebla, estableció una fábrica de ellas D. Faus- 
to Acedo, bajo la protección de los Sres. Mendoza y Dobla- 
do y también dispuso el mismo ministro que fuera reconstruido 
el castillo de Perote. 

Al volver i México el Sr. Doblado á principios de Mar- 
zo, derogó la disposición que prohibía á la prensa períodísti- 
ocuparse de la cuestión extranjera. 

Habiéndose ausentado de México con dirección i Orizava 
los ministros González Echeverría y Tenín, se encargó de 
la secretaría de hacienda el Sr. Doblado, que se puede decir 
era ministro general y el Sr. Núnez volvió de oficial mayor 
al ministerio de ese ramo. 

Entonces los sublevados de la sierra dé Querétaro continua- 
ban amagando á Zimapam, estando en Bernal el cabecilla Mon- 
tejano con el resto de una gavilla. 

Mucho llamaba la atención el hecho de que en Yeracruz 
permanecieran conspirando los Srcs. Almonte y Haro Tama- 
riz después que el gobierno constitucional de México habia sí- 
tomo V. — 64 



504 maiORiA im jaIíAfa 

18ft2 do reconocido por los comisarios regios en los pretinúiiares de 
la Soledad, y después de haber protestado de ORá manera so- 
lemne qne no querian intervenir en lod asonfc^ políticos de 
México, á lo cñal se faltaba dando abrigo y asilo á los cons- 
piradores cayos antecedentes eran bastante conocidos en ¡a 
historia de nuestras revueltas. Almonte excitaba á los reac- 
cionarios que estaban con las armas en las manos á qne conti- 
nuaran y á que apoyaran la intervención. 

Esto y el que todos los rebeldes que comenzaron á refugiar- 
se en lugares ocupados por los franceses no fueran entregados 
al gobierno, hizo ver que los aliados no teutan la cualidad de 
huéspedes qué se atribuían, y que el pensamiento de Luis 
Napoleón de establecer una monarquía en México no era de 
circunstancias ni efecto del malestar y de la inseguridad de los 
extranjeros en la república, sino consecuencia de sus miras 
ambiciosas de engrandecimiento y de mayor elevación. 

Los Sres. González Echeverría y Terán llegaron á Orizava 
el 21 é hicieron desde luego una visita al general Prim» y se 
fijd el 16 de Abril para que comenzaran las conferencias, y 
regT-esaron á México después de tratar únicamente con los 
comisarios español é ingles; entonces los franceses consideran- 
do rotos los preliminares de la Soledad, comenzaron á hacer 
preparativos para retirarse í Paso Ancho y sin acuerdo de 
españoles é ingleses obraron como les parecid, por cnya con- 
ducta se mostró muy disgustado Prim. 

A la vez hizo publicar Almonte na plan impreso con bás- 
tente anterioridad, en que se proclamaba gefe supremo interi- 
no de la república y convocaba á un congreso extraordinario 
para que resolviera la forma de gobierno que debia regir al 
paí$« y nombrase su primer magistrado, y anunciaba que so rai- 
nisterio se compondría de Miranda, Robles Pegúela, Haro jr 
Tamariz y un candnigo de Puebla. 



T REVOLUGIOKBB DKL BSTAIK) DK TERAtlRÜZ 9l06 

Almoate había llegado entonces kasta Cdrdo^a, y el alrai* 1 8S2 
rante La Graviére habia mandado un recado al comandante 
militar de Tehuacan, en el que le decía qne consideraba roto 
el armisticio, y pensaba yolvier á sos posesiones. Lo innsitado 
de la forma y el hecho de internarse el general Laarencez al 
frente de tropas nuevamente llegadas i Yeracrnz, hizo com* 
prender que los franceses no entrarían en eonvonios. Almon- 
te y los que le seguían no eran designados por todo el partido 
nacional sino con el nombre de traidores; el 25 de Marzo ha- 
bían entrado 600 franceses á Górdova aciimpañados de Almon* 
^% Haro y Miranda, pero estos tuvieron que abrigarse en el 
campamento francés, pues la autoridad política de Cdrdova 
quería ponerlos ilesos. 

Por un corto tiempo volvid el Sr. Echeverría al ministerio 
de hacienda mientras se abrían en Orizava las conferencias. 
La (Sarnosa contribución del 2 por 100 fué tan estéril en re- 
sultados pecuniarios, como fecunda en atrope! lamientos, em- 
bargos y protestas, y ya no quedaba al gobierno recurso al- 
guno de que valerse para seguir viviendo, no siéndole po- 
sible ni acudir á los préstamos careciendo completamen- 
te de crédito. También estaba mal organizada la contri- 
bución llamada de guardia nacional, por lo que producía 
poco. 

£1 1* de Abril salieron de Tehuacan para Orizava las tropas 
francesas, qne ya ascendían í 6,600 soldados; por esos días, el Sr. 
Uraga fué nombrado ministro de México en los Estados-Unidos 
y el Sr. González Echeverría renunci<5 la cartera de hacienda 

A los males que traía la carencia de recursos, se agregaban 
los que seguia causando la reacción, pues el cabecilla llamado 
Bueyes Pintos merodeaba por Michoacan i las drdenes de Li- 
ceaga, qne se titulaba general en gefe del ejército del centro. 
Por el Sur estaban Znloaga, Márquez, Vicario, Carranza, Tru- 
jiUo y Castro; ArgUelles hosUItzaba las poblaciones del Esta- 



606 mSTORIA DB JALAPA 

1862 do de México, y la anarqnía contagid hasta las tropas del go- 
bierno que formaron un motio en Darango desconociendo á 
éste; el Estado de Jalisco siguió plagado de guerrillas, 7 cer- 
ca de Izúcar, en el de Puebla, fué derrotado y fusilado Ala- 
triste por las gavillas de Cobos, nombrado general en gefe de 
los reaccionarios, unido á Montano, Yicarío j Acebal. Las 
principales fuerzas reaccionarias se dirigieron hacia el Esta- 
do de Yeracruz llamadas por Almonte. 

El comandante general La Llave record<5 á los caras la lev 
de 4 de Diciembre de 1860, que expresa: ''que el nso de las cam- 
panas continuarla sometido í los reglamentos de policía/' Tam- 
bién dispuso La Llave que se vendiera elex-conventode S.Fran- 
cisco de Jalapa para adquirir recursos, y el ayuntamiento jala- 
peño tomd para construir la plazadel mercado 2,400 raras coa- 
dradas del atrio por el valor que ofreciera el mejor postor, y pre- 
vino qne el pago de las contribuciones ordinarias, debía hacer- 
se por tercios. La Llave mandd que los reos sentenciados á 
obras públicas, prestaran una fianza pecuniaria para concurrir 
á los trabajos que se les señalaran, sin permanecer en clausa- 
ra, con objeto de que los sentenciados se mantuvieran de sa 
peculio, pues ya se habian agotado los fondos para ello. De es- 
ta disposición quedaban exceptuados los que estuvieran presos 
por el crimen de homicidio ó hurto. 

Desde Mayo quedd de gobernador y comandante general 
del Estado el señor general D. José Juan Landero, habiendo 
marchado el Sr. La Llave i incorporarse al ejercito, y por ha- 
berse ausentado de Jalapa el Sr. Mata se encargó de la comao- 
dancia militar el Sr. Alba. 

En Orizava estaban reunidos i principios de Abril los Sres. 
Dunlop y Wyke, el conde de Reus, el almirante La Oraviére 
y M. de Saligny, y surgieron, en una célebre conferencia, fuer- 
tes desavenencias entre ellos, originadas por la proteocíoa 
que los franceses daban á los emigrados mexicanos, apoyindo- 



T RKVOLüCIONSS DEL ESTADO DE VERAGRUZ. 507 

SO eii las instracciones que trajo Lanreacez sobre la definitiva 1862 
interveucioD en nuestra política. El dia 10 fué la raptara en 
tre los comisarios regios y en el mismo declaró Prim en ana 
junta de gefes españoles la resolución de alejarse de México 
con sos tropas, para ser consecuente con la convención de Lon- 
dres, y coo sus sentimientos sobre que los españoles nunca 
fueran pospuestos. 

Así los plenipotenciarios franceses, queriendo que Almon* 
te tomara parte en las conferencias, rompieron la convención 
de Londres y los preliminares de la Soledad, faltando á la fé 
pública de los convenios internacionales, y ultrajando no sola- 
mente á la Gran Bretaña, á España y México, sino i todo el 
mundo civilizado, sentando un precedente que si llegara á 
triunfar seria una amenaza á la independencia de todas las na- 
ciones. Inglaterra y España no seguían á Francia en aquella 
violación del derecho de gentes, y quedaron separadas de la 
alianza, obrando separadamente en sus cuestiones con Méxi- 
co, lo que fué comunicado i nuestro gobierno por los pleni- 
potenciarios de las potencias aliadas, no pudiendo ponerse de 
acuerdo respecto de la convención de Londres, y esa dificultad 
de interpretación fué alegada como razón bastante para rom- 
per un pacto internacional. 

Las distintas faces por que pasó entre nosotros la cuestión 
extianjera, revelaron la ligereza con que al combinar su acción 
procedieron las potencias aliadas, dejándose guiar de siniestros 
é inexactos informes, y que al firmarse la convención de Lon- 
dres se tuvieron miras embozadas y recíproca desconfianza, 
celos y rivalidades mal disimuladas» pues no es posible ima- 
ginarse que los diplomáticos que la firmaron y los gobiernos 
que la aprobaron no hubieían previsto todas las eventualida- 
des. 

Almonte venia autorizado, invitado y protegido por Napo- 
león para explicar el objeto de la intervención, y habiaya cor. 




508 HISTORIA DB JALAPA 

1862 respondido i tal confianza enviando emisarios al centro del 
país para minar la disciplina del ejército; circalc5 planes rero- 
lucionarios, pretendió aer proclamado presidente de la repú- 
blica, y con todo esto qnerian los plenipotenciarios franceses 
qne fnera oida la voz de aqnel conspirador, y qae toraara asien- 
to en las conferencias qae se iban á abrir en Orizava. 

Jurien de la Grravíére y Saligny pretendieron sostener qae 
el gobierno mexicano era el qae había roto los preliminares de 
la Soledad porque algunas franceses fueron matados en el ca- 
mino de Vcracruz,y protestaron sontra el tratado que se arregla- 
ba entre México y los Estados-Unidos sobre un empréstito, pre- 
tendiendo que México no podia enagenar ni hipotecar sos 
rentas á las cuales tenia derecho la Francia. Una ves dado 
ese primer paso ya los franceses no se contuvieron en violar 
sus compromisos: remitieron un convoy de municiones i Cas- 
comatepec y dejaron en Orizava con sus enfermos 500 hom- 
bres armados, lo que fué una nueva violación de lo pacta 
do, contra cuyas dos infracciones reclamó el general Zaragoza. 
Hubo ademas algo mas grande, si en los asuntos de honor pue- 
de haber graduación, pues bajo la dirección de Almonte y la 
protección de los franceses se arregló un complot debiendo los 
reaccionarios acaudillados por Tabeada firmar en CJrdcvaaBa 
acta de pronunciamiento en favor de Almonte. 

Al pronunciarse Taboada fueron citados todos los habiten - 
tes de Cdrdova, pero no concurrieron y el ayuntamiento no se 
pudo formar porque nadie acepta, con excepción de un indivi- 
V dúo llamado Laurencio. Al desocupar poco despnes los fran- 
ceses á Ccírdova salieron con ellos algunos mexicanos qae fir- 
maron el acta de pronunciamiento, entre los cuales iban Io6 
presbíteros Lúpez y Cabo. El cdnsul francés en Veracrut 
Doazan, ofreció á varios cabecillas de la reacción pertrechos 
para que levantaran algunas fuerzas. Nuestro ejército se mo- 
vió para ocupar las posiciones que tenia antes del armisticio, y 



T REVOLUCIONES DEL ESTADO DE VERACRUZ. 509 

el gefe español resolvió reembarcar desde luego sus tropas; los 1862 
comisarios franceses para acallar la voz del honor, se queja- 
ron sfn razón de que sus nacionales habían sufrido nuevas ve- 
jaciones, que se habian adoptado medios violentos para sofo- 
car los votos del país, y atribuiau la estabilidad del gobierno 
al triunfo de una minoría opresiva, expresión que estaba en 
contradicción con lo que sostuvieron en los preliminares. 

Ante tal situación el presidente Juárez hizo oir su voz, 
asegurando que el país so prestaría á arreglos honrosos y sa- 
tisfactorios sobre las diñcultades pendientes, pero que rechaza- 
ria la fuerza con la fuerza, y pereceria antes que perder su in- 
dependencia El gobierno pidid á los Estados remitieran el 
contingente pedido, que pusieran las guardias nacionales so- 
bre las armas, did amplias facultades á los gobernadores y dr- 
den al general en gefe del ejército de Oriente para que vigila- 
ra sí los franceses y pusiera en ejecución el plan que de ante- 
mano se le tenia aprobado para rechazarla agresión. En esos 
días restablecid Juárez las alcabalas en los Estados de la re- 
pública donde no existian, y dispuso que se formara* otro 
ejército en el interior para cuyo mando fué nombrado el 
general üraga, y La Llave se situd en Perote. Varios ciuda- 
danos de México resolvieron obsequiar jÍ Prim con una espada 
de honor, y el almirante Dunlop le ofrecid buques para el tras- 
porte de los españoles. 

A pesar de la tremenda crisis por que atravesaba la nación, 
lo pedia reunirse el congreso, temiendo muchos diputados que 
-enacieran los gérmenes de discordia que tanto crecieron en 
as sesiones anteriores, y que apareciera una oposición injusta 
- opaBionada que hiciera del ejecutivo el blanco de acusa- 
íoues infundadas: pero también entonces, mas que nunea, era 
lecesarío revivir el crédito, reanimar la confianza y pro- 
cer de abundantes recursos para dar vigor á la resistencia 

ontra el invasor extranjero, y que el mundo viera que en* 



510 HISTORIA DE JALAPA 

1862 tre nosotros el poder público se derivaba del órdea legal 
cuando se creía que estábamos sia gobierno y sin leyes; no 
obstante esto, fueron tantos los obstáculos que se encootra- 
ron para la reunión de los diputados, que uo se pudo rerl- 
ficar hasta el 15 de Abril, siendo presidente de la cámara D. 
Sebastian Lerdo de Tejada. 

En el congreso presenta una proposición el Sr. Montes, di- 
ciendo que era voluntad del pueblo mexicano continuar gober- 
nado por la forma rf^publicana, representativa, federal, y qoe 
en consecuencia rechazaba la forma monárquica sea quien (ue* 
re el que la proponía; también propuso el Sr. Montes que se 
eonñrmaran las facultades al presidente. Algunos otros dipu- 
tados presentaron varios proyectos, siendo mas notables losdei 
Sr. Valen te Baz. 

Nunca como entonces había estado México tan trabajado 
por tantos anos de revolución, y sin embargo, nunca contó 
con mas soldados, con mas espíritu bélico, mas patriotismo 
para rechazar la invasión ÍLJusta de los aliados. De la capi- 
tal siguieron saliendo tropas, siéndola brigada del general La- 
madrid una de las mas notables y desde el 9 habían comenzado 
las fuerzas francesas á ejecutar el movimiento retrogrado hacia 
las posiciones que ocuparon antes. El general Zaragoza voIviJ 
á estar en Jalapa el dia 10 y establecí <5 en Pero te la provee- 
duría del ejército. 

Algunos ayuntamientos publicaron protestas contra los pl^* 
nes de Almonte, quien siempre era llamado traidor; el diputa- 
do Riva Palacio obtuvo autorización para levantar una guer- 
rilla y de México salid el 16 de Abril el Sr. Doblado para te- 
ner una conferencia con los Sres. Prím y Wyke; pero cnaaido 
llegaba á O riza va el 19 á las diez de la noche recibid un re- 
cado de Prim para que no entrase y se volvíd a Puebla, ^ 



T RKYOLUOIOmB IMBL BOTADO 98 TBRÁORÜZ. 611 

donde estuTÍeron los comisarios Wyke 7 Diiolop j firmaron el 1862 
tratado que llevd sos nombres, aprobado por el presidente Jna^ 
res, y qae ponía término i todas las oaestiones pendientes entre 
México 7 la Gran Bretaña, haciendo concesiones aun mas 
bnmillantes qne las hechas en el eonclnido por Zamaeona. 
Las tropas españolas se reembarearon por Yeracmz el 22 
de Abril, 7 al irse qoedd de comandante en Veracms Mr. 
Boze. 

Los franceses destituyeron i las «itoridades mexicanas de 
GdrdoTa, 7 los reaccionarios no solamente trabajaban en Te< 
racrnz, sino que ocuparon á Cuantía 7 Monte Alto, 7 en Da- 
rango 7 San Miguel de Allende seguían aumentándose. A>« 
monte á\6 las gracias á los que le hablan elegido gefe supre* 
rao7 nombrd i Serrano gobernador de Yeracruz. La Sociedad 
Lancasteriana mand(5 borrar del registro de sus socios los nom* 
bres de Almonte 7 Haro, 7 á la vez Zuloaga se declaraba en 
sns cartas en contra de estos 7 de la intervención. 

Zaragoza fné facultado omnímodamente para tomar recursos 
en los Estados de Yeracrnz, Pnebla 7 Tlaxcala. 

Los fhinceses al fin atacaron el 19 en el Fortin una avan* 
aada mexicana mandada por el general Porfirio Diaz 7 á otra 
en Escamela que estaba á las drdeaes del teniente coronel Fé- 
lix Dias; alegando algunas dificultades acerca del servicio de 
los hospitales; salieron todos de Cdrdova para Orizava, des* 
pues del pronunciamiento de los reaccionarios, 7 entraron en 
la tarde del mismo 19, con Almonte 7 Haro, recibiéndolos con 
repiques 7 cohetes. En consecuencia las infanterías mexica* 
IM8 se concentraron en la Cañada, 7 solamente permanecieron 
las caballerías en Aculzingo. El general Zaragoza habia per» 
noctado en el Ingenio el 18 7 avanza el diasiguieute para ocu- 
par i Orizava luego que acabaran de evacuarla los españoles 
y franceses, habiendo dejado estos como enfermos 700 hombres 
en el ez-convento de Sim José de Gracia; atravesd la pobla* 

TOMO V. — 65 



512 HfiEnOBIA. PB JALAPA 

1862 eíon j acampd en los galerones del Uano de Escámela, y dis* 
puso qne un escuadrón al mando del general Porfirio Díaz 
se situara en el Fortín entre Cdrdova y Orizava, y dicha fuer- 
za fué atacada por los franceses no obstante que el gefe espa- 
ñol Mílans lea había dicho qne estaba en observacioa, y que 
tenia drden de no hacer fuego. D. Félix Días qaed<5 pri- 
sionero por algunos días. Cdrdova qued(5 sin guarnición, paes 
la guardia nacional desarmada y las autoridades de ella se ha- 
blan trasladado á Coscomatepec. 

Laurences se encargó de la dirección de las tropas france- 
sas, y con él había insistido Prim en que no retrocedieran so- 
iH'e Orizava, sosteniendo bajo su palabra que los enfermos no 
tenían peligro alguno, pero el general francés contestó asu- 
rando que sí lo corrían, y comenzó á fortificar i Orisava, don- 
de el 20 había sido levantada una acta firmada por los Sres. Soa- 
ne, Tornel y otros, desconociendo i Juárez y reconociendo i Al* 
monte como gefe supremo; muchos vecinos se negaron afirmar- 
la. En el Ohiquihuíte fué levantada también otra acta valiéndo- 
se de los mismos reprobados medios empleados en Orizava. 

Un suceso vino á producirla mayor indignación: José María 
Galvez, que había sido indultado por el gobierno, se pas<5 con 
los invasores el 23 con 100 hombres. A consecaencía de la 
traición de Qalvez renuncid el general Negrete y no le íné 
admitida la renuncia. 

Los franceses salieron de Orizava el 27 y avanzaron sitaan- 
do el 28 su campamento al pié de las cumbres de Aculzingo, 
y en la tarde del mismo día les disputaron nuestras tropas h 
posición de las cumbres, pero tuvieron que retirarse áixta- 
pa, siendo herido en una pierna el general Arteaga. El g^ 
neral Zaragoza no pudo disponer mas que dé 2,000 hombres 
cuando los franceses avanzaban con 5,000, y no obstante fue- 
ron detenidos tres horas. Todos estos sucesos eran comoní* 
cados á los Estados haciendo crecer el entusiasmo nadonal. 



T BayOLÜOIONEB híSL KSTABO OB YERAORÜZ 513 



En la batalla de Acalziogo ocapd el eeatro la brigada de 1862 
Morelia mandada por el general Rojo, la de S. Luis con Es- 
cobedo el flanco derecho y la de Negrete el izquierdo, las 
fuerzas de Qnerétaro quedaron de reserva y todas las alan- 
do el general Arteaga. Los franceses llegaron i las once al 
pueblo de Acultsíngo y después do algunos reconocimientos 
dieron el ataque á las tres de la tarde con poco mas de 3,000 
hombres, dejando los demás de reserva. 

Para buscar recursos decretd el presidente de la república 
una contribución del 1 por 100 sobre el valor de todo edificio 
y duplicó los derechos recandados en la administración prin- 
cipal de rentas del Distrito, y el congreso prorogi5 al ejecutivo 
los facultades omnímodas después de una notable discusión, 
combatiendo el dictamen los Sres. Ruiz y Zamacona, pero el 
gobierno insistía en no admitir restricciones ni en el orden ju- 
dicial. 

Las fortificaciones del Chiquihuite fueron destruidas por loa 
batallones de zuavos que siguieron llegando, pues Napoleón 
no aprobd los preliminares de In Soledad y para mandar las 
tropas expedicionarias en México envid al general Donai, 
aunque en el cuerpo legislativo francés encontraron sus hechos 
una respetable oposición. 

El avance de los franceses que en unión de Almonte ya ha- 
bian llegado el 2 de Mayo hasta el Palmar, hizo que la capital de 
la rep6bliea fuera declarada en estado de sitio el 30 de Abril 
quedando todos los ramos de la administración sujetos á la au* 
toridad militar, y se comenzó con actividad el trabajo de las for- 
tificacionesdirigidas por el comandante Sánchez Ochoa. En Pue- 
bla renuncid el mando militar G. Mendoza y fué reemplazado 
por el general Tapia recien llegado de Tampico; habiendo sido 
admitida la renuncia del Ministro de la Guerra Hinojosa, fué 
llamado á ocupar la vacante el general Miguel Blanco. 

Desde que entr<j el general Blanco al ministerio de la guer- 



614 mSTORIA I» JALAPA 

1M2 ra trabajd con grande actividad, enriando recargos j pertre* 
chos al ejército de Oriente, reglamentado las guerrillas y dic- 
tando eficaces medidas para la defensa nacional. 

Annqne embarazados los franceses por el gran número de car- 
ros llegaron i Amozoc el dia 4 en el que ya nuestras tropas se 
habian concentrado en Pneblaqne estaba bien fortificada y con 
numerosa guarnición; el 6 acamparon los invasores hicia el 
Oriente al pié del cerro de Amalacan tomando por base la ha- 
cienda de Alamos, y en los suburbios de la ciudad tenia Zara- 
goza su campamento; i las doce se rompid el fa^o de cauca 
por ambas partes, á las dos de la tarde acabaron de concen- 
trarse los franceses, amenazaron la línea de Oriente y des- 
prendieron 4 columnas de 1,000 hombres sobre los cerros de 
Guadalupe y Loreto, haciendo esfuerzos supremos para apo- 
derarse de estos, pero fueron rechazados y se retiraron aran- 
zando nuestras tropas sobre ellos, impidiendo un fuerte agua- 
cero que se continuara la persecución; tres yeces fueron re- 
chazados los zuaros con grandes pérdidas. Las tropas mexi- 
canas se portaron mny bien y los franceses llevaron una se- 
vera lección, y sintieron que et valor era una cualidad innata 
en el mexicano. Al dia sigaiente 6, ambas fuenas se reple- 
garon á sus campamentos, y los heridos fueron recogidos sin 
distinción y auxiliados con igual solicitud, desmintíefido tal 
conducta las villanas sospechas de Laurencei sobre que nuestro 
pueblo asesinaba á los enfermos. Loe generales Berrioaibal 
y Negrete fueron los que mandaron inmediatamente las tropas 
que se batieron el 5, distingaiéndose en el combate los indiod 
de Tétela y Zacapoaxtla. Los asaltantes dejaron un guión, ar« 
mas, mochilas y prisioneros. La bandera del batallón de Tétela 
de Ocampo, á cuyo cuerpo estaban unidas las oompaSias de 
Zacapoaxtla, Xochiapulco y otros pueblos de la Sierra, ampard 
en el cerro de Gaadalupe el dia 5 á un francés prisionero que 
á ella ae refugid; los gefes de esta fuerza eran D. Juan N. Mea* 



T RXYOLOOIONBB DBL B8TÁD0 DB YBRÁORUZ. '516 

doza y Jaan Francisco Locas, el uno gloriosamente herido y 1 862 
el otro también contaso en aquella memorable jornada. 

La obstinada resistencia que encontraron en Puebla los que 
tenían fama de mejores soldados del mnndo, tuvo nna signifi- 
cación muy alta en lo político y lo moral, con relación á los 
intereses de todo el continente americano, y mostrd que en 
México habia adhesión á la independencia y un pueblo libre 
que no admitía ningún yugo extranjero. En el é de Mayo com«* 
batid México no solamente por la causa de todo el continente 
americano sino por la independencia de todas las naciones de la 
tierra. Después de esto todavía el ministro Bolland asegura- 
ba en Francia qae su gobierno se limitaría i pedir las repara- 
ciones justas. 

El Estado de Tlaxcala no pudo prestar anitilio á Puebla, 
pues declarado en sitio se habia encargado del mando político 
y militar del mismo el general Tomás Moreno, y como las 
fuerzas del cabecilla Gutiérrez se habian reorganizado por el 
rumbo de Chignahnapam, tuvieron que ir á batirlas las tlax- 
caltecas al mando del coronel León, quien derrotd i sus con- 
trarios. 

De la capital saliJ para Puebla el memorable dia 5 la bri- 
gada de Guanajuato y llegaron el dia 6 á la misma ciudad 
las tropas mandadas por O'Horan, que se habian distraído 
para atacar á los reaccionarios en Matamoros. 

En el congreso se declard que no habia número sufioiente 
de actas para hacer la computación de las elecciones de la su- 
prema corte; el Sr. Doblado dispuso que cesara toda venta ó 
enagenacion de los bienes del clero, por haberlos dado á los 
Estados-Unidos como garantía de los tratados celebrados so- 
bre préstamos; esta disposición dnró poco tiempo y en la oon* 
Tención también se d\jo que se hipotecaban algunos terrenos 
nacionales. Se abrid ana snscrioion para dar al general Zara- 



616 HISTORIA P8 JALAPA 

1 862 goza una espada de honor reaniendo los donativos D. Manoel 
Escandon. 

Los franceses se fortificaron en el cerro de Aisalacan des- 
pués del revés sufrido el 5 de Mayo; fué ocnpada Cholala por 
fuerzas reaccionarías y de Puebla salid el dia 7 el general Car* 
bajal con 1,500 soldados de caballería para bostilizar á los inva- 
sores y en los alrededores de esa ciudad habíanse verificado 
después del día 6 algunos tiroteos. Nuestras tropas habían 
estado formadas en ol>servacioB enfrente del enemigo, cuyod 
prisioneros fueron bien tratados. Muchas señoras de Puebla 
se consagraron i curar á los heridos y los empleados se alis- 
taron voluntariamente al mando de D. Mariano E. Ramos. 

Los franceses comenzaron su retirada hacia Amozoc á las 
cuatro de la tarde del dia 8 y Zaragoza y otros muchos no 
creían lo que veían pues consideraban que tal retirada comple- 
taba el triunfo de nuestro ejército. 

Después de permanecer algunos días en Amozoc, levanta- 
ron el campo el 1 1 los franceses y continaaron su marcha para 
Orízava, dirigiéndose á Tepeaca y Acatzingo, y el general 
Zaragoza niarchd en su seguimiento el 12, quedando D. Igna- 
cio Mejía de gobernador y comandante general de Puebla. 

El congreso de la Union declaró beneméritos de la patria al 
general Zaragoza, á los ciudadanos gefes, oficiales y soldados 
del ejército Oriente que sostuvieron el honor y la independeu- 
cia de la república batiéndose en Acultzíngo el 28 de Abril 
y en Puebla el 5 de Mayo; también did un manifiesto contra 
la intervención francesa, llamando á los mexicanos á que se 
unieran al gobierno, y decretd medallas i los que se batieron 
en aquellas dos memorables jornadas. 

En los momentos en que el ejército mexicano rechazaba en 
Puebla el ataque del invasor extranjero, algunos militares 
cometieron en Perote una escandalosa defección, ün gele lla- 
mado Manuel Echeagaray, sedujo i varios oficiales y soldados, 



T RBVOLÜOIOim imL BOTADO 0B YBRAORÜZ. 517 

pusieron preso al Sr. Paz, comandante de la fortaleza, y se 1862 
llevaron 12 piezas de artillería marchando hácin Orizaya; 
pero alcanzados por la brigada Carbiyal en la callada de Ixta- 
pa, faeron derrotados y pasados por las armas inmediatamen- 
te once oficiales, saldándose Echeagaray, y en eso se dístra* 
jo la atención de las fuerzas de caballería destinadas á hos* 
tilízar á los franceses. 

Gomo el Estado de Zacatecas no estuvo representado en el 
ejército de Oriente ni con nn soldado i cansa de los disgustos 
qae existían entre Doblado y González Ortega, el primero de 
estos lo hizo notar y atribuyd al segundo tal falta; pero Ortega 
estaba organizando las fuerzas con que á poco aparecid en la 
campana. 

A la capital llegaron el 12 de Mayo los Sres. Ceballos y Ba- 
llesteros enviados por el general Prim, y se creyd que confor- 
me i los tratados de la Soledad venían como delegados del 
comisario español para el arreglo de las cuestiones pendien- 
tes, y Prím salid de Veracruz el 5 para la Habana en el vapor 
Blasco de Garay. También Ileg(5 i México el Sr. Plumb con 
la ratificación del tratado de extradición entre México y los 
Estados-Unidos firoiado entro los Sres. Zamacona y Corwin. 

Juárez dispuso que los empleados dcbian percibir por cua- 
tro meses solamente las dos terceras partes de su haber; hizo 
algunas concesiones al comercio y levantó el estado de sitio al 
Distrito federal; siguid pidiendo á los Estados nuevos contín- 
gentes de sangre, d\6 un reglamento para guerrillas y el congre- 
so cerrd sus sesiones el 31 de Mayo, declarando antes que era 
presidente constitucional de la Suprema Corte de Justicia el 
C. Jesús G. Ortega. 

El ejército francés siguid lentamente su- retirada y Zaragoza 
establecid su cuartel general en Acatzingo, esperando y según 
parecía, teniendo «na batalla; y estando en el Palmar, destacd 



618 BIBT(»IL1 PB JALAPA 

1862 iota brigada de observack» al mando del gtoeral Tapia, la que 
86 oolocd en Barranca Seoa« 

Invitados O'Horan y Negrete por Tabeada pava cometa 
nna defección, contestaron negtedose en términos enéijicos j 
dignoa, y entre los párrafos de la carta con que eontesiiS O^o. 
ran se lee lo siguiente: ''No deben fiíltarte algunos recursos, 
por tanto vete faera de la república y carabiate el nombre; faaj 
errores en la vida, cuyo amargo torcedor dura cnanto ella.'' Por 
fin en Yeracruz, firmando una acta, se pronunciaron varios por 
Almonte, en cuyo elq^io proiMinci(5 un disoarso D. Tomas Gou* 
salea; el Sr. Serrano seguía haciendo nombramientos en el 
puerto para empleados. A Tlacotalpam llegd el vapor ''Cons- 
titución" armado por los franceses y sns protegidos, pero faé 
recibido á balazos^ yendo de agentes G. Miramon y Swichei 
Fació. 

Alvarado fué atacado el 9 de Junio á causa de haber nega- 
do los vecinos i Godines $1,000 que pedia, y por haber lle- 
gado ahí la fuerza que mandaba el gefe de la linea D. Ambro- 
sio Larragoitii tuvo que levar anclas el vapor que condujo i 
los intervencionistas. 

El gefe francés Doaai llegd á Veracruz el 16 ¿ bordo de qb 
vapor con 300 soldados. La aduana de ese puerto fué entrega- 
da i los protegidos de los franceses desde el dia 12, siéndolos 
empleados D. J. F. Itaarte, B. Melgar, M. Mosquera, J. M. 
Gdmez, Yelez y M. Landero; en correos D. Ángel Rosas, en la 
tesorería F. Senties, y fué desterrado de allí D. Luis Mier 
y Teran. 

El ministro inglés Wyke protestó contra la entre^ que los 
franceses hicieron de la aduana de Yeracrnz i los comisioEn- 
dos de Almonte, y desde luego mandd Serrano que se hiciera 
efectivo el cobro del 20 por 100 de mejoras materiales y el 
16 por 100 de ferrocarrtU 
Nuestras tropas se répartisron en distintos lugares: la dí?í- 



T RRVOLUOfOir]» DBL ESTADO Dtt VKRAORUZ. 519 

ston Negrete se estaUecid eü Ohalchicomola, la de Berrioz:(bal 1862 
en el Palmar, la brigada Carbajal en Quecholac, y la de Alvarez 
en Ixtapa. Entre dalignj y Laureneez se declard por esos 
dias nna guerra abierta. 

Habiendo sido alcanzadas por Carbajal las fuerzas de Márquez 
al pasar las cumbres de Aculzingo en camino de Tehuacan pa« 
ra Orizava, fueron detenidas, aunque siempre lograron su in- 
tento; el combate fué el 18 en Barranca Seca, teniendo los gene- 
rales Tapia, CaAajal, Alvarez y Rojo 1,800 hombres, dejando 
ambos contendientes muchos muertos, y en esa vez quedó pri- 
sionero el Sr. Tufton Cafiedo; la pelea fué tan recia que 
se mezclaron los combatientes formando una enredada mara- 
j5a; el éxito quedd indeciso y ambas fuerzas se retiraron ásus 
cuarteles generales, habiendo prestado ayuda los franceses í 
los de Márquez. 

Otra de las poblaciones que reconocieron i Al monte como 
gefe supremo de la reacción fué el Carmen. También se pro- 
nnncid Alvarado y los reaccionarios Chitierrez, Buitrón y 
otros muchos, seguían sus depredaciones. 

Habiendo regresado Almonte A Orizava impuso un présta- 
mo de $50)000 que no pudo ser recaudado, y de la aduana 
de Yeracruz nada se les permitía tomar. Gomo el general La 
Llave estaba fortificado en el Chiquihuite no pudo Douai pa- 
sar á Orizava, y el vdmito hacia considerables extragos en las 
fnerzas que ocupaban á Yeracruz. 

El ejército de Oriente recibía víveres de Puebla y Jalapa, 
y habiendo avanzado Zaragoza hasta el Puente Colorado en las 
cumbres de Aculzingo, esperaba las ftaerzas de G-onzalez Or- 
tega que se encaminaban hacia Méxioo á marchas dobles; los 
franceses se fortificaban en Orizava y dejaron como abandonado 
el oerro dd Borrego, cnya posición estudiaban detenidamente. 
El 28 de Mayo entraba la brigada Berríozábal en Tecamalu- 
can, Buiraado i las avanzada enemigas qoe estaban en el In- 

TOMO V.— 66 



520 maroBiA os jalapa 

1862 genio; Negrete habia pasado á Acokíngo, j Ufaron ahí loa 
cañones, bombas y morteros salidos de Perote. Goozalea Or- 
tega entró ¿ México el I"" de Jauio en la tarde al frente de una 
brillante división compuesta del contingente de los Estados de 
Zacatecas, Darango y San Luis, y siguieron las tropas para 
Puebla, yendo con ellas el coronel D. Migael Anza. 

De Orizava se hizo salir á varios reaccionarios, e&tre ellos 
Cobos, Zuloaga, Miranda y Acebal; á Yerawuz llegtS D. Jaaa 
Antonio de la Fuente, y por Jalapa pasaron para embarcarse 
el comodoro ingles Dunlop y el ñr. Plnmb, porta-pli^^ de 
los Estados-Unidos. 

La Llave habia ocupado desde el 20 el cerro del übiquíhuí* 
te con 340 hombres, á los que se agreg<í la compañía del ca- 
pitán Aguilera, y aunque esperaba el ataque por la parte de 
Yeracruz lo dieron los franceses por la de GiSrdova, por lo 
que fué necesario hacer algunas obras pasageras en el Atoyac, 
cuyo puente fué quemado, y al presentarse el 24 el enemigo, 
fué recibido con la mayor serenidad y sufrid pérdidas de eco* 
sideración; los invasores pasaron el rio al dia siguiente, y en ton* 
ees mandij quemar La Llave el puente del Chiquihuite, y se- 
guido por sus contrarios abandonó la posición y se marchJ 
á Huatusco. Ocupado el Chiquihuite por los zuavos le fueron 
enviados á Douai carros para que pudiera moverse hiela Ori- 
zava con los 1,200 soldados que tenia en Yeracruz. A conse- 
cuencia de esto y de varias acusaciones fué llamado el Sr. La 
Llave tí desempeñar su encargo de magistrado de la Suprema 
Corte, ofreciendo el gobierno el mando político y militar del 
Estado de Yeracruz al Sr. Auza, que lo rechazó y fué de- 
signado en su lugar el Sr. Ceballos, y D. José Emparan se eo- 
cargó de la gefatura de hacienda del mismo Estado. En On- 
zava subió el precio de la carga de harina á $70» el maiz á 
25, la papa á 60 y la libra de carne á 2 rs. 

En Europa seguía el Sr. Gutierez Estrada sus trab^|06 para 



T BBTOLUOlOirKB DA EBTABO MB VBRAGRÜZ. 521 

la obra de establecer una monarqnía en México, y el 1862 
designado para ocupar el trono, Maximiliano, se dedicaba coa 
empeño á estudiar todo lo relativo á México, aunque debid 
comprender que era imposible entre nosotros una monarquía 
apoyada solamente por los desterrados y por los que no con* 
laban otro medio de remediar su penosa condición. 

Después que Zuloaga, Cobos y Benayídes, abandonaron á 
Almonte, se estableció en Orizava, á la sombra del pabellón 
francés, un simulacro de gobierno i cuyo frente estaba el mis- 
mo Almonte, quien organizd su gabinete de esta manera: rela- 
ciones y gobernación el Lie. Manuel Castellanos, cubano; ha- 
cienda y fomento, D. Desiderio Samaniego, muy conocido como 
reaccionario; guerra, D. José Hipólito González, también reac- 
cionario y que no había pasado de comandante de e8(madron. 
Estos nombramientos fueron la mejor prueba del aislamiento 
Á qne se hablan reducido los intervencionistas, contra los cua- 
les levantaba todo el país protestas. Almonte insistid en la 
emisión de$50,000 en papel moneda; por otro decreto calificó 
como desafección al nuevo régimen establecido, la renuncia á 
servir puestos públicos dados por el gefe supremo, dispuso qne 
los decretos que publicaba ''El verdadero eco de Europa," que 
veia la luz en Orizava, fueran obedecidos y cumplidos como 
si se hubiesen publicado por bando nacional; impuso una oon- 
trtbucion de 2 por 100, decretó la libre importación á la repú- 
blica de los efectos de primera necesidad, y también Bnitron 
lo reconocid como gefe snpremo. 

Almonte decía en los decretos que expedía que su poder 
se derivaba del plan de Cdrdova, y dispuso, que se formara 
por D. Miguel Ldpez nn cuerpo de caballería llamado ''Lan- 
ceros de Puebla." Debido á los trabajos de Mejía estuvo á pun- 
to de estallar un rootin en Querétaro, siendo fusilados los pro- 
motores, entre los cuales se contd uno llamado Castelan; esteera 
Jalapefio, de 32 años de edad y de precesión farmaeéuiieo, en 



622 filSTORIÁ M! JALAPA 

1862 lo cual se ocupaba en Qaerétaro, j estovo de ayudante de Mi 
ramón, fué fusilado en la mañana del 23 en la Alameda de 
esa ciudad, y mntió oonmnclia serenidad, no qneriendo besar 
la sentencia ni decir que estaba conforme con ella; de los cin- 
co tiros que le dispararon tan solo nno le toct5 en la sien, de 
modo que no quedando muerto en el acto faé preciso disparar- 
le en el pecho el tiro de reserva. 

Los franceses en número de 1,000 levantaron obras de for- 
tificación en C(5rdova, formaron un foso circular al pié del con- 
vento de San Antonio, y otros en las boca-calles que entran ¿ 
la plaza principal; también en Oriza va seguían construyéndo- 
las detras de la parroquia, por la plazuela del Padre Bravo 
y cuartel del Carmen hasta los D<*lores, San Joan de Dios y 
San José de Gracia, teniendo 6,000 soldados para cubrirla^; j 
ah( fungia de comandante militar D. Francisco de P. Tamariz. 
Era tan grande el número de franceses que morían en Vera- 
cruz, que en la primera quincena de Mayo perdieron 647, y 
el vdmito seguía haciendo horribles estragos. 

Los generales G. Ortega y Zaragoza se reunieron el 10 de Ju* 
nio en el Palmar, de donde se movieron el dia 11 pasando i oca- 
par el Ingenio las brigadas Berriozábal y N^rete, Antillon, AI- 
varez, Carbajaly una parte de los de Ohavarria; el general Gon- 
zález Ortega hizo un rodeo para situarse en el cerro del Bor- 
rego, donde quedd establecido el 13 del mismo Junio, habien- 
do seguido el camino de San Antonio de Arriba. El general 
Zaragoza se dirigid i Laurencez por medio del coronel Colom- 
bres, proponiéndole una honrosa capitulación, pero el gefe fran- 
cés se neg(5 á entrar en negociación algvna, contestando qn^ 
carecía de los poderes necesarios para ello, en consecuencia no 
qued(5 mas medio que hacer uso de las armas. Entonces Al- 
monte y Laurencez estaban disgustados A consecuencia de los 
sucesos de Puebla. 
Concentrándose los franeeses y sns pnR^idos en OrtfliTa j 



T RBYOLUdONKS DWL XSTiJ>0 DS YSRAORÜZ. &23 

abandonando Us posiciones qao la doaúuan, parecían no dís-^ lBñ2 
puestos i defenderse 7 qae se retirarían á Cdrdoya. Tal creen* 
cía ocasionó á nuestro país y á nuestras tropas grandes males. 

En los alrededores de Veracruz estaba el contra-guerrillero 
Schleski; Almonte nombrd gefe político de Cdrdova al Lie. 
Hartado Mendoza, y para el mismo puesto en Yeracruz á D. 
Mariano Jayme. 

Las guerrillas liacian mucho dafio á los convoyes franceseSi 
y la marina de estos protejia á los insurrectos del Carmen y 
liostilizaba á Campeche; la guerrilla de Honarato Dominguez 
filé la que se hizo mas temible cogiendo carros, muías y ca- 
ballos. 

Dividido el partido conservador, uua parte aceptd lo hecha 
por Almonte y poso sus esperanzas en Orizava, y la otra re- 
chaaóloque allí pasaba, formándose tres partidos: los almontis* 
tas, zuloagnistas y miramonistas, aunque entre estos dos últimos 
opinaban muchos por el advenimiento de Maximiliano, candi** 
dato de los conservadores qne residían en Europa, aceptado 
por Francia, España é loglaterra. De los conservadores nota- 
bles solamente Sagaceta declard que estaba contra la inter* 
Tención. 

£1 14 snfrii5 un descalabro en laa puertas de Orizava la bri« 
gada mandada por Qonzalez Ortega. Las divisiones y briga* 
das habían emprendido sus movimientos de manera que las de 
Gonialea Ortega debían estar en el cerro del Borrego á laa 
once y medía del día 1 3, hora designada para dar un ataque 
combinado sobre la Angostura, cuyo paso era preciso forzar; 
pero no se pudo llevar á efecto la combinación á ^dnsa del mal 
camino que siguieron las tropas zacatecanas. Ocupado el citado 
cerro i una hora bastante avanzada de la tarde, ya no hubo tiem- 
po de desarrollar la oomUnacion, y las brigadas de Antillon, 
Berriosábal y Negrete acamparon á una milla de la garita para 
dar el ataque al dia siguiente. Por desgracia fué sorprendida 



524 HurroRiA dk jujifa 

1862 la faerza de González Ortega á la madragada del 14, y en va- 
no se esperd sa cooperación sí la hora señalada para el ataqoe, 
en el que mas bien tomaron la iniciativa los frauceses, habien- 
do sido herido el general Tapia. Las tropas mandadas por Za- 
ragoza tuvieron que retirarse al Ingenio. 

En el ataque que 2iaragoza di(5 sobre Orízava, dirigiií el co- 
mandante de artillería Zeferino Rodríguez las paeterías con 
tal habilidad, que le valieron los mayores elogios del ejército 

francés. 

González Ortega habia llegado á colocar una batería, y el 
4* batallón de Zacatecas con los gefes La Llave y Pedrazaeo 
la pendiente del cerro que domina á la ciudad y á la garita 
donde estaba situado e! campamento francés; un poco mas ar- 
riba colocd otros dos batallones, todo esto en medio de la os- 
curidad y en un terreno casi inaccesible; i la una de la maña- 
na fueron sorprendidas, durmiendo, las avanzadas del 4* bata* 
llon, aunque el resto trab(5 un combate donde murió el gefe 
Pedraza, y habiendo ascendido los franceses hasta la cima del 
cerro, para colocarse en buenas posiciones, pareció por un mo- 
mento que ya no seguirian el ataque, y sin embargo fué reno- 
vado antes de las cuatro de la mañana, quedando derrotado el 
4* batallón y herido entre otros, el general La Llave; la oscu- 
ridad introdujo tal confusión que casi nadie sabia con quién se 
batía. Con los restos de las fuerzas se retird Gronaalez Ortega 
al pueblo de Santa María. El ejército mexicano fuerte aun en 
12,000 hombres se establecid en Acatzingo, Chalchicomnla, 
Tecamachalco, Quecholac y la Cañada. 

En San Agustín del Palmar tuvieron una conferencia los ge* 
nerales Zaragoza y González Ortega en la que ambos se dieroa 
explicaciones de lo que habia pasado. 

Juárez dividid en tres distritos militares al Estado de Mé- 
xico, declariS nulos v anti-constitucionales varios decretos ex- 
pedidos por las legislaturas; mandií que se formaran cuatro ba- 



Y RBTOLUCIOliBS DEL ESTADO DE TERAGRÜZ. 525 

tallones de gaardia nacional mdvtl con la del Distrito, delque 1862 
fué nombrado gobernador el general González Mendoza; impu- 
so una contribución de $100 por persona, calificada á juicio 
del gobernador del Distrito; $800,000 á los Estados, y form<5 
uno nuevo llamado de Actopam. 

Un individuo llamado el ''Gallo Pitagórico'' se presento en 
Oriza va al g^^ supremo^ ofreciendo sus servicios y manifestan- 
do que estaba muy perseguido por los liberales y acababa de 
salir de na calabozo. Almonte desconfid del voluntario y dis- 
puso que se le vigilara y en efecto fué acusado tan pronto co- 
mo quiso seducir á un individuo, y habiéndole registrado el 
equipaje se le balld un pasaporte del general Zaragoza y una 
carta del Sr. Doblado, en la que se leía: "que á su regre- 
so, si habia cumplido la importante misión que llevaba, seria 
debidamente remunerado," y en el cuerpo se le encontró, deba- 
jo de la ropa, una daga pendiente de un cordón verde. Habién- 
dosele formado causa á Delgado, fué fusilado en la Tejería. 
Los franceses colocaron piezas rayadas en el cerro del Bor- 
rego y González Ortega se retir (5 i Tehuacan; Zaragoza puso 
en libertad á los prisioneros franceses. 

También en el Pacífico apareció el buque francés "Bayon- 
naise," queriendo imponer en Mazatlan su voluntad al gober- 
nador de Sinaloa, Vega, y i las fuerzas que mandaba D. Tg" 
sacio Comonfort se les dio el nombre de división del Norte. 
En algunas poblaciones, como en Guadalajara, fueron llama- 
dos los franceses residentes á que declararan si habían reci- 
bido algunas ofensas. 

En Ye acmz, de donde fueron desterrados los Sres. Hoffman 
y Pasquel, se continuaba careciendo de todos los víveres has* 
ta de la leche, por lo que Gal vez se situd en Medellin; ahí 
fueron nombrados por unos cuantos, alcaldes D. Domingo Bu- 
rean, D. José I. de la Puente y D. Manuel Rojas, pero este 
rennnoid; el comercio había continuado cerrado hasta que Bo- 



£26 HISTORIA PB JALAPA 

1862 ^^ ofreció que no se pondria ea circalacion el papel moneda 

emitido por Almonte. A Jalapa regresó en Junio el batalloa 

Fijo de Yeracruz que se distinguid en la batalla del 5 de Ma- 

y yo, y Almonte nombr(5 al general Marin gefe de las armas en el 

Estado de Veracruz. 

Los franceses permanecieron en Orizava sin moverse, y co- 
mo se dijo que Márquez con sus guerrillas intentaba marcharse 
sobre Jalapa, fué reforzada esta ciudad donde estaba el en- 
cargado del gobierno, Sr. Ceballos, quien tuyo orden de entre- 
garlo al Sr. Hernadez y Hernández; las oomnntcacioaes de 
los invasores con Yeracruz se dificultaban mucbo á cansa del 
mal estado del camino por las lluvias. Muclias familias cié 
Orizava y Córdova se trasportaban i Jalapa y annqne retirada 
la drden en que se llamaba á La Llave i la suprema corte, con* 
tinud encargado del mando militar del Estado de Yeracrus, 
D, José J. Landero. 

Buitrón fué derrotado en Santiago Tiangnístengo por el ge* 
neral Leyva, quien hizo fusilar á muchos prisioneros; en Pue- 
bla fué fusilado el cabecilla Montano y en Chignahoapam r 
otros puntos recibieron golpes las gavillas reaccionarias, y so* 
lamente quedaban imponentes en el interior las mandadas por 
Lozada y Almanza El cabecilla Gutiérrez con 35 hombres 
logró llegar á Orizava á principios de Julio. 

Por una parte el clero de Guadalajara protestd contra la 
invasión francesa y por otra en Morelia un cura negaba sepul- 
tura eclesiástica al Lie. Puga por sus ideas liberales, y segnia 
agitt(ndose en la prensa de toda la república la cnestion sobre 
el deber que tenian los conservadores de protestar contra U 
opresión de la Francia, pues permanecer en silencio, según \o 
hicieron, era convenir en la intervención. Tenancingo filé de 
nuevo atacada por fuerzas de Buitrón. 

Juárez nombrd varios comandantes militares-; mand<$ cerrar 
el puerto de San Blas que se snstngo de sn obediencia y fo- 



T RBVOLÜOKHUB. OJBL BSliBO MI YBRAOBÜZ. 627 

meAt<{ las sospechas hacia Y idaurri, qoien bo sofaimtíite había 1862 
dejado de enviar sus soldados ¿ la campafia contra los france* 
ses, sino que aan vid el tríanfo del 5 de Mayo con deeagradt 
porqae Zaragoza reportaba el honor; Yidanrri también era nial 
visto porqae había gobernado con facattades extraordinariM 
desde Mayo de 1855, y por todo eso fué aombrado Oomonfbrt 
comandante militar de Tamanlipas. 

Los franceses declararon que no reconocian.al gobierne de Al- 
monte; hicieron una salida de Orizava para reponer el puente 
de la Soledad destrnido por las goerrillasi que quitaron de 
los.akededores de Yeracrnz todo el ganado vacuno, y con objeto 
de apoyarlas marchd de Jalapa para Huatusco la brinda man- 
dada per el general Porfirio Díaz. Parasacar recursos en Jalapfe 
este 0efe impuso un préstamo, y ccmbo algunos individuos, en- 
tre los cuales se contaban D. Narciso Jiménez y D. Agustín 
Oerdan, no t^iian plata para enterar lo que se les habia asig- 
nado, les extrajeron los efectos de sus tiendas. Qaeriendo los 
franceses destruir los abrigos de las guerrillas quinaron á Bo- 
oa d^ Bío y Yergara. También en las aguas do Campeche 
derrotaba la cañonera ''Granade'' ¿ la goleta nacional 'Ti- 
narro." Loa especuladores, exponiéndose, introducían á Oriza* 
ya grandes cantidades de harina y de maíz. Nneyos buques 
con refuerzos considerables llegaron á Yeracruz el 8 de Ju- 
lio, y Ahnonte nombrd á Herrera y Losada inspector general 
de infantería, y de la caballería á D. Miguel Andmde, é hizo 
cesar el estado de sitio; declard vigentes y lu^o decogd las 
leyes que permitían los fuegos. 

Habiendo muerto en Yeracruz el prefecto D. Mariano Jai- 
aseSi fué electo en su lugar D. Domingo Bareau, y aunque so 
posesionaron de T¿xpam los franceses y sus protegidos, fueron 
desalojptdos de allí por la fuerza á mediados de Julio. 

Uno de los cantones que nfiis recursos did para el ejército de 
Oriente fué el de Misaatla, y también remitían nrachos TÍve* 

TOMO T.— 67 



628 niTMIA Wi JAIiáPA 

1862 nB los díatritoB de Otxaca; 6b Haatosoo, donde penoaneció 
algan tiempo el general Porfirio Diaz, fiíeron fesiladoe varias 
aeaLioanos que eerviaa de correos á los ioTasores, y eran 
Müdücídos allí los prisioneros franceses qne hacían lasgl}e^ 
'riUas, las cmales también los lleraban á Jalapa. 

Jaarea di<$ atganos decretos relativos al casamiento en artí- 
calo de muerte, al establecimiento de nuevos tiribiinales, dis> 
Ipno qae varios indi vid nos fneran desterrados porqne no que- 
'i»n aatisftu)er la oontribncion personal de $100; de acoerdo 
oon el Sr. Doblado aceptd las manifestaciones hechas eQ fa- 
'vor de una confederación entre todas las repúblicas america- 
•«asf no accediiS á las machas soiidtndes qne se le hadan por 
los pneblos de Tlaxcala pai» qne levantara el ^tado de sitio. 
-y derogó todas las disposiciones qne en los Bstados atacabas 
ia indepeadenda entre la Iglesia y el Estado. 

La dedaiacíen de sitio habia sido generalmente mal recibi- 
da por los tlaxcaltecas, y en ella se presen td nn elemento con- 
trano á la administración del general Moreno y del ministn) 
Doblado, sin que el sentimiento patrio podtera sobreponerse 
a la poUttoa. No obstaLte la situadon qne gnardaba el Estado 
de Tlaxcala, ftieron celebradas Ifus elecdoaes de diputados al 
eongreso del Estado y de ^beraador. El general Moreoo 
'itoept^ ia^eaüdldatnra para el gobierno del mismo, y la hái 
laé mny animada, pera quedó derrotado trmnfiíndo el Lie. D 
José Manuel SiBkldafia, quien en 28 de Agosto tomd los maados 
polítioo y mtiilar de 'aquel Estada, teniendo macha parte en 
esto la separación del Sr. Doblada 

. En medio de los peligros que cercaban á la re|MÍbliea y caan* 
do era el blanco de lijeras y falsas apredaciones, dananadas 
de los preocupados informes de diplomáticos que creían conocer 
al país por conversaciones de un banquete, era consolador ooni- 
templar en el pueblo mexicano la adhesión á sos instituciones 
y Bí tffden legal, elemento poderoso de fhenea, de unión j de 



T RBVOLÜOIOITBB DEL BBTABO ÜB YIERAOBÜZ